domingo, 31 de agosto de 2008

Introducción a la causa Cromañón.-

Comenzó el juicio oral que unifica las cuatro querellas por el incendio del boliche de Once, el 30 de diciembre de 2004, a partir del uso de pirotecnia en un recital del grupo Callejeros y facilitado por una serie de irregularidades que involucra policías, bomberos, funcionarios, la banda y Omar Chabán, gerenciador del local. ¿Qué penas y cargos solicita cada querella? ¿Cuánto llevará, quiénes ofician y cómo se desarrollará el juicio? ¿En qué situación están los catorce imputados? Agencia NAN propone un cuadro de situación de la causa.

Por Ailín Bullentini.
Fotografía Página/12.


Buenos Aires, agosto 31 (Agencia NAN).‑ El pasado 19 de agosto comenzó el juicio que definirá quiénes son los responsables de los 194 muertos y cientos de heridos del incendio de República Cromañón, la ex bailanta de Once devenida en local de recitales de rock, a cargo de Omar Chabán. La Justicia deberá definir, además, qué penas deberán cumplir los catorce acusados que ocupan el banquillo. Ese donde no están ni el ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra --destituido por el hecho-- ni la o las personas que encendieron y sostuvieron la bengala de donde salió la chispa que inició el fuego, el horror y la muerte, y que puso en evidencia una serie de irregularidades en el accionar de los controladores municipales, la policía federal y el cuerpo de bomberos porteño.

Los hechos

Hace tres años y ocho meses, una noche antes de que 2004 tocara su fin, una bengala encendida desde el público que colmaba Cromañón hasta rebalsar para presenciar el último recital del año del Callejeros --que cerraba el año más exitoso de su carrera-- hizo combustión con materiales inflamables que cubrían el techo del lugar. Eso provocó un incendio. Según los testigos, había más de cinco mil personas en el local. Según el número oficial, fallecieron 194, pero muchas otras, que no forman parte de ninguna nomenclatura, sufrieron secuelas con las que aún cargan, experimentando una suerte de “malvinización”, según documentó hace algunos meses el Suplemento No del diario Página/12.

Hoy, la Justicia juzga a los presuntos responsables del hecho, entre ellos al productor cultural y empresario que gerenciaba el local incendiado, Omar Chabán, también dueño de Cemento; a su mano derecha, Raúl Villarreal; a todos los integrantes de la banda Callejeros; a dos policías y a tres ex funcionarios del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. El proceso está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 24 (integrado por Cecilia Maiza, Raúl Llanos y Marcelo Alvero) y comenzó hace ya dos semanas, en el mismo recinto que fue testigo del juicio a las Juntas, principales responsables de la última dictadura.

Por la complejidad del caso, y la cantidad de querellas --cuatro en total, que se suman a las acusaciones de la Fiscalía-- y testigos --más de 300--, los cálculos suponen que los veredictos recién se conocerán durante los primeros meses del año próximo, cuando las zapatillas que cuelgan de los cables de electricidad de Plaza Miserere ya hayan cumplido cuatro años sin seguir andando.

Los imputados

La causa Cromañón tiene catorce imputados. Chabán, procesado por “estrago doloso seguido de muerte” (con una pena de entre ocho y veinte años de prisión) y por “cohecho activo” (de uno a seis); su ex mano derecha, Raúl Villarreal, es considerado “partícipe necesario de estrago doloso seguido de muerte” (entre cuatro y catorce años) y de “cohecho activo” (de uno a seis). En tanto, Callejeros y su ex manager Diego Argañaraz fueron procesados como “partícipes necesarios de estrago doloso seguido de muerte” (con penas de ocho a veinte años) y por “cohecho activo”, también como “partícipes necesarios” (entre seis meses y cuatro años).

En cuanto a los policías, al ex subcomisario 7ª Carlos Díaz se lo considera responsable de “estrago doloso seguido de muerte” y por “cohecho activo” (penas iguales a las de Chabán), mientras que el ex comisario Miguel Ángel Belay fue procesado por “cohecho pasivo” (entre seis meses y un año). Los tres ex funcionarios del gobierno porteño fueron procesados por el mismo cargo: “incumplimiento de los deberes de funcionario público”. Se trata de Fabiana Fizbin, ex subsecretaria de Control Comunal; Ana María Fernández, ex directora adjunta de la Dirección General de Fiscalización y Control; y Gustavo Torres, ex responsable de la Dirección General de Fiscalización y Control.

Los reclamos

Después de la tragedia, los familiares de las víctimas y los sobrevivientes iniciaron un proceso de división que, si bien no se condice con la unidad que demuestran en la lucha cotidiana, culminó con la llegada al inicio del juicio. Básicamente, están agrupados en cuatro querellas diferentes, con pocos puntos de distanciamiento unos de otros. Pocas son los puntos que distancian a unas de otras, aunque a simple vista el que sobresale es la acusación o no al grupo liderado por Patricio “Pato” Santos Fontanet. Incluso, hay tres padres que se separaron de todas las querellas y no participan del juicio.

Para los familiares encabezados por el abogado José Iglesias --padre de Pedro, que murió dentro de República Cromañón--, Callejeros, Chabán y Villarreal son “culpables de homicidio simple y de cohecho activo”. Esta podría decirse que es la querella principal. Se debe aclarar que a todos los imputados por “cohecho” se los vincula con una coima para que el lugar permaneciera abierto, aún cuando no cumplía las condiciones de seguridad necesarias para funcionar desde hacía mucho antes que aquella noche fatídica. Al ex subcomisario Díaz también se le adjudica ese delito, en tanto que al ex comisario Belay sólo se le imputa el cargo de “cohecho pasivo” y a los ex representantes del gobierno porteño Fabiana Fizbin, Ana María Fernández y Gustavo Torres el de “incumplimiento del deber de funcionario público”. Por el mismo delito los acusa a los ex funcionarios la querella encabezada por Patricio Poplavsky, en tanto que a todos los demás los señala como acusados de “estrago doloso”.

Ahora bien, existen otros grupos acusadores que no imputaron delito alguno a la banda ni a su ex manager, Diego Argañaraz. Si bien la querella a cargo de Mauricio Castro acusa de “homicidio simple” a Chabán y Díaz, a Belay por “cohecho” y por “homicidio culposo” a los funcionarios municipales, el grupo representado por María del Carmen Verdú no acusó a los policías pero sí a Chabán, Villarreal y a los ex empleados de gobierno por “homicidio simple”.

Y el equipo de fiscales que interviene en el juicio, liderado por Jorge López Lecube, acusa a Chabán, Villareal, Callejeros y Díaz de “estrago doloso seguido de muerte” y “cohecho”, y a ex funcionarios porteños de “incumplimiento” de sus deberes.

jueves, 28 de agosto de 2008

Libros: “El profundo Sur” (Andrés Rivera, 1999).-

Esta novela corta es una fácilmente asimilable puerta de acceso a la obra de Rivera, premio nacional de Literatura en 1992 por La revolución es un sueño eterno. Recientemente reeditado por Seix Barral, El profundo Sur se centra en la masacre cometida por fuerzas militares y parapoliciales entre el 7 y el 14 de enero de 1919, aquellos hechos de la recordada Semana Trágica. Con una muy buena utilización de la polifonía, Rivera pinta con su típica actitud crítica a todos los sectores de la sociedad y las posiciones que tomaron en torno de la violencia que dejó 700 obreros muertos y tres mil heridos.

Por Esteban Vera.

Buenos Aires, agosto 28 (Agencia NAN).‑ Con una estructura expositiva coral, la misma que utilizó la dupla creativa que formaron el director Alejandro González Iñárritu y el guionista Guillermo Arraiga en Amores perros, 21 gramos y Babel, el escritor Andrés Rivera narra en El profundo Sur una escena de la Semana Trágica de 1919, cruzando cuatro historias ante la represión militar y parapolicial (a cargo de la Liga Patriótica) de aquellos días sangrientos. Cuatro personas con distintas ideologías y orígenes que se cruzan en un punto de Buenos Aires, unidos por la violencia y la política.

Esta novela, publicada por primera vez en 1999 por Alfaguara y reeditada dos años atrás por Seix Barral, despliega múltiples líneas narrativas, a partir de las historias particulares de cuatro personajes, unificadas por un episodio que se supone trascendental y profundo. Las voces están, por lo general, entrecruzadas por el azar o el destino (lo que el lector prefiera). De hecho, el autor reconoció en varias entrevistas que el título de la nouvelle bien podría haber sido El profundo azar.

Roberto Bertini, Eduardo Pizarro, Jean Dupuy y Enrique Warning convergen en una plaza de la ciudad de Buenos Aires rodeada de negocios judíos. Quizá sea Plaza Miserere, ya que durante la Semana Trágica hubo una cacería antisemita en Once; pero ni Rivera ni Marcos Ribak (tal su nombre verdadero) lo explicitan. Cada personaje representa política e ideológicamente a un sector de la sociedad durante esa época. Roberto Bertini nació en "el profundo Sur”, la Patagonia, en una familia italiana. Tuvo un padre rígido, austero, estricto y abusador. Un día de enero de 1919, en la caja de un camión, escucha la orden: "Tiren, tiren". Baja del vehículo, apunta y mata a alguien. ¿Un judío, un bolchevique o un bolchevique‑judío? Da lo mismo para el parapolicial que da la orden de asesinar a sangre fría a quienes corren por ese lugar.

Eduardo Pizarro es un terrateniente bonaerense. Por azar está en la plaza. Jean Dupuy es un inmigrante francés que participó de la Comuna de París. Pretende ser un hombre elegante y culto. También llega a la plaza en ese día fatídico. Dupuy simboliza la influencia gala en las clases dominantes de la ciudad de Buenos Aires. Enrique Warning también es de la Patagonia. Su destino se cruza con el de Bertini, Pizarro y Dupuy en la Plaza Once, durante esa mañana gris.

La masacre fue pergeñada entre el 7 y el 14 de enero de 1919 contra obreros que reclamaban al gobierno del radical Hipólito Irigoyen reivindicaciones sociales hoy naturalizadas, como la posibilidad de tener descanso los domingos y la reducción de la jornada de trabajo a ochos horas diarias. La represión fue liderada por el teniente Luis Dellepiane. Mientras hoy Dellepiane tiene una autopista que honra su nombre, el saldo de la Semana Trágica fue de 700 muertos y tres mil heridos.

Rivera, también autor de la premiada novela La revolución es un sueño eterno, hilvana en los cuatro capítulos las características de los personajes, cómo llegan a ese punto de Buenos Aires y cómo seguirán. Claro, salvo por el que no sobrevive. La obra deja un gran interrogante abierto: ¿habrá otra víctima inocente o morirá el que tenga que morir?

Esta obra forma parte de los relatos históricos ficcionalizados por Rivera, nacido en Villa Crespo hace 80 años y radicado, junto a su compañera Susana Fiorito, en un barrio marginal de Córdoba, donde levantaron una biblioteca y un comedor popular. Rivera, ex obrero textil y periodista, comenzó a publicar en 1957 y es considerado unos de los mejores escritores argentinos vivos. Es autor de, entre otros, Una lectura de la historia, En esta dulce tierra, Cría de asesinos y Ese manco Paz. En 1992 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por el La revolución es un sueño eterno.

martes, 26 de agosto de 2008

Pampa Yakuza en La Trastienda.-

La banda de Liniers llevó nuevamente su variedad de temas fiesteros al boliche de San Telmo para seguir presentando su último disco, UnicoySentido, que corona su primera década de vida. Para los festejos, hubo invitados especiales como "Limón" García, de Vía Varela, y la agrupación de murga Los prófugos del Borda. Entre cotillón y papel picado, Agencia NAN comprobó que el público yakuzero es uno de los más fiesteros de la escena independiente.

Por Sergio Sánchez.
Fotografía de Agencia NAN.

Buenos Aires, agosto 26 (Agencia NAN).- Pampa Yakuza entra en la clasificación de "banda fiestera no apta para aburridos ni deprimidos". Emos, abstenerse. Respetando este slogan, se presentaron en La Trastienda el pasado viernes para mostrar canciones que transitan por diferentes estilos: reggae, candombe, cuarteto, ska y carnavalito. Como en toda fiesta, no faltó el cotillón.

Esa diversidad de ritmos, que conviven en armonía, conforma la base principal de la personalidad de la banda. Y ése es el primer código que entienden sus seguidores. Por eso, para nadie es extraño que suene el reggae "Hagamos uno", luego rompan cabezas con el potente "Sol de los pobres" y, al rato, hagan una versión instrumental del "La ventanita" de Daniel Agostini. Todo es válido para divertirse. No hay lugar para prejuicios musicales.

Con esta postura compositiva y la fusión de instrumentos de viento, cuerda y percusión, tocaron clásicos de su repertorio como "A la raíz", "Mundos matungos" y "La mañana del mañana". Este último tema, perteneciente al primer trabajo oficial de la banda, Carnaval para tu desconsuelo, les trajo grandes satisfacciones, ya que integró discos de colectivos musicales independientes y compilados radiales.

"Esta noche van a pasar muchos amigos", prometió el vocalista, Hernán Saravia cuando el show ya llevaba un cuarto de hora. Inmediatamente, los integrantes de la agrupación murguera Los prófugos del Borda, con sus rostros pintados de blanco, fueron invitados al escenario para interpretar una consumada versión de "Cuidando el empate", de Orilla, segundo disco de la banda, editado en 2005.

Por supuesto, los "Prófugos" no fueron los únicos invitados a la fiestita. Por eso, el cantante yakuzero continuó con las presentaciones. "Es un honor contar con la presencia de un gran amigo", Héctor "Limón" García, líder de la banda de rock Vía Varela. Cumplidas las formalidades, el dúo se lució con "Tirando", canción de protesta que en su versión original cuenta con la participación del actor Diego Capusotto.

A primera vista, el público femenino predominante. Por lo menos, ellas se hacían notar con gritos, saltando muy cerca del escenario. Otras se permitían enloquecer al ritmo del ska sobre los hombros del algún generoso voluntario que se prestara a soportar el cuerpo delicado de alguna dama.

Una de las excusas para citar a los yakuzeros nuevamente en la prolija Trastienda, era seguir presentando ÜnicoySentido, editado el año pasado de manera autogestionada e independiente, y que contó con la producción artística del ex guitarrista de Cabezones Esteban "Pichu" Serniotti. Así, "Quisiera decir", "Serena" y "A otra cosa" se mezclaron con el cántico de todo recital masivo (y no tanto): "El que no grita Yakuza, ¿para qué carajo vino?".

¿Qué mejor que bailar cumbias y cuartetos un viernes por la noche? Y si es con trencito incluido, mejor. De esta manera, una fila de personas que tiraba papel picado por doquier convirtió al boliche de San Telmo en un típico carnaval carioca de cumpleaños de 15. Desde el escenario, Saravia entonó el cuartetero "Amor de poliéster", mientras agitaba sus caderas y manos, fiel al estilo de baile patentado por la Mona Giménez. El segmento más bailantero de la noche continuó con un interesante poupurri instrumental de cumbias clásicas de recordados grupos de cumbia: Sombras, Ráfaga y La nueva luna.

Bajo este ambiente, que se calentaba cada vez más, se puso al palo con los ska "Dando pasos" y "De vuelta" la banda integrada por Hernán Saravia en voz; Federico "Yaku" Quiroga en voces; Luciano Katz en guitarra, charango y coros; Adrián "Gallego" Brunetto en guitarras; Ricardo "Richi" Jahni en bajo; Salvador "Salvi" Rodofili en saxo alto, trompeta, acordeón y coros; Dario "Daro" Varela en trombón; Gustavo Vitale en percusión, y Ariel Viale en batería.

A esta altura, el reloj ya casi marcaba las once de la noche, los cuerpos estaban completamente transpirados y el show ya había cumplido con su finalidad: excitar a todos los presentes. Sin embargo, faltaban dos hits para repartir los globos y las bolsitas. Fue entonces cuando Katz descosió el charango con los acordes del "Juntos", tema que, sin duda, permite deducir a Bersuit Vergarabat de entre las influencias de Pampa Yakuza.

Para terminar el recital bien arriba, sonó "Carnaval para tu desconsuelo", con los músicos dispersados entre la gente. De esta manera terminó el carnaval, para desconsuelo de muchos que querían seguir bailando. Eran las once de la noche. En un par de horas todo se detendrían por la final del fútbol olímpico: Argentina-Nigeria.

viernes, 22 de agosto de 2008

Peter Capusotto: “Estamos en el garage de la televisión”.-

Pedro Saborido y Diego Capusotto hablaron sobre la continuidad del programa que les valió un premio Martín Fierro, el humor y el momento de la televisión, en una charla organizada por el ciclo Radio Bemba de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires. Agencia NAN se acercó para registrar las historias de los dos creadores del programa más “absurdo” de la televisión, como aquella de cómo componen personajes en reuniones a solas en las que sólo el músico que toca detrás de Luis Almirante Brown aporta ideas.

Por Nahuel Lag.
Fotografía gentileza de Mariana Cunillé.

Buenos Aires, agosto 22 (Agencia NAN-2008).- “Bueno, se suspende la conferencia”. Así se presentó Diego Capusotto ante la audiencia que lo esperaba en la sala de conferencias de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Uptba). Detrás llegaba su compañero de creación, la cara no visible de Peter Capusotto y sus videos, Pedro Saborido, más conocido como “Peter”, que trabajó con Capusotto en teatro y televisión desde Delikatessen.

La presencia del binomio cómico-guionista desterraba toda posibilidad de cancelación, aunque el hombre del mechón hacia el costado de Todo x 2 pesos siguió murmurando por lo bajo y haciendo gestos de incredulidad ante el aire de altar de la pared a sus espaldas, con luces que tímidamente iluminaban desde arriba las fotos de los personajes del programa que hace explotar ese confiable rating paralelo al de Ibope, el de las visitas en YouTube.

La TV rating y la TV garage

Desde el desembarco en Canal 7 con Todo X 2 pesos, y con el actual programa que Capusotto y Saborido encaran, los puntajes ideales en las mediciones de audiencia nunca fueron inquietud, por una elección: “Sentimos que estamos en el Villa Domínico de la televisión, en el arrabal, y hay quienes nos ven. Pero lo que notamos es que muchas veces los programas que hicimos eran producto de algunas causalidades”, analizó Peter con respecto a las condiciones que se deben dar entre los canales en los que trabajan y cómo desean ellos llevar el ritmo creativo.

Entres las casualidades, el guionista de Pomelo recordó la cadena de e-mails de fanáticos que se produjo luego de que levantaron Todo x 2 pesos de Azul Televisión, lo que logró que Hugo Montalbano, Fabio Alberti y los disertantes continuaran el ciclo en Canal 7. “Nos encontramos con un canal que era un parque de diversiones abandonado, donde podíamos poner un mateo en medio del estudio que nadie nos iban a decir nada”, graficó. Ambos destacaron que, al no correr contra el rating, eso deja de ser un problema y se puede desarrollar una idea de programa creativo.

En este sentido, el actor detrás de Juan Carlos Pelotudo indicó: “El problema o la neurosis que pueden aparecer son creativos, como no tener más ideas. Por ahora estamos en un buen momento y tenemos un rebote en la gente que es el que queremos. Mientras el programa no se tenga que convertir en algo más y siga en esa negociación con el canal, va a seguir funcionando y circulando con cierta libertad para que no pierda la energía generadora del principio. Mientras circule, el programa tiene vida. Más circulación no se puede, ¿viste como está el tránsito?”.

“En canal 13, desde donde nos han llamado, el programa casi de garage que hacemos pasaría a ser un programa de televisión. Nos preocuparíamos por el rating y el invitado que va a venir. Es una elección. Entendemos que lo que hacemos a veces no entra en los cánones, pero no queremos que un programa de televisión se transforme en un problema sobre medir el nivel de rating que el director del canal quiere”, criticó Saborido. Si alguno de los oyentes cerraba sus ojos, mientras Saborido esbozaba alguna de sus respuestas, se podía pensar que el que respondía era el mozo que le dice al Emo: “¿De pebete o pan francés?”.

Génesis del programa

Pasar videos de grupos que marcaron una etapa del rock (finales de la década de 1970) aprovechando la afición de un melómano coleccionista de videos amigo del binomio. Esa fue la idea principal del programa, que comenzó como un ciclo de media hora en Rock & Pop Tv, acompañado por su típico humor paródico.

“La idea era pasar videos de grupos no habituales en los circuitos comerciales y que la gente tenga la posibilidad de escuchar 850 mil bandas como Deep Purple, como por ejemplo Psicodélica Noruega. Y, a partir de ahí jugar, respetar la esencia del programa y escuchar rock, que era una costumbre nuestra cuando éramos pibes, en la época de la dictadura”, explicó Pomelo.

Los personajes y el absurdo

Llega el momento de que los creadores revelen cuáles son los personajes que más les gustan y cómo surgen, entremedio de esas reuniones de preproducción que termina con Pedro “ordenándolo en un guión” y Diego “poniendo el cuerpo”. Tal vez el último creador de personajes de la pantalla chica actual alegó: “Primero se trabaja desde nosotros, nos reímos y suponemos que muchos se van a reír, ése es un juego que está claro. Después, hay personajes que a uno no le gustan pero que tienen un recorrido agradable en la gente y hace reír, y ése es el impulso para realizarlos”.

“Uno no hace el programa para uno, no tiene esa mirada ombliguista, que suena a mentira, porque lo interesante es hacer personajes para compartir. Aunque siempre se tenga una mirada neurótica y se pregunte si eso va a hacer reír””, compartió el autoproclamado “ex fanático” de Racing.

La duda surgía entre los presentes, y también en Daniel Dátola, el entrevistador de turno: ¿cómo clasificar el humor que hacen? ¿Y cuál es el que les gusta? Una de las respuestas podría estar en la disyuntiva entre la poesía y lo chabacano que propone Luis Almirante Brown. “Lo que más nos divierte es transformar lo cotidiano, colocándolo en un lugar inverosímil. Lo sintetizaría como humor absurdo, aunque no sabría definirlo con exactitud porque alguien puede decir que absurdo es lo que vivimos todos los días”, dudó Capusotto, escapándole a las clasificaciones, a las que entendió como algo de lo que “hay que huir para profundizar en la mirada de uno”. En ese sentido, concluyó que “las categorizaciones son siempre idiotas”.

Como ejemplo del absurdo que buscan, el cómico explicó que Bombita Rodríguez no surgió como una lectura política, como podría creerse, sino de la idea de Pedro de incorporar un "Palito Ortega montonero", lo que es totalmente “opuesto e inverosímil”. Saborido destacó el carácter de Peter Capusotto y sus videos, en el sentido de que “hoy no hay programas de sketch humorísticos porque es más barato tener dos conductores y un par de tipos que quieren ser famosos” y que, a la vez, hay cuatro programas de archivos que “se ríen de la televisión misma”.

Por su parte, el intérprete de Bombita puso su “cañito” al momento actual de la televisión y sostuvo que al programa se lo rescata desde una mirada “romántica” en un medio que hoy “tiene cierta pobreza”, e ironizó que ante la facilidad con la que personas entran a los medios y se transforman en formadoras de opinión “diez minutos de stalinismo no vendrían mal”.

Espacio contrahegemónico y arte emergente

La propuesta del ciclo de charlas Radio Bemba es acercar a medios independientes a artistas y formadores de opinión alejados de los que critica Capusotto. Respecto a la posibilidad de crear nuevos formas de expresión, el ex ChaChaCha indicó que “hoy están en lugares como Canal 7, y eso tiene que ver con los momentos históricos y la elección personal de los lugares donde situarse, en esos donde no es necesario transformar el espíritu genuino de la producción artística”.

Además, el ex De la cabeza sostuvo que “también hay espacios que no tienen que ver con la televisión, sino con la calle, espacios que se ganan desde la voluntad, el trabajo y tener algo para decir. Siempre corridos de lo oficial, porque en lo oficial hay algo de lo hegemónico que se ve en los canales y digita. Corriéndose de ahí, uno puede encontrar espacios menos contaminados, más genuinos”.

Rock y peronismo

“Un tornado, un tornado, un toorrrrnado. Un tornado arraso a mi ciudad y a mi jardín primitivo, pero no, mejor no hablar de ciertas cosas”, había cantado “el General” Perón desde una pantalla, minutos antes de la llegada de los culpables de meterse con dos identidades como el rock y el peronismo. Saborido excusó: “Ésas dos identidades sagradas fueron parte de lo cotidiano que vivíamos en el barrio, en la unidad básica, en la Juventud Universitaria Peronista. Ahora vemos a Bombita, pero nosotros veíamos a los montoneros en el barrio y se mezclaba con Pipo Mancera, Palito Ortega y las películas de Luis Sandrini, que hizo un película que se llamaba El profesor tira bombas. Jugar con los mitos sin destruirlos ni faltarles el respeto es una descarga; no salimos a provocar, en todo caso es una broma que va un poco más allá”.

El fenómeno YouTube

“Son los tiempos que corren”, ironizó, otra vez, Capusotto. “Es la oportunidad que tiene la gente de agarrar la parte del programa que le gusta, en vez de ver un programa todos los lunes a las 11. También el programa, quizá sin querer, está hecho para esa manera de ver: número de humor, musical, número de humor musical. Todo muy fragmentado”, analizó el guionista Peter.

Antes de retirarse estableciendo en cinco mil los dólares que costaría una firma para cualquier aficionado, el duó anticipó un proyecto teatral en marcha. Sólo hubo lugar para una pregunta más. Y, luego de más de una hora de conversación, Peter y Capusotto admitieron no estar de acuerdo en algo: nunca encontraron el ángulo de cámara para filmar a Bombita Rodríguez exilado en Cuba. Por eso el “Palito Ortega montonero” canoso todavía no habló. “Es la voz que el pueblo está esperando”, vaticinan.

martes, 19 de agosto de 2008

¡Vamos los pibes!.-

Este sábado se realizará la octava edición del Festival Arte Joven de Esteban Echeverría, un encuentro cultural que una joven estudiante de ese distrito organiza desde 2001, cuando tenía sólo ¡12 años! Según prometió la hoy veinteañera Noelia Leiva a Agencia NAN, serán cinco horas de plástica, música, danza, poesía, narrativa y teatro realizados por jóvenes sub-21. La cita es en el teatro-cine Monte Grande, de ese distrito del conurbano sur.

Por Facundo Gari.
Fotografía gentileza de Noelia Leiva.

Buenos Aires, agosto 19 (Agencia NAN-2008).- Bandas de rock y folklore, odaliscas, pintores y escultores, narradores de cuentos y poesías, murgas, bailarines de salsa y un elenco de actores sub-21 tendrán un lugar para exhibir sus dones este sábado 23 de agosto, en la octava edición del Festival Arte Joven en Esteban Echeverría, una iniciativa cultural independiente que ocurrirá desde las 17 en el teatro-cine Monte Grande, en Mariano Acosta 58 de esa ciudad del sur del conurbano bonaerense.

El Festival Arte Joven surgió en 2001 frente a una realidad que observaba la jovencísima Noelia Leiva, su única organizadora: los niños y los jóvenes no tenían, al menos en Esteban Echeverría, un espacio relativamente público en el que mostrar su trabajo artístico, un ámbito que reuniese disciplinas como música, artes plásticas, danza y literatura. “Cuando uno es chiquito y hace algo que llama la atención es como una suerte de mascota bien vista, pero cuando empieza a crecer y a tener voz propia, esa voz no se respeta. Este proyecto surge como un lugar en el que sí se respeta la voz de los chicos en el arte”, le explicó a Agencia NAN la ahora veiteañera Noelia.

Si bien actualmente es una universitaria, cuando empezó con su proyecto tenía tan sólo 12 años (¡doce!) y aunque en su modestia admita que era una niña como cualquier otra, que “también miraba dibujitos”, no dejan de sorprender su astucia, visión y convicción para emprender a tan temprana edad una empresa de tamaño compromiso. “Desde muy chiquita tenía un espacio en las instituciones porque era una nena que escribía, pero quise empezar a tener una opinión o un espacio propio, por el producto artístico en sí, y cada vez era más difícil encontrarlo”, sentenció, rememorando la génesis del festival. Como desde los ocho participó en eventos literarios en ese partido y a nivel provincial, “de esas experiencias propias surgieron las ganas de 'contagiar' arte a grandes y chicos, y de crear un espacio apto para el intercambio”.

Luego de algunas presentaciones por escrito de la idea en el Rotary Club y la Municipalidad de Esteban Echeverría, el festival fue una realidad. “Pasaron funcionarios, el proyecto estuvo encajonado durante algún tiempo, hasta que se pudo hacer”, narró la organizadora. Y así fue que durante los primeros tres años el evento se realizó felizmente en el salón de actividades del Colegio Naciones Unidas, en Monte Grande, con artistas de entre 5 y 18 años.

Las artes escénicas fueron incorporadas recién en 2003, año de innovaciones en el festival. Es que desde ese año, el evento abre las puertas a artistas de otras zonas, que comenzaron a participar en calidad de invitados. Por otro lado, y a pedido de muchos profesores y jóvenes artistas, el margen de edad de los participantes se extendió hasta los 21.

En 2004, mientras que por un lado algunas “diferencias de criterio” con los directivos del área de Cultura local derivaron en que el emprendimiento dejara de tener el auspicio del municipio local, por el otro se sumaron instituciones reconocidas en Esteban Echeverría: la Asociación Italiana XX Settembre, la Comisión de Asociados del Banco Credicoop y la filial de la Cruz Roja. Según Noelia, “el cambio más importante fue que pasó de ser un evento con el auspicio municipal a ser uno totalmente independiente. Eso tuvo un costado positivo porque dio rienda suelta a los artistas. Antes no había problemas, pero quizás cuando se quería presentar una obra de algún movimiento cultural que no estuviera de acuerdo con la gestión, era un paso a superar”.

Además, el reconocimiento que el festival había ganado tras tres presentaciones en años consecutivos derivó en que empresas y comercios locales comenzaran a aportar a cambio de publicidad los recursos económicos necesarios para montar el espectáculo que el público esperaba, siempre con entrada libre y gratuita. En su cuarta y quinta edición, el Festival fue realizado en la XX Settembre, y los dos sucesivos en la sala de teatro-cine Monte Grande, con capacidad para más de 500 personas, y donde se reunirán los jóvenes artistas en su octava versión.

Siempre en la búsqueda de mostrar un espectáculo distinto cada año, el Festival Arte Joven comenzará con una exposición de artistas plásticos, que estará en el salón durante todo el evento. Luego se irán salteando bandas, bailarines, lectura de poesía y cuentos, y un grupo de teatro sobre el escenario. “Así durante 5 horas”, calculó Leiva, estudiante de periodismo.

Entre ese nutrido conjunto de artistas, se destacan el ballet de danzas Esencia Argentina; la compañía de salsa Alumnos del Rey Azúcar; el ballet alemán Heimatland; la murga de la Fundación Por Un Piberío Integrado (PUPI); las cantantes María Belén de la Madrid (folklore) y Rupina Mirakian (pop); alumnos y alumnas de la escuela de actuación del Centro Cultural Moliere; las escritoras Camila Julis, Noelia Agaras, Melina Rodríguez, Carla Perelló y Anabella Almonacid Fernández; alumnos y alumnas de un taller de modelado en arcilla; y la artista plástica Antonella Semaan, que pinta sobre lienzo con sus pies.

“¿Qué gano yo con esto? No gano dinero, todo lo contrario. Pero es una satisfacción muy grande porque me costó y me cuesta mucho esfuerzo, pero la respuesta del público vale la pena. El hecho de que haya gente expectante ante lo que será el próximo show es muy lindo”, concluyó Noelia.

viernes, 15 de agosto de 2008

Narración oral en el Centro Cultural Zas.-

Cada vez son más los espacios de lectura de narraciones y poesías. Agencia NAN asistió a una edición de uno de los ciclos, donde se encontró con música en vivo, Alberto Laiseca, un gorro piluso sobre la cabeza del organizador, textos bizarros y un círculo de narradores un tanto cerrado.

Por Esteban Vera.
Fotografía de Agencia NAN.

Buenos Aires, agosto 15 (Agencia NAN-2008).- Son las 22.30 en el Centro Cultural Zas (Moreno 2320) y el anfitrión de Los mudos (la narrativa que nos-escucha), el escritor independiente Lucas Funes Oliveira, micrófono en mano, da comienzo a otra noche de lectura de narraciones y música bizarra. Dos autores inéditos o poco difundidos leen esa noche en Congreso un relato propio. Además, la banda El Pony Infinito toca en el comienzo y cierre de la tertulia literaria versión Siglo XXI.

En el Zas, iluminado por tenues luces naranjas, Funes encara a las mesas, con un recipiente pequeño en mano, para retirar unas tiritas de papel. Unos momentos antes, el anfitrión los había invitado a escribir frases en esos papelitos para participar de sorteos de entradas para el ciclo de relato de terror del escritor Alberto Laiseca: libros, revistas, anotadores, poemas, cervezas y monedas de un peso. Incluso besos y un gorro piluso, que el orador llevaba puesto.

Entre tablas de quesos, empanadas y cerveza, el público escribe una frase en una de las tiras y la vuelve a escribir en otra para acreditar la autoría del enunciado. La primera frase en salir sorteada: “Todo lo que gane lo cambio por porro y birra”, lee Funes. Su autor ganó un pequeñísimo anotador. El segundo galardón de la noche fue para una joven que escribió “tanto que fuiste y será”. Se llevó un chocolatín. “Yo no sé si hay alguien que nunca fue a un ciclo de lecturas de poesía o narraciones, pero no se crean que son así, eh”, bromeaba Funes, a esa altura de la noche un showman extravagante, al que no le importa quedar en ridículo o parecer patético.

Funes es uno de los cinco integrantes de El quinteto de la Muerte, grupo de lectura de gran repercusión en los ciclos literarios porteños, junto a Leonardo “El Tigre” Oyola (Chamamé), Federico Levín (Igor), Ignacio Molina (Los estantes vacíos) y Ricardo Romero (Ninguna parte). Además, dirige junto a Juan Terranova (Mi nombre es Rufus) la Editorial Funesiana.
"En la casa todo es silencio. Deja la cama y va hasta la cocina. Camina descalzo, la frescura del piso encerado lo hace sentir bien. Repasa mentalmente cada paso: primero la parte inferior del arco del pie, por último los dedos..." lee Funes, mientras desde un rincón de la casona se escucha un amigable "¡lee bien!". El cuento narra una (no) siesta desde la mirada del hijo del hijo de una pareja, que se niega a dormir durante las tardes, como sí lo hacen sus padres. Lo de Funes es el preámbulo de las lecturas.

Mientras se escucha de fondo a Nicole Neumann con su “déjate querer, te lo pido, no quiero otra tarde en soledad”, El Pony Infinito se prepara para subir al escenario por primera vez. Tras dos temas, bajan de las tablas y Funes, otra vez micrófono en mano, anuncia que en pocos minutos comenzara la lectura de narraciones. En esta ocasión, la escritora Natalí Tentori (Mil clavados) y Fernando Figueras leyeron un relato de su autoría.

“Furia que entra moviendo la cola, cuando lo pisó el camión…” comienza Tentori. Sus ojos permanecerán concentrados en las hojas del libro que sostiene, y que contiene la historia de una mascota y una dueña. Las luces han disminuido aún más su intensidad para crear una atmósfera que invite a escuchar la voz de la escritora relatando sus propias palabras. El público presta atención a la trama del cuento, que tiene varios versos en su estructura, y se oyen risas. A su turno, Figueras se ubica en el medio del escenario, con el telón a medio cerrar. A diferencia de Tentori, él trata de interpretar el texto. Y por momentos lo logra. Así, con su también extenso relato, de tipo fantástico, consigue conquistar aún más los oídos del público, que por esa hora ha comenzado a abandonar el centro cultural. Ambos reciben aplausos, muchos de escritores, como Levín.

El ciclo se lleva a cabo desde agosto de 2006. Y surge como una alternativa a la multitud de ciclos de lecturas de poesías. “Salvo las noches de poesía y cuentos del Grupo Alejandría, que ya no me divertían, no había otro espacio donde se leyeran narraciones. La narrativa no tenía muchos lugares y había escritores que no tenían un lugar para leer. Así, se me ocurrió hacer un ciclo de lecturas de relatos y que sea siempre jodón”, explica Funes a Agencia NAN.

Sin embargo, aún predominan los ciclos de poesía. “Yo pensaba que se debía a que es explosiva y más corta y que es difícil mantener la atención en la lectura de un cuento, pero después probamos que leer un cuento no es tan complicado y difícil como dicen, hay ganarse la atención del público. Por ejemplo, utilizando imágenes o proyecciones. Una vez Ricardo Romero repartió narices de payaso antes de leer y de esa forma logró la atención del público”, analizó el anfitrión de Los mudos.

Por el ciclo, que se lleva a cabo una vez por mes, ya pasaron más de 45 autores, como Mariana Enríquez, Marina Mariasch, Clara Anich, Juan Terranova y Valeria Tentoni, directora de la revista La Quetrófila. “Al principio venía más gente, pero ahora hay 25 ciclos en la ciudad, y eso me alegra por una parte, pero también me entristece porque no se puede competir con tantos, ya que al haber tanta oferta la gente va rotando. Igual, tenemos publico habitué”, comentó Funes, autor de Papel.

El escritor-organizador-anfitrión bizarro revela que no siempre el éxito de un ciclo depende de la asistencia de un escritor conocido. “Cuanto más conocido es el autor que lee, menos gente va a escucharlos, quizá se debe que en algunos casos no leen bien en público. Aparte, a veces te sentís re afortunado de tener el mail de un escritor reconocido, pero al final no viene nadie”, se asombra.

Ya en el final, alrededor de la 1.15, El Pony Infinito vuelve a subir al escenario de la casona para cerrar el encuentro, mientras Funes lleva a cabo los últimos sorteos de la noche. Agencia NAN no tuvo fortuna. El próximo ciclo tendrá lugar el 17 de septiembre en el mismo lugar. Y será como, en cada ocasión, gratis.

Sitio web:
http://losmudos.blogspot.com/

martes, 12 de agosto de 2008

Nihilismo: cultores del “punk rock Espinosa”.-

No se trata de un error de escritura de una banda homenaje al autor de Tratado teológico-político sino de un cuarteto punk oriundo del sur del conurbano que, en cierta medida, continúa la tradición de canciones de dos minutos y tres acordes. Y si son dos, mejor. Con una base fuerte de autogestión y “trabajo, ganas y fuerza”, ya editaron cuatro demos y dos discos. El último, a través del sello latinoamericano Pinhead Records, el que su vocalista asegura a Agencia NAN que contribuyó a la banda en materia de difusión y distribución frente a una realidad extraña: "Argentina es el único país donde los músicos tienen que pagar para tocar".

Por Sergio Sánchez.
Fotografía gentileza de Nihilismo.

Buenos Aires, agosto 12 (Agencia NAN-2008).- Nihilismo es una de esas tantas bandas de punk que resisten en los antros rockeros, alejadas del circuito comercial. Hace ya casi una década, desde sus primeros ensayos, a comienzos de 1999 en el sur del conurbano. Tuvieron que realizar el trabajo de hormiga al que toda agrupación independiente está acostumbrada: distribuir los demos, conseguir fechas y sumar adeptos. Diego Martínez, cantante y guitarrista de Nihilismo, explicó a Agencia NAN que nada de esto sería posible sin “trabajo, ganas y fuerzas”. Además, la autogestión les sirvió de aprendizaje en otras áreas ajenas a la música: “Al no poder pagarle a alguien que te haga el diseño de un flyer o una página web, tuvimos que aprender a hacerlo nosotros mismos”.

Desde sus inicios, compartieron escenarios con bandas reconocidas de la escena punk nacional e internacional, como Misfits, Marky Ramone, Sin ley y Flema. La banda liderada por el controvertido Ricky Espinosa influenció considerablemente a los músicos nihilistas. De hecho, se definen como una banda que hace “punk rock Espinosa”. “Lo decimos por el lado artístico de Ricky, a veces tan poco reconocido por muchos, ya que la imagen de ’bardo, quilombo y descontrol’ opacó su verdadero legado musical”, diferenció Martínez. En este sentido, opinó que Espinosa “le dio frescura y sinceridad al punk nacional como no se lo dio ninguna otra banda”.

Aunque históricamente el circuito punk fue muy reducido y poco promocionado en los medios, los nuevos espacios de mediación aparecidos con la revolución tecnológica les dieron más herramientas de difusión a los artistas y ampliaron sus posibilidades: “Al editar nuestros demos, si bien los repartíamos solamente en Capital y Gran Buenos Aires, había gente de otras provincias que los conocían porque llegaban a mediante internet, un instrumento de difusión fundamental”, destacó el vocalista. En diálogo con esta agencia, Diego consideró que lo mismo pasa con la creación y el aumento en la cantidad de espectáculos, ya que “ahora es más fácil editar un disco, por lo que también hay mucho material de bandas nuevas para escuchar y recitales de punk rock de jueves a domingos, eso es buenísimo hoy en día”.

En casi diez años de carrera, la banda sufrió varios cambios de formación hasta llegar a la actual, que completan Javier Bielli en guitarra, Romina Pérez en bajo y Gabriel “Kliman” Grinchspan en batería. Luego de cuatro demos y dos discos de estudio, consiguieron que su último trabajo discográfico, Somos la soga que está en tu cuello, fuera editado el año pasado por el sello independiente latinoamericano Pinhead Records, que publica a bandas importantes dentro del género, como Bulldog, o los españoles No Relax.

En este último material, integrado por 18 canciones crudas y directas que describen “estados de ánimo y el mundo que los rodea” consolidan el sonido acelerado y desprejuiciado que buscaron desde sus orígenes. Poco antes de su show del próximo viernes 15 a las 21 en El Sótano (Mitre 785, Rosario, Santa Fé), Diego dialoga con Agencia NAN.

- Nihilismo es una banda que se mantuvo en el under desde sus comienzos. A esta altura, ¿lo hacen por elección o por la imposibilidad de tocar en lugares más grandes?
- El punk rock es un estilo under. No ves bandas de punk rock, ni de antes ni de ahora, que llenen estadios. El estilo en sí ya tiene sus límites y nosotros, además, venimos a ser un subgénero dentro del estilo, así que las posibilidades son menores, por lo que creemos que todo se da por una cuestión de imposibilidad. Los grandes espacios, sellos, los medios radiales, gráficos y televisivos no difunden al estilo, no le dan un espacio, por lo que se hace difícil llegar a más publico y poder tocar en lugares más grandes.

-¿Cuál es el cambio más notorio que reconocen al trabajar con un sello independiente como Pinhead Records?
- La distribución del material, que ahora está inmediatamente en todo el país y en México, Chile, Perú, entre otros países latinoamericanos. Al editar nuestros demos, si bien los repartíamos solamente en Capital y Gran Buenos Aires, había gente de otras provincias que los conocían porque llegaban mediante internet, que es un instrumento de difusión fundamental. Ahora, los chicos enseguida consiguen los discos, están siempre en las bateas de las disquerías de su ciudad. Esa accesibilidad al material fue un beneficio para la banda, comparándola con la edición de nuestros discos bajo un sello propio.

-¿Ustedes pueden vivir de la música o deben complementar con otros trabajos?
-La realidad argentina impide que puedas vivir de la música: es el único país en donde los artistas deben pagar para tocar. Obviamente que, a esta altura, a nosotros no nos genera más gastos. Pero si bien hay ciertas entradas de dinero, siempre son invertidas en la banda nuevamente. Aunque fueran usadas para beneficio personal, no alcanzaría para poder sobrevivir. Cada uno de nosotros trabaja aparte de tocar en la banda, por lo que se complica bastante también para ir a tocar afuera. Pese a eso, vamos manejándolo acorde a las posibilidades.

- El nihilismo es olvidarse de lo establecido, romper las reglas y entregarse por completo al destino. Lo que no muchas veces mantiene a un grupo unido diez años. ¿Cómo encaran y plasman esta filosofía de la imprevisión y de la negación de lo preconcebido en la banda?
- La etimología de nuestro nombre, quizás, no está del todo ligada a nuestra corriente ideológica o forma de pensar. Aunque naturalmente somos muy caóticos e improvisados, pero dentro de ese gran desorden que somos como banda encontramos una forma de ordenarnos para que las cosas puedan salir.

Sitio Web:
http://www.nihilismoweb.com.ar/
Fotolog: http://www.fotolog.com/nihilismozine

viernes, 8 de agosto de 2008

Queso & Dulce: un experimento de humor sonoro irreverente.-

Un docente y una diseñadora gráfica cordobeses se unieron para hacer un disco en el que no tocan ningún instrumento, sino que mezclan canciones ajenas. Aunque el eje de los mash-ups es el humor , el disco esconde una crítica al fanatismo desmedido hacia, básicamente, cualquier cosa. Se consigue únicamente por Internet, que para Queso & Dulce es como “la selva boliviana, enorme e impenetrable”. Entrevistados por Agencia NAN, admiten que la decisión de “no ser comerciales” proviene, en parte, de la “imposibilidad de vender” un álbum en el que Rafaella Carrá y Marilyn Manson llaman a su dealer y Pavarotti anuncia que volará a Jamaica.

Por Facundo Gari.
Fotografía gentileza de Queso & Dulce.

Córdoba, agosto 8 (Agencia NAN-2008).- Para comenzar este artículo de manera acorde a las formas de construcción que Queso & Dulce utiliza para componer sus mash-ups habría que combinar citas de escritores tan disímiles (si es que en realidad lo son) como Charles Bukowski y Jorge Luis Borges. O, más aún, juntar la concepción que sobre la feminidad expuso Ernesto Sábato en Heterodoxia con el sexismo cliché de las historietas de Maitena. Tarea fina la de este dúo agridulce cordobés: lograr la convivencia humorística pero equilibrada entre “La Mona” Giménez y Lou Reed, Sandro y Radiohead o Pink Floyd y Los Fronterizos, entre otros. Su único disco, Veneno para fanáticos, para el que no tocaron “ningún instrumento”, tuvo una pequeña tirada. Fueron 30. No obstante, desde hace casi tres meses su descarga está disponible en internet y alrededor de dos mil personas ya los han escuchado.

Dicen ser de Villa Ciudad Parque Los Reartes, una comuna cordobesa que “no se decide a ser una sola cosa”. Él, Queso, de 36 años, es docente, ama leer y escuchar música; ella, Dulce, de 27, es fotógrafa y diseñadora gráfica freelance. “Lo que nos distingue es partir desde la coincidencia armónica de piezas musicales de géneros muy distintos, mezclando mundos que teóricamente se repelen”, definen entrevistados por Agencia NAN.

- ¿Por qué eligieron Queso & Dulce como seudónimos, respectivamente, y como nombre de la banda?
- Q: Fue un hallazgo de Dulce. Refleja nuestro procedimiento de trabajo: la combinación de dos ingredientes que tienen poco o nada que ver para formar un manjar de sabor único, decimos en las notas del disco. Hegel diría: “Queso como tesis, dulce como antítesis, y un postre rico y barato para todos como síntesis”.
- D: Es una mezcla que propone convivencia, respeto por la diferencia. Y sobre todo, armonía: juntos pero no revueltos.

- Siguiendo con las inquietudes nominales, ¿por qué Veneno para fanáticos?
- Q: El fanático es el mal de la humanidad, y sobre todo de nuestro tiempo, del 11 de septiembre de 2001 para acá. El fanático es intolerante por naturaleza. Y entonces, cuando sos uno de esos fans de Pink Floyd que te secan la cabeza declarando que ya vieron The Wall 23 veces y siempre le encuentran “algo nuevo”, cuando sos un tipo de ésos y escuchás que te mezclaron “Shine on you crazy diamond” con Los Fronterizos, seguramente sentís como si te tomaras un trago de cicuta por la oreja.
D: No se bancan ser queso y estar junto al dulce, o viceversa. No se bancan la maravilla y la imperfección, el humor. Quieren respetar los géneros, las etiquetas, las casillas impuestas para cada cosa.

- ¿Y ustedes no se consideran fanáticos de algún músico?
- Q: Me gusta mucho Frank Zappa, pero también Mozart, Bach, Mendelsohn, Piazzolla, Pink Floyd, Yes, Dylan, Serú Girán, todo Spinetta, Jobim, Buarque. Y de jazz, un montón: Bill Evans, Oscar Peterson, Miles Davis, John Coltrane, Charles Mingus, Herbie Hancock, Freddie Hubbard, Lee Morgan, Ella Fitzgerald, pero no soy fanático de nadie. No soy de esos que vienen, te prestan un disco y después, si les decís que no te gustó, te quieren adoctrinar.
- D: Yo tampoco soy fanática de nada ni nadie, aunque me gustan mucho Radiohead, Muse, Incubus, Tool, Keane, Pearl Jam, Bowie, Nick Cave, Patricia Barber, Bjork. De acá me gustan Pedro Aznar, el flaco Spinetta, Babasónicos, Bochatón, Los Visitantes, las Blacanblús. También Marley y la música brasilera.

- ¿Qué diferencia a su disco de otros álbumes de mash-ups?
- Q: No es frecuente que esos mash-ups mezclen canciones de distinto género o de distinta extracción sociomusical, digamos. Te mezclan, por ejemplo, un tema de rock con otro de rock. O te ponen uno de rock sobre una base de electrónica. Eso es más fácil porque las posibilidades de coincidencia rítmica son mayores. Nos distingue partir desde la coincidencia armónica de piezas musicales de géneros muy distintos, mezclando mundos que teóricamente se repelen. No somos músicos. Veneno para fanáticos es un experimento de humor sonoro irreverente.
- D: Esa distancia que se acorta de repente es lo que produce el humor. Por eso te cagás de risa cuando escuchás el disco y conocés lo que se ha mezclado. La gente que no conoce uno de los dos componentes no se ríe tanto: sólo oye una música nueva, no muy bien hecha.

- ¿Cuánto tiempo les llevó la creación del disco?
- D: Tres años, entre 2005 y 2007. Despacio, por diversión, hicimos muchos temas, pero descartamos varios porque no nos cerraba el resultado --por ejemplo, uno de Nirvana con Aznavour -- o porque repetíamos músicos.

- ¿Qué instrumentos y herramientas de edición utilizaron?
- D: Nuestro instrumento musical favorito es la sorpresa. De edición, un programa viejito, el Cool Edit Pro, que aunque dice “Pro”, no es profesional. Con sorprender con la ocurrencia ya estamos satisfechos. No nos interesa una mayor exploración tecnológica ni el perfeccionamiento del sonido. Trabajamos con canciones que ya han sido mezcladas, no con pistas separadas. En términos visuales, sería un collage o un patchwork.

- Ustedes alegan que la finalidad de Veneno... no es comercial sino humorística. ¿Cómo es sostener esa bandera en un ámbito tan pre-conceptualizado?
- Q: Mainstream y mash-up no son compatibles. Querer un productor y una disquera para un álbum de mash-ups es una estupidez. No podría estar en las bateas de Musimundo porque el mash-up no se lleva bien con el copyright. Para hacerlo por derecha, un productor tendría que transar porcentajes con todas las partes involucradas en el disco. ¿Te imaginás cuántos discos y a qué precio tendrían que venderse para que la tajada los contente a todos? Julio Sosa no va a venir del más allá a quejarse porque lo mezclamos con una banda heavy metal, pero ya sabemos cuán soretes son los de Metallica. La estrategia más viable es la guerrilla virtual. Nuestra selva boliviana, enorme e impenetrable, es Internet.

-Muchas bandas under que suben material propio a la web desearían contar con esa cifra en sus estadísticas de descarga...
- D: Ojo, no es que Veneno… no sea comercial por inclinarse hacia el humor: podés hacer un disco de humor y venderlo bien. Les Luthiers venden sus discos, Pángaro y Baccarat también tiene humor, aunque seguro que vende menos. En parte, la decisión de no ser comerciales viene, aceptémoslo, de la imposibilidad de vender este disco.
- Q: El humor y lo rentable no tienen porque ir separados. Zappa también tenía toneladas de humor, aunque no se bancaba el sampling, y tenía su propia disquera. Veneno… es un disco invendible. Pero, atención: yo iba a que lo que queremos decir con el disco es “relájense un poco, fanáticos del mundo”.

- ¿Cuál es la valoración que hacen de su trabajo? ¿Lo admiten como una resignificación sobre la base de producciones anteriores o como una entidad más independiente?
- Q: Mi valoración está puesta en la potencia del disco. “Potencia” no entendida como voltaje o fuerza, sino en referencia estricta a lo potencial, a lo que podría pasar si hacemos un disco así en casa, lo mejor posible según nuestros medios, y luego lo soltamos en Internet para ver qué pasa.
- D: Yo lo valoro más desde la realización. Porque al disco podría no haberlo descargado nadie, pero nosotros nos cagamos de risa haciéndolo.

- ¿Cómo seleccionaron a los artistas y las canciones que mezclaron?
- D: Puro azar. Los descubrimientos y las coincidencias musicales están en el oído de Queso. Yo hago las mezclas.
- Q: La dinámica es: Queso propone y Dulce dispone. Más que artistas, son las obras las que se seleccionan por sí solas. Hay mucho de azar en esto, por eso nos gusta hablar más de descubrimientos que de creación. No decimos “mirá lo que hice”, sino “mirá lo que encontré”. Así escucho, por ejemplo, un tema de The Cure y me digo “¡pero que parecido que es a Handel!”. Le paso los tracks a Dulce y ella ve si puede mezclarlos o no. Ahí empieza la diversión.

- ¿Qué repercusión notan de Veneno... en los que lo escuchan?
- Q: Algunos amigos de Córdoba, a los que les hicimos copias del disco con caja, gráfica y todo --sólo 30, numeradas--, se cagaron de risa. Los músicos nos marcan alguna imperfección, pero no con afán censor, sino para educarnos.
- D: Los comentarios fueron positivos en general. A la semana de colgado, el sitio de descarga ya marcaba mil downloads. A los diez días, un amigo de Mendoza nos habló por teléfono para contarnos que acababa de escuchar “Sandrohead” por la radio. Creo que la gente siente curiosidad al ver la lista de temas y quiere ver si la mezcla es posible. También hubo dos pibitos que le pusieron una etiqueta a la gráfica del disco, como si fuera de ellos.
- Q: Pero te la tenés que bancar, porque esa degeneración del producto es propia de la circulación por Internet, como una fotocopia de una fotocopia. Y también porque, en cierto punto, esa manipulación digital no es muy distinta de la que hicimos nosotros con la música de otros. De última, están difundiendo el disco.

- ¿Para cuándo su segundo disco?
- Q: Si viene algo nuevo, será otra cosa, muy distinta. Habrá que esperar...
- D: Sí. Sentados, mejor.

Descarga de Veneno para fanáticos: http://www.facebook.com/pages/Queso-Dulce/26556494842

martes, 5 de agosto de 2008

Libros: “Emergencia: cultura, música y política” (Varios autores, 2008).-

Recientemente publicada por la editorial del Centro Cultural de la Cooperación, se trata de una compilación de artículos, ensayos e investigaciones sobre las prácticas culturales asociadas a la música que emergieron con el nuevo siglo --de la cumbia villera al heavy metal, pasando por el reggae y el rock; de las nuevas tecnologías al servicio de los independientes al discurso de “estafa al artista” que las multinacionales hacen circular escondiendo intereses económicos propios; del lunfardo del tango al beat del arte afro--, en el que diez jóvenes periodistas, investigadores, docentes y científicos sociales analizan qué sucede en torno a las nuevas expresiones en la música circa 2000.

Por Luis Paz.
Fotografía gentileza de Editorial del CCC.

Buenos Aires, agosto 5 (Agencia NAN-2008).- Sea sincero, lector. ¿Había usted notado que Néstor Bordiola, más bien Néstor en Bloque, que hoy llena bailantas con covers de Dyango, es aquel mismo esmirriado muchachito que cantaba en la banda de cumbia villera La Base Musical, bajo el seudónimo de Jeringa? Bueno, pero sí hubo quién lo notó y, para más, lo puso en análisis científico: Malvina Silba, una de los diez jóvenes autores, periodistas, científicos sociales y artistas que publican sus artículos y ensayos en Emergencia: cultura, música y política, una compilación del trabajo de producción intelectual que rodea al ciclo Emergencia, organizado por el porteño Centro Cultural de la Cooperación, editor del libro.

Ahora bien, lector. ¿Recuerda usted a Raymond Williams, uno de los ingleses del círculo de intelectuales de Birmingham? Es el que proponía una teoría de los estudios científicos sobre la cultura a partir de un modelo marxista mejorado, según el cuál existe una cultura dominante y otras subalternas, en las que dos tipos de expresiones ocurren, lo residual y lo emergente. Bueno, Williams dijo que lo residual proviene del pasado pero tiene todavía rasgos activos en la sociedad actual; y que lo emergente es aquello nuevo, los significados, valores, prácticas, tendencias, relaciones, intercambios que recién empiezan a circular socialmente. Lo emergente suele, según esta caracterización, ser alternativo a la hegemonía, es decir que ocupa su lugar y cobija como cultura a aquellos a los que la dominante no incorpora.

Bueno, sí no recordaba a Williams, ahora tiene más o menos claro de qué la iba, y eso es importante por que su concepto de “lo emergente” es el que hace pensar a Emergencia: cultura, música y política en torno de lo que emergió (y, en un juego de doble sentido, lo que entró en emergencia) durante lo que va de la menguante primera década del tercer milenio (d.C.). Así, los autores analizan, cada quien por su lado, buena parte de lo que viene emergiendo (una segunda etapa de auge del reggae, las tecnologías al servicio de la creación musical hogareña), lo que venía emergiendo (la cumbia villera) y lo que permanece como residual (heavy metal, tango, arte afro).

La habilidad de apertura científica de uno de los textos sobre la cumbia villera --“De villeros a románticos: transformaciones y continuidades de la cumbia”-- es magnífica cuando la autora, en plan de antropóloga, se vacía de preconceptos para sorprenderse en el trabajo de campo. Un texto ideal para apunte de futuro científico social, que se conversa a sí mismo sobre por qué habrá sido que la cumbia retornó al tono romántico de su “época dorada” (entre 1960 y 1966, con una revuelta estética a mediados de los años 80) con los primeros años 2000, teniendo tan fresco antecedente como el esplendor de la cumbia villera en los umbrales del siglo.

El ensayo --más bien Silba, socióloga doctoranda en Ciencias Sociales, deliberadamente atenta a las implicancias socioeconómicas de la adscripción a una u otra estética musical--, termina incorporando en no más de diez mil palabras al menos cuatro líneas de investigación posibles: el cansancio de las oyentes femeninas de cumbia villera por sentirse maltratadas en las líricas de los temas; la supuesta “reactivación” económica del país en la segunda mitad de la década, por la que parte del público de cumbia villera comenzó a alejarse de la marginalidad y a, en cierto punto, sofisticarse; el papel que los medios de comunicación actuaron en la presentación de la experiencia de la cumbia villera, desde la acusación a la criminalización, de la explotación comercial a la parodia; o que acaso las constantes denuncias por “apología” del uso de drogas, el abuso del alcohol y la resistencia a la autoridad habrán terminado cansando a los cantantes, al sentirse censurados. Un texto magnífico. Aunque breve.

Pero se continúa, conceptualmente, en otros nueve trabajos, donde las preguntas son del tipo: “Los avances tecnológicos, que habilitan a las bandas a registrar sus canciones en álbumes hechos en casa, ¿equipara las condiciones de coexistencia para las discográficas independientes y las multinacionales?” ó “El heavy metal argentino, ¿es nacionalista? ¿es eugenético?”. Y la continuidad ocurre por que es la búsqueda de una respuesta, de una teorización sobre estas incomodidades, lo que guía a la obra en sus tribulaciones sobre las prácticas actuales de producción, circulación y reproducción de la música, sus objetos y sus signos.

Los textos surgen de Emergencia, un ciclo de recitales y reflexiones organizado por el Centro Cultural de la Cooperación desde abril de 2006, por el que pasaron Francisco Bochatón, Suéter, Pablo Dacal y Gabo Ferro, pero también Onda Vaga, Dick el Demasiado y La Chilinga. Y en el que pensaron el periodista Mariano Ugarte, la socióloga Malvina Silba, la antropóloga María Angélica Balmaceda, el docente e investigador Mariano Gallego, el comunicador y docente Daniel Salerno, el docente e investigador Luis Sanjurjo, el comunicador y docente Fernando Ojeda, la comunicadora Carolina Spataro, el periodista Gabriel Herz y la comunicadora y publicista Virginia López.
Aunque López haya sido tan coqueta de no dar su edad para el apéndice del libro, ninguno de los otros autores supera los 30 años. El dato es interesante si se tiene en cuenta que son la franja etaria contemporánea a lo que analizan, que están incidiendo, están haciendo antropología más que sociología. Y está bien, porque de eso se trata la publicación: de esbozar primeros acercamientos teóricos a esas nuevas cosas que han ocurrido en el campo musical en lo que va del siglo, agravado por la masacre de Cromañón; desde una perspectiva histórica de la música, su ética y su estética, su temática y su práctica.

Coordinados por Ugarte y compilados por Sanjurjo (que además toca en Pleyades, la primera banda de reggae “foucaltiano”), son diez los trabajos que integran la publicación, desde “Música: tecnología, usos y consumos en una industria” --sobre los avances técnicos en la grabación hogareña de música y las nuevas formas de reproducción (MP3, DVD), pero también acerca de las novedades que, aparentemente, harían más justa la competencia discográfica-- a artículos sobre el arte afro; el tango como catalizador en la construcción de identidad y nacionalidad; una discusión teórica acerca de si el rock es una subcultura o una contracultura; un recorrido histórico del reggae dentro del dispositivo musical; una crítica a la música “gastronómica”; un segundo y muy recomendable texto sobre la cumbia villera y la percepción que el Estado y los medios tuvieron de ella; y el trabajo sobre el heavy “eugenético”.

Así es como se llega de Néstor en Bloque a Raymond Williams.
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