miércoles 2 de diciembre de 2009

Melpómene y Talía también viven en el sur.-

Hasta el próximo domingo, el Primer Festival de Artes Escénicas Buenos Aires Gran brindará un espacio de encuentro hasta aquí ausente para las obras del sur del conurbano bonaerense y sus hacedores. “La difusión de las artes contribuye a la construcción de la memoria de vastas zonas excluidas de las ‘historias del teatro’”, explica Patricia Devesa, investigadora de Doc/Sur. Las funciones y conferencias son con entrada gratuita o a valores populares.

Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de la obra Beatriz.

Buenos Aires, diciembre 2 (Agencia NAN-2009).- Alejados de la ciudad de Buenos Aires, donde “todo sucede”, hace más de 15 años resisten espacios artísticos en el sur del conurbano bonaerense. En esa periferia, confluyen hacedores culturales y artísticos distantes de las miradas críticas de los grandes medios de comunicación y el circuito comercial teatral. Por eso, el Espacio SuperArte (Longchamps), el Teatro de las Nobles Bestias (Temperley), el Centro Cultural Al Borde (Ministro Rivadavia), el Espacio Disparate (Lanús), el Galpón de Diablomundo (Temperley) y el Centro Cultural Banfield Teatro Ensamble (Lomas de Zamora), entre otros, junto a dramaturgos, actores, directores e investigadores teatrales, protagonizan el Primer Festival de Artes Escénicas Buenos Aires Gran. Con entradas económicas o gratuitas, la propuesta cultural arrancó el viernes pasado y continuará hasta el próximo domingo en estos espacios, con las presentaciones de las obras El Loco y la camisa, Beatriz, Marosa breve, Arena y sangre, Hendijas, El olvido de los cuerpos, Pinocho y el anillo mágico y Misteriosos ecos del ser. Además, habrá un espectáculo de narración oral, mesas de debate y la actuación del grupo musical Afrobeat.

“El festival surge para dar respuesta a los espacios teatrales que tienen constancia de producción en la zona desde el siglo pasado, para que se reconozcan y actúen de manera conjunta”, explicó a Agencia NAN Patricia Devesa, una de las gestoras del festival e investigadora del Centro de Documentación del Teatro del Conurbano Sur (Doc/Sur), principal organizador. Con la intención de poner en contacto estrecho y debate permanente a los documentalistas con los teatristas, el encuentro cultural tiene su antecedente en el libro de ensayos Estéticas de la periferia, coeditado en 2008 por el Centro Cultural de la Cooperación. “La preservación y la difusión de las artes escénicas contribuyen a la construcción de la memoria de vastas zonas que son excluidas de las ‘historias del teatro’, y a la definición de una identidad propia de la región”, fundamentan la iniciativa los investigadores de Doc/Sur en su página web.

Además, el festival es una buena oportunidad para que las personas puedan asistir a espectáculos de calidad y a bajo costo. “La idea es interactuar con el público, proponerle que transite por espacios diferentes y promover el teatro local”, consideró la actriz especializada en narración oral Liliana Bonel. Y además, permitirá el fortalecimiento de los lazos entre los espacios artísticos de la región. “Es importante compartir, unirse, alegrarse por las similitudes y disfrutar de las diferencias. En conjunto se logran objetivos que un espacio solo no puede conseguir. Los trabajos colectivos pasan por encima de los individuales”, destacó la artista, que siempre trató de que
la narración oral no quedara encerrada y se relacionara con otras disciplinas”. En este sentido, Silvina Linzuain, responsable de prensa del teatro Ensamble, opinó que la reunión de teatros independientes de la zona posibilita reconocer “la gran extensión del campo cultural y permite el cruce entre los espacios de zonas más alejadas”

En el cronograma, una obra fuerte para el fin de semana será Beatriz, un espectáculo de títeres interpretado por Laura Pagés y dirigido por el reconocido “Titiritero de Banfield”, Sergio Mercurio. Se trata de una de las piezas finalistas en el Festival Provincial de Teatro que se realizará en La Plata durante este mes. “La obra tiene un sólo títere mujer, que se desdobla en siete personajes, los evoca y mantiene diálogos y situaciones con ellos. Es una obra dramática con algunas cositas de humor”, adelantó Pagés. “Es la primera que dirige Mercurio en Argentina, ya que antes lo hizo en Bolivia y Ecuador. Hicimos los textos entre los dos, pero la construcción del personaje es mía”, distinguió la artista formada en el Instituto de Teatro de Avellaneda. Beatriz será presentada el próximo sábado a las 21 en el Espacio Disparate (Sitio de Montevideo 1265, Lanús Este).

Con entrada libre y gratuita, el cierre del festival, que tendrá lugar en el Ensamble (Larrea 350, Banfield) el próximo domingo a las 22.30, contará con un espectáculo a cargo de la narradora Bonel, en el que el público seleccionará los cuentos que la artista leerá. “Ésta es la primera vez en Argentina que un espectáculo de narración oral se incluye dentro de un festival de teatro, cuestión que sí sucede en Colombia”, se enorgulleció la autora de la obra Tierra y asfalto, que trabaja en la zona sur hace 12 años.

“Estamos súper contentos de participar en el primer festival de artes escénicas de zona sur, porque además de poner en circulación las obras en un periodo acotado y con entradas accesibles, es muy positivo que haya un grupo de investigadores y documentalistas que se relacionen con los hacedores teatrales. El intercambio de ideas entre esos actores en la práctica a veces no es tan fluido, y no porque no se quiera, sino por falta de tiempo”, resumió Linzuain acerca de las mesas de debate, como la que se realizará el próximo sábado a las 19 en el Espacio Disparate, antes de Beatriz.

Programación: http://festivalbuenosairesgran.wordpress.com

martes 1 de diciembre de 2009

Discos: "La historia del agua" (La Modernidad de Apolillarse, 2008).-

El debut del cuarteto platense es una colección de canciones con espíritu histórico y latinoamericano, presentadas en clave folclórica pero con la intención de jugar con los ritmos de todo el continente.

Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, diciembre 1 (Agencia NAN-2009).- El viaje del agua como fuente creadora de vida y madre de todos los seres del cosmos. En once temas, eso es lo que La Modernidad de Apolillarse intenta describir en su reciente disco La historia del agua. Pero también, y ojo a los oídos desatentos, su debut convida su crítica al sistema moderno que apolilla y que marca pautas musicales y formas de vida. Para explicarlo, el guitarrista Manuel Núñez admite: "Un folclorista de ley no nos consideraría folcloristas, tampoco seríamos tangueros para el tanguero y menos rockeros para el rockero". Es que La Modernidad hace carne el dilema musical que intenta encasillar a la música, componiendo por antojo, aunque al servicio de la canción, piezas que mezclan las sonoridades latinas.

La banda surgió en 2002 en el circuito platense de música popular y ya realizó presentaciones en bares, centros culturales y espacios públicos de la ciudad. Luego de años de experimentación musical, en los que intentaron recorrer varios estilos latinos, editaron a fines de 2008 La historia del agua, un disco en clave folclórica que se permite jugar con todos los ritmos del continente. ¿Los viajeros? Sebastián Morro en voz principal, guitarra y flauta traversa; Manuel Núñez en guitarra española, eléctrica y voz; Marcelo Coullery en bajo y voz; Juan Castrillo en percusiones, y Laura Briones como artista invitada en voces y charango.

En sus canciones pareciera existir un intento de rescatar la larga tradición de la trova del continente, como encaramados detrás de aquella figura del cantautor que históricamente ha sido consecuente con su arte, su vida y su territorio; y que, desde sí mismo –como una especie de yo poético-- emite construcciones del mundo. Es que estos jóvenes importados a la ciudad cuadrada se hacen eco de la historia del país y desde allí componen, como en "Milonga del Selenita", dónde Morro toma posición y declara que se dedica a "querer cantando" y no se resigna "a tener sin canto".

La voz de Morro recorre tantos lugares. Primero, con una poesía que habla y mantiene despierto al que escucha, con climas amenos y mañaneros como los de "Ansiedad", un tango que relata la ansiedad de la espera como la "belleza triste de un jardín sin flor". O en la presentación de un descanso durante un viaje, en el que la pausa es tan tranquila, que relata "Alto en La Paz". También están presentes los manifiestos de un ser en cambio constante, como documenta "Sed", que narra la historia de un hombre que está en el desierto y que, por fuera de las limitaciones de tiempo y espacio, del dolor y de los temores, busca el agua y "bebe el Cielo boca arriba y de un tirón".

Pero La Modernidad también se da el gusto de pegarle al sistema, al recordar fantasmas. Así, en "Monsanto", y con un juego de palabras que hace acordar a las técnicas de la rima en Girondo, le cantan a la "soja deshoja palmar, soja deshoja bambú, soja Monsanto"; o en "La historia del agua" le hablan a ese elemento como sentimiento, sangre, savia, leche y lágrima, que cuando es conquistada, se convierte en agua para los tubérculos, esclavizada. "Hiroshima-Nagasaki", dedicada a la nada misma después de un desastre nuclear, completa los segmentos más históricos.

Todo debería tener un final feliz. Y La Modernidad se atreve a dar un consejo a través de "Más simples", que invita a la simpleza en los momentos de confusión e incita a encontrar un caminito entre los escombros para salir de la miseria y pasar "de lo imposible a lo probable, de lo insoñable a lo visible, de lo que somos a algo más simple, para librar caminos y caminar libres".

Sitio:
http://www.lamodernidad.com.ar
MySpace:
http://www.myspace.com/lamodernidad

lunes 30 de noviembre de 2009

Bypass en Vera Vera Teatro.-

Tras diez años de distanciamiento, cuatro amigas se reúnen con motivo de la despedida de soltera de una de ellas. Sin embargo, el reencuentro servirá para comenzar a decirle adiós a las culpas y sacar los trapitos al sol: las pulsiones se sobreponen a las convenciones, surgen los replanteos. “Mantener la ilusión de una vida segura es más dañino que asumir el reto de buscar lo que deseamos”, explica la autora y directora Jimena Repetto.

Por E. V.
Fotografía de Sofía Lobo

Buenos Aires, noviembre 30 (Agencia NAN-2009).- La pieza tiene como protagonista a un grupo de jóvenes que promedian los 30 años y que se reencuentra en una despedida de solteras, cita que concluirá inesperadamente. Todo comienza en 1997 cuando, durante un viaje de egresados, cuatro amigas hacen un pacto: la primera en casarse deberá pagar el stripper de la despedida de soltera. Pasan diez años y Socorro lo hace: se unirá en matrimonio con Tincho, a quien conoció justamente en Bariloche. Ahora bien, no todo es lo que aparenta: esa noche salen a luz viejos anhelos, rencores, dudas y deseos postergados. Articulada en torno a esos conflictos avanza Bypass, una comedia de enredos pasada por ácido lisérgico. La obra, escrita por la joven dramaturga Jimena Repetto y dirigida junto a Melisa Freund, se podrá ver en el Vera Vera Teatro (Vera 108, Villa Crespo) el próximo sábado y el viernes 11 de diciembre a las 21.

Poblada de situaciones desopilantes, la obra es el retrato de un grupo de amigos que comparten grados de insatisfacción. Así, se presentan interpretaciones compactas, sobre todo por la palpable conexión entre ellos y por la precisión en el aprovechamiento de las situaciones. Actúan Natalia Ávila (Rochi). Andrés García Dietze (Tincho), Celeste Morchio (Clara), Juan Santiago Privitera (Agusto), Julieta Sánchez (Socorro) y María Soledad Manes (Flavia). Mientras Socorro, Flavia y Rocío celebran la despedida de la libertad de la primera, Clara, la Miss Bariloche 1997, llega tarde a la reunión, pero (intencionalmente) se reencuentra con el novio de su amiga.

En Clara se manifiesta explícitamente el planteo de la obra, el “qué hubiera sido, si…”: “Yo tengo una carrera, una vida, un ex novio… Lo que yo quiero es justicia, que las cosas sean como siempre debieron ser”, reclama. En Bariloche, a ella le gustaba Tincho, abogado y futbolista amateur, pero Socorro lo enamoró primera. Como si el tiempo no hubiera pasado, ella, vestida de médica, trata de seducirlo y le revela a él un secreto de su novia. Rechazo de por medio, Clara lo golpea con un trofeo. En trance, él recuerda el viaje a Bariloche y se da cuenta de que ya no quiere casarse y que vive una vida ordinaria junto a Socorro.

Así, el drama va resolviéndose desde el ensueño: la exacerbación de la fantasía logra crear un efecto de verdad para Tincho. “Quería escribir una obra en la que se mezclaran niveles de realidad. O sea, un plano real, uno onírico y uno que conjugara ambos. Ése fue el mayor desafío, porque en definitiva nada es lo que parece y hay muchas formas de ver las cosas”, explica a Agencia NAN la dramaturga Jimena Repetto, también poetisa y novelista.

De vuelta en la fiesta, Agusto, amigo de Tincho y compañero de equipo de fútbol, hace de stripper. Y como no todo es lo que parece, Socorro se va con él. Pero no es a esta mujer a quien el nudista quiere, sino a su amigo, aunque no pueda obligarlo a abandonar a su futura esposa. Mientras tanto, el futuro esposo descubre en el mundo de los sueños que desea a Agusto. Y ya se adelantó que Clara desea a Tincho, aunque la verdad sea que ella sólo se quiere a sí misma. En resumen, Bypass presenta una historia de cruces, desengaños amorosos y deseos relegados.

--¿Qué la motivó a contar esta historia?
--Creo que la historia siempre es más fuerte que uno. Se impone. Supongo que ésta se impuso por el deseo de contar cierto estado de los vínculos en nuestra generación o en nuestra sociedad. A la vez hay un deseo de develar las formas edulcoradas y extremistas en las que se construye culturalmente ese sentimiento extraño que es el amor.

--¿Se trata de una obra de jóvenes desencantados que no asumen lo que quieren, que postergan sus deseos para mantener una vida segura?
--Supongo que se trata de jóvenes a los que les cuesta asumir lo que desean, pero a quién no le cuesta. Nos pasa un poco a todos, ¿no? Mantener una vida segura, o esa ilusión, siempre es más dañino que asumir el reto de buscar lo que deseamos. Incluso hay deseos contradictorios que colapsan en estos personajes. Creo que siempre hay cierta fragilidad en el acontecer. Por otro lado, debería haber cierta fortaleza para seguir un camino ante las contingencias. Uno debería tratar de cambiar un estado de la cuestión con coherencia hacia lo que uno quiere y cree, y, a la vez, respetando el deseo y las necesidades del otro.

--¿Le parece que eso ocurre en los jóvenes que están llegando a los 30?
--Creo que ir atrás de los sentimientos es difícil para todos, antes y después de esa edad. La sinceridad con uno mismo es un objetivo atemporal. Puede que cerca de los 30 uno se pregunte si realmente va por el camino que quiere, porque hay un paradigma social que impone certezas en la adultez. La pregunta sería si se llega con certezas absolutas. Yo creo que muchas veces no, y pareciera que la adultez se define por la capacidad y necesidad de decisión.

Con la cumbia “Vete de aquí” y otras canciones kitsch, la pieza recrea un ambiente propicio para la recepción psicológica de la trama, por momentos onírica. A su vez, el dispositivo escénico (la habitación de un departamento, con una bola de boliche y trofeos de fútbol) refuerza la intencionalidad de la historia. De esta manera, la obra consigue sostener durante todo su desarrollo el mismo nivel de interés.

Blog: http://bypassteatro.blogspot.com

viernes 27 de noviembre de 2009

Tracy Lord: "Apuntamos a llegar a todos lados con un mismo mensaje".-

Claudio, Lucas, Matías, Pablo y Andy: el quinteto de Temperley vive el idilio de tener un LP editado por primera vez, República, y con una unidad interna como la de pocas bandas, llegan al indie local con la idea de dejar una huella fuerte y sincera.

Por Alejandro Grimoldi
Fotografía de prensa de Tracy Lord

Lomas de Zamora, noviembre 27 (Agencia NAN-2009).- Una unidad compacta y colmada. Como "el sistema", Tracy Lord es total: se proyecta plenamente en la vida de cada uno de sus integrantes como un destino único, como una sola vocación expresada en las partes de un todo. Desde el tatuaje con el emblema de la banda en el brazo del baterista Matías hasta el detallado arte de República, su primer LP, las manifestaciones de Tracy Lord están completamente cargadas de ella misma. La idea se advierte fácilmente en los cauces de rigor: su sitio web y sus MySpace, Youtube, Flickr, Twitter y demás. Todo está perfectamente organizado y al día, con los mismos colores, tipografía y estilo, para desplegar exhaustivamente el concepto de la banda. "El punto de partida de todas las cosas es Tracy Lord, todas las decisiones que tomamos en cualquier aspecto de nuestra vida giran en torno suyo", explica el cantante Andy y el resto asiente como si todos hubieran dicho lo mismo.

Este quinteto de Temperley se terminó de formar en 2004, pero recién a principios de octubre de este año salió a la venta su primer disco "profesional", producido por el ex El Otro Yo Ray Fajardo. "El rock que hacemos es parte del grunge --dice Andy-- y buscamos a Ray, que viene de un palo más alternativo, porque queríamos buscar más identidad. La idea era modernizar el estilo". El resultado son trece temas de un rock crudo y riffero que conserva un aire noventoso pero a la vez integra la sonoridad más pulida y sintética de los tiempos que corren. Con su ópera-prima bajo el brazo, un videoclip debut filmado con Guillermo Tragant (de la agencia Furia) para el primer corte de difusión, un nuevo corte rotando en la radio y una organización bien afirmada y encaminada, los Tracy Lord se preparan para despedir el año en la Soul to Soul Party, el sábado 25 de diciembre en Peteco's, y luego salir a "repartir el disco por todos lados".

El nombre de la banda rinde tributo a una famosa actriz porno de los 80s, Traci Lords, pero lo escribieron distinto por una cuestión legal. "Una cosa que nos unía cuando nos empezamos a juntar es que todos conocíamos a Traci, teníamos un pasado onanista", explica Andy. Pero el sentido de la banda tiene poco y nada que ver con el mundo de la pornografía; se trata más bien de un mensaje sensible, de un proyecto de vida conjunto y de un anhelo de universalidad en el rock y el Arte en general. Su música Tracy Lord va acompañada de una armazón iconográfica que busca retratar visualmente sus ideas. Todo República tiene una fuerte impronta conceptual, con un concienzudo diseño que evoca la estética constructivista de los años veinte en Rusia y que parece retratar la fundación de un nuevo estado, de una nueva época. Es un estilo que la banda replica en vivo con su vestimenta. Pero además, en sus fotos y su primer video los acompaña un elefante, el mismo que Matías tiene tatuado en su brazo y que aparece delineado sobre una estrella blanca en el logo que los identifica.

--¿Por qué un elefante y una estrella?
Andy: --El elefante es un animal que está siempre en manada y nosotros siempre estamos juntos, la bancamos juntos y tomamos las decisiones juntos. Buscábamos un símbolo que fuera natural y pudiera significar eso. Además, es un animal simbólicamente muy "power", lo que también nos identificaba. De fondo está la estrella de cinco puntas que simboliza la perfección, pero con una pata un poco más larga que representa la distorsión.

--¿Y el título del disco?
Andy
: --Se llama República porque simboliza una nueva elección. El concepto que buscábamos para el disco era hacer algo nuevo y sincero. Tratamos de dar una elección desde un punto de vista poético y artístico, no es ningún tipo de bandera política. Dentro de lo que es hoy el rock es fácil tomar una postura cómoda de hacer música sin esforzarse. No es nada fácil hacer algo nuevo, pero creo que es un desafío digno.
Matías: --En el librito está impresa la frase final del disco: "Es todo, considéralo". La quisimos dejar impresa porque estamos diciendo "no queremos pasar desapercibidos", queremos dar una elección de algo nuevo y diferente.
Pablo: --Esto es lo que somos, podrá ser original o no, pero tratamos de serlo, de dar algo nuestro, que tenga una identidad. El disco termina diciendo: todo lo que pasó es lo que somos, considéralo, esto es lo que tenemos para dar.

--¿Cómo se relaciona eso con la imagen soviética del disco y de ustedes?
Andy: --Además de que nos gusta la imagen, el constructivismo apunta a lo social y eso tiene que ver con lo que es Tracy, que busca, desde el arte, ir a lo social.
Pablo: --El constructivismo surgió en la revolución rusa con un 70 por ciento de la población analfabeta. El régimen tenía que comunicar los mensajes de la revolución de una manera fácil para que todos lo pudiesen entender. Ese contenido social, el que todos nos sintamos identificados con el mensaje, es lo que nos gusta del constructivismo. No tratamos de hacer algo musicalmente llano, pero sí que el mensaje sea fuerte y directo.
Andy: --Lo que buscamos es tomar las herramientas del constructivismo para comunicar algo de manera directa, apuntando a cosas como el amor o la sociedad, pero con un mensaje nuestro. Tratamos de que te llegue, seas del palo que seas, de la "rama" social que seas, de la religión que seas. Apuntamos a llegar a todos lados con un mismo mensaje.
Pablo: --Lo social no es sólo política sino todo lo que nos agrupa y nos une como personas: las cosas como el amor, el respeto por el otro; eso es lo que nos interesa.

--Obviamente, todo esto queda expresado en sus canciones…
Andy: --En general, las canciones hablan de amor y un poco sobre temas sociales. El amor obviamente nos identifica a todos y en lo social hablamos mucho de ecología, que es algo que nos interesa y es muy importante. O hablamos de lo que es la sociedad hoy y el espacio que tiene la gente. Una de los temas más sociales es "25mil por día", que es el número de muertos de hambre que hay en el mundo por día. Cuando pensás en esos números te das cuenta que es más que un Luna Park de gente que se muere por día (NdE: técnica y lamentablemente, la cantidad corresponde a más de cuatro Luna Park colmados).
Matías: --Pero todo esto no significa que tengamos una bandera política.

Con todas estas ideas en mente, la banda contactó a Ray Fajardo a fines del año pasado y entró a grabar en Estudio Quinto con la idea de terminar el disco en un mes y medio. "Tardamos nueve meses", admite Pablo, y explica que los plazos se fueron extendiendo en la medida en que Ray se fue interesando por el material. En ese tiempo, el ex-El Otro Yo obró como un conductor que fue desarrollando la potencialidad del disco y como un guía en un proceso de mucho aprendizaje: "Para nosotros es un referente dentro y fuera del estudio, es un gurú", define Andy.

--¿Por qué terminaron de decidirse por Estudio Quinto?
Andy: --Además de que el estudio es muy bueno en lo que es estructura, lo que más sacamos de ahí es el apoyo al arte que dan. Hay estudios donde te están poniendo el reloj al lado y así te concentrás más en no perder guita que en armar un disco. Ante todo, apuntábamos a hacer un disco que nos hiciera felices, a pasarla bien en la grabación y a aprender mucho.

--¿Cómo fue trabajar con Ray?
Andy: --Fue excelente, una experiencia de mucho aprendizaje y experimentación. Sobre todo porque teníamos tranquilidad y tiempo: al mes y medio estábamos todavía grabando las batas, ¡estuvimos una semana para afinarla!
Matías: --Ray nos dio una mano enorme. De él surgió decir "esto lo tenemos que llevar al máximo de lo que pueda ser". Él vio el crudo que le entregamos al principio como algo a proteger y él con toda su locura y las máquinas que le fue metiendo terminó dándole una modernidad con la que quedamos re conformes.
El Negro: --Sí, se metió mucho con la banda, le caímos muy bien, le gustó mucho el material, se dio cuenta de que podía transformarlo cómo él quería. Hizo la mezcla, los arreglos, el mastering. Se metió tanto que lo llamabas a las tres de la mañana y estaba laburando en el disco de Tracy. Se fue de gira a México con El Otro Yo y se llevó la computadora para seguir laburando allá.

--¿Cuál es su balance de República?
Andy: --El disco rindió bastante más de lo que esperábamos. Una de las cosas que más nos enorgullece es que creemos que tiene un sonido con mucha identidad. Nos abrió los ojos a lo que es la unión que tenemos: íbamos a todos lados todos. El apoyo humano da la energía que se nota en la música y la convivencia en el escenario, en la sala, en la banda, como amigo. Para lograr lo mejor de nosotros la tenemos que estar pasando bien.

República lleva el sello de la Unión de Músicos Independientes y, por ahora, los Tracy Lord hacen su propio camino, pero con el disco en la calle hace apenas un mes, todavía no pueden saber qué rumbo tomarán las cosas. Por lo pronto, deben lidiar con los desafíos de la independencia, siempre poniendo a la banda como objetivo primordial.

--¿Cómo se relacionan la meta de sacar adelante la banda con la necesidad de trabajar?
Andy: --El trabajo es un hobby, el trabajo es éste. Salimos a laburar como una pantalla.
Matías: --Por ahora es un medio para vivir, pero desde el momento en que decidimos encarar esto, tuve sumamente claro que la prioridad es Tracy Lord. Partiendo de esa base, no vamos a ser ilusos y pensar que las cosas van a venir así nomás.
Pablo: --De alguna manera hay que juntar el mango, pero la apuesta seria es ésta.
Andy: --Tampoco es que buscamos guita. Nuestra felicidad está en tocar, ese es el momento número uno.

--¿Qué es lo que destacan de la autogestión?
Andy: --Tenemos muchas libertades como músicos independientes, pero creemos que no hay gran diferencia con lo que puede ser estar con una discográfica.
Pablo: --Es como un paralelismo entre laburar en relación de dependencia y ser cuentapropista. Como cuentapropista hacés más sacrificio pero tenés más satisfacción cuando se te dan las cosas, y de la otra manera podés desligarte de un montón de asuntos, tenés menos riesgos, pero quizás terminás cumpliendo un horario con reglas.

--¿Aceptarían la oferta de un sello?
Matías: --No hay que desechar nada, es muy difícil saber hacia a dónde vamos a apuntar. Tampoco es que estamos desesperados porque venga un sello.
Pablo: --Este momento nos pidió ser independientes. Vamos a explorar el camino de la autogestión porque el momento nos lo pide y en muchos aspectos está bueno. No sabemos lo que va a pasar mañana, en parte porque depende de factores externos a la banda, pero es bueno haber recorrido este camino y haber tenido esta experiencia.
Andy: --La pasamos muy bien haciendo lo que hacemos ahora, del modo en el que lo hacemos. Ojalá siempre la pasemos igual, estemos en la situación de vida que estemos.

jueves 26 de noviembre de 2009

El arte, el amor y la necesidad zurcidos con el mismo hilo.-

Tras flotar en la nebulosa de la indecisión post-adolescencia, Uriel Valentín encontró la forma de volcar su vocación artística en objetos que, además de enamorarlo, le dan de comer: retazos de tela, carretes de hilo, pinceles y un poco de guata se transforman, cuatro horas de trabajo manual después, en miniaturas de Woody Allen, Julio Cortázar, Evita y Perón, entre los más de 100 otros personajes de la cultura popular joven --y no tanto-- que vende a través de un blog.

Por Luis Paz
Fotografía gentileza de Uriel Valentín

Buenos Aires, noviembre 26 (Agencia NAN-2009).- "Quiero entrar en tus cosas, revisar, abrir cada cuaderno y dejarlo en su lugar. Y buscar en tu libro de secretos del mar, darle cuerda a tus juguetes y verlos funcionar. Quiero estar entre tus cosas, quiero estar entre tus cosas". Es difícil precisar cuántas veces esos versos de Daniel Melero entonados por María Gabriela Epumer se reprodujeron en la conciencia de Uriel Valentín. La primera fue en algún momento de 2000, cuando la fallecida guitarrista y cantante recién publicaba Perfume y Uriel comenzaba el milenio con más dudas que certezas, más dificultades que posibilidades y más frustraciones que adornos. Casi una década después, esas relaciones cambiaron para el artista plástico de 27 años criado en Boulogne y curtido en Bellas Artes: ya sabe por dónde ir, aunque no sea el único camino; y algunos pesares se han ido, en buena medida gracias al buen momento del que gozan sus obras más conocidas, los muñecos de personajes de la cultura popular que vende a través del blog Mediodescocido.

De no haber sido por ese tema, las cosas podrían haber sido muy distintas. Y si el destino en verdad no existe, al menos Uriel sabe que dentro de un mes alzará la copa por la casualidad. "En el comienzo de la década, con 20 años y en plena crisis, ese tema me daba vueltas y vueltas en la cabeza. Quería regalarle algo a mis afectos pero no tenía un mango. Y en ese tema encontré la respuesta: un juguete, un muñeco, algo mío que al regalarlo quedara aunque yo me fuera de ese lugar o pasara lo que pasara". Cuando la iluminación llegó, en medio de una época oscura en la vida de Uriel, que por entonces recién se recuperaba del fallecimiento de su madre y recién salía al mundo adulto luego de recibirse en Bellas Artes y de terminar sus estudios secundarios en una nocturna, tomó retazos de tela, un carrete de hilo, pinceles y un poco de guata y le dio forma a un Kurt Cobain alado de unos 30 centímetros. "Eso es lo que generan las crisis, las económicas y las personales --y en su caso llegaron de la mano--: abrir la bocha para ver cómo sobrevivir". Luego vinieron las Frida, los Cortázar, las Marilyn, los Woody, las Evita, los Perón… pero para llegar a ellos, primero debió seguir sobreviviendo.

Clásico

"Creo que empecé a desear ser artista a los ocho o nueve años". Si el destino sigue sin existir, habrá entonces otra casualidad allí: su padre, Víctor Hugo, y su madre, Viviana, tuvieron mucho que ver con aquello. Ella escribía, él pintaba y las salidas a teatros, conciertos y galerías eran comunes en el hogar de Boulogne, en el partido bonaerense de San Isidro, durante la década del 90. "El arte siempre estuvo en casa y soy un agradecido de ese apoyo de mis viejos, que no siempre pudo ser económico, pero siempre me impulsaron a hacer lo que deseaba". Un momento rastreable ocurrió a mediados de los 90s, cuando Víctor Hugo encaró a Uriel con una de las mejores propuestas que un pibe de 12 años interesado en el arte puede recibir: "Estuve averiguando en Bellas Artes y podrías hacer tu secundario ahí, son todas materias relacionadas con el arte", así de simple.

Pocos años después, muchas cosas cambiaron. Viviana falleció como consecuencia de un cáncer, Víctor Hugo entró en shock y Uriel, con apenas 14, entraba a su juventud y a Bellas Artes a la deriva, con una seguidilla de dos repeticiones de grado en su secundario. Por una decisión ideológica suya y de su padre, que "siempre pensó que la educación pública aportaba otras cosas además de contenidos", aunque básicamente por la estrechez de dinero, Uriel siguió frecuentando Bellas Artes de tarde y se cambió a otra escuela por la noche. "En las escuelas del estado no estás tan mimado y eso hace que aprendas otras cosas: tantas libertades te ayudan a ponerte tus propios límites", concede. Y la nocturna completó su instrucción en la vida: "Cuando ves a compañeros de cuarenta o cincuenta que se rompen el orto laburando todo el día y a la noche van a estudiar, te caen las fichas y te ponés las pilas".

Pero era difícil: la partida de Viviana lo había dejado "en cualquiera, colgado de una nube" y fueron años difíciles, de evasión non sancta entre cebada y humo, y de instrospección divina en su modesto atril. "Fueron cuatro o cinco años en los no sabía qué hacer. Tenía mi título de magisterio pero no quería dar clases; intenté con la música pero sabía que no era lo mío. Así fue desde los 19 hasta los 23 o 24", hasta que, recordando la voz de Epumer, empezó otra etapa.

Contemporáneo

Se anotó en el IUNA con la firme decisión de sobrevivir con su arte. Pero no le gustaba la postura academicista que señala que allí --en los conservatorios, academias e institutos—se hacen los artistas. ¿Se nace artista? "En el magisterio estaba creído de que si no naciste con un talento artístico, fuiste, pero no es así. Muchos compañeros grosos, con una facilidad tremenda para dibujar, no sé dónde quedaron. Y otros, con muchísimo esfuerzo, llegaron a ser lo que quisieron. El artista se va haciendo. Las escuelas ayudan, pero no son lo único".

En esa época, comenzó a frecuentar Plaza Francia para intentar vender los muñecos que primero había pensado como regalo. "Los artesanos tienen otra filosofía, yo no soy tan hippie, aunque tuve mi etapa". Un día conoció el apriete de un artesano que lo mandó a mudar de allí si no hablaba con "el Indio". Uriel no planeaba pelearse con nadie para poder vivir y, desde la soledad de su cuarto, abrió un blog y con ayuda de las herramientas virtuales gratuitas, dio forma a Mediodescocido, su distribuidora online. Así generó contactos, algunos con chicas que creían que su arte era "tierno", aunque tal vez "demasiado"; otros profesionales que le valieron una exposición en la galería Appetite. "Y ahí vino el click y decidí apostar a esto", hace memoria.

Si bien Uriel es un artista plástico multifacético y realiza logrados cuadros en los que conjuga lo pop, la clase B, la psicodelia y el arte urbano, se hizo conocido por sus reproducciones de personajes de la cultura popular joven, no sólo rockeros, sino también pensadores, escritores, tangueros, cineastas, políticos, líderes carismáticos, personajes animados y de videojuegos. "Muñecos" que pueden ser muchas cosas a la vez: juguetes, adornos, peluches, figuras vudú u obras de arte, según los resignifican sus compradores. "Al ser formato muñeco, tienen características de juguete. Que yo les cambie el concepto es otra cosa, porque aunque los entienda como obras únicas y todas sean artesanales, cosidas distinto, pintadas diferente y con ropa variada, tampoco puedo estar pensando en qué van a hacer con ellas".

Su poder de decisión sobre venderlos o no llega hasta donde el conocimiento del fin del muñeco llega, pero no deja de estar atado a las necesidades económicas. Cuando le pidieron uno con clavos, pudo negarse. Lo mismo recientemente, cuando le pidieron figuras del matrimonio Kirchner pinchados como en una práctica oscurantista. "Es mi laburo y necesito la guita, pero siempre preferí resignar una salida, un recital u horas de sueño a entregarlo para fines con los que no concuerdo", destaca Uriel, vestido de camisa a cuadros y bermuda militar e investido de una mansedad más fácilmente rastreable que la alegría que le provoca sobrevivir con lo suyo.

Es un tipo curtido por la paciencia obligada por centenares de muñecos hechos. "Distintos habré hecho entre 100 o 120, no puedo decir cuántos con seguridad porque de muchos no me acuerdo y no tengo registro, porque recién hace poco pude comprarme una cámara para sacarles fotos y mostrarlos", se disculpa. Todo el amor que tiene por cada uno queda traspasado a la obra en entre tres y cuatro horas. A veces son cuatro o cinco figuras las que, al final del día, empaca en las cajas que su novia y concubina le ayuda a armar y diseñar. La cuenta no es muy difícil: algunas jornadas se extienden durante 20 horas. La razón tampoco: "Hay que comer". Sabe que la crisis no terminó, más allá de los titulares de los diarios, pero no extraña la década anterior: "Volvieron los 60s, los 70s y los 80s, y cuando regresaron todos festejamos. Pero los 90s son nuestra década infame; el arte, entonces, si no era careta, tenía una carga de desconsuelo que no sé si quiero recuperar".

Lo rescatable del menemato, reconoce, es que en esa época el arte urbano se revalorizó (o empezó a tener valor por vez primera en Argentina), de la mano de jóvenes irreverentes que cruzaron las estéticas de todo lo que tenían al alcance --videojuegos, libros, películas, bandas-- y sentaron las bases para que, diez años después, los artistas callejeros y también los independientes dejaran de ser parias y fueran mirados de otro modo. Porque en definitiva, de eso entiende que se trata su arte y también su trabajo: de resignificar. "Mi deseo hacia los muñecos es que a la gente les interesen, que los quieran aunque sea mínimamente como los quiero yo, que los alegren, que les sirvan para alegrar a otros". Aunque parezca un deseo aislado, responde a un concepto mucho mayor: "Hoy hay gente como uno que desea tener arte original en su casa, que no se conforma con que el arte sea para otras personas, de otros barrios o con otros trabajos. El arte puede ser para todos", asegura más que convencido.

A pocas cuadras o, como mucho, un colectivo hasta Once, el arte está disponible para todos en reproducciones de Klimt, Van Gogh o Rivera comercializadas en los Todo Por Dos Pesos. La competencia es, así, desleal para con los artistas que no desean seriar su trabajo, sino seguir haciéndolo de un modo artesanal. Y aunque los costos de eso sean muy altos aún, "todo se puede charlar", entiende Uriel. "Lo que más me importa es el interés de la gente. Si hay interés y no hay posibilidad económica, se charla. Lo esencial es que esté la pregunta: en el arte, el solo hecho de que te interese ya me parece una iniciativa re grosa". Y ése es el modo de hacer que representa y defiende hoy.

Moderno

Hacer futurología no es tarea ni del arte ni del periodismo. Pero la charla con Uriel, que no permite que el protector de pantalla se apodere de su notebook y sacude el mouse lentamente en cada ocasión que ocurre, entra en los carriles futuros: ¿qué viene ahora? ¿y después? "Sigo haciendo cuadros, aunque más para mí, y ahora que los muñecos se venden más eso me da un resto para quedarme algunos porque tengo la idea de exponer todo junto el año próximo", comienza. También señala que, aunque le encantaría poder producir más arte, no está dispuesto a que sus obras pierdan el aura: "Me ofrecieron ayuda y ponerme más gente, pero el arte no puede ser seriado, no tengo ganas de hacer reproducciones de mil muñecos iguales. Ahí si que lo que hago pasaría a ser como un peluche o un muñeco y no más que eso".

Olmedo, Luca y su novia parecen asentir sus dichos desde fotografías en la pared. Los mira y continúa: "No pueden seguir cerrándonos las puertas, el arte independiente es lo que pasa ahora y los espacios clásicos tienen que renovarse". Uriel habla entre sus herramientas, sus cuadros, sus muebles. Imaginarlo trabajando es como imaginar a Bukowski escribiendo encerrado en una habitación de hotel, en soledad, entregado al hacer.

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