jueves, 19 de julio de 2007

Un quiebre en la cultura argentina

Murió Roberto Fontanarrosa. Tenía 62 años y sufría desde hace tiempo una grave enfermedad neurológica. Fue el creador de los inolvidables “Inodoro Pereyra” y “Boogie, el aceitoso”, pero su obra trascendió las tiras cómicas. Con un lenguaje llano y sin laberintos, sus cuentos y novelas marcaron un nuevo estilo en la literatura.

* Por Martín Voogd http://esees.blogspot.com/


Se hace difícil escribir sobre alguien que despertaba una profunda admiración como Roberto Fontanarrosa. Resulta muy complicado hacerlo de la mejor manera y sin caer en lugares comunes. Sobre todo porque en este instante de dolor por su muerte muchos emprenden la misma tarea y buscan tributar al Negro con un texto que logre estar a su altura y pintarlo de cuerpo entero. La misión sería imposible.

Porque el genial rosarino marcó un quiebre en la cultura argentina. Derribó bronces y, aunque muchos no tengan el valor de reconocerlo, se ganó un lugar en la elite de la literatura. Tras su ingreso al mundo de las artes por el patio de atrás --a través de sus inolvidables e inoxidables tiras humorísticas--, Fontanarrosa incursionó en las letras y causó una revolución. Y aquí no hay una santificación post mortem. Todo lo contrario.

Su prolífica obra, con doce libros de cuentos y tres novelas, pone en evidencia la posibilidad de entender que la literatura es apta para todo público. No es necesario ser erudito, seleccionar términos difíciles, construir oraciones con figuras retorcidas y recursos literarios suntuosos, para contar una historia magnífica. Fontanarrosa, tal vez tras los pasos de Roberto Arlt y Osvaldo Soriano, logró llevar definitivamente a las letras al llano y, vaya paradoja, con mucha altura. Casi siempre explotando la difícil veta de hacer reír. Porque, se sabe, muchos pueden hacer llorar con facilidad.

Leer los cuentos y novelas de Fontanarrosa es como sentarse en una mesa de un café a escuchar al más hábil de los narradores, capaz de contar relatos con la mágica combinación de simpleza y precisión. Historias posibles de personajes oscuros o marginales. Hazañas y grandes fracasos vinculados al mundo del fútbol. Ficciones irreverentes. Parodias de notables personajes de la historia. Con su prosa, el Negro fotografió y caricaturizó la argentinidad como ningún otro. Siempre al borde del absurdo, con la sutileza para no derrapar jamás. Con las palabras adecuadas. Sin reparar en si son buenas o malas, palabritas o palabrotas. Así, Fontanarrosa transitó por ese camino como ningún otro. Y dejó una huella enorme.

* Esta nota fue publicada por la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión (AUNO) de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora en su sitio http://www.auno.org.ar/
. Agradecemos al periodista Martín Voogd y a esa agencia por contribuir con este humilde homenaje frente a tan enorme artista.

lunes, 9 de julio de 2007

Las nuevas tecnologías al servicio de los pueblos originarios

Un cineasta y un periodista bonaerenses realizaron un documental acerca de la recuperación por la comunidad mapuche de Chubut de 535 hectáreas que les habían sido arrebatadas por el Estado y vendidas al grupo Benetton. Sus realizadores contaron a Agencia NAN cómo se organiza el pueblo y por qué decidieron poner las nuevas tecnologías al servicio de los pueblos originarios.

Por Adrián Figueroa Díaz y Luis Paz

Buenos Aires, julio 9 (Agencia NAN).- “Creemos que hay que defender a los pueblos golpeados y su voz chiquita que desde hace años está desarmada, por eso usamos la tecnología moderna para mostrar una visión justa de la concepción de las comunidades acerca de la tierra” fue el fundamento que expresaron a Agencia NAN los realizadores de “Ruka”, un documental acerca de la recuperación de más de 500 hectáreas en Santa Rosa de Leleque, Chubut, por parte de la comunidad mapuche de esa provincia.

El cortometraje, que en poco menos de 20 minutos testimonia la lucha del pueblo mapuche por mantener la recuperación de las tierras que el Estado les había quitado para venderlas al grupo Benetton, fue realizado por el cineasta Hernán Pulido y el periodista Sebastián Ochoa, ambos de Burzaco, una localidad del sur del conurbano bonaerense, y fue presentado el pasado domingo 8 de julio en Capital Federal.

En diálogo con Agencia NAN, Ochoa amplió acerca del fundamento del corto documental y de las pretensiones que, junto a su colega en el área de Comunicación de la Fundación de Organización Comunitaria, se plantearon al realizarlo: “Quisimos revivir la tecnología y usarla para algo distinto, para defender esa voz chiquita que desde hace tantos años está desarmada”.

Por ello, y porque consideran “necesario que los que estamos bien apoyemos esa lucha con las tecnologías modernas”, fue que ambos se acercaron hasta Santa Rosa de Leleque, una estancia de 180 mil hectáreas del departamento Cushamén de Chubut, para documentar la historia de la reconstrucción de la comunidad mapuche que desde el 14 de febrero recuperó su condición de “legítima propietaria” de 535 hectáreas que habían sido vendidas en agosto de 1991 a la multinacional Benetton por el gobierno de Carlos Menem.

Se trata de una pequeña sociedad de 50 integrantes que desde entonces lleva adelante una lucha legal contra la Justicia argentina y la empresa italiana propietaria de 965 mil hectáreas de territorio argentino por mantener su derecho a habitar esas tierras.

Pero esa lucha no es fácil, tal como contó Ochoa: “Tienen que soportar medidas inhumanas, como la prohibición de hacer fuego, y construir casas en el predio hasta que se solucione el litigio. Cuando estuvimos ahí (en abril) el paisaje era verde, pero ahora es todo blanco, con temperaturas a veces menores de los 15 grados bajo cero”.

Además, el periodista destacó la “situación de presión” que significan las prácticas que el grupo GEO realizó durante los últimos meses a pocos kilómetros del paraje en el que se establecieron los mapuches y cómo, frente a ella y “al resguardo de su comunidad, realizan festivales, viven y resisten”.

Esas problemáticas, y muchas otras, son las que trata “Ruka” ("casa" en lengua mapuche) y que a cinco años de que su última familia fuera desalojada por vías legales, volvió a esa tierra para afirmar que “las montañas de Leleque, el río Chubut, el viento perpetuo de este rincón del Wallmapu, territorio ancestral mapuche, son testigos de nuestro regreso a esta pequeña porción de la Mapu (tierra) jamás renunciada, siempre recordada”.

“Santa Rosa ha presenciado décadas de despojo, de violencia, de intolerancia, de usurpación, de desapariciones y de muerte. Los Futakecheyem (Antiguos) hombres y mujeres que pisaron libremente esta tierra hoy yacen en vitrinas de museos y sus instrumentos sagrados son trofeos de una cultura que destruye lo diferente”, continúa la proclama que puede leerse en el sitio www.santarosarecuperada.com.ar.

La proclama no es vana, y Ochoa lo afirma cuando asegura que “ellos dicen que van a resistir como sea, que sólo los van a sacar ‘con las patas adelante’”.

En otro orden, y acerca de su socialización con esa comunidad, Ochoa resaltó la “aceptación increíble” que recibieron los documentalistas al habitar con ellos, al “juntar el agua, la leña y todo para la comunidad”, pero también advirtió que “si vas como un ciudadano, te encontrás con algo muy diferente”.

“Ruka” se presentará luego de un show de varieté del grupo Trivenchi, y antes del documental “Zapatistas”, y fue filmado en abril, dos meses después de que los mapuches volvieran a ubicar su comunidad en ese lugar. Puede descargarse desde http://video.google.com/videoplay?docid=-5284715123902415363&q=ruka
.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...