miércoles 30 de junio de 2010

La fuerza de la propia voz.-

Mundo Villa TV, el primer canal de televisión nacido en una villa, fue impulsado por vecinos, estudiantes y la organización SOS Discriminación Internacional. En contraste con la estigmatización en la que incurren los medios, la iniciativa próxima a ver la luz realza la voz de los que están adentro."Es muy importante que el vecino cuente lo que le pasa. Sólo así acaba entendiendo su versión como verdadera”, subraya Adam Ledesma, referente del barrio. “El canal llega para demostrar cómo son las cosas.”

Por Ailín Bullentini
Fotografía de Agencia NAN

Buenos Aires, junio 30 (Agencia NAN-2010).- Los movileros se arriman a espiar sólo cuando hacen barullo. Bombos, palmas, gritos y carteles lanzados a la calle llaman su atención. También el “caos en el tránsito”. De vez en cuando, algún periodista “ciudadano” se adentra en los pasillos. La realidad de los pobres sale de sus días de mugre, hambre y frío y se vuelve historia de ficción cuando pasa el filtro de la maquinaria de la información, para volver a esos sitios a través del televisor. Ellos se ven y no se reconocen: sus verdades contadas por otros parecen mentiras y sus voces se pierden entre las de periodistas y locutores. En la Villa 31 la cosa es distinta. Pero no porque ese laberinto de escaleras caracol que llevan al cielo sea una burbuja de justicia e igualdad, sino porque las carencias obligaron a algunos de los cientos de miles de personas que allí viven a abrirse camino por una clase distinta de barullo: la fuerza de su propia voz.


Mundo Villa TV es el primer canal de televisión que nace en una villa. Su inminente lanzamiento se debe al trabajo conjunto de vecinos del barrio, un grupo voluntario de jóvenes estudiantes de Periodismo y Letras de diferentes universidades y la organización social SOS Discriminación Internacional, el mismo combo que forma parte del diario homónimo del flamante canal televisivo, y que carga en sus páginas con noticias “de las positivas y de las negativas” de todas las villas de la ciudad, apuntó Joaquín Ramos, jefe de redacción del medio gráfico y coordinador periodístico del audiovisual.
“Aún no funciona porque estamos preparando los estudios”, aclaró Adam Ledesma, referente del barrio, echando un vistazo a su alrededor. Sus ojos invitaron a recorrer el espacio, un galpón enorme que le ganó terreno a su casa. Adam vive allí, al fondo de ese galpón que en pocos días se convertirá en el estudio donde se grabarán, se editarán y se transmitirán las propuestas que conformarán la programación de Mundo Villa TV.

El proyecto tiene su punto de origen en la instalación en la 31 de dos antenas que reciben señales satelitales de televisión libre y las distribuyen, previa cuota, a los vecinos que quieren ver tele.
El microemprendimiento de Osvaldo Cañete, el “empresario villero dueño de las antenas”, ocupó en el barrio un lugar que dejaron libres las grandes distribuidoras de cable de la ciudad. Al parecer, los pobres tampoco tienen derecho a ver tele. “La villa 31 y la 31 bis son las únicas de la ciudad que no tienen acceso a la TV por cable, porque todas las señales pasan por arriba de la autopista. Y la empresa no toma el pedido si decís que vivís acá, por miedo y prejuicio”, explicó Joaquín Ramos, futuro coordinador periodístico del canal.

Tras una reunión con Cañete, Ledesma y los integrantes de SOS acudieron a la Justicia: “El juez Roberto Gallardo hizo lugar a nuestro pedido y solicitó en su fallo que ‘ante la situación de emergencia incomunicacional del barrio se legalice la distribuidora’. También contempló la propuesta que hicimos de la obtención de una señal propia”, recordó Ramos. Entonces, el pozo donde plantar la semilla ya estaba hecho: el canal 31 de la señal que distribuye Cañete dentro de la villa se convirtió en Mundo Villa TV. La novedad llegó a los oídos del titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto, que “nos aseguró el acceso a un pliego para obtener una licencia. Es que el canal es la puesta en práctica de la Ley de Medios per sé”, apuntó Ramos.

Desde entonces, Ledesma y compañía abrieron las puertas. “La realización de una asamblea multitudinaria para contar sobre la novedad y ofrecerla a la comunidad fue importantísima”, remarcó Ramos. “El objetivo es que todos puedan participar. Sobre todo buscamos que cada nacionalidad que hay en la villa pueda expresarse”, continuó el referente. De la asamblea surgieron varias propuestas que están en proceso de elaboración y que llenarán el aire de la señal cuando comience a rodar: un grupo de mujeres llevará adelante un programa sobre comidas regionales; Guido, el manager de la única agencia de modelos que funciona dentro de la 31, conducirá un programa de espectáculos; los sábados a la tarde están reservados para la música originaria de Paraguay, Bolivia, Perú y Argentina.

“Le estamos abriendo los brazos a todos”, concluyó.
Esa apertura no es sólo de brazos, sino también de muros que separan el barrio del afuera. “El cambio cultural que implica es grandísimo. Es sacar la villa afuera. Necesitamos que nos conozcan, vean como vivimos desde el panorama que da nuestra mirada, sepan quiénes somos a partir de nuestras palabras --explicó Ledesma--. Es muy importante que el vecino cuente lo que le pasa y que encuentre el lugar donde hacerlo. Sólo así ellos acaban entendiendo su versión como verdadera. Si no, siempre gana la de los otros”. En ese sentido, para el coordinador periodístico, el canal también sirve como “herramienta para romper con los prejuicios” de la sociedad. “Estamos acostumbrados a la realidad que la prensa muestra de ellos. Mundo Villa TV llega para demostrar cómo son las cosas. Viene a develar la realidad que existe todos los días”, agregó.

No obstante, el medio en manos de los vecinos también revoluciona pasillos adentro. “Nos va a unir más. Muchas veces nos enteramos de lo que pasa afuera, pero no conocemos a nuestro vecino”, apuntó Ismael, de catorce años, que se incluye en el “hacer” del proyecto porque será uno de los responsables de lograr que todo eso que contó, suceda. Como Marta, que tiene dieciséis y que, aunque no le guste el periodismo, entiende el poder que puede concederle el verlo como herramienta: “Tenemos mucho que decir. La pobreza te da muchas cosas para contar, sobre todo a la gente que no la vive, no le conoce la cara, el olor ni el sabor”, reflexionó.

El proyecto audiovisual no “es de la villa” sólo porque, sin más rodeos, nació allí. Sino que lo es, también, porque integra a vecinos del lugar en cada uno de los eslabones del proceso productivo que involucra su existencia. Por lo pronto, hace varias semanas que un grupo de 25 jóvenes que nacieron en la 31 participan de talleres de periodismo, manejo de cámaras y fotografía, de cara a desplegar sus “nuevas capacidades” en el canal. Ahí, entonces, el otro epicentro de terremoto que implica la iniciativa. Así lo destacó Ledesma: “Ayuda a la integración social, el aporte que le hace es muy importante. Es como si estuviésemos dando el primer paso hacia la Patria Grande”.

lunes 28 de junio de 2010

Libros: “Ganar es de perdedores” (Ariel Magnus, 2010).-

Con ingredientes que lo aproximan al estilo Fontanarrosa, el autor de la novela Un chino en bicicleta otorga ahora un puñado de cuentos inteligentes sobre fútbol, con momentos notables y personajes pintorescos.

Por Andrés Valenzuela

Buenos Aires, junio 29 (Agencia NAN-2010).- La literatura argentina suele sentir un placer culposo ante los cuentos de fútbol. El deporte rey no suele ser tema de las letras locales, y cuando lo es, tampoco da mucho prestigio. Acaso porque --como sucede cada cuatro años, Mundial mediante-- se señala a la cancha de 11 como un entretenimiento alienante, un productor de violencia, una cosa alejada de la cultura. Sin embargo, una serie de autores e intelectuales argentinos abordaron “la número 5” con mucho éxito: Osvaldo Soriano, Juan Sasturain, Roberto Fontanarrosa y otros. Ahora se suma a la lista Ariel Magnus. El autor de la novela
Un chino en bicicleta, con la que ganó el premio La Otra Orilla, del grupo editorial Norma, sale ahora a la cancha con un puñado de cuentos inteligentes en los que se adivina la influencia decisiva de precitado rosarino.

Ganar es de perdedores (y otros cuentos de fútbol) es un libro desparejo. Siempre bien escrito, incluye relatos hilarantes y otros más bien olvidables. Se destacan algunos, como “La cama no se mancha”, que abre el tomo con una historia planteada desde la mirada de una mujer que quiere sexo cuando Boca define el paso a la siguiente ronda de Copa Libertadores. Obviamente, el único momento en que a su marido las sábanas le interesan poco y nada.

“Tribulaciones de un intelectual en offside” lleva al extremo esa costumbre tan futbolera de adaptar los términos del balonpié a la vida cotidiana. De desarrollo notable, quizás lo único en lo que falla este cuento es en la puntada final, donde pierde algo de fuerza. Cosa similar sucede en “Nace antes”, donde un grupito de aficionados analiza un gol del clásico del barrio.

“Cristolín” es el cuento más emotivo del conjunto. Gira en torno a Metodo Severino Morales, un fanático de Huracán que “congela” su vida en 1973, año en que este equipo ganó --con un plantel legendario-- su último torneo. Metodio lleva una vida notable: se niega a utilizar artefactos inventados después del logro quemero, tampoco utiliza colectivos nacidos después de esa fecha ni presta atención a las nuevas modas del vestir. Tan fiel a su ensimismamiento es que ni siquiera acepta un medicamento para el asma que lo acosa, porque ha sido patentado en 1974, año que se niega a reconocer como existente. Magnus lleva la acción a julio de 2009, el preciso domingo en que Huracán definió --azares del destino-- con el escolta Vélez Sarfield el torneo en la última fecha.

Por lo demás, el autor presenta una galería de personajes más bien curiosos: un arquero “veterano” que se niega a retirarse, la semblanza de un empresario del ambiente y un técnico preocupado sólo por la belleza del juego.

En todos los cuentos puede verse la influencia de Fontanarrosa. Un poco en el ritmo. Otro tanto en el tono. El rosarino, además, acostumbraba escribir cuentos relacionados con el fútbol y apelaba a recursos como la exageración de rasgos del folklore de la pelota, personajes risibles y pintorescos y el extrañamiento de términos. Magnus explota las mismas fórmulas, al punto que algunos cuentos (“Tribulaciones” y “Filosofía para todos”, que hace un guiño a
Ética demostrada según el orden geómetrico, de Spinoza), hasta guiña las burlas del Negro a la excesiva intelectualización del fútbol.

Sin ser perfecto ni brillante,
Ganar es de perdedores es una muy buena recopilación de cuentos. Tiene momentos notables que pueden encantar a los amantes del fútbol y, sobre todo, paliar la espera entre partido y partido de Sudáfrica 2010.

Homenaje a Darío y Maxi en la estación Avellaneda.-

El lugar donde cayeron los luchadores sociales el 26 de junio de 2002 se convirtió en un espacio de memoria y cultura popular. Allí, el pasado viernes, músicos, actores, murgueros y titiriteros intervinieron con su arte para demostrar que “Darío y Maxi no están solos”. Agencia NAN estuvo presente en la jornada y rescató testimonios de familiares y compañeros que recordaron a las víctimas de la Masacre de Avellaneda.

Por Adrián Pérez
Fotografías de Mariano Iñiguez

Buenos Aires, junio 29 (Agencia NAN-2010).- Antes de llegar a Constitución, el tren realiza su parada obligada en la estación Avellaneda. Allí se organizó el viernes una jornada cultural para recordar a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, asesinados por el comisario inspector Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta, efectivos de la Policía Bonaerense que el 26 de junio de 2002 dispararon balas de plomo sobre columnas de desocupados que se movilizaban hacia Puente Pueyrredón para sostener reivindicaciones, en medio de un contexto social fogoneado por la crisis desatada el 20 y 21 de diciembre que provocaría la salida del ex presidente Fernando De La Rúa. Agencia NAN cubrió los actos de homenaje y rescató los testimonios de familiares y compañeros de lucha de las víctimas de la Masacre de Avellaneda.

"Para atrás, no nos tiren para atrás", parece suplicar en su canto Nicolás Falcón (miembro de la Red de Solidaridad con Chiapas), mientras racimos de personas cuelgan del tren que se dirige a La Plata. Con un cancionero inspirado en la lucha zapatista, el artista empuña como única arma su guitarra electroacústica y presenta a Sabrina Rascovsky que recita algunos pasajes de "La historia de Durito", del libro Los otros cuentos, relatos del Subcomandante Marcos. "Por los caídos de ayer. Luchar siempre. Estación Darío y Maxi. 5 años (26-06--2002, 26-05-2007)", reza el mural donde se recuestan los instrumentos de esos músicos y otros. Debajo de la estación, colectivos artísticos, actores, murgueros y titiriteros rinden homenaje a los luchadores sociales en una atmósfera dominada por la profunda emoción pero también por la alegría.

Mientras los músicos de Bajo Estatus suben sus instrumentos para desplegar un repertorio rico en reggae, hip-hop y dub, desde el patio de la estación brotan los tambores de la murga Momo A Shanty. En la escalera que conecta al andén con el hall central un esténcil denuncia la responsabilidad del Estado en los asesinatos de Avellaneda: "Darío y Maxi: ningún accidente. Contra la unidad popular que construya poder popular. Consúmala bien caliente." La consigna invita, además, a “repudiarlos en la calle, en su casa y en su lugar de trabajo”. En la boca de acceso al andén 2-3, una pintura apunta hacia el ex presidente interino Eduardo Duhalde como "candidato a la cárcel", a partir de su lanzamiento camino a las elecciones presidenciales de 2011.

Antes de salir del túnel de la estación, otro esténcil señala la responsabilidad política en la Masacre de Avellaneda, pero esta vez no sólo apunta al ex presidente: Felipe Solá (gobernador de la Provincia de Buenos Aires), Juan José Álvarez (secretario de Seguridad), Alfredo Atanasof (jefe de Gabinete), Carlos Soria (jefe de la SIDE), Jorge Matzkin (ministro del Interior) y Aníbal Fernández (secretario General de la Presidencia) también son considerados "administradores de la muerte y la pobreza". El rostro sonriente del periodista Daniel Hadad acompaña el espacio dedicado a los políticos y aves simbolizadas en aerosoles sobrevuelan el techo del túnel, que fue decorado por los estudiantes de la cátedra libre "Es-Cultura Popular" del IUNA.

A unos metros de allí, en el patio de la estación, Momo A Shanty Revolution divierte a grandes y chicos con su despliegue teatral y la fusión de hip-hop, candombe, milonga y tango. Con el rostro pintado de blanco, la voz cantante invita a "recuperar los espacios para el carnaval", mientras destaca que la performance de la murga de Burzaco "sirve para recordar, para que no vuelva a pasar." En una de las paredes del patio, convertidas cada una en un lienzo gigante, pinturas del MTD Aníbal Verón recuerdan el espíritu de los dos jóvenes asesinados y les agradecen por "dar hasta la vida por la dignidad piquetera". Un candombe desenfrenado y final se mezcla con el aplauso cerrado que despide a la murga en un solo grito: "Piqueteros, carajo. Ohhhh, unidad y organización, revolución, revolución, socialismo y revolución."

El acceso a los andenes está liberado y no hay guarda que pique los boletos. Si no fuera por la presencia de los efectivos de Gendarmería Nacional, cualquier desprevenido paseante podría imaginar que el tren ya no detiene su marcha en Avellaneda, que la estación fue trasladada para ser reemplazada por una galería de arte al aire libre sin más requisito que difundir expresiones artísticas populares. Un poco más allá, en un predio lindero, se proyecta un centro cultural que presentará durante toda la tarde en su escenario a artistas como Chala Rasta, la López Pereyra o Cumbia Tirapiedras.

El centro cultural comenzó a construirse en diciembre, cuando fue cedido por la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia a las organizaciones sociales. En memoria a los piqueteros asesinados y por iniciativa del Frente Popular Darío Santillán (FPDS), ese espacio será bautizado como Darío y Maxi. "Contamos con el permiso del Onabe (Organismo Nacional de Administración de Bienes) y de la Ugofe para construir un espacio cultural donde tenemos pensado ofrecer talleres de oficios, de formación y muestras de arte", adelanta Florencia Vespignani, artista popular y compañera de militancia de Darío Santillán.

En diálogo con Agencia NAN, reconoce que con el tiempo “la estación se convirtió en un espacio de memoria y cultura popular” y que su estructura cambió “a partir de la lucha de todos los compañeros”. La militante del FPDS conoció a Darío poco antes de que llegara al movimiento de desocupados, cuando el joven comenzaba a desnudar su preocupación por los problemas de su escuela que mas tarde lo llevarían a participar en una incipiente organización de estudiantes secundarios. Trabajó junto a él en el MTD Lanús, durante una toma de tierras en el barrio La Fe.

Mientras fabricaba ladrillos en una bloquera y preparaba el terreno para levantar su vivienda, Darío vivió por un tiempo en la casa de Vespignani, que lo caracteriza como "un militante muy activo en prensa y formación, muy decidido y comprometido, siempre dispuesto a laburar en el barrio." Hoy esa bloquera funciona en el predio Roca Negra, donde actualmente trabaja su hermano. “Allí funciona una biblioteca y un comedor social, y tenemos diferentes emprendimientos, entre los que se encuentran talleres de serigrafía, herrería, huerta, un bachillerato popular y una escuela primaria para adultos”, enumera la artista popular. Al igual que Kosteki, llevaba en su interior cierta sensibilidad e inclinación hacia la expresión y lo artístico. "Habíamos quedado con Darío que iba a enseñarle a dibujar --señala--. El quería diseñar un logo para el MTD”.

Consultada sobre su experiencia en la movilización a Avellaneda, Vespignani recuerda que “estaba llegando cuando se desató la represión”, y si bien el puente estaba despejado de manifestantes “había milicos por todos lados”. A medida que iba avanzando sobre la Avenida Mitre, los gases de la policía comenzaban a hacerle efecto, pero pudo comenzar la búsqueda de sus compañeros en la agrupación Aníbal Verón. La mujer repasa en su memoria y estima que regresó a la estación de Avellaneda, “unos 15 o 20 minutos después de que se llevaron a Darío y Maxi”, y se fue encontrando con “compañeros heridos que habían sido perseguidos hasta el baño de la Shell ubicada a metros de la estación de trenes”. Cuando finalmente llegó caminando a la estación de Lanús, intentó ubicar por teléfono a los compañeros que habían ido a la marcha pero “nos dimos cuenta que Darío no estaba ni en la comisaría ni en el hospital de Avellaneda”.

En la misma estación de servicio donde la artista plástica había encontrado a sus compañeros heridos ocho años atrás, este cronista conversa con Alberto Santillán, padre de Darío. “El sentimiento no me moviliza cada vez que se cumple un nuevo aniversario, la ausencia del hijo se siente todos los días”, afirma con firmeza en la voz, y considera que el plan político-policial de aquel día estaba clarísimo. “Fanchiotti era un comisario de trayectoria y no actuó como un idiota que iba a rifar su carrera matando por matar --analiza--. Evidentemente, tenían una orden directa del Gobierno nacional y provincial y no les importó que hubieran testigos, que los periodistas les sacaran fotos o los filmaran.” Por eso está “más que clara la responsabilidad de estos sujetos que hoy están enquistados en el gobierno o se están presentando como candidatos”.

Y agrega sobre la responsabilidad intelectual y política en la represión: “si bien hemos conseguido la condena de Fanchiotti y (Alejandro) Acosta, a través de escraches y manifestaciones, yo no como vidrio y sé que es muy difícil que la Justicia me de la derecha en este caso”. Santillán asegura que espera “una respuesta política” y que “no deben existir dos justicias: una para los poderosos y otra para los desposeídos”. El padre hace un semblante de su hijo, a quien recuerda hablando en muchas oportunidades sobre el “Hombre nuevo”, identificándose con “la sangre de los caídos”. “Hoy muchos jóvenes se consideran parte de la sangre de Darío y ahí surge una nueva conciencia --observa--. Darío era conciente de todo lo que hacía y tenía un fuerte compromiso hacia los demás, que es el que deberíamos tener todos nosotros.”

Antes de finalizar la secundaria, Darío ya transpiraba esa sensibilidad que lo llevó a optar por los más necesitados. Sensibilidad que, tiempo después, lo encontraría un mediodía de invierno en la base del Puente Pueyrredón, luchando junto a sus compañeros. “Con quince años, él era uno de los primeros en dar una mano cada vez que había inundaciones en los barrios y se preocupaba por juntar alimentos para la gente que lo había perdido todo”, rememora el padre, con la emoción atravesando la mirada. También trasladaría su honestidad al plano sentimental. “Darío siempre tuvo mucha suerte con las chicas. Como usaba barba y tenía unos ojazos verdes increíbles, ligaba mucho, pero hasta en sus relaciones amorosas no ilusionó nunca a nadie”, destaca Santillán. Finalmente, se enamoraría profundamente de Claudia, su última compañera.

Tal vez había decidido regresar sobre sus pasos para ubicar a su hermano Leo, a la misma Claudia o para seguir ayudando en la retirada a quienes escapando de las balas asesinas habían quedado rezagados en el camino. En fotos y filmaciones puede reconocerse a Darío Santillán auxiliando a otros compañeros y compañeras que corrían por la avenida Pavón --intentando replegar a los que venían más retrasados, quizás, para que pudieran subir al tren--. El luchador definitivamente no dudó en sostener la mano de Maximiliano Kosteki mientras agonizaba en el hall de la estación, extendiendo la suya ante las armas asesinas para que dejaran de disparar.

Lo cierto es que la represión de aquel día apagó la vida de dos luchadores sociales con sueños y esperanzas; episodio que el diario Clarín tituló como “La crisis causó 2 nuevas muertes” y que en su volanta destacó: “No se sabe aún quiénes dispararon contra los piqueteros”. Pero lo que no se puede tapar es la conciencia de muchos otros jóvenes que esperan por justicia y que encabezaron la marcha de antorchas rumbo a la base del Puente Pueyrredón (que da comienzo al acampe y la vigilia). Se acerca la noche y las voces de Rally Barrionuevo y Santillán padre todavía no retumbaron en Avellaneda. Cerca de las 21, Alberto cierra la jornada del viernes acompañado por las organizaciones sociales que llegaron para recordar a su hijo con un solo reclamo: “Juicio y castigo a todos los responsables. ¡Darío y Maxi no están solos!"

viernes 25 de junio de 2010

Pety: “Yo no quiero estar de la cabeza, quiero estar consciente”.-

El cantante y mentor de la banda de reggae Riddim, nacida en 1995 en Congreso, recibe a Agencia NAN antes del show que realizará mañana en La Trastienda. Y justifica la reciente firma de un contrato con una empresa discográfica: “Vivíamos con más planillas de Excel en la cabeza que componiendo. Mientras no nos toquen la parte artística, está todo bien”, afirma. También rememora el caso de gatillo fácil de Jorge García Barrera y subraya que aunque no se considera un “profeta”, siempre tuvo “la idea de escribir letras con conciencia”.

Por Adrián Pérez

Fotografías de Mariano Iñiguez

Buenos Aires, junio 25 (Agencia NAN-2010).- La puerta de entrada se abre y sobre la pared se muestra una extensa repisa de madera negra que presenta una variedad de intérpretes de los '70 y '80. Es como si en el viejo caserón de techos altos rebotaran las voces de Stevie Wonder, Curtis Love, Burning Spear y Denis Brown, todas juntas, en una polifonía inabarcable. También andan por ahí, haciendo lo suyo, el “reggae de blancos” del Prodan de Divididos por la felicidad o el Sting de Reggatta de Blanc. Años y artistas, todos, que habrían de delinear los primeros pasos de miles de jóvenes en el acercamiento a un género que se atesora en jardines primitivos. Un día antes de que asome el solsticio de invierno, Pety, cantante y mentor de Riddim, recibe a Agencia NAN en su casa de Villa Urquiza. El frontman se mueve a gusto por los laberintos de la memoria y entre mate y mate construye una arqueología que incorpora soul, funk, salsa y cuanto estilo o artista se conecte con la música negra, la espina dorsal del reggae.

Antiguas bandas y cantantes de la escena jamaiquina y londinense que supieron performar su camino artístico. Con la necesaria curiosidad de quien camina la vida buscando, cultivó un paladar musical propio durante la escuela secundaria, no compartido con el resto de sus compañeros que “estaban en el boludeo de Miguel Mateos, Zas”. De su padre heredó el gusto por el jazz, cuando ya escuchaba discos de Los Beatles y música instrumental. Y de Alfredo, un amigo de la infancia fallecido recientemente, el disco
Triple Sandinista de The Clash. “Eso sí que era bueno de verdad”, menciona, con un dejo de nostalgia en la mirada.

De Sumo dice que le “voló la cabeza” en 1985 cuando los vio en Cemento con apenas 16 años. Si bien, en ese entonces, el país transitaba por una incipiente democracia, Pety recuerda que por aquellos años había mucha razia en los recitales. “Los milicos levantaban a los pibes de los boliches y los llevaban directo a la central policial para ser retirados por el padre, tutor o encargado”. También rememora la emergencia de bandas como Geniol con Coca que bullían entre las misas punks en La Capilla, las varieté en el Parakultural o La esquina del Sol. “Geniol era un mimo que andaba con la cara pintada de blanco, y entre tema y tema, durante los shows de Sumo, salía al escenario y se divertía jugando al yo-yo --recuerda--. También hacía la segunda voz en ‘La rubia tarada’ cuando cantaba ‘un pseudo punkito con el acento finito.’”

Luego de algunas iniciativas efímeras y de viajes para acceder a discos que no llegaban al país, el vocalista pensó en armar un nuevo proyecto con un elenco más estable. “En el '94, viajé a Jamaica y volví con la cabeza cambiada. Luego me fui a Londres, de donde regresé con la cabeza más cambiada todavía”. Esa fue la motivación para armar Riddim, que se llamó así porque el cantante buscaba una palabra que estuviera emparentada con el género. “Recuerdo haber visto, en un video del Reggae Sunsplash '82 a una banda que se llamaba Blue Riddim Band. Fue ahí cuando decidí que ese nombre iba justo para una banda de reggae”.

-- ¿Cómo funcionaba la escena del reggae por esos años? Imagino que el circuito sería casi imperceptible.
-- La banda se formó a fines del '95 y debutamos a principios del '96 en el Teatro del Plata. Recuerdo que ese día tocamos junto a Nuevas Raíces. Esa noche musicalizaron Pablito (Molina) y Fidel (Nadal), con quienes nos conocíamos del under. En esa época, el público que asistía a recitales de reggae estaba compuesto por bandas que iban a ver a bandas; éramos cinco o seis grupos y nos íbamos a ver entre todos. Muy pocos lugares nos abrían las puertas para tocar porque, como no éramos conocidos, no convocábamos demasiado.

-- Finalmente, y después de 15 años de formación, acaban de firmar contrato con Tocka Discos para el lanzamiento de Donde brilla el sol. Eso le resta autonomía a la banda.
-- Sí, pero ya no podíamos tener cinco discos, un DVD y administrarlo todo nosotros. Vivíamos con más planillas de Excel en la cabeza que componiendo. Llegó un momento en el que pensamos: “Si sacamos un disco nuevo vamos a una compañía y que lo laburen ellos porque si seguimos así vamos a terminar internando al manager”. El chabón tenía que buscar fechas, conseguirnos una sala de ensayo, fijarse cuántos discos habíamos vendido desde el primer álbum y a qué distribuidora se lo había dejado. Era una locura. Entonces recibimos dos o tres llamados de la gente de Tocka Discos y decidimos firmar contrato. Pero si firmamos con una compañía y nos obligan a cambiar de estilo, no me interesa seguir en la banda y supongo que dejará de ser Riddim. Mientras no me toquen la parte artística, está todo bien. ¿Querés hacer un video y ubicarlo en un canal de deportes? Hacelo, eso no importa mientras el mensaje y la música no cambien y tenga la meta que tuvo siempre.

-- Más allá de haber editado el último disco con ese sello, no dejaron de tocar en locales chicos como Zadar, en Wilde, o Peteco’s, en Lomas de Zamora.
-- Con la firma, lo único que cambió fue que nuestras canciones giran en la rotación de las radios. Si vas a ver a Riddim a San Justo, te vas a dar cuenta que somos los mismos que tocábamos ahí hace cuatro años. En realidad, es una puertita que abrimos para ver si nos escucha más gente, si crecemos en cantidad de público. La banda sigue siendo Riddim. Trabajamos con los mismos quince amigos de siempre con los que vamos y venimos para todos lados. La difusión fue lo único que nos interesó. No tenemos muchos beneficios extra. Algunas personas nos comentaban: “Riddim, los escuché nombrar, es la banda que toca todos los fines de semana”. Ya parecíamos una banda de cumbia (risas). Al no tener compañía que nos empujara, tocábamos viernes, sábados y domingos. Esa era la única forma que teníamos para promocionarnos. Ahora hay gente que conoce el corte de difusión pero que no sabe que lo hacemos nosotros.

-- ¿Se consideran puristas dentro del género?
-- El reggae es sumamente importante para mí. Desde que supe de qué se trataba, de qué hablaba, qué significaba en lo rítmico y en lo espiritual, trabajé para respetarlo un ciento por ciento. Igual todo está muy manoseado porque al hacerse masivo se bastardea.

-- Pero ese manoseo también llegó de la mano de la improvisación y la irresponsabilidad de otros géneros.
-- Eso pasó con Cromañón, que hundió al rock y lo llevó hasta al segundo subsuelo. El rock barrial hizo estragos: doscientas familias quedaron hechas mierda. “La banda más bengalera”. Destruyeron a doscientas familias, arruinaron no sólo al rock sino a la gente que trabaja para el rock. Tenemos que dejarle un mensaje claro y copado a la juventud.

-- ¿Sobre qué cimientos se construye ese mensaje?
-- Hay que cortar un poco con la birrita en la esquina del barrio. Tenés una banda y me hablás de tomar una birrita en la esquina mientras el otro me habla de tomar vino en cajita. Pero todos hablan de lo mismo. “Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio”. ¿Qué me estás diciendo con esa letra? “Andate a dormir vos, yo quiero estar de la cabeza”. Yo no quiero estar de la cabeza, quiero estar consciente. ¿Eso es lo que les dicen a pibes de catorce años? Yo quiero hablar de amor, de paz. De seguir adelante pese a que te tiren toda la mierda encima.

-- Y hablando de seguir adelante, en su segundo disco compusieron “Remando”.
-- Esa canción se llamó así porque sacamos el disco mientras nuestro amigo De La Rúa nos había dejado el dólar a cinco pesos. En ese momento, estábamos grabando y teníamos que pagar el estudio en dólares. Tuvimos que pedirle plata prestada a amigos. No sabíamos si íbamos a sacar el disco y la última letra que escribimos fue “Remando”, que habla precisamente de “remar aunque el mar hoy no esté calmo” y te de el viento en contra. Vivimos una situación muy fuerte que cambió por completo el concepto de la canción.

-- Resignificación que llegó con la historia de un pibe asesinado por el gatillo fácil en la provincia de Buenos Aires.
-- Sí. La de Jorge García Barrera. Era un chico que jugaba al fútbol en San Miguel y escuchaba nuestra música. Mientras estaba en una parada esperando el colectivo con su novia, pasó un Corsa con tres policías de civil que molestaban a la chica. Jorge les pidió que la dejaran tranquila y ahí nomás lo balearon. Todavía recuerdo cuando el tecladista me llamó a casa para pedirme que pusiera el noticiero. Lo primero que pude ver fue a una chica llorando y un cartel que decía “Pueblada en Pablo Nogués por el gatillo fácil”. Estaba leyendo la letra de “Remando”; era la hermana que había recibido una carta de Jorge con la letra de la canción. Lo cuento y se me pone la piel de gallina. Me acuerdo de su cara leyendo la nota para todo el pueblo. “Remando” pasó a representar muchísimo. Ahí fue cuando pensé que la letra había servido para algo porque el pibe se descargó con eso. Fue la última carta que le había enviado a la hermana, que estaba viviendo en España. Eso nos mostró que estábamos haciendo las cosas medianamente bien, que no estábamos escribiendo giladas. Hace poco organizamos un show en San Miguel en homenaje a Jorge y estuvimos junto a su familia. Fue muy fuerte encontrarme en el escenario cantando la canción y ver fotos de él en una pantalla. Esos son los momentos en los que la música te marca. Si bien fue a raíz de una historia muy triste, te motiva a seguir adelante. Y aunque no somos profetas, siempre tuvimos la idea de escribir cosas con conciencia y de decir algo copado en las letras.

-- Hablando de profetas, Riddim grabó en dos oportunidades junto al poeta dub rastafari Benjamin Zephaniah. ¿Cómo fue trabajar con él?
-- Benjamin vive en Londres y es una persona increíble. La primera vez que vino a Argentina fue en 1993 cuando el Consulado británico lo trajo para hacer una performance de poesía sobre bases dub y a capella. Cuando regresó en 2000 estábamos grabando Roots, Riddim, Reggae y lo invité a cantar “Truth Revolution”, que fue el primer dub poetry nacional. El metió su poesía encima de lo que tocábamos. En 2002, mientras estábamos grabando
Remando, volvió a traerlo el Consulado británico a la Feria del Libro y le dije que estábamos grabando de nuevo. Entonces, se vino al estudio a cantar dos temas: “Letting off steam” y “Having a word”. Zephaniah es una persona que cuando está de gira visita colegios y cárceles. Que un tipo así grabe dos temas con nosotros en Argentina fue importantísimo. Creo que meter en el primer disco un tema de él fue algo así como una bendición.

-- Además de Zephaniah trabajaron con otros músicos destacados.
-- Alejandro Sokol grabó en la canción “Restos vivos” incluida en
Remando, que ahora tiene otro significado también. Sokol era una persona que amaba el reggae. Un día fui a la casa de un amigo en común, llega Ale escuchando un discman y me dice: “Pety, mirá lo que tengo”. Estaba escuchando a Joe Gibbs, un jamaiquino que debe haber editado un disco y medio. Y me pregunta: “¿Sabés quién es este tipo? Es el maestro de Bob Marley”. Y no se equivocaba porque Gibbs fue el maestro de canto de Marley y Peter Tosh. Alejandro era un tipo que escuchaba muy buena música. Agarraba una guitarra y te entretenía hasta las tres de la mañana.

-- No satisfechos con ellos, trabajaron con el multifacético Mikey Dread, ingeniero de sonido, cantante, productor, locutor y uno de los mayores innovadores dentro del reggae.
-- Tocar con él en Preparen, apunten, fuego fue el pico máximo de la banda. En 2006, se presentó en Argentina en el marco del Oye Reggae V, el último que se organizó en Córdoba, en Villa Rumipal. Nos escribíamos vía mail. El fue el primer artista jamaiquino que tuvo página web (http://mikeydread.com). Estaba loco por la tecnología. Lo contacté mediante su sitio para decirle que sería bueno que hiciera una gira por Latinoamérica y llegara a Argentina. Y me contestó él mismo, agradeciéndome el mensaje y resaltando la emoción que le provocaba saber que alguien en Argentina tenía todos sus discos. “Me gustaría verlo para creerlo”, me dijo (risas). Y me aseguró que si yo lo conectaba con algún promotor, podría contar con él. Al año y medio me llama el promotor del Oye Reggae y me pregunta si tenía pensado un artista para traer al festival. Sin vacilar, le respondí: Mikey Dread. Así fue como participó del festival, donde nosotros fuimos su backing band. No contento con eso, quiso grabar diez temas con nosotros. Lamentablemente, falleció seis meses después.

-- Por más que el músico se embandere detrás de una independencia a ultranza, todo artista pretende que su arte trascienda los límites de las cincuenta o cien personas que asisten a los shows.
-- Para hacer eso tenés que caer con los mismos tres tipos que manejan todo en el país. Ellos mueven la música en todas las FM. Son los que dicen que salió este artista que es mejor y meten tu disco por un año en un cajón. Somos músicos y queremos que la gente nos conozca. Vamos con el “disquito” a la Rock&Pop y les decimos: “Soy Pepe Grillo y los Descalzos”. Les pedimos que pasen uno de nuestros temas y ellos responden que no, que tienen un montón de discos para pasar que envió la compañía, que están en la pila de las cuarenta bandas de siempre (de esa pila, la mitad son de Calamaro porque es lo que vende). Entonces, decís que pagás el espacio para que pasen tu tema y ellos responden que esa gente ya pagó todo el mes.

-- Mañana presentan Donde brilla el sol en La Trastienda. ¿Tienen pensado un show especial? ¿Puede adelantar cómo será?
-- Tenemos pensado hacer dos funciones, una a las 21 para que puedan ir los chicos, y otra a la medianoche. Vamos a tocar los doce temas del disco, más algunos clásicos del reggae jamaiquino (Steel Pulse, The Skatallites y Denis Brown). Como invitados estarán algunos músicos de Dancing Mood y posiblemente se sume Alika. También estará el tecladista de Todos Tus Muertos, Germán Álvarez, que también fue tecladista de Lumumba y Abed Nego, dos grandes bandas del reggae local. Además, pensamos en una escenografía especial con algunas imágenes proyectadas en pantalla grande donde repasaremos la historia de la banda. Más o menos, vamos a tocar dos horas aproximadamente.

-- Más allá de los compromisos asumidos en cuanto a la presentación del nuevo disco, ¿cuáles son los planes de Riddim para el resto del año?
-- Por ahora, seguir tocando mucho. Y aunque nunca salimos del país, hay posibilidades de presentarnos en México, donde hay mucha gente que nos escucha. Lo sabemos por la cantidad de mensajes que llegan a nuestro sitio web. Si llega a darse, sería un golazo. En quince años nunca nos tomamos un avión. En principio, sería para agosto o septiembre, dependiendo de la cantidad de fechas y de la posibilidad de tocar en un festival de reggae donde ya se presentaron Alika, Fidel o Los Cafres. Pasa que nosotros recién nos estamos haciendo conocidos a partir de este disco y el lanzamiento del video de difusión “Hey Bredda”, donde participaron Fidel y Mariano (Dread Mar I). Para fin de año tenemos pensado organizar un show importante para los quince años de Riddim.

Riddim: http://riddim.com.ar

jueves 24 de junio de 2010

Cuando Juan pasó a ser Xuan.-

Un viaje “iniciático” llevó a Juan Pablo González a trocar la primera letra de su nombre por una "X". Un cambio de identidad nunca puede ser elemental: representó una nueva forma de ser escritor. Se volvió “más receptivo” a las realidades latinoamericanas y a las culturas originarias. “En una piedra, una montaña o una planta hay un montón de sabiduría”, desliza quien aprendió a contactarse con la naturaleza. Sus relatos desafían las normas gramaticales y bifurcan castellano con el quechua y el aymara.

Por María Luz Carmona y Sergio Sánchez
Fotografía de Agencia NAN

Buenos Aires, junio 24 (Agencia NAN-2010).- Los viajes no sólo tienen la virtud de trasladar a las personas a dimensiones paralelas, a sitios mágicos donde el tiempo se detiene, sino que pueden motivar la transformación profunda y definitiva del individuo. Para quien quiera creerlo, alguien no es el mismo cuando regresa de un viaje, de esa experiencia intensa que coloca los sentidos en contacto con todos los elementos de la naturaleza. Porque ese acto pone en jaque los signos convencionales del lenguaje y los transforma en revolucionarios y subversivos. Eso le pasó a Xuan Pablo González, un joven oriundo del barrio porteño de Boedo, quien no sólo abandonó la "J" de su primer nombre en los caminos para conquistar una "X", sino que dejó atrás su rutina urbana y su forma de escritura tradicional.

“A partir de los viajes me surgió un corte muy fuerte, un cambio de cabeza muy groso y violento. Viajé justo después de la crisis de 2001, cuando era todo un quilombo y se había dado una serie de cosas que me impulsaron a viajar. Entonces, me di cuenta de que estaba muy receptivo en cuanto a los lenguajes de los pueblos de Perú, Bolivia, Ecuador; de América latina en general. Y también a sus problemáticas. Sentía mucha más empatía y eso me sirvió para salir un poco del ego del escritor y cumplir un rol de denuncia, más social”, cuenta González durante una charla con Agencia NAN, en una placita de su barrio.

Durante el primer viaje que emprendió desde 2002 por Latinoamérica --planeado por algunos meses, pero que duró un año--, Xuan se dejó atravesar por un nuevo lenguaje y cambió su concepción de la vida, de la cultura y, sobre todo, de la escritura, un arte que practicaba desde sus años en la escuela secundaria pero que nunca había explotado de manera tan profunda. “Mi primer libro, Leyendasurevoluzion, fue muy explosivo. Significó romper con el lenguaje, con cosas que venía escribiendo, que tenía en la cabeza, y con las decisiones que iba a tomar en mi vida. Me sirvió para sacarme un montón de cuestiones de encima. En tanto, el segundo, Alucinaciones Salvajes Proyectadas (2004), que escribí mientras recorría México, Cuba y Guatemala tiene otra dirección. Ya sabía por dónde quería andar. Quería conocer las culturas originarias, sus conocimientos, su sabiduría, incorporar sus distintas lenguas, mitos y leyendas. Entonces, en los siguientes libros fui profundizando esa postura”, explica el artista de barba y rastas.

En sus fragmentos de mundo, en los que combina la lengua heredada de España con los idiomas originarios –como el quechua y el aymara--, el escritor autodidacta reivindica héroes callados, como Túpac Amaru, a quien le dedica su último libro, Suenhos Tupamaros (2010). Y en sus breves relatos, cuentos, crónicas y poesías revive las historias de personajes de pueblos lejanos, como chamanes, mamitas, taitas, curanderos, sabios, paisanos y campesinos.

“Siento que esos fueron viajes iniciáticos como, por ejemplo, el del Che, que primero hizo uno para abrirse a las problemáticas de la cultura latinoamericana. A mí me sirvió para mamar un montón de cosas y no de los libros, sino para conectarme con la gente y con los lugares, porque ambos tienen mucho para decir. Una montaña, un lago, un río, una selva, unas ruinas o una pirámide maya también tienen mucho que decirte. Lo que pasa es que tenés que volverte receptivo para escuchar a la gente y también a una montaña”, revela el viajero que evidencia su apertura para dialogar con quien quiera oírlo.

-- Y en esa tarea por incorporar información de la naturaleza, ¿cuál fue la experiencia con las plantas sagradas que profundiza en los libros?
-- En ningún lugar del mundo hay tanta variedad de plantas como en Latinoamérica. Acá hay cientos de especies y muchos chamanes, sabios, taitas, amawtas indígenas que tienen el conocimiento y pueden enseñarte. Eso no existe en ningún lugar del mundo. Esas experiencias te comunican con la tierra y la sabiduría ancestral y no tienen comparación con nada, ni con la escuela ni con la universidad. Tienen que ver con el viajar, con una comunión espiritual. En una piedra,
una montaña o una planta hay un montón de sabiduría.

-- ¿Cómo fue su relación con las comunidades? ¿Pudo generar un vínculo con ellos?
-- Cuando estás en el camino las puertas se te abren. Muchas veces sentí que estaba en el lugar y momento adecuados. Cuando querés aprender, a los taitas o las mamitas no les importa si sos blanco o moreno: te enseñan igual. Lo que quieren es trasmitir el conocimiento. Dentro de las comunidades también puede haber gente a la que le generes rechazo. En una comunidad en la que estuve uno de los aborígenes me miraba con desconfianza y me tiraba mala onda. Pero un día llegó a la comunidad una computadora y yo la programé porque ellos no sabían hacerlo. Entonces, a partir de ese momento, hubo buena onda con él. Después me regaló sus plumas, que tengo guardadas en mi casa. Tiene que ver con una reciprocidad. Lo que llaman el Ayni, quiere decir dar y recibir. Es mucho más lo que ellos te pueden enseñar que lo que vos les podés enseñar a ellos. Es un aprendizaje recíproco. Yo siento que fue más lo que recibí que lo que di.

-- ¿Se dan naturalmente los temas que reivindica en los textos?
-- Soy más intuitivo que racional. Lo que suelo racionalizar lo hago después. (Julio) Cortázar dice: “Vos no elegís los temas sino que los temas te eligen”. De repente me baja la información como una especie de mandato cósmico, entonces me pongo a investigar. Voy a una biblioteca, una comunidad o una montaña, al lugar donde sienta que puedo recibir la información. No me lo cuestiono. Siento que hoy no estamos para cuestionar nada. Estamos en el Pachakuti, en un momento crítico en el que hay que pasar cierta información, porque es necesario. Y de eso me di cuenta cuando empecé a publicar. No lo racionalizo. Le doy bola a una información que está mucho más allá de mí, que recibo de tal o cual lado, que me trasciende y que creo que es necesaria que circule. Si a mí me hizo bien, se la paso a otro. A veces me siento un intérprete.

Y gracias a la sabiduría que pudo aprehender e interpretar, autoeditó también Rompecabezas de la Ciudad Perdida de Esteco (2005), Psicodelianarkocorrida (2008) y Antiguos Cantos de la Tierra (2009), un libro en donde recopila poesía y cantos de las culturas originarias de América y África. Luego de seis publicaciones, el autor comenzó a vivir de su arte: “Yo estoy sobreviviendo de la escritura. Me siento un afortunado. Por primera vez puedo vivir de esto”. Aunque sus publicaciones frecuentan la Feria del Libro Independiente (FLIA) y otros festivales populares, también pueden encontrarse en varias librerías de la Ciudad de Buenos Aires y en la capital de Salta. “La autogestión está buenísima. Es una mentira que la única forma de que te lean es a través del mercado editorial. La independencia es un camino de lucha, que es más interesante que estar en una editorial”, abogó el escritor.

Una lucha a través del lenguaje

“Bienvenido a Lokombia”, invita uno de los relatos incluidos en Leyendasurevoluzion. Una vez adentro, una frase irrumpe: “En la ciudades hay más milikos que árboles”. Y detrás de ella se suceden ideas que desafían a las normas gramaticales, al mismo tiempo que las palabras juegan a dibujar figuras. “Creo que el lenguaje es una forma de dominación. El castellano acá es un lenguaje de invasión y colonización. De hecho, cuando Antonio de Nebrija escribió el primer diccionario de la lengua española, en 1492, ya habían invadido América y ya había palabras indígenas incorporadas al castellano. Por entonces, Nebrija le dijo a la reina que la lengua era una forma de dominación imperialista. Y, al mismo tiempo, vemos que hoy en los Congresos de la Lengua los españoles nos vienen a decir cómo tenemos que hablar y cosas como esas que son de las más retrógradas”, considera.

“Por otro lado, --continúa-- el cubano Leonardo Acosta decía que la potencia que tiene el lenguaje como arma de dominación y colonización es impresionante y que no nos damos cuenta; no tomamos consciencia en el día a día, en el habla cotidiana. Los guaraníes, los tobas, los wichis nacen con su lengua y recién incorporan el castellano a los diez o quince años. ¿A cuántas comunidades jodieron con papeles en otro idioma que no podían leer? El lenguaje todavía sigue siendo un arma de dominación. Un maestro rural contaba que gente que hablaba el kakan (una lengua andina), en una zona de Catamarca, era fusilada por hablarlo. Es terrible que haya gente que mató a otras por su lengua. Y así hubo lenguas de acá que desaparecieron. Por eso yo creo que mi escritura es una forma de lucha, una suerte de combate a través del lenguaje. A partir de la escritura trato de dar batalla a la colonización en un proceso de descolonización.”

Correo electrónico: intiqo@yahoo.com.ar

miércoles 23 de junio de 2010

La “escuela de la resistencia”.-

La Secretaría de Cultura de Avellaneda pretende que el Instituto de Arte Cinematográfico, de donde egresaron Juan José Campanella, Lucrecia Martel y Jorge Nisco, sea absorbido por la recién creada universidad nacional de ese municipio. Alumnos y profesores reniegan de la operación: las posibilidades educativas que brinda la pedagogía del terciario se verían suplantadas por una lógica de licenciatura, acaso menos útil para satisfacer las inquietudes de estos cineastas de hoy y mañana.

Por Nicolás Sagaian
Fotografía gentileza del IDAC

Buenos Aires, junio 23 (Agencia NAN-2010).- El drama que protagoniza el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC) aún no posee un desenlace previsible. Pero, entre medio de tanto suspenso, alumnos y profesores pretenden evitar un final fatal: el cierre. Por eso desde hace tiempo se encuentran en estado de alerta y asamblea permanente, ante la posible implementación de una medida masticada por la Secretaría de Cultura municipal que buscará absorber a la escuela “por cuestiones presupuestarias” para que forme parte de la recién creada universidad nacional del distrito, que comenzará a funcionar en marzo de 2011. Al menos hasta ahora, como materialización de esa política “no se abrirá la inscripción del IDAC para el próximo año”, como lo confirmó el rector del instituto, Raúl Tosso. Con esto, los alumnos tendrán que elegir entre terminar sus estudios o hacer una complementación y pasarse a la flamante carrera de Producción de Medios Audiovisuales de la facultad. Como está a la vista, no pretenden cambiar su forma de aprendizaje, sino todo lo contrario; aspiran a defender su histórica filosofía.

No por nada el IDAC fue reconocido como la “escuela de la resistencia”. Cuna de profesionales cinematográficos durante 40 años, el instituto soportó todos los vendavales, inclusive el de la última dictadura militar. Así, siempre se caracterizó por mantener una reconocida línea de enseñanza, directamente volcada hacia la práctica fílmica y a la formación íntegra de realizadores, con las que echaron sus cimientos Juan José Campanela, Lucrecia Martel y Jorge Nisco, entre otros. Aunque ahora, producto de algunas cuestiones burocráticas, gran parte de ese estilo podría cambiar. “De concretarse la transformación, Buenos Aires perdería un centro de formación cultural totalmente irrecuperable, a causa de simples cuestiones políticas, que más o menos, terminarán desvirtuando un diseño curricular bien armado para desembocar en una enseñanza teórica y masiva”, señaló la profesora Natacha Mell en diálogo con Agencia NAN.

Si bien la información corrió en los últimos días, la situación comenzó a gestarse cuando la Cámara de Diputados bonaerense aprobó la creación de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNAV). Tras casi un año de tratamiento y un polémico paso por Senadores, se avaló la concreción de la Casa de Altos Estudios, cuya oferta educativa estará orientada hacia las áreas de cultura, arte, deporte, producción y ambiente. Según remarcó a esta agencia el rector organizador de la Universidad, Jorge Calzoni, “la idea es poner en marcha al menos una carrera de cada uno de estos departamentos con un plazo límite ubicado en marzo de 2011”. Pero hasta ahora no hay más que meras intensiones, porque el municipio sólo concretó la compra de únicamente un inmueble, ubicado en las calles Paso de la Patria y Entre Ríos, mientras que todavía no diseñó totalmente un plan de desarrollo y normalización tanto para la contratación de profesores como para cada una de las doce carreras que se pretenden brindar.

Entonces, “como un plan sistemático” (no acabado), la Secretaría de Cultura de Avellaneda tiene pensado “integrar” a varios de los institutos educativos de la zona para ir moldeando la primera etapa de configuración de la infraestructura de la universidad y la normalización de la puesta en marcha de claustros a partir de un trabajo que tardará en asentarse aproximadamente seis años. “Ahora estamos en un período de coordinación que no se ve, pero es muy útil de cara a lo que se viene”, resaltó casi excusándose el titular de ese área, Antonio Hugo Caruso. En tal sentido, el funcionario admitió que por el momento existen algunas “cuestiones que no están definidas”, pero según prevé el gobierno comandado por Jorge Ferraresi recién “para octubre de 2011” podría aventurarse “un crecimiento sólido” de la casa de altos estudios hasta que cada una de las facultades se haya consolidado.

Sin dar demasiadas vueltas, el panorama no parecería tan tranquilo como el que pintan a nivel municipal. “El pase de manos la UNAV no aporta equipamiento y ni siquiera organiza un plan de estudios de cero, adueñándose y arruinando por completo el del IDAC, según dicen, por motivos económicos y presupuestarios”, afirma Guillermo Fernández Morán, actual titular de la materia sobre guión. Lo único que prometieron fue una “reubicación” directa de todos los profesores, con el mismo sueldo pero no con la misma tarea. La filosofía de la educación artística cambiará: de una enseñanza personalizada y con un fuerte acento en la creación y producción se pasará a una licenciatura con forma más teórica y general. “¿A esto llaman oferta innovadora, excelencia académica, universidad inclusiva?”, se preguntó el docente.

Los alumnos pretenden defender el Instituto que eligieron casualmente por no ser universitario y por enseñar de la manera en la que se enseña. “Todos los realizadores que pasan por el IDAC aprenden a hacer cine con recursos escasos o nulos, casi de forma autogestiva; terminan haciendo un carro de traveling con un changuito de supermercado”, explicó Mell.

Bajo una misma consigna, el uso de los equipos y materiales es completamente gratuito, ya sea para todo tipo de trabajos en horarios de clase o extracurriculares. La cooperadora sólo cobra 30 pesos por mes a quién pueda pagarlo. Por eso, más allá de la precariedad del edificio en donde tienen que estudiar --antes ocupado por la Escuela de Música Popular de Avellaneda-- el clima es “muy ameno” entre todos los que hacen posible el desarrollo de la escuela terciaria que, según coinciden alumnos y profesores, tiene el alma de “una gran familia”.

Por todo esto y mucho más, todos aseguran al unísono que ante la posibilidad de una modificación del IDAC “la carrera no mejorará, se achicará”. Puntualmente porque quienes buscaron ingresar a este tipo de enseñanza cinematográfica lo hicieron por la práctica intensa y a partir de la “diferencia” que les aportaba el instituto de arte en relación a otras ofertas universitarias ya existentes. A saber, en la zona existen profesionalizaciones específicas en Diseño de Imagen y Sonido en la UBA y la Licenciatura en Audiovisión de la Universidad de Lanús. También un poco más lejos está en la Universidad del Cine (FUC) y en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, donde se brindan especializaciones en guión, dirección y fotografía, pero no en el área de realización cinematográfica como propone puntualmente la escuela de Avellaneda.

En ese sentido, los estudiantes no están en contra de la UNAV; de ninguna manera. “La apoyamos. Pero creemos que pueden coexistir ambas instituciones, como ya hay otras características en esta rama. Es más, nos gustaría que pudiéramos, luego de tener la tecnicatura del IDAC, quizá hacer una licenciatura en otro lado. Pero al parecer esta opción no es viable para la municipalidad. Esto nos mantiene preocupados”, comentó Fernández Morán antes de remarcar que “el gobierno comunal debería encontrar nuevos planes”, sin perjudicar parte de cualquier patrimonio artístico, cultural y educativo.

lunes 21 de junio de 2010

“El amante del amor” en Patio de Actores.-

Inspirada en sonetos de William Shakespeare, la pieza dirigida por Helena Tritek permite cierta reflexión en torno a la sensualidad, el deseo y el amor, sin textos moralizantes y con una dosis de humor. Además del interesante abordaje del tema, las actuaciones y el vestuario son otros puntos fuertes.

Por Andrés Valenzuela
Fotografía gentileza de El amante del amor

Buenos Aires, junio 22 (Agencia NAN-2010).- En algunas distinciones se puede perder el rumbo. Confundir sensualidad con belleza, atracción con amor. Aceptar que erotismo es lo mismo que lascivia. Aún si no tuviese otros muchos indudables méritos técnicos, sólo por clarificar esas distinciones con elegancia vale la pena ver El amante del amor, obra teatral de Helena Tritek, inspirada en los sonetos del dramaturgo inglés William Shakespeare. La puesta puede verse cada viernes a las 21 en el Patio de Actores (Lerma 568, Ciudad de Buenos Aires) y cuenta con las actuaciones de Victoria Almeida, Stella Brandolin, Mariano Gladic, Roberto Romano y Alejandro Viola.

En su adaptación, Tritek realiza un trabajo excepcional. La directora toma un puñado de sonetos del Bardo --acaso su faceta menos explorada sobre las tablas-– y consigue no sólo hilarlos sólidamente, sino también la paradoja de actualizarlos casi sin modificarlos. La obra tiene también una eficaz puesta en escena que prácticamente evita las pausas entre una escena y otra, y entre un acto y el que le sigue. Con pocos elementos, pero bien dispuestos, y un trabajo intenso y continuo de los actores, la obra avanza sin pausas y sin prisas, permitiendo al espectador incorporarla a buen ritmo.

El vestuario está muy bien logrado. Es sobrio y elegante. Y es destacable, en particular, la variedad de caracterizaciones que impone a las actrices y que resuelve en algunos casos con un simple atrezzo más o de menos.

El amante del amor aborda lo mencionado en el primer párrafo. Acaso preocupada por no limitar el tono de la obra a una sensualidad demasiado marcada, Tritek incluye numerosos elementos humorísticos que se dan sobre todo a partir del grotesco. Con esto consigue desacralizar y eliminar la pomposidad de algunos textos de Shakespeare (de raíz popular, pero a los que muchas veces se los talla en piedra). Así también consigue alejar la obra del simple erotismo para permitir cierta reflexión en torno a la sensualidad, el deseo y el amor.

La obra trabaja sugiriendo continuamente distinciones y paradojas entre esos elementos, pero jamás explicitando sus conclusiones. Allí radica otra de sus fortalezas y de su fuerza, al invitar al espectador a compartir la responsabilidad de construir una mirada sobre el tema y, a la vez, valorando su capacidad para abordar el trabajo, sin textos moralizantes, declamaciones aburridas ni conclusiones de Perogrullo.

El trabajo de los actores es otro punto fuerte de El amante del amor. Los cinco rostros capturan la atención del espectador y sus cuerpos obligan a la mirada a seguirlos. Amén de caracterizar muy bien sus papeles, el quinteto dirigido por Tritek se luce en otros rubros, como el canto y la danza. Así, los varones se destacan por los pasajes de ópera italiana que entonan, a los que Almeida suma su voz en ocasiones. En cuanto a ella, también llama la atención con dos pasajes de danza muy bien logrados, de movimientos intensos y sensuales.

Todo el conjunto se condensa en hora y media de espectáculo consistente y sumamente interesante. Así, El amante del amor propone una reflexión sobre aquello que --muchos aseguran-- puede mover montañas y que sin embargo hace siglos que se intenta definir.

Discos: “No te pierdas de lo real” (Varsovia Varuna, 2007).-

El trabajo primigenio del cuarteto platense mantiene a lo largo de diez temas una línea rockera que se deja influir en varios momentos por el reggae, la milonga, la zamba y el vals.

Por Guillermina Watkins

La Plata, junio 21 (Agencia NAN-2010).- El cuarteto de La Plata Varsovia Varuna lejos está de sonar como Varsovia, la primera banda de los ex Joy Division y ex New Order. En vez de climas oscuros y melodías graves, los Varuna se proponen dejar en la memoria musical un disco de diez temas que le rinde homenaje a la canción tradicional y se deja influir por el reggae, la milonga, la zamba y el vals, sin perder el rumbo de una línea rockera.

De este modo, la banda comandada por la voz bien trabajada de Juano fue formando su amplio séquito de seguidores del rock universal y, así, llegó a tocar junto a Baltasar Comotto (guitarrista del Indio Solari y de Luis Alberto Spinetta); compartir escenario con el excéntrico músico uruguayo Martín Buscaglia, ser soporte de NTVG en Rauch y participar como invitada en el festival Muchogustok.

No te pierdas de lo real, el álbum primigenio de esta banda que vanagloria del rock en todas sus formas, propone un recorrido por alguno de los ejes temáticos de la vida e invita, como punto de reflexión más fuerte, a no perderse de lo real ante las adversidades, intentando llegar a la gente sin peajes.

Así, abre el repertorio de una decena de temas “Pecan”, en clave reggae, con guitarras seguras al frente como una crítica a quienes venden una realidad estanca, con culpas, sexo castigado y a quienes “pecan por no pecar”. Inmediatamente le sigue “Hawai”, pista que comienza con un ritmo similar al de una balada, una cancioncita, y termina con mensaje esperanzador para quienes se levantan con miedo.

“Quedate acá” y “Bombea”, canciones rifferas con un tinte arbolesco, son temas que tienen la misma línea: empiezan tranquilos y después se convierten en una ola de guitarras y trompetas principalmente. “Milonguita” y “Zamba” son dos temas que permiten una salida del trayecto que venían transitando los músicos para desembocar en las opresiones y represiones, y en la necesidad de sentir que “el sentido de la realidad es sentir realmente que estás acá”.

Cierran “Aglusón”, una balada rockera y desahuciada; “Fuga”, un valsecito; “Cosas”, uno de los mejores momentos el disco donde los artistas reflexionan sobre el amor, el miedo y la muerte; y “Cochecitos”, una crítica a una sociedad que sólo prefiere andar contando las victorias y que por eso se impone “borrar su memoria”.

Por eso, los lectores de Agencia NAN tienen la oportunidad de llegar a esta banda, que propone encontrar una mirada distinta de tanta realidad como punto de partida para dejarse llevar por el verdadero sentido de las cosas y sobre todo de la música.

My Space: www.myspace.com/varsoviavaruna

viernes 18 de junio de 2010

Cáncer de Colón.-

Un director teatral que se desempeñó en un centro de salud. Un fotógrafo histórico de un lugar al que tiene prohibido el acceso. Talleres de producción de una de las cinco salas líricas más importantes del mundo en un espacio inadecuado. Los casos individuales de Diego Cosín, Máximo Parpagnoli y Héctor Vidaurre sirven para trazar una radiografía de la grave situación que afrontan los trabajadores del Teatro Colón: eso que una reapertura anunciada con bombos y platillos escondió bajo la alfombra.

Por Facundo Gari y María Daniela Yaccar
Collage de Taikonautas

Buenos Aires, junio 18 (Agencia NAN-2010).- El 24 de mayo, la del Colón fue la (re)apertura del teatro comunal de ópera, pero también de nuevas (o viejas) grietas: chispazos entre el Gobierno porteño y nacional, cuestionamientos sobre el manejo de los fondos para la restauración, el retorno espectral del recuerdo de los tiempos en los que las reparaciones estuvieron detenidas y el edificio, sumido en el abandono. Y mientras estudiantes visitaban el teatro y se asombraban de su magnitud, Mauricio Macri almorzaba allí con la señora Mirtha Legrand y una ópera de Puccini reinauguraba el escenario, otra grieta tenía lugar tras bambalinas: la situación de los trabajadores del teatro. De los más de 1200 empleados de planta permanente que se desempeñaban allí antes del comienzo de la remodelación, sólo 800 quedaron en sus cargos. Del resto, algunos están trabajando en otras dependencias del Gobierno porteño, como Salud, y unas 138 personas fueron puestas en disponibilidad en febrero pasado. “Tenemos que buscar un nuevo destino dentro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires o nos lo pueden adjudicar aunque no estemos de acuerdo. El plazo para la reubicación transitoria y la obtención del pase definitivo es de seis meses”, explica a Agencia NAN Máximo Parpagnoli, delegado de ATE-Colón e integrante del área de Fotografía del teatro. Si no encuentran un nuevo lugar, los trabajadores “serán indemnizados con la mínima y luego exonerados”.

El número exacto de empleados antes de que comenzara la reparación es 1242. El conflicto comenzó en marzo de 2009, cuando 92 personas de diferentes sectores del Colón fueron trasladadas a hospitales y (por la Resolución 1224) 278 empleados terminaron en el Instituto Superior de la Carrera, “un centro de capacitación del gobierno porteño donde brindan cursos de electrónica, enfermería, tareas contables y otras”, detalla Parpagnoli, y aclara que allí se quedaron sin funciones. Pese a no figurar en los padrones, continuaron prestando funciones al Colón durante todo 2009. “De otra forma no hubiera salido la temporada”, recalca el fotógrafo.

El caso llegó al Juzgado 3 en lo Contencioso Administrativo, a cargo del juez Guillermo Scheibler. Inicialmente, una medida cautelar favoreció a los trabajadores, pero luego fue revocada parcialmente por una apelación. Desde enero de este año, los trabajadores ya no pueden ingresar al teatro. De aquellos 278 empleados que habían quedado sin funciones, 100 fueron reincorporados a la planta permanente del Colón. Del resto, “algunos se jubilaron, otros murieron y otros pidieron su traslado definitivo”. Unos 138 trabajadores fueron puestos en disponibilidad. “Al ser gente con una especificidad tan grande era casi imposible encontrar un destino afín a la tareas que realizaban, entonces la mandaban a cualquier lugar”, explica Parpagnoli.

A comienzos de mayo, una nueva medida cautelar benefició a los trabajadores, lo cual debería haber redundado en la reincorporación de las 138 personas. Pero eso no sucedió. Acto seguido, los trabajadores llevaron su denuncia al fuero penal, por “desobediencia judicial agravada con la falta de deber de un funcionario público”. A nivel judicial, ése es el último capítulo de esta “tragedia” tras bambalinas. Pero la trama tiene otras puntas. Porque, según indica Parpagnoli, las remodelaciones fueron hechas “a las apuradas y por gente que no sabe de teatro lírico y no conoce el funcionamiento de la institución”. Las áreas tercerizadas fueron “limpieza, acomodadores, mayordomía y muchas de administración, que quedaron en manos de consultorías y otra gente de afuera”, enumera.

Agencia NAN
intentó comunicarse en reiteradas oportunidades con funcionarios del gobierno porteño, pero siempre dilataron la respuesta. Los trabajadores consultados por esta agencia consideran que la intención de Pedro Pablo García Caffi, director del teatro, es reducir la cantidad de empleados de planta estable, en principio, de 1200 a 800. “Una idea que tanto el director del Colón como Macri han utilizado hasta el cansancio es un dicho del escenógrafo Roberto Oswald, que decía que entre los ’60 y ’70 el teatro tenía entre 850 y 900 personas. Pero hay una parte que Oswald no les dijo, o que les dijo y ellos no escucharon: en esa época había efectivamente 900 estables, pero había aproximadamente 150 contratados. Y otra cuestión fundamental es que en esa época la carga horaria de la gente era entre 8 y 10 horas diarias. Hoy la carga promedio es de seis horas.”

Seguramente, los trabajadores hayan vivido la gran reapertura con un sabor amargo como Parpagnoli. “Sabía que Macri y García Caffi no iban a hacer más ni menos que esta especie de fiesta mediática con un gran desprecio por el público natural del teatro.” En todo conflicto colectivo, la veta más subterránea e invisible es la de las vidas individuales, en este caso, la de seres que entregaron su vida a una labor y que ven cómo su realidad adquiere un giro inesperado. Parpagnoli, que ingresó al teatro con 26 años para desempeñarse como fotógrafo, es uno de esos que no encuentran consuelo en las vueltas de la vida, sino que se quejan por un cambio impulsado por un “neomenemismo con menos neuronas”. El duelo, dice, ya pasó. “Pero hay que trabajar para que el teatro no sea lo que Macri quiere, sino uno más popular, más dedicado al rédito social”, concluye quien todavía se siente trabajador del espacio al que ingresó a mediados de los ’80.

Del Colón al Durand

“El barbijo de Sevilla”, escribió. Era imposible que encerrado en un trailer “estilo cinematográfico” en la puerta del Hospital Durand, anotando los ingresos de los niños que llegaban a revisarse por la persistencia de la pandemia porcina el invierno pasado, el productor televisivo, director teatral y régisseur Diego Cosín no imaginara un listado de óperas que montaría en ese centro asistencial, más distante de sus aspiraciones que del que fuera su lugar de trabajo desde 2006. A ese “frío cuartito de dos por dos” le puso una cuota de humor, como alega que es su “forma de ser”, para que el traslado del máximo coliseo argentino, en donde producía el programa Al Colón, para Canal 7, al área de pediatría de ese centro asistencial no fuera tan agrio como la orina de los frasquitos que rechazó acomodar su primer día entre batas blancas, luego de que un compañero del área de Comunicación le avisara por teléfono y a su casa que debía presentarse en el Ministerio de Salud porteño. Era marzo del año pasado y Cosín realizaba su labor directamente en los estudios de la señal televisiva estatal, pues las obras de restauración iniciadas formalmente en 2001 e intensificadas con el cierre del teatro al público en 2006 le cerraron el paso. “Fui a Salud y me mostraron una planilla que decía que yo ya no pertenecía más al Ministerio de Cultura ni al Colón y que pasaba a formar parte de la cartera de Salud. También que podía elegir entre los diversos hospitales porteños el que me quedase más cerca. Como vivo en Villa Crespo, fui al Durand”, reseña en diálogo con esta agencia.

La relación de Cosín con el Colón (a diferencia de la que tiene con el Durand, claramente) es de larga data: a los seis años, iba con su familia a presenciar óperas, conciertos y ballets. Y esa experiencia marcó el rumbo de su historia personal. “En los ’90, empecé a estudiar allí para régie de ópera. Hice un par de residencias como asistente trabajando con algunos régisseurs y trabajé en canales culturales de televisión por cable. Después, durante la gestión de Marcelo Lombardero, me llamaron para que hiciera la producción de Al Colón, en una función que sería como la de una especie de curador de contenidos del teatro.” Eso hizo hasta principios de 2009, post renuncia de Horacio Sanguinetti a la Dirección del teatro. “En total, trabajé dos años y medio con contrato, casi uno de ellos en planta transitoria, que es una especie de limbo previo al pase a la permanente”, resume.

Fue entonces cuando recibió el tubazo que lo anotició de su pase a Salud, aunque paradójicamente en desmedro de la suya. Y ya no curaría óperas: estaría entre quienes curan y operan. “Fue muy angustiante. No por la gente del Durand, con ellos no tuve problemas. Profesionalmente me dio mucha bronca. No era un trabajo difícil pero no era lo que quería hacer. Me dijeron que era temporal y estuve un año. Y tuve problemas físicos y ataques de pánico por el ninguneo y el desprecio de la gente que tiene el deber en todo esto”, lamenta. En el hospital se desempeñó en Pediatría, “en donde estaba en contacto con chicos de las más diversas situaciones sociales”. Si bien se considera un tipo interesado por los derechos humanos y por que la medicina sea un servicio “mejor”, allí sentía que le faltaba tanto estetoscopio como a Ricky Fort, talento. “Me angustiaba mucho: había chicas muy jóvenes con embarazos, violaciones, madres que no querían a sus hijos, toda una serie de situaciones que no eran queridas por mí y que un pediatra está aparentemente preparado para afrontar”. En ese momento fue lo del trailer.

A los autores de este artículo les cuesta definir si fue suerte o desgracia que a Cosín se le “cayera” el contrato en el Durand. Fue en enero de 2010. “Me fui de vacaciones y al regresar encontré un telegrama en mi casa que decía que me debía presentar urgente en el hospital. Cuando fui, la jefa de Personal me explicó que el Gobierno porteño había investigado las faltas que tenía. Algunas eran injustificadas pero estaban vinculadas a que trabajaba en Canal 7 y a que allí no me pasaban el presente. Por otra parte, me lo explicó mi abogado, no te pueden echar por faltas. A lo sumo te pueden hacer los descuentos en el sueldo, luego un sumario y darte un aviso”, consigna. Y realiza una primera analogía de dos. Entre formas de proceder de la gestión macrista, Cosín anota un patrón: “Observo que todas estas cosas son semejantes a lo que están haciendo ahora que se promueve que los vecinos se denuncien entre ellos, si tienen mal estacionado el auto. A mi me pareció todo un acto de velación”.

Para comprender la segunda, hacen falta las neuronas que Parpagnoli requiere párrafos atrás: “Si leíste El proceso, de Kafka, o alguna de sus obras que son clásicos de la parte administrativa y la burocracia, sus personajes se encuentran con amigos de toda la vida. Y eso hace más compleja la historia, la pesadilla. Porque estos amigos que el tipo se encuentra lo empiezan a ningunear. América, del mismo autor, también habla de lo que pasa en el Colón: se contrata gente que no está preparada para hacer lo que tiene que hacer porque no tiene estudios, y a ésta lo que más le importa es que se le pague amén de la actividad que realiza. También, esa idea que consiste en colocar a cualquiera en cualquier parte”. Tal “epifanía”, la de América descubriendo al Colón, devino en la ópera El gran teatro de Oklahoma, que Cosín escribió junto al compositor Marcos Franciosi y que fue presentada a principios de marzo en el Teatro Argentino de La Plata.

“Estoy viendo de reponer las obras Los que volar no saben y Las asesinas de Gardel. Actualmente, estoy haciendo diversos contactos profesionales. Me va bien artísticamente pero con eso no le doy de comer a mis hijos (tiene dos varones, de 12 y 4 años)”, suspira.

Del Colón a La Nube

Las obras de restauración en el teatro comunal --cuyo costo ronda los 100 millones de dólares-- sirvieron de excusa para comenzar a delinear para el teatro otro tipo de funcionalidad, discursivamente PROpia de la gestión porteña. A grandes rasgos, consiste en el pasaje de un modelo de producción a otro de importación de productos, cruzado tangencialmente por una concepción que sobrepone a lo privado frente a lo público, de ahí la “privatización” progresiva de las áreas del coliseo. En una de ellas, pero de las que (¿aún?) no fueron tercerizadas, trabaja hace seis años el utilero Héctor Vidaurre, que junto con Esteban Giachero, ambos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, realizó el documental Preludio de un teatro, un relato sobre tres años de la lucha de los trabajadores a través de un compendio de imágenes de archivo, capturas de las varias marchas realizadas y testimonios de empleados y de otros profesionales vinculados a las artes y la arquitectura (se puede ver en tres actos-partes en YouTube).

Allí, en un almuerzo con la diva de los mediodías, Macri sostiene que el Colón “tenia un reglamento que se fue dejando de lado por otros hábitos” y que “se fue generando una superpoblacion de gente en el teatro que no tiene tarea especifica”. Pegadito, García Caffi, sentando a la mesa, lo secunda: “Determinados sectores están absolutamente inflacionados”. Para completar la idea, y volver a la experiencia de Cosín, en el corto se muestra una entrevista con el jefe de Gobierno porteño en la que éste sostiene que “los que se van a quedar (en el Colón) son los que tienen tareas para trabajar; a los demás se les ha dado otro trabajo en otras dependencias de la ciudad”.

“El Colón es un teatro-fábrica”, explica a Agencia NAN Vidaurre, que estudió en la Escuela Técnica Otto Krause. “Toda la producción de escena era realizada dentro del teatro, que tiene cuatro pisos para arriba y tres para abajo. Estos últimos eran de los talleres de producción”. Notará el lector que el entrevistado habla en pasado. Es que, en 2007, “nos sacaron, nos dividieron a todos los sectores de la parte técnica, la artística y la administrativa, nos desparramaron por toda la ciudad y nos prohibieron entrar al teatro”. Pero desde antes les habían estado diciendo “que estaban confeccionando un taller en Chacarita para que ocupásemos mientras estaban los obreros”. El destino de los talleres de mecánica escénica, maquinaria, utilería, escultura y pintura fue La Nube, un “tinglado” en ese barrio de la Ciudad de Buenos Aires. Fue “durante el último invierno en que nevó”, temblequea Vidaurre, que recuerda que el sitio estaba tan “pelado” que lo único a mano “era un toma para una estufa”. “Nos dieron ese espacio y nos dijeron: armen los talleres”, reseña.

Mientras el Colón estuvo en reparaciones, las óperas y ballets se distribuyeron en el teatro Coliseo y el Luna Park, entre otros “espacios alquilados para la temporada”, rememora. Pero aún luego de la reapertura, los talleres continuaron en Chacarita. En el piso donde alguna vez hubo un enorme espacio para pintar, esculpir, pulir, moldear y construir, ahora hay una amplia sala de ensayo. Y, lo dice uno de los testimonios del documental, otras salas serán rehechas para el esparcimiento de los asistentes. O tal vez para los festejos de tal o cual cumpleaños. Una voz del film lo sintetiza: “Como si fuera un club social en lugar de un teatro de óperas”.

jueves 17 de junio de 2010

Maga Lee: “¡Los vinilos no deben venderse!”.-

El alterego drum & bass de la hermosa Gisela Magalí Lago es una especie de princesa oscura, como las brujas sexys de las películas de Disney. Salvo que su mundo no es de fantasía: sumergida en un género rezagado aunque creciente en Argentina, que tiene además pocas exponentes, la DJ se propone ampliar horizontes y se le anima a las bandejas. También, a una charla con Agencia NAN.

Por Guillermina Watkins
Fotografía de Santiago Goicoechea

Buenos Aires, junio 17 (Agencia NAN-2010).- Es mediodía en la esquina de Suipacha y Sarmiento, y además del constante movimiento cotidiano, los bares están superpoblados porque se juega la primera fecha del Mundial de Sudáfrica. Cientos de oficinistas comen la promoción del día y miran el partido en un silencio sospechoso, mientras que por la inmensa puerta de vidrio de uno de esos cafés entra una chica tamaño small con grandes ojos verdes. Es Maga Lee, la DJ mimada del drum & bass porteño y una de las pocas mujeres de la electrónica local, junto a Mina, Carla Tintoré y Romina Cohn. A regañadientes, la intérprete“madruga” para el encuentro con Agencia NAN y allí se entera de que el torneo más grande del fútbol mundial ha empezado.

Gisela Magali Lago cuenta, entre sonidos de vuvuselas y varios “¡uh!” de la inercia futbolera, que el drum & bass, su estilo predilecto, es poco masivo en comparación con otros, pero que aún así ella prefiere seguir tocándolo. “Una vez, charlando con un amigo, me preguntó al aire qué pasaría si el drum & bass fuese masivo como el minimal y yo pensé: ‘¿Estarían todos bailando como floggers?’. La conclusión de ambos fue que era mejor que siguiéramos siendo under”, rememora entre risas agudas. Y salva: “Aunque, si lo hiciera, tendría más trabajo”.

Con el paso del tiempo, Maga Lee se fue erigiendo como una especie de princesa de la escena local, con un sonido potente y bastante oscuro pero sin dejar de ser femenina cuando se sube a los escenarios. “La gente no entiende muchas veces el estilo, pero mi función es hacerla bailar, y siempre lo logro”, acota. Y luego advierte que “bajo ningún punto de vista o crisis económica, los vinilos deben venderse. ¡Nunca!”. La chica se confiesa fanática de la música y se le nota cuando habla: soulfull, jum up, tech spte, dark step, liquid funk y demás conceptos se deslizan en cada una de sus frases.

Under o poco masivo, lo cierto es que el drum & bass generó su propio circuito con el correr de los años, a pesar de ser la “oveja negra” de la música electrónica. Como principal trinchera, todos los martes en Barhein, la ex bóveda de un banco ubicado en el Microcentro porteño se realizan los ciclos +160, organizados por el DJ residente Bad Boy Orange y que llevan 8 años de ritmos rotos y varias visitas internacionales en su grilla. Ahí, aunque no haya sido su lugar de nacimiento musical, se fue fogueando Maga Lee junto a un grupo de DJs conformado por Orange, Buey, Lauder, Felipe, GiorgioLive, Pablo Terreil y el platense Luis Zerillo, que se sumó hace poco al staff.

“Empecé en un cumpleaños de un amigo por el 2002, 2003, y pasaba sólo techno. En ese momento no sabía mezclar, pero igual me mandé varias veces. De toque, me pasé al drum & bass porque me di cuenta de que me daba otras cosas el estilo: varía todo el tiempo y me saca de mí. Yo siempre pongo el drum & bass más agresivo que encuentro”, relata la DJ. Maga, que lleva ese apellido artístico por sus rasgos achinados y que fue bautizada asì por sus amigos en alusiòn a Bruce Lee, el maestro de las artes marciales hollywoodense, decidió hace menos de dos años dedicar de lleno su vida a la música electrónica o a ese “trabajo indigno”, según el gran Pappo Napolitano. Ella sabe que los ritmos rotos de Goldie o Photek (los principales exponentes del drum & bass a nivel mundial) son un estilo difícil de promover y, sin embargo, la escena local va sumando cada vez más adeptos en público, ciclos independientes y músicos productores.

“El ciclo +160 es súper importante por el esfuerzo de Bad Boy Orange que, si bien no fue el primero en pasar drum en el país, es el único que sigue dándole rosca y que, además, armó todo un circuito de la movida. Después están las Killerdrumz y el Bass Or Die, ciclo que organizamos con DJ Neda algunos fines de semana para la gente a la que le gusta el estilo pero que no puede salir los martes”, relata Maga Lee.

Como trabajadora ferviente del drum & bass, pero sobre todo de la música electrónica en bandejas, ella sabe que para vivir de la música tiene que ampliar sus horizontes, o al menos es lo que se está planteando. “Estoy armando otras facetas musicales, pero siempre bien arriba: techno y house. No voy a cambiar de nombre, siempre voy a pasar drum & bass, pero ahora Maga va a ser DJ full time”, agrega la única mujer que se le anima a las bandejas y confiesa, casi hablando en tercera persona y a forma de remate, que prefiere ir a ver una banda en vivo que a un DJ. Mientras, abandona sus intentos de comer una porción de pizza fría en su amanecer tardío.

miércoles 16 de junio de 2010

Circo Social Sur: sobre cómo poner el cuerpo para emprender la transformación social.-

La agrupación nacida en la Villa 21-24 de Barracas trabaja hace 16 años con pibes y jóvenes que a través del arte intentan buscarle una salida a las dificultades cotidianas. Con ese impulso y el compromiso en el lomo de modificar las cosas de una forma colectiva y solidaria, el grupo continúa expandiendo sus brazos en otros barrios de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano. Ya son casi 400 los chicos y chicas que participan en los talleres y las actividades que apuntan a la integración.

Por Nahuel Lag
Fotografía gentileza de Daniel Davobe

Buenos Aires, junio 16 (Agencia NAN-2010).- Todo empezó un día de 1996, cuando Mariana Rufolo y Pablo Holgado entraron con zancos, telas, aros y otros instrumentos circenses para instalarse en un galpón lindero al comedor Amor y Paz en la Villa 21-24 de Barracas y fundar Circo Social del Sur (CSS). La idea era que los chicos y chicas comiencen a acercarse para conocer el arte de transformar el cuerpo en una pirueta, pero con otra inquietud de fondo: que el circo sea arte pero también social. A 16 años de aquellos primeros pasos, sus fundadores cuentan orgullosos que ya no son “los referentes en el barrio, sino que ahora lo son los chicas y chicos que crecieron con la organización", por cuyos talleres pasan unos 400 jóvenes al año, calculó Holgado en diálogo con Agencia NAN. Desde sus inicios en la villa, el circo multiplicó sus espacios y comenzó una nueva etapa marcada por la búsqueda de la profesionalización de los jóvenes y la difusión de la pedagogía del circo social “para sembrar la semillita en todo el país”, resaltó Rufolo. Ahora, también la faceta artística tiene nuevos horizontes con la creación de la Red Iberoamericana para el Desarrollo del Arte Circense, justo cuando parece llegar el “sueño de la carpa propia”.

“¿Vos sos la hermana de Darío?”, le preguntó Mariana a Nadia como excusa para sumarla al galpón del circo que crecía al lado del comedor Amor y Paz. Nadia dijo que sí, que era la hermana de Darío Ayala --uno de los primeros chicos de la 21-24 en sumarse al espacio y emprender el camino que lo transformó en un profesional del trapecio-- y también que quería entrar al Taller de Iniciación. Entonces, dejó atrás la ausencia de amigos en el barrio, por la reticencia de sus padres a que juegue en las calles de la zona “por miedo”, y comenzó su historia de diez años con el circo.

“Aprender a andar en zancos es una tarea en la que la persona que acompaña sabe que el que está sobre los zancos depende de uno. Entonces ambos tienen que generar una relación de confianza. En los inicios, tiene un significado de regresión, de aprender a caminar de nuevo en una nueva relación con el resto de los chicos del barrio, creando una relación de confianza que rompe con la desconfianza entre las personas, que cuenta cada una con historias de vida difíciles”, analizó Rufolo recordando el sentir de las primeras “herramientas de transformación social” que el circo ofreció en la villa.

Para Nadia, ese aprender a andar en zancos significó conformar su primer grupo de amigos del barrio y sentir la contención de los profesores del galpón. Entonces, le dio para adelante y siguió con el trapecio y la acrobacia (“¿Qué hacés: vueltas carnero?”, le preguntaban quienes no conocían el arte circense) hasta que se encontró siendo la profesora de los talleres de iniciación. La organización amplió sus espacios de trabajo por otros barrios, y en estos días, está presente en el barrio porteño de Piedrabuena, donde trabaja con el galpón Piedrabuenarte; y en Ciudad Oculta, partido de La Matanza; donde trabajan con la organización Convivencia.

“Al principio prefería viajar dos horas para dar los talleres. Tenía miedo de que los chicos no me acepten porque era del barrio. Pero hace cuatro años me encontré con un grupo de 15 genios que, al principio, no me creían que era del barrio y ahora me ven y piensan que si yo llegué, ellos también pueden”, explicó Nadia en diálogo con esta agencia.

“El circo implica un armado colectivo y solidario que otras técnicas artísticas no tienen, son más individualistas. En circo, la suma de las partes no es igual al todo, sino que hay un extra en lo grupal; quizá en la música pase algo parecido. Además, se involucra el cuerpo, un lenguaje cercano a los jóvenes de sectores vulnerables, acostumbrados a ponerle el cuerpo a la vida, en su relación con su entorno, con la calle. No es como un chico en su departamento con una computadora”, resumió Rufolo algunos aspectos propios de la pedagogía circense.

Esa pedagogía creció junto a la organización y Holgado resalta que ahora “ya no somos los referentes del circo sino que lo son los chicos que crecieron con la organización”. Ese cambio, llevó al grupo a una nueva etapa: “Después de años de trabajar con niños, nos encontramos tratando con jóvenes que se dieron cuenta de que el circo es lo que quieren seguir haciendo en sus vidas. El desafío es desarrollar proyectos para acompañarlos. Hoy, la fuerza está puesta en los jóvenes, porque creemos que son el sector social más perjudicado, en una etapa de su vida en la que pocas cosas los atraen y tiene pocas alternativas”, sostuvo el cofundador.

Por eso, desde hace un año y medio, el CSS puso en marcha el Taller de Formación de Formadores y el Taller de Profesionalización. El primero, busca transmitir la pedagogía del circo social a los jóvenes de la organización “que deseen devolver en sus barrios todo lo que ellos recibieron”, apuntó Holgado, pero también trabajar con las iniciativas que replican la pedagogía en distintas partes del país. La Pampa, Rosario, Córdoba y el interior de la provincia de Buenos Aires ya son tierras fértiles donde germina la semilla del CSS.

Mientras, el Taller de Profesionalización se da cuatro veces por semana, durante varias horas y de local: en el primer piso de una antigua fábrica reciclada por la Comunidad Hipermediática Experimental Latinoamericana (Chela), que le otorgó un espacio a la organización en el edificio ubicado en Iguazú 451, del barrio de Parque Patricios. “Para los jóvenes, el circo es un desafío inagotable, siempre hay un nuevo desafío, un nuevo objetivo”, señaló Rufolo.

Los nuevos desafíos estuvieron frente a ellos cuando fueron invitados a presenciar el pre-estreno de Quidam, la nuevo obra del Cirque du Soleil. El CSS es la organización elegida por la compañía de circo canadiense para respaldar su trabajo a partir del programa social Cirque du Monde. En ese marco, los jóvenes de la organización realizaron una obra mural junto al artista Omar Gasparini, que se mantiene en exposición y será sorteada a beneficio de la organización el 27 de junio, última función de Quidam. Hasta ese día, todos los que lleguen a la carpa del Cirque du Soleil podrán adquirir un cupón para llevarse la historia del circo a su casa.

Un presentador en zancos, el galpón de fondo; una chica sobre su trapecio, tres paredes encerrando a decenas de personas de rostros duros; un joven sonriente haciendo una vertical, dos jóvenes fumando y robando. La obra muestra esas imágenes y resume cómo el circo modificó sus vidas y el entorno del barrio: “La escuela del circo está dibujada y muestra cómo desde ese galpón chico pueden salir grandes artistas, que todavía siguen creciendo”, señaló Nadia. Y la artista y profesora avanzó sobre otra apreciación en cuanto al espacio que ocupa la representación del barrio en el mural: “Estamos nosotros como artistas y después el barrio. No significa negar nuestra historia, sino que para nosotros lo importante es ser artistas y que todo el barrio puede salir afuera de esas paredes en la que está encajonado y unirse, para dejar atrás esa otra realidad”.

El mural da una señal más de la vida futura de la organización: en el extremo izquierdo del mural se ve media carpa de circo. Es que después de 16 años de circo, con el aporte de una fundación norteamericana, el CSS podrá tener su propia carpa. Holgado aseguró que les permitirá cumplir otro sueño: “El de tener un centro de formación”. Además, avanzar de manera “metódica” en el trabajo artístico, que también estará nutrido por el intercambio con la Red Iberoamericana para el Desarrollo del Arte Circense, creada en abril de este año y compuesta por escuelas de arte social de Chile, Brasil, Perú, Colombia, Portugal y España.

A la espera de conseguir la cesión de un predio donde poder instalarla, Rufolo comenzó a soñar: “La carpa tiene una magia que no la tiene otro espacio (galpones o teatros, donde se desarrollan la mayoría de las actividades circenses en el país). El arte circense está íntimamente relacionado con la carpa. Para nosotros, significa revalorizar el circo en Argentina, porque el tradicional está perdiendo espacio por falta de una renovación estética. Es tarea de las nuevas generaciones recuperar el circo”.