jueves, 30 de abril de 2009

De docentes a desocupados por intentar otra forma de hacer.-

Juan Mascaró y Mariela Bernárdez fueron profesores de la Universidad Nacional de La Matanza entre 2002 y 2008. A mitad de ese camino, crearon junto a sus alumnos DocSur, un colectivo de realización de cine documental que intenta hacer comunicación comunitaria; es decir: mostrar hechos desde ópticas distintas a las que normalmente circulan en los medios. Y todo sin recursos facilitados por esa casa de estudios. Cuando preparaban la cursada de este año, se encontraron con una carta documento que, sin aducir razones lógicas, los dejaba sin trabajo: "El problema viene por la forma en la que trabajamos en el taller y la postura política del grupo DocSur", consideran los protagonistas de este caso, demasiado cercano a la censura como para parecer una casualidad.

Por Ailín Bullentini
Fotografía de prensa de DocSur

Buenos Aires, abril 30 (Agencia NAN-2009).- Estudiaron Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Matanza. Allí formaron parte de la cátedra de Taller III de Televisión, primero como ayudantes, desde 2002; y luego a cargo de la cursada del turno mañana, desde 2004. Como una extensión del trabajo universitario, Juan Mascaró y Mariela Bernárdez --docentes-- y los estudiantes dieron nacimiento a DocSur, un colectivo de realización de cine documental con el que buscan hacer “comunicación comunitaria, mostrar hechos en otro espacio de los medios distinto del que les es dedicado usualmente”, afirma Mascaró. A principios de año, sin previo aviso y sin explicación de por medio, recibieron una carta documento firmada por las autoridades de la UNLaM, donde les comunicaban que ya no era profesores de esa casa.

Cuando terminaron el ciclo lectivo 2008, los docentes ya sentían algo extraño dando vueltas en el ambiente. El baldazo de agua helada les cayó sobre la cabeza en febrero y confirmó sus sospechas: “Nos llegó una carta documento de la universidad que decía que nuestros contratos habían sido dados de baja”, ilustró Mascaró. Nada más. Ninguna explicación al respecto.

Lejos de aceptar lo ocurrido en posición de resignación, los docentes --apoyados por los estudiantes del taller, algunos colegas de la casa y de otros lugares, como Osvaldo Bayer, Norberto Galazo y Pablo Llanto-- realizaron una jornada de protesta a principios de abril. Recién entonces el rector, Daniel Martínez, accedió a compartir con ellos una reunión, de la que hasta ahora no hay novedades.

Si bien los docentes aseguran que lo que ocurrió con ellos es una “práctica habitual” en la UNLaM, la realidad es que el tono público que tuvo su caso terminó con la gestión de Aníbal Binasco como coordinador de la carrera de Comunicación Social, que renunció al cargo al día siguiente a la protesta. También le costó a esa casa de altos estudios la suspensión de los acuerdos que mantenía con el Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales).

Sacando cuentas, llegaron a la conclusión de que la medida es una mezcla de reclamos por recursos, escraches y choques de posturas políticas contrapuestas en la que “DocSur tuvo un gran peso, sin dudas”, subrayó Mascaró. Él y Mariela iniciaron el colectivo en 2004, a partir de la necesidad de extender el tiempo de los encuentros universitarios en el taller. El acople de los estudiantes fue inmediato.

"DocSur nace como un espacio donde seguir trabajando lo que no se podía continuar en el taller por falta de tiempo. Entendimos que los procesos de conocimiento eran más largos que los tiempos de cursada y eso nos jugaba en contra de las producciones que se nos ocurría hacer”, se explayó el docente, que junto a su par intentan, desde la materia, incentivar a los estudiantes a pensar la profesión de una forma diferente a la que propone la universidad del Oeste bonaerense.

“Como docentes, pero también como estudiantes que fuimos de la licenciatura en Comunicación Social, siempre nos llamó la atención y nos molestó que las materias que ofrecen salir del aula, abrir el juego, son contadas con los dedos de una mano. La carrera plantea que el periodismo se hace buscando información en Internet, que los temas ya tienen una postura dada y que no se puede salir de eso”, añadió Juan. Ellos proponen algo distinto: posar la visión en espacios donde nadie lo hace, contar las historias que siempre aparecen en los noticieros de una forma distinta, hacer documentales integrando a los protagonistas de las historias como sujetos de la narración. Ése es el espíritu que conformó la médula espinal de DocSur. Y ése es también el núcleo del conflicto con las autoridades académicas.

Otro modelo de construcción de sentido

Desde que nació, DocSur sirvió de paraguas a decenas de documentales que tienen más que ver con lo que los docentes llaman comunicación comunitaria: "Elegimos mostrar hechos en otro espacio de los medios, distinto del que les es dedicado usualmente como el de los policiales de los noticieros”, define Juan. No satisfechos con eso, también marcan la diferencia en la forma de hacer: en los documentales de DocSur, los protagonistas son los narradores de sus propias historias, volviéndose así “constructores de sentido”. Los sujetos de cada audiovisual participan de la hechura de todo el producto y hasta incluso del momento y lugar de exhibición “porque también ahí puede producirse una autoafirmación de los roles por los que fueron elegidos para que sus historias sean contadas”, agrega Juan.

Por lo general, luego de cada realización, los lazos entre el equipo de DocSur y las “estrellas” de sus audiovisuales siguen alimentándose. Incluso en algunos barrios, las relaciones se afianzan a través de la puesta en marcha de talleres de realización audiovisual y de educación popular que los integrantes del colectivo llevan a cabo o la proyección periódica de sus documentales.

Aunque los roces que desgastaron la relación con la dirección de la universidad son varios y extendidos a lo largo del tiempo, Mascaró logró sintetizarlos de forma clara: “El problema viene por la forma en la que trabajamos en el taller y la postura política del grupo DocSur, o quizás el hecho de que esas posturas se hayan vuelto públicas”. Es que, según él, en la UNLaM no hay problema en expresar posturas contrarias a la de la institución, “siempre y cuando se haga por lo bajo”. Cuando a las personas involucradas en el taller --profesores y estudiantes-- se les ocurrió dar a conocer esas quejas al resto de la comunidad educativa y a DocSur salir a la luz, se pudrió todo.

"Esto es una forma de cortar el semillero"

En noviembre de 2008, la facultad de Derecho invitó al periodista de Mariano Grondona a hablar sobre los 25 años de la democracia. “Nos parecía una ofensa para las organizaciones de Derechos Humanos que ese tipo sea invitado a hablar y bajo esa consigna”, explicó Mascaró. Como integrantes de DocSur, pero ante todo como miembros de la universidad, participaron del acto de repudio que organizaron estudiantes y docentes de todas las facultades de la UNLaM y lo registraron con sus cámaras. Luego, difundieron el documento a través de YouTube. “Al hacerse pública la postura, la universidad presionó”.

El choque se suma a varios otros. A finales de 2007, en la presentación anual de los documentales del taller, en cada audiovisual se pudo leer una placa en la que los estudiantes aclararon que “los recursos habían salido de su propio bolsillo”. Inmediatamente después enviaron una carta a las autoridades de la facultad solicitando la compra de elementos para trabajar en el taller. “Con la presión de los chicos llegaron tres cámaras, pero se enojaron mucho. Todo el mundo se enteró de que el taller laburaba sin recursos”, agregó.

La separación de Mascaró y Bernárdez como profesores titulares de la clase del turno mañana del Taller de Televisión III puede haber sido “una forma de cortar el semillero”, tal como supone Gonzalo Armua, uno de los estudiantes de la carrera que se plegó al colectivo cuando supo de su existencia.

Pero no. DocSur sigue vivo y funcionando a través de sus casi 20 integrantes, aunque Armua encuentra puntos negativos en la decisión académica: “Lo malo es que se perdió el lugar dentro de la universidad. Ahora sí que nos toman como un grupo que viene de afuera, cuando la realidad es que no, que pertenecemos a ese cuerpo de alguna manera”. Juan, en cambio, es más drástico: “Ahí dentro, cada vez fuimos más parias”.

Sitio:
http://www.docsur.es.tl

martes, 28 de abril de 2009

El Mató A Un Policía Motorizado en La Trastienda.-

Con una trilogía de EPs y un único LP bajo el brazo, la banda platense dio en el boliche de San Telmo un show donde no faltaron los ingredientes ya clásicos del “en vivo” de El Mató: un poco más de cuelgue que en sus grabaciones, coros entonados por un público pogueante, un batero que más que humano parece un metrónomo, y aquellas canciones que ya son íconos del indie de este final de década: “Amigo piedra”, “Chica rutera” y "Vienen bajando".

Por Ezequiel Visconti
Fotografía gentileza de NAT99

Buenos Aires, abril 28 (Agencia NAN-2009).- El miércoles 15 se presentó fresco en el barrio porteño de San Telmo. En las calles aledañas a La Trastienda, los "pordioseros" vivían su atemporalidad, ignorando lo extraño que resultaba aquel día para una fecha de rock; ignorando además de tal fecha, a tal banda: El Mató A Un Policía Motorizado. En el recinto, un cartel señalaba las 20 como horario de arranque del show. Quizá se trató de una visión del espectáculo como un fenómeno social que tiene origen en el encuentro de los primeros peregrinos, ya que los primeros acordes no fueron desplegados hasta pasadas las 21:15. O tal vez sólo fue impuntualidad. Pero tras esa espera, la fiesta prometida comenzó con la persecución policial de “Navidad de los santos”.

Santiago Motorizado (voz y bajo) lucía una remera de KISS, la clásica banda norteamericana que se presentó el 5 de este mes en el Quilmes Rock. El homenaje al grupo de Gene Simmons --el hombre del mito de las cinco mil mujeres-- quizá haya encontrado alguna misteriosa conexión con la segunda canción de la noche: “Viejo, ebrio y perdido”, del primer EP de su trilogía, Navidad de reserva.

“Chica rutera” fue su siguiente interpretación, en la que el ritmo del bombo se encontró con las palmas de un auditorio que no terminaba de recibir fanáticos impuntuales. A continuación, el martilleo característico de “El día del huracán” presentó el primer tema del set incluido en su última placa, Día de los muertos; seguido de “Nuestro verano”, ya melancólica en este otoño donde la noche cae sobre la ciudad con mayor velocidad; y “Amigo piedra”, con una dedicatoria especial a Fabián Casas, escritor contemporáneo responsable de cuentos como “El bosque pulenta” o “Los Lemmings”.

Hasta entonces, el show reveló algunas deficiencias con respecto al volumen de los instrumentos, especialmente en el bajo, que no encontraba magnitud. Esto fue solucionado hacia el final de “Vienen bajando”, con una intro y una outro prolongadas y Santiago Motorizado preguntando “¿Se escucha?”. La respuesta, casi incluida en la pregunta, resultó afirmativa.

El Niño Elefante se hizo luego del slide para la interpretación de “Diamante”, seguida de una versión de “Terrorismo en la Copa del Mundo”, donde el ya no tan flamante tecladista aportó nuevos matices al sonido integral del espectáculo. Siguieron con otra versión de su primer, hasta ahora único y homónimo LP, en este caso “Escupime”, el cual reza esta memorable línea: “Desde el ascensor hasta mí, ella piensa en él, mientras yo te enseño a escupir otra vez”. Y luego “Rey del terror”, confirmando que “hace mucho calor acá”.

Avanzaron con la exposición del último EP a través de “Día de los muertos”, con la voz declarando a todo volumen: “Me arden las manos”, frase que llegaba a los oídos adornada con un acertado delay. Es para destacar la figura de Doctora Muerte, el baterista de la formación: la precisión con que ejecutó el instrumento durante la noche lo afirmó como uno de los factores más importantes en la estética del grupo. Su habilidad se confirmó especialmente en “El último sereno”, cuyas bases le permitieron demostrar que su virtud reside en el manejo cuasi metronómico de los tiempos.

Durante “Mi próximo movimiento” se pudieron observar los instantes cruciales del show, en los que la masa anónima se adhirió casi unánimemente al pogo y, curiosamente, el encuentro no perdió ese hálito de intimidad que califica la mayor parte de las presentaciones de El Mató. “Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle” pareció ser la línea más celebrada para el final, cuando la gente formó parte de la canción levantando sus voces en coros tan estridentes que los artistas no necesitaron aportarlo.

“Este tema trata sobre un joven…” vaciló el bajista y cantante repetidas veces sin completar la frase, hasta que se supo: “Sobre un joven que se despierta solo y angustiado, pero tiene una mentalidad positiva y transforma la realidad en un mundo mejor”. Es el inicio de “Navidad de reserva”.

Ya hacia el final de la jornada, una versión de la riffera “Guitarra comunista” enganchada con “La celebración del fuego” iluminó la esperanza de los presentes: no sería el último tema. El clásico cierre generalmente le corresponde a “Prenderte fuego”, solo que en este caso fue enganchada con una extensa versión de “La noche de los muertos”, con instantes de zapada intimista incluidos para reforzar la idea: ahora sí se trata del final.

* El Mató toca el sábado 2 de mayo a las 22 en Macoco (España 700, Tandil) y el domingo 3 de mayo a las 20 en el Teatro Payró de Mar del Plata (Boulevard Marítimo 2380).

domingo, 26 de abril de 2009

Arte Sin Techo: un espacio para las obras de los excluidos.-

En seis años, la ONG ya contribuyó a la reinserción social y laboral de unas 300 personas. Todo comenzó en 2003 con un proyecto dedicado a transformar algunas paredes porteñas atacadas por capas y capas de propagandas políticas en murales. En la actualidad, Arte Sin Techo ofrece talleres artísticos, recupera el sentido del cooperativismo y prepara próximas muestras junto a reconocidos artistas. Algunos artistas sin techo se animaron a una pequeña fábrica de bastidores, atriles y estampados. Y como siempre, siguen trabajando en pos de aquel objetivo esencial: ser “una forma de salir adelante, un lugar de pertenencia y una compañía para los que tienen el deseo de una vida más plena”.

Por Nicolás Sagaian
Fotografías de prensa de Arte Sin Techo

Buenos Aires, abril 26 (Agencia NAN-2009).‑ El camino de los murales los condujo hacia otra alternativa. Fue una opción más de las tantas que probaron para salir de la situación de calle, como cuando cartoneaban o trabajaban de vendedores ambulantes. Y pintando fueron dibujándose una salida, aunque la tienen que seguir luchando, tal como lo hace diariamente Quique, uno de los pintores callejeros que desde hace más de dos años participa del motor creador de esa posibilidad: la Asociación Civil Arte Sin Techo, una institución que desde el 2003 trabaja en la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de reinsertar a personas de la calle en las redes culturales y productivas mediante talleres artísticos. Un espacio para el arte de los excluidos. Pero además, y sobre todo, es una plataforma para que los pobres e indigentes, con su trabajo y esfuerzo cotidiano, puedan salir adelante.

De esa idea surgió la iniciativa, que comenzó en 2003, cuando Felicitas Luisi, presidenta de la ONG, llevó a cabo un proyecto dedicado a “limpiar” las paredes de la Ciudad escrachadas con propagandas políticas. Pero la limpieza no fue sólo con aguarrás y rasqueta en mano, sino con pintura y mucha creatividad, para vestir con colores poco más de 4400 metros cuadrados de muros dispersos en los barrios porteños. “Lo que se hizo fue primero una convocatoria a pintores profesionales, también una capacitación para los ‘pintores sin techo’ y desde ahí se comenzó a trabajar en esas obras, algo que todavía se sigue haciendo”, comenta Luisi mientras muestra cómo quedó terminada la decoración de “la casa” de la organización, una ex fábrica abandonada en Almagro, a pocos metros de las vías del Sarmiento.

En ese gran galpón de ladrillos a la vista, varios “sin techo”, como Quique, Víctor y Juan Carlos Núñez, encontraron un motivo para cambiar sus rutinas. Y de caminar incansablemente las calles, de dormir en la galería de algún edificio o de concurrir a centros de día para tener un plato de comida, pasaron a toparse con una posibilidad: dejar de formar parte de ese número que los señala como unas de las 5 mil personas que viven en las calles de la Capital Federal. “Esto es una forma de escaparse, una salida. Participar de cosas como estas y aprender un oficio son las claves para salir adelante, más en la situación en la que estábamos y están algunos de nosotros”, ilustró Quique, quien hace unos años se quedó sin casa y sin familia, pero de a poco va entusiasmándose con la idea de “recuperar algo de todo eso”.

Económicamente, lo que consiguen pintando los murales no es demasiado. Son poco más de 200 pesos que les otorga el Gobierno porteño. Sin embargo, tanto para los artistas sin techo como para sus coordinadores, en la experiencia obtienen mucho más: una salida laboral y una reinserción social completa. Para eso, en la organización funcionan talleres de mural, luthería, carpintería, albañilería y círculos de terapia con especialistas. “¿Qué más damos acá?”, se pregunta la presidenta de la ONG, y la respuesta surge inmediata: “Nada más. Lo que hacemos acá es quitar, sacar esa idea de asistencialismo, esa postura de dejarse estar y dejarse morir, para entregarles un lugar de pertenencia y acompañarlos en el camino con el objetivo de que puedan tener una vida más plena”, remarca.

Sin embargo, eso no es todo. Complementan ese proceso de aprendizaje y realización de talleres con muestras y ciclos como los “encuentros sin techo” de todos los viernes, donde se exhiben las pinturas, instrumentos y muebles que hacen los miembros. Con lo que pueden sacar alguna retribución adicional, aunque no sea suficiente. “De todas maneras --explica Felicitas-- con este proyecto buscamos devolverles dignidad y expectativas a futuro, algo que tendría que ser una tarea ineludible del Estado”. Por eso el dinero queda en un segundo plano y se mantiene una idea mucho más profunda: la del trabajo en conjunto.

“Nosotros tenemos el cooperativismo, no salimos a hacer política a la calle. Salimos a pintar murales, a traer gente. Otro tipo de política más realista: una que te dice que ‘eso que está tirado en la esquina no es una botella de gaseosa, es una persona a la que hay que tenderle la mano”, subraya Quique. Y así ya le tendieron la mano a muchos. Si bien el proceso de reinserción es extenso y complicado, en estos casi seis años “se reinsertaron más de 300 hombres y mujeres, que ahora tienen una herramienta más para rebuscárselas con un trabajo”.

Como a través de las muestras. “Los caminos del arte sin techo” fue la última, ocurrida el 21 de abril en el Centro Cultural Recoleta, donde ocho pintores profesionales expusieron en el Patio de Los Tilos. “Ése es un punto muy importante” para la organización, según su presidenta, ya que mediante la ayuda de personalidades del arte como León Ferrari, Ernesto Pesce, Mariano Sapia y Norberto Onofrio, entre otros, “se construye un ida y vuelta mucho más rico” entre los “sin techo” y quienes los acompañan en la enseñanza diaria y sus tareas. “Este programa ha cambiado la vida de todos los que tomaron contacto y, sin duda, trasformará a cualquiera que se acerque en el futuro”, se ilusiona la representante de la ONG.

Y de a poco ese futuro ya se va transformando para algunos. Porque varios de ellos decidieron completar sus estudios secundarios, formarse como agentes sociales o seguir cursos de cooperativismo. También cobraron mayor fuerza y se lanzaron al armado de una pequeña fábrica de bastidores, atriles y estampado. “De a poco vamos avanzando y dejamos de ser los nadie que éramos, y de paso ayudamos a otros que están en una situación complicada, como en la que estuvimos nosotros en su momento”, puntualiza Quique, al tiempo que prepara un cuadro para la próxima muestra.

Sin embargo, pese a todo ese avance, la sigue luchando: “Porque aún no hemos conseguido nada. Todavía no tenemos un lugar estable para dormir y si queremos sobrevivir tenemos que seguir haciendo changas, porque con todo esto no alcanza”, señala. Igual, todos los días lo intentan para conseguir una vida más plena.

Sitio:
http://www.artesintecho.org.ar

sábado, 25 de abril de 2009

Libros: “Los domingos son para dormir” (Sonia Budassi, 2008).-

La periodista, escritora y editora bahiense entrega en su primer libro ocho relatos breves y uno más extenso, un paquete de materia semiológica que deambula por las tensiones entre el campo y la ciudad, el Interior y la Capital; la niñez, la adolescencia y la adultez; la mujer estúpida, la feliz, la amable, la tradicional y la opositora. En fin, la mujer, las mujeres, esos regalos divinos.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, abril 25 (Agencia NAN-2009).‑ Una joven en New York, sola. Otra de camping en las playas de Pehuencó, acompañada por dos amigas. Otra que despierta tres veces un domingo. Y una nena que vive con sus hermanos mayores. Bien podrían ser todas ellas la misma, ya que sus historias están narradas en primera persona. Sin embargo, aunque comparten algunas cualidades, representan distintas construcciones actuales de la mujer en su cotidianeidad. Son algunas de las ocho que protagonizan el libro de cuentos Los domingos son para dormir (Entropía), de la escritora, periodista y editora Sonia Budassi (Bahía Blanca, 1978).

Ocho cuentos breves y uno mucho más extenso componen este primer libro de Budassi, escrito de manera coloquial, con un estilo por momentos cercano a las crónicas periodísticas. El relato arranca en la cosmopolita y sobrepoblada Nueva York y finaliza en un pueblo casi deshabitado del Sur de la provincia de Buenos Aires. Así, en el conjunto de las ficciones, se pasa de lo general a lo particular. Como consecuencia, se presenta una situación de tensión latente entre la ciudad y el campo, la periferia y el centro, en varios cuentos.

Los domingos... es inaugurado por “Acto de fe”, un cuento incluido en la antología Hojas de Tamarisco, publicado por el sello independiente Tamarisco, del que Budassi es cofundadora. Es una historia narrada desde el punto de vista de una joven inmigrante ilegal argentina que vive en Estados Unidos: “Apenas una sudaca a los ojos de camareros, empleados de subte, colectiveros y demás personas dedicadas a ocupar puestos típicamente para mejicanos, salvadoreños, argentinos, brasileros, latinos o sudacas en general; y europea para americanos que no saben que América es algo más que su país”. Conviviendo con una ucraniana y un pintor psicópata, la protagonista --una travesti la llama “Cindy”-- está sola allí, atrapada entre el querer y el poder hacer.

En “Todo lo de anoche” (cuyo primer enunciado remite al título del libro) se presenta a una chica soltera sin prejuicios para las relaciones de “amigos con ventajas”, consumista y consciente de los preconceptos machistas: “Fomentar prejuicios sobre la estupidez femenina siempre juega a favor: es bueno que el enemigo subestime las fuerzas del adversario”. Quizá podría ser la blonda Carrie Bradshaw, de Sex & the City.

En “Las cosas que brillan a mi alrededor” Budassi construye el estereotipo de mujer estructurada, (aparente) good girl que sabe cocinar y espera un príncipe azul. En el entretanto, “desde todos los puntos del país acuden a la Honorable Junta de la ciudad de Tucumán hombres de palabras, inteligentes y apuestos, que declaran la Independencia” de la protagonista, Clarisa, que se va a vivir con una compañera. De la misma serie televisiva, Clarisa podría ser la conservadora y tradicional Charlotte York.

En “Tu vida sin mí” la protagonista explicita dos tensiones. Una afectiva (algo parecido ocurre en “Compulsión a la repetición”) y otra entre la ciudad y el campo: “Acá el cielo es tan estrecho, si supieras lo que sufro; nunca pensé que iba a ser así, no disfrutar de los edificios altos, torres imponentes y siempre un bar o un cine y gente, la ciudad en la que siempre quise vivir ahora no me basta”.

Una pequeña ocupa la primera persona en “Seis menos dos”, que transcurre en un campo. Con total naturalidad la niña afrontará dos hechos trágicos: el nacimiento malogrado de un ternerito y la muerte de sus padres. Ya otra vez en los veintipico, en “Más allá de mí”, la protagonista termina aceptando que “tarde o temprano todos dicen cosas que no sienten: fue amor a primera vista, me gustan los Beatles, tus amigos me caen bien, pedir perdón no me cuesta nada, ésa también es mi comida favorita, no ronco, es la primera vez que me pasa, adoro a mamá y a papá, era el mejor alumno de la división, tengo muchos amigos”.

En “Roommates” permanece la tensión entre la Capital y el Interior. La oposición está encarnada esta vez en dos muchachas: una de Neuquén con un título de grado, inteligente, docente y con “buen gusto”; y su compañera de departamento, también del Interior, que no posee esos atributos. “Sus parámetros de chica de pueblo son muy distintos a los míos, pienso. Con esfuerzo, pronto vas a poder incorporar los criterios propios del buen gusto, le digo como una forma de comprensión, aunque en verdad no creo que eso pueda suceder”. Y sentencia, cruel: “Le cuesta estudiar, me da pena pero también pienso que debería dedicarse a otra cosa, vender cosméticos puerta a puerta, ser ama de casa, maestra, costurera, mantenida, no sé”.

En “La verdad del Lena” Budassi introduce a un hombre en primera persona. Tal vez con un guiño a La caza del Octubre Rojo (el libro de Tom Clancy que inspiró la película de John McTiernan), un bielorruso narra desde su presente en La Pampa la historia no oficial de la partida de un submarino ruso que nunca regresó. Finalmente, en “Fuera de temporada” (el cuento más extenso del libro) también se mantiene el juego de oposición de los anteriores relatos: otra vez la tensión, esta vez entre tres amigas, el pueblito en donde están acampando y la Ciudad de Buenos Aires. Cada una de las jóvenes, cerca de los 30, representa a un tipo de mujer: la enamoradiza (estúpida o feliz, según como se la juzgue), la mujer amable-tradicional (tal vez, ingenua) y la mujer que se opone diametralmente a ellas.

En fin, Los domingos son para dormir logra dejar pensado al lector sobre las construcciones en torno de Las Mujeres en la actualidad.

jueves, 23 de abril de 2009

Unos mates con No Te Va Gustar en Cuba.-

A comienzos de mes, el ocasional cronista de Agencia NAN recorrió un teatro, un bar y el campus universitario de Holguín para disfrutar de los recitales de la banda uruguaya en la tierra de la revolución. Como si una banda uruguaya con cantante argentino tocando en Cuba fuera poco lío, las coreografías de los caribeños –ajenos a la cultura del pogo y los cantitos-- se cruzaron con el agite sudamericano y los mates se mezclaron con ron. Allí, NTVG volvió a sentirse en el anonimato, pero ofreció una fiesta que fue botón de muestra de sus recitales en el Luna Park para este fin de semana. Además, hubo tiempo para confesiones de Emiliano Brancciari, vocalista y guitarrista: "Ahora sí voy a tocar en el medio del escenario".

Por Pablo Riha (desde La Habana)
Fotografías de Agencia NAN

La Habana, Cuba, abril 23 (Agencia NAN-2009).‑ “¡Baje los pies de la silla y siéntese bien, por favor!”, trona una voz de mujer con tonada caribeña. “Sí, disculpe”, se acomoda en su asiento Emiliano Brancciari, guitarra y voz de No Te Va Gustar, tan sorprendido como avergonzado. En ese momento, la acomodadora del teatro en el que la banda uruguaya se presentó por primera vez en Cuba le explica que el lugar se encuentra “así de bien” gracias al “esfuerzo de sus trabajadores, que lo refaccionaron y mantienen”. Es que realmente la sala del Ismaelillo, ubicado en Holguín, una provincia a 750 kilómetros de La Habana, recibe a sólo 200 personas, pero con comodidades realmente inmejorables.

Así comienza la primera gira por la isla que realiza el conjunto uruguayo: “Vamos a ver cómo nos recibe acá el público”, se ataja Emiliano dos horas antes de su primer recital. Sabe que en Cuba no se editaron discos de la banda, ni se escucha ningún tema en las radios y que, directamente, la movida del rock es casi inexistente. En la tierra donde mandan el son y el reggaetón no conocen mucho sobre esa cultura del rock al estilo rioplatense, de pogos y cantitos. Los de NTVG parecen estar contentos con el regreso al anonimato aunque sea por unos días: “Es como volver unos años atrás... pero en Cuba...”, se ríe el cantante.

Para NTVG el anonimato dejó de ser algo corriente hace rato. Por lo menos desde que llenaron dos veces el Velódromo --32 mil personas en dos jornadas--de Montevideo en 2006 o que llegaron a Obras en 2007 y al Luna Park en 2008, con un show que ahora repetirán pero multiplicado por tres: este viernes 24, sábado 25 y domingo 26 de abril, aunque la tercera jornada aún no está confirmada.

Las 26 canciones que NTVG tocó en el Ismaelillo fueron apenas interrumpidas para explicar alguna cosa sobre los temas o para agradecerle al público que aplaudía siguiendo una suerte de coreografía que parecía ensayada. La promesa de un recital largo se cumple, como así también una de las cosas que Emiliano le adelantó a Agencia NAN entre mates: dejó de tocar a la izquierda del público. ¿El motivo? En los shows en Argentina se añadirá otro guitarrista a la banda y, entonces sí, para balancear el ojo del público, pasará al centro.

“El oficial” sacudió a los presentes, no sólo por lo directo de la letra sino porque la modorra se había hecho presente tras el prolongado intervalo que hubo entre el final del show de las bandas locales Memphisto y Tierra Firme, y el plato fuerte de la noche. “Buenas noches Holguín”, saludaba Emiliano antes de seguir con “Más mejor” y su por lo menos polémica letra dedicada a la Iglesia. “Vivir muriendo”, de Todo es tan inflamable, penúltimo disco de la banda; y “El camino”, el primer corte de difusión de su trabajo más reciente, se suceden.

“Clara”, “Verte reír”, “Plaga” y la introducción de “Retirada” (de Jaime Roos) emocionaron a más de uno de los presentes al ser fundidos todos en un sólo bloque musical, sin cortes. Un grupo de sudamericanos, compuesto por dos viajantes argentinos que arrimaron un trapo para la banda y casi una decena de estudiantes argentos, uruguayos y paraguayos, hicieron que por un ratito un teatro de la zona oriental de Cuba se confundiera con algún teatro del Oeste del Gran Buenos Aires.

“Si quieren pueden venir para adelante”, invitó Emiliano antes de tocar “Más feliz” al ver que la parte del público oriunda del sur del continente saltaba en un pasillo y no había dejado de corear los temas. Cerca de 30 estudiantes cubanos de una escuela de expresión corporal se acercaron también al borde del escenario. Los músicos se sonreían entre ellos: los estudiantes de arte habían organizado una coreografía en pocos segundos y seguían el ritmo de la música. Uno de los latinos del sur abrazó a dos locales justo antes de que comience “Tenés que saltar”. El pogo le estaba ganando por unos minuticos al perreo. Para que el sentido de la orientación terminara de perderse, en vez de un vaso de ron, uno de los charrúas le alcanzó un mate (amargo, claro) al vocalista.

Si al final de la fiesta le faltaba color se lo terminaron de aportar las luces giratorias que disparaban rojo, azul y verde, como en un show reggatonero. La euforia, sin embargo, terminó de estallar cuando el cantante pregó por una “América Unida” y se llevó una de las ovaciones más grandes de la noche, antes de hacer “No hay dolor”, una canción “optimista”, según bromeó.

El cierre fue de la mano de “Al vacío”, “Fuera de control” y “No era cierto”. El público entero terminó coreando: “Una más, una más...”. No hubo, pero fue una fiesta que no terminó sino hasta el día siguiente, cuando la banda se volvió a presentar. Esta vez en uno de los patios del complejo universitario de la ciudad, aunque ya no como parte de la iniciativa de la Casa Iberoamericana, que desde hace dos años invita a una banda rioplatense con el objetivo de “compartir la cultura”. Antes de los uruguayos ya habían visitado la tierra de la revolución los integrantes de Carajo y La Mancha de Rolando.

“No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Por suerte les gustó”, dice y se sonríe Emiliano, que sabe que en poco más estará saludando en el Luna Park, otra vez. Volviendo a la realidad de que no van a tocar siempre ante 200 personas, vuelve a pensar en la masividad y se refiere a los toques que se vienen en Capital Federal: “Está bueno lo del público argentino, lo que trasmiten todo el tiempo y eso te llega al escenario. Es un público muy futbolero”.

Se aproxima el ocaso del 2 de abril en Holguín, ya pasaron los 10 temas tocados para un centenar de estudiantes de toda Latinoamérica y los músicos se apuran a subir los instrumentos al micro. Se dirigirán hacia La Habana, donde tienen programados dos recitales más antes de continuar la gira que prevé quince días en Europa antes de arribar a Argentina.

El agite rioplatense y el ritmo cubano se llevaron bien. Y los de NTVG lograron escaparse hacia el anonimato, por lo menos en parte, y aprovecharon para conocer el pueblo del “Che”, Camilo y Fidel con la consigna “Por una América unida”.

martes, 21 de abril de 2009

Splatter, rojo sangre en el Beckett Teatro.-

De un grupo de autoayuda para asesinos seriales salen a la luz resquemores que desencadenan confesiones que desencadenan asesinatos sobre el escenario. Con guiños a la discusión mediática sobre la pena de muerte y mucho humor negro, la obra de Daniel Dalmaroni reflexiona sobre la violencia y su origen.

Por Facundo Gari
Fotografía de prensa de Splatter, rojo sangre

Buenos Aires, abril 21 (Agencia NAN-2009).- La vida se balancea entre ilusiones, desilusiones y whatevers. Entre las últimas, no por trascendencia mediática sino por discurso clasista, se encajonan las declaraciones “pro” pena de muerte de Susana y Marcelo. La del Flaco Spinetta… (la pausa es necesaria, por el trago aún amargo) está entre las segundas: “A alguna gente habría que pegarle un tiro en la cabeza”, sostuvo en una entrevista radial hace más de un mes. Sí, es noticia vieja. Sí, el tema ya no está tan caldeado como cuando salió Cacho Castaña a defender el “ojo por ojo”. Y sí, el lector se preguntará qué tiene que ver esa trifulca con lo que anuncia el título de esta nota. Es que Splatter, rojo sangre, escrita y dirigida por Daniel Dalmaroni (Maté a un tipo, Burkina Faso, Una tragedia Argentina), viene a montar, en clave de humor negro y sin que sea su intención a priori, un escenario posible --quizás el único-- a partir de esta pseudo arenga.

Lo que hace sospechar de entrada que algo de la violencia escénica que se verá existe en la cotidianeidad es que la voz que da inicio a la obra lo contraríe. Como en las series televisivas o en las películas que primerean esa advertencia, para que nadie se sienta aludido. Entonces, aparecen los actores: Gabriel Kipen, Julia Odell Craig, Sofía Palomino, Maya Kerschen, Ana Granato y Jorge Brambati. Se van acomodando en un círculo de sillas y cuchillean, seducen a la audiencia con pequeños sobresaltos dispersos.

El espectador no sabe qué ver: si a la estudiante de secundario que contiene el llanto incomprensible de una compañera huérfana; si al canoso con la gomina empastándole el flequillo hacia un lado, que recorre la sala con una mirada embobecida y que balbucea sinsentidos; si al coordinador del grupo, que cada tanto se manda un dedo al naso para cazar un verde; si a la flaca impaciente que juguetea con una pelotita y repiquetea el taco del zapato contra el suelo negro del salón; si a la bioquímica caracúlica, cuya vestimenta recuerda más a la de las viejas maestras de secundaria.

Gabriel, que hace las veces de coordinador, aunque también sea un paciente, pone algo de orden: “¿Empezamos, che?”, pregunta. Y así comienzan con la sesión. “Hace dos meses y tres semanas que estoy limpia”, se purgan, con diferencias en el tiempo de abstinencia. Si en la promo de la obra no se adelantara que se trata de un grupo de autoayuda para asesinos seriales, sería divertido. Sin embargo, cuando lo dicen, ya se sabe: se abstienen de matar gente. Y aunque son asesinos de distinta caña, ninguno de ellos parece serlo en lo absoluto.

Se lo dice el propio Dalmaroni a Agencia NAN: “Uno ha visto películas norteamericanas berretas en las que el asesino es un psicópata total. Lo mirás nomás y te das cuenta que el tipo es un enfermo mental. En cambio, aquí se refuerza la idea de que en el mundo, y no en un sector de desequilibrados, puede ocurrir una tragedia”.

Pronto, salen a la luz ciertos resquemores antiguos y, del devenir de la discusión, el primer asesinato: la que cae es Maya, ensangrentadísima, tras el disparo del revolver que Gabriel escondía en el pantalón. A lo chabacano, los compañeros le reprochan el zarpe al coordinador. ¿Llaman a la policía? Nada de eso, pues caerían todos. Son asesinos, claro. Mejor esconderla en el baño. ¿Piensan cómo deshacerse del cuerpo? ¿Continúan amedrentando a Gabriel? No, señor. Siguen con la reunión, como si nada hubiera sucedido. A partir de allí, otros trapitos al sol y otra muerte. Y otra confesión y uno menos. Y uno que venga la muerte del otro y mata. Y sangre, sangre y más sangre, como en las viejas películas Clase B norteamericanas. Bah, también hay veneno y hasta telequinesis.

Entre líneas, unos cuántos guiños al público. Por ejemplo, la inclusión de la frase de la diva de las noches que inició la mediatización del pedido mortal, tras el asesinato a uno de sus asistentes: “El que mata debe morir”. O una situación que quedó en el anecdotario de los juicios argentinos a asesinos en serie: cuando el juez le preguntó a Robledo Puch por qué había matado a una pareja mientras los conyugues dormían, él acusado contestó: “¿Y qué quería, que los despierte?”. Tal como contesta Julia, cuando le preguntan por unos familiares a los que, obviamente, mató.

Splatter, rojo sangre puede verse todos los jueves a las 22 en el Beckett Teatro, en Guardia Vieja 3556. Ni Marcelo, ni Susana, tampoco Cacho ni el Flaco irán, es seguro. Pero para los que aún les queden dudas sobre lo que significaría intentar detener la sangre con más sangre (por qué no: para invitar al “apologista de la muerte” que quizás viva en casa), es una cita a agendar.

El fin: reflexionar --entre risas-- sobre cuál y de dónde proviene la verdadera violencia y así reforzar la ilusión.

domingo, 19 de abril de 2009

Residencia Corazón: intercambios culturales para expandir La Plata.-

Un artista y un comunicador social platense crearon en 2006 un espacio estético de intercambio cultural con artistas internacionales: “Siempre fue como una norma que los que nos visitaron la pasaron bien, no se querían ir y se fueron conmovidos por la experiencia” de vivir unos meses en La Plata a cambio de su participación en una obra de arte en la residencia. En los dos años del proyecto, ya hubo once residentes que descubrieron, en algunos casos, nuevas facetas en su arte. Sin angurrias, el artista visitante y su obra son ofrecidos a la comunidad: “Es una forma de abrir la ciudad hacia fuera”, explican ellos.

Por Carolina Sánchez Iturbe (desde La Plata)
Fotografías de prensa de Residencia Corazón

La Plata, abril 19 (Agencia NAN-2009).‑ Diagonal 77 podría ser el nombre de cualquier típica calle platense atestada de autos que en las intersecciones pierden la paciencia, plagada de casas con una arquitectura al mejor estilo francés. Sin embargo, justo al lado de un kiosco que nada tiene de particular y a pocos metros de una estación de servicio casi desierta que se encarga de recordar que YPF alguna vez perteneció al Estado, una construcción antigua y de fachada colorida marca la diferencia. Desde su vereda se respira arte. En la puerta de Residencia Corazón, un moderno vitraux anticipa que ése no es un edificio más. Los pedazos de vidrio pintado y pegados con cemento bajo una ventana lo confirman. Históricamente, el primer cuarto de Residencia Corazón fue puro blanco. Pero ya no: el collage realizado por el artista estadounidense Christopher Schreck, que se exhibe en las paredes junto con un corazón iluminado, rompe de un zarpazo con la monocromía.

Desde 2006, Rodrigo Mirto y Juan Pablo Ferrer, un artista y un comunicador, son los mentores de este espacio estético y están abocados a la tarea de recibir a los artistas extranjeros que se inscriben para realizar el programa de residencias que ellos mismos crearon en La Plata. Schreck es el onceavo residente en dos años. Llegó desde Chicago y en menos de dos meses preparó el trabajo que hoy adorna la sala de exposiciones de Residencia Corazón. Jura que no sabe si el nombre con el que bautizó a la muestra suena bien en español: "Tu único regalo es una cabeza delirante". No quedan dudas, su elección no pudo ser mejor.

En el patio que está en la trastienda, justo detrás del taller --adornado con esculturas de hierro realizadas por Mirto--, ambos reciben a Agencia NAN y entre sonrisas relatan el crecimiento que el proyecto experimentó desde aquel comienzo en el que todo se presentaba idílico: "Al principio parecía una locura, pero después la experiencia fue muy gratificante". Mirto sabe que cuando pensó en traer a artistas extranjeros para que vivieran algunos meses en Residencia Corazón todo tenía una complejidad que podía ser entendida como imposible.

La idea era iniciar una experiencia de intercambio con artistas locales y de reciprocidad con la cultura platense, con la finalidad de que el visitante produjera su propia obra en el lugar. Con la llegada de Annick Donkers, la primera residente, las dificultades económicas y de organización y la incertidumbre que presentaba la propuesta disminuyeron poco a poco. Es que cuando Donkers llegó desde Bélgica con su cámara y una pila de fotografías de equipaje, Residencia Corazón todavía era sólo un cúmulo de buenas intenciones.

Al principio, el carácter europeo de la artista, quizás teñido por las condiciones climáticas de su país de origen, la hacía parecer distante, un tanto fría para la idiosincrasia local. Después de casi dos meses de alojamiento en la residencia, el día en que Mirto y Ferrer la despidieron, la pseudo distancia europea desapareció y Donkers se emocionó. Esas son las experiencias a las que Mirto hace referencia cuando dice que Corazón los sobrepasó: "Siempre fue como una norma que los que nos visitaron la pasaron bien, no se querían ir y se fueron conmovidos por la experiencia”. Ferrer cuenta que la residencia es sumamente intensa tanto para el artista que la realiza como para sus organizadores. Es que la calidez que desprenden las paredes de la casa, junto con la impresión de estar viviendo en y por el arte, hacen que la indiferencia resulte una mala opción.

Por más que resulte extraño que un artista y un comunicador social decidan embarcarse en un proyecto de tamaña empresa, no lo es tanto. Desde hace años que Ferrer y Mirto trabajan en La Plata promoviendo actividades culturales novedosas y diferentes. Por eso, Mirto asegura que la idea fue innovar y, al mismo tiempo, enriquecer a la ciudad. Para ellos, esto no podía ocurrir en un lugar que no fuera La Plata. "Es que somos muy de acá", se sonríe Mirto, sin disimular sus orígenes platenses. Entonces, su compañero aprovecha para subirse al carro del orgullo nativo y destaca los beneficios del lugar: "Sabemos del valor artístico que tiene la ciudad y creemos firmemente en eso". Como señala el artista del dúo, el entorno resulta beneficioso de por sí: "La gente que vino se mezcló con artistas de acá. Es una forma de abrir la ciudad hacia afuera".

Ese mutuo enriquecimiento estuvo presente desde la génesis del proyecto, en la que sus mentores eran conscientes de que "traer artistas del exterior no era ni más ni menos que traer experiencias de otros lugares". Lo que diferencia al programa de residencias de cualquier hostel es la labor que sus creadores le dedican al proyecto, codo a codo con el artista. "La idea fundamental es que vengan a trabajar de lo que les gusta y que se lleven algo con ellos. El residente no viene de vacaciones, viene a hacer algo que le sirva como persona y como artista", aclara Ferrer, sentado contra la pared amarilla de aquel patio, justo debajo de una lámpara que creó su compañero de ruta.

Según Ferrer, otro de los objetivos consiste en que el artista-visitante utilice el recorrido realizado por la casa y lo vuelque en su arte, lo que se reflejará en la muestra con la que el intercambio concluye. "Es interesante ver que al final de la residencia son muchos los factores que influyen: el entorno, la ciudad y la experiencia del artista aquí, durante su estadía, queda reflejada en la obra", pone en relación Ferrer. Mirto mira a Schreck trabajando en el interior del taller y automáticamente nota que el norteamericano es un ejemplo del crecimiento que su compañero relata: "Él hace collage y acá hizo, además, fotos y videos. Ahora quiere seguir con esa ruta. Es como si descubrieran nuevas facetas durante la estadía".

Ese cambio también se refleja en el proyecto que los artistas planean desarrollar durante el viaje. Luego del compromiso creativo que asumen cuando realizan la experiencia, a veces ocurre que el arte que traían en su equipaje suele mutar, por lo que buena parte de las obras que exhiben son producidas acá. Y esto tiene que ver, en una buena proporción, con la tarea de los anfitriones, consistente en establecer las condiciones para que el artista que llegue a La Plata tenga todas las herramientas necesarias para realizar su trabajo y se sienta contenido. Si bien los intercambios se acomodan a cada residente, ellos siempre están para brindarles apoyo desde lo emocional, porque "no es fácil para alguien de afuera estar en la otra punta del mundo", cuentan los emprendedores.

La experiencia siempre concluye con la exhibición del trabajo que Residencia Corazón y el artista realizaron. Es entonces cuando la casa abre sus puertas a la comunidad, momento propicio para que la ciudad caiga rendida por la simple belleza de las obras que se exponen en la sala de diagonal 77. "Mostrar lo trabajado es nuestro nexo con la comunidad. Si no quedaría todo muy acá, entre nosotros", asegura convencido Mirto mientras rescata que se esfuerzan para que la gente asista a las muestras “porque son muy interesantes, inéditas aquí”.

Con el final de la residencia de Schreck y a la espera de la llegada de un nuevo artista que compartirá experiencias con una londinense, Mirto y Ferrer se muestran felices. La agenda de 2009 está completa de residentes y el trabajo promete ser mucho. Así que, luego de la charla, los anfitriones de Residencia Corazón se despiden. Los escolta el artista de Chicago que, haciéndose eco del nombre del lugar, con un fuerte abrazo invita a acercarse a la casa, a su casa, a compartir su experiencia. Él, al igual que los otros residentes, derribó las fronteras de las convenciones y el lenguaje.

Residencia Corazón:
http://www.residenciacorazon.com.ar

sábado, 18 de abril de 2009

Discos: “Falsa Cubana” (Falsa Cubana, 2008).-

Un packaging hilarante presenta este EP del sexteto patagónico de reggae, ska, salsa y cumbia. Con el tono costumbrista de su disco Marlon Bransen, estas cinco nuevas canciones muestran personajes entrañables, describen situaciones curiosas y aportan reglas de inferencia con humor y crónica social.

Por Luis Paz

Buenos Aires, abril 18 (Agencia NAN-2009).‑ “Hay dos tipos de canciones: las que te llegan y las que no. Ahora dime cuál de ellas usan de pomada.” Con esa invitación, aparecida en la segunda parte del ska “Pibe Salamandra”, el sexteto porteño-patagónico Falsa Cubana pone en alerta al escucha sobre su reciente EP epónimo: se trata de canciones costumbristas encaradas desde el ska, el reggae, la cumbia y la salsa, con la crónica social como catalizador y el humor en el ojal.

A primera vista, el Falsa Cubana EP sorprende gratamente por su presentación. La Falsa Cubana banda decidió presentar este primer EP --luego del disco Marlon Bransen (2006)-- en formato “caja de empanadas de franquicia”. No es llama, ni camello, “mucho menos un maldito bambi”, sino “guanaco de exportación” lo que protegen estos seis repulgues: Iván “Petru” Petrunic en voz; Denis “Jimmy” Davies en bajo; Rodrigo “10” Paz en Guitarra y Emiliano “Djembe” Crespo en guitarras; Agustín “Babe” Paz en teclados y Juancho “Bisonte” Sampini en batería y percusión. El resto del packaging roza lo hilarante cuando precisa que Falsa Cubana “no incluye gluten” y que aporta “el 70 por ciento de fiesta que necesitás en dos años”, aunque este maxisingle tenga la simpatía necesaria para tener una vida útil bastante más larga, aunque el atracón dure sólo 15 minutos.

En su condición de disco costumbrista, estas cinco nuevas canciones aportan personajes entrañables, situaciones desquiciadas y grandes revelaciones sobre la cotidianeidad. El primer caso es el del “Pibe Salamandra” y está contado en plan ska, con sutilezas reggae hacia el final. Al Pibe Salamandra nadie lo quiere mirar, nadie lo puede parar. Tira la posta pero nunca es verdad. Las minitas en el barrio lo tildaban de ladrón y los muchachos de la villa lo tildaban de cagón.

“Ya no hay luz pero gozás” lanza directo al recuerdo “El volcán”, ahora un reggae con destellos ska demasiado cálido para provenir de Trelew. Los Falsa Cubana explican en su sitio: “Los vientos, el frío y el espíritu de celebración juntaron a estos personajes patagónicos en Buenos Aires para integrar una banda en la que cada uno pudiera expresarse y generar alegría a todo aquel que la buscara”.

El track 03, “Licor” es de esas canciones que usan al alcohol como recurso para cantarle a una mujer o a un grupo de amigos. “Aquella noche en la escalera de tu hogar, yo ya me iba me tenía que acostar. Al otro día me tocaba trabajar. Desde aquel día que no te puedo olvidar”. Pero no la puede reencontrar, así que pasa los días prendido al licor de su corazón y las noches embebido con su amor.

El personaje triunfal es, definitivamente, la “Chancha”. Esa noche, él se vistió de animal, cree que de bisonte. Pagó 10 pesitos la entrada para volver a verla, se vistió como John Travolta para sorprenderla. No fue la primera vez que ella no le dijo nada. No fue la primera vez que se quedó sentada. Pero él vio ganas de agitar en sus ojos y la invitó con un Fernet. “Chancha, sos tiro al aire. ¡No era una mina! ¡Se llama Andrés”, resuelve finalmente una cumbia casi norteña, pero tan Trelew como cuentan las chicas que escaparon a estudiar en Buenos Aires.

“El Viejo Solar” es la última empanada de Guanaco que queda en la caja. Y viene con salsa: “Como un viejo decía, no miremos hacia atrás. Escapemos del tiempo y salgamos a volar”. Quizá demasiado trillada en sus estribillos, la canción acaba con buenas críticas gracias a su empuje bailable y algunos arreglos efectivos.

Falsa Cubana, que ya había regalado títulos para el arcón personal en Marlon Bransen (“Manzana”, “La de los botines”), se queda así debiendo una para la media docena pero cumpliendo con el slogan de este disco, editado a través de la UMI: “Si tus amigos llegaron y los tragos ya están sobre la mesa, pedí Falsa Cubana que no vas a dejar ni las migas”.

MySpace:
http://www.myspace.com/falsacubana
Sitio: http://www.falsacubana.com.ar

jueves, 16 de abril de 2009

Lucy toca fondo en el Teatro El Piccolino.-

La protagonista de este unipersonal de Patrizia Camponovo con dirección de Paula Lemme siempre está buscando una oportunidad para masturbase. La obra es una sucesión de pequeños momentos logrados que trae luz sobre un tema poco tratado, al tiempo que retrata la construcción de la identidad sexual femenina.

Por Esteban Vera
Fotografía de prensa de Lucy toca fondo

Buenos Aires, abril 16 (Agencia NAN-2009).- Atractivo, fácil de realizar sin la ayuda de nadie, siempre oportuno e increíblemente sencillo de guardar. Así es el vicio secreto --suena feo, es cierto, pero así lo plantea la narración-- que tiene Lucy desde los tres años. A esa edad, ya era una pequeña maníaca sexual. Desde entonces, siempre está buscando una oportunidad para masturbase: con un chihuahua, un peluche o un caballito de madera. Humorística, irónica y provocativa en dosis desproporcionadas, la historia desenfrenada es la que cuenta la actriz y guionista Patrizia Camponovo en Lucy toca fondo (de tanto tocarse), unipersonal que presenta los jueves a las 22 en el Teatro El Piccolino, en Fitz Roy 2056, Palermo.

La pieza se focaliza en el devenir de la identidad sexual femenina desde la infancia a la madurez, a través de la biografía sexual de Lucy Lapaglia (“la paja”, en español), una onanista profesional. Ella es la asistente de un mago que tiene una erección permanente desde hace 25 años. Con un corsé negro, un tutú rosado, medias de red rotas y zapatos de charol, la mujer despierta bajo el escenario del ilusionista. Allí comienza a confiar su historia, ridiculizando las posturas que critican la masturbación, aunque advirtiendo sobre la adicción al sexo solitario.

Si bien la masturbación es indispensable para el autoconocimiento, el buen goce sexual y la afirmación de la personalidad, nunca fue bien ponderada la ayuda sexual, según expertos en onanismo consultados por Agencia NAN. Así, la pajera Lucy sufrirá la condena moralista de su madre. Para ella, entonces, más control: “Mi mamá empezó a seguirme a todos lados --se queja Lucy--, me olía las manos, no me dejaba sola ni para hacer pis”. Poco a poco, Lucy confiesa todas sus habilidades para tocarse y pasar inadvertida. Sin embargo, la reiteración de confesiones, con ínfimos cambios en el relato, vuelve redundante la historia. Eso sí, la obra no deja dudas sobre su propósito: hablar de eso. Ése es su mayor mérito.

Para Patrizia Camponovo “si no se habla de eso es porque da vergüenza, sino qué problema hay en contar: ‘¡Uy! Anoche tuve un encuentro íntimo con mi mano, con mi consolador o con el chorro fuerte el bidet’”, comentó a esta agencia. Y presumió que, tal vez, “esté relacionado con una cuestión física del cuerpo: las mujeres se ‘meten’, se introducen. Es mucho más intimo que el ‘meter’ de los hombres”.

- ¿Es una obra autobiográfica?
- Lo es en parte, porque Lucy es un personaje inventado y su historia de vida también, pero tiene ciertas conductas por las cuales yo pasé ¡y sigo pasando!. Me llama mucho la atención cómo la masturbación femenina es todavía un tema delicado, casi tabú, del que rara vez se habla, incluso en círculos de amistades femeninas, como si el tema causara vergüenza o simplemente persistiera el "de eso no se habla".

El texto fue elaborado a partir de las historias y anécdotas recopiladas por Camponovo. “Reuní mucha información, sobre todo de prácticas infantiles de masturbación. Además, hablé con madres que tienen nenas. Y encontré muchas historias y anécdotas divertidas que incluí en el texto y otras que no pude incluir en el guión por una cuestión de tiempo”, contó.

El unipersonal, dirigido por Paula Lemme, avanza durante 40 y pocos minutos más, relatando el affaire de Lucy con su entrepierna y los embrollos que vive hasta que toca fondo de tanto tocarse. Con un novio toca ese fondo: “Con Charly supe realmente lo que era sentirse sucia. La vergüenza que había sentido de chica no era nada en comparación con lo que me hacía experimentar este tipo con todas sus hortalizas. Llegué a pensar, realmente, que me iba a enfermar. Por primera vez era yo la que me reprimía, la que me juzgaba”.

La obra, sin embargo, nunca termina de ir más allá de una sucesión de pequeños momentos logrados, como cuando la madre la descubre con las manos en pleno goce solitario. “¡Aaaaahhh Lucy! Pero, ¡¿qué estabas haciendo?! ¡No se hacen esas cosas! ¡Ay, Dios mío! ¿Sabías que podés enfermarte? Te pueden salir pelos en las manos ¡Ay, qué asco Lucy, qué inmoralidad!”.

Definitivamente ser una pajera (o un pajero) no es un don. Pero no importa, porque ahora mismo alguien da rienda suelta a su imaginación y desliza las manos hacía su entrepierna como lo hace Lucy, como parte de un ritual, entre el cepillado de dientes y el desayuno, mientras otro lee y (tal vez) recomienda este artículo.

Blog:
http://lucytocafondo.blogspot.com

martes, 14 de abril de 2009

Oculta Reggae 2009 en la Cooperativa 2 de Diciembre.-

El festival ocurrió hace dos semanas en la ex fábrica Coventry recuperada de José León Suárez. Cerca de cinco mil feligreses del reggae se dieron cita para celebrar el género, refugiarse de la fina lluvia y dar una mano en la recolección de alimentos para comedores de Ciudad Oculta y una organización cultural de San Martín. Desde arriba del escenario, apoyaron Encías Sangrantes, Amigos de Tosh, Clan Oculto, El Natty Combo, Resistencia Suburbana y Nonpalidece. Agencia NAN dialogó con Luis Alfa y Néstor Ramljak.

Por Adrián Pérez
Fotografías gentileza de Sebastián Romano (Música del Ghetto)

Buenos Aires, abril 14 (Agencia NAN-2009).‑ El jueves 2 de abril, la reciente muerte de Raúl Alfonsín se mezcla en las primeras planas con la invasión de dengue y esos otros inconvenientes que ya son históricos. Buenos Aires vive una jornada de intensas sensaciones entremezcladas en el imaginario de un tejido social complejo y adormecido pero con ínfulas de andar despabilado por la vida. Agencia NAN escapa de tanta confusión y viaja al corazón de San Martín --municipio paradójicamente declarado "Capital de la Industria"-- para vivir una nueva edición del Oculta Reggae. Una parada improvisada de remises truchos espera a la salida de la estación de José León Suárez y todos los autos son abordados por ocasionales asistentes al festival.

El cronista comparte un Ford destartalado con Fernando, Martina y Pablo, tres chicos que también van al recital. Antes de que Fernando le indique el destino, "Pitufo” de Suárez, el ocasional remisero, pregunta: "Van por el recital de la fábrica, ¿no?” Y todos responden con un sí categórico. Ni bien el remis hace tres cuadras, Fernando pregunta tímidamente al conductor: "Con todo respeto, ¿no pasás de camino por un 'chino'?". Martina, que lo acompaña en el asiento trasero, le pregunta al muchacho de ojos rojos: "¿Te olvidaste de comprar los alimentos no perecederos para el festival?". Y Fernando, muy suelto de cuerpo, responde: "No, es que me quedé sin fernet".

“Aquí es el festival”, dice "Pitufo” mientras adelanta que el costo del viaje es de diez pesos. Unas dieciséis cuadras separan a la estación de José León Suárez del destino final: Juan Manuel de Rosas 4858 (ex Márquez). En las instalaciones de la ex Coventry todo está listo para que comience el show. Refundada hace dos años como Cooperativa 2 de Diciembre por sus trabajadores, la fábrica abre sus puertas a la tercera edición consecutiva del Oculta Reggae. El objetivo de este año es recaudar alimentos para los trabajadores de la ex fábrica Coventry y los comedores de Ciudad Oculta (Villa Lugano) y El Eternauta, de San Martín.

La fiesta de la solidaridad está en marcha. Lo saben los cuarenta obreros de la fábrica, los cientos de chicos que se agolpan en la entrada al predio --aunque no parezca, también lo sabe Fernando-- y los organizadores, entre los que se cuentan Luis Alfa (vocalista de Resistencia Suburbana), Radio Jamming, el Espacio Cultural El Eternauta y Los Oculta Boys. Ni bien se pone un pie dentro de la nave (que protege al escenario central de la amenaza que dispara un cielo gris oscuro), una enorme bandera llama la atención de todos los chicos que pasan por allí. El rostro del "Che" Guevara hace de escudo y sol de la bandera argentina, más una leyenda que cierra filas en el celeste inferior y reza: "El león no tendría melena si se dejara esquilar", frase de una canción de Resistencia.

Mientras el humo de las hamburguesas se cuelga del tinglado de zinc y se mezcla con otros humos de dulces aromas y reptantes movimientos, Encías Sangrantes, Clan Oculto y Amigos de Tosh abren el juego y calientan las tablas para lo que vendrá: una profusión de reggae vernáculo y combativo que sobrevolará, durante toda la tarde, el galpón de la ex Coventry, para meterse de lleno en las cabezas y corazones de los cientos de jóvenes que asisten al show -- Fernando, Martina y Pablo incluidos-- con un mensaje que no admite ambigüedades: solidaridad y resistencia.

Aunque la puntualidad no es, precisamente, uno de los atributos de estos festivales, el Natty Combo abre su presentación con un ritmo vertiginoso que despierta y sacude los cuerpos a puro reggae roots. "Esto es el Natty Combo", anuncia desde el escenario Sergio Colombo: voz, saxo, alma mater y virtual presentador de su propia banda, que cumple una excelente faena y es despedida del escenario con aplausos cerrados, dando cuenta del buen presente del Combo, que presentó algunas canciones de su reciente En llamas (2008).

Afuera, el mal tiempo se presenta en forma de alfombra de fina lluvia, de un gris desconcertante, de un jueves que salpica dolor por la pérdida del "padre de la Democracia", mientras en el interior de la nave el calor del público se respira, se palpita en cada aplauso por los bises de las bandas, en las sonrisas y miradas de quienes llegaron desde diferentes puntos del Gran Buenos Aires para acompañar la movida solidaria.

El toque de Nonpalidece comienza a las 17.30, con los clásicos de siempre y una buena performance si se tiene en cuenta que la acústica del lugar no ayuda. Días atrás, la banda de Tigre había plasmado su compromiso social cuando se presentó en un show organizado por H.I.J.O.S y Abuelas de Plaza de Mayo frente al palacio de Tribunales, para recordar el 33º aniversario del golpe de Estado de 1976.

A las 18.45, la voz de Luis Alfa enciende a los 5 mil asistentes con su reggae stone y un discurso enfervorizado sobre la relación entre el género, el gueto y la intención del festival; sensaciones que le habían anticipado a Agencia NAN antes de subir al escenario a hacer lo que mejor saben, reggae barrial: "Esta música nos dio mucho y lo que queremos es devolverle a la gente lo que nos da, poder volcarlo en los sectores marginados donde hay muchas necesidades", había considerado Luis Alfa.

Cuando se le pide una explicación sobre qué entiende por gueto, el vocalista se remonta a sus raíces y desnuda una parte de su vida poco difundida: "Crecí y nací en un gueto (en Billinghurst), y creo que la gente tiene muy claro de qué se habla. Son sectores marginados, de gente excluida de todo. En realidad, lo que nosotros aportamos en estos recitales es un pequeño grano de arena y sólo tenemos palabras de agradecimiento para toda la gente que se acercó hoy". Por último, desliza, a modo de adelanto, la posibilidad de que la próxima edición llegue a Tigre, a las tierras de los que no palidecen.

En uno de los laterales de la nave, antes de que el festival llegue a su fin, Néstor Ramljak, cantante de Nonpalidece, coincide con Alfa sobre el compromiso del reggae para con los que menos tienen: "Nos invade un sentimiento de alegría y responsabilidad y nos sentimos bendecidos de participar en este tipo de festivales a beneficio".

"El reggae nació del gueto y vuelve al gueto" es justamente, la consigna del último Oculta Reggae de este primer decenio, evento que cierra la primera década de un nuevo siglo turbulento y conflictivo pero con balance positivo para el género. En “Time Will Tell” (el tiempo dirá), capítulo del DVD Legend: The Very Best of Bob Marley, puede rastrearse la esencia de este festival en una frase pronunciada por Marley: "Los dreds del mundo sufren, hay masas de gente que sufre, y esta música nace de las masas del pueblo". Precisamente, el reggae habla de eso, ni más ni menos: mensaje, conciencia, lucha y una profunda entrega hacia los oprimidos por el sistema.

Pensar en Bob Marley no es una casualidad ni un capricho antojadizo. El mismo hombre que supo llevar su mensaje de amor y resistencia, hablando de su gente y describiendo su gueto natal, a las entrañas de la Babilonia blanca, católica y protestante dijo, desde su éxodo forzado, que tenía un deseo, un anhelo que le quitaba el sueño y lo movilizaba en sus canciones: "Sólo hay algo que me gustaría ver que ocurriera. Me gustaría ver a la humanidad unida. Negros, blancos, chinos, todos".

"El tiempo dirá" si el deseo de Mr. Bobby Marley podrá cumplirse. Mientras el cielo entra en lenta metamorfosis (fundiendo grises, salmones y celestes) y la tarde se convierte en noche, la gente se despide hasta la próxima edición del Oculta Reggae.

Sitio:
http://ocultareggae.com.ar
Resistencia Suburbana: http://resistiendo.com.ar
Nonpalidece: http://nonpalidece.com.ar
Natty Combo: http://nattycombo.com.ar
Radio Jamming: http://jamming.com.ar

domingo, 12 de abril de 2009

Saberes antiguos para la reconstrucción del orgullo indígena.-

En Abra Pampa, una ciudad que es punto clave para el comercio en La Puna, se originó una biblioteca con el firme objetivo de difundir la cultura andina. “Nuestras costumbres fueron folklorizadas, cuando en realidad son parte de nuestra expresión”, reclamó frente al cronista mochilero uno de sus creadores, Enrique González. La avanzada por la historia real de nuestra América se da en el marco del “pachakuti”, la vuelta a los orígenes que generó en las comunidades indígenas la fortaleza y la motivación necesarias para continuar sus reclamos históricos. “Estamos viendo cómo el imperio va decayendo ¿Pero cómo nuestra cultura fue permaneciendo desde hace tanto tiempo? Porque estaba bien organizada. Este sistema hace más gente ociosa que trabajadora. Pero eso no es nuestro, no es propio del kolla”, analizó la docente Miriam Vilte, otra creadora de la biblioteca Ñawpayachaykuna, totalmente autogestionada.

Por Sergio Sánchez (desde Jujuy)

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.

Eduardo Galeano - “Los Nadies” (fragmento)

Abra Pampa, abril 12 (Agencia NAN-2009).‑ Para comprender la lucha de los pueblos originarios es necesario no solamente conocer su historia, sino también sus pautas culturales. Porque dentro de su cosmovisión nada está librado al azar, sino que cada ser forma parte de un todo que no sólo integra, sino que convive en perfecta armonía y equilibrio, sin ánimos de dominación. Por eso, cuando un hecho extraño irrumpe en esa lógica, se produce el caos. Y el primer acontecimiento negativo no es muy difícil de adivinar: la llegada del hombre blanco a las tierras del Abya Yala (América) o al mal llamado “Nuevo continente”, en octubre de 1492. Luego, la historia es conocida: 500 años de aniquilamiento indígena, aculturación, expropiación de territorios y explotación de los recursos naturales. No obstante, pese al sistemático exterminio, los descendientes de los primeros pobladores del suelo “americano” están en pleno proceso de recuperación de sus costumbres, revalorización de su identidad originaria y firmes en la lucha histórica por la recuperación del territorio al que pertenecen y la defensa y preservación de los recursos.

Y como todo guarda coherencia dentro de la perspectiva indigenista, ese conjunto de acciones también tiene su fundamento. Porque desde 1992, cumplidos cinco siglos de la conquista, comenzó el periodo positivo denominado Pachakuti (vuelta a los orígenes, en quechua), que generó en las comunidades indígenas la fortaleza y la motivación necesarias para la continuidad de los reclamos históricos y válidos.

Por todo eso, Agencia NAN se calzó la mochila en la espalda y viajó hacia el pueblo kolla de Abra Pampa, capital de La Puna jujeña, para conocer más de cerca la militancia que llevan a cabo las organizaciones sociales y movimientos indigenistas de la región norte de Los Andes. Entre ellos, charló con Enrique González y Miriam Vilte, dos de los creadores de una biblioteca independiente denominada Ñawpayachaykuna (saberes antiguos, en quechua), que tiene como fin la difusión de la historia de los pueblos andinos. Los conocimientos de las comunidades del Tawantinsuyu (los cuatro territorios del Imperio incaico) que muchas veces fueron olvidados u ocultados por la educación oficial del sistema dominante.

- ¿Por qué decidieron crear una biblioteca con material sobre cultura andina?
- Enrique González: La idea fue recopilar material acerca de las luchas de nuestros abuelos, de nuestra historia que no figuraba hasta hace dos o tres años en ninguna bibliografía. Por ejemplo, las gestas heroicas de los levantamientos de La Batalla de Quera, de Abra de La Cruz o El Malón de la Paz, que fue una marcha que realizaron 174 kollas desde La Puna hacia Buenos Aires durante tres meses para pedirle a Juan Domingo Perón, en 1946, la restitución de sus territorios. Perón hizo oídos sordos a sus reclamos. Son acontecimientos de los cuales había escasos datos. Muchas costumbres nuestras fueron “folklorizadas”, cuando en realidad son parte de nuestro vivir y de nuestra expresión. Entonces, hemos decidido poner al servicio de la comunidad todo el material que habíamos adquirido un grupo de jóvenes que íbamos a distintos encuentros de comunidades, tratar de lograr un ida y vuelta, reafirmar nuestra identidad.

- ¿Cuál es el objetivo principal?
- Hacer nuestra intraculturalidad: reconocer y fortalecer lo que somos. Y de esa manera seguir avanzando y reivindicando nuestra causa, la causa de los pueblos originarios. No queremos ser adosados, ser una cuestión secundaria o de moda, como lo plantean muchas veces los estados y la escuela. Simplemente queremos hacer valer lo que somos con datos concretos. Tenemos muchos datos bibliográficos sobre lo que han escrito de nosotros, algunas veces bien y otras no tanto. Pero lo importante es construir y este espacio es para eso.

- ¿Qué acontecimientos reivindican?
- Fechas históricas que ni la escuela ni otra institución han reivindicado. Y también nuestro sentido de un calendario agrícola en el que estamos celebrando distintas festividades que han hecho nuestros pueblos, como hace poquito tuvimos el Pauka Raymi, que es el tiempo para agradecer al agua --a la Mama Cocha-- por la abundancia que nos ha dado en este verano: mucha lluvia y mucha siembra. Volvemos a retornar lo que nuestros abuelos nos han dejado. Por ahí escondidos y tergiversados, pero lo estamos haciendo. Eso nos da fortaleza. Y ésa es un poco la idea de un espacio autónomo, de autogestión, de voluntad. Cada uno va haciendo su esfuercito y tratamos de sostener este espacio para eso. Con altos y bajos, pero lo importante es que estamos aquí. Podríamos estar fácilmente en una ONG, pero no formamos parte de ninguna y por eso podemos explayarnos libremente. No tenemos ningún pacto, ni con una ONG ni con el intendente ni con los partidos políticos.

- ¿Qué protagonistas históricos de su pueblo reivindican? ¿Y a cuáles de la historia “oficial” rechazan?
- Hemos tenido muchos compañeros de lucha mineros desaparecidos, como Avelino Basán, que fue un gremialista kolla que trabajaba en mina El Aguilar. Él ya visualizaba nuestra cosmovisión andina, pero también tenía su lucha. Avelino fue otro desaparecido durante la dictadura. Sin embargo, nosotros decimos que nuestra dictadura comenzó hace 500 años, en la cual sistemáticamente fueron “limpiando” a nuestros pueblos. Osvaldo Bayer muestra en sus escritos el exterminio a los mapuches. Y las figuras nefastas son Julio Argentino Roca, Jorge Rafael Videla y gran parte del sistema político. Ante todo eso, tenemos que hacer memoria.

Para la costumbre urbana, Abra Pampa es un pueblo chico. Sin embargo, es la ciudad principal del departamento de Cochinoca y representa un punto de comercio clave para La Puna. Habitado por 16 mil personas, está a casi 3500 metros sobre el nivel del mar y a 70 kilómetros de La Quiaca. Sus calles son de tierra y sus pobladores cálidos y amables. Por esta época, es normal que las gotas de lluvia convivan con el sol seco pero intenso, característico de la zona. Como resultado, nacen casi diariamente arcoiris gigantes que ya no sorprenden a la gente del pueblo, pero sí a los viajeros. La biblioteca está frente de la plaza, a metros de la iglesia, en un local pequeño pero con muchas verdades. Cuando uno ingresa, lo primero que ve colgada sobre la pared es la Whipala, la bandera multicolor --como el arco iris puneño-- que representa a las etnias andinas.

Sobre los estantes, los libros se clasifican en “Cuentos y leyendas”, “Análisis latinoamericano”, “Pensamiento de izquierda”, “Luchadores, análisis y símbolos andinos”, “Qollasuyu”, “Tawantisuyu”, “Educación intercultural”, “Derecho indígena” y “EZLN”. Y algunos de los títulos que se pueden encontrar son La rebelión de Túpac Amaru, de Boleslao Lewin; Los indios invisibles del Malón de La Paz, de Marcelo Valko; Etnias andinas de Bolivia, de Federico Aguiló; El libros de los abrazos, de Eduardo Galeano; Nayjama, Introducción a la mitología andina, de Fernando Diez de Medina; Tragedia del Fin de Atawallpa, de Jesús Lara; Matar la tierra, de Alberto Rodríguez; Subcomandante Marcos, el sueño zapatista, de Yvon Le Bot; Chiapas, cuando la dignidad se levanta y camina, de Marcelo Fabián Monges o Marcos, la dignidad rebelde, conversaciones con Ignacio Ramonet, entre muchos otros.

- ¿Cuál es la importancia de esta bibliografía?
- Por ejemplo, Marcelo Valko escribió un libro sobre El Malón de La Paz que aportó una visión distinta de esa historia. Hay mucho material también sobre la reivindicación de los pueblos originarios. Nosotros no hacemos distinción entre Bolivia y Argentina, sino que somos el Qollasuyo (región de la nación Qolla –también se puede escribir “Kolla” o “Colla”--, en quechua), que es una de las cuatro regiones del Tawantinsuyu. Bolivia pertenece al Qollasuyo norte, junto con el norte de Chile, donde están los aymaras. Nosotros somos aymara-quechua. Entonces, juntamos todo este material para ir construyendo algo. Y también nuestra idea es compartir la obra de pensadores libres como Eduardo Galeano u Osvaldo Bayer, que reivindican nuestra causa.

- ¿Cómo consiguen los libros?
- La gente que viaja dona mucho. Y también hacemos un fondito para comprar libros, por ejemplo, en encuentros que se realizan en todo el continente y a los que van hermanos a participar. También somos abiertos, ya que pasan grupos de distintos movimientos a visitarnos. Entonces vamos recopilando bibliografía. Hermanos que nos dejan, por ejemplo, libros sobre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de Chiapas, México. De esta manera, compartimos la lucha de todos los pueblos originarios, que es una sola. En distintos puntos tienen sus procesos, y eso es lo más rico que podemos tener.

Los miembros de la biblioteca trabajan activamente dentro de la comunidad. Por ejemplo, realizan talleres dentro de las escuelas. “Los profesores saben el material que hay acá, entonces vamos haciendo un trabajo de recopilación y han salido cosas muy buenas como resultado”, destacó González. Además, Miriam Vilte, integrante desde los orígenes de la biblioteca, allá por 2006, es docente de Ciencias Sociales y Lengua en la escuela primaria de Abra Pampa. Entonces, aprovecha su condición para enseñar cultura andina, como conocimientos alternativos al programa oficial. “Tuve una reunión con los papás, muy grata, porque vamos a empezar a trabajar con la actual Ley de Educación, que deja un poco relegada a la interculturalidad, ya que la toma como si fuera folklore, nada más. Y no es eso, sino que es nuestra vida diaria”, apuntó Vilte, antes de resumir que la idea es enseñar cómo llevan su cosmovisión andina.

- ¿Y cómo se capacitan y recuperan los conocimientos ancestrales?
- Miriam Vilte: No solamente nos autoeducamos, sino que también recibimos preparaciones. Nos movilizamos como biblioteca para asistir a congresos y charlas con catedráticos que trabajan con comunidades aborígenes. Charlamos con los abuelos, que son sabios. Y ahora, una propuesta que le hice a los padres de los chicos, es que tal vez empecemos a traer al abuelo al aula. A partir del abuelo yo voy a dar mis clases sobre cosmovisión andina, porque él me va a guiar. Hoy en día estamos viendo cómo el imperio o Europa se va decayendo ¿Pero cómo nuestra cultura fue permaneciendo desde hace tanto tiempo? Porque estaba bien organizada. Cada natalidad que había se lo registraba, había un control de población, cosa de que nadie pasara hambre. Otro ejemplo es el respeto hacia los padres y hacia los hijos. Había un control estricto.

- ¿Y en la actualidad qué sucede?
- Llamás al papá para contarle que el hijo se portó mal y reacciona mal contra el maestro, pero no va a reprender al hijo. Por eso el rol de papá también está siendo dejado de lado. Algo así pasó con el trabajo, aunque ahora la gente por suerte está volviendo a pedirlo. Es decir, está volviendo a ganarse el dinero con el sudor y no a través del asistencialismo. El sistema hace más gente ociosa que trabajadora. Pero eso no es nuestro, no es propio del kolla. Es propio del occidentalismo que nos invadió con sus ideas y acá las fuimos absorbiendo. El kolla siempre fue trabajador y se dedicó a la agricultura y a la ganadería.

- Entonces, uno de los valores que se intenta recuperar es el trabajo relacionado con la tierra…
- Claro, eso estamos haciendo: volviendo a los orígenes. Porque va a llegar un tiempo en el que ni el Estado va a poder salvar las cosas que se van a venir. Entonces, lo que nosotros hacemos como andinos es volver a lo nuestro. Volver a sembrar, volver a los cereales, volver a nuestra cría de ganado.

- ¿Cómo incentivan a las personas para que se acerquen a leer?
- Al comienzo fue difícil, porque veían una biblioteca con libros y nada más. Con el tiempo nos fuimos involucrando. Por ejemplo, con la problemática de la minería o cuando considerábamos que una situación no era correcta, tratábamos de conversar con la gente para evitar que fueran arrasados sus derechos, sobre todo como indígenas. En lo que refiere al territorio, estamos muy fuertes: queremos que se devuelvan las tierras a nuestros abuelos y a nosotros mismos. No son nuestras tierras, sino que pertenecemos nosotros a ellas. Es nuestra Pachamama. Somos parte del todo.

Contacto:
niawpayachaykuna@yahoo.com.ar

sábado, 11 de abril de 2009

Libros: “Psicodelianarkocorrida” (Xuan Pablo González, 2008).-

De los “cucumelos kósmicos” a las “narkocarretas marroquíes”. De una tirada de LSD con la cara de Evita a la “fascinación de las moscas por la mota”. De algunas “lecciones en el Congreso” de la Nación a las “visiones martxicanas”. Sustancias, líderes políticos y cuerpos teóricos se cruzan en los relatos de anécdotas propias y ajenas por parte de un autor dado vuelta que termina poniendo al lector en la obligación de darse vuelta también.

Por Facundo Gari

Buenos Aires, abril 11 (Agencia NAN-2009).‑ La única historia sobre hongos que Xuan Pablo González no contó en Psicodelianarkocorrida (Colectivo Ediciones) fue la de Mario Bross y su fungi alucinógeno. El resto está todo. Entre citas incontables de referentes chamánicos y otros tantos, el autor de Rompecabezas de la ciudad perdida de Esteco, Alucinaciones salvajes proyectadas y Leyendasurevolción recorre un prontuario de anécdotas personales y ajenas, enlista la terminología utilizada y detalla la bibliografía consultada con la lucidez de quien ha experimentado lo que dice que sus personajes también. Eso, amenizado por las bellas ilustraciones de Leo Occhipinti y María Tabakman.

El recorrido comienza con “Fiesta de soles en El Shinkal”, que narra en primera persona una excursión por la ciudad precolombina de la provincia de Catamarca, que derivó en un encuentro con los Otorongos y sus ceremonias. Luego, en “Los viajes de Isidoro Ducasse”, el Conde de Lautréamont se manda unos cucumelos que lo hacen alucinar. En “Peronismo psicodéliko” se debaten las contradicciones terminológicas de un fulano que se postula bajo ese rótulo y se recuerdan unos cartoncitos con la cara de Evita y del Che. “¿Ácidos con la cara de Evita?”, dice uno. “Sí, yo los probé, ¡¡son revolucionarios!! […] Está Evita ahí relisérgika sonriendo entre espirales… me dijeron que eran bien flasheros… que con esos sí o sí te hacés peronista”, le contesta otro.

Una conferencia nacional sobre políticas de droga en el Congreso le sirvió a González para rescatar algunas declaraciones de Antonio Ambrosetti, yerbero experimentado, en “Lecciones en el Congreso”. “El orgullo del moralista es patético --toma nota el autor-cronista--. No me drogo para no enviciarme, dicen algunos. Es el triunfo del moralista, el triunfo de la Iglesia… Prohibir el éxtasis como sentimiento extremo, como emoción de la vida, prohibir el sí es prohibir la embriaguez mística de plantas y drogas”. “La inédita del Petersburgués” narra la historia de la creación de “El drogado”, obra de Dostoievski, y brinda algunos detalles de la trama del libro del novelista ruso.

En fin, es claro hacia dónde se dirige el resto de los cuentos: “El ladrón de alfombras voladoras”, “Narkocarretas marroquíes”, “Arlt en Áfrika”, “Lugones, el hashishino”, “El mesías de San Pedro”, “De las moskas y su fascinación por la mota y la milonga”, “Noches de coca en Matawasi”, “La noche mágika de la selva”, “El retorno de los cucumelos kósmicos”, “La mota maya… natural…”, “Visiones martxicanas” y la lista sigue. Sí, definitivamente no es un libro para leer de corrido, sino, más bien, para el dedo caprichoso y la lectura fugaz de los viajes cortos. De lo contrario, lo divertido e interesante, se hace regla. Una de las duras.

Lo que no resulta pesado pero sí complejo es el juego de variantes morfológicas que el autor realiza en numerosos pasajes de sus relatos. Son de este estilo: “Canta el cordobés-comechingón merkeado la canción de las Manos de Filippi no las de Perón… Peronismo psicogardéliko… Remixado piensasonriendo dientedeoro… Lluvia chisporroteante en el balcón ácido… Remixado piensasonriendo dientedeoro… Lluvia chisporroteante en el balcón ácido… Remixado piensasonriendo… Puebloocumbiandoalucinadoensucesosargentosolarizados… Remixao…”. ¡Qué loco lindo!

Una curiosidad: En la página 104 sucede algo raro. Si uno da un paso más hacia la siguiente carilla, se percata de que todo está escrito de cabeza y se ve obligado a dar vuelta el libro. Al hacerlo, el lector halla una segunda tapa, incluso con otra ilustración. La numeración arranca de 1 y se va hasta la 63. De aquí, algunos relatos más, enmarcados en la mitología “argenta”, un completo glosario con algunas definiciones --algo antojadizas-- de la cultura drogona y la extensa bibliografía consultada para la empresa. Y en ese punto, la encrucijada: ¿se trata del final o habrá que darlo vuelta de nuevo?

martes, 7 de abril de 2009

Macri y otra orden de desalojo contra un colectivo cultural.-

Así como el turno anterior fue para el movimiento Afrocultural Bonga, ahora los participantes del Centro Kultural Trivenchi, cuna de la tradicional compañía circense, se ven frente al mismo problema: una orden de desalojo del galpón que ocupan en el barrio de Constitución en un plazo de diez días, otra vez firmada por el jefe de Gobierno porteño. El domingo realizaron una función de protesta para denunciar este “atropello de Macri al trabajo cultural” que realizan en ese barrio desde 2003, cuando el mismo gobierno porteño les cedió el lugar. El plazo vence el jueves 16. Tres mil firmas los apoyan.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, abril 7 (Agencia NAN-2009).‑ “Hace unos días recibimos una orden de desalojo de (Mauricio) Macri y en cualquier momento aparece la ‘gorra’. Pero no nos vamos a ir”, sostuvo con la voz firme, aunque a veces quebrada, el clown Pablo Morizio, de nariz redonda y negra y un pequeño sombrero hongo, hacia el final de la función-protesta. Lo escuchaban unos cien vecinos que se acercaron al galpón del Centro Kultural y Cooperativa de Trabajo Trivenchi (avenida Caseros 1712, Constitución) el domingo pasado para rechazar la medida decretada por el jefe de Gobierno porteño. Es que el 31 de marzo pasado recibieron la orden de abandonar el predio en un plazo de 1o días hábiles.

El día D se acerca: tienen tiempo hasta el jueves 16 para torcerle el brazo a la administración PRO. O, en su defecto, para preparar la resistencia. Claro, siempre con sonrisas. Pero mientras tanto, están en la cuerda floja, como lo estuvieron seis años atrás. “Es un atropello de Macri al trabajo cultural que estamos haciendo hace seis años en el barrio”, afirmó frente a Agencia NAN Darío Ramos, presidente de la cooperativa Trivenchi (CKT). Por lo pronto, ningún funcionario se acercó al predio a informarse sobre la tarea que los cirqueros llevan a cabo desde 2003. El desalojo fue dispuesto por el Decreto 163 y lleva las firmas de Macri; del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; y de los ministros de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro; de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal; y de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera. Días atrás, los cooperativistas del CKT reclamaron por escrito en la Jefatura de Gobierno que deje sin efecto la orden de desalojo. Aún no obtuvieron respuesta.

La charla con Darío transcurrió en el interior del CKT, un galpón de techo de chapas negras y vidrios, con paredes pintadas con grafittis, mientras un puñado de cirqueros ensayaba piruetas y coreografías en las alturas o sobre colchonetas y otros juntaban firmas para rechazar la expulsión (ya reunieron más de tres mil). Sentado sobre el primer tablón de las gradas de la sala del circo, Darío insistió contra la intención del gobierno de la Ciudad: “Es un nuevo atropello de Macri a la cultura”.

El centro cultural y la cooperativa son más conocidos como Circo Trivenchi en el barrio y en el ámbito artístico. “Este es un centro cultural abierto a la comunidad. Las actividades y los talleres son a la gorra, más un bono contribución de 15 pesos mensual, puesto que no recibimos ningún subsidio”, explicó el clown Pablo, 30 años, 10 de cirquero. En el CKT se llevan adelante talleres de malabares, acrobacias, danza, expresión corporal, teatro, tango, yoga, tela, palos chinos y clown, entre otros. Hace dos años que Pablo da clases de verticales y palos chinos: “Nosotros vivimos de esto. Y con ese dinero recaudado, además, mantenemos el espacio, que estaba en muy malas condiciones”, contó.

Por el Circo Trivenchi pasan de 400 a 500 personas por mes. No sólo vecinos. Incluso jóvenes extranjeros asisten a los talleres. “Es un centro de capacitación con salida laboral. Varios de los artistas que pasaron por acá están trabajando en Europa”, pinceló Darío. Del Trivenchi salió, por ejemplo, el payaso Mariano Di Yorio, contratado por la compañía canadiense del famosísimo Cirque du Soleil. También el clown y acróbata Claudio Arias, vestido de panadero con nariz redonda y roja, contratado, en noviembre pasado, para dar una clínica de acrobacias en Holanda y trabajar en un circo.

El proyecto del CKT nació en 2001, cuando un grupo de cirqueros ocupó un viejo galpón mecánico de Villa Crespo (Vera 195, esquina Lavalleja). Dos años y medio después lo convirtieron en una cooperativa y centro cultural. Sin embargo, tras una denuncia penal por usurpación, fueron echados. Con el apoyo de los vecinos lograron, posteriormente, que el gobierno porteño les cediera un antiguo predio en Constitución: “Ahora dicen que estamos ocupando el lugar, pero las llaves del galpón nos las dieron las autoridades. Lo que pasa es que nos dieron un contrato precario y nunca pudimos firmar un comodato”, reconoció Florencia Jaul, instructora de acrobacias, tela y trapecio.

El convenio fue firmado en 2003. El circo comenzó a arraigarse en el barrio. Con mucho trabajo y esfuerzo, repararon y acondicionaron la edificación. Y fundaron una sala de circo urbano, sin carpa ni animales. Allí, todos los domingos los “trivenchis” ofrecen funciones a la gorra. “Este espacio es fruto de todo nuestro esfuerzo y del camino de autogestión e independencia que elegimos”, concluyó con orgullo Darío. El CKT, además, dio funciones en Buenos Aires, Santa Fe, Chubut y Santa Cruz; y en Brasil, España y Holanda.

Cuando visitan hospitales, cárceles, institutos de menores y centros de días, muchas veces encuentran resistencia. “Cada vez que vamos a las cárceles, por ejemplo, nos reciben con ganas de echarnos. Solo vamos a entretener un poco a esas personas privadas de libertad, para que puedan olvidar un rato que están ahí”, lamentó Darío. Mientras tanto, en el circo continúan trabajando con la meta “de lograr la integración social a través del arte”, apunta Darío.

Sitio:
http://www.trivenchi.com.ar
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