martes 28 de abril de 2009

El Mató A Un Policía Motorizado en La Trastienda.-

Con una trilogía de EPs y un único LP bajo el brazo, la banda platense dio en el boliche de San Telmo un show donde no faltaron los ingredientes ya clásicos del “en vivo” de El Mató: un poco más de cuelgue que en sus grabaciones, coros entonados por un público pogueante, un batero que más que humano parece un metrónomo, y aquellas canciones que ya son íconos del indie de este final de década: “Amigo piedra”, “Chica rutera” y "Vienen bajando".

Por Ezequiel Visconti
Fotografía gentileza de NAT99

Buenos Aires, abril 28 (Agencia NAN-2009).- El miércoles 15 se presentó fresco en el barrio porteño de San Telmo. En las calles aledañas a La Trastienda, los "pordioseros" vivían su atemporalidad, ignorando lo extraño que resultaba aquel día para una fecha de rock; ignorando además de tal fecha, a tal banda: El Mató A Un Policía Motorizado. En el recinto, un cartel señalaba las 20 como horario de arranque del show. Quizá se trató de una visión del espectáculo como un fenómeno social que tiene origen en el encuentro de los primeros peregrinos, ya que los primeros acordes no fueron desplegados hasta pasadas las 21:15. O tal vez sólo fue impuntualidad. Pero tras esa espera, la fiesta prometida comenzó con la persecución policial de “Navidad de los santos”.

Santiago Motorizado (voz y bajo) lucía una remera de KISS, la clásica banda norteamericana que se presentó el 5 de este mes en el Quilmes Rock. El homenaje al grupo de Gene Simmons --el hombre del mito de las cinco mil mujeres-- quizá haya encontrado alguna misteriosa conexión con la segunda canción de la noche: “Viejo, ebrio y perdido”, del primer EP de su trilogía, Navidad de reserva.

“Chica rutera” fue su siguiente interpretación, en la que el ritmo del bombo se encontró con las palmas de un auditorio que no terminaba de recibir fanáticos impuntuales. A continuación, el martilleo característico de “El día del huracán” presentó el primer tema del set incluido en su última placa, Día de los muertos; seguido de “Nuestro verano”, ya melancólica en este otoño donde la noche cae sobre la ciudad con mayor velocidad; y “Amigo piedra”, con una dedicatoria especial a Fabián Casas, escritor contemporáneo responsable de cuentos como “El bosque pulenta” o “Los Lemmings”.

Hasta entonces, el show reveló algunas deficiencias con respecto al volumen de los instrumentos, especialmente en el bajo, que no encontraba magnitud. Esto fue solucionado hacia el final de “Vienen bajando”, con una intro y una outro prolongadas y Santiago Motorizado preguntando “¿Se escucha?”. La respuesta, casi incluida en la pregunta, resultó afirmativa.

El Niño Elefante se hizo luego del slide para la interpretación de “Diamante”, seguida de una versión de “Terrorismo en la Copa del Mundo”, donde el ya no tan flamante tecladista aportó nuevos matices al sonido integral del espectáculo. Siguieron con otra versión de su primer, hasta ahora único y homónimo LP, en este caso “Escupime”, el cual reza esta memorable línea: “Desde el ascensor hasta mí, ella piensa en él, mientras yo te enseño a escupir otra vez”. Y luego “Rey del terror”, confirmando que “hace mucho calor acá”.

Avanzaron con la exposición del último EP a través de “Día de los muertos”, con la voz declarando a todo volumen: “Me arden las manos”, frase que llegaba a los oídos adornada con un acertado delay. Es para destacar la figura de Doctora Muerte, el baterista de la formación: la precisión con que ejecutó el instrumento durante la noche lo afirmó como uno de los factores más importantes en la estética del grupo. Su habilidad se confirmó especialmente en “El último sereno”, cuyas bases le permitieron demostrar que su virtud reside en el manejo cuasi metronómico de los tiempos.

Durante “Mi próximo movimiento” se pudieron observar los instantes cruciales del show, en los que la masa anónima se adhirió casi unánimemente al pogo y, curiosamente, el encuentro no perdió ese hálito de intimidad que califica la mayor parte de las presentaciones de El Mató. “Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle” pareció ser la línea más celebrada para el final, cuando la gente formó parte de la canción levantando sus voces en coros tan estridentes que los artistas no necesitaron aportarlo.

“Este tema trata sobre un joven…” vaciló el bajista y cantante repetidas veces sin completar la frase, hasta que se supo: “Sobre un joven que se despierta solo y angustiado, pero tiene una mentalidad positiva y transforma la realidad en un mundo mejor”. Es el inicio de “Navidad de reserva”.

Ya hacia el final de la jornada, una versión de la riffera “Guitarra comunista” enganchada con “La celebración del fuego” iluminó la esperanza de los presentes: no sería el último tema. El clásico cierre generalmente le corresponde a “Prenderte fuego”, solo que en este caso fue enganchada con una extensa versión de “La noche de los muertos”, con instantes de zapada intimista incluidos para reforzar la idea: ahora sí se trata del final.

* El Mató toca el sábado 2 de mayo a las 22 en Macoco (España 700, Tandil) y el domingo 3 de mayo a las 20 en el Teatro Payró de Mar del Plata (Boulevard Marítimo 2380).