jueves, 15 de noviembre de 2007

Tute: “Representar la realidad no es sólo dibujar sobre política”.-

En entrevista exclusiva con Agencia NAN, el artista gráfico Juan Matías Loiseau opinó sobre la historieta como reproductora de las problemáticas de una sociedad, determinó los límites que supone publicar en un diario nacional y explicó sus motivaciones e inspiraciones artísticas. Además, adelantó las características de su nuevo proyecto como productor artístico musical.

Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de Tute

Buenos Aires, noviembre 15 (Agencia NAN-2007).- Tute se empecina en representar los sentimientos humanos. Pero eso, lejos de ser un defecto, es una virtud. Él siempre sale airoso. Sin duda, uno de los intereses principales de las personas es el amor, pasión que puede llevar a dos caminos opuestos: la felicidad o la frustración. La hazaña consiste en saber expresarlo artísticamente. Este humorista gráfico, que pasó su infancia en el barrio José Mármol del conurbano bonaerense, incursiona también en cine y literatura. Sin embargo, su curiosidad no se detiene. Actualmente, prepara un trabajo musical junto a artistas populares como Irupé Tarragó Ros y Hernán Lucero. Es un apasionado de la música y confiesa que trata de concretar lo que tiene ganas en el momento.

Desempeña su labor gráfica en el diario La Nación. Pero aclara que cuando se publica diariamente en un medio masivo “el único límite es no decir una mala palabra”. A sus 33 años, realizó dos cortometrajes y publicó dos libros de poesía y dos de humorismo gráfico. En Tute de Bolsillo, su más reciente publicación, recopila una selección de sus tiras para La Nación. Además, una muestra de sus dibujos está siendo exhibida en el Festival de Cine Independiente de Mar del Plata.

- ¿De qué te nutrís para inventar las historias que le ocurren a tus personajes?
- De muchos lados, no hay un único lugar. Algunas historias son producto de mi imaginación, otras devienen de experiencias propias y ajenas. También me baso en anécdotas que me cuentan. Y, por supuesto, a veces hay una mezcla de todas.

- En tus presentaciones solés incorporar artistas de música popular. Dentro de tu obra, tanto cinematográfica como plástica, ¿cuál es la relación que encontrás con la música?
- La música es una gran influencia para mí. Para escribir poesía escuchaba música clásica. Y también me inspira en el momento de escribir guiones para cine. En este momento estoy encarando un proyecto junto al cantante de tango Hernán Lucero e Irupé Tarragó Ros, dos amigos que uní para este encuentro, en el que voy a cumplir el papel de productor artístico.

- Una faceta desconocida de Tute…
- La idea es armar un disco cuya temática sea el amor, y que integre géneros como el folklore y el tango. Tengo pensado realizar el arte de tapa y hacer dibujos para las canciones. Con respecto a la temática, creo que hay mucho para abordar: cuando hablamos de amor, hablamos más que nada de desamor, de frustración.

- Algo similar a lo que hizo Liniers para el último disco de Andrés Calamaro, La lengua popular
- Algo así, pero yo voy a involucrarme más, voy a tomar decisiones artísticas. Es decir, voy a ser uno de los que seleccionen las canciones del disco. Y en una de esas, me animo a escribir alguna letra.

- ¿Tenés pensado realizar un cortometraje de animación?
- Sí, siempre tuve en la cabeza la idea de armar un cortometraje animado. Incluso hice algunos intentos en flash y también con un grupo de dibujantes. Pero, por lo pronto, me centralizo en este proyecto musical. Siempre trato de concretar lo que tengo ganas en el momento.

- ¿Considerás que la historieta reproduce las problemáticas de una sociedad? ¿Es una forma de representar la realidad de un pueblo?
- Sí, claro que sí. Igualmente, representar la realidad no es solamente tratar temas de la actualidad política. Me interesan las conductas humanas, las acciones colectivas, las miserias y las bajezas de las personas. El amor es un buen vehículo, donde el humano tiene esta carga de diversión, donde se puede decir mucho. Esa es una forma de reflejar la realidad. Cuando trabajo con humor suelo hablar de política, pero de política en general. No hago referencia a hechos puntuales.

- Una vez que el artista se encuentra establecido en un medio donde publica y conoce sus reglas, ¿se limita a la hora de decir ciertas cosas?
- Cuando trabajás en un diario masivo del peso de La Nación, donde publicás todos los días una tira, el único límite puede estar en no decir un insulto. Hasta el momento, siempre me sentí con total libertad para expresarme. Nunca tuve problemas en ese sentido. De todas formas, uno se acomoda al medio. Si quisiera hacer algo subido de tono lo haría en otro espacio, como Internet.

Sitio:
http://www.tutehumor.com.ar
Blog: http://tuteblog.blogspot.com

jueves, 8 de noviembre de 2007

Marianela, la feliz dama del rock.-

Luego de boyar por varias bandas, Marianela se zambulló en las aguas del rock sin más compañía que su guitarra. Entrevistada por Agencia NAN, repasó su carrera, recordó las enseñanzas de María Gabriela Epumer y comentó las emociones que le genera ser “la dama del rock”.

Por Ailín Bullentini
Fotografía de prensa de Marianela

Buenos Aires, noviembre 8 (Agencia NAN-2007).- “Había mucha música en casa, desde que yo era muy chica”, admite Marianela tras hurgar en sus recuerdos para encontrar el inicio de su relación con la música. Pero lo hace con la rapidez y la dirección de quien busca donde sabe que hallará la respuesta. En cambio, cuando se le pide que indique el momento en el que decidió que un micrófono y el sonido de una guitarra tracen el camino de su vida, duda: “Puede haber sido el primer día que canté un tema mío en vivo”, aventura.

La primera vez que combinó música y escenario fue en 1997, cuando hacía cantar a una de las guitarras de la banda Patricias Argentinas, un grupo de rock integrado sólo por mujeres al que llegó luego de que su profesora de guitarra, María Gabriela Epúmer, la recomendó para el puesto. De ahí en más, fue todo a pulmón. “Puro esfuerzo; una carrera difícil pero amable”, sintetizó a Agencia NAN la autodenominada “dama del rock”, que a fines de 2005, y tras bucear por varios otros proyectos musicales, editó su disco debut como solista, Cajita feliz.

- ¿Qué experiencias con aquella formación debut te acompañan hoy en tu camino solista?
- Haber desafiado mis miedos internos y enfrentado al escenario, tocar casi todos los fines de semana, la gente que conocí y haber estado por primera vez en un estudio de grabación. Fue muy divertida esa época.

- Cajita feliz es tu primer trabajo de estudio como solista. ¿Cómo viviste su gestación, desde los primeros momentos hasta tener el producto terminado en tus manos?
- Cajita feliz se fue armando. Cuando empecé a grabarlo, no sabía ni cómo lo iba a llamar, pero supongo que nació cuando fue su momento. Es un disco que, a pesar de que las canciones estaban armadas de antes y deseadas varias veces, a nivel arreglos está muy zapado. El estudio tiene algo mágico y surgen cosas que quedan grabadas y son únicas. Puse mucho de mí en ese disco y al momento de grabarlo fue puro placer. Hoy, a la distancia, me doy cuenta de que fue un largo y difícil camino hasta poder editarlo. Me di el gusto de compartir canciones con músicos amigos. Con algunos ya había tocado, con otros lo hice directamente en el estudio, donde nos pasábamos toda la noche tocando, laburando.

- ¿Cómo llegó Charly García a Cajita feliz?
- Lo conocí en 1999, cuando yo tocaba con Francisco Bochatón. Entró en mi vida. Como dice él, “la entrada es gratis, la salida vemos”. En el momento de grabar el disco creí que tenía que estar. El primer paso lo di yo, cuando le acerqué las bases de unos temas para que vea cómo habían quedado. Ese día grabamos algo en su casa. Más adelante, vino y grabó otras cosas en el estudio donde se estaba creando el disco.

- Él te regaló “Rara”. ¿Los demás temas son de tu autoría?
- “Rara” fue un regalo de Charly al que le hice un par de cambios en la letra y las armonías. El tema tiene su historia y sus años. La original era más punk. El resto de los temas son todos míos.

- Muchos, o casi todos, le hablan a alguien en especial. ¿Escribís desde la propia experiencia?
- No analizo las letras al momento de escribirlas. Soy medio kamikaze, salen las letras y la música juntas. Eso es un poco mágico y es lo que me gusta de componer. Ese instante en que terminás de hacer una canción es pura felicidad.

- ¿De qué manera influyó María Gabriela Epúmer en el amor que hoy sentís por la música?
- Influyó más que nada en el amor por la simpleza en la música, el sentimiento que me trasmitió. Y la paciencia, el trabajo diario con el instrumento. Incluso en lo personal, fue una gran maestra para mí. Era muy especial. Recuerdo que Fernando Samalea me pasó su teléfono y tardé mucho en decidirme a llamarla.

- ¿Alguna vez pensaste en abandonar todo y elegir otro camino?
- Muchas veces. En realidad hago otras cosas también, siempre relacionadas con lo artístico: me gusta trabajar con lo visual, la fotografía, algo de diseño y video. De chiquita fue autodidacta y me daba maña con esas cosas: desde arreglar un velador hasta una computadora o pintar una habitación. Lo heredé de mi abuela materna y de mi papá.

- ¿Hasta donde te gustaría llegar? ¿Qué cosas tendrían que pasarte para que digas “Bueno, sí. Hasta acá. Con esto me quedo”?
- No sé si esto tiene un fin. Creo que la música me permite expresarme, la siento como una necesidad, como un cable a tierra. Cuando llegue el momento del “basta” te cuento. Por el momento, lo que más disfruto es tocar en vivo y grabar.

- ¿Qué sigue a Cajita feliz?
- La grabación del segundo disco que está en pleno proceso de pre-producción. Aprendí mucho de la primera experiencia y estoy buscando otros caminos. También me gustaría salir de gira por el interior, Latinoamérica y España. Ah, espero con ansiedad la cuarta temporada de Lost.

Sitio:
http://www.mrnl.com.ar
Fotolog: http://www.fotolog.com/marianelarock

jueves, 1 de noviembre de 2007

Andrés Violante: “Mi idea es que la imagen tenga sonido”.-

En más de 20 años de carrera, sus fotos fueron parte de las publicaciones especializadas en rock más prestigiadas. Su lente inmortalizó a Lou Reed, Brian May, Kurt Cobain, Steve Vai, Luca Prodan y “El Indio” Solari. Fue parte del relanzamiento de El Expreso Imaginario y actualmente dirige una escuela de fotografía, al tiempo que se desempeña como fotógrafo free-lance. En exclusiva para Agencia NAN, recordó sus primeros pasos, habló sobre su amistad con músicos y explicó por qué en su profesión hay que tener actitud rockera.

Por Facundo Gari
Fotografía gentileza de Andrés Violante

Buenos Aires, noviembre 1 (Agencia NAN-2007).- Muchas personas descubren su vocación durante la adolescencia. Muchas otras, jamás. Pero Andrés Violante supo a temprana edad lo que quería: robar almas con un flash, matar e inmortalizar al mismo tiempo. Pero no almas cualquiera, sino las de aquellos que las portaran con cierta ostentación, aquellos que las exhibieran casi al punto de alardear de sus dones: las almas de los músicos de rock. A los 15 años creó Zote, una publicación en la que redacción, diagramación, fotografía y distribución estuvieron a su cargo, y que fue la excusa perfecta para comenzar a deambular por la noche porteña de show en show. Así fue que conoció bandas que hoy forman parte de la escena grande del rock argentino, como Sumo, Los Redondos y Hermética.

Tras dos décadas de recitales, clicks y publicaciones en reconocidas revistas nacionales e internacionales, actualmente está al frente de un instituto de fotografía en Lomas de Zamora, desempeña su profesión desde la independencia y realiza exposiciones en boliches, museos y centro culturales.

- ¿Cuándo te decidiste a dar tus primeros pasos en la fotografía?
- Si hablamos del primer momento en que pensé en ser fotógrafo, el del quiebre, por llamarlo de alguna forma, fue cuando vi el primer Rock in Río, televisado por Canal 9, si mal no recuerdo. Vi bandas que sólo conocía por fotos, como Ozzy Osbourne, AC-DC, Whitesnake. Y dije: “yo quiero estar ahí”. Tenía 14 o 15 años, y no había acceso a toda la información que manejamos ahora, no había videos y no se editaban discos. Nos manejábamos por intuición.

- Pero, ¿por qué la cámara y no la guitarra?
- Porque toco un timbre y desafino. Pero no soy un músico frustrado, nunca me interesó tocar. Vengo del dibujo y la pintura, y la fotografía era un paso natural. Aprendí la técnica de los pósters que colgaba en la pared y de las fotos que veía en las revistas, al menos al principio. En 1984, cuando empecé, en el país era el comienzo de todo. El heavy no existía: era sub-marginal. Nadie te enseñaba fotografía porque no había nadie especializado en esto, era todo muy hippie. Además, yo era muy pendejo como para que me dieran pelota.

- ¿Cómo definirías la tarea de volcar en una foto una sensación que originalmente fue creada para el oído, como la música?
- En realidad, tiene que ver con el compromiso que le pongas. Cuando miro el material por primera vez y pienso que es una reverenda mierda, me quedo más tranquilo. En esto, el piloto automático no existe. Mi idea es que una imagen tenga sonido. Es complicado, pero yo no soy quien debe decir si lo logro o no. Prefiero que la gente que ve una foto mía me cuente qué le parece. El tema es encontrar la actitud rockera en el músico, pero no todos la tienen.

- ¿Qué artistas te desilusionaron por falta de esa actitud?
- Arriba del escenario son todos unos capos, el tema es cuando se bajan. No soy de la CIA como para dar nombres, pero hay que aprender a ver qué cosa vende cada artista.

- Hay periodistas que son “cercanos” a determinados músicos. ¿Te hiciste amigo de alguno a lo largo de tu carrera?
- Sí, me pasó con Hermética, ANIMAL, Mal Momento, Los Redondos, Malón. Soy amigo de Claudio O’Connor desde hace casi 20 años y de Herrman (de Mal Momento) hace 15. Tengo mil anécdotas con ellos, pero ninguna que se pueda contar. A los Redondos no sé muy bien cómo los conocí, pero fue en 1987. Era una banda que comenzaba, recién había editado ¡Gulp! y creo que en ese momento estaban por sacar Oktubre. Les caí bien por ser un pendejo caradura.

- ¿Qué criterios de selección aplicás a la hora de decidir si publicar o no una foto?
- Indefectiblemente termino eligiendo una toma parecida a la que estamos acostumbrados a ver; todos tenemos un estereotipo de Brian May, por ejemplo. De todas formas, el 90 por ciento de las veces el jefe de Redacción es el que elige cuál foto queda. Por lo general, son tipos que de fotografía no saben ni mierda, pero creen que sí, y entonces se genera un problema. Si a eso le sumamos que los diseñadores gráficos son más caretas que la Vitina, el problema es doble.

- ¿Qué opinas acerca de las nuevas tecnologías digitales en fotografía?
- No se puede ir en contra de la tecnología, todo suma. Si sos un buen fotógrafo, eso te va a ayudar. Si sos malo, la suerte no va a estar siempre de tu lado y cuando te abandone, la caída va a ser muy estruendosa. Los negativos malos no los podías borrar como se puede con las cámaras nuevas, pero tampoco los podías usar.

- ¿Qué significó para vos haber participado en el relanzamiento de El Expreso Imaginario?
- Fue muy importante. A Jorge Pistochi (uno de los directores de la revista) lo conozco desde hace casi 18 años, y fue un honor que me convocara para esa aventura. Los mitos son exactamente eso: mitos. Eso es El Expreso. Para el relanzamiento (en 2004), salió un sobre con material del recuerdo que dio forma a una exposición muy emotiva en el Teatro San Martín y a otra en el Centro Cultural Islas Malvinas.

- ¿Quién es una deuda pendiente y qué o a quién no fotografiarías?
- Me perdí de fotografiar a David Bowie por culpa de un garca. Y lo que no me interesa fotografiar es la miseria.

Sitio:
http://www.andresviolante.com.ar
Fotolog: http://fotolog.com/lemmy_rockshop
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