miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Perrodiablo: “Una fiesta caótica más que un hecho violento”.-


La banda platense se permite gritar, patalear y sacudirse visceralmente en cada uno de sus shows y arremeter contra la dictadura de la imagen, invitando a entender al rock como una ideología que, en una de ésas, “haga del mundo un lugar más intenso”.

Por Carolina Sánchez IturbeFotografías gentileza de Manuel Cascallar

“No son vacaciones raras, sino que somos cabrones
intentando asegurarse la inmortalidad en 40 minutos de show,
una ceremonia ritual para hacer del mundo un lugar menos peor.
Esta es la vida que llevamos, es la vida que elegimos.
Y hay una sola garantía: ninguno de nosotros verá el Cielo”.
[El Perrodiablo]

La Plata, septiembre 29 (Agencia NAN-2010).- Con el torso desnudo, brilloso por el efecto del calor de las luces sobre el cuerpo, Doma se revuelca en el piso. Sin soltar el micrófono, patalea como un chico empacado, se retuerce como si algo realmente anduviera mal y, de un salto, se incorpora para dar patadas al aire e impulsándose y a los gritos pelados saltar sobre las cabezas de quienes lo observan. De fondo, un “rocanrol que a veces se desequilibra para el lado más garagero, más punk, más proto rock y a veces se convierte en algo más psicodélico o más reventado y crudo” acompaña la escena, convirtiéndola en un ritual sucio en el que los deseos de expulsar a sacudones a la vida autómata son tan inevitables como la mirada absorta en cada show de El Perrodiablo. Después, cuando la banda deja de tocar, esos cinco hombres parecen ser otros y la calma se apropia de ellos.

Con las remeras cubriéndoles el cuerpo, El Perrodiablo se mira y se permite pensar en el rock como una actitud de vida, que persiste incluso ahora, cuando la efervescencia de alto voltaje que lo caracteriza se encuentra en reposo. “El rock nos hace creer en algo más que lo inmediato, en algo más profundo. Nos da respuestas que ni podemos explicar, pero que hacen que cuando toquemos dejemos todos los animales sueltos, sin ataduras. Lo que hacemos es experimentar un grado de libertad mayúscula, una conexión sin represiones con uno mismo, y esa probablemente es una de las enseñanzas más zarpadas del rock como ideología o cultura. Porque para mí es más que musiquita”, asegura Doma a Agencia NAN.

“Con las cosas que se han hecho en nombre del rock, lo dejaron bastante desnudo de sentido. Entonces pareciera que todo debiese ser más frío, algunos dirán más profesional como si fuese una empresa, menos sentido en el cuerpo, pero a nosotros la electricidad nos hace sentir plenos”, explica el vocalista de la banda platense que ya lleva más de tres años en la ruta y dos discos cultivados, para después asestar el golpe final contra la matemática en la música: “Lo que veo que se perdió con el tiempo, no sé si por la tecnología, por el acceso a la información, por la dictadura de la imagen o por qué mierda, es el poder de conectarnos con lo emocional. Es más fácil conectarse con una supuesta inteligencia intelectual que con una inteligencia emocional porque las emociones te exponen. Y bueno, nosotros nos exponemos. No me gustaría terminar pensando con la calculadora como un Iván Noble”.

Ese deseo incontrolable de festejar sin pruritos de la música es lo que unió a Doma, Chaume, Lea, Alfonso y Nico a las filas de El Perrodiablo. A partir de entonces, de reconocerse como pares en “una noción bastante primate de disfrute y de goce”, hallaron un punto de encuentro que los llevaría a convertirse en una banda dispuesta a escupir en la cara de los demás su construcción de lo que debería ser el rock, aunque eso les haya valido que los describieran en más de una oportunidad como violentos. “Tantas bandas se preocupan de lo visual, de lo que está bien, de lo que queda bien para tal o cual estilo musical, que al final lo que hacen es decir 'esto soy yo, tal como querían que fuese', y sin embargo no son más que una representación del rock. Entonces cuando nos conectamos como nos conectamos, gritamos como gritamos, tocamos como tocamos, esa relación con el fuego mismo hace que se dé la asociación con la violencia, aunque nosotros tocando seamos más bien una fiesta caótica que un hecho violento”, asegura Doma al respecto.

Siempre que se está ante algo difícil de explicar, las categorías abundan intentando clasificarlo. Así, durante estos años El Perrodiablo no sólo se ganó el título de violento, sino que también fue catalogado como políticamente incorrecto --lo cual, para sus miembros, es “un elogio precioso en una sociedad de mierda”-- y como combativo: “Somos una banda que cree que el rocanrol, aún con sus negocios, sigue siendo un agite de rebeldía, de libre expresión; así que eso debe decir que estamos para el combate, al menos en estos tiempos. Ahora hay mucha cosa de clasificación por géneros, que es casi una estrategia de marketing propia de la industria. A veces el under repite eso, como imitando algo que no es el mejor modelo para imitar. Son como recursos para conseguir un público definido para un producto preparado a tal fin. Todo a medida, desconectado de la emoción genuina. Una cagada”.
Lo cierto es que para El Perrodiablo las reglas del rock parecen claras: sentir la música con el cuerpo, ser libres creativamente sin importar los prejuicios y buscar que las condiciones para tocar sean justas para todos. “No tenemos ganas de estar pagándole la cuota del auto a alguien que pide una luca para que toquemos 35 minutos un viernes a las nueve de la noche, a cambio de vender cien entradas. No somos siervos”, dice convencido el vocalista.


El Perrodiablo no vive unas “vacaciones raras”, no juega al rockerito los fines de semana para después, habiéndose sacado de encima la sarna, vivir otra vida durante los demás días. Lo de la banda platense, según jura Doma, el hombre que se arrastra en cueros por el suelo en cada una de sus presentaciones, es una forma de entender el mundo a partir del rock: “Es nuestra cultura, la que curtimos y pateamos. La que vivimos todos los días, aún cuando no estamos tocando. No es que nos metimos en la música para pertenecer a alguna movida o vivir una época loca. Es nuestra pasión. Y creo que por eso está ese impulso de borrar límites, de hacer que cada recital sea irrepetible porque es un momento único, que aparece, sucede y se va. Y devolver esa sensación de que cada show es el show del día final, tiene algo que ver con hacer del mundo un lugar más intenso, más despojado, más libre, más... mejor”.

* El Perrodiablo se presentará junto a Fantasmagoria y El Festival de los Viajes el próximo viernes a las 21.30hs en ZAS Zaguán Sur, Moreno 2320, Ciudad de Buenos Aires.

martes, 28 de septiembre de 2010

Viñetas Sueltas en la Ciudad de Buenos Aires.-

La Gran Semana de los cuadritos se extenderá hasta el próximo sábado. Hasta entonces habrá conferencias, clínicas, exposiciones y presentaciones de libros para dejar en evidencia y avanzar en la expansión de la historieta, que empieza a pisar fuerte más allá de los círculos de conocedores.

Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de Andrés Valenzuela

Buenos Aires, septiembre 28 (Agencia NAN-2010).- “Oesterheld inventó una nueva manera de contar las historietas”, consideró el reconocido guionista y escritor Carlos Trillo, con la seguridad de quien admira. Y un auditorio atento, ubicado en una sala íntima de la Biblioteca Nacional, no pudo más que asentir con la cabeza ante un enunciado, al parecer, incuestionable. Ese diálogo ocurrió el segundo día de la Gran Semana Viñetas Sueltas, que se llevará a cabo hasta el 2 de octubre en diferentes espacios de Ciudad de Buenos Aires para “permitir nuevos contactos y crear una red de prácticas diversas relacionadas con la historieta” a través de conferencias, muestras, presentaciones de libros, dibujo en vivo, clínicas de guión y un seminario para periodistas.

Ahora bien: ¿por qué Héctor Germán Oesterheld, el creador de la clásica historieta El Eternauta, “inventó una nueva manera de contar”? Trillo sigue: “En 1957, cuando sacó las revistas Hora Cero y Frontera, desculó una idea que a nadie se le había ocurrido: contar historias completas en lugar de historias con ‘continuará’. Hasta ese momento, uno esperaba a la semana próxima para ver cómo seguía lo que estaba leyendo. Fue una revelación. Uno leía una cosa que empezaba y terminaba y si no quería no compraba más la revista. Tenía que ser muy interesante para que uno la siguiera comprando. Una cosa de lealtad comercial maravillosa”, se sorprendió el autor de El Loco Chávez, como si no hubieran pasado 53 años de aquella innovación. “Trastocó el mercado e inmediatamente sus competidores (como editorial Columba) trataron de salvar la ropa haciendo revistas parecidas”, remató durante la conferencia que tuvo como tópico “La conformación de un campo de estudios: autores, críticos y editores” y que formó parte del Primer Congreso Internacional de Historietas, una de las tantas actividades que propone el festival.

Además ese año el dibujante “Landrú sacó Tía Vicente. Y por primera vez tuvimos una revista netamente de humor político. Años atrás, las publicaciones de humor eran costumbristas”. Antes de ceder la palabra al semiólogo y crítico de historietas Oscar Steimberg, el guionista de Clara de noche y Cybersix no guardó elogios para el escritor desaparecido durante la última dictadura militar: “El ‘57 fue la gran revolución formal de la historieta y en el caso de Oesterheld algo más: contaba mejor que nadie, escribía bien y era como un autor decimonónico. Era una bestia. Escribía muchísimo: hacía un semanario y cuatro revistas mensuales”.

A su turno, en un mano a mano con su colega, Steimberg explicó cómo fue su acercamiento a la historieta: “La articulación de texto y dibujo me producía una cierta fascinación. Y entonces, cuando escribí mi primer libro literario, lo pensé como una articulación entre texto y gráficos. Si un relato se escribe en parte verbalmente y en parte con dibujos entonces hay algo que queda siempre con un sentido a cerrar. Un dibujo, sólo, sin palabras, no cierra sentido, nunca lo hizo y eso lo saben mejor los historietistas”. Luego, el también poeta, resumió: “Me di cuenta que en la historieta estaba todo”.

Una de los libros más conocidos de Steimberg es Leyendo historietas, Estilos y sentidos de un arte menor (1977) en el que, entre otros temas, critica al popular personaje Patoruzú creado por Dante Quinterno. En su texto, analiza: “Tiene virtudes gauchas pero es un indio; y los indios y los gauchos nunca fueron una unidad social. Además, tras su estampa de aborigen sureño se escondía, en lo concreto, un terrateniente de fortuna”. Por supuesto, ese asunto no pudo escaparse del debate: “Una vez me llamaron de la revista Patoruzú para que escribiera algo y me preguntaron: ‘¿Usted qué opina de lo que escribió Oscar Steimberg?’ y yo le respondí: ‘Es maravilloso” y nunca más me volvieron a llamar”, recordó con tono jocoso Trillo, quien hizo guiones para dibujante de la talla de Alberto Breccia, Horacio Altuna, Domingo Mandrafina y Carlos Meglia.

Cuando el dibujo hace periodismo

La disertación del dibujante estadounidense Peter Kuper, un referente del cómic-periodismo a nivel mundial, fue pensada por los organizadores como el plato fuerte de la jornada. Pero la falta de un traductor trajo problemas de decodificación: el precario español de Kuper no permitió que sus ideas pudieran desarrollarse con profundidad y entenderse con claridad. Y más si se tiene en cuenta el interesante discurso político y social que proponen los trabajados del autor norteamericano: desde su crítica a la Guerra de Irak y a la era George Bush hasta su intensa estadía en Oaxaca, un estado de México que fue testigo de la feroz represión de las fuerzas policiales a una manifestación de docentes que le exigían al gobierno local mejoras en la infraestructura de las escuelas. Las experiencias vividas en este último durante 2006 y 2007 fueron retratadas por el artista en “Diario de Oaxaca”, un cuaderno de viajes que recopila sus crónicas dibujadas. “En todas las huelgas que presencié vi arte: son dos cosas que van de la mano”, destacó Kuper ante un público integrado no sólo por amantes de la historieta sino también por historietistas que intentaban pasar desapercibidos, como Gustavo Sala, a quien suele ver por cuanto evento comiquero sucede.

Kuper había viajado a México para alejarse del clima bélico que se sentía durante la gestión de Bush y encontrar un sitio tranquilo para terminar un cómic. Sin embargo, no todo resultó como esperaba. Pronto lo sorprendieron las masivas marchas por las calles del centro de Oaxaca. Entonces, decidió poner manos a la obra y dejar que sus lápices y pinturas se convirtieran en un medio para recabar información veraz, contraria a la que proporcionaban los medios hegemónicos de Estados Unidos sobre lo que sucedía en el país vecino. “Dibujar en la huelgas fue una oportunidad para comunicarme con la gente. Tardaba cuatro horas para hacer un dibujo. Al principio, las personas desconfiaban pero después se acercaban y se interesaban por lo que estaba haciendo”, recordó el dibujante que hizo publicaciones para Mad, New York Time y Newsweek.

Para complementar la conferencia de Kuper, una pantalla proyectaba algunas de sus historietas e ilustraciones realizadas para World War III, una revista que fundó junto a un grupo de amigos. En uno de los dibujos, cuatro policías aparecían descoloridos, no gratos, sobre un fondo con tonos verdes, marrones y violetas. “No fue mi intención. Pero a la gente Oaxaca la vi en colores. Y a la Policía la dibujé en blanco y negro, como si no formaran parte de la ciudad ni de la escena”, deslizó conmovido el artista. Esos trabajos y muchos otros podrán verse en la muestra gratuita que se inauguró ayer en Objeto-a, Niceto Vega 5181, y que permanecerá hasta el 13 de octubre, en el marco del festival.

Otro de sus logros fue haber convertido en historieta el clásico libro “La metamorfosis”, de Franz Kafka. “Es una forma para que los que no leen historietas se acerquen a través de Kafka”, explicó el dibujante. Se trata de una adaptación que conserva fielmente la oscuridad, el drama y el misterio que el escritor europeo le imprimió a su novela más distinguida. Antes de los aplausos, el estadounidense se despidió con una idea tan clara y universal que no necesitó de mayores esfuerzos para ser interpretada: “Siempre hay nuevos líderes y nuevos problemas. Pero hay muchos corazones que necesitamos cambiar esos problemas por algo mejor. La revolución no será televisada pero sí ilustrada”.

El cronograma completo puede consultarse en: http://www.vinetas-sueltas.com.ar/

lunes, 27 de septiembre de 2010

Libros: “Cine II. Europa, 1947” (Juan Martini, 2010).-

En la segunda entrega de la trilogía en torno al personaje Sivori, este director de cine de 52 años imagina a una Eva Perón consciente de que está a punto de convertirse en la mujer más importante de la historia argentina y de que morirá joven y no tendrá tiempo de tener hijos.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, septiembre 27 (Agencia NAN-2010).- Desde el emblemático cuento “Esa mujer”, de Rodolfo Walsh, pasando por la historieta Evita, vida y obra de Eva Perón, de Héctor Germán Oesterheld, hasta la novela de Tomás Eloy Martínez Santa Evita, la mujer más influyente de la historia argentina sigue vigente en las letras vernáculas. Ahora, Juan Martini acaba de publicar Cine II. Europa, 1947 (Eterna Cadencia), la segunda entrega de su trilogía sobre Sivori, un director de cine experimental de 52 años que intenta avanzar en un guión sobre Eva. A Sivori no le interesa contar la vida de “esa mujer” ni su relación con Perón, tampoco la épica del 17 de Octubre, sino narrar una película en tres episodios, cuyos guiones consistirán en diálogos de entrecasa entre Evita y tres mujeres, confidentes ocasionales. En esas charlas, Eva es consciente de que está a punto de convertirse en la mujer más importante de la historia argentina, en un mito, que morirá joven y no tendrá tiempo de tener hijos, y duda de que Perón “tenga pelotas” para ponerse al frente del pueblo. Esta vez, el escritor rosarino se detiene en la gira europea, cuando doña María Eva Duarte de Perón --así exigía El General que se la llamara-- se convierte en Evita y comienza a sospechar su enfermedad. Así, el narrador destaca que “la construcción del propio mito en sólo siete años es unos de los géneros y una de las obras maestras del siglo XX”.

La novela se construye a través de la mirada que tiene Sivori sobre Evita, porque Martini acepta el reto de la pregunta de Stendhal, que abre el relato: “¿Cuál es el ojo que puede verse a sí mismo?”. “Sivori, que no es ni ha sido peronista, tiene sin embargo una fuerte simpatía por Eva, un reconocimiento que se sostiene en la voluntad de esa mujer de trabajar para los pobres y su deseo de pasar a la historia, exactamente por eso”. En paralelo, la historia avanza en la historia de otras mujeres que se cruzan con la mirada de Sivori. Mujeres, al igual que Evita, con miedo; entre ellas “la mujer de enfrente”, la hija de su productor y Grace, la protagonista de Dogville (film del director sueco Lars von Trier).

Pero la mirada de Sivori no sólo se detiene en mujeres, también hace foco en los monumentos del Parque Tres de Febrero (más conocido como Los Bosques de Palermo). Allí, se interroga sobre si es aleatorio el emplazamiento de las estatuas, como la de Nicolás Avellaneda, “el hombre que ordenó el exterminio de los indios en la Patagonia”. O si la ciudad “borra” los rastros de la obra de Evita.

En otra línea, el narrador esboza un planteo sobre el ciertos films del cine independiente (es decir, el cine no producido con el lenguaje cinematográfico de Hollywood) y los críticos culturales: “Hay gente que hace películas, pero a las que no le gusta el cine, sino sus delgadas ideas sobre el cine barnizadas de poética actual. Así, como hay críticas hipnotizadas por su propio discurso y no por el objeto al que le infligen su discurso. Problemas de los tiempos modernos, del narcisismo y de la crisis del pensamiento”.

Por último, en lo formal, con una maquinaria narrativa que intencionalmente reitera fragmentos para remarcar ideas, el narrador --¿un kirchnerista en el closet?-- avanza con una prosa precisa, detallista, rica en descripciones y datos relacionados para armar un discurso tendiente a rendir tributo a Evita. Además, el segundo episodio de la trilogía de Martini, a diferencia de la primera entrega, no deja dudas: habrá un tercer capítulo.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Maturana: “Si le diéramos la espalda a lo que está pasando, estaríamos errados”.-

La banda del conurbano bonaerense intenta “no quedarse quieta” y buscar “alternativas para crecer”. En ese sentido, armó una pequeña productora de shows ante la falta de espacios para tocar y la abundancia de empresarios que sólo se preocupan por el billete. “El mercado es tan chico, que dos o tres mueven todo. Entonces preferimos movernos”, destacan.

Por Sergio Sánchez
Fotografía gentileza de Maturana

Te doy una canción
como un disparo, como un libro,
una palabra, una guerrilla.
Como doy el amor.
[“Te doy una canción” - Silvio Rodríguez]

Buenos Aires, septiembre 24 (Agencia NAN-2010).- Ser testigo de hechos injustos y desviar la mirada como si nada hubiera pasado es un acto de cobardía reprochable. Los cómplices de las injusticias “merecen un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”, diría el periodista desaparecido Rodolfo Walsh. No hay excusa: las herramientas para no ahogar las palabras son infinitas: una pluma, un teclado, una guitarra, una cámara, un pincel e incluso un fusil. Todas válidas. Todas necesarias. Unas más que otras, según el contexto. Con esa idea, Maturana, una banda formada por jóvenes treintañeros de Lanús y ciudades aledañas, elige “cantar opinando” y se sirve de la música para recordar a héroes desaparecidos tanto en dictadura como en democracia, justo en estos tiempos en donde es tan necesario ejercitar la memoria.

“La música y los mensajes tienen que ver con una forma de resistir y comunicar y con el contexto histórico y social que uno está viviendo. Si nosotros le diéramos la espalda a lo que está pasando o nos vendáramos los ojos, estaríamos errados”, sentenció ante el grabador de Agencia NAN Gastón “Tonga” Galván, cantante y guitarrista de Maturana. Por eso es que se sienten influenciados por el movimiento político y artístico conocido como Canción Latinoamericana y por grandes referentes artísticos como León Gieco y Charly García. “De hecho, el nombre de la banda es por una zamba de Gustavo ‘Cuchi’ Leguizamón” y Manuel Castilla, suma el baterista y manager Mariano Valado. O Valado, como prefieren llamarlo sus compañeros.

Sin embargo, los músicos oriundos del conurbano bonaerense no interpretan trova ni folclore tradicional. Tampoco se suben a la ola de bandas que fusionan rock con folclore. No se dan tanta manija con las etiquetas. Bah, mejor que expliquen ellos lo del charango y las zampoñas: “Tenemos una veta folclórica del Río de la Plata. Al principio sí teníamos una veta más andina, pero la verdad es que siempre perduró en Maturana lo rioplatense, que también es parte del folclore. Y esos condimentos de charango, sikus, zampoñas y bombo legüero nos caben, y está bueno correr ese riesgo”, explicó Tonga.

-- ¿Por qué hablan de “correr ese riesgo”?
Tonga:
-- Porque hay muchas bandas ahora que sí indagan y arriesgan por el lado del reggae, de lo “alterlatino”, pero no tanto del folclore que va desde el Río de la Plata hasta la Quebrada de Humahuaca o más arriba. O por lo menos yo no veo que tomen tanto ese riesgo, y me parece que está bueno buscar esa identidad.
Adrián “Tuby” Puig (bajista): -- Quizás al haber tantas bandas que eligieron seguir el camino del reggae, nosotros decidimos encarar por este camino, que no es fácil porque son ritmos que tal vez necesitan un poco más de elaboración. Y también es difícil asumir el riesgo para que al público le guste.
T.: -- Ojo, tenemos temas latinos-reggae; no es en contra de un género, pero no nos encasillamos ahí.
Juan Manuel Galván (guitarrista y charanguista): -- Es decir, abrimos más el abanico de estilos. No nos cerramos pero tampoco tenemos problemas en meternos en cualquier ritmo. Eso surge.

De la búsqueda de una “identidad propia” nace Encendámonos (2010), un disco producido de manera independiente que reúne diez canciones poéticas y urbanas que se pasean por una interesante variedad de ritmos del Río de la Plata, aunque el “envase” sea rockero. Es que “la idea fue plasmar todo lo que veníamos laburando en el inicio de Maturana: una identidad musical, letras comprometidas y los ritmos que nos influencian, que no son sólo el rock y el pop: también están el candombe, la murga, el tango, el folclore y todo los que fuimos mamando de chico, estudiando y transitando”, resumió el vocalista.

Bien elegido el título: durante tres cuartos de hora el disco se enciende en “Artificios”, “El Flaco Apenitas”, “En la orilla” y “Subiendo”, y arde incesantemente en “Arenga”, “El pibe irradia” y “La señal”. Pero las llamas también hallan un momento de tregua y permiten que los oídos se agudicen: “Testigo”, “Mujer” y la hermosa metáfora andina sobre el mar y el sol que es “Rosa y Benito” son ejemplos de ello. De comienzo a fin, el disco “genera esa energía de prenderte de verdad, de encenderte y no quedarte como un espectador. Ser un actor de lo que sea: un músico o un obrero. Como dice Juan Gelman: ‘Hay que aprender a resistir’”, se entusiasmó Tonga, el líder de la banda que ya lleva seis años de camino recorrido en la escena under, pero que consolidó su formación hace dos años con un cambio de batero y bajista y la incorporación del tercer hermano: el percusionista Leandro Martín “Lelo” Galván.

Y fue gracias a ese espíritu activo que armaron una pequeña productora de shows ante la falta de espacios para tocar y la abundancia de empresarios que sólo se preocupan por el billete. Karamelo Santo, Dancing Mood, The Bueyes, Juan Subirá y D-Mente fueron las bandas que tocaron en las fechas organizadas por Maturana en un conocido boliche de Lanús. “Nos pareció una buena forma de hacerlo por nosotros mismos. Es tan chico esto, son dos o tres quienes mueven todo el mercado, y lamentablemente para las bandas independientes es muy difícil sostenerse. Llorar, no podemos. La realidad es ésa. ¿Qué hacemos? ¿Morimos en una empresa o buscamos una alternativa? Y empezamos a buscar la segunda. Por eso nos mantenemos vivos. Ese movimiento también es Maturana: el no quedarse quieto y buscar alternativas para crecer”, destacó Valado.

Canciones que inmortalizan la historia

Antes que una mirada de la Argentina actual, Encendámonos guarda escenas fatídicas de la historia del país. No importa si el disco tardó en salir. Lo valioso es que el pasado resurge en una canción, queda inmortalizado. Y quien la escuche, no podrá olvidar. “Creo que toda canción es política aunque hable de amor o lo que sea; porque siempre tomás una postura. Por ejemplo, a ‘Testigo’ la escribí volviendo de la Plaza (de Mayo) un 24 de marzo de 2002. Todavía estaban los humos de diciembre de 2001. Era tan fuerte todo lo que se estaba viviendo que salió ese tema. Ahora estamos en otra fase. Yo creo que el segundo disco va a ser un poco más lumínico”, anticipó el cantante.

“En el primero --continuó-- veníamos de la crisis total, de los '90 y del 19 y 20, cuando estalló todo. Y los que no estábamos escribiendo, tocando o sintiendo Latinoamérica, Sudamérica o Argentina misma, lo terminamos de sentir con todo. Mi abuelo era de la Resistencia Peronista y yo me crié en una casa donde se hablaba de política. Obviamente que estamos tocados”.

*Maturana se presentará mañana a las 19.30 en The Roxy, Niceto Vega 5542, Ciudad de Buenos Aires.

MySpace: www.myspace.com/maturanarock

jueves, 23 de septiembre de 2010

Intercambio intercontinental interdisciplinario.-

Proyecto 34ºS, colectivo coordinado desde Buenos Aires por la productora teatral africana Nikki Froneman, propone construir un puente artístico entre Argentina y Sudáfrica. Ida y vuelta que no será ya sólo de artes escénicas, como fuera en un principio, sino de música, cine y fotografía.

Por Paula Sabatés
Fotografía gentileza de Clare Louise Thomas

Buenos Aires, septiembre 23 (Agencia NAN-2010).- Cuando Nikki Froneman, directora y productora teatral, dejó su Sudáfrica natal para emprender un largo viaje por Latinoamérica hace ya cuatro años, probablemente sabía que no se estaba yendo del todo. De hecho no lo hizo, porque desde el barrio porteño de Palermo, donde vive y trabaja, coordina un plan artístico de cada vez más estructura y que tiene como objetivo fomentar las relaciones creativas y el diálogo entre artistas y público de África y Latinoamérica. La movida, que empezó como una idea que acompañaba los trabajos que Froneman venía realizando, hoy se llama Proyecto 34ºS --esa es la línea de latitud que conecta Buenos Aires y Cuidad del Cabo, las dos primeras ciudades en intercambiar activamente-- y es la única organización independiente que produce festivales y eventos para fomentar el intercambio artístico entre los dos continentes. “Decidí empezar con el proyecto porque siempre me había interesado mucho la cultura latinoamericana, pero cuando llegué acá me sorprendió que nadie conociera nada del arte africano”, afirma la coordinadora en diálogo con Agencia NAN.

Cuando se puso a trabajar en la idea, Froneman se dio cuenta de que lo primero que había que hacer era un festival de artes escénicas africanas en Latinoamérica, acompañarlo con talleres y charlas y empezar a abrir un lugar en la conciencia cultural de Buenos Aires. Así, el año pasado realizó el Primer Festival de Teatro Sudafricano, que contó con la participación de elencos africanos que cruzaban el mar por primera vez. Claro que las ambiciones de la organización son cada vez mayores y las necesidades de ampliarse más urgentes, por lo que la visión a largo plazo de Proyecto 34ºS es establecer un festival equivalente de teatro latinoamericano en África. “Ya llevamos una obra argentina a un festival en Sudáfrica y hubo mucho interés. Creo que se debe a que por fin la gente ve que el proyecto está funcionando y está logrando muchas cosas”, asegura.

Proyecto 34ºS engloba distintos proyectos, valga el cliché, todos bajo la misma idea de intercambiar, crear y compartir entre culturas. Sundowner Sessions es uno de ellos, una serie de conciertos de fusión afro latina que, en colaboración con NTK Records, proporciona un espacio creativo para que músicos africanos y latinoamericanos experimenten y toquen juntos, explorando las conexiones entre sus diferentes estilos de música. También se hace un Festival de Cine Africano, en el cual se presentan películas africanas en Buenos Aires, en su mayoría producciones independientes, y luego conferencias en vivo vía Internet con los realizadores de los filmes. Y, aún en proceso, otra de las nuevos iniciativas es la de la configuración de una nueva página web en inglés, francés, portugués y español. “Habrá un foro donde se va a poder conectar gente de todo el mundo y que abrirá un espacio de intercambio independiente de Proyecto 34ºS, pero en nuestra página, porque después de todo lo más importante es alimentar la relación entre artistas del mundo”, sostiene Froneman.

Para hacer posible el festival, existe además un proyecto llamado Intercambio de Textos de Obras Teatrales, una convocatoria abierta para piezas de dramaturgos de ambos continentes, de las cuales se seleccionan cinco para ser traducidas a uno o más idiomas del otro país para su publicación y posterior puesta en escena en el festival, aunque la directora afirma que para ella no es fundamental ver teatro en el idioma de uno. “A veces hay demasiadas referencias culturales que no pueden ser entendidas en el otro lugar, lo que hace que por más calidad que tenga la obra no pueda ser traducida”, explica. Algunos de los espectáculos que ya se mostraron no fueron traducidos desde el texto de los actores, por lo que tuvo que haber una pantalla en el escenario que tradujera los parlamentos. “Buscamos obras con mucho contenido visual y físico. Así, lo de la pantalla no es lo ideal pero funciona porque la actuación es suficientemente fuerte, lo que demuestra que hay otras formas en las que se puede mostrar arte escénico”, asegura.

Lo extraño es que casi ninguna institución quiera subsidiar el proyecto. “Recibimos un subsidio para el festival pero no fue suficiente y sólo nos alcanzó para pagar los folletos”, afirma Froneman, que cuenta que desde la organización están buscando más ayuda y presentando solicitudes en la Unesco y otras fundaciones de ambos continentes. “Muchas veces a las entidades les cuesta entender lo que estamos haciendo, les cuesta darse cuenta de que somos algo independiente y no gubernamental. En Sudáfrica, por ejemplo, no tenemos subsidios porque allá no les gusta que un sudafricano vaya a hacer cosas para otro país”, sentencia. Lo cierto es que ella y sus más de 30 colaboradores --que son de todas partes del mundo y planean, en un futuro, extender el movimiento hacia sus países-- trabajan voluntariamente durante todo el año para llevar adelante el proyecto. “El problema es que estoy acá y soy la gran fuerza, y aunque tenga 35 personas ayudándome, estoy lejos para negociar con la gente de allá. Por eso vamos intentando, en la medida de lo posible, hacer más y más conexiones”, dice la directora.

De todos modos, los esfuerzos se notan y el año pasado Proyecto 34ºS fue nominado en la categoría Institución por los Premios Teatro del Mundo que otorgan el Centro Cultural Ricardo Rojas y la Universidad de Buenos Aires, sin mencionar que cada vez más gente quiere colaborar con el movimiento. “Proyecto 34ºS se pone en el medio como punto de contacto entre los continentes porque es la única organización de intercambio entre ellos. El concepto es el mismo desde que lo empecé hasta ahora, no cambió nada de su esencia”, afirma la creadora y organizadora de la institución, que está intentando que el próximo festival sea de artes africanas en su totalidad, no solamente de teatro, sino también de música, cine y fotografía. En resumen, una verdadera embajada del arte.

Sitio:
http://www.proyecto34s.com

miércoles, 22 de septiembre de 2010

“La idea fija” en El Portón de Sánchez.-

Estéticamente pop y políticamente rock, la obra de Pablo Rotemberg es una secuencia de movimientos mecánicos y tics de arrebato lisérgico. Sexo individual y grupal, heterosexual y homosexual, manifiesto y anónimo, democrático y autoritario. Pero con un factor común: el sexo siempre crudo.

Por Facundo Gari
Fotografía gentileza de La idea fija

Buenos Aires, septiembre 22 (Agencia NAN-2010).- Hay personas que hacen todo tan bien que, al percatarse, otras estarían dispuestas por un instante a otorgarles sin tapujos la crianza de los hijos propios para salvarlos de una catástrofe loser. Pablo Rotemberg es de los primeros: concertista de piano, actor, dramaturgo, director teatral y cinematográfico, la suma de sus propuestas goza de una organicidad envidiable. No obstante, lo primero a observar en La idea fija, obra de teatro-danza sobre sexo que dirige los sábados a las 23.30 y los domingos a las 20.30, es la tarea de Fernando Berreta en iluminación y de Gastón Taylor en música. “Lo primero” por orden de aparición desde el momento en que los asistentes se (auto)distribuyen incómodamente en las más de cien localidades de la platea de El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034, Ciudad de Buenos Aires).

La puesta arranca con unos violines al mango en una total oscuridad, y es un hilito de luz el que desciende en vertical sobre el escenario --un Edén con lockers-- para conducir la vista hacia un centro, que primero se presenta deforme. El espectador (al menos uno ubicado en la mitad superior de la escalinata) no sabe si lo que observa es una cola, una cabeza, unos senos o todo ello por duplicado. Y esa deliciosa sensación es buscada, por cuanto la situación es destilada como gotas de agua en las fauces de un sediento (primer atisbo de hedonista).

Por tanto, no pronto pero al cabo de esos minutos agónicos la vista descubre la silueta de un cuerpo desnudo penetrando la Nada, un hombre que pronto se incorpora y con quiebres agresivos en las articulaciones que recuerdan a la fantasma pelilarga del film The ring, se desliza frenético por el espacio, con movimientos mecánicos y tics de arrebato lisérgico que serán base del lenguaje coreográfico en la sucesión de imágenes de la obra: sexo individual y grupal, heterosexual y homosexual, manifiesto y anónimo, democrático y autoritario, escenas interpretadas con entrega por tres actores (Alfonso Barón, Juan González y Mariano Kodner o Diego Mauriño) y dos actrices (Rosaura García y Vanina García), cinco andróginos de a ratos, todos calientes, cuyas interpretaciones le meten vértigo incluso a los escasos momentos de cierto romanticismo.

En esta osada obra de Rotemberg, los cuerpos (que son siempre solos y circunstancialmente acompañados) son desmoralizados, se desprenden de la parafernalia del recato y aparecen, así, en bolas. Y no es precisamente erotismo lo que despiertan, porque allí la verosimilitud corre sin bombacha. Tampoco el espectador es un voyeur privilegiado. La desnudez primero y el sexo como acto después aparecen sin vestiduras de solemnidad, se los ofrece crudos, puros, y aunque el ojo pase de la bondad a la perversión, centra su atención en lo que se muestra como esencial (o constante) antes que en lo accidental (o variable); es decir, en una crítica de la mecánica sexual antes que en sus actos propiamente ejecutados, mayormente acompañados por música circa ‘80.

Es que La idea fija es estéticamente pop y políticamente rock, y esa combinación mantiene al espectador en vilo durante todo el desarrollo, aún a pesar de que la cohesión roce la monotonía.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Discos: “Vehemencia” (Encías Sangrantes, 2009).-

El divertidísimo segundo disco del sexteto de Berisso ofrece a través de una aireada instrumentación un retrato heroico de la vida, con paseos por los salmos a Santa Catalina y un par de amores narcóticos.

Por Luis Paz

Buenos Aires, septiembre 21 (Agencia NAN-2010).- “Ni rapero ni reggaero ni rockero ni cumbiero, musiquero tercermundista, de zapatilla hacia las pistas, de las pistas a jugar a la pelota con todas las nenas: las más chetas, las más crotas, las más curtidas y las más rescatadas. Porque la onda es pasar la noche entera y, entre tanto y tanto, esperar la primavera.” Ése es el rapeo que irrumpe en “Hasta”, una particular cumbia que Encías Sangrantes incluye en su segundo disco, el reciente Vehemencia. Son unos pocos segundos que alcanzan para comprimir el espíritu musical y el poético del sexteto de la localidad bonaerense de Berisso. Y que sobran para caracterizar a la banda mejor que con cualquier hipótesis crítica: allí están unificados su máquina de ritmos, su jovial energía, sus simpáticas voces y su dialéctica de base, allí se ve una palabra que denuncia exclusiones del modo más contundente, incluyendo de facto a zapatillas, pistas (tal vez pastillas, en su defecto pasta), chetas, crotas, vírgenes y suicidas.

Mucho más frescos que Los Auténticos Decadentes, bastante más urbanos que Karamelo Santo, mucho menos embrollados que Pity Álvarez, claramente más versátiles que Flema y posiblemente tan conocedores de Los Abuelos de la Nada como de Gilda y Las Manos de Filippi, los Encías Sangrantes son un combo de alto impacto en la tradición de la guerrilla musical. Pueden cantar “Isabel, Isabel, Isabel/ ¿por qué te fuiste con él?/ El Ezequiel, el Ezequiel, el Ezequiel/ se fue a Punta Mogotes/ y vos le fuiste muy infiel” (como en la cumbia justiciera “Isabel”), pero también “analizar la esencia de nuestro ser/ en un objetivo positivo/ un pensamiento filosófico/ pedagógico, psicológico/ biológico, ilógico:/ somos movimiento actuando y fluyendo” (como en la ambientalista “Agua”) o anunciar que “siempre lo mismo, compartiendo cultura, todos a la licuadora” en la crítica “Oye bien”.

Vehemencia tiene una actitud muy poco común entre las posibilidades artísticas grabadas y publicadas en disco últimamente. No sólo por su aireada instrumentación (inteligentemente cargada está su música, que lejos de abrumar, energiza) y porque Alequio, Gaby, el Gordo Pablo, Juan Cruz, Toto y Zoty tocan con cojones, sino principalmente por la propuesta: un retrato heroico y romántico de la vida en lo que la hegemonía entiende como el bajofondo de la cultura, un recorrido rápido, pero ágil y para nada torpe, por la felicidad hecha pueblo; un paseo por los salmos a Santa Catalina (patrona de Europa adoptada por las villas bonaerenses), un par de amores narcóticos y una irreverente algarabía que es plenamente encantadora.

Ah, Encías Sangrantes es un nombre confesamente inspirado en Los Simpson. Ahí terminan las similitudes. Vehemencia es más divertido que cualquier estreno de la familia amarilla.

Blog:
http://sangrantes.blogspot.com/
MySpace:
http://myspace.com/enciassangrantes18

martes, 14 de septiembre de 2010

Pinta Tu Aldea!: por cada color, un mundo.-

La productora artística integrada por siete chicos y chicas del conurbano bonaerense propone “resignificar” espacios y acciones para conformar un circuito cultural alternativo. “Pueden ser jornadas de música, improvisaciones de grupos teatrales en la calle, el armado de ‘bibliotecas efímeras’, exposiciones plásticas o maratones literarias”, contraofertas “a la estructura que ordena qué es lo que se ve y qué lo que permanece a oscuras”, concuerdan.

Por Ailín Bullentini
Fotografía de María Luz Carmona

Buenos Aires, septiembre 15 (Agencia NAN-2010).- El arte como motor de cambio, como fuerza de supervivencia, como medio de expresión. El arte como pincel, concluyen desde el sur del conurbano bonaerense siete chicos y chicas casi periodistas, casi licenciados en Letras, casi diseñadores gráficos, casi cineastas que, cansados del gris del universo que caminan, respiran y huelen a diario cranearon una manera de cambiarlo por algo más colorido. Sí, utópicos. Sí, idealistas. Soñadores, claro. Pero mientras usted está sentado ahí leyendo estas líneas y tachándolos de todo eso, ellos se acercan con una cubeta en la que mezclaron los mil tonos con los que imaginaron sus mundos mejores y de pincelada en pincelada dibujan espacios culturales nuevos en lugares que se creían oscuros, clausurados, inexistentes. Eso, en resumen, es Pinta Tu Aldea!

“Pintar es reformular, cambiar. Es darle a algo un color que antes no tenía. Tiene que ver con una visión del mundo: pintar la cultura desde nuestra visión”, toma la posta Magalí Compagnucci, que junto con Julio Friedman, ambos en carrera para convertirse en comunicadores sociales, y Anabella Almonacid Fernández, que construye su título de periodista, se encarga del laburo de Acción Social y Prensa de la productora cultural sin fines de lucro que crearon hace poco más de dos meses.

Además de integrar Pinta Tu Aldea! con Nicolás Nadalín y Emiliano Agnetti, en vías de ser diseñadores gráficos; Rodrigo Orellana, técnico en Dirección de Video y Cine, ; y Guido Tanoni, que se pierde en las Letras de Puan, todos ellos son amigos. Entre cervezas y maníes se halla el origen de la productora a la que dieron vida. En cada juntada, la idea de “generar las condiciones para cambiar” esas cosas por las que se quejaban --“no existen o existen pero mal”-- tomaba forma. “Una idea que estaba siempre latente no estaba manifiesta ni puesta en ningún lado. Era algo que entre nosotros estaba dicho y no dicho a la vez”, explica Julio.

“Se relaciona con ideales, con utopías”, continúa, luego de pensar muy bien esas palabras. No, no te está dando la razón a vos, que seguro asentís con la cabeza en plan reprobatorio, pero seguís leyendo. Si seguís leyendo, te vas a enterar de que Julio, en consenso con sus compañeros, cubre con el manto de lo comúnmente entendido como inalcanzable los objetivos que cree fervientemente concretables. Pinceles en mano, los de Pinta tu Aldea! confían sin dudas que la injusticia en la producción y circulación actual del arte y en la construcción de la sociedad que compartimos todos (vos ahí sentado, yo desde el teclado, aquel detrás de una guitarra, un cubículo bancario o una casilla de cartón, y así, y así, y así) puede eliminarse. O por lo menos reducirse.

Con esas convicciones salieron a la calle a pintar intentos de mundo nuevo, que son… ¿qué? La productora artística combina las dos cualidades que la definen: por un lado, el ser “compañera de artistas nacientes, en el sentido de su condición de recién iniciados en la picadora de la industria y el circuito artístico y cultural, no porque sean ‘nuevitos’”. Es que “hoy existe una especie de estructura que ordena qué es lo que se ve y qué lo que permanece a oscuras. Y la guita es la llave que prende la luz e ilumina. No es justo. Pinta Tu Aldea! quiere romper con esa lógica”, intenta Julio. La otra cualidad es la de ser “reveladora de luchas sociales invisibilizadas”, en sus dos modos de hacer: prensa y pintadas.

“Laburamos con los artistas que no cuentan con los medios para abrirse camino, desde la difusión del trabajo que hacen”, comenta Julio. Básicamente, el laburo de prensa que sirve para acompañar al arte en su camino hacia el “hacerse conocido”. Pero, además, el compañerismo de Pinta Tu Aldea! también surge desde la generación de momentos de exposición de ese arte al que dan vida. ¿Cómo? Están construyendo de a poco una red de “lugares en los que no hay que pagar para tocar o mostrarse. Queremos ayudarlos a armar un circuito cultural que no los asesine, sino que les permita seguir existiendo”, concluye. Para los escritores y poetas, imaginan poder construir algún día una editorial.

Los pintores bautizaron como “pintadas” a esos momentos de exposición, la célula de Pinta Tu Aldea!, si la productora se entendiese como un cuerpo humano. Para entender el concepto de “pintada” bien vendría que te imagines a una brigada de músicos, escritores, actores, bailarines, diseñadores y artistas plásticos que, armados de cultura, invaden un espacio y, meta disparos de color, lo convierten en uno nuevo, con otra estructura conceptual, otras reglas. Cada pintada es una “fecha cultural” en la que se conectan artistas, espacios culturales y el público.

La primera que llevaron a cabo tuvo lugar el 7 de agosto pasado y participaron las bandas Parte Del Mal y Los Timothy. “Pueden ser jornadas de sólo música, improvisaciones de grupos teatrales en la calle, el armado de ‘bibliotecas efímeras’, una especie de intercambios de libros en los que las personas traen libros pero pueden llevarse otros, exposiciones plásticas o maratones literarias”, puntea Guido.

Pero las pintadas pueden combinar varias disciplinas en un eje estilo “cruzada solidaria” y entonces se convierten en festivales en los que a la apertura de senderos se suma la meta de “visibilizar experiencias que están trabajando para que las cosas no sigan como hoy están, a cuyos responsables se les da una mano”, añade Magalí. Lo generado por las entradas se reparte entre los artistas y el colectivo social, para el que, además, colectan alimentos no perecederos o elementos que sean de su necesidad. Es que “hay una ligazón inevitable entre lo artístico y lo social”, concluye Guido: “Creemos que no hay otra manera de producir los cambios que queremos y a la vez de ayudar a los otros”. Por su parte, Magalí añade: “El arte es la vía para el cambio”.

¿Los desafiás? Podés acercarte y ver qué tan convencidos de su proyecto están los pintores el próximo viernes por la noche en Cultura del Sur, donde el sonido de bandas, los colores de los artistas plásticos y fotógrafos y el histrionismo de los clowns se mezclarán con la historia del barrio 17 de Noviembre, la toma de tierras más grande del conurbano bonaerense, a cuyos vecinos podrás ayudar.

La selección de los artistas y experiencias a las que Pinta Tu Aldea! abraza tiene que ver más con “lo que ese artista o colectivo hace y a la manera en que lo hace, que a la definición que podemos llegar a manejar de 'arte-no arte'”, puntualiza Magalí. Trabajar con ellos es una manera de adherir a sus causas.

Cada pintada, cada asalto cultural de Pinta Tu Aldea! es acompañado por un lienzo blanco que todos los que participen, público y artistas, podrán “pintar” con los colores de los mensajes que deseen. “Es la materialización del concepto de la productora --indica Julio--. Si el objetivo de la productora es generar espacios de expresión, qué más gráfico que la gente pueda expresarse en un lienzo en blanco”. Nada.

Pinta Tu Aldea!:
http://www.pintatualdea.org/

* El viernes 17 de septiembre desde las 23 en Cultura del Sur (Meeks 1066, Temperley) tendrá lugar la pintada, un festival disciplinario a beneficio del Barrio 17 de Noviembre (Ingeniero Budge, Lomas de Zamora), en el que participarán Los Levingston, Marmol R y Sub, los artistas plásticos Iara Compagnucci, Carlos Cruz, Gabriela Garbo, Ariel Presti, Sergio Sartini y Pablo Villalba, la fotógrafa Daniela Gusoni y habrá un taller de clown. Bono contribución: 10 pesos y un alimento no perecedero.

Gran Cuervo en Centro Cultural Favero.-

El stoner psicodélico de la banda platense se entregó a la improvisación durante la madrugada del sábado. Paisajes climáticos, cambios de ánimo y sonidos impredecibles fueron los condimentos de una noche en la que se demostró que en el rock no todo está inventado.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografías de The Dark Flack

La Plata, septiembre 14 (Agencia NAN-2010).- La capacidad de sorpresa es inacabable. Siempre que parece que ya todo ha sido inventando en el rock y que sólo pueden esperarse particularidades regaladas por los nuevos aires, alguien llega y quiebra el estado de calma de las cosas, convirtiendo en infructuoso cualquier esfuerzo que la mente intente hacer para descifrar el curso que podrán seguir los sonidos. A partir de entonces, no queda más que la entrega ciega y la espera de la próxima melodía, esa que resultará tan inesperada como la anterior. Y sí, en tiempos en los que la canción ha vuelto a ser la protagonista de los escenarios, el stoner setentoso de Gran Cuervo, experimentó improvisando en vivo durante la madrugada del sábado en el Centro Cultural Favero y eso es buen augurio de novedad.

En un rincón del Favero, el centro cultural platense señalado como uno de los mejores lugares para tocar en la ciudad, un grupo de chicos se armó su propio living. Con una mesa ratona improvisada sobre la que descansan un par de botellas de cerveza vacías y rodeados de colillas de cigarrillos, esperan sentados en el piso. Apenas pasada la una de la mañana y atravesando el salón al grito de “¿alguien tiene fuego?”, Alfredo Guzmán, el guitarrista de la banda, se trepa al escenario. Lo secundan sus compañeros que sin muchos más preámbulos se cuelgan los instrumentos al hombro y, luego de que el theremin de Manuel Platino dé la señal, empiezan a tocar. La maquinaria de Gran Cuervo se pone en funcionamiento.

Una seguidilla de variaciones climáticas hace del primer tema de la noche una obra que llega a durar casi 15 minutos. Como en los jam session de las bandas de jazz, los cortes y las presentaciones son innecesarios y sólo un par segundos de aplausos apresurados son suficiente antesala para la siguiente canción. El ensamble ajustado entre batería, guitarras, bajo y theremín, que funcionan en perfecta sincronización, convierten a la melodía en un constante pasaje por estados de ánimo que, a pesar de la carencia de voces dirigidas al espectador, hacen imposible quitar la vista del escenario y obligan a atender a cada uno de los sonidos que llevarán hasta la fase siguiente.

“Esa música tiene drogas”, grita alguien del público después del tercer tema. La gente ríe y aplaude entregada a la novedad que Gran Cuervo propone atravesar durante la noche y, claro, consciente que con o sin sustancias es inevitable el viaje por esas melodías únicas, que por desarrollarse en improvisaciones son obras irrepetibles.

La crudeza del stoner experimental de la banda se siente con el cuerpo, que recibe el movimiento constante del piso de madera. La vibración del suelo no se detiene, a la par de las distorsiones que Alfredo ejecuta en su guitarra mientras que la batería de Poli es golpeada con fuerza. La compañía de los sonidos espaciales del theremín, junto a la guitarra de Frank Boston y el bajo de Chelosky completa la escena, que por momentos hace espeso al ambiente, para luego volver a abrirse.

Gran Cuervo disfruta de su música, de eso no hay dudas. En los momentos en los que Manuel no está pendiente de la frecuencia que despide el theremín, sacude su cabeza a ritmo aprobando los sonidos que sus compañeros realizan. De igual manera, el guitarrista de la banda se encorva y vuelve a incorporarse a medida que la melodía lo demanda.

Después de una hora y media de recital, el final llega de la misma manera que cada una de las notas de las canciones: sin previo aviso, como una sorpresa inesperada, imposible de predecir. Los músicos se descuelgan los instrumentos con velocidad y se retiran entre aplausos sin necesidad de mediar palabras. Con el escenario vacío, los cuerpos pululan felices ante la certeza de que no todo ha sido inventado. La capacidad de sorpresa es definitivamente ilimitada.

MySpace: http://www.myspace.com/grancuervo

lunes, 13 de septiembre de 2010

Libros: “Miserere” (Theodosio Andrés Barrios, 2007).-

El escritor, poeta, fotógrafo, empleado público y juglar entrega poesías y reflexiones que no ofrecen sorpresa, por recurrencia de temas y cadencia mecánica, hasta promediar el pequeño libro.

Por Facundo Gari

Buenos Aires, septiembre 13 (Agencia NAN-2010).- Theodosio Andrés Barrios es prácticamente un desconocido en Buenos Aires; no en Misiones, donde un círculo de poetas circa mediados del siglo pasado reconoce su nombre en una cara, y en ésta aquél. Los pocos datos que aparecen en Miserere (TH Barrios Rocha), que compila poemas y reflexiones de este escritor de la Mesopotamia, dicen que nació el 13 de mayo de 1960 en Posadas, que hizo la primaria y la secundaria y que labura de fotógrafo y además es empleado de la administración pública. Que en 1983 publicó su primera obra en poesía, titulada Cómo decirte...? y presentada “a modo de juglar” en la peatonal porteña de Florida. Que publicó otras varias veces, que participó en fundaciones de talleres literarios y programas radiales y que brindó esta charla y aquella conferencia.

Pero lo que más habla de Barrios es su poesía, y no por relación de necesariedad entre lo que es y lo que muestra el artista (en rigor, lo que fue y mostró, dado que el libro es de hace tres años). En Miserere, priman las evocaciones a una patria que duele por la llaga de una dictadura feroz, una guerra fría y un pasado original reprimido a fusil (ahora, desde una economía mercantil y legislativa provincial y nacional) que sin embargo perpetúa su esperanza por paz y justicia. Es monótono por tan políticamente correcto y --sin más-- aburrido cuando su pluma está más al servicio de una militancia poética que de una poesía militante, que es cuando más se luce. Pero al menos se sostiene con verosimilitud en la trama.

Compuesto por dos apéndices (división que podría ser eliminada sin contrariedad), el librito (por tamaño real) arranca en la última de las variables, cuando propone, en la metapoesía “Poetas”: “Colonicemos estos desiertos/ con sirenas, banderas y rocíos de tiempos nuevos. (...) Para reinventar un nuevo concepto de la palabra dignidad.” También lo hace cuando en “Sólo lágrimas dulces” atiza un “que me vuele la cabeza una palabra”, o en “Poesía y poeta”, que traza una comparación de binarios con alma y cuerpo: “Uno, explora voces y reminiscencias,/ para ser eterno/ y el segundo, tras la corona del placer,/ se abre paso como un criminal malherido...”

Se presiente frustrado, pero no en sentido individual sino colectivo, mas no derrotado. Es que se admite, a la manera del desaparecido por la última dictadura militar Héctor Oesterheld, como “sólo una minúscula parte de ese héroe cotidiano que hace grande este suelo”; suelo que evoca en términos identitarios, de raíz guaraní que se explicita por ejemplo en una mención a Abá, el hombre tigre.

El resto es demasiado dado, y así se pasa casi la mitad de las cien páginas del libro. Hasta que el lector se encuentra con lo que sigue.

At Bush
Stop, my brother,
No sigas killing a hundrich of Abel.
Stop Bush, stop.
No vengas a cagar sobre mi mesa.
Ni a orinarte en el anfiteatro de mis líderes electos.
No escupas hacia el cielo.
¡Stop Bush, stop!
You y evribody tu descendencia...

Y ahí es cuando uno se permite una mueca de alivio por el empujón.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El Feder: "El arte permite salir de los canales habituales y no esperar que las cosas pasen".-

El joven de Burzaco es uno de los tantos artistas callejeros que dejan su huella en las paredes del Conurbano para difundir su arte y su mensaje. Con un par de aerosoles en su mochila y la compañía de Valentina B, Federico Martínez sale a intervenir paredes. Por sus trabajos ya fue convocado a participar de una muestra en el Palais de Glace y sus stencils se difunden en marcas comerciales. Más allá de eso, el artista sostiene que "es importante que el arte se difunda" para darle más relevancia a su obra completa.

Por Nahuel Lag
Fotografía de Ignacio Martínez Aquino

Buenos Aires, septiembre 10 (Agencia NAN-2010).- Por el tamaño de las orejas, que de poco le sirvieron para escuchar el reclamo mundial por la paz, podría asociarse al ex presidente norteamericano George Bush con Dumbo. Pero el grupo BsAs Stencil le puso las orejas del ratón más famoso de las películas infantiles y se burló: "Disney War". "¡Guau!", exclamó El Feder cuando vio el stencil sobre una de las tantas paredes porteñas en las que se reprodujo. "Ahí estaba: una técnica sencilla que puede ser utilizada por cualquiera, pero con una vuelta de tuerca. Me hizo un click, podía llevar a la calle diseños, ideas y dibujos", garabateó Federico Martínez Aquino, el joven diseñador detrás del A.K.A (Also Known As, o su pseudónimo, digamos) que desde su taller en Burzaco apuesta al arte autogestivo para "poder salir de los canales habituales, ser independiente y no esperar a que las cosas pasen”, pese a que no reniega de las posibilidades abiertas por las grandes marcas en post de "difundir el arte y poder vivir” de lo que más le gusta.

La obra más fresquita de El Feder lleva unos quince días dando color a la esquina de Pellegrini y Boedo, en el centro de Lomas de Zamora, en una pared cedida por un banco internacional. Como toda obra callejera, juega a ser una "muestra permanente". Sin embargo, con varias cuadras pateadas en busca de paredes que le permitan descargar sus latas de aerosol y pintura, el diseñador de la zona sur se alegra: "Pasé hace unos días y está intacta, todavía".

El miedo del artista callejero no pasa tanto por si alguien interviene sobre la obra y la agrega nuevos sentidos, eso es positivo y hasta abre la posibilidad a un pequeño duelo de respuestas artísticas con la pared como canal. El problema es que "le escarchen una firma", explicó el artista. La firma está más relacionada al graffiti, hijo directo del hip-hop newyorkino, que consta en estampar un pseudónimo por todos lados, y respetando los códigos sólo se puede tapar con una "bomba", o sea, una firma más grande que lleva más trabajo, al menos, dos latas de distintos colores. Con las obras murales del stencil es más difícil tapar la obra, pero hay maneras y maneras de intervenirla.

Los códigos ahora están claros, pero para El Feder la historia empezó en 2003 con la visión del Bush orejudo. Entonces, inspirados por el diseño y por el nombre del grupo de artistas, El Feder junto a Valentina Buratti (Valentina B) formaron Burzaco Stencil, un binomio artístico que hasta 2007 los llevó a dar sus primeros pasos en el arte callejero a pura radiografía, cutter, ideas y aerosol, con la mayoría de edad recién cumplida. "La consigna era pintar por todos lados", recordó el artista. Ahí empezó a gestarse esto del "arte conurbano" que Federico asegura no es más que un juego de palabras para diferenciarse de la "elite de capital", pero tuvo sus características.

Las primeras pintadas en Burzaco no fueron a la noche escapando de la policía o buscando una pared entre tanto artista callejero que da vueltas por la capital, sino en los mediodías de siesta en esa localidad de Almirante Brown. Por esos días, las stencil estaban impregnados de la influencia que según El Feder lo movilizan y que también lo llevaron a realizar trabajos gráficos para Rastrillo Records: “Siempre hay referencias al universo punk y hardcore, desde pendejo descubrí esa música y es la que me mueve. El mensaje de do it yourself, el hazlo tu mismo. No hay que esperar a nadie, las cosas las tenés que generar vos".


Fue en una siesta que con Valentina B salieron los cuatro cuerpos de los muchachos de Queens que se hacían llamar Ramones. Los dejaron, desafiantes, sobre una pared y los parafrasearon: “Today Burzaco, Tomorrow the world”. Los BurzacoStencil también se animaron a parafrasear a personajes de la cultura televisiva y fue replicada por latas ajenas y estampadas en remeras. "Había gente que me decía: 'Vi el stencil en tal lugar, ¿estuviste por ahí?' Y yo les decía que no. Eso estaba buenísimo era un reconocimiento. Pero también nos tocó ver que estampen remeras y las vendan en locales de La Bond Street sin nuestro permiso", recordó El Feder sobre los stencil de la cara de la señora Mirtha Legrand y su "Carajo, mierda" o la frase de Roberto Galán: "Hay que besarse más", ilustrada con las lenguas de un par de mujeres apunto de encontrarse.

Para entonces, el artista del conurbano ya había abandonado la carrera de psicología y se había pasado a diseño gráfico: “No la podía patear más, pasaba más tiempo pensando o recortando stencils que leyendo para psicología". También llegarían las muestras de BurzacoStencil en el Centro Cultural Recoleta (CCR) y la publicación de sus trabajos en los libros 1000 Stencil y Hasta la Victoria Stencil! La exposición en una galería y la consolidación de los artistas callejeros abrieron una pregunta existencial que aún hoy se mantiene en tensión: "Cuando nos invitaron al CCR pensábamos en participar o no. Por un lado éramos artistas callejeros y la calle era nuestro lugar, si pintábamos en una galería perdía la esencia. Pero en un punto pensamos que lo mejor que podía pasar era que nuestro arte se difunda".

El camino de El Feder siguió de forma independiente y alcanzó en 2008 a exponer también en el Palais de Glace junto a otros 72 artistas, que no pasaban el cuarto de siglo, en la muestra Ficus Repens (Enamorados del muro). También fue convocado para participar en campañas de marcas deportivas internacionales. Pero ni la introducción del arte callejero a las galerías ni la absorción a cargo del marketing alteran al joven de Burzaco: "Varias veces pensé que la disciplina había llegado a la cresta de la ola, que no había nada más que hacer. Veía el stencil en remeras de Levis marca y hasta en campañas publicitarias de Cartoon Network, y pensé que el stencil moría absorbido por el sistema, pero cada año más gente sale a pintar a las calles y se renueva, y me sorprende. Mientras que cuando aceptó participar en una campaña es para poder vivir de lo que me gusta hacer".

Lejos de alarmarse, El Feder disfruta que el stencil esté institucionalizado hasta en las calles y que la gente, ahora, sea capaz de ceder una pared para que se realice una pintada. Los tiempos de pintar con la cara tapada "para darle más relevancia a la obra que al artista" ya los dejó atrás porque ya no tiene sentido cuando se participa con un nombre y el arte de cada uno se difunde.

La obra del diseñador de Burzaco anda por estos días por los caminos productivos del CAOS. La palabra suele aparecer en los murales repletos de imágenes etéreas que repite el estilo de la cultura del video-clip: “Primero que la pared, el diseño surge a partir de ojear revistas, de volantes que junto, imágenes de internet, cosas que me gustan y voy guardando.

Después, la idea es jugar con el stencil en una multiplicación de capas para ir generando nuevas significaciones, con las mismas matrices". Aunque la galería de El Feder es la calle no busca la aprobación de su obra ni interpelar al público con un mensaje directo: "Lo dejo a criterio del transeúnte puede darle la misma significación que nosotros u otra". La pelea del joven ficus-stencil es contra la polución publicitaria: "si la gente tiene que bancarse un montón de publicidades por todos lados por qué no embellecer la ciudad con las imágenes".

Entre paredes, aerosoles en paredes, o eventualmente para campañas, el camino de El Feder es el autogestivo y entonces abre los horizontes a la serigrafía (para estampar remeras o crear stickers) y la producción de fanzines, esa técnica que permite reproducir a pura fotocopia: diseños, bocetos y todo delirio gráfico. Y porqué no una alternativa de vida: "el fanzine permite llevar tu obra a un formato más accesible sin la necesidad de venderla a 500 pesos".

Entonces, el do it yourself del punk es el espíritu que El Feder busca en lo autogestivo: "Es algo muy positivo porque te permite encontrar a gente que quiere expresarse y comparte los valores del hazlo tu mismo y lo hace porque quiere expresarse y no por un billete. La autogestión ya sea desde fanzines a estampar tus remeras, habla de generar y no quedarse dormido esperando. Poder salir de los canales habituales, ser independiente y no esperar que las cosas pasen”.

El Feder:
http://www.elfeder.com.ar/
BurzacoStencil:
http://www.burzacostencil.com.ar/

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Sonar TV: una señal para la música argentina.-

El nuevo proyecto de la Unión de Músicos Independientes busca incluir un canal de música en la Televisión Digital Terrestre para difundir las producciones autogestivas no atendidas por el mercado. Con ese objetivo, elevó su propuesta al Gobierno nacional que todavía no dio una respuesta sobre viabilidad de la nueva señal. No obstante, la iniciativa ya cuenta con el aval del Comité Federal de la TV Digital y la Sociedad de Radio y Televisón Argentina, más allá de eso todavía no están definidos los marcos de financiamiento.

Por Nicolás Sagaian
Fotografía gentileza de Miguel Poveda

Buenos Aires, septiembre 8 (Agencia NAN-2010).- La expansión de las nuevas tecnologías puede ser factor de innumerables cambios en la sociedad y también de notables avances. Entonces, con ese viento de empuje puede conseguir abrir puertas para brindar posibilidades como desde hace tiempo comenzó a ofrecer la Televisión Digital. La nueva señal libre y gratuita que se desparrama por todo el país cuenta en su haber proyectos para emitir canales de cine, fútbol, noticias, infantiles y documentales; aunque en ese conteo no debería faltar la música. Es que la Unión de Músicos Independientes (UMI) presentó una iniciativa al Gobierno nacional con la idea de promover una nueva señal de música para la tele que se viene. “Se llamará Sonar TV y contará con una programación bien nutrida que difundirá las producciones artísticas no atendidas por el mercado. Es decir, estará muy lejos de lo que muestra MtV o VH1”, explicó Cristian Aldana, presidente de la asociación de músicos. Por eso, la oferta se presenta en boceto como un nuevo aire para el rock, el punk, el pop y el folklore local. No obstante, todavía no está definida la cuestión del financiamiento de la propuesta, más allá de que proyecto posee todos los avales de la sociedad de Radio y Televisión Argentina.

Como era de esperarse, obstáculos iniciales no iban a faltar. Sin embargo, la iniciativa está “un 50 por ciento moldeada” para los precursores, porque los grandes lineamientos están definidos y de a poco se va conformando un Consejo Asesor para darle fuerza al proyecto. En principio, ese organismo troncal estará integrado por Rocambole, Teresa Parodi, Rodolfo Medero y Miguel Cantilo y su trabajo será delinear la grilla que ya empezó a definir algunos contenidos. Aunque estos podrían modificarse con el tiempo, tendrán su espacio de pantalla las “manifestaciones culturales de cada región”, “la historia de los ritmos”, la “construcción de instrumentos”, la “antesala de la composición” de temas y hasta coberturas de festivales y recitales en todo el país. La idea es ampliar un poco más el contexto de entendimiento de cada movimiento musical e “inspirar un planteo de los músicos hacia el mercado sobre la producción y distribución de sus trabajos, con el fin de desligarse totalmente de los condicionamientos que existen (e inciden) sobre el arte”, sostuvo el referente de la UMI, uno de los impulsores del tema.

Con ese horizonte como meta, Sonar TV apuntará íntegramente a la difusión, la educación y la formación de sus televidentes. Dentro de ese formato, claro que no faltarán los video clips y la presencia de varios artistas reconocidos de forma masiva, ofreciendo una mirada distinta a la exhiben los canales de cable convencionales. “Esto no está pensado para los músicos como una cuestión corporativa, sino para que esta señal pueda reflejar gran parte de los anticuerpos culturales que desde hace tiempo los artistas autogestionados venimos creando y no están contenidos”, resaltó Diego Boris, integrante de la Federación Argentina de Músicos Independientes (FAMI), espacio que nuclea a las bandas de todas las regiones del país y que viene abogando por la implementación de la Ley Nacional de Música, aún en discusión, como lo informó Agencia NAN en su edición del 4 de noviembre pasado.

El objetivo de todas estas medidas apunta a conformar un circuito estable de la música y estimular el desarrollo de la actividad. Con la inspiración de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en particular (Nº 26.522), el impulso de la nueva señal de TV apuntará a expandir mucho más el artículo 65 de la normativa audiovisual vigente que establece un porcentaje de contenido mínimo (30 por ciento) de producción nacional a cumplir en cada emisión radial o televisiva. “Sonar propondrá una pantalla adicional al músico, además de apoyo y un acompañamiento. Esto permitirá hacerle sentir que tiene un lugar en el medio y no siempre debe que ir por afuera del sistema”, recalcó Esteban Agatiello, secretario de la UMI. La tecnología digital jugará un rol esencial en todo esto permitiendo llegar con la señal a cualquier rincón de todo el país de una forma fácil y accesible.

El nuevo sistema implica una forma distinta de transmitir la señal respecto de la televisión analógica contemporánea. A saber, transmitirá imágenes en movimiento y su sonido asociado mediante una onda digital de alta definición que será decodificada por un pequeño aparato llamado Set Top Box (conversores) sin interferencias ni cortes como pueden tener las señales de aire actual. Con eso la imagen ganará calidad, lo mismo que persiguen desde la UMI y la FAMI a la hora de especificar cuáles son los contenidos que van y los que no van en Sonar TV. "El imput/output lo estipularán pautas muy básicas que le exigirán mínimamente un esfuerzo al artista para entrar. Por ejemplo, estamos de acuerdo con que un video clip sea grabado íntegramente con un celular, pero a lo mejor no por eso le podemos dar un espacio en un canal digital. Se trata de parámetros mínimos que estarán muy hilados con la estética de la señal”, afrimó Aldana sobre el proyecto que está en estudio.

Mientras tanto, el Consejo Asesor de Sonar TV en las últimas semanas tuvo reuniones con el Comité Federal del Sistema de Argentino de Televisión Digital y la sociedad de Radio y Televisión Argentina con el fin de sondear definitivamente la viabilidad del proyecto. “El aval de ambos organismos está. Sin embargo, estamos apretados con la cuestión de las frecuencias debido a que ya hay proyectos en marcha y cada día que pasa menos cupos quedan”, dijo preocupado Boris pese a que de inmediato reconoció que aún restan cuestiones por solucionar; como el financiamiento económico de la señal que no está estipulado ante la heterogeneidad de propuestas. En la última reunión deliberativa de los participantes de la propuesta en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) se escucharon desde planteos para solventar los gastos a partir de una caja común administrada por todos los músicos hasta la utilización de convenios.

Sin embargo, eso serviría a modo de paso inicial hasta que la criatura comience a caminar por sí sola y se largue a andar. “Ahí, quizá, recién logremos sostenernos con ingresos fijos, aunque el canal no tiene una matriz lucrativa sino de difusión”, volvió a puntualizar el líder del Otro Yo. “Más que una idea, Sonar TV es un derecho”, cerró la idea Agatiello. Es que, si un lenguaje eligieron las personas en las distintas regiones para contar lo que pasa en el país y expandir su mensaje ese fue la música. Desde los anales de los tiempos, los diferentes movimientos rítmicos fueron (y son) un reflejo de lo que sucede en la sociedad. “Entender cómo fueron esas manifestaciones va a permitir conocer el momento que nos toca vivir y permitirá relacionarla con los procesos históricos”, argumentó Aldana intentando ofrecer una mirada más abarcadora acerca de lo que significa la música más allá de sus fronteras.

Por ejemplo, en el espacio reservado para la historia de cada uno de los movimientos podría conocerse cuál es la incidencia del surgimiento del cuarteto en Argentina, qué efectos produjo en la sociedad y cómo fue ocultado el ritmo durante la última dictadura militar, al igual que muchas otras producciones culturales. También podría conocerse, cómo la cumbia modifica su tónica en la década de los 90, acompañada por un proceso de deterioro social, explica Aldana que invita a los músicos a hacerse cargo del espacio para tener herramientas y llegar a abiertamente la sociedad. En ese sentido, las bandas que pretendan participar de la movida sólo deben acercarse a la sede de la UMI (Pichincha 85, Ciudad de Buenos Aires) o contactarse en cualquiera de los espacios de la red social elevando sus propuestas y sus materiales para comenzar a llenar de contenidos una señal abierta.

“Es un trabajo colectivo. La idea es que sea un canal para toda la sociedad y de la sociedad. No hay que tenerle miedo a la política ni decir ni a exigir. La música tiene que pedir su lugar”, aseguró Aldana. Con ese empuje, el próximo mes, los músicos nucleados en la UMI realizarán un megafestival para reclamar el avance del proyecto de Sonar TV de la misma manera que sucedió con la Ley de Música. Mientras tanto esperan obtener respuestas con la idea de dar sus primeros pasos concretos. Pretenden que este nuevo sueño se transforme en realidad.

Sitio Sonar TV: http://www.sonartv.com.ar/
Web UMI: http://www.umiargentina.com/

lunes, 6 de septiembre de 2010

“Apuntes para volverse a ver” en Timbre 4.-

La ópera prima de Gonzalo Ruiz, en la que un grupo de hermanastros se reúne tras la muerte de su madrastra, se concentra en la apertura de viejas heridas a partir de la ausencia en conexión con un pasado que se revuelve, con cosas que seguirán siendo pregunta.

Por María Daniela Yaccar
Fotografía gentileza de Apuntes para volverse a ver

Buenos Aires, septiembre 7 (Agencia NAN-2010).- El espacio es tan diminuto que todo se vuelve potente. Y todo está ocurriendo tan cerca que resulta imposible un distanciamiento, ése que avisaría que lo que está ocurriendo es relato. Mucho influye que Timbre 4 sea el fin de un largo pasillo --es bien famoso el cartel de la puerta, que pide silencio pues hay vecinos descansando--; una sala en la que, una vez completa de espectadores, no cabe un alfiler. Las consecuencias están a la vista, en los elementos que se deifican: la importancia de la actuación está en el rostro, la iluminación gana un papel protagónico, también los objetos. El espectador se sumerge en un mundo en que lo que pasa es más importante que lo que va a pasar o que lo que pasó. Sobre esa estructura se erige Apuntes para volverse a ver, ópera prima de Gonzalo Ruiz, que se presenta todos los viernes a las 23.30 en la sala de Boedo 640.

Esa estructura, ese cómo se construye la ficción, es aquí tan importante como el contenido. En efecto, puede arriesgarse que ese cómo estuvo antes, que la historia se cocinó en un espacio pequeño, que se necesitaba eso para su efectividad. Es un primer punto a favor de Apuntes...: esa amalgama de forma y contenido, no tan fácilmente hallable en la cartelera porteña.

Ana (Lorena Barutta), Consuelo (Nadia Marchione), Eduardo (Alejandro Lifschitz) y Julio (Agustín Scalise) se criaron juntos en la casa de un pueblo. Todos ellos huérfanos, vivían con Babila, su madrastra. A diferencia de los tres primeros, que crecieron en la ciudad, Julio permanece en la vieja casa. La muerte de Babila obliga a los jóvenes a reencontrarse (Consuelo es la hermana de Eduardo pero hace tiempo que no se ve ni con él ni con Ana, su cuñada) para cumplir con la última voluntad de su madre sustituta (una mujer no muy querida por ellos, por cierto). El reencuentro tiene lugar en la casa de Julio, que parece detenida en el tiempo.

Por diversos motivos, cumplir con la última voluntad de Babila no será fácil. Eso es culpa, en principio, de la desorientación de Julio, a quien dan más ganas de nombrar como “Julito”, así llamado cariñosamente por sus hermanastros. Es que es el personaje más entrañable, el que sin dudas enternece a la platea. Al comenzar la obra, podría pensarse que Julito es el tipo con menos sentido común de la Tierra, pero luego se vuelve evidente que no está en sus cabales. Aunque el tema no sea original (la muerte como activadora de encuentros inesperados), lo que tiene de interesante Apuntes... son los pequeños grandes meollos que va desatando en su desarrollo. Demasiadas preguntas surgen (¿Por qué los otros tres se fueron? ¿Por qué Consuelo y Eduardo están peleados? ¿Qué demonios tiene Julito en la cabeza?) y se van respondiendo. La mente del público debe trabajar bastante, aún así hay cuestiones que no quedan del todo claras.

Un quinto personaje viene a condimentar la cosa: se trata de Rubén (Isidoro Tolcachir), vecino de Julito. Su mujer está rotundamente loca y le dispara al aire y a todo lo que se le cruce, convencida de que hay ladrones rondando por la zona. Con las cenizas de Babila arriba de la mesa, los hermanastros deberán resguardarse dentro de la casa. La presencia de Rubén deja en claro que la obra se mece en un terreno de oposiciones: el campo y la ciudad, lo visible y lo invisible, un adentro seguro y un afuera peligroso (por los tiros de Marta), lo dicho y lo no dicho.

Si el espectador vio Un hueco en el Club Estrella de Maldonado encontrará rápidamente más de una similitud entre las dos propuestas, en cuanto a la trama: muerte, pueblo, ciudad, reencuentro. En efecto, son temas recurrentes en el teatro. Pero hay, también, una diferencia abismal. Porque si la obra del vestuario engendra un clima asfixiante y sórdido, Apuntes... le escapa totalmente a eso. No hay clima de muerte en esa casa. Más bien, hay clima de enigma, un halo inquietante. Claro, ahora no se sabe qué va a pasar con Julito... a un chico con sus problemas no se lo puede dejar solo. No hay clima de muerte porque la obra presenta momentos de humor logradísimos, fragmentos de dulzura, nostalgia a lo Campanella. Momento destacado: una charla entre Julito y Rubén sobre el significado del amor. Y otro ingrediente es el miedo, con los tiros de Marta, que resuenan en toda la sala.

La muerte puede ser una incertidumbre respecto del futuro: ¿qué hacer después de eso? ¿Cómo se reestructura la vida de quienes acompañaron a esa persona? ¿Cuáles son los cambios concretos que la muerte trae consigo? No obstante, más que en eso, Apuntes... se concentra en la apertura de viejas heridas a partir de la muerte, en su conexión con el pasado. Y se trata de un pasado que se revuelve, de porquería que se agita, de mugre que la vida se ocupó de esconder debajo de la alfombra. De cosas que seguirán siendo pregunta, enigmas que ni siquiera la muerte será capaz de responder.

Discos: "El lugar que nos espera para ir" y "Los caminos".-

No casualmente, Fede Kempff & Tarantinos y Miró y Su Fabulosa Orquesta de Juguete, autores de estos discos, son los encargados del cierre del Encuentro Nacional de Solistas Populares. Se destacan dentro de esta nueva generación de autores, y sus trabajos son gemas del recambio para el cancionero doméstico.

Por Luis Paz


Buenos Aires, septiembre 6 (Agencia NAN-2010).-
Este fin de semana se reunirán en La Plata varios de los más frescos y personales cantautores federales. No para tomar mate con tortafritas, aunque puede que también, sino para hacer sus gracias en el Encuentro Nacional de Solistas Populares, desde las 17 en la Sala Polivalente del Pasaje Dardo Rocha. Lautaro Barceló, Las canciones de Micaela, Juan Artero, Matías Manzur, Pablo Vidal (de La Perla Irregular), Gonzalo Carovillano, Javier Maldonado, Diegomartez, Amancay, Seba Linux, Seba Coronel, Pebedas, el benemérito Shaman y Laura Citarella expondrán por qué la canción paga con cambio.

En esta nueva generación de autores y en este recambio para el cancionero doméstico, hace poco aparecieron dos discos, firmados por quienes no casualmente cerrarán cada jornada del ENSP: El lugar que nos espera para ir (de Fede Kempff y Tarantinos, que toca el domingo a las 21) y Los caminos (de Miró y Su Fabulosa Orquesta De Juguete, el sábado en el mismo horario). Es curioso que ambos mencionen ciertos elementos viajeros y elijan ilustrar sus discos con tomas bien bonaerenses, conurbanas o rurales. Y es ocurrente porque, justamente, lo más rico del disco Miró está en que el camino, el armado, brilla entretenido y juguetón, como excursión de colegial preadolescente. Es ver a un juego musical tomando forma, vale una medalla de boy scout. El de Kempff, en cambio, va al lugar que espera, va a la canción como lugar, siempre honroso, como postadolescente entrando a un bar con una seguridad avasallante.

El lugar que nos espera para ir tiene al menos cuatro gemas y tres están en la apertura: “Cerca mío”, un roquito silvestre y victoriano; “Ella sabe todo”, una canción de teclas emocionantes y unas variaciones fantásticas, con Manuel Moretti de Estelares en las voces; y la sincericida “De verdad”. Además, está la entradora “19 de octubre”, que si “Tierna y dulce historia de amor” de Ismael Serrano sonó tanto, ¡al menos merece que alguien la programe en radio! Pero en la docena de canciones, hay muchas cosas licuadas por Kempff y los Tarantinos: el baterista Caio Cataniese, el bajista Fernando Torres y los guitarristas Gonzalo Fraga y Alejo Martino, que grabó en el disco pero ya no toca con ellos. Básicamente, canciones que pueden ser desde amenas hasta reveladoras, según el nivel de análisis musical que se quiera emplear. Pero canciones tocadas por diferentes intenciones, casas distintas en El lugar que nos espera para ir: tarantinescas, rodrigueras, playeras, arrabaleras, estelares y terradas. Y bien vestidas.

Los caminos de Miró y Su Fabulosa Orquesta De Juguete quedan bien claros en el video de “Caer”, protagonizado por playmobils, con un costo de producción de… cuatro pesos. Allí, donde Ramiro García Morete admite “no sé tomar, no sé dejar, no sé cuidar, no sé olvidar” en una multitud de sentidos, es que se bifurcan. En ese juego constante entre la fantasía, lo más concreto y lo simbólico (“no sé si es neón o si son estrellas, tan sólo se caer”) construye Miró (o Ramiro), en compañía de una sonidera de baja fidelidad pero de alto impacto. Entre las trece canciones, viene la sorprendente “Las chicas”, el microhimno “Muchachos” (algo que también hace muy bien Iván Sadovsky en su disco El libro que mi padre nunca me leyó), y el desconcertante concierto tras de “Tres damas blancas”, el pico progresivo del disco, que en sí es algo parecido a la escena de Mi pobre angelito donde Culkin queda solo en la juguetería.

ENSP: http://encuentronacionaldesolistaspopulares.wordpress.com
Fede Kempff y Tarantinos: http://myspace.com/federicokempffytarantinos
Miró y Su Fabulosa Orquesta de Juguete: http:// myspace.com/miroysuorquestadejuguete
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