martes, 30 de junio de 2009

Juan José Burzi: “Si le das igual publicidad y espacio que a las novelas, los cuentos venden”.-

El cuentista de 33 años es autor de tres libros, editor de la revista literaria Los asesinos tímidos y director de una colección de cuentos para la editorial de la Universidad de La Plata. Además, vende libros “raros” usados a módicos precios a través de uno de sus blogs. Crítico de la generación de autores que integra, denuncia que “la ausencia de correcciones en los textos a veces da vergüenza ajena”, revela que le baja “mucho” el tono a sus cuentos (donde recurre a la malicia, el horror y la perversión) y excusa la endogamia de los grupos literarios y editoriales: “Hay lealtades que son difíciles de dejar de lado”.

Por Esteban Vera
Fotografías de Mariana Seghezzo para Agencia NAN

Buenos Aires, junio 30 (Agencia NAN-2009).- En uno de sus blogs vende libros “raros” y usados a precios accesibles: Barra siniestra, de Vladimir Nabokov; El verano/Bodas, de Albert Camus; y Por favor, plágiame, de Alberto Laiseca; entre otros hallazgos. Incluso, fotocopias de Giacomo, un libro breve y poco conocido de James Joyce: "Una edición bilingüe prácticamente inconseguible, por eso la vendo fotocopiada, para fanáticos", seduce Juan José Burzi, escritor e integrante del Grupo Literario Alejandría, en
http://librosraros.blogspot.com. Venta de por medio a tan sólo 35 pesos de La Fanfarlo, de Charles Baudelaire; y La máquina de hacer el bien y el mal, de Rodolfo Walsh, Burzi ofreció a Agencia NAN su mirada sobre la camada de jóvenes escritores y su último libro. Para el narrador, una de las carencias de los autores jóvenes es la falta de lectura. Continúa el análisis y nota, además, otra falta en la ausencia de corrección de los textos: “A veces ves los resultados finales y da un poco de vergüenza ajena”, critica con un tono de voz tan amigable que el observador más malicioso no hubiera encontrado nada que objetar.

Este cuentista de 33 años es autor de los libros Miedo a la oscuridad (2005) y El trabajo del fuego (2006), editor de la revista literaria Los asesinos tímidos y director de la colección “Sólo cuentos” (Edulp), que incluye el libro de cuentos Un dios demasiado pequeño (2009), de su autoría. Una pareja sadomasoquista, un predicador incestuoso que realiza milagros y un filonazi que se masturba son algunos de los personajes que presenta allí, en alguno de los siete cuentos cortos con los que intenta acercarse al horror desde lo bello, al mal desde la voluptuosidad, desde los arquetipos de lo inmoral.

-- En los cuentos de Un dios demasiado pequeño abundan el horror, la malicia, la perversión y la depravación. Son temáticas en las que, parece, te sentís cómodo.
-- Me gustan. Y eso que a veces le bajo mucho el tono a los cuentos. Por ejemplo, "Cuando las rosas caen" era mucho más truculento. Pero se me ocurrió marcar la palabra “sangre” con color rojo y mirar la hoja de lejos y había mucho rojo cerca. A partir de ahí, saqué y agregué. Cuando decidí publicar estos cuentos dejé muchos afuera y sabía que me iban a asociar a un género. Es que no manejo tan fríamente lo que hago: tengo cuentos por la mitad, en realidad tengo apuntes. El próximo libro tiene título y tiene que ver con una deformidad. Va a ser un muestreo de estos personajes en cuentos breves. Mi intención es que sean personajes poco comunes en momentos comunes de su vida. En Un dios… tal vez no están en momentos comunes, sino particulares: la mujer de Raúl Ferrer en el día de su muerte, esa especie de neonazi tocándose con una foto de Hitler. Si retomara ese personaje, quizá lo llevaría a algún momento común de su laburo.

-- ¿O sea que está en tus planes continuar con la historia de la familia Ferrer, transformala en una novela?
-- Los Ferrer nacieron con el cuento "Reyna". Me di cuenta de que este personaje tenía una historia de vida y, por otro lado, yo tenía dando vueltas en la cabeza la historia de un fanático religioso. Me di cuenta de que Pablo Ferrer era su hijo. Y se fue dando. Fueron varios los que me dijeron que el libro podría haber sido una novela. Yo también lo pensé, pero me gustó la idea de condensarlo porque me gustan los cuentos. Los que se vienen van a ser muy breves, pantallazos de algunos de los personajes. Por ejemplo, Reyna, esta chica que nació sin brazos ni piernas, tendrá su precuela, antes de que se cruce con Pablo Ferrer. Lo que no voy a escribir es lo que pasó con Pablo Ferrer. Quiero escribir sobre qué hizo Irene después abandonar a su padre, con la guita de la iglesia. Pero aún no sé qué hizo.

-- ¿Y el padre?
-- Se va a saber qué paso con él, si murió o no, en otro cuento que ya tengo en mente. Un personaje del mismo barrio va a mencionar de rebote cómo terminó la historia de Raúl Ferrer. Los que leyeron o leerán el libro, que no sé cuántos son o serán, van a encontrar conexión pero será una mención suelta. Tampoco me preocupa mucho si reconocen la conexión o no. Es muy egoísta, pero no me importa. Lo que escribo me tiene que llenar y gustar a mí.

-- ¿Tenés otros cuentos en camino?
-- Se viene un cuento de una sobreviviente que era un feto cuando pasó la tragedia de Chernobil. Los padres, que vivían en un pueblo cercano llamado Pripiat, vienen a Argentina y ella nace aquí. Durante 20 años no le pasa nada y de repente comienza a sufrir tumores monstruosos que la deforman, consecuencia de la radiación que recibió la madre. Pripiat era una ciudad donde vivían los empleados de la central atómica que ahora está abandonada. Me está ganando la historia de esta ciudad. Todavía no escribí una línea y creo que se va a tratar más sobre la cuidad que sobre la sobreviviente. Tienen esos cambios mis cuentos. Es que tardo mucho en escribirlos.

En marzo de 2010, anticipa Burzi, se publicarán cuatro libros más de la colección de la editorial de la Universidad Nacional de La Plata. Dos de ellos serán de Edgardo Scott y Nicolás Correa. Hasta el momento, la colección está integrada por Hacia el mar, de Marina Arias; El salto del final, de Pablo Vinci; y De la noche rota, de Marina Porcelli, además del de Burzi.

De amigos, compañeros y colegas

-- Se suele escuchar que en el mundillo literario porteño se editan y publican entre sí tomando como medida la amistad y dejando de lado criterios literarios. ¿Es así?
-- Se da. Yo no lo juzgaría. Da bronca cuando tenés un libro y no te lo editan. Se dice: "Ah, ya sé porque le publicaron un libro a tal: son un grupete salido del mismo taller". Hay que pensar que las editoriales grandes no dan mucho espacio y cuando uno tiene la posibilidad de crear uno propio, es lógico que le abra las puertas a quien conoce y sabe que le va a responder, ya sea con su texto o con el laburo posterior a editar un libro. Estaría buenísimo tener la posibilidad de editar a alguien y simplemente basarse en lo que está mejor escrito, no fijarse a quién le debés favores o con quien tenés una relación previa. Pero, insisto, hay lealtades que son difíciles de dejar de lado.

-- En general, las editoriales pequeñas e independientes cubren un espacio dejado por las grandes...
-- Yo creo que sí. Hay una pretensión de que todo tiene que ser editado. Y si no te lo editan, no es que no están cubriendo un espacio: cada editorial tiene su estética, su círculo de amistades y sus conveniencias y publica lo afín. Hay autores que comenzaron publicando en editoriales chicas y luego fueron editados por las grandes: Leonardo Oyola, Félix Bruzzone y varios más, lo que demuestra que no todo es negro, jodido, malo. Pese a las falencias, hay buenas intenciones.

-- Se dice que no hay espacio en el mercado para los cuentos, con la salvedad de las antologías temáticas o algún que otro libro de relatos. ¿Por qué creés que no hay lugar para el género?
-- Supuestamente, el cuento no vende. Las editoriales quieren hacer plata, su meta es editar libros que se vendan. Quizá tengan razón. Por otro lado, editan algún libro de cuento y apuestan más a las antologías. A mí mucho no me cierra el argumento de que el cuento no venda. Si lo apoyás con publicidad y el mismo espacio que le dedican a la novela, puede vender. De última, se trata del mercado y no de literatura. Jamás me planteé hacer una novela, aunque tengo la historia de los Ferrer, que son tres cuentos de la misma familia, y la podría manipular para armar una novela pero no me sale. Y qué le voy a hacer: no voy a retocar un texto que creo que está bien así.

-- ¿Te preocupa vender tus libros?
-- Acá puedo posar de artista despreocupado y decirte que no, o puedo decirte que me parece fundamental y transar con cualquier cosa para ser publicado y vendido. Ni negro ni blanco, ¿no? Si me molesto en editar algo que escribo, es porque quiero que se lea, pero de última me interesa llegar a lo que busco con eso que escribo y listo. Como dijo alguien, hago las cosas sin esperar nada, no tengo esperanzas ni pretensiones. Vos no me conocías, leíste el libro, hiciste una crítica, ahora me entrevistás. Es más de lo que esperé en algún momento.

"No todo está para publicar"

-- ¿A la hora de leer preferís los clásicos a los jóvenes escritores?
-- Me interesan más los autores que ya hicieron su obra; también autores que la están haciendo, como el francés (Jean-Marie Gustave) Le Clézio o el albanés Ismaìl Kadarè. Uno con los contemporáneos puede ser injusto, porque autores como Le Clézio tienen libros que muchas veces no conocemos y que son muy flojos. Entonces, juzgar por los primeros libros puede ser injusto. Se publica mucho y no se puede leer todo. Hay gente que tiene la pretensión de estar al tanto de todo lo que se publica, pero se pierden de muchas otras lecturas. Les preguntas qué te pareció El astillero, de Juan Carlos Onetti, y dicen "Eh, ¿Onetti?”. Hay baches en las lecturas que después se notan en la escritura. Temo quedar mal o pedante, pero hay que ser consciente de eso. Por desconocimiento, algún día escribirán La metamorfosis o La nausea y pensarán que descubrieron la pólvora. Pero no, ya fueron escritos.

-- En una entrevista comentó que le da mucha importancia a la tarea de corregir los textos. ¿En general, los escritores jóvenes corrigen sus textos?
-- Por mis lecturas, yo creo que se corrige poco. A veces ves los resultados finales y da un poco de vergüenza ajena. Después, hablando con éste o aquel, se escucha: "Sí, corregimos". Tal vez tenga que ver con diferentes búsquedas estéticas o quizás se piense que todo está para publicar. Es un estilo con el que no comulgo mucho. Hay libros contemporáneos que me cuestan mucho arrancar, de acá y de afuera. Entonces agarró a Faulkner, releo algo. Aunque supuestamente se corrige, hay libros que no parecen muy corregidos. Hay diferentes urgencias en quien escribe, claro. Y la falta de corrección se da tanto en un nivel formal como literario. Yo antes de publicar algo, lo pienso dos veces.

-- ¿Parte de las enseñanzas qué te dejó el taller literario de Abelardo Castillo?
-- Aprendí mucho: a corregir, a ver lo que quería decir. A veces me pongo cínico y digo que en este país nadie sabe escribir, pero todos saben enseñar a escribir. Pero no es tan así. Más allá de los talleristas conocidos, como Abelardo Castillo, Laiseca o Saccomano, hay muchos talleristas jóvenes que tienen mucho por ofrecer.

-- ¿Qué es para vos ser un escritor?
-- Yo no sé si soy un escritor, me considero alguien que escribe. Si se puede llegar a considerar que alguien que hace algo cercano al arte tiene una función social, reniego totalmente de ella. En una época se creía que el escritor tenía que cambiar la realidad, participar de la política. Yo no lo creo, pero sí creo que todos los que lo desean y pueden, sin importar su profesión, deben hacerlo. Pero pretender que un cuento o una novela cambien algo es inútil.

-- ¿Por qué?
-- Es lindo pensar que las cosas no son así, que realmente un libro puede llegar a cambiar algo, pero en eso soy más bien negativo. Además, creer eso puede llegar a ser peligroso para lo que estás escribiendo. Y más que idealista, esa idea me parece un poco inocente.

Blog:
http://losasesinostimidos.blogspot.com

domingo, 28 de junio de 2009

El Suri Porfiado: “Para producir creaciones de ruptura hay que manejar una tradición”.-

El proyecto editorial que dirigen el poeta pampeano Sergio de Matteo, el neuquino Ricardo Costa y el salteño Carlos Aldazábal publicará este miércoles 12 nuevos poemarios de jóvenes autores. En dos años de existencia serán 36 los títulos originales editados, en muchos casos primeras publicaciones de poetas del noroeste, la Patagonia, la provincia de Buenos Aires, Perú y Uruguay: “Sólo nos falta publicar algún poeta de Cuyo”, admitió Aldazábal. Pero la editorial ya prepara próximas obras en las que, de nuevo, volverán a intentar rescatar la tradición poética más federal y exponerla en la nueva pluma de los poetas autóctonos de esta generación.

Por Guillermina Watkins
Fotografías de Agencia NAN

La Plata, junio 28 (Agencia NAN-2009).- Hay una fantasma que recorre las sociedades, un cazador agazapado en las sombras de la cotidianeidad dispuesto a dar el zarpazo, a señalar con el dedo acusador a los males del mundo, a humanizar a los humanos… el poeta. Ése que Roque Dalton denominaba el outsider, el no asimilado por la digestión del sistema que lucha contra los regímenes que lo discriminan, lo humillan y lo persiguen. Hoy, a muchos años del genocidio cultural que el poeta salvadoreño y sus colegas argentinos de los sesenta combatieron en todo el continente latinoamericano, aparece en escena una horda de nuevos juglares que anuncian cómo ven la realidad y la poesía actual. Son jóvenes con una larga trayectoria en el campo poético y quizá por eso entran pisando fuerte luego de años de discusión en encuentros de poetas en todo el país. De esos encuentros, en el encuentro de la palabra, surgió la necesidad de armar una editorial: El Suri Porfiado.

La poesía está en todas partes

Según sus fundadores, el título surgió como un chiste: “Estábamos hablando sobre qué título convenía y a mí, acordándome de En tierras de Magú Pelá, una novela de la década del ‘30 de Federico Gauffin, se me ocurrió parodiar a una localidad norteña que cita el texto, la localidad de Suri Pintado. Lo que no imaginé es que Sergio De Matteo (La Pampa) y Ricardo Costa (Neuquén) iban a preferir ese título antes que las otras opciones”, cuenta Carlos Aldazábal, poeta salteño y uno de los fundadores del proyecto.

Pero, al parecer, lo del nombre es anecdótico: la idea de formar una editorial para dar visibilidad a las poéticas de autores de provincias se fue gestando lentamente en medio de charlas y de encuentros: “No nos sentíamos parte de ninguna de las tendencias hegemónicas instaladas, en mi opinión erróneamente, como ‘nueva poesía argentina’. Nos quedaban sólo dos caminos: seguir quejándonos o empezar a difundir la poesía que nos interesaba”, relata Aldazábal, un joven treintañero que obtuvo el Primer Premio Regional de Poesía (NOA) de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Primer Premio del II Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo y Primer Premio en Ensayo del Fondo Nacional de las Artes con su investigación El aire estaba quieto. Cultura popular y música folclórica. Para él la poesía es “el género que permite la mayor libertad dentro de la literatura, pero, al mismo tiempo, el que exige el mayor compromiso con la palabra. La buena poesía es la que no deja de atentar en contra del sentido común”.

El Suri Porfiado inició su marcha gracias a un subsidio oficial destinado a publicar un libro. Con ese dinero publicaron diez títulos en diciembre de 2007. ¿La premisa básica? Poetas de todo el país. Jóvenes, pero también representativos de las diversas tradiciones poéticas. Así definieron su política editorial. “Para poder producir creaciones de ruptura hay que manejar, también, una tradición. Cuando pienso en la palabra tradición no pienso en un pasado remoto ni estanco, sino en algo vivo, activo en el presente en cada elección estética de los poetas del ahora”, agrega el salteño autor de cinco poemarios: La soberbia del monje (1996), Por qué queremos ser Quevedo (1999), Nadie enduela su voz como plegaria (2003), El caserío (2007) y Heredarás la tierra (2007), estos dos últimos parte de la primera tanda de libros de El Suri.

Esa “tradición activa” de la que habla Aldazábal se confirma en el catálogo de la editorial. Ahí están, por ejemplo, Juan Carlos Bustriazo Ortíz y sus Elegías de la piedra que canta (primer libro de este poeta pampeano publicado a nivel nacional); y Penúltimo poema del fútbol, de Bernardo Canal Feijoó, el primer libro en la historia argentina que poetizó la pasión por ese deporte y que fue publicado por primera y única vez en 1924, hasta el rescate de los poetas de El Suri.

Pero entre los 36 títulos --cantidad a la que llegarán este miércoles 1º de julio, cuando la nueva colección sea presentada--, los ejemplos se multiplican: Alberto Szpunberg, Oscar Steimberg, Javier Villafañe, Paulina Vinderman, son sólo algunas de las constataciones de aquella premisa.

Colecciones y más colecciones

En su primer paquete de ediciones, publicaron nada menos que diez libros. Un motivo suficiente para seguir haciendo de su catálogo un mapa de la diversidad estética. Y a buena hora. Szpunberg, Steimberg, Canal Feijoó, Juan Carlos Bustriazo Ortíz y Eduardo Romano convivieron, en la presentación que hizo la editorial en la la Feria del Libro 2008, con poetas jóvenes como el propio Aldazábal, el neuquino Tomás Watkins, el correntino Rodrigo Galarza, el pampeano Sergio De Matteo, el bonaerense Dante Sepúlveda y el porteño Emiliano Bustos --hijo del poeta desaparecido Miguel Ángel Bustos--, entre otros.

Con otro proyecto editorial bajo la manga --la revista de poesía La Costurerita, que ya tiene un número publicado--, El Suri comienza la segunda parte del año con una arremetida feroz: la presentación de doce nuevos títulos con la intención de siempre, mostrar que existen múltiples tradiciones y formas de hacer poesía en Argentina. Al respecto, en palabras del poeta salteño, “la buena poesía puede estar en cualquier parte. Generalmente, los antólogos centrales arman un mapa poético reducido porque la pereza o la desidia los lleva a quedarse con lo poco que conocen. Creo que un buen ejemplo en sentido contrario es la antología Poesía Joven del Noroeste Argentino, que hizo Santiago Sylvester para el Fondo Nacional de las Artes: ahí hay un trabajo serio de selección y de búsqueda, que sirvió para volver a armar el mapa poético de una región ninguneada, a pesar de su riqueza poética, por los que investigan desde las academias centrales”.

En sólo dos años y con tremendo historial de publicación, se puede pensar que El Suri Porfiado es un proyecto editorial consolidado, y más aún cuando “todo el país poético” ha sido cubierto (“menos Cuyo”, se lamenta Aldazábal, aunque aclara que están a punto de enmendar eso “gracias a un excelente libro de la poeta mendocina Eliana Drajer”). Por ahora, la fiesta de El Suri continuará este miércoles 1º de julio, cuando presenten en el Centro Cultural de la Cooperación la nueva tanda de libros de María Rosa Mó, poeta y reconocida autora de obras infantiles; Javier Villafañe, poeta y titiritero argentino que llegó a ser “el mejor titiritero del mundo”, según la solapa de su libro; Liliana Ancalao, poeta mapuche y bilingüe de Comodoro Rivadavia; Bruno Di Benedetto de Puerto Madryn; Alejandra Correa, mirad uruguaya y mitad argentina, la peruana Julia Wong, el uruguayo Martín Palacio Gamboa, Marcelo Ahumada (Catamarca), Julio Leite (Tierra del Fuego), Mónica Efron (Buenos Aires), Germán Arens (Bahía Blanca) y el salteño Atilio Romano, que actualmente reside en Barcelona.

La presentación estará a cargo de Sergio De Matteo y del crítico rosarino Juan José Mendoza, pero contará con participaciones de otros ámbitos artísticos, como el caso de la actriz Ingrid Pellicori, que leerá poemas de los ausentes. La intención será la misma que tuvieron en aquella primera presentación del 2007: hacer que los poetas de las márgenes lleguen al centro para levantar la mano y continuar tomando la palabra en contra de la pereza y la desidia. Están todas y todos invitados.

El Suri Porfiado:
http://elsuriporfiado.blogspot.com
La Costurerita: http://lacosturerita.blogspot.com

sábado, 27 de junio de 2009

Discos: “Toboganes a Marte” (Toboganes a Marte, 2009).-

Sí, otro disco homónimo de otra banda que apuesta a la alta fidelidad con un resultado interesante, divertido y fresco. La rareza de una música moderna pero residual de la década pasada (Los Brujos, Babasónicos, Los Rodríguez) y más de media docena de temas muy buenos lo hacen un disco recomendable.

Por Luis Paz

Buenos Aires, junio 27 (Agencia NAN-2009).- Banda: Toboganes a Marte. Disco: Toboganes a Marte. Sí, otro álbum homónimo. O epónimo. Da igual (=) cuando la homonimia viene sumando resultados en el buscador de este sitio. Lo menos (-) probable es que tenga que ver con esa costumbre de las bandas de presentar en su ópera prima al nombre de quien le dio factura. Lo más (+) probable es que las bandas pujantes que siguen apostando a la alta fidelidad estén cerrando la década con buenos discos. Y éste es de esos casos, donde la mayor (>) parte del tiempo suenan a Babasónicos, Los Rodríguez y Estelares y la menor (<) parecen Victoria Mil o Strokes. Muchos los encasillan como “punk pop”, pero en líneas generales, están más cerca del rock a secas, ése que a veces parece caduco para la producción independiente de este milenio y este lugar, ése que podía ser muchos rocks distintos sin separar el qué del cómo.

De nuevo, disco: “Ve” tiene un estribillo à la Los Rodríguez y Estelares, o sea ésos que saben ser igual de tontos que efectivos: “La verdad es la verdad y nada más que la verdad”. En “Acero” lo hacen de nuevo con “hoy espero que me esperen con algo inesperado”, que sigue tonto pero súper efectivo. Ya “Decime” --lo más punk pop que tienen, hasta con ese “no digas no puedo si quieres”-- pasa a ser sólo efectivo. “La modernidad” es directamente preciosa como la Farrah Fawcett de las revistas de espectáculos: “Si es la modernidad, no lo sé, pero huele mal. Deja el personaje para el circo”. Pero “Pistolero” es salvaje como la de los almanaques de gomería. Y desde que suena a experiencia Sonora (no de sonido, sino de la zona desértica que va de California a México, paisaje soñado para emborracharse y tener sexo), la compra de este disco editado por la Unión de Músicos Independientes (UMI) es recomendable al ir por la mitad.

En “El inflamable” son el Andrés Calamaro inmediato después a Bersuit, porteñamente tropicales, lo que los hace criticables desde el rock y adorables desde el pulso bailantero (como Bersuit). En “Lunes” le ponen unas pilas bárbaras al inicio de la semana con un tema ideal para el día después de las elecciones. Con un manejo magistral de la simpleza, en “Mañana vemos” reviven a los Stray Cats y los mezclan con la banda de jazz felino de Don Gato y su pandilla: “Hoy es hoy, mañana vemos. Qué se yo, por eso está bueno”. En “Tan brillante”, por primera vez en el disco dan cuenta de haber probado al menos una droga. Les sale algo entretenido.

“La vida” es un temazo de fogón: “La vida es así, no digo nada. Sólo a veces se pone bueno. Pensemos algo nuevo y sincero”. “Más Dinero” parece un tema del Pity de Thend-El exilio de las especies: “Necesito más dinero, señor, no se haga el extranjero. Un aumento salarial, un aumento ya es lo que necesito. Quisiera pagar mis deudas y estar más tranquilo sin ellas”. Sí, es rara. Pero “Brigada” cierra el disco de forma contundente con una punkeada al estilo Los Brujos y una alerta frente a los comicios legislativos de mañana: “Los fachos ahí vienen, apretando los dientes para aguarnos nuestra fiesta y cortarnos la corriente. Es la brigada anti-rock y la suerte está echada para vos”. Habrá que estar atentos.

Una vez más, banda: esta linda curiosidad que es Toboganes a Marte se debe al cuarteto de músicos tandileños radicados en tierras porteñas que componen Fede Islas en voces y guitarra, Diego Techeyro en bajo y voces, Nacho Buk en seis cuerdas y múltiples teclas, y Gabriel Muscio en batería; los mismos cuatro detrás de Los Indecisos y que antes fueron Superexelent, nombre con el que firmaron dos discos. Pero acompañados principalmente por Martin Van, que vendría a ser su Billy Preston; y Riki Viñas (saxo), Sebastián Mansilla (coros), María Clara Uribe Vargas (violín), Benito Malacalza (charango) y Mateo Caputto (guitarra), todos participando en un único tema.

¿Entonces? Despejada toda incógnita, el resultado iguala Toboganes a Marte a un parque de diversiones entero en el que se puede recordar la angustia del circo, el candor del samba o el frenesí de la montaña rusa según el estado de ánimo, la canción elegida y el volumen de los parlantes.

* Toboganes a Marte toca el miércoles 8 de julio a las 22 en el Centro Cultural Zaguán del Sur.

MySpace:
http://www.myspace.com/toboganesamarte

martes, 23 de junio de 2009

Match La Plata: “La improvisación es el salto al vacío”.-

Cada viernes, el grupo de improvisación conformado por 17 actores se presenta en una sala platense para revivir un formato escénico que nació en Canadá hace más de tres décadas. Se trata de “matchs” o desafíos entre dos grupos de actores, donde la única regla es tener las dosis justas de imaginación y resolución. Mezcla de deporte y teatro, su espectáculo es disfrutado cada semana por más de 250 espectadores.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografía de Daniel Ayala

La Plata, junio 23 (Agencia NAN-2009).- “Somos los improvisadores, que con sangre batalla libramos. El deporte, teatro, jugamos para el pueblo poder alegrar”. Trece hombres y mujeres cantan sobre el escenario, mientras sostienen el puño cerrado sobre su pecho. A su izquierda, un presentador que minutos antes hizo un monólogo al mejor estilo stand up los observa. Segundos después, los jugadores se distribuyen a los costados del escenario de acuerdo al color de su remera. Una mujer disfrazada de árbitro avanza y anuncia cuál será la primera improvisación de la noche. Cada equipo se reúne y en 20 segundos define cómo interpretará en 3 minutos el acto que fue sorteado. Pura imaginación.

Juan Pablo Pereira, uno de los mentores del “Match La Plata”, jura que eligió la improvisación porque en teatro “es lo más puro que hay, es el salto al vacío”. Federico Marotta, su compañero en la dirección del grupo, celebra esta idea con un gesto de complicidad. Él ya había participado de un espectáculo similar y, a pesar de haber emprendido otros proyectos, no pudo evitar retomar en 2008 esa vorágine que la creación en escena le proponía.

El Match LP improvisa todos los viernes en una sala que es perfecta para la ocasión, una especie de Café Concert en el que el público puede relajarse y, entre cervezas, convertirse en parte del espectáculo. En cada show la gente cumple un rol fundamental: es la responsable de decidir cuál de los dos equipos de actores celebrará el triunfo del partido.

“El verde, el verde”, corea una mujer con dos amigas, mientras sostiene en alto el programa de la obra. De esa manera, vota a los gritos y al final de cada improvisación por el equipo que considera mejor. La descripción le resulta entretenida a Pereira, que asegura que en algunos partidos la gente asume el “rol de hincha” más que en otros. Es que el público es parte de lo que sucede sobre el escenario no solamente durante las votaciones, que implican la “ruptura de la cuarta pared desde el arbitraje”. “Hay una cosa de perspicacia, que se mantiene dentro del nivel de sutileza” y que permite a los actores brindar pequeños guiños a los espectadores del show.

El sentido deportivo del Match de improvisación viene desde su génesis. “El formato”, como lo denominan Marotta y Pereira, no es una invención argentina sino que nació en Canadá a fines de los 70s. “Los creadores notaron que la gente iba mucho a ver hockey y después al teatro, entonces armaron un espectáculo que tenía que ver con las dos cosas. Nuestra visión está más relacionada con el fútbol, que tiene esa cuestión de cancha”, explica Federico.

Lo cierto es que 250 personas se acercan cada semana hasta El Teatro de La Plata para presenciar el Match, todo un record para un grupo teatral independiente. Juan Pablo está convencido de que la convocatoria encuentra su explicación en “la sorpresa constante”. Es que las características mismas de la improvisación impiden la serialidad repetitiva de la obra y “a la gente le seduce mucho la idea de la impronta”.

Esa creación en escena no sólo es atractiva para los asistentes. Según Pereira, para un “actor al que le gusta la adrenalina es el espectáculo ideal”. Sin embargo, esa característica propone una mayor complejidad en la coordinación de los actores. “Si hay un error en una línea, la respuesta está en la línea. En cambio cuando una improvisación no resulta los parámetros a analizar son muchos. Además de la interpretación y las formas, toda esa cuestión de la relación con el otro está muy presente”, explica Marotta, mientras su compañero lo observa con atención.

Federico asegura que, a diferencia de una “obra de teatro tradicional”, el match se alimenta de los espectáculos en vivo donde “la profundidad se va dando con las horas de vuelo. A una obra guionada hay que revivirla cada tanto porque se empieza a lavar con el transcurso de las funciones. Acá pasa todo lo contrario, mientras más horas de vuelo tenemos, más códigos hay entre nosotros”.

Para que esos códigos se afiancen en un staff de 17 personas es necesario que todos los martes se ensaye o, como señala Federico, “se entrene”. “Como con cualquier actividad, se necesita un entrenamiento para automatizar las técnicas básicas y poder improvisar”, dice Marotta. Federico considera que ese entrenamiento no sólo es fundamental para profundizar en técnicas actorales, sino y sobre todo, para conocerse con los demás integrantes del grupo: “Uno no anda desnudo en cualquier lado, entonces éste es un lugar para aprender a sentirse cómodo. Nadie se expone así porque sí”.

Ese reconocimiento del otro es el que posibilita que los actores se sientan parte de un gran grupo. Juan Pablo asegura con orgullo que en eso se apoyan las improvisaciones porque “cuando faltan motores en un partido, alguno pone el cuerpo y zafa la situación por más que el voto no sea para él. Hay una cuestión competitiva, pero el show siempre es nuestra prioridad”.

Para impregnar las diez improvisaciones que se suceden cada noche, los actores apelan a un recurso fundamental: el humor. Aunque el público se acerque en búsqueda de la risa, Pereira asegura que una presentación es mejor cuando no existen huecos dramáticos, de acción o de vínculos. “No utilizamos el risómetro, no creemos que una función es buena porque la gente se ría más”. Luego explica que eso se debe a que “cuando las improvisaciones son creativas, el humor sale naturalmente”. Finalmente, el actor jura convencido que eligen el humor porque es el medio ideal para conectarse con los demás, “lo que hace que no sea un objetivo, pero sí una elección”.

Blog:
http://matchlaplata.blogspot.com

domingo, 21 de junio de 2009

FM La Tribu: “Creemos que un medio de comunicación puede discutir sentidos sociales”.-

A 20 años de su creación, una de las participantes del proyecto comunicacional y comunitario charló con Agencia NAN sobre el pasado, el presente, el futuro y el fundamento de FM 88,7. “Transmitir que es posible construir tu propia vida de una manera solidaria, equitativa, justa y que no reproduzca relaciones de explotación, discriminación ni otros estereotipos” resumió Ximena Tordini, participante del área de Dirección de la radio en la que participa hace 12 años y en donde hoy hermana esfuerzos con otras 500 personas de la red extendida de FM La Tribu. Desde la característica postura alternativa (y anticapitalista) que profesan sus hacedores, Tordini concluyó que: “El mundo cambia en la medida en que las personas protagonizan procesos de cambio y los medios tienen un rol en esos procesos”.

Por Facundo Gari
Fotografías gentileza de FM La Tribu

Hay que transformar la radio,
convertirla de aparato de distribución
en aparato de comunicación.
Bertolt Brecht - “Teoría de la Radio”

Buenos Aires, junio 21 (Agencia NAN-2009).- Aire. Diálogo. Miguel Angel Solá. Arte. Juan Pablo Sorín. Conversación. Deseos. Fiestas. Debate. Mural. Lisandro Aristimuño. Almagro. HIJOS. Bar. Biblioteca. Mano Negra. Democracia. Hebe de Bonafini. Frecuencia modulada. Autonomía. Formación. Alternativa. Osvaldo Bayer. Esperanza... Es inútil. Enlistar los componentes que hicieron que, a 20 años de su creación, la radio comunitaria La Tribu sea lo que es sería un esfuerzo en vano. Sólo lograría atraer unos cuantos googleos despistados hacia este artículo, que, mas fuera un inventario vasto, seguiría siendo impreciso: los ingredientes no hacen al locro. Pero, además, dos décadas no caben en unas cuantas páginas.

La disyuntiva deja un sólo camino, el de siempre: elegir (qué contar). Tal como en 1988 un grupo de estudiantes de las carreras de Comunicación y Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales-UBA optó por sentarse a redactar un borrador de propuesta para crear una radio en esa universidad en lugar de sentarse en la vereda a mirar las ruedas rodar y rodar. Tal como, un año después, escogió comenzar las emisiones de FM 88.7 MHz en la clandestinidad, desde un departamento en la calle Gascón del barrio porteño de Almagro, cuando el Muro de Berlín cayó y el menemismo clavó su banderita neoliberal en la puerta de la Casa Rosada.

Ximena Tordini no estuvo en La Tribu
desde el comienzo pero tiene 12 años a cuestas dentro del colectivo, en las áreas de Comunicación y Dirección. Ni bien inicia la charla con Agencia NAN, ofrece “el libro rojo”: La Tribu, comunicación alternativa, una publicación editada hace 9 años que contiene la historia de la agrupación, una serie de artículos escritos por sus integrantes, fotos y documentos. “Así pasamos la parte histórica”, pide y acorta el camino. No con intenciones de desmerecer el pasado de la radio, queda claro, sino es que tanto hay escrito en diversos soportes (sobre la creación de una biblioteca, la realización de fiestas y conciertos en la calle y las cuantiosas participaciones en movilizaciones e iniciativas culturales y artísticas, pasando por la mudanza a la casona sobre Lambaré al 800) que Tordini prefiere abrir el paso hacia otras cuestiones.

-- Dos décadas, se supone, implican virajes de perspectiva. ¿Cuál diría que es el objetivo actual de La Tribu?
--En términos de un proyecto general, se mantiene el objetivo del primer día, aunque 20 años después no es lo mismo. En ese momento la radio tenía muchos más rasgos de refugio político y, de alguna manera, se fue abriendo y construyendo círculos concéntricos alrededor, que eso es lo más distintivo. El objetivo fue y sigue siendo tener un espacio de comunicación autónoma que pueda utilizar determinados sentidos sobre la realidad y promover una politización de la vida cotidiana. Lo que cambian son las estrategias, el contexto y los protagonistas.

--¿Cómo se organiza el colectivo?
--Dividimos las tareas por áreas. Tenemos colectivos de Radio, Capacitación, Comunicación, Audiovisual, Administración y el de operadores y operadoras. Dentro de esos espacios se van tomando decisiones. Y hay un colectivo de Dirección, formado por unas quince personas, cuya tarea es articular todas las áreas para seguir buscando el desarrollo equilibrado del proyecto.

--¿Qué diferencia a una radio comunitaria de una comercial?
--Mientras la primera busca vender el producto a un conjunto de anunciantes o de audiencia, la otra es una propuesta comunicacional que se propone generar transformaciones en la sociedad. Desde una perspectiva de análisis político, para nosotros la comunicación no es mercancía. Sin embargo, no todos nuestros contenidos y nuestro modo de producción son alternativos. ¡También damos la temperatura, porque esto es una radio! De todas formas, no es productivo analizar los proyectos de comunicación alternativa como en una foto. Hay que mirarlos en procesos culturales y pensar qué aportan a la construcción de fases sociales anticapitalistas. Tiene que ver con qué consecuencias vas generando como medio y como actor social en relación con otros actores y medios.

--¿Pero qué es lo esencial de lo alternativo entonces?
--Los medios de este tipo, como los de cualquier otro, están trabajando en un campo que es simbólico, que tiene que ver con las relaciones sociales, con la cultura. En relación con todo eso, uno puede medir el aporte que hace para cambiar el mundo. Ponés La Tribu y podés escuchar la misma música que en una radio comercial. No pasa por ahí la cuestión. Fundamentalmente, la comunicación alternativa es anticapitalista. Lo cual no quiere decir que vamos a estar al aire diciendo: “No compre Coca-Cola”. Creemos que un medio de comunicación puede discutir sentidos sociales. A partir de esas conversaciones se pueden construir otros sentidos comunes.

--¿Cómo?
--Uno puede ser protagonista de su vida más allá de lo que el sistema le dice y promete. Se puede crear un medio de comunicación propio y vivir de él. Es mentira que la única salida laboral sea trabajar en Clarín o ser pasante en Olé. Es romper con esa lógica, ésa es nuestra principal intención: transmitir que es posible construir tu propia vida de una manera solidaria, equitativa, justa y que no reproduzca relaciones de explotación, discriminación ni otros estereotipos.

--OK, pero, no por pesimismo, el mundo no se puede cambiar sólo teniendo un medio alternativo...
--¡No es posible cambiar el mundo haciendo ninguna cosa sola! Tampoco es posible hacerlo tomando el Palacio de Invierno. Tiene que haber millones de hombres y mujeres que lo quieran y lo hagan. No se cambia ni con una radio ni con una manifestación ni con cualquier cosa aislada. El mundo cambia en la medida en que las personas protagonizan procesos de cambio. Los medios tienen un rol en esos procesos de cambio, que son larguísimos. Uno puede cambiar su vida para vivirla lo más parecido posible a lo que uno desea vivirla. Pero sí es un cambio tener un espacio de trabajo autónomo, sí es una revolución no tener que vender la inteligencia a un multimedio. Primero es esa revolución: la libertad antes que el confort.

--¿Cómo se vincula y concibe lo político desde un espacio cultural y artístico?
--Tratamos de pensar la política como un espacio para compartir sueños y hacerlos posibles, no desde el clásico programa de partido izquierda. Es una estrategia producto de una reflexión. Pero no es que pensemos que el “deber ser” de la comunicación alternativa tenga que ver con asociarse a determinados movimientos. Algunos lo hacen y otros no. En ciertas épocas, La Tribu lo ha hecho y en otras, no. Por ejemplo, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) existe hace casi 20 años. Son 9 mil familias organizadas para defender sus tierras del avance de los agro-negocios y, a partir de ello, se fue construyendo un reclamo más amplio en torno a la reforma agraria y la soberanía alimentaria. Hace seis años que ellos llevan adelante un proyecto de red de radios campesinas y hacemos ese trabajo en conjunto, con la instalación de las radios y la capacitación de las comunidades.

--En Argentina aún rige la Ley de Radiodifusión de la última dictadura militar, aunque modificada por numerosos decretos. ¿Qué postura tiene La Tribu frente al Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual del Gobierno nacional?
--Lo apoyamos. La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), de la que somos parte, hizo una serie de aportes que presentamos en el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer). Sobre todo pedimos que se precise la idea de “medio comunitario”, que en la ley está incluida entre las asociaciones sin fines de lucro. Los medios comunitarios son un sector específico que tiene características propias y que, por su historia y función social, deben tener una preferencia por sobre otros medios sin fines de lucro, partiendo de reconocer que todos ellos son igual de legítimos. También pedimos que los concursos para acceder a una licencia y los pliegos sean distintos. No queremos que haya una adjudicación directa de la licencia, sino que haya concursos que no estén hechos con el mismo pliego que los del otro 33 por ciento. A veces la adjudicación directa depende de quién es tu amigo y ese no es un criterio por el que haya que pelear. Si hay adjudicaciones directas en los lugares donde no hay competencia, sí, pero no en un lugar como la Ciudad de Buenos Aires.

--Desde la dictadura a esta parte pasaron varios gobiernos democráticos, ¿por qué se tardó tanto en discutir esa herencia?
--Porque las corporaciones tienen más poder que la sociedad civil.

--¿Y ahora no?
--Sí, el proyecto aún no está presentado en el Congreso. No soy ni más ni menos optimista. Sabemos que está escrito, nos parece que está bueno y quisiéramos que se apruebe. Si el Gobierno lo va a hacer o no, no lo sabemos. Pero es lo que hay.

--Hace ya más de un mes, un periodista de La Tribu fue detenido en la manifestación posterior al desalojo de la agrupación Huerta Orgázmika, de Caballito. ¿Cómo evalúan la política cultural del Gobierno porteño?
--Como todo lo que hace (el jefe de Gobierno porteño, Mauricio) Macri. No sé si tiene mucho sentido ahondar en la crítica. El tiene una visión absolutamente mercantilizada de la cultura. Es espectáculo, es 10 mil personas en un lugar viendo a un artista, cosa que no está mal, no es algo que de por sí sea criticable. Está bueno un recital gratuito en el Obelisco. El problema es el marco en el que se inserta eso, en el de la destrucción total de la auto-organización cultural. Utilizan a Cromañón como una excusa tremenda para justificar la persecución a todos los espacios autónomos. Porque escondido detrás del discurso de la seguridad está la persecución de los espacios. En Buenos Aires llueven los desalojos y persiste la comercialización absoluta de los lugares. Sobre el cierre de los espacios autónomos han prosperado los emprendimientos comerciales, cuatro o cinco boliches que se llenan de plata. Eso es lo que ha hecho Macri. Y ha hecho cosas peores, como la destrucción del sistema de educación pública, que tiene consecuencias muy profundas en la sociedad.

--Por último, la típica pregunta del balance...
--Nos enorgullece ser un proyecto colectivo, estar al aire todos los días, todo el día. La Tribu es una radio en donde hay 500 personas por semana trabajando. Nos enorgullece haber ayudado a muchas radios a existir. Y también que el proyecto sea el mismo pero que haya ido sumando capas que lo enriquecieron mucho. En el futuro, nos gustaría que se pueda escuchar mejor, que más gente elija La Tribu en lugar de una radio comercial. También, estar económicamente mejor, porque es un proyecto sostenible pero al mismo tiempo es muy débil y requiere mucho esfuerzo constante.

* El colectivo FM La Tribu realizará variadas actividades durante todo el año para celebrar los 20 años de existencia. El cronograma completo puede consultarse en su sitio web.

Sitio:
http://www.fmlatribu.com

sábado, 20 de junio de 2009

Libros: “Hacia el mar” (Marina Arias, 2009).-

En once cuentos cortos que en conjunto apenas exceden las 90 páginas, la escritora y periodista presenta una entretenida serie de anécdotas cotidianas con las mujeres como protagonistas o como fundamento.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, junio 20 (Agencia NAN-2009).‑ Al iniciar la lectura de Hacia el mar (Edulp), el lector se encuentra con algunos datos biográficos de la autora: Marina Arias es escritora y periodista, se fogoneó en los talleres de escritura de Liliana Heker, Pablo de Santis y José María Brindisi y es autora de la novela Para qué sirve un traje de neoprene y de los cuentos “No es con usted”, “La piñata” y “La excursión”, publicados en varias antologías. Hacia el mar es su primer libro de cuentos con historias protagonizadas por mujeres --salvo dos que giran en torno a un hombre cobarde y a un joven con problemas psicológicos--. Pero incluso cuando ellas no son el centro de la acción, influyen en la trama. Son once relatos breves que se leen de un tirón: 92 páginas, una anécdota tras otra sobre mujeres, ambientadas en el mundo de la cotidianidad.

“El flete” es el primer cuento: una joven con moretones en los brazos regresa a la casa de sus padres en la camioneta de un amigo, un “caballero” según ella; él reconoce, interiormente, que “un caballero de verdad, al de esta vez, le pegaría una flor de trompada”. En la lectura del segundo relato (“Maquinas”) el lector se encuentra ante un diario íntimo (o “posteo bloguero”), donde un joven cuenta que la mamá lo abandonó cuando era pequeño.

“No es con usted” trata sobre los decires de peluquería entre una novia, su madre y la peluquera. Mientras la joven se prepara para una cena entre la familia de su novio y la suya, las otras dos mujeres hablan hasta que se seca el último cabello. “Los labios de Germán se acercaron a su oreja. Llámala --dijo con voz ronca--. No la vamos a dejar ahí solita”. El ménage à trois ocurre en “Cualquiera el chabón”, un relato sobre dos amigas que viven juntas y optan por salir y no quedarse encerradas mirando videos de MTV.

¿Qué hacen los psicólogos con los cuadernos de un ex paciente? es la pregunta que atraviesa “Lo que pasa con Cora”, sobre una mujer que decide abandonar las sesiones con su psicóloga tras diez años de terapia porque no encuentra la clave de lo que le pasa. ¿El conflicto? Rescatar esos cuadernos ante la duda del uso que podrán tener: es que en ellos está registrada parte de su vida.

En “Hacia el mar”, una mujer agobiada por las obligaciones comienza a perder el cabello. Y finalmente, “Las digitaciones de la señora Castronuovo” es la historia de Cló, una chica que llega del Interior para tratar de probar suerte en Buenos Aires. Instalada en el ombligo del país, una señora con mal genio le da una mano.

En fin, los cuentos cumplen la función de entretener con historias de mujeres que no van más allá de anécdotas cotidianas, narradas en un lenguaje coloquial.

martes, 16 de junio de 2009

La última habitación (el despertar de Clara) en el Belisario.-

La obra escrita y dirigida por Walter Velásquez es a la vez una historia sobre las relaciones personales y una denuncia artística en clave clown sobre la situación sanitaria de los enfermos terminales y los pacientes en coma vegetativo. La solidez de las actuaciones logra el efecto de divertir y, en simultáneo, dejar pensando.

Por Esteban Vera
Fotografía de Clara Muschietti para La última habitación

Buenos Aires, junio 16 (Agencia NAN-2009).- El marido, la enfermera y el doctor van de acá para allá en la habitación, entran y salen. Ella examina a Clara, que está en coma vegetativo. Corren las cortinas de la ventana y chocan. Mientras tanto, Clara sueña y baila detrás de un arco iris. Así, los días, las semanas y los meses pasan. Un año después, la paciente despierta, a tres días de perder la cobertura de la obra social en la clínica. “Estoy bien –-asegura--, ¿hay torta?”. Esas pocas palabras revolucionan la cotidianeidad de su marido, el Negro, del doctor Juan Cruz y de la enfermera Mabel. Sobre los últimos días en la clínica es la historia representada en La última habitación (el despertar de Clara), obra escrita y dirigida por Walter Velázquez que se puede ver los viernes a las 23 en el Belisario Club de Cultura (Corrientes 1624). Una pieza que reflexiona sobre el coma y el desamparo de la Salud privada y pública y las relaciones personales, a través de una mirada clownesca.

Realismo mágico

El elenco integrado por Luisina Di Chenna (Clara), Maximiliano Trento (Juan Cruz), Sol Lebenfisz (Mabel) y Gabriel Páez (El Negro) presenta actuaciones colectivas compactas y muy buenas, sobre todo por la palpable integración y conexión entre ellos. Pero también por las destrezas circenses con las que acompañan su interpretación. Justamente, la historia está contada en clave clown. Esa técnica para hacer humor se transforma en esta obra en un persistente delirio y se traduce en diálogos divertidísimos, por momentos desopilantes y conmovedores, entre los cuatro.

Con los temas "What a wonderful world", de Louis Armstrong, y varias versiones de "Somewhere over the rainbow "(el tema principal de la película El mago de Oz, de 1939), la pieza logra crear un ambiente propicio para la recepción psicológica de la historia, condicionando al espectador a aceptar un universo de ensueño, que transcurre entre lo real y lo mágico. Todo acompañado por un eficaz dispositivo escénico utilizado en la puesta: una habitación de clínica, con paredes blancas y una cama hospitalaria.

En esa habitación, amparada en el registro de la comedia dramática, también surgen los conflictos y vaivenes sentimentales del resto de los personajes: las debilidades y necesidades afectivas de el Negro; las dificultades y decepciones matrimoniales de Juan; los sueños, los deseos y las obsesiones de Mabel. Y a su vez, la tensión sentimental entre ella y el doctor. “La obra habla de muchas cosas, especialmente de las relaciones humanas. Clara en torno a su cama de hospital es una mera excusa para contar lo que sucede a su alrededor. Prefiero los personajes imperfectos, que tienen dificultades, a los que les cuesta mucho todo”, le explicó Velázquez a Agencia NAN.

Mirada clown

El dramaturgo y director de la obra es también docente de clown (aquí, en España y en Italia) y actor, aunque no en esta ocasión. Como profesor formó al elenco en esa técnica de humor: “Ellos trabajaron en distintos talleres conmigo. Incluso, fueron compañeros en un taller de armado de rutinas de humor que dicto, que se llama Ganándose el Cobre. Esto fue hace unos 5 ó 6 años. Paro a la mayoría los formé en algún momento de su carrera”, contó.

--¿Por qué decidió apelar al lenguaje del clown?
--Es el lenguaje que me permite contar historias que se vean contenidas dentro del realismo mágico, porque el clown tiene una mirada absolutamente ingenua de la realidad para bien y para mal. Cuando es para bien, es muy tierno y es lo que estamos acostumbrados a ver, quizá hasta el hartazgo. Y cuando es para mal, el tema se comienza a poner más interesante. Por ejemplo, Chaplin en Tiempos Modernos, cuando Carlitos viene transitando por la calle y delante suyo se cruza un camión que transporta unos tubos largos y lleva en el extremo de los mismos un trapo rojo. El trapo se cae, Chaplin lo toma y lo comienza a sacudir en el aire para que el camionero vea que se le cayo y, por de tras de él, en ese mismo momento, dobla una manifestación de obreros en huelga, y el queda al frente de la escuadra huelguista con una bandera roja ondeando en su mano. Claro, él fue detenido por instigador al desorden social. Para mal.

La obra (producida por la Compañía Internacional de Comediantes Sin Pulgares) está inspirada en el caso de Christa Lilly, una mujer de Colorado, Estados Unidos, que después de seis años en coma despertó, se abrazó con su familia y pidió un lemon pie. ¿Milagro? Quién lo sabe. Dos años atrás, de gira por España, Velázquez leyó en un diario la historia de esa mujer: “Lo primero que dice es ‘¿hay torta?’, después de un año dormida. Si esta mujer no preguntó por su marido, hijos, familiares y lo primero que quiere es torta, me dije: ¡esto es clown!”. Así, Velázquez tomó aquella noticia para crear y montar La última habitación.

El noticiero

-- ¿Qué función cumple aquí el noticiero que aparece promediando la obra? ¿Remarcar un punto vista a favor de una mejor asistencia a personas que se encuentran en coma?
--El video cumple varias funciones, depende de cuál de ellas le llame más la atención al espectador. Algunos se quedan con la información científica que nos da, el tema del medicamento que se le aplica a la paciente, que es Solpidex. Otros se quedan con la denuncia de que las obras sociales y prepagas se desentienden en algunos casos de sus responsabilidades. Otros con lo que significa para los familiares tener a un cercano en esa situación. Pero todos ríen con la proyección del video. Por suerte, ahí se ponen de acuerdo.

Según entiende el cronista de Agencia NAN, los recursos audiovisuales en La última habitación también son un reclamo de mayor asistencia del Estado a las personas en estado vegetativo. Este diálogo entre el Negro, el doctor y Mabel lo sintetiza:

Mabel: -Al paciente en estado vegetativo no se le puede considerar una "carga" para la sociedad. Más bien, debería reconocérsele como una llamada a la realización de modelos de asistencia sanitaria y de solidaridad social, nueva y más eficaz.
Negro: -Sí, sí. El doctor y los demás médicos me dijeron que pueden pasar meses para empezar a hablar de una recuperación, pero yo estoy a full con esto, tengo mucha esperanza, no tengo otra cosa más importante en mi vida. Yo creo que el gobierno debería prestar atención especial a las familias en las que uno de sus miembros se halla en estado vegetativo. Deberían garantizar asistencia sanitaria para todos los niveles sociales, apoyo humano, psicológico y económico, que les permita salir del aislamiento.
Doctor: -Además, es necesario que las instituciones organicen modelos de asistencia especializados para la atención de estos pacientes, centros de recuperación y de rehabilitación, esparcidos por el territorio; y que garanticen la formación de personal competente y especializado. Siento el deber de afirmar que el paciente en estado vegetativo es una persona humana y no un enfermo terminal.

Blog:
http://sin-pulgares.blogspot.com

domingo, 14 de junio de 2009

Argonauticks, Mondongo Soho y La Patrulla Espacial en el Centro Cultural Favero.-

La banda apertura del minifestival obligó a los platenses a separar los pies del piso con pequeños saltos, mediante su reunión de reggae y funk. Los Mondongo fueron precisos como un reloj, agresivos como la distorsión de sus guitarras y divertidos como la voz aniñada de su cantante. La Patrulla cerró una noche con un verdadero revival del blues clásico argentino que, salvando las distancias, por momentos hizo revivir a Pappo.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografía de Daniel Ayala

La Plata, junio 14 (Agencia NAN-2009).- Pappo vive. De un modo impensado, el rey del blues argento resucita durante la noche del viernes en La Plata. Los cuatro hombres que componen La Patrulla Espacial son los encargados de comandar la nave que permite que Norberto Napolitano se haga carne y otra vez rockee. Pero falta para eso.

Antes de que el escenario del Centro Cultural Favero se convierta en el punto de confluencia de sonidos tan diferentes (aunque no por eso incompatibles) como los de Pink Floyd, La Pesada del Rock and Roll, Pescado Rabioso, Spaceman 3 y --claro-- Pappo, Argonauticks se encarga de abrir la fecha con destreza. Y con sólo 6 meses de formación, deslumbran. Su sonido reúne al reggae con el funk, haciendo imposible que un pequeño salto no separe los pies del piso de madera del Favero. Los cuatro músicos, mientras tanto, juegan en el escenario, aunque nerviosos por un retorno de dudosa calidad.

Como si la resurrección fuese una consigna obligatoria, Riccardo Dessupoiu, el cantante de la banda, no puede evitar que se lo compare con Luca Prodan. Quizás por ser un europeo que desembarcó en Argentina para hacer rock, por la diversidad de idiomas con los que elige interpretar sus canciones o por la expresividad con la que canta, se convierte en objeto de paralelismos. Cuando Argonauticks interpreta una versión de “Promesas sobre el bidet” en italiano y con una melodía reggae que modifica por completo el sonido de la canción, todo queda en claro: la banda sabe exactamente cómo quiere sonar y lo logra de la mano de la muticulturalidad. Después se despide y, lejos de egocentrismos ridículos, se convierte en público.

Los músicos de Mondongo Soho son precisos como un relojito. La distorsión de las guitarras contrasta con la voz aniñada del cantante, consiguiendo crear un combo absolutamente comprable. En penumbras sobre un escenario poco iluminado, anticipan lo que sucederá minutos después en esa casa devenida en bar: un rock invasivo se apropia de las paredes derruidas, envolviendo con su paso a los cerebros embebidos en cerveza del público.

Las luces se encienden y, mientras suena “Cocaine” de Eric Clapton, un chico petiso y de cuerpo pequeño canta desafinando y con el micrófono en mano las estrofas de la canción. Detrás suyo, los músicos de La Patrulla Espacial acomodan los instrumentos sin apuro. Aunque ya son casi las 4 de la mañana, en la ciudad todavía es temprano para bailar.

Una vez iniciado el show, y evitando la timidez, Tomás Vilche, el cantante de la Patrulla, grita “está amaneciendo en la oscuridad” mientras la armónica de “Blues de algún lugar” le imprime un clima psicodélico al tema. Por momentos es inevitable pensar que el rock, ya tradicional, de Pappo’s Blues y Almendra reencarnó y ahora obliga a bailar a los saltos, en signo de aprobación del hecho místico. Sin embargo, minutos después La Patrulla Espacial se despacha con un sonido que encuentra, otra vez, su respuesta en el público que sacude el cuerpo como si se tratase de una fiesta rave propia de la era posmoderna.

Cuando las guitarras de Vilche y Lucas Borthiry se destacan, retroalimentándose, en sets que parecen improvisaciones, algunos se agarran la cabeza. Se hace difícil contener, y a la vez comprender, lo que sucede en el escenario.

Cerca del final, la gente deambula por la habitación como si estuviese perdida. El cantante se arrodilla y una y otra vez grita “blues”. La banda lo acompaña y el público delira a la par de lo que parece ser un ritual donde el cuerpo de Vilche es poseído por el espíritu del hombre blues de la Argentina. El recital termina casi abruptamente con un bis que no dura ni un minuto. Los músicos se despiden a las corridas y la gente, todavía embobada, camina hacia el fondo del salón, donde se encuentra con la luz.

Entonces, otra vez, Pappo vuelve a descansar en paz.

Argonauticks:
http://www.myspace.com/chanka6
Mondongo Soho: http://www.myspace.com/mondongosoho
La Patrulla Espacial: http://www.myspace.com/lapatrullaespacial

sábado, 13 de junio de 2009

Discos: “Carmensandiego” (Carmensandiego, 2009).-

Una gráfica destinada a la exhibición, una producción excelente en alta fidelidad y una docena de canciones que combinan lo afrolatino con la new wave y la poesía pop hacen del primer opus de este quinteto un disco fundamental del que incluso da pena tirar el nylon que lo recubre.

Por Luis Paz

Buenos Aires, junio 13 (Agencia NAN-2009).‑ Carmensandiego es un disco desmontable: el soporte material, el packaging, es simplemente brillante y hermoso; y el contenido musical, el CD, al menos comparte esas propiedades. Por eso están destinados el primero a algún estante recubierto en lustramuebles y el segundo a estancarse en la lectora de CD de la computadora o al equipo de música, aunque no sea fácil separarlos. Pero la posibilidad está latente por el notable trabajo gráfico de Mariano Ramos (ilustraciones) y Ezequiel Black (diseño), y el excelso trabajo musical de la vocalista Vicky Polak (hermosa como la Juana Molina adolescente), el bajista Martín Kraut, el guitarrista Martín Rosetti, el baterista Toni Sanz y el indispensable percusionista Luis Baer.

Los Carmensandiego incluyen afro y funk en una clave que inevitablemente es rioplatense y, como tal, admite dosis ajustadas de estribillos punks y melodías y letras del cancionero popular, como el genial “Caramelos”: “Quiero que me des algo más, no te acepto nada menos. Quiero que me des algo más, ya no acepto caramelos. Saltar a una pileta vacía y no dejar de salpicar palabras sin sentido”.

Es interesante también la construcción en torno del personaje Carmen en todo el disco, como antiheroína clásica, muy poco modosa y con bastantes ánimos de reclamo al Amor y al Mundo. En “Yo hundida y vos en un velero”, por ejemplo, Polak se hace valer en la piel de Carmen y también admite el valor ajeno, a la vez que regala dos versos encontrados y sublimes: “Me gustás porque rompés la oscuridad. Me mirás porque te puedo encandilar”.

Luego, en la fundacional “Ella es Carmen”, recupera el aura de aquel videojuego que en los 80s (y hasta hace pocos años) deslumbró a una generación anclada en DOS y el Windows 3.11: “Estoy buscando y buscando a esa mujer que sin voz me está llamando”. Y después remata con tanta contemporaneidad que hace que el resultado brille por la astucia: “El bondi que no llega, el subte que me encierra, ¡me quiero bajar!”. Vuelve al juego con “Amante o detective, lupa, beso, mapa” y se sale con “Ella es Carmen, nuestro eco”, el eco de cinco buenos intérpretes y mejores compositores pop.

En un momento en el que la baja fidelidad gana feligreses a diario, los Carmensandiego apostaron a una gran producción sonora grabando en los estudios Del Cielito y El Árbol y postproduciendo el disco en Puro Mastering. El resultado, sumado la gráfica, no puede menos que conquistar. Y por supuesto que supera a lo que ya habían mostrado en Carmensandiego dice hola y Si lo dejás girar, sus EPs de 2006 y 2007.

Si algo queda agregar en esta somera reseña que, como tal, nunca podrá lograr abarcar toda la obra, es una trascripción de “Casa”, un tema que es un experimento preciso sobre la descripción y la fantasía: “La casa tiene un jardín con un balcón, enredaderas verdes por donde entra el sol. Los domingos a la tarde se tira a dormir. Huí, huí, huí, en el espejo te vi y me metí. La casa es así, nadie lo va a entender”.

Pero al final de cuentas, porque esas imposibilidades que tiene la mente para comprender son superadas por la espontaneidad del corazón, uno termina enamorado de Carmen.

* Carmensandiego presenta su primer LP hoy a las 23 (sólo para mayores) y el sábado 20 a las 20 (apto para todo público) en La Castorera, Córdoba 6237.

Sitio:
http://www.casacarmen.com.ar
MySpace: http://www.myspace.com/casacarmen

jueves, 11 de junio de 2009

La desaparición de Luciano Arruga quedará plasmada en murales.-

Familiares y amigos del joven desaparecido durante la madrugada del 31 de enero en Lomas del Mirador, luego de haber estado en la comisaría local, convocaron a ocho artistas que realizarán dos murales en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, con el fin de “dejar en claro que Luciano no está ausente ni perdido, sino secuestrado y desaparecido”.

Por Nicolás Sagaian

Buenos Aires, junio 11 (Agencia NAN-2009).‑ Los murales surgen a partir de la necesidad de dejar testimonio sobre algún suceso en particular, como un elemento transmisor para que una historia no se olvide, una herramienta de protesta social o simplemente como un homenaje para quien quiera advertirlo. Por estas cuestiones, pero además para que “el caso tome la visibilidad que le corresponde”, un grupo de artistas independientes realizará dos murales en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para reclamar la aparición con vida de Luciano Arruga, el joven desaparecido hace 131 días en Lomas del Mirador después de haber estado detenido en la comisaría de la zona. Allí apuntan las sospechas de la familia, porque un testigo que estuvo detenido el mismo día de su desaparición aseguró haberlo visto “con muchos golpes y muy mal” en ese recinto policial. Después, se perdió su rastro.

Sin embargo, una estela queda flotando. Y mientras algunos pretenden hacerla desaparecer, otros siguen luchando para que eso no suceda. Es el caso de los cercanos y amigos del joven que hoy habría cumplido 17 años --si se tuviera la certeza de que está vivo-- y también de varios militantes que intentan que la historia no se acalle. Todo sirve para que eso no pase: movilizaciones, jornadas, cartas abiertas y pintadas. “Para dejar en claro que Luciano no está ausente ni perdido, sino secuestrado y desaparecido”, explica Marcelo Morigi, integrante de la Comisión por la Aparición con Vida Ya de Luciano Arruga, que hizo la convocatoria y organizó la confección de los murales que se realizarán entre el 19 y el 21 de junio.

La idea es que los acrílicos, el esmalte sintético, la pintura y los pinceles, “materialicen aún más la lucha diaria”. Por eso se convocó a muralistas y pintores para preparar las obras de arte que estarán ubicadas en la esquina de la facultad de Filosofía y en el patio central del edificio de Puán 480. De las primeras reuniones de preparación participaron ocho artistas que, coordinados por Alejandro Sokol, y promotor de la iniciativa, discutieron conceptos y plantearon la idea de hacer “un mural que no caiga en los lugares comunes, tampoco en la estética ni en la belleza, porque se perdería la denuncia. Tiene que ser algo más realista y duro, sobre todo porque no es un tema instalado”.

Es que pocos medios de comunicación informaron que Luciano desapareció el 31 de enero durante la madrugada. Según cuentan sus amigos y familiares, y tal como consta en el expediente que lleva la fiscal Celia Cejas, de la UFI Nº1, estaría probado que al joven lo levantó personal del destacamento de Lomas del Mirador, a pocos metros de su casa, en el barrio 12 de Octubre. Es más, un peritaje determinó que estuvo en ese centro policial. Fue “algo que hicieron ilegalmente, porque Luciano era menor y no podían retenerlo”, puntualizó el abogado de la familia, Juan Manuel Combi. Y es en ese punto en el que se empiezan a generar suspicacias.

Porque desde un primer momento, “el accionar de la policía fue sospechoso. Al punto que luego de que la madre hiciera la denuncia y se olvidara de pedir una copia, a su hija Vanesa no se la quisieron dar, y cuando consiguió tenerla en sus manos, contenía cosas cambiadas: por ejemplo, que Luciano fumaba marihuana y tenía antecedentes por robo”, comentó Pablo Pimentel, miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza. Para colmo, casi un mes y medio después de la desaparición, un chico del barrio se quebró y contó a la familia lo que sabía: un compañero de secundaria le dijo que había estado encerrado junto a Luciano y que ambos habían sido “reventados a palos”. Después no se supo más y la causa avanzó siempre a paso lento.

De todas maneras, los familiares no se resignan: “seguimos buscando a Luciano y encontraremos a los culpables para que sean juzgados y castigados”. Ésa es la consigna que la comisión lleva a cada acto o actividad, como la pintada de la plaza del barrio y la colocación de varios cerámicos con frases para exigir la aparición del joven que realizaron el domingo pasado; o los murales que ya existen en ambas sedes de la facultad de Sociales-UBA; o las flamantes pinturas que comenzarán a elaborar dentro de una semana en el edificio de filosofía.

Para la realización de esta obra los artistas independientes aportarán algunos de los elementos con los que trabajan diariamente, pero, de todas maneras, eso no alcanzará para completar los murales. Por eso, tienen pensado “organizar un ‘patyada’ con cerveza y también pasar por cada uno de los cursos con el objetivo de juntar fondos para comprar los materiales”, señaló Marcelo. “La idea es hacer una pintura apelando a la frescura, no con ideas trilladas”, coincidieron los artistas. Y para ello pensaron en trazos expresionistas, por momentos grotescos, con figuras con mensajes crudos, directos y dolorosos, con supremacía de blanco, grises y negro, “así queda claro el sentido del mural”, explicaron.

Pese a que son concientes de sus diferentes estilos, es algo que creen que podrán manejar: “Lo importante es ayudar en algo, por más mínimo que sea, con el objetivo de que se esclarezca dónde está Luciano, porque los murales tienen una llegada social y quizá con esto algo podemos cambiar”, se entusiasmaron.

Si bien los pinceles todavía no empezaron a trabajar, el éxito parece iluminado entre las sombras y la presentación oficial se llevará a cabo a más tardar en las últimas semanas de junio. Mientras que el anuncio definitivo se realizará según la velocidad o los inconvenientes que surjan en relación a los plazos de labor que ya están estipulados para la próxima semana. “Esperemos que sirva como un elemento de difusión, porque casos como estos no se pueden ocultar”, apuntaron. Y están en lo cierto.

Sitio:
http://lucianoarrugadesaparecido.blogspot.com

* Los artistas que participarán de la obra son Marina Cecchi, Víctor Gez, Nicolás Ksemarik, Evangelina Pereyra, Fabiana Locascio, Iara Rueda, entre otros. Y la convocatoria sigue abierta.

martes, 9 de junio de 2009

Arbolito, La Bomba de Tiempo y Raly Barrionuevo en el Estadio Malvinas Argentinas.-

En una experiencia poco común, la banda de rock folklórico, el colectivo de percusión y el trovador santiagueño compartieron el estadio cubierto de Argentinos Juniors para un festival comprometido, conmovedor y necesario. La Bomba, que abrió la jornada, aportó calor a un sábado gélido. Raly subió al escenario con más palabras que sonidos, pero fue igual de contundente. Y Arbolito, con invitados, dio cierre a un festejo musical de la cultura popular argentina, regional y latinoamericana.

Por Sergio Sánchez
Fotografía de Nicolás Parodi para Zoomimago.com

Buenos Aires, junio 9 (Agencia NAN-2009).- Ver a dos colectivos musicales y a un artista de la calidad de Arbolito, La Bomba de Tiempo y Raly Barrionuevo reunidos en un mismo sitio no sucede todos los días. Menos a precios alejados de los costos excesivos de los festivales auspiciados por grandes empresas de bebidas. Y si a eso se le suman letras comprometidas y un público para nada adormecido, la combinación parece perfecta. Todo eso ocurrió en el marco del ciclo “Rock y Reggae”, el pasado sábado en el estadio cubierto Malvinas Argentinas (de Argentinos Juniors), en el barrio de La Paternal. Pese al viento frío, más de 4000 personas se hicieron presentes y agotaron las capacidades del campo, pero no así las de las plateas. Es que era un show propicio para saltar, bailar y olvidarse de las bajas temperaturas.

Los primeros en subir al escenario fueron los integrantes del grupo de percusión dirigido por Santiago Vázquez, La Bomba de Tiempo, quienes demostraron que nunca faltan a los ensayos. Con 17 músicos en escena vestidos totalmente de rojo, el colectivo de tambores cumplió con su finalidad: activar el dispositivo “movimiento” en los cerebros del público. Aunque los primeros en ingresar al estadio, pasadas las 19.30, lo hicieron con un poco de timidez. Sin embargo, a medida que los músicos bombardeaban con mayor intensidad, los cuerpos se empezaban a agitar. La Bomba crece todo el tiempo, renace y estalla. Pero se vuelve a encender y nunca muere. Teniendo como eje musical la improvisación dirigida y un sistema de señas hechas con las manos, los dedos y el cuerpo, los artistas recuperan parte de la herencia rítmica nacida en África.

“Es un gusto compartir lo que hacemos con ustedes y con estos artistas”, agradeció Vázquez casi en el final del show. A la agrupación, que se presenta todos los lunes en la Ciudad Cultural Konex, la completan Alejandro Oliva, Mariano Cantero, Nacho Álvarez, Juampi Francisconi, Richard Nant, Lucas Helguero, Mario Gusso, Pablo Ben Dov, Andrés Inchausti, Luciano Larocca, Carto Brandán, Pablo Palleiro, Gabriel Spiller, María Bergamaschi, Diego Sánchez y Cheikh Gueye.

Ahora sí, con la humildad que lo caracteriza, ingresa al centro de la escena el trovador folklórico Raly Barrionuevo. Desde abajo, todos aplauden con menos euforia que hace un par de minutos, pero con mayor serenidad. Porque es un momento para más palabras que sonidos. Así arranca con “Sangre de Mistol”, canción de Los Manseros Santiagueños que relata las penas que sufren los pobladores de su provincia natal, Santiago del Estero. Luego vinieron “Como danza la esperanza” y “El Activista”, ambos de Población Milagro, publicado en 2003.

Barrionuevo es dueño de una voz calma, pero enérgica. Y lo acompañan músicos que completan una formación rockera, pero centrada en ritmos tradicionales como la chacarera y la zamba. Ellos son Ernesto Guevara (¿casualidad?) en guitarra, Sebastián Salles en bajo, César Elmo en batería y Carlos Ramírez en acordeón.

“Vamos a cantar una canción que se la queremos dedicar especialmente a todos los movimientos independientes y sociales que luchan día a día ante la adversidad y ante la deshumanización que propone este sistema”, criticó el músico antes de iniciar con la primera estrofa de “Esta historia”, de su último disco, Noticias de mi alma: “Vamos desandando este camino/ vamos resistiendo en este olvido / que está lleno de vida este dolor / que está lleno de sangre este dolor”. La respuesta fue una lluvia de aplausos.

Tampoco faltaron clásicos de su repertorio como “Baguala del desengaño”, “Mañanas de Navidad”, “Luz compañera”, “La Rafa Touriño”, “Mensajes del alma” y “Oye Marcos”. Sin embargo, casi en el final todos esperaban la versión rockerísima de “Hasta siempre”, que no sólo sonó con guitarras al palo y distorsionadas, sino que la masa pogeó como en un recital de La Renga. También hubo lugar para el bis: “Somos musiqueros” cerró la interesante presentación de Raly.

El broche de oro del festival no se hizo esperar. Arbolito, una de las bandas más comprometidas de la actualidad, hizo su penúltimo show antes de comenzar a grabar su próximo disco. Y la jornada también les sirvió para despedir un álbum que les dio muchas gratificaciones a nivel profesional: Cuando salga el sol, de 2007. Sin embargo, los muchachos no se la creen y, si bien ya no tocan en plazas, como antaño, lo hacen en espacios con precios accesibles y aún colaboran activamente con causas nobles, como la recuperación de fábricas o la reivindicación indígena ¿Es acaso Arbolito una banda disfuncional al sistema? ¿Es contrahegemónica? Es difícil asegurarlo. Lo cierto es que la masividad --no confundir con popularidad-- que ganaron con el último disco les permitió filtrar consignas en radios comerciales como: “Recuperemos la tierra y vivamos en libertad / si hay que mostrar las espinas, vamo’ a mostrarlas nomás”, fragmento de “Saya del yuyo”.

No hay que desviarse de la crónica. En este momento, los músicos de Arbolito están arriba de las tablas a punto de comenzar: “La mala reputación”, del disco homónimo, es la primera. Y todos coinciden con la idea de que la “música militar” no puede hacer “levantar” a nadie. Por lo menos, no a los que están presentes esa noche, con banderas del “Che” y wiphalas. “Es un placer estar acá compartiendo la fecha con alguien con el que siempre quisimos tocar en Buenos Aires: Raly Barrionuevo”, se sinceró Ezequiel Musid, guitarrista y vocalista del grupo que lleva el nombre de un ranquel vengador.

Luego, con la sensatez que no pueden disimular, tocaron la hermosa y triste canción “Niña mapuche”, también de Cuando salga el sol, junto a Raly como músico invitado. Y mientras la flauta de Agustín Ronconi y el clarinete de Pedro Bergobello hacían viajar con la imaginación, en las pantallas gigantes, ubicadas a los costados del escenario, se proyectaban imágenes de la lucha histórica de las comunidades indígenas para recuperar la tierra a la que pertenecen.

Pero los egresados de la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA) se empecinan en no dar respiro. Ahí nomás invitaron a Dany Buira, de La Chilinga, para que se hiciera cargo de la percusión en “Como una luz”. Entonces, todo se detuvo. Ellos se miraron. Y muchos cantaron: “Qué lindo que es saber que estás aquí / como una luz que rompe con tanta oscuridad (…) Qué lindo que es estar cerca de tí / y ver esos ojitos que no pueden ocultar / que al fin y al cabo todo se construye con amor”. Luego, el mundo siguió avanzando nuevamente y todos agradecieron.

Y ahora las protagonistas en la chacarera simple “La recuperada”, de Cuando salga el sol, fueron las guitarras de Jusid, la batería de Diego Fariza, el bajo de Andrés Fariña y la percusión de Sebastián Demenstri. Luego, la voz de Verónica Condomí, la segunda invitada de la noche, aportó frescura a la siguiente etapa del show. Así, “Zamba para la guagüita” hipnotizó a más de uno.

Ya eran las 23.30 y el frío parecía haber quedado en el olvido. Los oídos se llenaron de canciones para escuchar, pensar y reproducir. Pero restaba un cuarto de show: “La costumbre” y los instrumentales “Amérika bonita” y “Estudio de charango” dieron la pauta de que los Arbolito son latinoamericanistas en serio. ¿Una prueba más? En “Sariri” subió a bailar el Ballet Amerindia, cuyos integrantes vestían trajes típicos que se usan en los carnavales de las culturas andinas. Y todos viajaron nuevamente, pero esta vez a Bolivia. Pero, como dijo Vox Dei, “todo concluye al fin”. Por eso, “Sobran”, la versión con vientos de “El pibe de los astilleros”, “La arveja esperanza”, “La novia” y “Si me voy antes que vos” cerraron un festival comprometido, conmovedor y necesario.

Arbolito:
http://www.arbolitofolklore.com.ar
Raly: http://www.ralybarrionuevo.com
La Bomba: http://www.myspace.com/labombadetiempopercusion

domingo, 7 de junio de 2009

Un rescate patrimonial que también mira al futuro.-

La asociación civil TangoVía Buenos Aires tiene como objetivo “desarrollar proyectos relacionados con el rescate patrimonial, la educación y la divulgación del tango en Argentina y el mundo”. Ya realizó la dirección artística de festivales de esta arte viva en París y Roma, ayudó a embajadas de músicos a viajar a encuentros, editó discos y libros. Su proyecto más reciente, el Archivo Digital del Tango, intenta documentar en nuevos formatos y estándares la producción tanguera del último siglo, para luego ponerla a disposición de particulares y entidades culturales y educativas.

Por Luis Paz
Fotografía de Daniel García para TangoVía

Buenos Aires, junio 7 (Agencia NAN-2009).- A pocas cuadras de un Shopping Abasto que alguna vez supo ser mercado, otra vez arena de combate entre floggers y cumbieros, y hoy centro comercial y de paseo; se yergue la Casa del Tango, que además de un espacio clave para la cultura porteña, argentina y rioplatense es el lugar de encuentro con Ignacio Varchausky, su director artístico. Sin embargo, el eje de esta entrevista no es su trabajo allí o como creador de la Orquesta Escuela de Tango de Buenos Aires que actualmente dirige el maestro Néstor Marconi. Tampoco lo es su participación en la Orquesta El Arranque, ese octeto de jóvenes intérpretes de tango que los viernes de este mes a las 21 ocupan el escenario de Espacio Ecléctico. La razón es la presentación, el próximo miércoles 17, de un piloto del Archivo Digital del Tango.

¿De qué se trata? Té negro de por medio y entre réplicas de vehículos y personajes de Meteoro y Star Wars, a la vez escudado por un cuadro de la escena de Harlem de 1957 y un “árbol genealógico” del jazz y derivados, Varchausky le explica a Agencia NAN que el eje del proyecto es el “rescate patrimonial” a secas, aunque se trate del tango como disciplina o, mejor, como arte aún viva y en movimiento. “Cuando hablamos del rescate patrimonial, excede el gusto personal por el tango y tiene que ver con la identidad cultural del país. Es lo mismo que el rescate sea de las artes plásticas o de edificios, de tango o de literatura. De lo que se trata es de preservar una parte de esa identidad cultural que en Argentina no está consolidada aún”, da la primera definición Varchausky, contrabajista, director artístico de la Casa del Tango y factótum de este proyecto.

--En ese sentido, el Archivo Digital del Tango es además de un hecho artístico y de un gesto documental, una iniciativa política, ¿verdad?
--Por supuesto que tiene atrás una ideología e inevitablemente es un gesto político, porque apunta a lo que entendemos que deberían ser las políticas de Estado en un país donde los conceptos de Memoria y Justicia están tan borrosos. Y esa memoria que proponemos con el caso del tango, debe ser completa e incluir no sólo grabaciones sino también fotografías, artículos periodísticos, partituras, documentos.

--Pero a la hora de emprender ese rescate, necesariamente debe hacerse un recorte en el campo de análisis. ¿Cuál es el suyo?
--Nos gusta ver al tango como un arte más dentro de la historia del Arte y no sólo como una expresión acotada a una coyuntura política, económica o demográfica. Es un proyecto que va por etapas: antes de este proyecto del Archivo Digital del Tango, arrancamos con un trabajo arqueológico de recuperación de partituras originales de arreglos para bandoneón. En esta etapa, estamos digitalizando todas las grabaciones que podemos. A la par, presentamos los resultados parciales de estos tres años de trabajo y seguimos con el proceso. Y luego, intentaremos hacer que esa información sea itinerante.

--Ya están claros el fundamento y el recorte. ¿Cuál es la visión autoral?
--Pretendemos una mirada fresca que observe y que pueda hacer elaboraciones en relación a su objeto de estudio, el tango. No intentamos sólo realizar actos de autoafirmación del género, sino también observarlo y poder pensarlo, tratar de entender o de volver a entender qué significa más allá de los gustos personales, por qué es una referencia inevitable de la identidad argentina, además de un hecho artístico hermoso.

La idea original tiene ya una década y media y empezó en la cabeza de Varchausky cuando él tenía 18 años, como una iniciativa personal que devino en un grupo de trabajo destinado a la preservación patrimonial. En la génesis del proyecto, él quería digitalizar la discografía completa de Ignacio Corsini, cantor nacional de tangos, valses y rancheras, contemporáneo a Gardel y Magaldi. “Me fanaticé con él de pibe y me hice amigo de coleccionistas para llegar a sus discos. A mediados de la década pasada, para un pibe de 18 años conseguir discos de pasta era inviable y no tenías cómo reproducirlos. Me acuerdo de que empecé a copiarlos en minidisc porque, ilusoriamente, pensé que ése era un estándar alto de tecnología”.

El proyecto siguió en su cabeza pero por imposibilidades técnicas, de tiempo y de apoyo, quedó ahí, latiendo hasta que la crisis de 2001 cumplió dos años. En 2003, Varchausky participó de la fundación de TangoVía Buenos Aires, que tiene como objetivo “desarrollar proyectos relacionados con el rescate patrimonial, la educación y la divulgación del tango en Argentina y el mundo”. Como entidad realizaron la dirección artística de festivales de esta arte viva en París y Roma, ayudaron a embajadas de músicos a viajar a encuentros, editaron discos y libros. En fin, generaron “hechos que ayuden a crear una mejor apreciación del tango como un arte elaborado y propio, frente a un estereotipo que le hizo muy mal” y que el director artístico explicará más adelante.

--Volviendo al formato de entrevista en plan investigación social, ¿cuáles son los problemas (es decir, las preguntas) que intenta resolver este proyecto?
--Hay dos grupos de preguntas. Por un lado, cuánto material debería existir, cuánto hay realmente, en qué formato, quién lo tiene y si se puede conseguir. Por otro lado, la parte técnica: cómo se limpia una grabación, cómo se hace la traducción a otro soporte, qué tipo de amplificación precisa cada una, de bandeja o de púa, cómo corregir la velocidad.

--Un verdadero trabajo científico…
--Totalmente. El mundo de las púas en sí mismo es un agujero negro. Entonces, primero hay que buscar las respuestas a esos interrogantes que fueron apareciendo de a uno.

--¿Cuál es el estado del arte de la investigación? ¿Con qué informaciones partieron?
--Estamos hablando de cien mil grabaciones hasta el fin de la época analógica en 1994, fin del casete como formato. Sólo el 20 por ciento de eso está reeditado en CD. O sea que hablamos de por lo menos 80 mil grabaciones que están en manos de muy pocos o perdidas. En ese material editado existen notables diferencias de calidad entre los CDs, achatados de frecuencias, y lo que puede llegar a sonar un disco de pasta correctamente trascrito.

--Es de entender que el proyecto también encierra fines pedagógicos y no sólo documentales…
--Obviamente, entendemos que para que un arte interese, guste y pueda ser disfrutado o aprendido, tiene que haber información disponible. El jazz se toca bien en todo el mundo porque hay información, no porque sea fácil de tocar. Cualquier músico va a una disquería y tiene una batea interesante; va a una librería, a una biblioteca y encuentra mucha información. Si te interesa lo comprás, si no podés lo bajás o lo leés en la biblioteca, pero la información está: desde el master original que tiene Columbia hasta el mp3 de mala calidad que podés bajar de un blog.

--Pero en el tango pasa distinto, ¿no?
--En el tango hay muchos problemas: no está correctamente divulgado; pero antes que eso, la información no está correctamente ordenada; y antes todavía, no está conservada, está perdida o a punto de perderse. En otras circunstancias estaríamos hablando de conservar los originales, pero eso es inviable. Claro, los originales tienen más valor, pero tenemos reproducciones. Y entre no tener nada y recuperar lo que está dentro del CD, lo que más valor tiene es el hecho artístico, y si se lo puede conservar en un estándar alto, mejor aún.

--¿Tanta información hay que ya, en 2009, es irrecuperable?
--Las compañías no conservaron las matrices de los discos, en la mayoría de los casos de 78rpm. Por otro lado, el Estado jamás tuvo la menor sospecha de cuál era su rol en el tema. Hay mucha información en manos de 30 o 40 coleccionistas de todo el mundo, verdaderos héroes anónimos y guardianes de la memoria que luego de una vida de esfuerzo y a veces de privaciones tienen colecciones que combinadas suman bastante información. Pero hay registros discográficos de época que se han perdido. Sabemos que hay al menos tres mil grabaciones que ya no existen. Más las horas y horas de cintas testigo de transmisiones radiales y televisivas que fueron borradas.

--¿Desidia?
--La forma de mirar al tango tuvo muchas etapas: luego de la época de oro (1940-1960) se transformó en otra cosa y fue estigmatizado como “la música de ayer, lo viejo”. Los mismos tangueros, al exacerbar el costado más lacrimógeno del tango como forma de resistencia, lo volvieron más comercial, empezaron a contradecir la vieja tradición y a hacer una caricatura de sí mismos. En paralelo, explota la música pop en el mercado emergente de los jóvenes, con la repoblación después de las guerras.

--¿El pop y el rock tienen la culpa?
--No, no la música. Pero las compañías multinacionales tomaron medidas drásticas, como mandar a su representante latino a destruir, literalmente, los discos y matrices de expresiones culturales locales. Por eso, ahora, las reproducciones son los nuevos originales.

--Durante la década pasada, entremedio de cierto esplendor económico que quedó demostrado como fantasmagórico, se dio una revalorización del tango. Lo mismo ocurrió luego de 2001, cuando el peso devaluó y ciertas expresiones culturales se revalorizaron, como el baile del tango, aunque como entretenimiento para turistas. ¿Qué opinión tiene sobre la función nula que el Estado cumplió en esos cambios?
--Al Estado lo podemos culpar a medias, porque es reflejo de la perspectiva que toda la sociedad tiene del tango como moneda de cambio y no desde lo no tangible, o sea, desde un nivel cultural. Sin embargo, el Estado sí maneja discursos con un tono demagógico muy fuerte que quedan vacíos. Por eso aspiramos, con este proyecto, a generar conciencia y una mejor apreciación del tango como una forma de arte, a nivel patrimonial e identitario. Intentamos que Estado y empresas o individuos nos ayuden a continuar y desarrollar este proyecto que solos no podemos completar. Lo que queda por hacer es infinito, el tango es un objeto de análisis que atraviesa al hecho artístico pero también al histórico, al económico, al político, al cultural, al patrimonial y al social.

--Y es un hecho, o más bien una serie de hechos, que seguirá ocurriendo. El tango nació hace más de un siglo y está vivo en producciones contemporáneas y aunque a partir de hoy no se publicase ninguna nueva grabación de tango, los ejes de análisis y las herramientas para ese trabajo analítico cambiarán, como las perspectivas. ¿Cómo admiten en su trabajo esa infinitud?
--Trabajamos con la presentación de esta primera etapa, ya cerrada, en paralelo al comienzo de nuevos rescates discográficos, fotográficos y documentales. Hay una base de datos con seis discográficas completas que ya podrían verse: las de Salgán, Alfredo Gobbi y Corsini por un lado; y otras de autores contemporáneos como el Quinteto Ventarrón o Julio Pane. Entonces, el proyecto está parado aquí, va hacia atrás pero también hacia delante.

--Pero hacen la conversión a formato digital de lo que es analógico y ¿qué pasará cuando cambie el estándar digital?
--La conversión no queda cerrada, claro. Una de las conclusiones fue que para hacer un aporte no solo al presente sino también al futuro debíamos hacer un master de preservación donde se convierte en forma plana lo que hay dentro del surco, esperanzados de que habrá tecnologías mejores para recuperarlo y darle una mejor ecualización. Y por otro lado, elaboramos un master de consulta con una curva estándar en un archivo mp3 de alta calidad, para que puedan acceder las instituciones, los periodistas, los músicos y los curiosos.

* El Archivo Digital del Tango será presentado el próximo miércoles 17 de junio a las 19 en la Alianza Francesa de Buenos Aires, Córdoba 936, con la presencia de Horacio Salgán y Liliana Herrero, entre otros, y con entrada libre al público en general.

Sitio:
http://www.tangovia.org
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