miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sesenta mil personas, ninguna patota.-

A un mes del crimen a sangre fría de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero asesinado por un grupo de matones de la Unión Ferroviaria, músicos, artistas y jóvenes se juntaron en la Plaza de Mayo para exigir reclamo y justicia. En siete horas de show, se cruzaron las expresiones musicales más heterogéneas: Calle 13, Damas Gratis, Las Manos de Filippi, Onda Vaga, Alika & Nueva Alianza, Karamelo Santo, Juan Subirá y Piola Vago fueron algunas de las bandas que participaron del acto impresionante que tuvo escasa o nula cobertura mediática.

Por María Daniela Yaccar
Fotografía gentileza de Soledad Aznarez

Buenos Aires, noviembre 24 (Agencia NAN-2010).- El micro de turistas se detuvo sobre la calle Bolívar, y los extranjeros se encontraron con una Plaza de Mayo alterada. Se llevaron fotos de la rareza, recibieron información vía auricular. Pero la información había que buscarla caminando ese escenario que comenzó a abrazar gente desde las 16; jóvenes, sobre todo. Serían, en un momento, 40 mil. Finalmente, 60 mil. Todos le corearon “presente” a Mariano Ferreyra, el joven militante del Partido Obrero asesinado el mes pasado por una patota de la Unión Ferroviaria. El reclamo de “juicio y castigo” emergió de un festival cultural, punto de encuentro de expresiones diversas: Calle 13, Damas Gratis, Las Manos de Filippi, Onda Vaga, Alika & Nueva Alianza, Karamelo Santo, Juan Subirá, Piola Vago, El Choque Urbano y Resina.

Al comienzo, la Plaza, atravesada por una larga bandera del Partido Obrero que pedía “juicio y castigo”, parecía un picnic primaveral. Jóvenes tirados por todos lados, entregándose a la cerveza o al fernet --le ganaron por goleada al mate-- en una tarde calurosa. Unos pibes tocando temas de Buena Vista Social Club peleaban contra el cope de ondas de Radio Rebelde, allí presente. La variedad era atractiva, y acaso tendría que ver con la multiplicidad musical: rastas, rollingas, chicas híper producidas, recién salidas de la oficina, chicos con gorra, muchachos de traje, hippies de los viejos y de los chic. Había de todo. Y conmovía. Esa Plaza sí que sabe de metamorfosis del dolor, y todos los que estaban allí, pese a las diferencias políticas, se juntaron para recordar a un pibe asesinado. También a los que hubo detrás; se mencionó a Walter Bulacio, Rubén Carballo y al desaparecido Luciano Arruga. Simplemente, pares.

Mariano era un par convertido en símbolo en remeras rojas, negras y blancas que se vendían a 25 pesos y que luego muchos transpiraron en el pogo. Incluían la foto que se hizo pública luego de su muerte, pasada por esténcil, y la leyenda guevarista más famosa, “hasta la victoria siempre”. También había puestitos con libros económicos como Vida y obra de León Tolstoi , La nueva historia del socialismo, copados por estudiantes con morrales.

“Rama”, militante del PO, tiene ojos azules de niño pero decisión de hombre. En la víspera de los recitales, le contaba a Agencia NAN que “la cultura es una expresión más del proceso de lucha”, de ahí la idea de organizar un festival que tuvo entre sus promotores también a la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y al Movimiento Unidos por el Rock (MUR). Y claro que también “las bandas ayudan a que el reclamo llegue a más gente”. Nunca faltan los colgados. Algunos se acercaban y preguntaban: “Eeeeeeeeeeeeh, ¿hay reggae hoy?”. Y como tenían la tarde libre se quedaban. “Sí. Va a haber una banda de reggae. Se nota.”

El festival comenzó --y siguió-- bien arriba con El Choque Urbano, que sorprendió dando la idea de que se puede hacer música hasta en el desierto, porque sólo se precisa el cuerpo. Caños de agua, baldes, cacerolas, bolsas y pelotas fueron otros instrumentos. Luego vendrían Resina, que combinó rock y protesta, y Piola Vago, que pidió saltos para los que no tenían “olor a chivo” (¿?). Los cumbieros se mandaron una seguidilla de cóvers que desató meneos de parlante, con “La danza de los mirlos” y “Ven bailalo”. Carlitos Tévez apareció desde una pantalla apoyando la causa y brindándole fuerza a Elsa Rodríguez, la mujer que resultó herida el día de los incidentes y que continúa en terapia intensiva. Sería mencionada durante toda la tarde-noche.

No había que olvidar la razón por la que se estaba allí, que era una “tarde de lucha”. Con eso pulseaba el halo festivo, pero varios dispositivos llamaban a no perder la memoria. Primero, las banderas. Y segundo, dos conductores que insistían en contar quién fue Mariano y en las adhesiones de carácter combativo (como la de los trabajadores de Blockbuster, movilizados por 350 despidos, o el saludo de Vanina Kosteki). La sensación colectiva podría resumirse en un: “Mariano podría haber sido mi amigo, mi compañero de facultad o de militancia. O yo”. Entre banda y banda, los presentadores -- integrantes de la FUBA-- impulsaban los cánticos. “Se va a acabar la burocracia sindical” o “Mariano te vamos a vengar con la huelga general”. Por el crimen se responsabilizó al Gobierno, a la policía y a Hugo Moyano. Pero el gran destinatario del mensaje de rencor era José Pedraza, titular de la UF. “Pedraza sos un patotero, mataste a Mariano, vos matás obreros.”

Con el rock siguió Juan Subirá, con joyitas de su disco solista, Fisura expuesta. Cerró con “El viejo de arriba”, acompañado por Dani Suárez, Pepe Céspedes y Limón García. Karamelo Santo –que abrió y cerró al grito de “piqueteros carajo”—fue una explosión de energía. Y demostró una vez más ser una banda acostumbrada a estar donde tiene que estar. “Esto es por Mariano y por todos los que se murieron en manos de este sistema cruel”, lanzó Piro antes de comenzar. “Esto no es un partido de fútbol. Es un país. La puta madre que los parió”, dispar después, inaugurando una seguidilla de puteadas que los presentadores –que al principio no se animaban—luego replicarían. Sonaron “Joven argentino (perfectos idiotas)”, “Fruta amarga” y “Guerrillero”. Hubo algo de Sumo, un poquito de “Kaya” y una versión ska de “No tan distintos”. Alika --muy esperada por el público-- también hizo uso de la arenga. Fue la única que mencionó a Macri. “El que no salta lo votó, quiere volver al viejo sistema de represión” y 120 mil pies se despegaron pronto del suelo. Entre el repertorio, “Encendedores en el aire” y “Costumbre de matar”.

“Este es nuestro noveno festival. El primero fue por Bulacio. Creemos que el arte es libre, por eso integramos géneros”, resaltaron los conductores. La mixtura seguiría con Onda Vaga, que desató el grito de féminas desaforadas. Nacho Rodríguez transmitió un mensaje más personalizado: “Sabemos que Mariano escuchaba esta música”, expresó antes de un repertorio centrado en el primer disco del grupo, Fuerte y caliente, con temas como “Mambeado”, “Ir al baile”, “Parque”, “Cartagena”, “Como que no”. Después apareció un saludo muy especial: el de Manu Chao, pidiendo un “aguante siempre” y sumándose al reclamo de “juicio y castigo”. En la pantalla aparecieron también Leonor Manso, Julieta Díaz y Soledad Villamil. Después de un video que estremecía, con imágenes del día del crimen y otras de la vida de Mariano, llegó Calle 13, aclamado por ser el único grupo internacional.

Por eso sorprendió que no haya cerrado el festival. Los puertorriqueños dejaron con ganas de más: tocaron tres temas. Abrieron con “Nadie como tú”. Jorge Altamira se subió al escenario a saludar a René y agradecerle su “gigantesco acto de solidaridad”. Habló de la jornada como una “celebración internacional socialista” y pidió por “un Puerto Rico libre y soberano”. El cantante replicó: “Estoy muy contento de estar en la Argentina, me siento como en mi segunda patria”. Los otros dos temas fueron “Calma pueblo” y “Vamo’ a portarnos mal”. Las Manos de Filippi, siempre presente en los festivales políticos de esta índole, ofreció “Los métodos piqueteros”, “Cutral-Co” –esa que pide boletear al presidente-- y el mítico “Señor cobranza”. El Cabra introdujo en su discurso temas espinosos. “En una toma en Formosa, la cana entró a cagar a pibes a los tiros”, apuntó. “Y en el día de hoy, la policía de la provincia reprimió a aborígenes tobas en la ruta. El gobierno K de (Gildo) Insfrán los sacó para hacer negocios con los sojeros.”

No era raro escuchar puteadas a De la Rúa frente a la Casa Rosada. Sí la cumbia villera de Pablito Lescano y Damas Gratis. Las manos arriba representaban la adhesión a ese fenómeno que nació, justamente, en 2001. Sonaron "Alza las manos" y "Los dueños del pabellón", y el cierre fue con "El viejo de la bolsa", pasada la medianoche. En siete horas, hubo de todo: pogo, baile, meneo, espíritu de camping. Todo eso atravesado por un reclamo. La diversidad de la juventud y de la cultura amalgamada por el malestar que genera un pibe muerto, pero también por no querer eso nunca más. Y el festival terminó como tenía que terminar, recordando la razón por la que allí se estaba. “Mariano Ferreyra, presente, ahora y siempre.” Una consigna que, como dijeron muchos, duele demasiado entonar cuando el destinatario tenía 23 años.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! soy paula la hermana de mariano la verdad todo lo q escribieron es verdad los felicito!! no nos olvidemos de mariano ! q no pase nunca mas! porq se fue un ser que mas alla de su lucha era puro amor!! gracias!

Anónimo dijo...

Una vision de esta jornada que permite vivenciar lo que alli ocurrio.

Anónimo dijo...

milito en el PO y estuve ahí. quería felicitarlos por la nota, fue tal cual lo que se vivió (sólo agregaría a René con la gorra del PO).
fue una jornada muy especial, y debe ser una de las tantas acciones a llevar adelante.
invito a todos a organizarse para cambiar esta realidad que nos imponen.
al igual que finalicé la noche de ayer finalizó la lectura de esta nota: muy emocionado y lleno de lágrimas en los ojos.
¡los felicito!
¡MARIANO FERREYRA, PRESENTE!
¡VIVA TU LUCHA OBRERA Y SOCIALISTA!
Facu

Anónimo dijo...

Muy bueno, aca les paso unos videos de cuando ya terminaba el festival

http://www.youtube.com/watch?v=KSrQHxRGwik

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