jueves 30 de julio de 2009

Awka Liwen: un documental para desenmascarar la historia oficial.-

El escritor Osvaldo Bayer guionó en base a una de sus obsesiones --exponer las verdaderas causas de la “tremenda desigualdad” en el país-- y con la ayuda en la dirección de un abogado argentino y una politóloga alemana devenidos realizadores audiovisuales, un documental que intenta reconstruir los 200 años de vida del Estado argentino desde una perspectiva con justicia social que discuta la “historia oficial”. El documental les da “un espacio a los descendientes de los pueblos originarios para que expresen sus experiencias y su forma de ver a la sociedad que los excluye y excluyó siempre”, le contó Bayer a Agencia NAN.

Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza de Leandro Teysseire (Página/12)

Buenos Aires, julio 30 (Agencia NAN-2009).-
“Rebelde amanecer” es el significado en español de la voz mapuche Awka Liwen. Así eligió bautizar Osvaldo Bayer al documental que guionó y que codirigió junto a dos jóvenes cineastas por hobbie --abogado y politóloga de profesión-- y que logra resumir en apenas hora y media su lucha por desplazar del lugar de “única” a la historia oficial con la que “aquellos que detentan el poder escondieron el racismo que aplicaron contra los pueblos originarios y los criollos a lo largo de los 200 años” de vida del país. El film está basado en los relatos de los representantes de las comunidades originarias y recorre hitos de la historia argentina que revelan la persecución de la que fueron víctimas los primeros pobladores y cómo “también la sufrieron los criollos, los inmigrantes y los obreros”, le explicó a Agencia NAN el historiador, desde el sillón que ocupa en cada entrevista que ofrece al calor de “El Tugurio”, como el periodista y escritor Osvaldo Soriano bautizó a la pequeña casita que Bayer tiene en el barrio porteño de Belgrano.

Sentado allí, en una habitación de paredes vestidas de libros y más libros, como todas las de la casa, el escritor interpretó que “la historia argentina es una sucesión de hechos dibujados por los que siempre detentaron el poder, para esconder actitudes y comportamientos racistas contra todos los que no encajaran en su modelo”. La exposición de las verdaderas razones que impulsaron esos comportamientos y la visibilización de “esta tremenda desigualdad que convive en las calles del país” fue “una especie de obsesión” para Bayer. Una obsesión que pudo canalizar en Awka Liwen, un documental en etapa de postproducción que destapa, en la voz de los propios protagonistas, el racismo sufrido por los pueblos originarios, pero también por los criollos, los inmigrantes “de segunda, anarquistas y socialistas” y los obreros “cabecitas negras” en los dos siglos de historia argentina.

Awka Liwen plantea una revisión de los hechos históricos más relevantes de Argentina, descubriendo en ellos la continuidad de un modelo ideológico, político y económico liberal que debía llevarse a cabo y mantenerse a cualquier precio: “Se trata de una serie de actitudes y comportamientos racistas y asesinos que fueron guiados por la mentalidad de la propiedad, de ganar dinero. La mentalidad del progreso, es la historia oficial. Pero ¡ojo! --advirtió Bayer-- hay que medir adónde nos ha llevado ese progreso: niños con hambre, villas miseria, campesinos sin tierras. ¿Para quién y para cuántos fue un avance?”.

La “Campaña del Desierto”, ideada y liderada por el ex presidente Julio Argentino Roca, es el punto de partida elegido por los creadores del documental para iniciar el recorrido. “Es hora de revisar las cosas. Fue el primer genocidio del país”, consideró el escritor con el tono de voz suave propio de quien posee la paz del conocimiento. “Los aborígenes exterminados en esos años son los primeros desaparecidos de la historia argentina. El documental logra darles por primera vez, un espacio a sus descendientes para que expresen sus experiencias y su forma de ver a la sociedad que los excluye y los excluyó siempre. Es la voz de ellos”.

El recorrido histórico culminará en 2008, con “el combate” generado en torno a la Resolución 125. El conflicto se desató cuando el sector agropecuario nacional --os mismos nombres que se adueñaron de las tierras que fueron robadas a los indígenas”, acotó Bayer-- realizó cortes de ruta que desabastecieron el país por más de cien días, en protesta por el intento del Gobierno nacional de convertir en móviles las retenciones aplicadas a la soja, para que fluctuara acorde al precio de los mercados internacionales. El hecho no fue elegido al azar: “La película termina en 2008 demostrando que en Argentina existe la continuidad permanente de quienes detentan el poder y, en paralelo, un protagonismo discontinuo de las clases populares que por momentos son sujetos de la historia de su país y por otros no. Los que logran desestabilizar son siempre los mismos, los que lograron exterminar, los que golpearon, los que robaron”, explicó de Mariano Aiello, el abogado que codirigió Awka Liwen junto a Bayer y Kristina Hille.

Esta fluctuación del protagonismo de las clases populares --y casi nula en lo que respecta a los primeros pobladores de estas tierras-- no es casual y, según los cineastas, el problema con la historia oficial argentina es el mismo que el de la historia oficial mundial. “Fue construida por los que detentaron el poder, para obtener más”, opinó Hille; consideración que su compañero ejemplificó llevando la charla de nuevo a Awka Liwen: “Que los mapas que se muestran en el documental no estén en los libros de la primaria no es casual, la educación es una herramienta más para adoctrinar, y contar la historia de un país de la manera en que los que siempre detentaron el poder en ese territorio lo quisieron. No es inocente”.

Por tal motivo, la necesidad considerada por los tres creadores de Awka Liwen de que el documental se convierta en una herramienta educativa. “Es necesario debatir todas estas cosas, traerlas a la luz, discutirlas. Es una forma de contribuir con la constitución de nuestra identidad como argentinos”. Una de las bases más fuertes sobre las que se sostiene el documental la conforma un estudio llevado a cabo por antropólogos de la Universidad de Buenos Aires que revela que el 63,1 por ciento de la población argentina tiene al menos un antepasado amerindio --indígena o criollo-- y “o bien no lo sabe o no quiere saberlo”, ironizó Aiello. “Ese es el punto crucial en el que entra en juego el deber de la memoria. ¿Cómo se puede tener por todo el país plagado de estatuas en honor a un genocida, al ‘Hitler’ de los abuelos de la mayoría de la población y seguir como si nada?”, se preguntó Bayer, que fundó un colectivo de nombre homónimo al del documental con el objetivo de eliminar del territorio nacional los símbolos que homenajearan a “los genocidas” como Roca, hace cerca de diez años.

“Ya hemos pasado 200 años dando por sentado todo, aceptando normas porque los llamados próceres de la patria como Sarmiento, Mitre o Roca, así supuestamente lo dijeron”, sentenció el autor de La Patagonia Rebelde y apuntó que “es tiempo de eliminar toda esa ignorancia bruta y total respecto de lo que pasó”. El guión del escritor, basado en sus reiterados contactos con los protagonistas del audiovisual, los aportes técnicos y producción de Aiello, Hille y otras cien personas que participaron en la realización del film, sumado al aporte de organizaciones internacionales y de algunos gobiernos provinciales argentinos, lograron amalgamarse para generar un documental informativo y educativo que plasmara las convicciones de los tres creadores desde mucho antes de conocerse.

Hille, una politóloga alemana, llegó a “El Tugurio” hace más de tres años, con el objetivo de entrevistar al historiador para una tesis. “No pude evitar contarle de los indios en Argentina. Es como una obsesión para mí”, acotó Bayer. La militancia tendió un puente entre ellos. Resultó ser que la joven treintañera había trabajado la problemática indígena en Guatemala con Aiello, abogado con el que coincidió en los 90s en ese país, que los impresionó por su ”tremenda desigualdad y racismo”. Apuntó Aiello: “El 80 por ciento de la población de ese país es descendiente de mayas. Y el racismo contra ellos es terrible. Ahí es cuando la cabeza nos hizo `click´”. En el camino, nació Macanudo Films, la productora que ambos dirigen y que ya lleva varios trabajos en vidriera.

Las palabras de Bayer aceleraron la cabeza de la alemana, que esa misma tarde le propuso al escritor convertir en imágenes la historia de los primeros pobladores de las tierras argentinas y llevarla a la pantalla grande. Para ambos, “la notoria desigualdad en la sociedad argentina” fue crucial a la hora de diseñar el documental. El guión de Bayer sirvió de guía, pero desde un principio acordaron que estaría abierto a desviarse hacia lugares donde lo disparasen las entrevistas, los testimonios y la investigación, trabajo arduo que duró más de dos años. “Nuestra idiosincracia plantea categorizaciones de ciudadanos de primera y de segunda. El descendiente de europeo no es igualmente tratado que el de criollos o de habitantes de países limítrofes. La igualdad es algo que no está presente en la vida cotidiana de los argentinos. Y como eso falta, tampoco está presente el respeto, que se desprende de ella”, resumió.

Awka Liwen no cuenta aun con una fecha precisa de lanzamiento al público, ya que no está finalizada la etapa de post producción. No obstante, la presidenta Cristina Fernández les aseguró a los tres creadores que editará una tanda de DVDs del documental para repartir a las escuelas primarias y medias del país. Además, el Gobierno rotuló el proyecto de “interés cultural”, de la misma manera que lo hicieron otros 14 ejecutivos provinciales.

martes 28 de julio de 2009

El mundo es una historieta en Historieta Nacional.-

El espectáculo de Carlos Garaycochea, uno de los humoristas gráficos con más trayectoria y presidente de la Asociación de Dibujantes Argentinos, promete un “recorrido por la historieta argentina, sus personajes y sus autores”, pero la mezcla de monólogos, sketchs, animaciones y música en vivo dificulta la coherencia del relato, que resulta divertida para el distraído que va a cenar al restaurante / museo de historieta palermitano pero puede parecer leve para los amantes del género.

Por Sergio Sánchez
Fotografía de María Luz Carmona para Agencia NAN

Buenos Aires, julio 28 (Agencia NAN-2009).- El mundo es una historieta es el espectáculo protagonizado por el humorista gráfico Carlos Garaycochea, de extensa trayectoria en el ramo, y que combina monólogos, sketchs, animaciones audiovisuales y música en vivo. Aunque pareciese contar con elementos para triunfar, el show pocas veces logra coherencia, porque las disciplinas que lo integran sólo en ocasiones son eficaces y no consiguen complementarse en la obra. Además de su título y del sitio donde se lleva a cabo --Historieta Nacional, un ostentoso restaurante temático de Palermo--, el espectáculo promete “un recorrido por la historieta argentina, sus personajes y sus autores”… pero se corre casi todo el tiempo de ese eje. Salvo por algunas excepciones.

La obra es divertida y admisible para los distraídos que fueron a cenar, pero no para los amantes de las historietas clásicas de humor que se acercaron para ver a un talentoso dibujante producir su arte en vivo o para saber más acerca de una disciplina que tiene una vasta historia en el país y que conoció la gloria y el fracaso. Garaycochea despliega por momentos un ingenioso humor cargado de ironía y para nada soez, pero se olvida del “mundo” de las viñetas.

Mientras los comensales saborean el postre, el humorista sube al pequeño escenario y comienza a dibujar en las hojas ubicadas en el atril. “El que adivine el acertijo se gana el dibujo”, promete el artista de casi 80 años que preside la Asociación de Dibujantes Argentinos. La ilustración presenta a dos narigones brindando: uno con un chopp de cerveza grande y otro con uno más pequeño. Entonces, desde el fondo gritan: “¡Chopin!”. Efectivamente, la respuesta es el compositor y pianista polaco, y el original se va con el primer afortunado de la noche. Pero lamentablemente el excelso dibujante no agarrará más lápices en toda la velada y se reservará únicamente para los monólogos y, en menor medida, para la interacción con sus compañeros.

Luego, el primer segmento teatral guarda fidelidad con la temática de la obra. Porque en escena aparece para interactuar con Garaycochea la actriz María Marchi, caracterizada como una dibujante “top” y moderna que quiere triunfar en el campo de la historieta nacional con personajes originales inventados por ella, pero que en realidad son copias de clásicos de la animación y las viñetas argentinas. Así bromean, entre otros, con “Demente”, en lugar de Clemente, de Caloi, o “Bidete Pereyra y su perro Maceta”, en alusión al Inodoro Pereyra y Mendieta, del recordado Roberto Fontanarrosa.

En ese marco, el lúcido Garaycochea, que parece tener 20 años menos, hace reír a los presentes con un humor similar al “cómico stand up” pensado para bares o cortinas de programas para televisión. Un medio que no le es ajeno, porque el humorista trabajó en la pantalla chica en Humor Redondo, un exitoso e histórico programa que condujo Héctor Larrea a fines de los 60s.

En cada intervalo, el cantautor autodidacta Humberto Primogerio presenta sus canciones de trova que reflexionan sobre la vida y el amor, creando un ambiente relajado y conmoviendo a muchas de las señoras y jóvenes que asistieron a Historieta Nacional, un restaurante que también intenta ser un museo sobre la historieta argentina. En las paredes del espacio cuelgan dibujos de Patoruzú, Ico, Mafalda, tapas de revistas de humor gráfico de antaño como Fénix, Rico Tipo, Nippur Magnum y Skorpio. En las vidrieras, primeras ediciones de libros de Caloi, Quino, Mazzone, Landrú y Lino Palacio.

Volviendo a la obra, el segmento mejor logrado fue sobre un cuento de Fontanarrosa dedicado a la argentina-boliviana Juana Arzuduy, que combatió en la guerra de la independencia hispanoamericana en el Alto Perú, entre 1809 y 1816. A cargo del relato, estuvo nuevamente Marchi, pero esta vez en la piel de una docente que mantuvo una disputa por carta con Domingo Faustino Sarmiento. En esa discrepancia, la educadora rescató el valor de los héroes nacionales y la cultura local y, por su parte, el “prócer” defendió el sistema educativo imitado de Europa.

Después, Primogerio se calzó nuevamente la guitarra acústica para interpretar un tema llamado “Hay una canción”, para homenajear a reconocidos historietistas del país como “Landrú, Oski, Robin Wood, Oscar Grillo y Daniel Paz”, según enumeró Garaycochea. “Quiero que la Ciudad tenga un museo dedicado a la caricatura. Muchas veces las autoridades me prometieron que lo van a crear pero nunca lo hacen”, se quejó el longevo artista, que dirige su propia escuela de dibujo hace 25 años. Y para cerrar el concepto, el músico tocó su canción “Es un sueño de otoño”.

Luego de la parte musical y de la última aparición en la noche de Marchi interpretando a una mujer enamorada y aturdida, Garaycochea invitó a ver una proyección muy divertida y absurda que ironizaba al tema “A mi manera” con ilustraciones de su autoría. “El humor es dar vuelta las cosas y sorprender”, definió el dibujante tras el video. Y entonces, los tres integrantes cantaron a coro el tema “Personajes” para intentar unir las partes sobre el final del espectáculo: “El mundo ha sido siempre una historieta/ Nos enseñan a entender las cosas como son”, entonaron sin quedar dibujados.

* El mundo es una historieta va hasta el 15 de agosto los sábados a las 21 en Historieta Nacional, Honduras 5207, Palermo.

domingo 26 de julio de 2009

Hecho en Buenos Aires: nueve años saliendo a/de la calle.-

“Periodismo, arte y cultura para el cambio social”. Así define Patricia Merkin a la revista que dirige, que este mes cumple nueve años y que emplea actualmente a 180 personas en situación de calle que venden los ejemplares. “Los vendedores son la cara visible, la historia y la biografía de una realidad social que en los medios se refleja sólo en porcentajes”, define Merkin. Y el Bin Laden que vende la Hecho en los bares de Palermo asegura que “siempre hay alguno que no quiere ni saber de la revista porque piensa que es comunista”.

Por Nahuel Lag
Fotografía de prensa de Hecho en Buenos Aires

Buenos Aires, julio 26 (Agencia NAN-2009).- Lo Hecho en Buenos Aires, hecho está hace 9 años, cuando la revista salió a las calles porteñas para no quedarse en el revistero de los puestos azules sino para caminarlas en mano de aquellos que en ellas viven y que en ellas desean ganarse el mango para dejar de verlas como un colchón de kilómetros de extensión. Por estos días son 20 mil los ejemplares de la Hecho en Buenos Aires que cada mes invaden las veredas de la capital del país para “dar voz, mostrar realidades sociales desde una óptica diferente y aportar a un debate que busque el mejoramiento de las condiciones de vida de los excluidos”, además de sustentar programas para que sea una realidad. En los últimos tiempos, la vieja casona, a pasos del ostentoso Puerto Madero, que funciona como sede de HBA se comenzó a vestir con los trabajos artísticos de los vendedores ampliando la labor periodística hasta una de “periodismo, arte y cultura para el cambio social”.

Un año antes de que la crisis económica, política y social de 2001 desnudara todos los agujeros del sistema, la revista salió a “tomar las calles con los vendedores”, resaltó la editora y directora de la revista, Patricia Merkin, en diálogo con Agencia NAN. Por estas horas, son 180 las personas que encuentran en la revista una salida laboral y 2500 las que lo hicieron desde aquel primer número que jugaba con el supuesto básico subyacente “Andá a laburar”.

“Trabajamos con la convicción de derrumbar las falsas ideas que dicen que la gente no labura porque no quiere, conceptos que culpan al pobre por su pobreza cuando en realidad es un error del sistema”, explicó Merkin sobre una de las razones de ser del proyecto editorial. Paradójicamente, el modelo de la iniciativa surge de una edición londinense que lleva casi dos décadas y desde donde se impulsa la Red Internacional de las Revistas de la Calle.

Los elementos de la ecuación: un equipo de coordinación del proyecto, periodistas profesionales que producen notas sobre problemáticas sociales, movidas culturales y reconocidos artistas; y los vendedores, personas en situación de calle que se acercan a acreditarse para poder retirar sus primeras diez revistas, de las que obtendrán un 70 por ciento del valor que figura en tapa por cada ejemplar vendido, para comenzar a hacer girar la rueda. Con ese mecanismo, las revistas de la calle surgieron como una alternativa de ayuda social en todo el país: Al Margen, en Bariloche, Río Negro; Barriletes, en Paraná, Entre Ríos; La Pulseada, en La Plata, Buenos Aires.

- ¿Se puede relacionar el surgimiento de las revistas de la calle con el de los medios de información alternativa?
- Somos parte de un movimiento mundial que intenta multiplicar las voces y no reducirlas, en un contexto en el que se busca concentrar la información y donde los grandes medios son un instrumento de incidencia social al que el poder político no le teme, sino que negocia. Por eso, el surgimiento de plataformas alternativas que ven en la comunicación un elemento transformador. Pero como medio gráfico no podemos compararnos con el trabajo de los medios alternativos, porque nuestro trabajo apunta a influir directamente a un cambio de paradigma en las relaciones sociales, económicas y culturales. No podemos separar la revista como medio, de la revista como oportunidad laboral para las personas excluidas. Más que a criticar salimos a proponer, innovar, en una realidad minada de exclusión.

- ¿Y cómo se organiza un medio gráfico pensando en los vendedores?
- La revista no existe sin los vendedores porque sin ellos no existe el proyecto. No es que primero se hace la revista y después se va a buscar a gente sin trabajo o en situación de calle para que sean vendedores. No podés organizar el medio sin organizar la situación de los vendedores. Trabajar con gente que el sistema abandonó a su suerte, gente que no consiguió trabajo en años o que nunca pudo trabajar lleva mucho tiempo.

Es por eso que “el boliche siempre está abierto. El vendedor siempre tiene que tener acceso a una revista”, indicó Merkin sobre el funcionamiento de la sede-redacción de HBA, en la que además los vendedores tienen acceso a una consultoría jurídica, a través de la cual 500 personas consiguieron tramitar su DNI y acceder a programas sociales; y asesoramiento social que les permite acceder a terapias de apoyo, servicios médicos y talleres de oficio.

- ¿Lo consideran un modelo exitoso?
- No podemos hablar de un éxito del proyecto porque está basado en una grieta del sistema, tal vez la falla más importante, que es la de generar pobreza y exclusión, quizá lo que mejor sabe hacer. Pero sí creemos que en estos nueve años pudimos contribuir al cambio social y eso nos deja tranquilos por haber cumplido parte de nuestros objetivos.

- Y esa constante relación entre medio y vendedores ¿cómo se refleja en lo que se publica?
- La revista no tiene condicionamientos, nunca los tuvo y nunca los tendrá. Publicamos lo que nos resulta importante, pensando en que trabajamos con personas excluidas del sistema. Los vendedores son nuestro emprendimiento, son la cara visible, la historia, la biografía de una realidad social que en los medios se refleja sólo en porcentajes.

Es que HBA tiene dos tapas en cada edición: una la ocuparon artistas como Charly García, Luis Alberto Spinnetta, Gustavo Cordera o Diego Capusotto --que reaparece en la revista en la edición aniversario de este mes-- y la otra saca a la luz la explotación a manos extranjeras de los recursos naturales, los desalojos, el déficit habitacional o la crisis en el sistema de salud. Además, son los propios vendedores los que en la sección Prensa del Asfalto cuentan sus historias de esperanzas e injusticias o expresan sus opiniones.

Aprovechando que en el 61 de San Juan, el boliche siempre está abierto, César llegó con su mochila lista para cargar revistas, su extensa y copiosa barba blanca (la que le hizo ganar el apodo de Bin Laden por parte de sus colegas) y las zapatillas cansadas de ocho años de recorrer la ciudad, pero alertas para andar otra noche por los bares de Palermo. “De noche la gente está más relajada y mientras come algo se presta a escuchar lo que uno tiene para ofrecerle. Aunque siempre hay alguno que no quiere ni saber de la revista porque dice que es comunista. ¿La leíste?, les preguntó yo. Hay gente que se cree que sabe mucho, pero…Lo digo porque estoy todo el día caminando y hablando con la gente. A veces, aprendo de ellos y otras veces ellos aprenden de mí. Es relativo”.

HBA no es sólo una propuesta periodística que los vendedores conocen al dedillo y salen a pregonar, sino que desde 2003 ArteHecho es la nueva pata del proyecto. Y en poco tiempo, las obras de los vendedores-artistas comenzaron a vestir la redacción de la revista y varias obras plásticas prometen que el espacio también será galería en el corto plazo. Exponer sus obras no será algo nuevo para los vendedores-artistas ya que en eso anduvieron en la Muestra Internacional de Obra de Personas en Situación de Calle, que ocurrió en Buenos Aires en mayo de 2005, y en las muestras de HBA de 2006 y 2007. Y así también lo hacen con dibujos y poesías en la sección Prensa del Asfalto.

- ¿Por qué eligieron el arte para continuar avanzando en el proyecto?
- La comunicación tiene otras expresiones por fuera de los medios y el arte está ligado a nuevas formas de comunicar a las que el periodismo también se comenzó a acercar. Con el surgimiento de las plataformas alternativas comenzaron a aparecer nuevas maneras de contribuir a la inclusión social. Así, desde el arte las personas que se acercan al proyecto pueden manejar nuevos formas de expresión y con la participación en muestras acercar nuevas miradas y nuevos enfoques al mundo del arte.

César participó del taller de ArteHecho y algunos de sus trabajos fueron publicados en la revista. Desde chico le atrajo la pintura pero la realidad económica de su familia no le permitió estudiar. Por eso cuando en su andar por la ciudad encuentra acrílicos, trozos de madera, espátulas, se dirige a una plaza y deja fluir su faceta de “artista solitario” pintando lo que le sale del alma. Finalizada la obra, se sienta frente a un cigarro y una copa de vino, contrae los labios formando un agujero y deja salir el aire con los problemas del día. Así consigue escaparse un ratito del mundo, hasta la próxima caminata en la que reparta ese pedacito de planeta que tienen en Hecho en Buenos Aires.

Contacto:
info@hechoenbsas.com

* Por su edición aniversario, HBA lanzó un pack promocional de cinco ejemplares y una postal a 15 pesos, de los cuáles 10,50 son para los vendedores, que además expondrán sus fotografías a partir del 31 de julio en la sede de San Juan 61.

sábado 25 de julio de 2009

Discos: “Todos los niños van al cielo” (Final Feliz, 2005).-

Un disco con el sello de un artista moderno como Marcos Ficks, el zonasureño más Curtis de todos, que antes de fallecer en 2008 reseñó el peligro de las relaciones en la urbe con una belleza musical lo fi tremenda en este disco, junto a una banda que creó un futuro musical aún no llegado en el indie conurbano.

Por Luis Paz

Buenos Aires, julio 25 (Agencia NAN-2009).- En una entrevista de marzo de 2005 le preguntaron a Marcos Ficks si le gustaba Joy Division. Fue como consultarle a Joey Ramone si le gustaban los New York Dolls. Ficks tal vez haya sido lo más parecido a Ian Curtis que hubo en Argentina alguna vez. Y es una pena que haya que conjugarlo en pretérito perfecto compuesto, porque el final no fue conceptual y Marcos falleció en abril de 2008. Pero en apenas poco más de tres décadas, el zonasureño logró ser politólogo, escritor, periodista, fotógrafo, productor y músico con un talento singular, miembro de Leo García Is Dead, Les Enfants y Temperley, entre otras bandas imprevisibles como Final Feliz, el gran grupo olvidado detrás de la autoría de Todos los niños van al cielo.

El disco fue publicado en 2005 y es uno de los puntos más irreverentes y a la vez precisos en la carrera de Ficks --que también pasó por Sol, Comfort, Vedettes, Matilda Sister y Virginia--, un mash up por igual post punk y new wave entre un montón de bandas a las que por 2002 (cuando Final Feliz nació y la Inrockuptibles no era lo que hoy, el Bafici era un secreto a voces y la Bond Street dejaba de ser ghetto) era difícil acceder en una versión local, y menos proveniente del sur del conurbano: Television, Joy Division, Velvet Underground, Stooges, Blondie, Bauhaus y los Nicks Drake y Cave. La banda documentó una belleza musical lo fi --equivale a una mujer bella despeinada, ronca y sin maquillaje-- tremenda en un disco epónimo de 2003 y en otro de 2005, el que es objeto de esta reseña.

Los Final Feliz debutaron en el 2002 con un sonido particular que les dio cierta visibilidad en publicaciones especializadas y les ganó el respeto de oyentes y colegas. Grabaron su primer disco con canciones propias y una sobredosis de covers que presentaron en el CBGB local, convirtiéndolo un poco en ese original del 315 de la calle Bowery. Entremedio, Marcos (viola y voces) y Damián Bisagra (viola) fueron parte de Les Enfants y editaron otro par de discos. Durante esos años, los Final Feliz metieron a la cantante gótica uruguaya Lady Ego en la voz principal y a Vanina Arce en viola y segunda voz. En 2005, Les Enfants se acabó y Marcos volvió para tocar violas, bajos, pianos, programaciones, baterías y percusiones en Todos los niños van al cielo. Más cambios de integrantes y la banda tuvo punto final (y aún feliz) en 2007, con tres Nicolás (Zadubiec en batería, Bai en bajo y Koncurat en viola), un Federico (González en viola) y el mismo Marcos de siempre. Se desmembraron luego del show en La Cubana de 2007, Ficks armó Temperley con Zadubiec y sacaron dos discos más, Tratado sobre el odio y Work In Progress, inédito. Ficks se fue el 23 de abril de 2008.

En aquella entrevista de la pregunta innecesaria, también le consultaron si algún día irían a tocar a Córdoba. Ficks respondió: “Nos encantaría pero no disponemos de un staff propio ni contamos con manager que pueda llevarnos. Si conocés a alguien que pueda organizarnos, gustosos estaremos”. El Spirito del 77 creado por McLaren, Ramones, Pistols, Damned, Clash y Siouxie y reseñado por Nekro hecho palabras en un pibe inquieto nacido el mismo año fundacional.

¿Y el disco? ¿Está bueno? ¿A qué suena? ¿De qué hablan? Paciencia, lector. Primero, es un disco imprescindible para bajarle los humos al nuevo indie de zona sur de fin de la década; y una obra bellísima para cualquier admirador de la buena música, los arreglos inteligentes, la poesía críptica y todo eso que está involucrado en el post punk casi new wave. Segundo, suena a eso, precisamente: un daikiri de Blondie, Siouxie y Television, una petaca de Stooges, Division y Bauhaus, un shot de Bad Seeds, Barrett y Rotten. Y tercero, habla del arte, del amor, del odio, del horror, de la alienación, de la angustia, del insomnio, de la traición, del desengaño, del aburrimiento, del cinismo y de la creación. En fin, tiene el sello del artista moderno: reseña el peligro de las relaciones en la urbe. Y, pese a todo, es un disco con final abierto, que crea un futuro aún no llegado.

MySpace:
http://www.myspace.com/finalfeliz
Descarga: http://www.mamushkadogs.com.ar/finalfeliz.htm

jueves 23 de julio de 2009

Los Bullys al ataque del Arte Nerd.-

A los miembros del grupo de artistas plásticos, literarios y musicales les gusta el cine que alguna vez fue “superproducción” y ahora es una “clase B de modé” (Rambo, Volver al futuro) así que les gustará ese título. La película trata sobre un grupo de muchachos que comparten “la actitud Bully contra el arte nerd, oficial, el que vende, el de galería”, motivados, entre otras cosas, por “el aburrimiento, el hastío, el enojo, la marginalidad, el humor, la ironía, la dejadez, la resignación, la falta de contención, la falta de aceptación y la propia timidez”. Si quiere verla, no recurra al control remoto porque está usando una computadora. Pero siga leyendo.

Por Guillermina Watkins
Fotografía de prensa de Bullys

Buenos Aires, julio 23 (Agencia NAN-2009).- De la cabeza de un muchachito salió todo. Tímido e introvertido a simple vista, Antolín --el alter ego del artista plástico, poeta y músico Andrés Olgiatti--, es el Víctor Frankenstein de una masa informe de artistas platenses que, durante cuatro días, se convirtieron en la primera pandilla de la ciudad en copar las callecitas de la Rural durante Arte BA 2009: los “Corazones de Bullys”. Ovejas negras, hijos del rigor, el grano en el culo del arte plástico tradicional, los Bullys arrancaron enojos y elogios por igual en el mundo de la plástica. Eso sí, no pasaron desapercibidos ni un segundo y, al menos por ese tiempo, Arte BA pudo ser el jardín de infantes para estos bravucones de corazón grande.

Pero nada sucede de un día para el otro. Los 23 artistas que compusieron el staff estable de la muestra (y los que quedaron en el camino) demostraron que son expertos en patear calles, tocar puertas y molestar entre tanta quietud aparente. Pudieron “de pedo” saltar el cerco infranqueable entre Capital y La Plata sin salir lastimados en el intento. Al contrario, como en la mayoría de las películas de superhéroes de las que son fanáticos, los Bullys se levantaron a último momento y arrasaron con todo. ¿La premisa básica?: divertirse y mostrar su arte.

Hijos de la democracia, pero sobre todo de la televisión, los Bullys se inspiran en los personajes ochentosos y noventosos con los que crecieron: Meteoro, Alf, Caballeros del Zodiaco, Rambo, Volver al futuro, entre otros. “Tenemos la marca de la ciudad, de la tele, de los chicos malos del colegio. Nos gustan los cueros, las motos, las peleas callejeras, pero a la vez guardamos mucho cariño adentro”, cuenta Antolín que tiene más pinta de chico bueno que de otra cosa. La mayoría son músicos o están relacionados con la música de manera directa. No contemplan al arte como un todo divisible y con esa perspectiva sientan sus bases. “Comencé a convocar a músicos que, sin darse cuenta, también eran unos excelentes artistas. Muchos de ellos son los diseñadores de los volantes y artes de sus bandas. La estética Bully siempre estuvo relacionada al rock y eso fue lo que quisimos resaltar en la muestra”, agrega el artista plástico.

Andrés Olgiatti también asegurará a Agencia NAN, entre tazas de té de vainilla y té de boldo, que el oxímoron del nombre es la contradicción eterna de los artistas que componen el grupo. Pero ¿cómo se fueron armando los Bullys para llegar a ser una de las palabras más repetidas durante el Arte BA?

“La primera muestra --arranca Olgiatti-- como Corazones de Bullys fue en mayo de 2008 y fue una idea que se me ocurrió por la falta de espacios: como artista no podía acceder a espacios en Capital y menos en La Plata. Pero de a poco nos fueron abriendo puertas. En 2006, con un grupo anterior, íbamos siempre a Belleza & Felicidad. Ahí hicimos un primer ciclo que fue delimitando un poco al grupo. Éramos Los Primos del Campo, haciendo alegoría crítica a cómo se ve La Plata desde el ojo porteño. Éramos todos artistas, sin una búsqueda más que invadir el espacio físico: solistas, poetas y artistas plásticos nos reunimos aquella vez. Durante 2007 se volvieron a hacer los ciclos, pero fueron más espaciadas las presentaciones, aunque generalmente repetimos algunos artistas y otros se fueron sumando (Javi Punga, algunos Él Mató A Un Policía Motorizado, un 107 Faunos, los Good Time for Dynacom, muchos).”

-- ¿Los afectó el cierre de Belleza & Felicidad?
-- Tuvimos que salir a buscar otros lugares tanto en La Plata como en Capital. Unacasa en San Telmo y la Sala 420 de La Plata nos abrieron las puertas. Pero la piedra de toque fue la “Campaña de los Mil Dibujos” que organizamos en el Centro Cultural Olga Vázquez, donde vimos que mil dibujos podían ser una obra en su totalidad. Para eso abrimos la convocatoria y, a falta de mil, juntamos dos mil! Fue muy buena la experiencia, hicimos lo que quisimos. Y, como cierre, a principios de este año, como siempre bajo presión, presentamos el proyecto el último día de la convocatoria a la Feria y resultamos seleccionados, una sorpresa grata que nos recibió con champagne.

-- ¿Por qué unir poesía con pintura y música?
-En Arte BA la gente se acercó cuando comenzaron los solistas. Pero lo hicimos en todas las muestras. Surge porque nos parece más interesante: a veces la gente espera algo más cuando está viendo una obra y está bueno enriquecer la convocatoria con una propuesta musical y poética. Además, como nuestra estética está muy ligada al rock, no podemos dejar de tener música en las presentaciones. Y todos somos músicos, queremos mostrarnos completos.

-- ¿Cuál es el manifiesto de los Bullys?
-- Y… en esta cuestión de ser tiernos y matones a la vez, nos proponemos ser una muestra que inaugura eternamente hasta desaparecer. No tenemos manifiesto como los de antes, pero tenemos un lenguaje en común que está influenciado por las mismas cosas. Compartimos la “actitud Bully”, es decir, contra el “arte nerd”, oficial, el arte que vende, el de la galería. En este sentido, el arte bully implica un tipo de violencia intelectual motivada por el aburrimiento, el hastío, el enojo, la marginalidad, el humor, la ironía, la dejadez, la resignación, la falta de lugares de contención, la falta de aceptación, la propia timidez. En Arte BA nos pasó que muchos nos consideraban el “souvenir” de la Feria porque nosotros decidimos cobrar cada dibujo a cien pesos, pudiendo el comprador adquirir por bajo precio una parte del conjunto hasta su desmaterialización definitiva y contribuyendo, a su vez, a la materialización de “un millón de dólares imaginario”, bajo el lema abusivo de “Dame algo”. Ese “dame algo” es el de los matones del colegio que les quitan la comida a los nenitos. Pretendemos ser aceptados o que nos echen definitivamente; no nos importa, lo que sí nos importa es llamar la atención.

-- ¿Hubo un antes y un después de Arte BA?
-- Sí, totalmente. Pasaron cosas que ni nos imaginábamos. De repente estás tomando champagne con un coleccionista muy grosso y no te habías dado cuenta. Después la fiesta en Niceto, que estuvo buenísima, nos vino bien para afianzarnos como grupo platense. Pero la muestra fue interesante porque realmente descolocamos las cosas. Muchos galeristas pensaban que nuestros precios les bajaban el nivel de competencia, cuando no iba a suceder, pero esa decisión nos aisló un poco. Pero finalmente tuvo buena aceptación porque fue en ese momento cuando nos sentimos más cómodos. No nos importaba vender uno o mil, pero finalmente nos fue re bien porque varios recibimos propuestas para seguir en contacto con ese mundo del arte. En definitiva, los matones nos alegramos con las propuestas de lo que en un punto cuestionamos al principio.

-- ¿Pero no es el artista quién le pone precio a la obra?
-- Nosotros sabíamos que nuestra obra valía más, pero el precio fue parte de nuestra intención de continuar molestando. Frente a artistas “únicos” de galerías “únicas”, nosotros éramos 23 artistas unidos en una misma obra. Eso era lo importante, que una obra sean mil y mil una sola.

-- ¿Cómo ves a la escena del arte en Argentina hoy?
-- Está todo muy difícil y las galerías venden muy poco. En general, venden los artistas que están de moda por temporadas. No hay constancia excepto en los grandes, en los grossos, que generalmente están muertos. Pero en el arte contemporáneo no hay nada seguro. Lo que tiene ArteBA es que te acredita como artista, es un lugar de legitimación y por eso nos encantó estar ahí.

-- Así que fueron “los souvenir de ArteBA”. ¿Cómo les cayó ese comentario?
-- Así nos denominaron, pero obvio que nos cayó bien. Sí, no eran cuadros aislados, éramos muchos dibujos juntos. Es más, había gente que tenía que volver a ver porque siempre le quedaba alguna parte sin mirar. Era gracioso. Queríamos que se desbordara, que se cayeran las paredes de dibujos. Claro que hubo mucha gente a la que no le gustó y que pensó que era una muestra de jardín de infantes. Y a otros les fascinó. Lo importante es que nosotros quedamos contentos. Seguiremos dibujando hasta morir.

Antolín se levanta de la silla. La charla se traslada a un balcón que da a la imponente Catedral de La Plata. De fondo suena un tema monocorde, bajón, de una banda que sólo él conoce. Le pregunto nuevamente por el rock y sus influencias. Piensa dos segundos y trastabilla. No sabe bien aún si prefieren ser rockeros o artistas, pero enseguida se define como un “artista que rockea con sus dibujos”.

Y siempre, siempre, con la intención de despegarse del arte convencional, del arte de las galerías, de los cánones tradicionales. Los Bullys deambulan por la ciudad y cada tanto se toman algún colectivo para cruzar la calle 32 con la misma intención: tomar cerveza y ver bandas nuevas. Inspiración divina de un artista de ciudad.

martes 21 de julio de 2009

Fer López Camelo y Pablo Krantz en Ciudad Vieja.-

La baterista, guitarrista y cantante platense y el cantautor porteño radicado en París compartieron escenario en un bar de La Plata, desde el que entregaron canciones sin barbijo y convirtieron la noche de jueves en un paisaje delicado, sutil y suave que acabó enamorando a los presentes.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografía de Agencia NAN

La Plata, julio 21 (Agencia NAN-2009).- Mientras La Plata se congela bajo una humedad que llega junto a la amenaza del inminente fin del mundo, en Ciudad Vieja se crea un microclima. Más allá de la estructura antigua del bar de 17 y 71, que rememora a los arrabales, cuando Pablo Krantz y Fer López Camelo suben por turnos al escenario del lugar, inevitablemente el ambiente se torna dulce, cálido y sensual. Endulzan el jueves. Lo convierten en un paisaje delicado, sutil, suave.

Sin intentar esconder su condición de extranjero en su propio país, por momentos Pablo Krantz canta en francés, haciendo honor a las tierras parisinas que desde hace años lo acogen. Acompañado por Juan Ravioli, Pablo Heredia y Pablo Varela, la banda se completa componiendo lo que podría ser un pernod que, endulzado, se sirve sin mesura para el público. Las imágenes se suceden. La guitarra acústica de Krantz ejecuta melodías que logran crear paisajes.

Como si se tratase de música ideada para complementar una escena de cine, al escucharla resulta imposible no imaginar un viaje por campos fértiles y verdes. Como si fuese un juego atractivo de llevar a cabo, la banda no duda en mutar constantemente, divertirse y, finalmente, contagiar ese carácter lúdico al público. El espectáculo se convierte en un trayecto que constantemente sorprende al coquetear con el francés, el español, las rancheras mexicanas, el pop y el rock.

Cuando una de las cuerdas del músico y escritor porteño se rompe, mientras “un buen samaritano del público” la arregla, el cantante monologa frente al micrófono, logrando que la gente, entusiasmada, se ría ante el acto improvisado. Después, con la guitarra eléctrica de Heredia al hombro, recita: “Si supieras cómo me fascina tu cuerpo semidesnudo en tu piscina, bajo el sol que cae de cuajo sobre tu belleza subacuática” y toca “Dans ta piscina”.

Con el instrumento con todas sus cuerdas en su lugar, Krantz invita a los músicos a seguir adelante. El estado de algarabía se extiende inevitablemente y, a partir de entonces, el público se ve envuelto en un clima que oscila constantemente entre la alegría extrema y la introspección contemplativa.

Luego de recorrer por completo Les chansons d'amour ont ruiné ma vie (Las canciones de amor arruinaron mi vida), su último disco, la banda se despide. El centenar de cuerpos que se acercó hasta el bar platense pide un poco más de Krantz que, entusiasmado, regala un bis para después retirarse del escenario con una sonrisa enorme.

Minutos después, Fer López Camelo demuestra que la batería puede ser un instrumento femenino. Sentada tras el bombo, abre el show acompañada por Mora Mendez, Germán Giuliodoro y Juan Tibaldo. La voz suave de la cantante se apodera de Ciudad Vieja. Imposible no enamorarse.

Después de interpretar los dos primeros temas, Fer López Camelo deja su puesto detrás de la batería para abrazarse a una guitarra acústica. Junto a ella, el resto de la banda muta, multiplicándose y llegando, por momentos, a estar compuesta por seis personas más. Como si fuese una representación de los tatuajes de Fernanda, simples a primera vista pero llenos de pequeños detalles embellecedores, la diversidad de instrumentos interpreta melodías sencillas aunque plagadas de sonidos que las completan.

“Un, dos, tres”, Fernanda susurra y automáticamente la delicadeza brota de la mano de “El mago”. La cantante platense parece iluminada cuando su voz visceral y un poco temblorosa entona “si hubiera sucedido un sueño, como un árbol fundido en otro árbol, dos árboles fundidos en el cielo”. Si bien el magnetismo que provoca esa mujer de vestido escotado es un denominador común a lo largo de todo el show, llega a su punto máximo cuando se acomoda con su guitarra para interpretar una “dulce melodía zen”. Mientras tanto, Tibaldo, el bajista de la banda, se sienta en uno de los bordes del escenario y, acariciando las cuerdas, logra que un sonido distorsionado aporte un sentido casi místico a la canción. Mientras López Camelo canta, se convierte por momentos en una dama frágil, que invariablemente se encuentra “desnuda y evidente al fin”.

Después de despedirse y volver al escenario, Fernanda se acomoda detrás de la batería para interpretar la última canción del jueves. Mientras la banda suena, un grupo de hombres no logra contenerse más e, imitando a animales excitados, aúlla. El paisaje parisino logró poseer a esos seres que, junto a una mujer que demostró cuánto placer se alberga en el deseo, se enamoraron irremediablemente.

domingo 19 de julio de 2009

Comic.ar: (no) sólo para fanáticos.-

Una idea alternativa, más de una decena de dibujantes y guionistas y la pluma de un periodista de humor gráfico le alcanzan a la flamante revista de Tomás Coggiola para mostrar la riqueza del género de las historietas en el país, recordar su pasado oculto y apostar, principalmente, al presente inmediato de los nuevos pinceles. “La idea es que sea un cómic para todo público, sin restricciones de ningún tipo”, redondeó el director de la publicación, que ya tiene dos números en la calle y “continuará…”.

Por Facundo Gari
Fotografía gentileza de Sandra Cartasso (Página/12)

Buenos Aires, julio 19 (Agencia NAN-2009).- La vida, más que la muerte, no tiene límites. Es siempre un “continuará...” en la solapa inferior izquierda de la página de las viñetas que ilustran los pasos eternos. Esa contingencia fue la que llevó a Tomás Coggiola a creer que Comic.ar, el periódico de historietas de publicación mensual que ya va por su segundo número, podía sacudir conciencias acerca el inexorable paso del tiempo. Desde la ficción de los cuadritos, claro. No podía entregar un folletín desgraciado, pues también tenía la certeza de que a semejante fatalidad habría que enfrentarla con una sonrisa en la cara--como saludablemente entienden quienes comienzan leyendo el diario por la parte de atrás--. Tampoco podía entregarse al espectáculo diáfano, moneda corriente de la modernidad. Entonces, se paró frente a una hoja en blanco y mezcló los ingredientes: puso las tiras, formato pospuesto desde el cierre de las editoriales Columba y Record, que publicaban, respectivamente, El Tony y Skorpio, entre otras revistas; luego los chistes, añorados aquellos de Humor y SexHumor (vueltos a añorar tras la muerte del fundador de Ediciones de la Urraca, Andrés Cascioli, hace poco menos de un mes); y por último, no por orden jerárquico, una pluma analítica especializada en la materia.

El paso siguiente fue poblar con dibujantes y guionistas las casillas vacías: Quique Alcatena, Sergio Ibañez, Armando Fernández, Eduardo Maicas, Marcelo Basile, Claudio Kappel, Elmer, Silvestre Szilagyi, Löwy, Rafael Curci, Diego Greco y Alejo Valdearena se hicieron de la partida. También el periodista Andrés Valenzuela, colaborador de Agencia NAN que sedujo a Coggiola por lo publicado en su revista 2.0 Cuadritos (http://avcomics.wordpress.com). “Siempre pensé en hacer un cómic apto para todo público, que no tuviera restricciones de ningún tipo. Buenas historias para que la gente se pudiera entretener”, explica Coggiola durante la cita con esta agencia, acompañado por Basile, Ibañez y Kappel. “En los primeros escritos que presentaba buscando auspiciantes, la premisa era que si la gente está tan familiarizada con los chistes del diario, se puede hacer una revista que refuerce esos formatos”, redondea.

Hacia el interior de esos bordes, Comic.ar ofrece en formato tabloide un arsenal de héroes vernáculos y chistes sobre la cotidianidad porteña: los repatriados Greco y Valdearena demuestran que pueden hacer humor para toda la familia con “Alienígena” y no sólo para los jóvenes, como ocurría con “4 segundos”; en “Dugong y Manatí”, Quique Alcatena dibuja y ¡guiona! su vertiente más nativa (“Travesía por el laberinto”, “Kairak”, “El mago”) antes que la de sus trabajos en cómics foráneos (“Batman”, “Superman”, “Los 4 fantásticos”); “Nahuel Puma” hace las veces del inolvidable Juan Salvo en una Buenos Aires desierta, de la mano de Fernández e Ibáñez; “Nacho Paparazzo”, de Nápoli y Basile, compone la antesala de un reportero gráfico de periódico sensacionalista; y “El exhumador”, de Curci y Fernando Centurión, muestra a un sepulturero poco ortodoxo que revive a los muertos por unos instantes para dejarlos cerrar episodios inconclusos. Para la risa fácil están “Tamaño familiar”, de Kappel; “Humor diario”, con ilustraciones de Elmer; y chistes de todos los colores a cargo de Löwy, Ibáñez, Herni y Maicas.

“Si bien el primero que va a leer Comic.ar es el fan de las historietas, está hecho para que cualquiera pueda acceder. Es que en lugar de achicarnos como profesionales y laburar sólo para los comúnmente interesados, la idea es ampliar los márgenes”, concluye Coggiola.

Desde hace poco más, poco menos de una década, la oferta de cuadritos originarios en los kioscos de diarios y revistas ha ido en declive. El escenario de papel ya no se muestra tan prolífico como cuando la El cobra competía palmo a palmo con Nippur de Lagash, de fondo la Pif—paf publicando material de los syndicates norteamericanos. Incluso, se encuentran menos los libritos que compilan las tiras de los grandes maestros argentinos: sí un “Inodoro Pereyra” (Fontanarrosa), pero vaya a haber un “Oscar, dientes de leche” (Divito) o un “Ramona” (Lino Palacios). Se pone difícil para los nostálgicos encontrar otra obra de Héctor Germán Oesterheld que no sea la magistral El eternauta, tanto que cuántos sabrán siquiera el nombre de otra las muchas creaciones del guionista desaparecido por el terrorismo de Estado en 1977. Sí es posible, mordiendo el polvo de los aleros de lo que “no tiene devolución”, hallar algún fanzine amateur o publicación independiente que, aunque no supere el tercer número, calme la abstinencia de los ávidos.

En este marco, a Comic.ar le basta con tomar distancia de la mítica revista Fierro: “Una y otra revista no compiten, más bien se complementan”, analiza Basile. “Lo de Fierro es más experimental y el que recibe la revista está dispuesto a eso. A medida que esto siga, aquél que vaya en busca de Comic.ar va a encontrar la continuidad de una historia que ya leyó, una historia entretenida y que se lee fácilmente, pero no una propuesta artística desde lo visual”, lo secunda Ibañez. Y, a su turno, teorizan sobre el vacío que ahora intenta ocupar con su flamante mensuario. “Columba era una editorial que en 1978 llegó a vender un millón de ejemplares por mes, de todos los títulos que tenía. Eso generaba un hábito en mucha gente, de ir a buscar historietas. Cuando esa editorial desapareció, la gente que encontró sus revistas en los kioscos no fue más”, simplifica.

Luego, Basile compara: “En el mercado italiano, la editorial más grande tiene 70 años y personajes que salen desde 1940 y venden cientos de miles de ejemplares”. Lo prosigue Coggiola, que reseña: “En Argentina la economía fue crucial. Durante la convertibilidad, un Superman extranjero salía más barato que uno producido acá. Editábamos Mikilo (monstruo cuasi mitológico creado por Rafael Curci, Coggiola y Basile hacia fines de los 90s) y competíamos con una historieta yanqui hecha a todo trapo. Hoy por lo menos existe competencia en el precio, porque traer una historieta de afuera sale más caro. Lo que no entiendo es por qué nadie tomó la posta para reinventar la historieta”.

A no perder la calma: los que se multiplican de forma diametralmente opuesta a la oferta editorial son los dibujantes --no tanto los guionistas--, observan los entrevistados. “Hay muy buen material, de pibes que recién empiezan y ya son unos monstruos”, se maravilla Kappel, que tiene una escuela de dibujo en Colegiales. En la mayoría de los casos, son chicos y chicas que cursan talleres de historieta o autodidactas con escáner, que publican en Blogger o en WordPress lo que dibujan en casa. “En cierta forma la gente se acostumbra a leer la tira apaisada porque es la que mejor entra en la pantalla y, en cuanto a los historietistas, creo que el blog democratizó la exposición. Incluso hay algunos que tratan de hacer una especie de continuidad, de posteo continuo de material, y llegan a ser una revista”, señala el director. Sin embargo, “no es suficiente con estar en el blog: el papel sigue siendo el soporte de la historieta”, subraya mientras sus compañeros cabecean en asentimiento.

“Con Comic.ar queremos lograr que los lectores se apasionen con la historieta, que era lo que nos pasaba antes. Yo leía a Nippur y me quedaba esperando el siguiente número. Lo mismo, si leía a ‘Mafalda’. Creo que eso es lo que tienen las buenas historias”, sella Coggiola. El cronista apaga su grabadorcito a pilas, se pone de pie y es acompañado por los historietistas hasta la puerta. Se despiden. Eso se ve al final de la página. Abajo, en la esquinita, lo que los personajes ignoran, lo que a los lectores transforma en espectadores VIP de Sus Maniobras: un irreductible “continuará...”

Comic.ar:
http://www.comic-ar.com

sábado 18 de julio de 2009

Libros: “Truchas” (Larisa Kejval, 2009).-

Una investigación comunicacional y sociológica sobre las estrategias y vínculos que caracterizan a las emisoras comunitarias, alternativas y populares del país desde el ejemplo de siete medios.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, julio 18 (Agencia NAN-2009).- Truchas (Prometeo Libros) es una investigación sobre los proyectos políticos y culturales de las radios comunitarias, alternativas y populares (CAP), en base a un análisis comunicacional y sociológico de las estrategias y vínculos que las caracterizan. A su vez, aborda el surgimiento de estas emisoras desde una perspectiva histórica, con el propósito de describir e interpretar las prácticas y discursos que constituyeron la emergencia de estas experiencias. Del universo de frecuencias “truchas”, Larisa Kejval seleccionó a FM Alas (El Bolsón, Río Negro), FM Bajo Flores (Villa 1-11-14), FM De La Calle (Bahía Blanca, Buenos Aires), FM En Tránsito (Castelar, Buenos Aires), FM Sur (Villa El Libertador, Córdoba), Radio Revés (Córdoba) y LT 22 Radio La Colifata (Ciudad de Buenos Aires). ¿Y La Tribu, el emblema más potente y significativo de las radios comunitarias y alternativas? La investigadora, que integra ese medio alternativo, explica que no la incluyó en su recorte del objeto de estudio, porque la emisora publicó en 2000 un libro con su historia y, además, por su cercanía profesional y afectiva con el colectivo que este año celebra 20 en el aire.

El libro precisa que las radios comunitarias, alternativas y populares irrumpieron en América latina a finales de los 40s con un sesgo alfabetizador o insurgente, impulsadas por organizaciones como la Iglesia, mientras que en Argentina aparecieron una vez finalizada la última dictadura militar. Kejval aventura que el ingreso de la frecuencia modulada abarató los costos de instalar una radio con un equipo muy rudimentario, además de destacar que los movimientos populares basaron hasta ese momento sus estrategias comunicaciones en la prensa gráfica. Y no olvida las limitaciones de la Ley de Radiodifusión 22.285, sancionada por los dictadores, que no permitía la adjudicación de nuevas licencias ni la cesión del espacio radioeléctrico a organizaciones sin fines de lucro (asociaciones civiles, mutuales, fundaciones). Por esto, las “sin licencia” fueron llamadas “truchas”. En la actualidad se está discutiendo un proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, impulsado por el Gobierno nacional, que destina el 33 por ciento de las frecuencias previstas para cada localidad a radios de este tipo, y además, promueve la regularización de los medios comunitarios.

Entre otros (muchos) datos, la investigadora señala que en los 80s la mayoría de las radios CPA “nacieron en el marco de las organizaciones que existían previamente”, como ocurrió con la bahiense FM de la Calle, financiada por el Partido Comunista. Así se convirtieron en “espacios de expresión de ‘viejos’ protagonistas de aquellas organizaciones que hasta entonces no tenían acceso a los medios de comunicación: estudiantes, vecinas y vecinos, jóvenes, periodistas sin micrófono, internos de un neuropsiquiátrico”. Precisamente, éste fue el fin original que tuvieron. Con el correr los años se fue modificando y, ya en los 90s, se propusieron “resistir y confrontar no sólo un modelo comunicacional, sino también de sociedad”.

La publicación describe las tensiones generadas en el interior de las radios: si financiarse con publicidad, si buscar ayuda económica en las entidades de cooperación internacional, si articularse con el Estado o con partidos políticos con los mismos valores ideológicos. Sin embargo, “con el paso del tiempo todas las emisoras decidieron vender y emitir publicidad como forma de sostenimiento económico”, apunta el libro.

Pero, ¿qué es una radio comunitaria, alternativa y popular? Kejval, licenciada en Ciencias de la Comunicación, señala que no hay definición consensuada. De esta manera, aventura su significado apoyándose en varias de sus cualidades, entre ellas, la más importante, la de ser un medio de comunicación contrahegemónico. Asimismo, la autora ensaya varias reflexiones para problematizar a estas emisoras. Así, repasa los conceptos de “contrainformación”, “crítica de la información oficial”, “construcción de la agenda propia”, “comunicación ciudadana” y “desarrollo de una tarea formativa”, entre otros.

La investigación que respalda Truchas fue llevada a cabo entre 2003 y 2004 y se basó en entrevistas a integrantes de las emisoras y a académicos, la recopilación de bibliografía preexistente y el análisis del trabajo de campo.

viernes 17 de julio de 2009

Fasu Kanu (o la salvación de Bahía).-

Es indudable que quien viaja a Salvador de Bahía regresa a su tierra con un rosario de anécdotas y experiencias hincadas, como espinas, en la cabeza y el cuerpo. Pero eso a Sebastián Álvarez no le bastó. Se quedó allí, persiguiendo un sueño, el de vivir de su música, de todas las músicas, un sueño que se convirtió en realidad, como demostrará en su show de samba, reggae y (claro) samba-reggae de este fin de semana junto a su compañera en este “matrimonio musical” que es Fasu Kanu, la brasilera Nivia Lima.

Por Adrián Pérez
Fotografía gentileza de Sebastián Álvarez

Buenos Aires, julio 16 (Agencia NAN-2009).- Comenzó en la música “hace mil años”. Buéh, en realidad en 1995. Fue con Pintura Freska, una banda punk formada con compañeros del secundario. En 1998 se mudó a Verónica, una localidad del distrito de Punta Indio, donde conoció al bajista Felipe Galian y armaron Yatay. En 2000, después de un viaje que hizo al Morro de Sao Paulo, le dieron un nuevo bautismo a la banda, bajo el nombre de Fasu Kanu, y comenzaron a hacer más reggae: “Creo que este cambio ya venía en nosotros, y de hecho ese viaje estuvo influenciado por el gusto por la música brasileña. A partir de ahí, el reggae comenzó a ser la espina dorsal de nuestra elección musical. Durante los tres años que viví en Verónica, estudié música en Bellas Artes de La Plata y en 2001 volví a mi casa, en Lomas de Zamora. Ese año llegamos a ser nueve, y le metimos ritmo con la incorporación de un saxo y dos coristas”, recuerda y reseña sobre sí mismo Sebastián Álvarez, socio cofundador de la banda que este viernes 17 a las 22 cerrará su gira por el sur del conurbano en Paraíso Tennis Club (Divisoria y Estrada, Adrogué).

Luego, revelará que el nombre de la banda tiene su propia historia, ocurrida en 2002, cuando los llamaron para tocar con Los Cafres en El Borde, de Temperley. “Antes de tocar nos enteramos de que había una productora llamada Yatay”, explica Sebastián. Y aquí es donde entra Guillermo Schelotto, buen amigo y compañero de secundaria de Álvarez. Cuenta la leyenda que Guillermo se mudó de Lomas a capital y cuando viajaba con sus otros compañeros para conocer el nuevo departamento, se dieron cuenta de que él había olvidado las llaves. Entonces, “El Schelo” propuso visitar un “bar jamaiquino” de Balvanera para hacer tiempo. “Si tuvieras una banda de reggae, ¿como la llamarías?”, le preguntó Álvarez a los dueños del lugar, que en realidad eran de Malí y no de Jamaica. “Fasu Kanu”, le respondieron. “Creo que me dijeron que el significado, en malí, era 'te quiero mucho'. Andá a saber, por ahí era chamuyo, pero me gustó como sonaba para banda de reggae”, admite Sebastián.

-- ¿Por qué el reggae y no otro estilo musical?
-- Creo que fue uno de los que más me flashearon desde chico, cuando escuchaba con mi vieja casetes de Los Pericos. Por ahí no eran los artistas que más iban a influenciar mi carrera, pero los escuchaba bastante. UB40 es una banda que hasta el día de hoy me encanta, me gusta el reggae-pop que hacen.

-- Parece poco frecuente que un músico entre a un género musical por intermedio de un familiar, y mucho menos frecuente que ese familiar sea la madre…
-- Sí. Mi vieja ni siquiera sabía que Los Pericos hacían reggae, pero le encantaba esa onda y la música del trópico. Quieras o no, en una época Los Pericos te introducían al mundo de Brasil. ¿Te acordás de ‘Mi beleza, a natureza eu vi chegar’? Eran los 90s, cuando todo el mundo podía viajar. Pero el reggae apareció en mí más fuerte a los 14, después de escuchar Leyenda, de Bob Marley. Y aunque no me identificaba con el rastafarianismo porque lo percibía como un movimiento un tanto ortodoxo y cerrado, sí busqué indagar en el género.

-- Y comenzaste a vincularte con otro tipo de reggae...
-- Sí, en ese momento, con Marley, comienzo a escuchar más reggae roots. A esa edad viajaba a las playas del sur de Brasil y el reggae sonaba muchísimo en esa región. Me acuerdo que a los 12, durante unas vacaciones con mis viejos, escuché en una playa a una banda que tocaba "No Woman, No Cry". Eso me rompió la cabeza, aunque todavía el reggae no estaba tan fuerte por estas latitudes como ahora. En ese momento empiezo a correrme del punk y del rock y me vuelco más al reggae. Yo soñaba con vivir en un lugar como el de mis vacaciones y acá me ves.

Ese “acá” es el Morro de Sao Pablo, pero también es Salvador de Bahía, una región que Sebastián bien conoce. Y como todo el que tuvo la oportunidad de ir, él sabe que es indudable que quien viaja a Salvador regresa a su tierra con un rosario de anécdotas y experiencias hincadas, como espinas, en la cabeza y el cuerpo. El carnaval, su música, su gente y el arte que se trajina --y transpira-- en sus calles hacen de esa tierra uno de los sitios más mágicos de Brasil. Es, también, un estado que fue dibujado a mano alzada por el pincel de Carybe --un lanusense que dejó atrás el Gran Buenos Aires para abrazarse a las tierras del candomblé y el misticismo africano--, y por la pluma del elocuente Jorge Amado, quien con sus ríos de tinta ilustró la esencia del bahiano en las páginas de Salvador de Todos los Santos: guías de calles y misterios o Capitanes de la arena.

Salvador invade la percepción sin pedir permiso. Esto ocurre en los carnavales de Barra, Campo Grande o Pelourinho, tres circuitos recorridos durante seis días por los embajadores más excelsos de la música de Brasil, donde Ivete Sangalo, Carlinhos Brown, Timbalada y Olodum, entre otros, desfilan en escenarios montados sobre inmensos camiones, acompañados por un selecto grupo de gente que llega a pagar 300 reales para acompañarlos. Pero dejando atrás el misterio y la locura de Bahía, sus infinitas iglesias y ese sincretismo religioso entre la fe católica y el candomblé de la cultura africana, hay que entregarse a un periplo de cinco horas a lomo de ferry, atravezando el mar hasta Bom Despacho y tomando un micro hasta Valença para llegar de nuevo a la estación, el Morro de Sao Pablo, desde donde Sebastián aún responde.

-- ¿Estás de acuerdo con que hay un puente entre el reggae y muchos géneros de la música popular brasileña?
-- Sí y será así siempre. Precisamente eso es Fasu Kanu, es una mezcla, es amistad. Fasu Kanu será de esas bandas que van a seguir tocando y grabando discos por el sólo gusto de tocar y mezclar estilos. Creo que lo importante de este proyecto es, precisamente, que somos un argentino y una brasilera (Nivia Lima) a los que nos gusta el reggae, el samba, el samba-reggae y la música afro. Nuestra experiencia nace de la música de Bahía, donde hay mucha población negra.

-- ¿Su experiencia nace más de ahí que de Marley?
-- Identifico el reggae en Marley como una música que él hizo para subirle la autoestima a su gente. Creo que su principal objetivo fue llevarla a todos los rincones del mundo. Tan así fue que hasta compuso "Lick Samba", como guiño al samba brasileño. Tengo entendido que estuvo en Brasil, también. Incluso hay fotos de él jugando al fútbol con Chico Buarque donde tiene puesta la camiseta de la selección de Brasil.

-- ¿Qué marcas de la cultura afro encontrás en Salvador de Bahía?
-- A pesar de que en el Morro existen grupos de capoeira y una presencia de la cultura afro muy importante, nuestro trabajo aquí fue muy respetado porque vinimos a hacer música de la Bahía, afro-bahiana. Comenzamos haciendo canciones viejas de Olodum, de Timbalada. No vinimos a imponer lo nuestro sino a acariciar la cultura de Brasil, a aprender. Por eso, toda la gente del Morro nos quiere tanto.

-- En el camino habrán aprendido muchas cosas...
-- ¡Uff! Primero a trabajar como músico. A veces cuando uno está con la cabeza en tocar todos los fines de semana y formar su banda no ve el esfuerzo que hay que hacer. Es como que todo volvió en mí; la experiencia de estudiar, de comprarme instrumentos, todo se materializó en la satisfacción de hacer lo que me gusta en un lugar maravilloso.

-- ¿Por qué elegiste el Morro como lugar para expresar tu arte?
-- Porque aquí se pueden hacer muchas cosas y se puede vivir de la música. La isla me dio la posibilidad de trabajar, de cumplir un sueño. Por eso me fui, por eso salí; salí a buscarlo y lo encontré.

-- ¿No tenés ganas de volver?
-- Tenemos pensado grabar un disco en Buenos Aires, en el estudio donde grabamos el primero. Hacer un viaje de experiencia y ver si podemos encajar este laburo de tocar en los bares allá. La idea es ganar experiencia y volver a casa un poco. Pero regresar a Bahía. Fueron muchas las cosas que aprendí aquí. A veces la ciudad te marca un ritmo vertiginoso, una vorágine donde tenés que crecer, crecer y crecer. En cambio, en un lugar como éste se crece de forma natural. Acá los tiempos son otros. Se dan otro tipo de cosas. El axé es el vibrar de este país, el swing de la música de Bahía es un plus. Por más que instrumentalmente seas muy bueno, si no tenés el axé siempre te faltará algo.

-- ¿Qué ideas tienen para su próximo disco?
-- Queremos que sea un disco artesanal, medio "tercermundista" o "en vías de desarrollo" porque tal vez todos los temas no tengan batería, para economizar horas de grabación. Pensamos en un disco mitad acústico y mitad eléctrico. Me gusta mucho el laburo de producir y organizar el material. Grabaremos covers de Carlinhos Brown, Timbalada y Olodum, entre otros.

-- ¿Cuál es el balance del viaje?
-- Fundamentalmente: saber que pude llegar a donde quería. Ahora, la inquietud está puesta en mejorar eso y profesionalizarme. Eso es un laburo de ensayo permanente, de tener un buen material grabado para que se abran otras puertas. No hay que "pijotearle" a la música en gastar tiempo y esfuerzo en grabar y ensayar.

-- ¿Qué te devolvió la música?
-- Buena pregunta. Creo que una gran satisfacción personal. Carlinhos Brown dice que la música es el "cemento social". Para mí es una excusa excelente para juntar amigos. A través de la música me uno a otro tipo de gente. Me encanta compartir lo que hago. A pesar de esa rivalidad histórica entre argentinos y brasileros, con Nivia pudimos formar un "matrimonio musical". Es como demostrarle a la gente que somos todos iguales. Eso fue muy grosso para mí.

-- Un poco el mensaje que multiplicaba Marley con su música, ¿no?
-- Sí, lo mismo. Por eso tantas ganas de regresar a Buenos Aires a mostrar el trabajo de Fasu Kanu.

La charla con Álvarez se traslada al Bar-restaurant "Piscina", recostado en algún lugar de la Cuarta Playa. Junto a Fernando, uno de esos pícaros que moran en el Morro y que acompaña a la banda durante sus infinitas caminatas por la arena blanca, Agencia NAN y un puñado de amigos de Fasu Kanu, se alejan de la costa para sumergirse en las cálidas aguas brasileñas y dar comienzo a una sesión de mergulho (buceo con snorkel). Allá lejos, de fondo, se escucha la voz de Marisa de Azevedo Monte y una hermosa versión de “Infinito Particular” que brota del bar. La carioca saluda desde la playa con su voz de textura multicolor y deja una invitación: "Vem cá, não tenha medo, A água é potável, Daqui você pode beber".

* Fasu Kanu toca el viernes 17 a las 22 en Paraíso Tennis Club, Divisoria y Estrada, Adrogué.

Sitio:
http://www.fasukanu.com.ar

martes 14 de julio de 2009

Anestesia en la Cámara de Teatro.-

La eterna quimera de la creación humana de formas de vida superiores es abordada en la obra de Paula Beró desde una puesta en escena sombría y un triángulo de amores y resquemores: el doctor Rodolfo, un científico yonqui; Lili, ayudante y amante; y Julia, su creación, su hija.

Por Esteban Vera
Fotografía de Mariano Rapetti para Anestesia

Buenos Aires, julio 14 (Agencia NAN-2009).- Veintiuna y treinta. Aráoz 1025, Villa Crespo. El lugar: la Cámara de Teatro, un teatro alternativo con pasado de cochera. En el subsuelo está la sala, de paredes y techo de ladrillo a la vista. Un reducto que todos los sábados se transforma en un laboratorio para Anestesia, una pieza escrita y dirigida por Paula Baró (galardonada con el Premio Clarín a Mejor Espectáculo Off por Sucio). La propuesta reflexiona sobre los dilemas surgidos del avance de la ciencia, la creación y la familia, célula primordial de la sociedad. Así, la joven dramaturga muestra un nuevo rostro de Prometeo, que si bien es hábil para infundir vida rompe los límites éticos de la ciencia.

El doctor Rodolfo, un Víctor Frankenstein yonqui, con delirio de genialidad divina (y un tono de voz por momentos similar al eufórico Néstor Kirchner de las tribunas), es un científico obsesionado con crear a un humano perfecto, sin enfermedades y más resistente a la flecha del tiempo. Asistido por su asistente y amante, Lili, finalmente crea a un humano en una probeta. “Estamos escribiendo el último capítulo de la medicina. Ya no existirá la enfermedad. Piénselo Lili…seres sanos y felices. Sin vacunas, sin dolores, sin daño, sin error. No más pacientes… no más espera: un mundo de ángeles, de súperhumanos con habilidades no humanas”, se entusiasma el doctor, con su experimento para fundar una raza superior. “El dilema está en los fines de la ciencia, dado que la ciencia tendría que ser moral y no amoral como debe ser el arte. Sin embargo, hoy se pueden comprar chanchitos fucsia que brillan en la oscuridad”, reflexionó la dramaturga Paula Baró en dialogo con Agencia NAN.

Como alguna vez ocurrió con la paradoja de Frankenstein en la fábula de terror de Mary Shelley, en una noche desapacible nace el súperhumano del doctor Rodolfo. La llaman Julia. Mientras afuera del laboratorio la lluvia golpea sombríamente y las luces se vuelven tenues, la criatura llora y vive sus primeros momentos. “Más allá del fascismo de Rodolfo, se lo humanizó para que la historia no sea vivida como algo lejano, sino para mostrar que la perversión está presente en la cotidianidad, que es parte del mundo. Él un ser posible, cercano”, consideró la directora.

El doctor y Lili, entonces, forman una familia (disfuncional) con Julia, su creación artificial, su hija. Viven en el laboratorio, aislados. “Están anestesiados y no ven la realidad. Pensamos que en el mundo actual hay mucha anestesia que provoca que no estemos en contacto con la realidad, como ocurre con Rodolfo y Lili”, advirtió Baró.

La acción transcurre en un laboratorio sombrío, donde las paredes son intervenidas con mensajes (“Sacar algo de la nada”, “La creación como hecho” y “La realidad de la criatura”, entre otros) que funcionan como disparadores de la trama. Allí, Julia duerme desnuda en una incubadora, hasta que un día abandona su jaula de cristal e inquieta pregunta: “Papá, ¿dé dónde vengo?”. Entonces, Rodolfo intenta una explicación mítica: “En el principio, Eurínome, la diosa de todas las cosas, surgió desnuda del caos; como no encontró nada firme donde apoyar sus pies separó el mar del cielo y danzó solitaria sobre las olas…”.

El dispositivo escénico y las luces utilizado en esta puesta, similar al que evoca cualquier laboratorio del celuloide trash, resulta ser el marco exacto para las actuaciones de Julián Krakov (Rodolfo), Rosario Alfaro (Lili) y Antonella Querzoli (Julia). A su vez, la musicalización de Ignacio Sánchez sirve para cohesionar la acción; así como el vestuario de época ancla a los personajes, aproximadamente, en la década del 40.

El texto fue elaborado a partir de la lectura de textos bíblicos, filosóficos, investigaciones sobre clonación y ensayos nazis sobre perfeccionamiento de la raza: “Nos dimos cuenta de que la creación de un humano perfecto es un tema que está presente en la sociedad. Desde Mary Shelley está la sensación en los hombres de crear vida humana superior”, observó la joven dramaturga.

domingo 12 de julio de 2009

IUNA: 13 años, 13.800 alumnos, 13 graduados en Artes Visuales .-

Desde su creación en 1996, el IUNA fue eje de numerosas luchas políticas. Pero, al parecer, las voluntades nunca se concretaron. Sus estudiantes y docentes denunciaron las “paupérrimas” condiciones edilicias, el “defectuoso plan de estudios”, la “persecución” y el “patoterismo” de las autoridades del Instituto Universitario Nacional de Arte. Pero, esencialmente, la existencia de “una currícula de materias que inventada para sostener sueldos de gente que ni da clases” que, de tan distinta a las disposiciones ministeriales, provoca que los títulos que se consiguen al recibirse en el IUNA prácticamente no tengan valor. Y eso para los pocos que superan el programa, que lleva ocho años completar.

Por Nicolás Sagaian

Buenos Aires, julio 12 (Agencia NAN-2009).- Desde su creación, el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) ha sido controvertido por donde se lo mire. Y hoy no consigue una excepción. Es que de los 13.800 alumnos que ingresaron en las carreras de Artes Visuales de esa facultad, sólo trece se graduaron en los últimos diez años, en lo que es una estadística oficial que refleja la delicada situación y (des)organización de ese departamento de educación artística. Según los alumnos, las causas hay que buscarlas en las “paupérrimas” condiciones edilicias, en el “defectuoso plan de estudios” y en un ambiente anquilosado ante la “persecución” y el “patoterismo” de las autoridades; así como en la invalidez del título universitario a nivel nacional, por los graves desajustes que existen entre los planes de estudio que lleva adelante el IUNA y los que propone el Ministerio de Educación. “Varias circunstancias que habría que cambiar, para hacer valer como corresponde el verdadero derecho a la educación pública y gratuita”, coinciden profesores, ayudantes y alumnos, que luchan día a día por obtener “una facultad mejor”.

Sin embargo, reconocen que se les hace “difícil” porque el ambiente en el que trabajan “no es el más propicio para aprender ni enseñar, pese a que desde sus bases la universidad tiene una importancia académica sin precedentes”, explicó la docente Elsa Soibelman, que desde hace más de dos décadas trabaja en el Prilidiano Pueyrredón y hace diez en la órbita del IUNA. Ejemplos hay de sobra: desde que el IUNA se creó en 1996 --por un decreto ejecutivo de Carlos Saúl Menem--, la facultad estuvo enroscada en interminables luchas políticas y el foco se desplazó hacia allí, en lugar de poner todo el esfuerzo para que los estudiantes se reciban. Por eso espacios como el Prilidiano Pueyrredón, donde funciona el departamento de Artes Visuales, parecen “semiabandonados: las paredes son de pésimo estado y se agujerean con la humedad, se corta la luz con frecuencia y cada tanto se inunda el edificio”, ilustró Lucila Domínguez, que estudia Dibujo desde 2002.

La escena se repite en otras sedes, como la de Ernesto de la Cárcova, pero esas no son las únicas condiciones que hacen “muy difícil estudiar” en el IUNA. Además, los planes de estudio con poco más de 70 materias, que están coordinadas en cuatro años pero que en realidad lleva casi ocho concretar, “transforman la carrera casi en una maratón, en comparación con otras universidades públicas”, sostuvo Lucila. “Por ejemplo, algunas carreras de Artes Visuales tienen hasta 3600 horas cátedra y hay talleres que duran doce. Una locura. Parece un plan destinado para que todos fracasen”, apuntó la estudiante con una mueca de preocupación.

No obstante, la intranquilidad no es sólo suya, sino también de profesores como Patricio Larrambebere, adjunto de la cátedra Proyectual de Pintura, que cree que “no existe un plan de estudios sino una currícula de materias que a veces parece inventada para sostener una estructura de sueldos de gente que ni da clases”. En eso coinciden totalmente alumnos y docentes.

Si bien la situación comenzó a “normalizarse” respecto a la década anterior, la poca planificación de estudio y su consecuente escasa oferta horaria continúa siendo un problema sin solución. “Realizamos varias reuniones para intentar llegar a un acuerdo con el nuevo decano de Artes Visuales, Julio Flores, y así cambiar los planes de estudio, pero si bien cuando asumió se comprometió a hacerlo, esa promesa quedó en la nada”, comentó la experimentada docente Soibelman dejando al descubierto que “el ‘todo pasa’ parece ser una constante” en la facultad.

“Ese tipo de contrariedades son posibles gracias a la extensión de políticas universitarias destinadas a mantener el statu quo de la década pasada”, consideró Lucila en referencia al poco diálogo que consiguen desde el flamante Centro de Estudiantes --que apenas años atrás no existía-- con las autoridades actuales. “Parece que no son tan importante nuestro derechos como estudiantes, tampoco el compromiso social. Es que son ilusorias las libertades que nos dan y hasta cercenan las libertades individuales”, apuntó su compañera Iara, que inmediatamente ejemplificó: “Nos destrozaron un mural realizado sobre cerámicos de la fábrica recuperada Zanón y hasta hicieron desaparecer nuestra cartelera de difusión de actividades y propuestas, como algunos materiales que guardábamos en un armario”. Acciones totalmente repudiables, que no fueron desmentidas desde ningún funcionario de la facultad. Incluso, esta agencia intentó consultar al decano Julio Flores o alguno de los secretarios del Concejo Superior del IUNA, pero ninguno prefirió hacer declaraciones al respecto.

Y entonces, ¿qué tipo de solución se puede encontrar? Que los alumnos continúen insistiendo y se hagan escuchar. Pero son los menos quienes se hacen cargo del problema de todos y, como pueden, se cargan los conflictos al hombro para producir un cambio en la enseñanza del IUNA. Un cambio que hasta ahora parecería difuso en el horizonte por el grado de complicidad que tienen propios y ajenos. Es por eso que surge la incertidumbre, la misma incertidumbre que tienen los estudiantes que pelean y saben que el título que posiblemente conseguirán, con mucho esfuerzo, sólo le sirve para ejercer en institutos privados, ya que tiene escaso o nulo alcance a nivel nacional, dado que no es legitimado por el Ministerio de Educación porque algunas materias y las teorías dadas no concuerdan con la propuesta ministerial para este tipo de carreras.

Entonces la controversia se coloca en el centro de la escena y queda de lado esa meta con la que se creó el IUNA: “Para darle representación nacional a estudios artísticos de carácter terciario”. Y los alumnos comprometidos siguen luchando: “Contra la corriente. Para que las artes visuales y nuestras carreras tengan la posición y el reconocimiento que se merecen. Por eso vamos a seguir peleando. Y no nos vamos a rendir”, prometieron.

sábado 11 de julio de 2009

Discos: “Underground” (Decenadores, 2008).-

Difícilmente al que escuche el primer disco del cuarteto porteño de hardcore le quedará marcado un estribillo memorable. Pero, aún así, este álbum da cuenta de que los Decenadores tienen los elementos necesarios para crecer en el género: un sonido compacto, mucho impulso y bastante profesionalismo.

Por Luis Paz

Buenos Aires, julio 11 (Agencia NAN-2009).- Cualquier artista en cualquier disciplina se enfrenta en cada nueva obra ante al menos dos desafíos: uno de tipo formal, que tiene que ver con exceder el cliché de la escena o escuela en la que se inscribe; y otro de tipo conceptual, que se desprende de hacer el balance entre la catarsis del autor y la historia que se debe hacer objeto para ser ofrecida a un público --esto es: cómo producir un discurso artístico que no parezca un monólogo del autor frente a su psicoanalista--. Comúnmente, el hardcore argentino (más bien, sus hacedores) ha caído en desgracia. Es que, demasiado a menudo, sus canciones se marean hablando sobre la energía, la voluntad, las virtudes del corazón y las miserias de la ciudad sobre melodías escuchadas cien veces antes.

En Underground, su álbum debut, los Decenadores no llegan a promocionar los desafíos, pero aprueban y dan pautas suficientes como para pensar que tal vez, en algún tiempo, puedan revertir el aburrimiento más que con que distorsión y cortes. Su principal virtud está en su en vivo, lo que vale a decir que su interpretación es más interesante que su composición, para la que se valen de algo del grunge y el indie punk rock platense y rosarino, y de todos los típicos elementos del hardcore punk, entre ellos la habitual estrofa en la que bajo y batería quedan al frente, junto a las voces, y las guitarras se repliegan. Una típica estrofa que debería simplemente dejar de existir por al menos cinco años, por el bien de la escena.

Pero el cuarteto oriundo de Belgrano logra, gracias a su empuje musical, salvar las inconsistencias. En su primer álbum luego de varios demos y EPs, llegan a un sonido compacto y aún así ágil, aunque el hecho de que ciertos recursos les surjan con naturalidad no los exima de aquel cliché. Sí, el problema es que también vuelven a decir “mierda”, a hablar de adicciones que hacen mal y de una sociedad que quiere que todos sean iguales. Pero la solución es que lo hacen con una relativa poética que se hace más rica hacia el final del disco: “Nada más simple que perder todo lo bueno que no fue” (“Nada más simple”); “Disfrazado de mal humor, no soy yo” (“Ociarte”); “Una bala sin disparar viajando por las venas de los que se irán” (“I see dead people”).

Optimismo a toda hora y pedales a toda máquina, así podría definirse al disco registrado por el cantante Ignacio Álvarez, el guitarrista y corista Gonzalo Gallo, la baterista y percusionista Silvana Colagiovanni y el bajista Pablo Serioli con la participación de Tery Langer en guitarra acústica, Gustavo Lozano en teclado, Andy Vilanova en percusión y Hernán Cabado y Marty en voces. Además, el baterista de Carajo realizó la coproducción de Underground junto a la banda.

Algunos lectores los recordarán como los ganadores del concurso El Nacional, organizado por Much Music y Proyecto Under con el patrocinio de la gaseosa de Fido Dido. Otros quizás los hayan visto tocar en Mar de Ajó y San Bernardo al comienzo del siglo, vendiendo sobre un pareo aquel primer demo. Otros, en el Roxy o algún otro espacio porteño más o menos caretoide. O en el Cosquín 2003. Con Babasónicos, Mimi Maura, Fito Páez o Totus Toss. En fin, se trata de una banda que ha recorrido lo suficiente ese Underground como para pedirle un poco más a la hora de definirlo, describirlo y vivirlo.

Pero al dar muestras de suficiente impulso y profesionalismo como para seguir creciendo por dentro y por fuera de las estructuras formales del hardcore, el grupo tiene la materia prima necesaria para trascender esa historia playera, aquel concurso mediático y este primer disco tibio, del que difícilmente uno se queda con algún estribillo memorable.

MySpace:
http://www.myspace.com/decenadores

jueves 9 de julio de 2009

Bruno Arias: “Al cantor, el corazón le tiene que salir por la garganta”.-

El joven músico jujeño charló con Agencia NAN acerca de sus discos (donde presenta un folklore con sonido moderno), destacó para el cantor “el compromiso de subir a un escenario para compartir la música con la gente y transmitir la voz del pueblo” y defendió la participación de los artistas jóvenes en los grandes festivales como Cosquín: “Hay que tocar ahí también para que se escuchen cosas nuevas, canciones inéditas y también un sonido diferente”.

Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de prensa de Bruno Arias

Si tú no crees en tu pueblo,
si no amas, ni esperas,
ni sufres, ni gozas con tu pueblo
no alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso,
tu drama de hombre huraño.
Atahualpa Yupanqui – “Destino del canto”

Buenos Aires, julio 9 (Agencia NAN-2009).- Bruno Arias canta sobre Jujuy, desde Buenos Aires y pensando en la música universal. Es que el folklorista nacido en 1979 en El Carmen (una localidad serrana a 23 kilómetros de Jujuy) retrata en sus melodías y líricas la multiplicidad de colores quebradeños, los ostentosos carnavales puneños y la perseverancia de los pueblos originarios. Todo a partir de una perfecta combinación de poesías jujeñas, canciones populares y ritmos andinos (carnavalito, bailecito, huayno y saya) y no tanto (zamba y chacarera). Además, entiende que el compromiso fundamental del músico es representar a su lugar de origen y relatar las alegrías y tristezas de su pueblo.

-- ¿Creés que el cantante tiene que ser un representante del pueblo, como describe el tema “Copla del cantor”?
-- Ese tema de Pachi Alderete que incluí en mi primer disco (Changuito Volador, 2005) tiene un mensaje muy fuerte, no tan paisajista: que los cantores a veces suben al escenario con canciones que les dan, pero ni siquiera saben lo que están cantando. Y no se comprometen ni con la poesía ni con la gente ni con la letra. Por eso, el tema habla sobre el compromiso de subirse a cantar a de un escenario para compartir la música con la gente y de esa manera transmitir la voz del pueblo. A veces me pasa que vuelvo a mi tierra y muchas personas me sienten parte de ellos, se emocionan cuando me ven en un programa de televisión o me escuchan en la radio. Es como que se sienten representados con mi música. Y eso es lo que me empuja a seguir creciendo.

-- ¿Y vos cómo representás a tu lugar de origen en las canciones?
-- En este periodo estoy tratando de plasmar más mensajes y pensamientos en las canciones. Estoy componiendo muchos temas de poetas, como Alejandro Carrizo. Por ejemplo, le puse música a "Tilcareñita", de Rubén Cruz, y a "Esperando el carnaval", de Vicente López Curia. Cuando compongo sobre poesías, trato de que la música no sobrepase a la letra. Es decir, que la música permita que se escuche la letra más que la melodía. Trato de que haya un equilibrio entre las dos cosas, porque ambas son importantes, y depende lo que te diga la letra, te podés meter en el tema y buscar un sonido. Para el próximo disco estoy componiendo tres canciones a partir de letras de una poeta de Humahuaca, Dora Gómez. Uno es "Canción de carnaval" y tiene más que ver más con la pena, la nostalgia y la tristeza de esa época festiva. Por eso, las melodías me salieron más roncas, internas y con un sonido más grave, porque de esa manera acompaño mejor lo que dice la poesía.

-- ¿Y actualmente qué ritmos y sobre qué temáticas estás componiendo?
-- Lo último que estoy haciendo es un tema con un ritmo andino llamado saya. Quiero ponerle una letra que tenga que ver con la lucha de los pueblos originarios, que traspasan su cultura de generación en generación. La idea es tratar de describir, por ejemplo, las marchas indigenistas que cada 11 o 12 de octubre veo en Buenos Aires. Por eso, en el próximo disco quiero acercarme más a la música precolombina. Mi bisabuela era indígena y mi bisabuelo europeo. Con la música fui descubriendo la cultura de Jujuy, que está muy dividida geográficamente entre la Capital, la Quebrada y la Puna.

-- ¿Y cómo fue la composición en los discos anteriores?
-- En el primer disco grabé una canción bien social que se llama "Abra del Zenta" y es un homenaje al niño Guillermo Llampa, que murió congelado caminando a la escuela. Ese disco tiene dos temas míos: “Tristecito”, que es un bailecito; y “Coyuyos y duendes”, que es una chacarera. Esa música salió cuando tocaba en otros grupos. Tengo una formación muy folklórica. Escuché mucho a Los Cinco del Norte, Jacinto Piedras, Peteco Carabajal, al Chango Farías Gómez y al Dúo Coplanacu. Esa fue mi formación. Antes, tal vez, escuchaba en la radio a Los Nocheros, pero luego fui descubriendo la otra parte del folklore.

Aunque muchos de los ritmos que integran la música de Arias sean antiquísimos, lo cierto es que el sonido de las canciones es muy moderno. Porque la formación que lo acompaña en vivo -- Juanjo Bravo en batería, Agustín Flores Muñoz en bajo, Ramón Córdoba en guitarra, Juan Pablo Álvarez en vientos y Oscar Miranda en charango-- suena por momentos como una banda de rock. “Tratamos de mostrar aires frescos. Somos jóvenes que promediamos los 30, que tenemos nuevas ideas, muchas influencias de músicas del mundo y un sonido nuevo. También tenemos una actitud rockera arriba del escenario. A veces parecemos una banda de rock que suena como folklore”, resaltó.

Además, Arias recupera a grandes artistas tradicionales jujeños que muchas veces no reciben el reconocimiento que merecen, como el músico humahuaqueño Ricardo Vilca, fallecido en 2007, o el purmamarqueño Tomás Lipán. “Siempre estuve rodeado de compositores a los que les gustaba el folklore con mensaje y poesía. La búsqueda se orienta para el lado de los folkloristas viejos como el Dúo Salteño o Los Andariegos. Y luego El Chango Farías Gómez, MPA y Carnota. Y de los más nuevos, Quintero y Carlos Aguirre”, enumeró el intérprete y compositor.

-- Te caracterizás por tocar habitualmente en apoyo a causas sociales...
-- Trato de tocar en lugares en los que me parece que hay causas nobles y se cometen injusticias, trato de aportar a esas luchas. Hace poco fui a la Villa 31 a tocar al comedor del Padre Mujica y también al barrio El Porvenir, en La Matanza. De todas formas, estoy abierto a tocar en todos lados. No me interesa tocar sólo para un sector, me gustaría hacerlo en donde se pueda. Es importante que uno vaya haciendo el espacio y no subestime al público. No digo: ‘Este público no es de mi palo y por eso no me va a dar bola’. Siempre hay alguien que te escucha. Si uno se hace cargo de eso y puede tocar para público que no te conoce, siempre a alguno le gusta.

En 2002 decidió trasladarse a Buenos Aires para ampliar las posibilidades artísticas y expandir su música. Una vez ubicado en Escobar y luego de presentarse en gran cantidad de peñas y de participar en la edición 2004 del festival folklórico de Cosquín, grabó su primer disco, Changuito Volador, en 2005. Su segundo disco, Atierrizaje, donde propone un sonido moderno, contundente y ambicioso, fue publicado en 2007. Es que otro de los sueños de Arias es “universalizar” su música y cruzar las fronteras: “Yo admiro mucho a Ricardo Vilca porque logró fusionar lo andino con la música clásica y cambió la música de Jujuy. Por eso, creo que su obra es universal, cosa que no sucede muy seguido. Mi anhelo es tratar de seguir creciendo cada vez más para que, como decía Atahualpa, ‘la forma sea nacional y el idioma universal’, para poder crecer, romper esa barrera y tocar para todos los sectores, incluso hasta afuera del país. Lo que quiero es lograr un vuelo a nivel mundial”, anheló el jujeño durante la charla mano a mano con Agencia NAN.

Y para conseguir ese fin, tampoco reniega de tocar en grandes festivales, pese a que los músicos nuevos tengan que pagar “derecho de piso” en esos escenarios: “Cuando trabajás de manera independiente, llega un momento en el que se hace muy difícil y no te queda otra que mediar y entrar en el sistema de las productoras, o sino se hace muy difícil. Ahora estoy trabajando con una productora, pensando también en ganar un espacio tocando en festivales. Considero que es muy importante tocar en esos lugares. Quizás hay músicos a los que no les gusta cómo se manejan en Cosquín y no van aunque les paguen. Pero yo considero que en esos escenarios importantes uno tiene que estar, porque el espacio que no lo cubre uno, lo ocupa otro. Y yo prefiero que esté mi música y no otra”, reconoció el artista.

-- A veces hay que ceder para seguir laburando de la música…
-- Sí, pero más que nada porque si no ganás esos lugares, siempre tocan los mismos; y lo bueno es que se vaya renovando la escena. Por eso, a veces hay que aguantarse que te hagan pagar derecho de piso o no te reconozcan como artista. Cuando subís al escenario tenés que demostrar lo que realmente sabés hacer, y eso es algo que no muchos artistas pueden soportar. Yo estoy dispuesto a luchar contra todo eso y ganarme un espacio. Por eso estuve este año de nuevo en Cosquín, donde toqué un tema de Ricardo Vilca. Este año tocó Divididos una canción de él y el otro fui yo, sino no se hubiese escuchado su música. Mi aporte va desde ese lugar. Estar en esos festivales para que se escuchen cosas nuevas, canciones inéditas y también un sonido diferente.

-- ¿Estudiaste música o sos autodidacta?
-- En Buenos Aires estudié guitarra y canto. Pero aprendí con músicos que me fueron formando en las guitarreadas, cantautores y compositores que me fueron pasando los temas, las armonías y los acordes. Después aprendí muchísimo mirando, tengo mucha memoria visual. Mi mayor formación fue en Jujuy en La Casa de la Yuly, que era un lugar a donde se juntaban a guitarrear todos los bohemios. Una formación muy de la noche y de la bohemia. No eran profesionales, pero eran changos que vibraban con los instrumentos y la voz. Tal vez hacían tres acordes, pero te hacían emocionar. No tenían una voz perfecta, sino toda gastada y ronca, pero cantaban y te ponían la piel de gallina. Eso me fue nutriendo, fortaleciendo y enseñando a sacar el espíritu con las canciones. Al cantor, el corazón le tiene que salir por la garganta. Yo creo que el reflejo de La Yuly aparece cuando canto una canción que se llama "Zamba de los mineros", que es una poesía de Jaime Dávalos, con música de Cuchi Leguizamón.

-- ¿Qué innovaciones tendrá el próximo disco?
-- Voy a tener un sonido más andino y le voy a dar más potencia y presencia a los vientos, a las zampoñas y a las cañas. También quiero hacer una unión con bandas de sikuris y percusión africana. Por ejemplo, tocar un huayno que suene diferente. El disco también tendrá influencias del candombe. Además, quiero despegarme un poco de la raíz e incorporar nuevos sonidos.

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Blog: http://www.brunoarias.blogspot.com