martes, 29 de abril de 2008

La Quetrófila: una cocina para las nuevas recetas literarias.-

Cuentos cortos, ensayos, sueños de autor, poesías y una novela por entrega es lo que ofrece esta novel revista literaria, dirigida por una joven escritora de 22 años y originada en una “charla de amigas”. Con primer número en las calles y segundo a la vuelta de la esquina, La Quetrófila se presenta como un espacio de difusión para literatos iniciantes o críticos jovatos, para el joven enamorado o la damicela abandonada. “Pero todo con seriedad y siempre que el texto tenga un dejo de genialidad”, aclara Valeria Tentoni, la cabeza detrás del proyecto, que en este artículo le comenta a Agencia NAN los pormenores de trabajar desde la autogestión en la escena de las letras independientes.

Por Esteban Vera

Lomas de Zamora, abril 30 (Agencia NAN).- “Aquí y allá, alguien dice te amo/ y mientras tanto yo espero simplemente/ que, mientras espero,/ el cielo noctámbulo oscurezca del todo./ Camino torpe sobre un tejado de moho,/ supongo que he perdido el tren en la estación que faltaba./ Voy a dejarme dormir un poco/ hasta que en la mañana del quizás,/ la mano natura, apague las luces del último cuarto”. “Una poesía para recortar y regalar”, dicen las instrucciones de La Quetrófila, una novel revista literaria dirigida por Valeria Tentoni, una joven escritora que nació hace 22 años en Bahía Blanca y desde hace cinco reside en la Ciudad de Buenos Aires.

La historia de la publicación comenzó durante una charla de amigas, una noche fresca de junio de 2006, a partir de las inquietudes de Valeria y otras tres jóvenes “por tener una revista de papel propia y no llenar un vacío”. Según adelantó la directora del proyecto a Agencia NAN, en las próximas semanas estará disponible en kioscos, librerías y bibliotecas porteñas el número dos, con una tirada de 500 ejemplares, 300 más que en el debut, a cuatro pesos.

Cuentos cortos, ensayos, sueños de autor, poesías y una novela por entrega, ofrece la publicación. Las obras que allí se publican pertenecen a escritores a los que se invita a colaborar, como al narrador, crítico literarario y ensayista Daniel Link. Pero, también, se divulgan autores novatos, desconocidos y principiantes que le dan el “sí” a la invitación de publicar en La Quetrófila. “La mayoría de los cuentos y poesías llegan a la casilla del mail y en esos mails buscamos trabajos que sean prolijos y con algún destello de genialidad, porque para hacer una revista de medio pelo no la hago, con el trabajo que cuesta”, admitió Valeria.

“En el segundo número publicamos un cuento que llegó a la casilla del correo, que es muy bueno y es de un chico que nunca publicó nada”, halagó la joven editora. Internet, también, contribuye a la creación de la revista: “Mucha gente que pasa por el blog (http:// laquetrofila.blogspot.com
) también envía sus obras o compra la revista y pasa sus textos”. El matiz lúdico también está presente en la revista, que tiene un espacio especial para que el lector arriesge significados para el nombre la publicación. “Apele a su delirio, a su chamuyo, a su capacidad inventiva, ¡y responda la pregunta!: ¿Qué significa para vos La Quetrófila?”, invita esta escritora, que pese a no haber publicado aún su primer libro, como le gusta aclarar, sí ha ubicado cuentos y poemas en revistas del circuito independiente de las letras.

La primera edición de la revista tuvo una tirada de 200 ejemplares, mientras que la número dos, que “está en trabajo de parto”, saldrá a la calles con 500 ejemplares, a un valor de cuatro pesos. “No retribuye económicamente, no se recupera la inversión, pero sí gratifica en otra cosas, como el montón de escritores que conocí, gente que trabaja en la literatura y en otras ramas del arte, personas que me han hecho un montón de favores sin ninguna obligación y todos los vínculos que se generaron”, destacó la sorprendida Valeria.

Pero lo cierto es que los recursos económicos no sobran: “He caminado con la carpetita del proyecto buscando alguna publicidad que permita financiar la revista, pero no hay publicidad para la literatura”, reclamó ante Agencia NAN. Por el momento, gestiona una beca en el Fondo Nacional de la Artes para sostener la publicación. “Si no se da, organizaré fiestas, pero algo haré para seguir publicándola”, aseguró, muy entusiasmada.

Tentoni destacó el hecho de que Internet brinde herramientas para llevar adelante un emprendimiento. “Ayuda mucho, con los mail gratuitos. Imagínate si tuviera que enviar cartas, no podría pagarlas. Sin Internet no podría hacer La Quetrófila. Por ejemplo, a la diseñadora la conocí a través de un aviso que publique en Internet que decía que necesitaba una diseñadora que trabaje ad honoren”, recordó la joven editora, ávida lectora de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Franz Kafka, el Marqués de Sade y Edgar Allan Poe, entre otros. Además de Alberto Laiseca, autor de la novela Matando enanos a garrotazos y maestro de Valeria en el taller literario donde corrige su posible primera novela. “Es un genio vivo al que no se le da bola. Tiene 20 libros, y ninguno traducido, mientras que hay escritores de 30 años que sí lo están”, se quejó la alumna.

Valeria se despide de Agencia NAN y se va soñando con que la “revista crezca muy de a poquito, que se incorpore un staff permanente, que sea más grande, que tenga un gramaje más generoso, con más colores”.

Blog:
http://laquetrofila.blogspot.com

jueves, 24 de abril de 2008

Ironía: cuatro jovencitos con mucha química.-

En dos años, cuatro adolescentes de la zona sur del Gran Buenos Aires formaron su primera banda, pasearon sus canciones por los bares vernáculos, se separaron y volvieron a juntarse con un único objetivo: grabar su primer disco, que ya está en marcha y cuenta con la producción del productor de Los Tipitos. Antes de presentarse el próximo viernes en un pub de Lomas de Zamora, le explicaron a Agencia NAN que, aunque son jóvenes con gustos por estéticas musicales distintas, tienen “una química especial”.

Por Ailín Bullentini

Lomas de Zamora, abril 24 (Agencia NAN).- Se dice que, cuando uno es joven, la vida pasa rápido, a toda velocidad. Así sucedió con Ironía, una banda de rock-pop formada por cuatro adolescentes de la localidad bonaerense de Banfield, que en dos años nació, giró por varios bares de la zona sur del conurbano, se desvaneció y renació de entre sus cenizas con la fuerza suficiente como para grabar su primer disco. El próximo viernes 25 de abril, volverán al ruedo nocturno, a la medianoche, en Queen, Lomas de Zamora, con un set de temas propios y covers de Turf y Babasónicos.

Su historia comenzó a tejerse en 2006, cuando el cantante y violero Alejandro López emprendió una búsqueda minuciosa de chicos que, como él, disfrutaran de hacer música. Y que, también como él, tuvieran “la necesidad” de formar una banda de rock. No le costó mucho. El primero en subirse al barco fue el bajista Walter Montenegro, que conoció a Alejandro en la iglesia del barrio. Al poco tiempo, se sumaron los hermanos Gonzalo, guitarrista y corista, y Luciano Gil, baterista, compañeros de clases de música del cantante. Y listo, ya nada les faltaba.

Ensayo va, ensayo viene, los chicos fueron limando asperezas musicales en pos de “una química especial” que, sentían, había entre todos. “Al principio teníamos gustos diferentes”, admitió Luciano a Agencia NAN, y precisó que la amplitud de la variedad era tal que abarcaba tanto a Gun’s and Roses, Led Zeppelin y Oasis, como a Turf, Juana la Loca, Babasónicos y Viejas Locas. Sin embargo, en la sala de ensayo y a la hora de componer, “había química al toque”.

Las diferencias empezaron a abrir una grieta entre los integrantes de a poco, que pareció por un tiempo convertirse en un quiebre definitivo. Pero no. Los chicos ya se conocían “demasiado como para empezar de cero en otra banda”, consideró Gonzalo. “Cuando sabés cómo va a tocar el otro, cómo compone, lo que le gusta y lo que no, es muy difícil adaptarte en otro grupo y empezar de nuevo”, aseguró a esta agencia.

Entonces, Ironía revivió y tomó un fuerte envión. Los ensayos se multiplicaron y, poco a poco, las diferencias confluyeron en un nuevo estilo, uno propio. Entonces, los músicos comenzaron a disfrutar de la banda de una manera plena. “Hoy, nuestra música, para mí, es todo. Nada se compara”, sentenció Alejandro.

Pero el reencuentro y las “buenas vibras” entre los cuatro integrantes no eran la única buena noticia que aparecía a la vuelta del camino. Este verano, durante sus vacaciones familiares en Córdoba, el cantante se topó con Juan Vanrell, un ex productor de la banda marplatense Los Tipitos, al que “de una le gustó mucho” la música de los jovencitos irónicos, según contó su cantante.

Una cosa llevó a la otra, y lo que durante unos días fue sólo una posibilidad se volvió realidad. Vanrell se hizo cargo de la producción del primer disco de la banda, que se está grabando en los estudios que el ingeniero tiene en el barrio porteño de Caballito.

Si bien las grabaciones comenzaron hace sólo dos semanas, la ilusión para los chicos es muy grande. “Esto es muy importante, ahora la cosa no es sólo tocar”, sentenció Gonzalo. Producto de su imaginación y de la de Alejandro son la letra y música de los nueve temas que integrarán el disco que, por ahora, no tiene nombre ni fecha de lanzamiento.

Por lo pronto, la buena racha los empujó de nuevo a los shows en vivo en bares. Al año pasado tocaron en Adrogué, Lomas de Zamora y Banfield, y luego de varios meses de ausencia volverán a las noches con un micro de nueve temas, entre los que incluirán propios y covers de Turf y Babasónicos.

La prolijidad que Ironía emana hace un poco de ruido cuando se cae en la cuenta de que los responsables de ese sonido tienen un promedio de 18 años. Sólo el bajista, con sus flamantes 22, les saca ventaja a sus compañeros. Son muy jóvenes pero tienen energía y, aunque sus vidas por fuera de la banda son distintas, los cuatro coincidieron en que aman hacer música.

Mirando al futuro, Luciano se imagina haciendo otras cosas que le permitan seguir sentado detrás de su batería. A Gonzalo no le importan “los sacrificios que haya que hacer”, porque “dos horas en una sala de ensayo compensan todo lo demás”. Hoy por hoy, están concentrados en la grabación: “Queremos que salga bien, y después se verá como sigue la historia”, concluyó Gonzalo.

lunes, 21 de abril de 2008

Recitales: Lisandro Aristimuño en Niceto.-

Con sonidos electrónicos, melodías hipnóticas y aires folclóricos, Lisandro Aristimuño cautivó a más de medio millar de personas en Niceto, el pasado viernes 11 de abril. En su regreso a los escenarios porteños luego de su gira por el noroeste argentino, el cantautor interpretó sus canciones clásicas y continuó con la presentación de su último disco, 39º. Sobre el escenario, hubo invitados como Diego Frenkel, de La Portuaria, y al ex baterista de Divididos Jorge Araujo. Debajo de las tablas, Agencia NAN vio y escuchó todo lo sucedido.

Por Sergio Sánchez

Buenos Aires, abril 21 (Agencia NAN).- “De este cielo vendrá música que se esconde en algún lugar”, vaticina Lisandro Aristimuño en el final de “Sun”, el tema de su primer disco, Azules turquesas, de 2004. En este caso, el refugio de las canciones fue Niceto. Y los refugiados fueron más de la cuenta. Tal es así que a las 22 del pasado viernes 11 de abril, una hora después de la cita, el público seguía ingresando al boliche porteño.

Extrañaban sus canciones y asistieron multitudinariamente a la cita, cubiertos de camperas y bufandas, como si Aristimuño hubiese traído el frío desde su Río Negro natal. Es que el músico patagónico no se presentaba en Buenos Aires hacía meses, porque estuvo de gira por el noroeste argentino, andando y tocando por Santiago del Estero, Tucumán, y Humahuaca y Tilcara, en Jujuy.

Aristimuño se caracteriza por ser un buen generador de climas: cada canción es una melodía que ambienta e hipnotiza. Así comenzó su show, con una larga introducción electrónica para el tema “Pez”. A esta melodía se le sumó la de “39°” y luego la de la atractiva “Pluma”, temas que integran su último trabajo discográfico, 39°, editado de manera independiente en 2007.

El show apenas estaba empezando pero ya se escuchaban los primeros gritos de la platea femenina y los “¡Aguante Lisandro!” de la masculina. Claramente, en el juego de ánimos, triunfaron las chicas. Mientras tanto, Aristimuño cantaba la poética “Me hice cargo de tu Lux”. Sin embargo, Niceto seguía en penumbras, como si la situación invitara a “Cerrar los ojos”.

Desde su primer disco, Azules Turquesas, llegó “Tu nombre sobre el mío”, que describe una historia de amor ambientada en las tierras sureñas y que, en esta ocasión, sorprendió con la intervención de una grabación de la voz del escritor Julio Cortázar. Luego de “Blue”, continuó con una potente reversión de “Sun”, con un juego de doble percusión entablado por Rocío Aristimuño, hermana de Lisandro y corista de su banda, y de Martín Casado.

Sin duda, uno de los mayores momentos de hipnotismo se dio con “Vos”, cuando los participantes del show parecieron firmar un pacto con Aristimuño: nadie habló, nadie gritó, nadie tarareó. Hipnotizados por la envolvente melodía, los espectadores se dedicaron a escuchar con rigurosa atención y a fijar la vista sólo en el escenario. Cuando el tema terminó, tardaron más de lo habitual en aplaudir. Es que tenían miedo de romper el clima que se había creado.

“El momento que viene es muy especial, porque voy a invitar a un gran músico que admiro profundamente”, confesó Aristimuño con un dejo de misterio, antes de invitar al escenario a Jorge Araujo, ex baterista de Divididos y actual de Gran Martell, para interpretar “Hojas de Camino”.

En la reversión de “Azules turquesas”, la voz de Lisandro y el cello, en manos de Leila Cherro, se fusionaron. Pegadito, sonó “El beso”, otra hermosa canción de 39°. Según el cantautor, el nombre del álbum “remite a la fiebre y a los diferentes estados por los que pasa aquél que levanta temperatura”. Y en Niceto, se comenzaba a sentir el calor febril condensándose en el aire.

"Ha llegado la hora de presentar a una persona increíble que me pone la piel de gallina cada vez que lo escucho tocar o escucho sus discos: el señor Diego Frenkel.” Con esa sincera presentación apareció el líder de La Portuaria sobre el escenario, para cantar a dúo “Para vestirte hoy”.

Casi llegando al final, el sonido perfecto de “La última prosa” marcó otro momento clave del show. Otro pacto se firmó entonces. Y, como en el orden original del disco Ese asunto de la ventana, de 2005, continúo el potente y despechado en “En mí”.

"Sé que está mi mamá por ahí, así que le voy a dedicar esta canción que le compuse". Inmediatamente, una lluvia de suspiros femeninos cayó sobre el lugar y el Re mayor dio comienzo a “Canción de amor”. “¡Gracias señora!”, gritó uno a viva voz, y a la mujer la voz pareció perecerle.

Las guitarras de Lisandro y Carli Arístidi se juntaron por última vez en la noche para interpretar “El búho” y “Demasiado”. Finalmente, para evidenciar una de tantas influencias, Aristimuño se lució con una exquisita reversión de “Kurosawa”, de l disco La hija de la lágrima, de Charly García.

Sitio:
http://www.lisandro.biz
Blog: http://azulesturquesas.blogspot.com
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