jueves, 28 de abril de 2011

Amor Elefante: “Hasta los amigos pueden ser influencias”.-

Xuxa, Bandana… de todo se nutre este cuarteto nacido en Banfield (tres féminas y un hombre) que combina letras sobre la vida cotidiana con prolijas melodías y actitudes infantiles. Aunque para ellos nada está pensado --salvo la diversión--, desde hace dos años se mueven en la escena under de la ciudad mientras preparan su primer disco.

Por Laura Cabrera
Fotografía de María Luz Carmona

"Hola, vayamos a una fiesta", dijo ella.
Salió temprano y se pasó con el licor
Se fue durmiendo, todo se quedó despierto
Y ella actuaba cada movimiento.

“Hola, vayamos a una fiesta”, Amor Elefante

Buenos aires, marzo 29 (Agencia NAN-2011).- Como cada viernes, Amor Elefante se juntó a ensayar. Ahora son “más constantes”, según insistieron casi en coro quienes en realidad no se guían por una estructura a la hora de crear, pero sí piensan defender con uñas y dientes al que será su hijo: el tan deseado primer disco.

La banda se conformó hace dos años y casi de casualidad, cuando a través de amigos de otros amigos, comenzó a darse el contacto entre tres chicas del conurbano sur. Así se gestó el primer encuentro entre Rocío Bermandiner (cantante), Rocío Fernández (Batería y coros) e Inés Copertino (guitarra y voces), como la posibilidad de armar un proyecto musical entre gente completamente desconocida. Pero faltaba un bajo, por lo que las chicas (ya compinches) se pusieron a buscar a la cuarta integrante y, lejos de encontrar a una nueva compañera, las cuatro cuerdas quedaron bajo el mando de Juan Ignacio Vallesi, un amigo que “de onda” salía a tocar con ellas de vez en cuando.

Como parte de los primeros acordes pisados, Amor Elefante se presenta en el sitio Myspace bajo la etiqueta de “indie/infantil/pop”. Lo cierto es que mantienen un sonido prolijo, letras que evocan situaciones de la vida cotidiana y un toque infantil a la hora de hablar de lo que hacen y en el momento de salir a escena, característica que funciona como un sello personal y característico del espíritu elefante: tomarse cada ensayo y cada show como si fuese un juego para poder divertirse mientras hacen lo que les gusta.

De influencias prefieren no hablar, aunque confiesan guardar cierta admiración por Xuxa y Bandana; sobre todo de estas últimas porque “cantan y bailan al mismo tiempo”, algo para aplaudir, según comentaron muy convencidas. Más allá de las bromas, no se encasillan en nada y al mismo tiempo absorben todo.

Entre la previa de un ensayo antes de su presentación de esta noche en Plasma (Piedras 1856, San Telmo), la ansiedad del primer disco y la espera del caballero de la banda, las muchachas se sentaron en el bar del Banfield Teatro Ensamble para dialogar con Agencia NAN (por momentos con seriedad y por momentos…no) sobre esta loca historia según la cual un buen día los cuatro se unieron “por causa del flujo cósmico” que hizo posible que diez días después del primer encuentro salieran a tocar como conocidos de toda la vida.

--Amor Elefante intentó ser una banda de chicas pero finalmente integraron a un bajista. ¿Cómo se dio este contacto entre los cuatro?
Rocío Bermandiner:--
¡Fue por causa del flujo cósmico! Nosotras no nos conocíamos. Un amigo dijo “llamá a tal” que toca la batería. Y así con todas, nos conocimos porque a cada una nos dijeron que podíamos armar una banda, nos juntamos a ensayar y nos entendíamos bastante. En el caso de Juan Ignacio se dio distinto. Nosotras teníamos una bajista que al poco tiempo se fue. Ahí empezamos a buscar reemplazo mientras que él nos hacía la gamba en los recitales. La verdad que no nos convencía ninguna chica y por eso le dijimos si quería empezar a ensayar con nosotras.
Rocío Fernández:-- Sí, fue tal cual. Es más, nosotras todavía nos sorprendemos por la forma en que se dio todo. Es inexplicable pero creo que era algo necesario. Y con Juan Ignacio está todo bien, con él por ahí nos juntamos menos porque vive lejos. Lo vemos cuando ensayamos o cuando salimos a tocar pero la buena onda es la misma. Es gracioso porque, al ser tres mujeres, él nos llama “las chancle”.
Inés Copertino:-- Además ahora somos como una hermandad, la verdad que nos llevamos muy bien.

--Y después de eso, ¿cómo siguió todo?
R.F:--
A los diez días de conocernos ya estábamos tocando en una fiesta. Casi sin conocernos, casi sin ensayar…
R.B:-- Tampoco teníamos nombre en ese entonces. Teníamos muchas opciones pero ninguna nos mataba. Para la fiesta en la que tocamos por primera vez nos pidieron un nombre y Amor Elefante era el menos rechazado. Lo dejamos y después el nombre nos eligió a nosotras. La gente decía “qué buen nombre” y a la vez nos sentíamos re identificadas.

--A partir de ese momento ya empezaron a funcionar como una banda…
RF:-- Sí, pero en realidad nos costaba mucho juntarnos a ensayar. Nos poníamos las pilas cuando teníamos fecha y después no nos juntábamos hasta otra fecha.
R.B:--Eso cambió ahora porque estamos ensayando mucho para preparar nuestro primer disco. Ahora somos más constantes porque si vamos a sacar un material está bueno defenderlo.
I.C:-- Claro, porque si vos sacás un disco y suena prolijo y con un sonido bastante limpio pero en vivo se nota que el producto es malo, todo esto pierde sentido. Nuestra idea es defender lo que hacemos.

--¿Y cómo se vive esta experiencia del primer disco?
R.F:--
En realidad no fue algo pensado. Siempre tuvimos nuestros temas y cuando llegamos a un número considerable como para armar un disco, decidimos empezar a trabajar sobre eso. Lleva mucho tiempo pero de a poco va queriendo.
R.B:-- Sí. Esto del tiempo también tiene que ver con todo lo que implica hacer un disco sin presupuesto porque te cuesta el triple. Todo se hace a pulmón. Más allá de todo eso, la verdad que es muy emocionante. Hay muchos trámites en el medio pero es lindo saber que después va a salir algo que queremos, es como tener un hijo.

--Este primer “hijo” va a marcar un poco el estilo de la banda. En ese sentido, ¿cómo se definen musicalmente?
R.F:--
Decimos que hacemos canciones. A veces es pop, a veces rock. No nos encasillamos, hasta ahora todo lo que sale es muy espontáneo, no pensamos en qué hacer y cómo armarlo, es lo que va saliendo de la cabeza de cada una, nosotras vamos proponiendo y armando según cómo nos va gustando. Es lo que sale del corazón.
IC:-- Además no tenemos una manera de definirnos más que pensar en marcar un estilo propio. No tratamos de imitar a nadie pero tomamos un poco de cada cosa. Esto tiene que ver con nuestra formación, Rocío (Fernández) es de conservatorio, Rochi (Bermandiner) se formó en internet y yo tengo un poco de conservatorio y un poco de internet. Eso nos lleva a no encasillarnos, no limitarnos a nada. A lo mejor no tenemos influencias musicales. Nos influyen las películas, los libros, todo.

--Entonces de influencias ni hablamos…
R.F:--
¡Sí! Xuxa…
R.B:-- Hablando con seriedad, hasta los amigos pueden ser influencias musicales. Por eso no sabemos qué es influencia para nosotras. A lo mejor alguien desde afuera pueden decir que sonamos como otra banda conocida pero no lo hacemos con la intención parecernos a alguien.
R.F:-- Ah…ella lo dice por Bandana…
R.B:-- Bueno, esas sí son grosas. ¡Pueden cantar y bailar al mismo tiempo! No es cualquier cosa.
R.F:-- Sí, pensamos ponerlo en práctica. Veremos cómo sale.

--En el Myspace de la banda, el género figura como “indie/infantil/pop”, pero al escuchar la música no suena a “infantil”. ¿Por qué se autodenominan de esa forma?
R.B:--
En realidad es porque nos gusta jugar. Musicalmente no somos infantiles pero sí lo somos en actitud en lo cotidiano y arriba del escenario.
R.F:-- Somos de entrar a las jugueterías, agarrar todo, comprarnos cosas que nos gustan…de eso se trata la parte infantil de la banda, es algo que compartimos.

--Dentro de ese aire infantil que reina en la banda, desde que empezaron marcaron sin pensar lo que querían hacer, fueron cumpliendo objetivos. ¿Qué piensan que queda por hacer?
I.C:--
Terminar el disco nos llenaría de alegría. Eso es algo que queremos hacer, algo que esperamos desde hace bastante.
R.F:--Sí, terminar el disco, salir a presentarlo, hacer giras. Vivir de esto sería buenísimo.
R.B:-- También nos gustaría hacer dos Luna Park, dos River y ¡un Ensamble!
R.F:--No olvidemos lo importante: ir al programa de Susana Giménez y a almorzar con Mirtha Legrand. Mirtha… ¡si estás leyendo esto llamanos!

miércoles, 27 de abril de 2011

Los realizadores: títeres con una proyección espiritual.-

Desde hace catorce años, Sebastián González y May Zanone se sumerigieron en el mundo de los muñecos vivientes para poder subsistir. En el camino, idearon, fabricaron y distribuyeron su arte en comedores, jardines de infantes y plazas, hasta que llegaron a publicicidades y programas de televisión. “Fuimos muy criticados por colegas”, reconocen. Pero afirman que “lo importante es no abandonar el trabajo social” en busca de dejar algo plasmado con su compañía artística y desde su taller.

Por Lola Kuperman
Fotografía de Natalia Forés

Buenos Aires, abril 27 (Agencia NAN-2011).- Sebastián González descuelga de la pared una muñeca que observa el taller del barrio Constitución con una expresión un tanto desganada. Es un instante, en el que el cuerpo del joven desaparece del campo visual y su mano se encarga de darle vida a una peculiar jovencita charlatana, que mira todo con curiosidad y tiene una energía digna de un niño al ingresar al mágico mundo del por qué. En ese momento, como en tantos otros, su único objetivo es hacer reír, en lo posible, a carcajadas. “A las personas que tomamos el camino artístico nos interesa dejar algo plasmado”, señala con convicción Sebastián en una charla con Agencia NAN. “No sé si la parte económica siempre va a cerrar, pero por lo menos esta profesión te hace sentir lleno”, agrega uno de los dos integrantes de Los realizadores, la compañía títeres que crearon a pulmón con su esposa May Zanone.

Una oficina como cartero o dedicarse de lleno al teatro de títeres eran las opciones para Sebastián, catorce años atrás, junto a May y Camila, su hija recién nacida. “Ideábamos, fabricábamos, íbamos a vender a ferias, a jardines, a plazas, tirábamos un paño en la calle, nos dedicábamos veinticuatro horas a los títeres. Teníamos que generar una fuente de ingreso para alimentar a una bebe”, recuerda. Con lo recaudado, alquilaron una pieza que de día funcionaba como taller y de noche como un improvisado dormitorio con unas frazadas desplegadas a modo de colchón. “Siempre hablo en plural porque somos dos acá y estoy muy convencido en el apoyo familiar, siempre el camino se te hace más sencillo”, agrega.

Publicidades, eventos, programas televisión, comedores infantiles, jardines, villas, shoppings, plazas y, básicamente, todo espacio apto a la recepción de títeres es terreno de Los realizadores. Su metodología apunta a trabajar con un grupo de amigos: “Si hacés las cosas claras y transparentes, nunca va a haber problema. Nuestra modalidad es pagar por día y ocuparnos de ellos de forma humana. Como pensamos que lo nuestro es artístico, uno como artista pretende estar mimado”, puntualiza Sebastián.

Desde el taller, pretenden que cada pieza fabricada se impregne de una buena vibración que luego le llegue al cliente. “No nos fijamos siempre en la calidad técnica de quien trabaje con nosotros, sino que por sobre todo sea buena persona”, aclara enmarcado por los colores vivos de las telas que cuelgan desprolijas del armario. La vibración, aclara, no siempre es la misma. “Nos planteamos ideológicamente el trabajar para empresas multinacionales”, señala y hacer un oso para Coca Cola o trabajar con Ricardo Fort emergen en un instante. “Ahí es cuando empezás a transar y te cuestionás hasta dónde llega el oficio. Intentamos evitar transformarnos en un grupo de obreros más de toda la industria del entretenimiento”, afirma.

“Lo importante es no abandonar la otra parte, el trabajo social y seguir yendo a comedores, a escuelas, a villas”, indica y cuenta sobre la experiencia con el chocolatero. “Trabajábamos en un barrio carenciado y después íbamos a su casa donde nos atendía en cuero, él hablaba de plata y nosotros de títeres. Nos llevaba a lo de Tinelli donde nos trataban como reyes, y después nos tomábamos el subte para volver a Constitución”. Realidades con abismos de diferencia y todo con el teatro de títeres en el medio. La autocrítica de Sebastián y May se resume en que, como padres, no miran televisión y creen que los medios son cada vez más berretas. “Fuimos muy criticados por colegas”, reconoce y agrega que si trabajaron con varios personajes de la farándula, es por la simple razón que tienen una familia que sustentar.

El taller de Los realizadores entiende sobre lo que habla Sebastián; una brisa lúdica a cargo de las cabezas gigantes del Sapo Pepe, un títere de un hombre mayor que espera en un banco a medida que alguien lo reviva, muñecos de ambos sexos y personajes en las paredes que remiten a la comedia dantesca escuchan serios lo que un hombre que cree en el arte tiene para decir. “El trabajo como titiritero consiste en proyectar toda tu inspiración espiritual al muñeco. Estás detrás del telón y tu ego queda al costado”, explica y puntualiza que en el plano comunicativo ocurren hechos difíciles de teorizar. “Al final de una función, una vez, se acercó un chico y como yo seguía con el títere me empezó a contar cómo su papá le pegaba a su mamá y cuando empezó a hablar, fue muy difícil pararlo. Probablemente, a mí como Sebastián no me lo hubiese contado nunca”, recalca.

Históricamente existe una imagen del titiritero como un hombre de los caminos, un artista de los pies embarrados, que es un borrachín, un poeta y un pintor. “Quizás esa mística se esté disolviendo y hoy el oficio se esté tomando cada vez más en serio por todo el trabajo de compañías independientes y porque hay quienes se están dando cuenta que sí podés vivir del arte”, especifica el trabajador que poco tiene de borracho, ya que no toma vino y que mucho tiene de caminos, por las ganas constantes de hacer hasta armar su productora en un futuro.

“Con el tiempo, empezás a buscar tu línea para dejar algo plasmado, como mensajes para tus hijos. Y seguís luchando contra la marea aunque sea a modo espiritual”, resalta y ejemplifica eso de lo que habla con una experiencia en un comedor de una villa bonaerense, donde llegaron y comenzó a diluviar. Empezaron la función igual y resolvieron seguir al ver que el comedor se estaba inundando. Cuando salieron a saludar al final, el número de espectadores, que no había disminuido, había aguantado las goteras toda la función con tachos en la cabeza.

Entonces, queda claro que la apuesta de Los realizadores es una razón más para creer en el arte, en uno sin fronteras ni edades, en un arte amplio, lúdico, terapéutico y colectivo.

Blog: http://www.losrealizadores.blogspot.com/

lunes, 25 de abril de 2011

Libros: “Las linternas flotantes” (Mercedes Roffé, 2010).-

La mayor virtud del último y exquisito libro de Mercedes Roffé reside en devolverle el valor a la cadencia y al ritmo poético, para que de por medio no sólo exista la excusa del sentido. La vida y la muerte son aquí perlas de un mismo rosario: los poemas se suceden como en una letanía y cada oración da entidad al rezo supremo.

Por Nicolás Alonso

Buenos Aires, abril 25 (Agencia NAN-2011).-
La poesía es, quizá, el género literario más vapuleado por la lógica que asume el mundo contemporáneo. Vértigo, eficiencia, practicidad, efectividad son elementos que atentan contra la búsqueda que implica entregarse a la experiencia poética. Entonces el lector, como buen hombre moderno, se lanza a la caza del sentido, o mejor dicho, de un sentido, claro y unívoco. Esta dificultad que entraña el arte poético radica en una falta de apertura, en el salto al vacío por el cual un lector se deja afectar, en una suerte de entrega erótica, por la plenitud de la palabra. Esa apertura, esa entrega, implica expandir la búsqueda poética hacia la percepción del ritmo y no sólo del sentido. Como dice Octavio Paz, “en el fondo de todo fenómeno verbal hay ritmo (…) la conciencia y la reproducción de ese ritmo nos dará poder sobre las palabras”.

Esta es, precisamente, la mayor virtud de Las linternas flotantes (Bajo la Luna, 2009), el último y exquisito libro de Mercedes Roffé, poeta, traductora, ensayista y actual directora del reconocido sello editorial Pen Press de New York: devolverle el valor a la cadencia, al ritmo. Fundir nuevamente en la palabra, sentido, espacio y ritmo: aquello que hizo, hace y hará de la poesía una de las artes más fascinantes, enigmáticas y poderosas. “El poema es el rostro en el espejo/más verdadero que el rostro y que el espejo/El poema es el flujo de la sangre/más allá del cuerpo/el ritmo de la sangre más allá de la sangre.”

En Las linternas flotantes, el ritmo asume la melodía de un rezo, en donde los poemas se suceden como en una letanía, cuidadosamente encadenados. Los veinte apartados que constituyen este poemario hallan su razón de ser, precisamente, del libro entendido como una totalidad, a la manera en que cada oración de un rosario se va constituyendo con la siguiente y dando, así, entidad al rezo supremo. Ahí está la clave que explica la operación de encantamiento que lleva a cabo el libro. La cadencia mece al lector en un vaivén, en un fluir de la palabra, en un canto de sirena que aletarga la conciencia, que vivifica el instante. “Hay maldad/Residamos al borde de la noche/Hay corrupción y mentira/Residamos al borde de la noche/Hay mezquindad, malicia, engaño alevosía/Residamos a la vera del día/Hay pobreza y dolor/Residamos la vera del día”.

Pero rezo y dolor son dos caras de una misma moneda. El rezo ayuda a mitigar la angustia, a canalizarla; de alguna manera el rezo y la poesía ayudan a vivir. Las linternas flotantes narra un dolor (“¿A qué herida atender primero?”). En este libro, la poesía de Mercedes Roffé ayuda a enfrentar el horror, aquello que ninguna otra cosa más que la palabra puede enfrentar. “La vida es el sueño de un ángel/herido en su costado/en su ala/perfecta y transparente”. Día y noche, pasado y futuro, “sereno origen” y porvenir: Roffé habla de una noche, la noche que con su velo de oscuridad unifica los seres bajo una misma sombra, la noche de las vilezas, de las “excresencias ocres”, del poder, de la envidia, de la necedad, de la sangre... del mal. “Somos el sueño de una nena exhausta/la noche de la fiesta”, es la noche de las realidad que golpea a la cara, la noche de las “3000 bombas” (“cuántas manos/cuántas caras/cuántas piernas”).

La condición humana, la vida, la muerte, pero no esa muerte común, a la que todos están destinados, sino la muerte innecesaria, producto de las guerras, de la avaricia, de la maldad. De eso habla Las linternas flotantes, del profundo desamparo del hombre ante sus propios males, y la imperiosa necesidad de revelarse contra ellos. Ese es el desafío al que nos enfrentamos: una impugnación a servirnos del arma poética como impulso, para que “Residamos la noche en el ceno urgente del día”.

jueves, 21 de abril de 2011

Editorial 13x13: otra forma de abrirse paso entre las letras.-

Amantes de la literatura, Nazarena Natta Vera y Guillermo Flores hace casi dos años sostienen su propia fábrica de libros: los arman con sus manos, diseñan los dibujos y eligen las fotografías de los textos de autores clásicos, como Scott Fitzgerald, Oscar Wilde y Nikolai Gogol. Lo que intentan es crear un nuevo atractivo, “una nueva forma de mirar e interpretar” estas obras, explican.

Por Rocío Ilama
Fotografía gentileza de Editorial 13x13

Buenos Aires, abril 21 (Agencia NAN-2011).- Simplemente, “hacer algo que entusiasme”. Ese fue el punto de partida y estaba claro. El objeto elegido para el logro de tal fin, también, se estableció a partir de un aspecto compartido: los libros. De esta manera, Nazarena Natta Vera y Guillermo Flores se convirtieron en fabricantes artesanales de libros no sólo incitados por su gusto por la literatura, sino por la inquietud de crearles a los textos una nueva estética y posibilitar, así, “otra mirada y forma de interpretación”, coincidieron los jóvenes. Ellos pensaron en esta opción como un medio de subsistencia, una manera de generarse su lugar de trabajo y, por eso, es que hace ya casi dos años armaron en sus casas su propia fábrica de libros, Editorial 13x13, con una impronta artesanal e independiente “no sólo en cuanto al contenido de los textos, sino en el modo de hacer”, resaltó a Agencia Nan Guillermo, padre del proyecto.

“Comenzamos a prestarles atención a los libros que teníamos pero desde otros aspectos que no suelen ser los habituales, como la encuadernación, las tapas, sus dibujos y fotografías. Es decir, a detenernos en su estética al margen de su contenido”, manifestó como un momento fundamental al inicio de la iniciativa Nazarena, creadora junto con Guillermo de la editorial. No sólo la elección de los textos que forman cada una de las ediciones es su cometido. Ellos piensan y arman con sus propias manos cada una de sus publicaciones; los dibujos y las fotografías son especialmente seleccionados y obedecen a unas ganas de mostrar de una manera determinada. “Así, el texto junto a las imágenes que escogemos dan un significado distinto a los libros que se encuentran en cualquier librería y, al procurarles una belleza diferenta no sólo creamos un nuevo atractivo, sino una forma de mirarlos e interpretarlos de otro modo”, expresó el joven.

Esta editorial surge de aspectos que los chicos tienen en común y que confluyeron en el surgimiento de este proyecto creativo: ella, estudiante de psicología; él, de comunicación social. Ambos, oriundos de la ciudad de General Roca, en Río Negro, localidad en la que se criaron y se hicieron amigos en su época escolar. Unos años más tarde, en 2004, lo dos decidieron el mismo destino con el objetivo de comenzar sus estudios universitarios, por lo que se instalaron en Buenos Aires. Sin embargo, algo más los unió que estos factores casi externos a ellos: una forma de pensar y proceder: “La idea era conseguir un trabajo, pero algo que nos gustara hacer y, al mismo tiempo, que nos permitiera continuar con nuestras carreras”, explicaron. De esta combinación y “luego de mucho conversar” surgió en mayo de 2009 Editorial 13x13, nombre que refiere al tamaño en el que son impresos los libros.

Pero además, esta iniciativa se desprende de “lo difícil que es hoy encontrar un trabajo que te guste y que esté emparentado con lo que uno estudia”, señaló Nazarena. “En definitiva es una forma de generar tu propio espacio de laburo”, agregó Guillermo. Sin embargo, aún el proyecto no resulta rentable, todo lo que ganan de la venta de libros lo vuelven a invertir en impresiones. Aparte, no cuentan con subsidios, entonces “la idea es mantenerlo y hacerlo crecer para que con el tiempo se convierta en un medio de subsistencia”, manifestaron convencidos.

Estos dos jóvenes entusiastas arrancaron el proyecto sin experiencia y se lanzaron sin saber del todo cómo proceder. Sin embargo, fueron aprendiendo y se formaron sobre la marcha. “Había muchas cosas a tener en cuenta, por lo que nos tuvimos que interiorizar en el modo de funcionamiento y la estructura completa de una editorial. Debimos ocuparnos de los convenios con las librerías, también de los registros de los libros para que puedan circular, del registro de la marca y de averiguar presupuestos, entre otra gran cantidad de tareas”, explicó Nazarena. Es que son ellos los encargados del proceso completo de elaboración, desde la selección de los textos, el diseño de los libros, la encuadernación, hasta la comercialización. Todo hecho de manera artesanal, que “no quiere decir baja calidad del producto”, enfatizó la estudiante, en referencia a esa asociación que suele hacerse sin fundamentos.

La independencia del emprendimiento es una de sus características fundamentales y lo que permitió su concreción como tal: “No sólo independientes en cuanto al contenido de los libros, sino también en el modo de hacer, es decir, no tener que lidiar ni rendir cuentas con nadie. Tampoco dependemos de la demanda del mercado, no vamos al texto comercial sino que la selección obedece a un interés personal”, señaló la joven editora. Precisamente por dejarse llevar por sus gustos es que surgió a mediados de 2009 la primera y hasta ahora única colección que llamaron Cinco Sentidos y de la que editaron, hasta la fecha, tres de sus cinco títulos. En ese trabajo eligieron a cinco autores clásicos y cada uno de ellos fue asociado a un sentido perceptivo. El objetivo fue utilizar “escritores universales y eternos para poderlos interpretar y relacionarlos con lo que sucede en esta época”, indicó Guillermo.

El primero de los autores que integra esa colección es Scott Fitzgerald que, según cuentan los estudiantes, fue elegido por “el estilo simple y preciso de sus cuentos, que lo presentaron como un escritor de la imagen y lo relacionaron con el sentido de la vista”. El segundo fue el ruso Nikolai Gogol, en el que vieron un juego con el olfato a través de sus cuentos. Y el tercero, y último editado fue Oscar Wilde en el que percibieron la posibilidad de explotar el sentido del gusto, más precisamente se lo relacionó con la boca “por su capacidad de oratoria, la utilización de aforismos y frases picantes”, indicó el estudiante en comunicación. De estos tres autores ya han vendido alrededor de 300 libros y, según sus planes, buscan a principios del mes próximo sacar a la calle el cuarto título con cuentos de Edgard Allan Poe, asociado al oído, y a fin de año la edición de Anton Chéjov, en relación con el tacto.

Por el momento, la búsqueda de autores nuevos no es su fuerte --afirmaron a esta agencia--, y no por falta de interés, sino porque se les hace técnica y económicamente imposible. Sin embargo, el año pasado tuvieron una experiencia en esa dirección cuando le publicaron a un joven autor de Buenos Aires una novela y ocho cuentos: “Fue una tirada pequeña de cien ejemplares y este año recibimos la propuesta para volver a trabajar con él”, comentó Nazarena.

Además del tamaño particular de los libros (de 13X13 centímetros) y del formato cartoné (tapas duras) que los caracteriza, hay otro aspecto que distingue su trabajo y es la convocatoria abierta a través del blog a dibujantes y fotógrafos. “De este modo es como también intervenimos los textos y le damos una impronta. Pero, además, brindamos un nuevo espacio para que fotógrafos y dibujantes puedan mostrar su trabajo en otro campo que no es el habitual como el de una muestra”, explicó la editora. Así, hay una retroalimentación: “Estos libros se transforman en un soporte que permite dar un nuevo sentido a los dibujos y fotografías que acompañan y, al mismo tiempo, esas imágenes permiten resignificar los textos”, concluyó.

Todo el proceso de producción de la Editorial 13x13 se lleva adelante con paciencia y a puro pulmón: la fabricación de las tapas y el armado de los libros “lleva mucho tiempo”, coincidieron los chicos. Pero además, hay que sumarle la comercialización: “Si bien el caso de las librerías fue todo un tema porque no nos resignábamos a tener que dejar el 40 por ciento de la venta, entendimos que no había otra forma, sino quedábamos fuera del circuito”, indicó la joven estudiante. Así, es que si bien ellos encararon la venta sin intermediarios, por ejemplo llevando los libros a distintas ferias, algunas de las librerías de la Ciudad de Buenos Aires y General Roca (publicadas en el blog) también se convirtieron en un lugar de acceso.

Blog: editorial13x13.blogspot.com

miércoles, 20 de abril de 2011

Después del borde en El Extranjero.-

Seis mujeres. Seis objetos. Seis historias que plantean un recorrido hacia fondos turbios de infiernos propios, que también pueden ser ajenos y hasta colectivos. La obra, un estallido de sentidos posibles, impide la quietud del espectador pasivo y moviliza de principio a fin.

Por Paula Sabatés
Fotografía gentileza de Después del Borde

Buenos Aires, abril 20 (Agencia NAN-2011).- Quien quiera buscar significados efectistas en Después del Borde, pieza teatral de la joven y prometedora Heidi Steinhardt, probablemente vaya en camino directo al fracaso. Es que siempre quedarían significaciones sin descubrir –textuales y propias de la puesta- e interrogantes sin resolver. Si, por el contrario, se renuncia a la pretensión y al conformismo del espectador-pasivo, y se busca un poco más allá, entonces nos encontramos con una puesta en escena cuyos diferentes signos de la representación se unen en un sistema global final con una pluralidad de sentidos tan infinitos como espectadores hay. Y es que no hay respuesta unívoca sobre ese mundo onírico que se va en el escenario y que alberga, como si fuese realmente un cielo (simula serlo con algodones desparramados por el piso y un sabio juego de luces tenues), a seis mujeres que están entre el límite de la vida y el borde de la muerte.

Lorena Damonte, Sofía Wilhelmi, Silvia Villazur, Florencia Naftulewicz, Ana Clara Schauffele y la multifacética Heidi Steinhardt encarnan personajes desesperados, sumergidos en un infierno interno que las atormenta y las ahoga. Unas y otras, conscientes de la finitud del hilo del que penden sus vidas, no temen que se rompa porque, total, aquello no sería tan distinto a esto otro. Una bulímica soberbia que coquetea con su instante final pero no soporta las habladurías de su terapeuta porque, en el fondo, duelen; una doncella bien que sufre la tiranía de unos padres que no la comprenden; una monja moderna con deseos incestuosos que no puede reprimir; una niña-mujer que extraña a su padre muerto y se pierde en un mundo de irrealidad esperándolo; una cleptómana irrecuperable que “cosea” cosas y se da cuenta de que lo suyo-suyo es poco; una joven inocente y culposa a la que se le detiene el tiempo en el momento en que la muerte se lleva a su hermano. Esas son las mujeres de Steinhardt, desgarradoras por donde quiera mirárselas.

El mayor logro de Después del Borde sea, quizá, la reivindicación del monólogo como estrategia narrativa y recurso de exploración de formas teatrales (o un “angustioso mecanismo de palabras sin respuesta”, como lo definió alguna vez Mauricio Kartun). Las protagonistas vomitan su drama una a una mientras una luz las ilumina junto a un objeto propio y específico (cada una con el suyo: un espejo, una silla, una bañera, una puerta, una caja). Entre ellas no hay interacción aparente, más allá de compartir el espacio y de algún que otro jueguito engañoso que invita a creer que se escuchan entre sí. Pero eso no importa, porque la puesta logra darle al monólogo la identidad que en verdad tiene: no se trata de textos dichos para un nadie, sino todo lo contrario: se suceden como llamados desesperados hacia un otro, un alocutario ausente a la vista del espectador, pero necesariamente presente para esas mujeres.

Después de todo, Después del Borde atenta –y no podría no hacerlo- contra las formas convencionales de organización de situaciones dramáticas, ya que renuncia a la idea de construir una intriga articulada a la manera clásica, por un lado, y a entablar un diálogo convencional, por otro. Se trata, sin dudas, de una pieza anclada en la estética posmoderna, aunque los personajes puedan encasillarse en estereotipos y no se de una apertura del teatro hacia otros géneros artísticos, como suele ocurrir en puestas que pertenecen a esa textualidad. Una pieza que impide simplemente sentarse y contemplar, porque moviliza de principio a fin.

*Después del Borde se presenta los domingos a las 21 en el Teatro El Extranjero, Valentín Gómez 3378. Ciudad de Buenos Aires.

martes, 19 de abril de 2011

Bomba texto en Estación Provincial.-

El espacio ferroviario abandonado en los 90 y recuperado por los vecinos de La Plata es el escenario que un trío de colectivos artísticos de la ciudad eligieron para llevar a cabo, los terceros domingos de cada mes, el híbrido cultural en el que anduvo husmeando Agencia NAN el pasado fin de semana.

Por Nahuel Lag y Nicolás Sagaian
Fotografía de The Dark Flack

La Plata, abril 19 (Agencia NAN – 2011).- La primera bomba explotó en el cielo durante la madrugada y despejó las dudas con un sol radiante. En el barrio platense de Meridiano V llovía como en toda la ciudad y el agua amenazaba la convocatoria del tercer domingo de abril, que como cada tercer domingo del mes reunirá a fotógrafos, historietistas, músicos, malabaristas, diseñadores y amantes de la cultura para trocar sensaciones y producciones en el “agite cultural” denominado Bomba Texto. El punto de encuentro será la Estación Provincial, gracias al trabajo incesante de los vecinos del barrio que patearon la puerta, literalmente, para recuperar el espacio abandonado por los gobiernos y transformar las salas de máquinas en salas de espectáculos.

“Es mi cumpleaños y parece primavera como en el otro hemisferio”; “Anoche llovió a cantaros y hoy hay un sol que raja la tierra”. Dos mensajes anónimos establecen la primera conexión de la tarde en el espacio que los organizadores (Feria en la esquina, Cronopunk y Beat64) le dan para que todos “escriban su propia noticia”. El encuentro es una inmensa parábola de comunicaciones, manifestaciones, historias, declaraciones, creaciones y mensajes que se gestan, entrecruzándose y nutriéndose.

¿Por qué? Empecemos por describir el lugar para los que no conocen de su historia (como los cronistas de Agencia NAN que llegaron al espacio para tipiar esta crónica en uno de sus salones, entre las fotos de F. K. Leone y las historietas de Mr. Exes). Bajo el mismo techo en el que los platenses curiosean libros, discos, revistas, carteras y estampados de decoración, antaño llegaban pasajeros y colectivos de pasajeros para subirse al tren de trocha angosta que, inaugurado en 1910, intentaba “conectar zonas incomunicadas”, según aquel gobierno de Buenos Aires.

Por las vías, las de acero y no las de redes o satelitales, la interconexión entre personas, mercancías e ideas se cancelaron en 1961 cuando llegó el “Plan Larkin” a cerrar la estación con el beneplácito del presidente Arturo Frondizi. Entonces, sólo fueron yuyos los que crecieron en las habitaciones y no cartas a los que parten ni encuentros fortuitos del trajín cotidiano. Con mucho esfuerzo, los vecinos se encargaron de recuperar habitación tras habitación de la estación para cambiarle el sentido, para enviar otro mensaje. Por eso, Bomba Texto invita a la vecindad a enchufarse en el electro mediante una feria itinerante en constante crecimiento, para recuperar “los espacios que se necesitan para una tarde de domingo”. Algo sí como aquellos números artísticos al aire libre que tanto faltan sobre el relieve de cualquier plaza, calle de asfalto o empedrado.

Entre los adoquines anclados frente a la mole de cemento de la Estación Provincial, la agrupación “Circo Barado” logra reunir en un abrir y cerrar de ojos doscientas personas, entre chicos y grandes. Los clowns empiezan a conectarse con su público: caminan por las paredes, hacen piruetas, lanzan volteretas al aire y arrancan carcajadas y aplausos como si nada. La conexión fluye con la naturalidad que impulsan los artistas y organizadores de la jornada.

En el hall de la reluciente estación provincial el ambiente es distendido. Tirado en uno de los sillones que se encuentran a disposición, un pibe lee como en su casa uno de los números del diario De Garage, publicación mensual de distribución gratuita sobre rock. A pocos pasos una pareja ojea con atención un libro de poesía.

A tres salones de distancia, mientras La Vecindad del Electro apaga sus últimas pistas, comienzan a escucharse las melodías de Pájaros. Con la voz rasposa de Fernando Rickard, la banda platense se encarga de un acústico en el que desenrollan baladas y boleros con mucho de nostalgia y poesía autorreferencial. Los rasguidos en la guitarra y el amontonamiento de cientos de personas en el lugar, muestran que en ese rincón de La Plata todavía brota la vida.

Lejos quedaron esos tiempos de abandono en la estación, en los que el polvo se acumulaba y las paredes se agrietaban. El lugar está totalmente recuperado, ahora es centro de encuentro vecinal y movidas culturales que invitan al descubrimiento de algo nuevo. “Toda esta movida existe a partir de que un vecino le pegó una patada a la puerta podrida de las estación. El encuentro de este tercer domingo de abril no ocupa ni un tercio del espacio recuperado”, cuenta Facundo Arroyo, uno de los organizadores de Bomba Texto. En el segundo piso, además, hay un bar donde tocan bandas y un espacio para talleres de todo tipo.

Afuera, sin embargo, el tren no pasa. Por eso a Rocky Velázquez, baterista de Pájaros y Peligrosos Gorriones, la estación le genera sentimientos encontrados. Pese a todo, se contenta con “la fuerza del poder popular”, encarnada en las luces encendidas, las puertas abiertas y las paredes blancas de ese punto del recorrido provincial que desparrama historia y cultura.

Las estaciones siempre fueron espacios de movimiento y gestación en cada localidad argentina. Entonces, quizá así se entienda por qué con el aniquilamiento de 800 paradas cruciales del recorrido ferroviario nacional, durante el vaciamiento de los ’90, miles de poblaciones sufrieron una caída a pique con un serio riesgo de pasar al olvido por completo.

Muchas no pudieron evitarlo. Sin embargo, algunas paradas, como la del barrio platense de Meridiano V, se sobrepusieron y lograron otorgarles nuevos sentidos a esos espacios de conexión, comunicación y encuentro. En general encontraron una veta de restauración en el arte, transformándose en centros culturales, pequeños cines y teatros vecinales.

La explicación es simple para Velázquez: “El arte tiene mucha relación con el sentimiento popular, sin el pueblo el arte no existe”.

lunes, 18 de abril de 2011

Discos: "Satori" (Tantra, 2010).-

El último trabajo discográfico de Tantra es un disco de paradigmas: un único bloque de música de una hora que, arbitrariamente repartido en siete instancias, invita a un viaje sin pronunciar una sola palabra.

Por Luis Paz

Buenos Aires, abril 18 (Agencia NAN-2011).- El tantrismo es una filosofía que va demasiado más allá de la mera idea de coger mucho y acabar poco. En realidad, ya de por sí esa idea es errada: coger mucho tiempo y acabar pocas veces; y coger mucho y acabar poco, son cosas diferentes. Aún así, reducir el tantrismo a eso sería como reducir la disciplina patriarcal del catolicismo a la sola idea de "el hombre arriba, la mujer debajo". Aunque uno bueno, como indicador cultural y como espectro de las energías íntimas, el sexo es solo un índice más. Fundamentalmente, el tantra se basa en dos ideas que ofician de campo magnético y ubican en un cuadrante de dignidad, amor y plenitud al tantrista: la posibilidad de la liberación de la energía (no en el sentido de "eyacularla" sino en el de hacerla efectivamente libre) y la elevación de la conciencia a través de siete instancias, con el fin último de lograrse amplio, profundo y cósmico (en un sentido universal que se hace posible cuando se deconstruye el ego). "Einführung", "Niño de Cobre", "Tensiones", "El emisario", "El lenguaje es un virus del espacio exterior", "Bajo tierra" y "Satori" son los siete niveles de (in, pre y sub) conciencia que el cuarteto marplatense Tantra atraviesa en Satori (2010), su segundo disco: una obra de rock psicodélico y cósmico cuya calidad hay que medir en gigahertz.

Claro que es una idea compleja, difícil de aprehender. Ése es el gran mérito de Tantra: su consecuente intento de abrazar un cosmos ajeno, de rozar lo que está lejano y vedado. Sería más claro poder escribir sobre cómo un grupo de canciones analiza, describe y pone en crisis cierto tipo de relaciones interpersonales, pero Satori no es un disco de canciones: es un disco de paradigmas. Es un único bloque de música de una hora, arbitrariamente repartido en siete instancias, en donde con un mínimo conocimiento de a) ciencia b) astrología c) budismo zen d) electrónica ó e) cine de ciencia ficción se pueden notar una energía que circula azarosamente por un tablero musical (stoner rock, psicodelia, space rock) hackeado con magnetos, osciladores y resistencias.

Una música de laboratorio, sin intentar que eso sea una metáfora: acá la ciencia es cierta y todos usan su bata: Jupi Medvescig, Ramiro Orensanz, Gonzalo Rey, Maru Valdez Estrada y Pablo Puntoriero (como invitado) se encargan de las guitarras, los bajos, las teclas, las percusiones y los vientos, en ese orden. Nadie canta y es lo mejor que le podía pasar a esta música para terminar de ser libre: una gracia que surge de una elección tangencial a la norma de ponerle letra y voces a la música. Entre los cinco arman esta obra incidental, que no documenta, denuncia ni invita a bailar, sino que recubre y acompaña, como una escafandra sónica, el viaje específico que la justifica como tal: un proceso de extrusión introspectiva, de explosión a partir de la reducción (por sustracción, entonces por análisis) del yo, de expansión en todas las dimensiones a partir de la autocrítica.

Si el tantra se practica siempre con la luz (interior) prendida, Satori es un disco que provoca del mismo modo en que lo haría un corte de luz a tus seguridades.

Tantra presenta Satori el 29 de abril a las 19.30 en el Teatro Colón de Mar del Plata. http://www.tantrarock.com.ar

viernes, 15 de abril de 2011

La Expedición, un intento de derribar prejuicios en bicicleta.-

Entre finales de marzo y principos de abril, un grupo de seis hombres y mujeres se subieron a bicicletas “raras” y viajaron desde la ciudad de Buenos Aires hacia La Plata. El viaje, una gran intervención artíctica colectiva, produjo encuentros y experiencias que superaron la travesía.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografía de The Dark Flack

La Plata, abril 15 (Agencia NAN - 2011).- “La expedición no es ni siquiera una llave todavía, es como el molde de una llave: hay que hacer la llave, luego hay que ir encontrando las cerraduras e ir abriendo puertas”. No hace demasiado tiempo que Roger Colom se bajó de la bicicleta que viene acompañándolo en esa aventura que terminó hace unos días, peor cuyo efecto recién comienza: un recorrido sobre dos ruedas intervenidas artísticamente, que cubrió la distancia entre la ciudad de Buenos Aires y La Plata. A su lado, Leonello Zambón, Miguel Sendón, Zina Katz y los chicos de los colectivos LULI y La Grieta estiran las piernas en una de las últimas paradas del viaje en el que acompañaron a Colom desde el miércoles 30 de marzo. Y se preparan para contársela a Agencia NAN.

La Expedición empezó mucho antes de aquel miércoles en que se marcó la línea de largada y seis personas emprendieron un recorrido en bicicleta que iría desde la ciudad de Buenos Aires hacia La Plata. En realidad, la movida fue planteada como algo más que una simple bicicleteada a través de 52 kilómetros. La aventura fue concebida como una obra de arte colectiva, capaz de modificarse y transformarse no sólo con cada movimiento de quienes pedalearían, sino también a la par de los artistas y colectivos que recibirían a los expedicionarios en cada una de las trece paradas intermedias que se estipularon antes de la partida. Estuvieron en la casa de María Tapia, en Sarandí; en la Universidad de Quilmas y en la casa de Tito Ingenieri, en la rivera de esa localidad bonaerense. Vieron los trabajos de Jaquelina Abraham en Museo del Golf y la escuela del vidrio, en Berazategui, y continuaron por la casa de Miguel Sendón, en Hudson. Pisaron el parque Pereyra Iraola y el taller de Tormenta, en City Bell. En el puente de la estación de trenes de Tolosa, La Fabriquera preparó una intervención. Luego, siguieron por el Galpón de Tolosa, la FLIA, el CC Islas Malvinas y el Galpón de La Grieta, en La Plata. En rigor, la idea se pergeñó a fines del año pasado:

Roger Colom: --Todo empezó una noche en la que Leo estaba borracho…
Leonello Zambón: --Y vos también…
R.C: --Estábamos quejándonos de algo, no me acuerdo. Creo que hablábamos de las anotaciones que tomaba en el tren en camino a La Plata, de los vendedores y eso…
L.Z: --Yo tenía algunas bicis ya armadas. Una, en realidad, que era un módulo que ahora estamos transportando y que es una especie de cabina medio mutante para un DJ, para armar una barra, o para lo que sea. Es súper pesada, pensada para hacer distancias muy cortas, nunca testeada mucho.
R.C: --Así, esa noche, dijimos ¿por qué no hacemos un viaje? Surgió La Plata porque yo estaba viniendo regularmente (es español), estaba conociendo gente de aquí y estaba viendo que hay movidas que, por ejemplo, no se dan en Buenos Aires. En La Plata, el trabajo colectivo, el trabajo entre artistas, el microclima o el sistema ecológico de La Plata permite más el desarrollo del trabajo artístico y del pensamiento colectivo.

Aquella charla entre dos amigos se extendió, reuniendo nuevos adeptos y convirtiéndose en un proyecto ineludible. De ese modo, Zina Katz se ofreció a construir un toldo que, a lo largo del viaje, serviría para cubrirse de la intemperie, reunirse con los demás expedicionarios y charlar. “El toldo se hizo con retazos de cincuenta por cincuenta y fue confeccionado por 25 artistas textiles de todo el país, a quienes Zina contactó y organizó”, resume Zambón. Luego, se incorporaron los chicos del colectivo LULI y de La Grieta, y con ellos llegaron nuevas ideas desarrolladas sobre dos ruedas: una bici-baño químico que realizó todo el recorrido y que ahora fue donada “a la movida cultural y militante platense, que muchas veces hace actividades como la FLIA y necesita baños químicos y no tiene”.

El colectivo LULI se unió a La Expedición tiempo después de la noche en la cual Leo y Roger pensaron el proyecto. Daniel Badenes, quien no sólo es miembro de LULI, sino que también integra el colectivo de La Grieta, explicó que La Expedición se nutrió de heterogeneidades e, incluso, de objetivos diferentes: “Este es un grupo que se formó en torno a una idea y que hasta el último día no sabía exactamente quiénes lo integraban. Cuando nosotros recibimos la propuesta de Roger, la idea era que LULI estuviera en una de las paradas intermedias proponiendo algo pero a nosotros, en nuestras subjetividades, nos interesó involucrarnos decididamente y hacer La Expedición porque entendíamos que el recorrido que íbamos a hacer no sería el mismo que el de Roger, el de Leo o el de Zina. Nosotros somos de La Plata. En ese sentido, nuestra participación en algún punto es el viaje de vuelta a casa, nuestra primera expedición fue a Buenos Aires y la gran incógnita era saber qué había en las paradas intermedias porque el platense viaja a Buenos Aires, las ve por la ventanilla del tren, pero casi nunca llega a conocerlas”.

“La idea de la expedición es no sólo el viaje a La Plata, sino también el encuentro con esos otros grupos artísticos o colectivos culturales que tienen propuestas en las paradas intermedias”, dice Badenes y pronto explica como el recorrido mismo ha logrado sorprenderlos y transformarlos. Así, en cada descanso, la gente graffiteó, stencileó y estampó las paredes blancas de la bici baño de LULI, cambiando la estética con la que había sido concebida, mientras que la cabina de Zambón dejó de ser una obra construida por un único artista debido a que fue necesario volver a soldar algunas partes y refaccionar otras utilizando para ello, por ejemplo, los materiales y las manos de Tito Ingenieri.

El viaje dejó sus huellas en el camino, pero también persiste en una sucesión de registros con forma de crónicas periodísticas y dibujos que se cuelgan diariamente en el blog de La Expedición (http://artexpedicionario.blogspot.com) y en la reproducción de relatos propios y ajenos expresados en 140 caracteres por medio de Twitter.

El camino recorrido, en tanto, significó una profunda exploración que se dio, en principio, en dos sentidos. Por un lado, los encuentros reales con los artistas y los pobladores que esperaban pacientes la llegada de La Expedición en cada una de las paradas; por otro, el establecimiento de vínculos entre los expedicionarios a partir de la experiencia. “En ese interrogante por las paradas intermedias, notamos que estaba la idea del prejuicio. Es decir, aquellos destinos que hasta entonces sólo conocíamos a través de la ventanilla, estaban empapados de muchos imaginarios y preconceptos que estábamos dispuestos a revisar y derribar. Nosotros entendemos que esto es una intervención artística pero también una expedición antropológica en el sentido más humano del término, de conocer al otro, de encontrarse con el otro”, sintetiza Badenes, que luego explica que el trabajo antropológico terminó superando a esos “otros” que daban la bienvenida, para instalarse en el interior de los expedicionarios. “Probablemente, los diálogos más enriquecedores que se dieron en estos cinco días fue al interior del propio grupo”, sostiene.

Dispuesto a desterrar que la cultura está cercada por los límites de la General Paz, Roger Colom jura que la decisión de realizar una intervención artística que saliera de la Ciudad Autónoma, no fue algo casual: “Una cosa que me llamó mucho la atención antes del viaje fue que, fuera de la Capital Federal, esta movida suscitaba un montón de entusiasmo, pero allí, ninguno. Y un día, caminando con Leo, me di cuenta que el primer gran proyecto en el que me involucro en Argentina desde que llegué de España, implicó un irse: El primer gran proyecto que hago en Buenos Aires, implicó abandonarla”.

Sentados en algún sitio cercano al fin de su viaje, el grupo de expedicionarios jura que aunque sean pocas las horas que faltan para llegar al Galpón de la Grieta y terminar, así, el recorrido, a La Expedición le falta un largo tramo para darse por concluida. “Hace falta digerir mucho la experiencia, que es descubrimiento y auto descubrimiento: al mismo tiempo que aprendés como llevar la bicicleta, aprendes cosas de vos. Por ejemplo, pude confirmar que mi sentido del equilibrio no es ideal”, dice Colom entre risas para luego resumir los planes que tiene para los próximos meses: “Ahora habrá bastante trabajo. Habrá una muestra en el Museo de la Memoria de La Plata y en junio haremos una muestra de resultados, pero para eso será necesario procesar cosas”. Les queda, por ejemplo, el pensar y buscar la manera de organizarse para que La Expedición tenga alguna validez, alguna resonancia en otra gente; que la puedan ver una vez finalizada. También quedan cuestiones individuales: cada uno tiene que lidiar con sus penas y sus glorias. “Es que nosotros no somos un grupo, somos amigos que hacemos cosas juntos. A veces vamos a la autopista y tiramos piedras a los coches que pasan”, concluye.

Blog: http://artexpedicionario.blogspot.com

miércoles, 13 de abril de 2011

La Habana Vieja, ese hermoso escenario.-

Desde hoy y hasta el 17 de este mes, mil bailarines y coreógrafos de 20 países esparcirán su danza por las calles del centro histórico de la capital cubana, en el marco del 16° Festival Habana Vieja. Ciudad en movimiento, organizado por la Compañía de danza teatro Retazos de Cuba.

Por Ailín Bullentini (desde La Habana)
Fotografía gentileza Retazos

La Habana, abril 13 (Agencia NAN - 2011).- Amontonados, los adoquines tapizan el suelo de caminitos angostos. Los bicitaxis rebotan sobre ellos, paseando el tiempo libre de turistas o la prisa de los locales. Incontables, los balcones que trepan por las fachadas de colores resquebrajados asfixian el respiro al cielo de esos callejones. Entre medio, de repente, una plaza, un banco salvador, miles de rayos de sol que nunca abandonan los ambientes. “Empecé a caminar la ciudad, me enamoré de ella y le propuse casamiento. Yo no iba a dejar de bailar, y ella sería mi refugio." Isabel Bustos Romoleroux ancla su recuerdo en los monstruosos años '90 que fueron dañinos para América Latina y casi letales para la Cuba Revolucionaria. Aquellos años que amenazaron llevarse su oficio y pasión, la de ser bailarina, junto con los escombros del muro de Berlín, hecho ruinas. Caminando su ciudad natal, la bailarina fundadora de la Compañía Retazos, descubrió en los recovecos del centro histórico de la capital cubana, escenarios. Y sobre ellos, creó Habana Vieja. Ciudad en Movimiento, el festival de danza-teatro callejero más importante de Latinoamérica, que hoy inicia su décimo sexta edición.

Alrededor de mil --¡¡mil!!-- artistas de 20 países --incluido “el Imperio” americano-- levantarán el polvo habanero entre hoy y el 17 de este mes, en el marco de este festival que arrasó con la vida de Retazos. “Nos está comiendo vivos. Creció imparable, incluso a pesar de las limitaciones que tenemos a la hora de ofrecer comodidades a los grupos de bailarines internacionales”, se sorprende Bustos Romoreloux, mientras dialoga con Agencia NAN en un rincón de la sede de la compañía, que existe emplazada en Amargura, una de las callecitas de La Habana Vieja.

La sala propia de Retazos, que llegó un año después de haber cumplido el grupo dos décadas de vida, es una victoria tan importante como la puesta en marcha del festival. Ambas surgen de la lucha constante por mantener ardiente la pasión que quema en las venas cuando una persona se convierte en arte. En el caso de Isabel, en una pieza de danza contemporánea, el estilo de baile base del proyecto que Retazos reconstruye día a día.

Habana Vieja. Ciudad en Movimiento es un grito de rechazo rabioso a bajar los brazos. “El festival nació por la necesidad que Retazos tenía de sobrevivir. El período especial en el que Cuba debió sumirse en la década del '90 (post fin del socialismo ruso) fue tan especial que los teatros cerraron sus puertas en La Habana. O tú definitivamente dejabas la profesión o buscabas espacios donde seguir ejerciéndola. A mi se me ocurrió indagar la Habana Vieja. Empecé a caminar la ciudad, me enamoré de ella y le propuse casamiento. Yo no iba a dejar de bailar, y ella sería mi refugio. Es tan hermosa su arquitectura, tan pegadita al mar. A mí de aquí no me sacan, me dije. Yo me quedo con mi baile, aquí”, reconstruyó la directora, que convirtió las calles, los patios interiores de los edificios históricos y los parques en teatros abiertos a cualquier par de ojos.

La bailarina estudió en la Escuela Nacional de Danza cubana e integró la Compañía nacional de ese país; pululó por Ecuador, en donde fundó la Escuela Nacional de Danza de allí; voló hasta el centro Superior de Coreografía de México, en donde fue alumna y maestra; y llegó hasta el departamento de Danza de la Sorbona (Universidad de París), a bordo de una beca. El círculo de esa vuelta acabó en su ciudad natal, y la posibilidad de fundar Retazos, en 1987, una compañía que hoy recibe a graduados de la cuna de su fundadora. Sin embargo, no fue hasta hace cinco años que lograron la sede en la que hoy se entreteje el trabajo de cerca de 20 personas --entre bailarines y profesores--, y dos festivales más, además del callejero –Videodanza e Impulsos--.

La maduración de Habana Vieja. Ciudad en Movimiento es la maduración de Retazos, también. “En la medida en que fuimos desarrollándonos, en que la Oficina del historiador --organismo del Estado cubano que le dio la mano a la compaía y al festival-- fue entendiendo lo que queríamos hacer, es que nosotros fuimos trabajando en el desarrollo social que la oficina propone, logramos la sede, nuestro espacio, sin abandonar la calle”, puntualizó Bustos Romoreloux.

En la edición número 16° del festival, las obras de más de medio centenar de compañías de danza en todos sus estilos tomarán forma en 14 escenarios callejeros y compartirán la esencia del encuentro artístico con clases abiertas, charlas debate y muestras fotográficas nacionales e internacionales. Pero el disfrute de esos elementos no será excluyente entre sí. “El festival está siempre pensando en cómo generar una ruptura en el discurso para abrirle la cabeza a la gente”, descubrió Eugenio Chávez Pérez, encargado de que cada una de las piezas que integran la propuesta encastre correctamente. Los participantes, la obra que traerán a los suelos de la capital cubana, los elementos que necesiten para poder hacerlo, la coordinación de los tiempos e incluso la búsqueda de casas de alquiler que puedan albergar a los artistas; todo pasa por las manos de Eugenio.

Cada uno de los cinco días que conforman el encuentro cuenta con un circuito específico, que permite a los espectadores no perder ninguna oferta. Un grupo de artistas callejeros sobre zancos, y la ayuda de pasacalles indicadores, llevan al público de escenario en escenario, o casas privadas, museos históricos, plazas y calles. Las charlas debate y las clases magistrales se realizan hasta el mediodía. Luego, el recorrido artístico arranca hasta que cae la noche.

Pero además de ser una propuesta que quiebra el dispositivo en el que normalmente la danza emerge, al trasladarlo desde el escenario sublime, el ambiente adecuado, la iluminación específica, Habana Vieja. Ciudad en Movimiento es el refugio del encuentro entre artistas que se convierte en cuna de nuevos y variados proyectos, que superan al que los reunió. “La participación en el festival ha sido razón de uniones originales e inesperadas entre bailarines y coreógrafos de partes remotas del mundo, que a partir de hacerse conocido aquí crearon hermosas propuestas. Es imposible controlar los efectos y las consecuencias de Habana Vieja. Ciudad en movimiento. Por suerte, cada año nos excede más”, concluyó la bailarina, cuya pasión por la danza la sigue desbordando, a más de seis décadas de vida.

Danza Teatro Retazos: http://www.danzateatroretazos.com.cu/

martes, 12 de abril de 2011

Festival “Sonido Argie” en el Salón Real.-

En una de esas raras noches porteñas, cuatro de las bandas más pujantes de la escena independiente local combinaron la emotividad de los sintetizadores con la irreverencia de las guitarras para sobreponerse a los problemas de sonido. Más allá de esas fallas técnicas, Abducidos, Los Reyes del Falsete, Viva Elástico y Michael Mike resultaron un combo irresistible mixturando diferentes matices.

Por Juan Castiglione
Fotografía de María Belén Casali

Buenos Aires, 12 abril (Agencia NAN-2011).- "Oh, eso que suena en la radio/ no cuestiona nada y te pone bien", exclama con algo de razón Alejandro Schuster en la fría madrugada del sábado, mientras comanda su navío, Viva Elástico, hacía tierra firme; una tierra firme que en la segunda edición del festival “Sonido Argie” costó divisar, debido a los embates de las cajas de sonido por demás indomables que atentaron a lo largo de la noche contra las buenas intenciones, las ideas, los sentimientos y los power chords de cuatro de las bandas más pujantes de la escena independiente local.

Abducidos, Los Reyes Del Falsete, Viva Elástico y Michael Mike resultaron, a pesar de los inconvenientes, un combo irresistible y llevaron al público a un viaje sónico con variados y jugosos vértices, dejando más que satisfechos a los oídos -en su mayoría sub 20- que colmaron el glamoroso y estéril Salón Real. Organizado por el sello independiente Triple RRR, el festival cuyo nombre proviene de la manera despectiva con la que los kelpers denominan a los argentinos intenta destacar, según su ideólogo Bernardo Dimanmenendez, “cómo la influencia de la música anglosajona en el rock nacional fue modificándose con el paso del tiempo, a partir de la forma en que los músicos locales fueron creando estilos y formas propias de composición”.

El reloj marcaba la 1:00 puntual cuando Abducidos, con su cóctel de influencias que van desde el Daniel Melero de Los Encargados a Los látigos, pasando por el Virus más electro pop, subió a un escenario decorado de un riguroso mapa físico de las Islas Malvinas. Pese a las buenas intenciones del cuarteto(y canciones como "Mi otro mundo", "Frecuencias", la ecléctica "Ruido y control"), la presentación se vio opacada por lo que iba a transformarse en una constante de la jornada: problemas de acústica, bajos que no se escuchaban y voces que se perdían en la mezcla. Con el agregado de un público que, a la espera de las restantes bandas, recibió tibiamente la interesante propuesta comandada Marcelo Gomez en voz, programaciones y teclados.

Las gargantas todavía hacían cola en la barra en pos de conseguir una cerveza, cuando irrumpieron con su power rock desfachatado, su tormenta de baterías, y unas armonías vocales que remiten al costado más flashero de los Beach Boys, los ya “célebres” Reyes del Falsete. La banda de los hermanos Corley y Juan Cianfagna durante la primera mitad del set fue un eterno solo de batería, ya que el deficiente sonido volvió a meter el palo en la rueda. Repasando algunos de los temas de su primer disco, como "Mi chica", "El gran cohete", "Yabrán", "El telefonista loco" y otros que formarán parte de su próxima producción, como "Chacal guarango"y "Se lo guardó", los falsetes hicieron uso de sus principales armas: dos guitarras de alto octanaje (que a medida que fue transcurriendo el show, se hicieron notar cada vez más) permanentemente en perfecta sintonía, dos voces que se amalgaman como un buen bizcochuelo marmolado y una batería que marca el ritmo con la potencia de un batallón de infantería. Y aún así, permitiéndose algunos pasajes por demás intimistas, como en la aterciopelada "Tifi Rex", en un recital que fue de menor a mayor.

La salida a escena de Viva Elástico se alargó más de lo esperado, con nuevos problemas de sonido que no se solucionaban, idas y vueltas, y un murmullo que se hacía cada vez más generalizado. Las dificultades finalmente cesaron (o casi) y la banda, considerada por muchos como “la gran cosa nueva”, salió a comerse el escenario de la calle Sarmiento. Conjugando la épica indie de Él Mató a Un Policia Motorizado, el power pop de The Undertones y la elegancia de Suede, Viva Elástico se mostró en gran forma a lo largo de su enérgico repertorio. Con presencia escénica envidiable y pinta de eterno beatiful loser, Ale Schuster hipnotizó, con voz clara, directa, melancólica. Se sumaron letras típicas del manual de vida de cualquier post-adolescente, y estribillos que corearía hasta la barra brava de Los Andes. Sobrados atributos que hacen de la banda de Longchamps un evento obligado en toda agenda musical.

La noche ya empezaba a acercarse cada vez más al crepúsculo matinal, y fue momento para que Michael Mike saliera a la cancha. Con 8 integrantes Michael Mike, más que una banda, es un equipo de papi fútbol. Eficaces y explosivos, con su pastiche de sonidos que dan forma a un techno-rock cubierto con una gruesa capa de hip-hop divertido e irreverente, el grupo surgido en los confines del barrio de Saavedra puso a bailar a propios y ajenos. Un recital que Tomás Justo (integrante de los también prolíficos Onda Vaga) dedicó a Messi porque, bueno, se parece a él. Un set compacto y contundente, que abarcó temas de sus producciones discográficas Delen, Ama tu Ritmo y el flamante Nena o neno, y que se encargó de dar cierre a una jornada signada por una avanzada musical que combina la emotividad de los sintetizadores, la irreverencia de las guitarras, los guiños a décadas pasadas y una prosa que no suena en la radio pero que nos habla de chicas en bombacha, de imaginar imágenes de amor y de ser negro: querer rimar culo con duro y terminar rimándolo, finalmente, con rulo, rulo, rulo.

lunes, 11 de abril de 2011

Libros: "En la luz de la palabra" (Pablo Montaro, 2009).-

La séptima obra del periodista, ensayista y poeta invita a recorrer los senderos de las palabras, iluminados de una encandilante luz, pero también encerados en la más siniestra oscuridad.

Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, abril 11 (Agencia NAN-2011).- La relación entre luz y palabra pareciera haber sido signada por una reciprocidad histórica. Ya lo adelanta en el maravilloso prólogo de En la luz de la palabra el escritor Alberto Szpumberg, cuando cita la frase que Dios habría dicho al darle vida al mundo, al darle apertura al universo del lenguaje: “¡Que la luz sea!”. Y la luz fue y San Agustìn también se preguntó “en qué lengua habría resonado esa voz cuando aún no había lenguas (…)”.

Es esa relación de luz/palabra y también la de palabra/vida la que Pablo Montanaro, como poeta, pretende desandar. Su destino se convierte, ineludiblemente, en un ir y venir por el pasado y el presente de un yo poético que recuerda, añora y reconoce la oscuridad, pero elige un presente luminoso signado por la palabra consciente. Así, el recorrido que el autor propone en En la luz de la palabra conlleva una musicalidad del pasaje de la luz a la oscuridad, y la vuelta a la luz, de una forma natural.

La primera parte de la producción consta de 9 poemas entre los que se destacan Semejanzas, que se cuestiona el peso de la palabra en los contextos y pareciera asignarles un rol de “condimento” de la vida; y Cotidianas, en el que dos partes reflexionan sobre la luz del amor.

La segunda parte, Bajo el Crepúsculo, rodeada de luz por donde se la mire, es un pequeño segmento compuesto por 7 poemas que, como las mejores canciones, concentra la tensión lírica más fuerte del libro. Es en este momento donde la palabra se vuelve noche, recuerdo y transmuta en infinitas formas de nombrar el mundo.

De ésta, una sección donde el fuerte está basado en lo que se podría denominar la paliza previa a la tranquilidad, se destacan Verdades y Bajo la lámpara. Es decir, Montanaro nos acerca a las superficies para luego arrematar con nuevos destellos de luz. La duda, los porqués, el deseo, las palabras, el placer, la lucha contra el olvido, la verdad relativa, los supuestos filosóficos intocables; todo es cuestionado, repensado desde un sujeto que intenta observar las partes del todo.

El último tirón nos adentra a diferentes modos de ver la claridad como búsqueda de calma. Es en este momento cuando el poeta, ya más fuerte, encuentra la paz. Conmueve Últimos Soles, un poema al padre inconmensurable de la luz: el sol; enamora De profundis –poema que obtuvo el primer premio en la décima edición del certamen “Alhoja de Oro” de poesía de Sevilla, España (2002)- y corona En la luz de la palabra, poema homónimo y quizás englobador del espíritu total del libro.

Allí, el autor plantea: “En la luz de la palabra/ se contemplan rostros/ de infinita libertad. En ella anida la creencia del verbo/ el lugar en que aguarda la belleza/ donde el futuro será celebración.”

El poeta se eterniza en la palabra, encuentra el sentido de su uso y plantea un futuro esperanzador para quién sea consciente de su poder. La obra llega para renovar una relación que es histórica: a la vez que le da palabra al mundo, ilumina a esos conjuntos de letras para poder nombrar las cosas, desde el conocimiento de un poeta carnal y terrenal que rescata la lengua, la transforma y crea muchos mundos posibles.

viernes, 8 de abril de 2011

Tierra De Todos: un espacio fértil para puntos de vista diferentes.-

El magazine radial inaugura su segundo ciclo al aire esta vez en FM La Boca (90.1), con la misma premisa que fue mutando y creciendo en las calles de Lomas de Zamora. En ese camino, a partir de una propuesta ampliada y ambiciosa, los realizadores del programa se preocupan por encontrar nuevas voces con el objetivo de “abrir el juego” a análisis y debates. “No queremos generar un diálogo de justificación y asentimiento mutuo con los oyentes y entrevistados. Queremos que aparezcan otras lecturas de la realidad a través de los ojos de un artística plástico, un jugador de fútbol, un político”, explican en la previa del debut, que será mañana.

Por Ailín Bullentini
Fotografía de Luciano Villalba Outeda

Buenos Aires, abril 8 (Agencia NAN-2011).- El nombre es ambicioso, pero el producto que representa no es una propuesta que se aleja demasiado. La amplitud de ofertas, de puntos de vista y la apertura a más y más de esas visiones es una de las máximas principales de Tierra de Todos (TDT), un magazine radial creado y sostenido por un puñado de estudiantes y graduados de las carreras de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. A partir de la multiplicidad de las líneas ideológicas de quienes integran el equipo, siete chicos y chicas se encargan no sólo de poner el programa al aire, sino de su producción, difusión y de toda otra cosa que haga de TDT un programa de radio. Entonces, la iniciativa acaba convirtiéndose en un espacio en el que las diferentes maneras de ver el mundo, “la tierra”, son más que bienvenidas, necesarias. “Contamos con un militante kirchnerista, una feminista, un anti feminista… Creemos que eso de ´de todos´ tiene que tener un asidero y que el camino es ése, el poder ofrecer al escucha un amplio abanico de puntos de vista”, explica Pablo Riha, uno de los creadores de la propuesta. Junto a Guillermo Lezcano, el otro iniciador, y Rocío Magnani, que se sumó en el camino, los realizadores llevaron a Agencia NAN a viajar por ese planeta de comunicación autogestivo que inaugura su segundo año al aire mañana desde los estudios de FM La Boca (90.1), para repetir todos los sábados, de 14 a 16.

El pedazo de tierra en el que germinó la semilla de TDT contó con diferentes fertilizantes: un dúo de jóvenes aspirantes a periodistas, Pablo Riha y Guillermo Lezcano, con una debilidad especial por la radio que los inclinó, desde el inicio de sus carreras, a construir un camino de desempeño en ese medio; el encuentro, en ese sendero universitario, con materias radiales específicas y la posibilidad que algunos docentes ofrecieron para empezar a descubrir el quehacer radiofónico; y la comodidad de cuando acabó la cursada de Radio II –la última materia práctica de esa rama comunicacional—para que TDT se convirtiera en una consecuencia del laburo en la facultad, pero también de algo que necesitaba crecer por fuera de esos límites.

“Ambos sabíamos que si no era en ese momento, y juntos, no era”, señala Guillermo. Entonces, empezó la búsqueda de un espacio en el que seguir sembrando. Junto a Pablo salieron a la caza de una radio, y a enfrentarse con todos los miedos que genera ese “salir a la cancha” por partida doble: empezar a ejercer la profesión y hacerlo desde la autogestión. “Entrar a laburar en el periodismo es demasiado difícil. Para meterte en un proyecto ya armado, tenés que tener una palanca. Entonces, si te ponés a comparar, arrancar solo es mucho más fácil. Ahora, llevar un programa hasta que se logre sustentar solo, eso es muy complicado. Pero igual lo vale”, evalúa quien durante el primer año de TDT fue columnista, bajo la conducción de Pablo, pero que a partir del 9 de abril será quien dirija la batuta en el éter.

Desde el primer día sumaron herramientas a su cajón de experiencia como profesionales de la comunicación –suena demasiado corporativo, pero de alguna manera hay que llamarle a esa tarea de “gestionar”--. Eso de golpear puertas en radios locales, de ofrecer la idea del programa, y de convencer para lograr un espacio no fue tan fácil como se imaginaron. “Nos sorprendió que en muchas radios chicas nos impusieran límites, y que esos límites sean tanto más rígidos al ser estudiantes universitarios quienes llegaban con una propuesta periodística: que acá sólo somos oficialistas; que acá sólo somos opositores. Y los frenos llegaron a imponerse incluso en la música: nada de cumbia, tango, floklore… Eso fue raro”, recuerda Pablo.

El primer campo que prepararon para el crecimiento de TDT fue la lomense FM Antena 91. Y el debut les quedó grabado en la mente: “Hablamos 30 minutos del Che Guevara, una historia que a nosotros nos interesa mucho, pero finalmente fue un bodrio”, reconoce Guillermo. En el aire los acompañaba Daniela Aceto –quien luego de unos meses de ausencia volvió al equipo en este segundo año—y Hernán Bañez, que ya no será de la partida con sus informes sobre arte y cultura. Ellos cuatro, se lanzaron solos a la carga con la voz, la producción y la coordinación de los primeros meses de su primer hijo periodístico. Con el correr de los meses y la unión de más manos para remover la tierra –con Ernesto Gaidolfi y Rocío Margani, al aire; Esteban Vera y la última en llegar, Laura Cabrera, en la producción-- este nuevo mundo que proponen desde lo radial empezó a enderezarse por donde siempre quisieron. “La idea es intentar aportar nuevos puntos de vista a los temas que semanalmente se tratan en los grandes medios, que por lo general son contados por cuatro o cinco voces. Y además, aportar propuestas que ni se mencionan en las radios más escuchadas, en los diarios más leídos”, explica Pablo.

El cierre del primer año fue un momento de cambio que trajo consigo la necesidad de probar otros suelos. Le dijeron adiós a Antena 91 y se la jugaron con FM La Boca 90.1, un espacio reconocido dentro de los medios de comunicación alternativos nacidos en las últimas décadas. Y les salió bien, ya que lograron acomodarse los sábados, entre las 14 y las 16. Los chicos entienden el paso a La Boca como un crecimiento, una maduración. “Haber encontrado un espacio en el que poder trasladar esa misma idea que tuvimos el primer día, pero ampliada. El espacio es más importante, pero no los limitó en lo absoluto. El único condicionamiento con el que nos encontramos fue el de tener en cuenta la participación del oyente. El dueño de la radio nos aseguró que son ellos quienes nos van a corregir el camino”, comenta Pablo.

La puesta en juego de diferentes puntos de vista es casi una obsesión para los chicos de TDT a la hora de pensar en el contenido del programa, algo que se relaciona con la manera en que analizan al conjunto de propuestas comunicacionales que nacieron al calor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. “Nos preocupa encontrar a las nuevas voces encolumnadas detrás de una bandera política, primero, y recién después detrás del análisis. Si uno como medio nace detrás de una bandera, eso sabe un poco a fracaso. Es clausurar la propuesta sólo a quienes piensan igual que uno. Es no tener en cuenta que el oyente puede tener una ideología distinta, un punto de vista distinto. Nosotros jugamos con eso, queremos abrir el juego”, expone Pablo.

El eje del programa será la charla con un invitado al estudio de FM La Boca. Personajes de la cultura, la política, el ámbito social o el académico aportarán “un punto de vista diferente” al de los hacedores de TDT, cada programa. “No queremos que entre el entrevistado y nosotros se genere un diálogo de justificación y asentimiento mutuo. Queremos que venga alguien que pueda aportar otra lectura de la realidad, queremos descubrir cómo se ve el mundo que nosotros vemos desde la mirada de jóvenes comunicadores, con los ojos de un artista plástico, un jugador de fútbol, un político”, acota el ex conductor. Mechado a ese tronco, repartirán las dos horas de programa entre secciones de arte under, actualidad, un picadito de noticias lado A y lado B –aquellas que “increíblemente” los medios han publicado--, y algunas sorpresas.

La propuesta que ofrecen desde el contenido tiene un correlato directo con la manera en la que el grupo que hace TDT funciona. El objetivo es que la multiplicidad de voces que circula en las reuniones de producción que mantienen para crear el programa se mantenga en el aire. “TDT es la falta de miedo a pensar diferente. Si vamos a hablar de algo, por qué obligarnos de antemano a pensar igual, al consenso. A eso se llegará con el debate, indefectiblemente”, expone Rocío. Los chicos eligen decirle no a los verticalismos que se viven de manera prácticamente indefectible, en los proyectos ajenos y, sin dudas, en los grandes medios, en pos de una construcción horizontal. Las discusiones, los debates fortalecen las ideas puertas adentro de las reuniones de producción. “Antes de aceptar una idea de alguno, lo hacemos mierda con preguntas. Es como si a cada idea lo pusiéramos a prueba.”, define Guillermo.

*Desde mañana, Tierra de Todos saldrá todos los sábados al aire de 14 a 16 por FM La Boca 90.1 Blog:
tierradetodosradio.blogspot.com

jueves, 7 de abril de 2011

El dibujo como militancia, o viceversa.-

Visiones del Indoamericano se llema el segundo libro de dibujos que Jorge Leyendo publicó, de manera autogestiva, en menos de un año. Allí, retrató situaciones que experimentó durante la toma del predio porteño por miles de familias sin techo, a quienes estuvo dando una mano. Su arte le permite combinar pasión y militancia. “Si fuera escritor hubiese encontrado una novela, pero como dibujante decidí retratarlos”, comentó.

Por Nahuel Lag
Fotografía de Federico Moscoso

Buenos Aires, abril 7 (Agencia NAN, 2011).- Para Jorge Leyendo el dibujo es una gimnasia, una práctica constante, un taller que lo espera en su casa a la vuelta del trabajo. Es que él comprende dos formas de profesionalismo en el campo artístico. Una es la de sobrevivir con el arte como herramienta, sobreponiéndose a los condicionamientos económicos que puede significar, pero con la mirada puesta en completarse como artista. La otra, ganarse los cobres para comer y pagar un alquiler acomodando los tiempos suficientes e indispensables para avanzar como artista. “Desde joven me autolimité pensando que no iba a tener una salida profesional con el arte”, confiesa y se ubica en la segunda categoría profesional del arte. Una segundo tipo que también le dio tiempo para acercarse a la militancia social y, en último tiempo, a la lucha por el derecho a la vivienda en la Ciudad de Buenos Aires. Los dos caminos el del artista y el militante lo encontraron en diciembre último en el Parque Indoamericano respaldando los deseos de techo digno de un grupo de familias.

“La ficha me cayó después de estar días ayudando a esas personas a construir sus carpas, a conseguir alimento, a resolver la falta de agua. Traté de estar todo el tiempo posible junto a ellos y sin querer me encontré en medio del proceso. Todo lo que vi tenía un peso dramático tremendo, incluso faltarían dibujos para describirlo: cómo las familias defendían sus terrenos por sobre las amenazas de los punteros, el velatorio (de Juan Castañeta Quispe), el cerco de la Gendarmería”. Así, el dibujante cuenta la decisión de publicar, y autofinanciar, su segundo libro de dibujos, que él define como “una pequeña muestra”: Visiones del Indoamericano.

El primero, Novela Muda, salió a las calles en 2010, a los 50 años de Leyendo. Fue una recopilación de trabajos de toda su vida. “Fue una experiencia extraña. Después de tanto tiempo, enterarme de que alguien compraba mis libros sin conocerme, sin conocer mi trabajo previo”, cuenta como un novato. Uno que había conseguido El primer premio de Salón de Primavera Galeria Nucleo de Arte, la primera mención de dibujo pequeño formato en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP), la inclusión de su obra en el libro de la SAAP 85 años en el arte, entre otros reconocimientos.

-Visiones… lo publicás al poco tiempo de tu primera edición de trabajos, que llegó tras medio siglo con el dibujo, ¿qué es lo que te movilizó?
-Pensé en darle un contenido artístico al drama humano con el que me encontré en el Indoamericano, a las historias de mujeres que habían perdido todo y eran respaldadas por las familias que estaban acompañándolas en la toma. Había cosas para contar cada veinte metros. Si fuera escritor hubiese encontrado una novela, pero soy dibujante, así que decidí retratarlos dentro de la línea estilística de mis dibujos.

-¿Y se te presentó alguna dificultad? -Me ocurrió lo mismo que después de vivir “el argentinazo” (del 19 y 20 de diciembre de 2001), algunas de las obras de aquella época están en Novela…. Ante hechos tan masivos, un dibujo, un cuadro queda chico. Es un desafío… sin dudas.
-¿Cuál es la importancia de que el artista esté en el lugar que le da contenido a su obra?
-Si bien el arte es forma, o sea, el éxito del contenido depende del éxito de la forma; si el artista no conoce aquello sobre lo que está produciendo pierde autenticidad.

-Las mujeres aparecen con fuerza en la obra, ¿cuál fue el rol de ellas en la toma del Indoamericano?
-En toda lucha por vivienda y toda lucha social el rol de la mujer es preponderante. Cuando se trata de temas de supervivencia, de necesidades básicas, el hombre queda golpeado y se repliega. En el Indoamericano, en cantidad de momentos, las mujeres estaban al frente: bancando la comida, a los chicos y defendiendo el terreno conseguido.

-En muchos de los dibujos, los elementos con los que se construyeron las carpas precarias se transforman en banderas…
-Fue el símbolo: los palos, los plásticos, el primer techo. Fue la bandera de ese hecho. Sí, hubo una mano oscura que inició la toma, pero lo importante fue el contenido amplio de que las familias llegaron allí para mejorar su condición de vivienda, de vida. La ocupación fue para ellos lo que para un trabajador es una huelga: una lucha para lograr una mejora. Ahí aparece otro problema artístico.

-En lo estético, resaltás la figura humana…
-En mi línea de dibujo el desnudo ocupa un rol central, no es un desnudo de modelo, y en sí implica una decisión de contenido: no hay nada más democrático que la persona desnuda. Busca al ser humano de lo manera más llana posible, iguala a todas las personas. Me pueden acusar de idealizar la situación del Indoamerciano, decirme que las personas que realizaron la toma son otras, que se visten de una u otra manera, pero no me preocupo porque para mí las personas son esas, son iguales.

-Los lobos que intentan desalojar a las familias, una cucaracha gigante sobre el carro hidrante de la policía, el sol llorando… ¿Cómo entra lo surrealista en algo tan cercano a lo real?
-Es un elemento que me gusta manejar y lo mantuve en pos de un resultado estético. En este caso para expresar una idea gráfica que pueden asociarse a conflictos sociales y políticos. Podría haber buscado el realismo tomando las filmaciones, las fotografías… Pero habiendo tanto contenido periodístico y filmaciones prefería dar un contenido más subjetivo sin alejarme del hecho en sí…

-¿Y la referencia a La Muerte de Marat de Jacques-Louis David?
-La idea era ligar ese dibujo a la historia. Podría haberlo ligado a muertes recientes o a la década de 1970, pero decidí alejarme lo más posible. Siempre hay que pensar en el gran público y las referencias políticas muy explícitas le quitan fuerza, le quitan amplitud a una obra. Eso lo saben muy bien los yankees cuando hacen cine, que mandan todo bien solapado y logran un efecto muy grande. Una referencia política muy marcada da un contenido político tan fuerte y tan direccionado que hace que se pierda el efecto estético que apoya la lucha en cuestión y se pasa a analizar la idea política.

-La postura política queda clara en la introducción a las obras: “Las familias del Indoamericano ocupan en esta obra el derecho a entrar en el arte”...
-El reclamo por el acceso a la cultura aparece toda vez que se produce una mejora en las necesidades más elementales y no tiene porqué significar una baja en la calidad del arte. El artista debe ser anárquico, basarse en sus propias necesidades e inquietudes, pero, a la vez, hay que dar los pasos necesarios o apoyar los causas que significan una mejora en las condiciones de vida de toda la población y que necesariamente van a producir un acercamiento masivo a la cultura.

Visiones del Indoamericano puede conseguirse en la SAAP o pedirse al correo superpipa1920@yahoo.com.ar

martes, 5 de abril de 2011

No te vayas con el amor o sin él en Teatro Calibán.-

Exultantemente coherente a nivel ideológico, esta obra escrita y dirigida por Norman Briski versa sobre las relaciones de poder --y de amor-- en el mundo capitalista, a través de una relación muy peculiar entre una patrona inválida y su empleada doméstica.

Por María Daniela Yaccar
Fotografía gentileza prensa No te vayas…

Buenos Aires, abril 5 (Agencia NAN, 2011).-
“El teatro no puede ser revolucionario”, dijo una vez Norman Briski. No puede serlo porque no puede generar cambios. Sí puede ser “revulsivo”: desentrañarlos y hasta manifestar cierta desilusión porque nada avanza. Algo de esto hay en No te vayas con el amor o sin él, obra que el director Norman Briski acaba de estrenar en su teatro, el Calibán (México 1428, sábados a las 21). Discriminación, aborto, sexualidad, capitalismo, amor e invalidez se retroalimentan en un texto de tal vuelo que merece la pena ser leído (puede descargarse una vieja versión en www.celcit.org.ar) y, más todavía, ser visto en acción.

No te vayas con el amor o sin él es la historia de un dúo que el teatro ya ha retratado pero que aquí adquiere características entrañables y es el tronco de lo que sucede: una patrona y su mucama. Ellas no tienen nombre, como clara metáfora de la alienación. La Señora es discapacitada y le saca jugo a su invalidez de un modo maquiavélico: la utiliza para pedirle cualquier cosa a su empleada e ir pagándole de a puchitos, dos pesos por encontrar una radio. La mucama, una joven desenfadada que está por viajar a Estados Unidos --país que no le gusta-- con un viejo que es su pareja, cumple con los recados pero no es ajena a la perversión, y aprovecha la carencia afectiva de la vieja para oprimirla cuando puede.

Lo extraño y jugoso de la relación es que el poder no viaja unidireccionalmente. Y, por ende, nada lo hace: a través del ataque al capitalismo que plantea, No te vayas con el amor o sin él --exultantemente coherente a nivel ideológico-- desnuda cómo funcionan también las relaciones humanas en un mundo en el que lo más importante es tener dinero, poder y usar a los otros. La mecánica del amor se hace aquí nítida e incómoda. Ellas se tienen cierto cariño, el poder pareciera no funcionar sin él, pero a la vez lo aplasta, lo vuelve vacío e insolente.

Briski eligió a dos jóvenes actrices que le entregan a la obra las atmósferas que precisa en su recorrido: Carolina Molini (en el rol de la Señorita y su hermana, que es quien la reemplaza cuando ella hace el viaje) y Eliana Wassermann (la Señora). Molini demuestra ser camaleónica: mientras que en la primera mitad de la obra es una tipa resuelta, desfachatada y sexuada; en la segunda --cuando muta de personaje-- es más fría y solemne, aunque sus textos sean macabros. Al principio cuesta ver a Wassermann interpretando un personaje que se presupone mucho más grande que ella, pero la actriz crece a lo largo de la obra, y muestra una extraordinaria capacidad para decir textos que son muy difíciles para el teatro, por su carga poética. Por la condición de inválida de su personaje no le queda otra que concentrar todos sus recursos en el rostro.

La obra se permite también una reflexión sobre la poesía. Mientras la Señora --que escribió varios guiones de cine y se pasa los días recordando historias pasadas y falsas-- es la que domina el capital simbólico, económico y también poético, la Señorita no es más que un ser “real”, tal como la define el texto. Por eso, así como hay una evidente crítica a un sistema económico, hay también un ataque a una distribución desigual del conocimiento, y a ciertos ideales de belleza y de saber. También podría decirse que la obra promueve un contacto: es más rico que el mundo real y el poético se crucen, que es también el modo que Briski siempre eligió para hacer teatro. Porque, si bien esta es una relación paradigmática, un verosímil creado para una representación, su relleno no es otra cosa que ese mundo real y palpable al que el dramaturgo siempre se ha acercado. Es claro que Briski escribe como conocedor de ese mundo y no encerrado en su estudio.

La escenografía va de la mano con la tendencia opresiva de una obra que deja a la platea un poco con el corazón en la boca. Un biombo en el centro muestra las tres caras de la casa: la puerta de salida, la puerta del baño con un par de trapos y líquidos de limpieza, y unos tubos que hacen las veces de televisión. Al costado, un ascensor, que abre y cierra su puerta fantasmagóricamente toda vez que sube alguien. Y debajo, una fosa donde vive Mario, el marido de la Señora. Sí, vive en el sótano, y es el encargado de la manutención de la mujer. Le pasa una cuota por mes.

“¿Dónde está la revolución?”, pregunta en un momento la Señorita. “En la mesa”, le responde la Señora. La pregunta queda en el aire. Es la pregunta de la obra. La Señora es aquí la representante de una minoría. Las minorías son, en este micromundo, las únicas que avanzan en este sistema económico. La Señorita, en cambio, es ella y su hermana, la carne de miles de mujeres que se dedican a limpiar la mierda ajena. Y vendrá otra, y otra. Nueve hermanas tiene la Señorita. Evidentemente, la revolución no está a la vuelta de la esquina… pero puede estar en una mesa o en una silla de ruedas. Tampoco se sabe si está cada vez más lejos.

lunes, 4 de abril de 2011

Discos: Beatriz (El Kuelgue, 2010).-



Al principio, el álbum debut de El Kuelgue le hace honor al nombre de la banda y desorienta. Pero pronto muestra una versatilidad que pega con los tiempos que corren. Es un disco ideal para los sub-30 y no apto para puristas: una batidora de géneros, ritmos y texturas.

Por Sergio Sánchez

Buenos Aires, abril 4 (Agencia NAN-2011).- Si por algo se caracteriza el siglo XXI es por el acelerado avance de la información y el progreso tecnológico. Un ejemplo de ello es la “cultura zapping” cuyo mayor exponente es Youtube, capaz de desatar una semiosis ilimitada de ritmos e imágenes que pueden hacer sentir al usuario desde el calor de la música brasilera hasta la adrenalina del cuarteto cordobés. Sin duda, Beatriz (2010), el primer disco de El Kuelgue, es el resultado de los tiempos que corren: una suerte de batidora rítmica en la que parece que cabe todo. Sin embargo, aunque al principio cueste entender hacia dónde va, se trata de un trabajo coherente en el que la diversidad de sonidos y líricas se encuentran en armonía. Claro, se trata de un disco no apto para mayores de 30.

Aunque la banda no ponga eje en el humor, el componente humorístico aparece naturalmente en gran parte de las canciones. ¿Buena química entre los músicos? Puede ser. Pero que Alfredo Casero intervenga en “Piel de cereza” y “Gobernador2003@hotmail” (¿Otro guiño a Internet?) y Nazareno Casero en “Déle tiempo” no es casualidad. Más casuales son los otros dos invitados del disco: el ex Árbol Eduardo Schmid (mete su violín en "Carece de sentido”) y Chucky de Ipola (hammond en “Me gusta así”). El costado humorístico (que roza el absurdo) de El Kuegue siempre está relacionado con situaciones costumbristas, de la vida cotidiana. “No me gustan las piletas meadas, llenas de hongos / con toda esa gente quemada / por eso te invito al paraíso de los perros”, bromean en “Paraíso de los perros”, un swing que se convierte en reggae root, sin demasiado aviso. O en un pasaje de “Carece de sentido”, piden perdón a una señorita X, avergonzados: “Te pido perdón por mi mamá y por mi papá / son tipos macanudos /pero no van contigo”.

Más tarde, incursionan en la murga con “Para DVD”, pasan por la bossa nova con “Bossa & People”, por el funk con “Déle tiempo” y hasta llegar al cuarteto con “Cartonero de tu corazón”. Sin embargo, no interpretan géneros puros: siempre están mediados por otros ritmos y texturas. Si el oyente agudiza el oído, puede notar que hasta en algunas canciones conviven varios ritmos. Otro punto alto de la banda es la buena interpretación instrumental y melódica y el cuidado trabajo vocal, que se nota tanto en los coros como en el rol del cantante Julián Kartún. No menos méritos se llevan Santiago Martínez (voz y piano), Nicolás Morone (guitarras), Juan Martín Mojoli (bajo), Ignacio Martínez (batería, flauta traversa y coros), Pablo Vidal (saxo alto y tenor).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...