miércoles, 30 de noviembre de 2011
El IDAC resiste a su desaparición.-
martes, 29 de noviembre de 2011
El pozo donde se encuentran en Timbre 4.-
En una obra que es todo menos tibia, la violencia de género es el mal encarnizado con mayor o menor grado de represión en los quince actores dirigidos por Román Podolsky.Por Lola Kuperman
Fotografía gentileza de El pozo…
Buenos Aires, noviembre 29 (Agencia NAN-2011).- “¿Estás para el pozo?”, pregunta un joven sobre una banqueta en el principio de un largo pasillo en cuadrillé de una casa chorizo. La respuesta afirmativa del espectador lo llevará a la antesala de El pozo donde se encuentran: un cuadrilátero limitado por bancos y una pequeña cocina con un mate aún por cebar. Tras avanzar en fila india hasta la sala final del gran complejo que es Timbre 4, las sillas, la única escenografía de la obra, le advierten al espectador que deberá sentarse lejos. Lo más lejos que pueda: lo que está por ver será todo menos tibio.
El resultado final del Taller de Montaje de egresados de Timbre 4 habita en un único hilo conductor que fragmenta la historia en pequeñas escenas. La violencia de género es el mal encarnizado con mayor o menor grado de represión en los quince actores dirigidos por Román Podolsky. La tensión nacerá con los pasos de los intérpretes bajando la escalera al costado de la sala y con ellos se deslizará el efímero artificio de ficción. Sin embargo, por la cruda temática y la vasta posibilidad de identificación que ella ofrece, la violencia verbal o física trascenderá los pactos ficcionales como una daga al corazón del espectador.
“Te quiero tanto que te molería a golpes”, sentencia un hombre a su pareja. “Si la matás, es peor”, le confiesa un asesino a otro, mientras sus mujeres deambulan por el escenario con el maquillaje corrido, desalineadas, golpeadas, muertas. El rouge rojo que se desliza por los labios hasta el mentón y el delineador negro esparcido de modo irracional entre los ojos y los cachetes unirán a las víctimas hasta hacerles perder su identidad: son todas mujeres maltratadas.
El “cómo” será diferente en cada caso y aquí la dirección actoral se hace presente. Una de las mayores virtudes de El pozo… es no caer en el preconcepto mediático acerca de la violencia de género. Las parejas que retrata la obra están formadas sobre cimientos heterogéneos: se caracteriza a una mujer sumisa a su pareja, pero también a la mujer independiente en una relación aparentemente saludable. Sobre estas líneas, el enredado dúo ficción/realidad se desmenuza ante la mirada del actor sobre el público: la violencia de género no es efímera ni fantástica sino real.
Sin dudas, El pozo donde se encuentran lleva detrás un proceso de creación colectiva. Los actores Juan Manuel Apat, Gonzalo Bueno, Ignacio D´Olivo, Hernan Lewkowicz, Fernando Sala, Harri Gardenia y Sebastián Romero aparentan unirse bajo una misma arma de doble filo: la honestidad. Las víctimas, quienes más que ellas: Magdalena Barril, Silvia Bassi, Mercedes Carbonella, Verónica D´amore, Romina Ganovelli, Eladia Grosso, Mariana Nobre y Josefina Scaro. La participación escénica será el único equilibrio que habrá en la obra. El resto: un mini componente que reproduce canciones descalibradas o la violencia latente en las extremidades de los hombres desestabilizan al espectador hasta el punto de quiebre. Quien vea esta obra se llevará consigo una hipersensibilidad a los gritos que expirará tras un par de días.
La obra transcurrirá como el espejo de una relación enfermiza, en que el terror se anticipa y se palpita hasta que explota en el apogeo del aplauso final. Jugar/hacer y ser/parecer son las dicotomías neurálgicas de la historia. “Pero la palabra más importante de la lengua tiene sólo dos letras: es”, escribió Clarice Lispector y los mujeres maltratadas de El pozo… parecen coincidir. Si es, no se está jugando ni está pareciendo, está siendo, y lo que es jamás puede no ser.
*El pozo donde se encuentran se presenta los domingos a las 21 en Timbre 4, Boedo 640, Capital Federal.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Discos: “Los Ellos” (Concepto Cero, 2011).-
El sello independiente de La Plata rescata la creación de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López tanto en lo artístico como en lo ideológico: bandas indie, artistas plásticos y diseñadores le dan forma a un trabajo que se atreve a mostrar lo que “El Eternauta” le enseñó al under musical de Buenos Aires.
Por Facundo Arroyo
Imagen gentileza Concepto Cero
Buenos Aires, noviembre 28 (Agencia NAN-2011)-. Si hay algo que se siente cuando Los Ellos empieza a recorrer su propio camino es la lectura actual de varias de las bandas que representan, fielmente, la escena under nacional. El sello platense Concepto Cero (www.losellos.com) se propuso, a través de dos largos años, realizar una obra que se desprenda de la historieta “El Eternauta” sin desentender su historia y su importante aporte. Con una fuerte impronta en la diversidad artística --la obra no es sólo musical, también hay ilustraciones, fotografías y diseño independiente--, el disco pasa a formar parte de uno de los trabajos más interesantes que se han hecho en relación a la historieta.
Esta relectura creativa, bajo licencia Creative Commons, contiene las siguientes firmas: “A.H.G.O” (Excursiones Polares), “En el aire” (La Patrulla Espacial), “Athesa” (Pommez Internacional), “Nunca” (Mostruo!), “El tiempo ha borrado” (Brahmán Cero), “Quien te ama, te odia” (La Perla Irregular), “226” (Bradien), “Mirando por la ventana mientras caen los copos, pienso” (NormA), “Zumbidos” (Casimiro Roble), “Vespucio Liberti” (Dietrich), “Son nuestros” (Shaman y Los Hombres en Llamas), “La guerra psicológica” (El Perrodiablo), “Lo humano” (Tata Laxague), “El asedio de River” (Fútbol), “No” (Supersivo), “Hora cero” (Cinemática), “Verdaderamente negro” (Los Dientes) y un bonus track: “Todos somos Juan Salvo” (Diego Boris y Cristian Aldana).
Esa amplia lista de temas se mezcla, además, con las ilustraciones de Acampante, Dr. Alderete (encargado de ilustrar una edición mexicana de la historieta), Corina Arrieta, Marina Fages, Freshcore, Antonio Gagliano, Los amigos de la imagen, Marcos Moreno, Emmanuel Orezzo, Pacheco, Valentino Tettamanti y Tormenta --con motivos rotativos para la tapa que permite ir cambiando las postales--; la fotografía de Cata Moncal y Francisco Laxague y las realizaciones audiovisuales de PI Producciones.
Entre los momentos más interesantes del trabajo hay en la canción de Mostruo! dos postales estremecedoras cuando la proyección de los instrumentos dan vuelo propio a las frases “Nunca habías visto nevar” y “vas corriendo por el túnel del subte pensando en los días que quedaron atrás”. O cuando Shaman y los hombres en llamas gritan con ansias oscuras que “Son nuestros” y no más de ellos. También pasa con Fútbol que le da frenetismo a un asedio invasor y con el bonus track de Cristian Aldana (presidente de UMI y líder de El otro yo) y Diego Boris (músico agitador de la cultura autogestiva) donde aseguran que todos podemos llegar a ser los protagonistas de grandes historias.
Una despedida canchera, y pensando en que el blues siempre nos tendría que despertar a la mañana, podría ser El Eternatura que propone La Patrulla Espacial. Imaginen un “The end” boceteado en lápiz mientras vemos a un tipo yéndose a buscar un poco de luz en el punto de fuga.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Le Premier Enfant: "Un disco nuestro va a estar formando parte de un linaje que nos dejaron las bandas de los ‘60".-

Le Premier Enfant sintetiza la electrónica con el rock. Así, la banda de Burzaco rompe con la recomendación de Pappo a DJ Deró (pibe, búscate un laburo honesto): funde ambas propuesta. “Más allá de que nosotros creo que utilizamos a la electrónica, no sé si nos consideramos una banda de ese estilo. Nuestro objetivo es, en realidad, ser una alternativa a lo que es la movida del rock, del indie rock, de lo que está sonando ahora en las bandas emergentes. Nosotros buscamos ser una alternativa y que la alternativa esté más allá de la composición y la creación, donde si confluyen elementos electrónicos”, esboza Saint-Esteben.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
La izquierda se unió… en viñetas.-
Nacida en el seno de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Comux es una publicación de humor gráfico que parodia a la realidad estudiantil universitaria y, particularmente, la militancia de izquierda de una manera antes inexplorada.
Por Nahuel Gómez
Fotografía de Federico Moscoso
Buenos Aires, noviembre 23 (Agencia NAN-2011).- Todo lo que involucra al ámbito de una facultad no se acaba una vez finalizada la clase. Tampoco cuando los estudiantes se vuelven a su casa o se van a laburar. La mayoría de los estudiantes se lleva consigo anécdotas --que todo espacio social posee-- o bien una buena cantidad de apuntes que, en muchos casos, emplea para entablar nuevas discusiones o hacer alarde de sus conocimientos. Siguiendo esta línea, las facultades de Ciencias Sociales, de Filosofía o similares tienen una particularidad: además de reinar en ellas un clima intelectual (no descartemos el prefijo “pseudo” para este último adjetivo) toma relevancia un pensamiento de izquierda o una militancia de izquierda que, al menos discursivamente, se manifiesta en cada pasillo y atraviesa todos los claustros.
Comux es una publicación de humor gráfico de distribución gratuita que surge para tematizar sobre la realidad estudiantil universitaria de una manera antes inexplorada. La revista apela en cada una de sus viñetas a situaciones comunes de la mayoría de los estudiantes universitarios haciendo especial hincapié en el humor de izquierda e intelectual, mejor dicho, en un humor crítico de “la izquierda” y de “lo intelectual” que rodea a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Nace en este ámbito en el año 2010, meses antes de la toma de sus edificios, evento que la catapulta al reconocimiento por parte de un gran número de estudiantes: la revista comenzó a distribuirse de mano en mano y de boca en boca en las asambleas.
Pero a no confundir: hacer humor crítico no es lo mismo que hacerle el juego a la derecha. Max Pérez Fallik, uno de los creadores de Comux, resalta esta diferenciación y aclara al respecto: “Dentro del staff somos todos muy diferentes: uno milita en Izquierda Socialista, otro es militante peronista, otros políticamente indefinidos. Hay de todo”. Y continúa: “nosotros hacemos chistes sobre lo que nos es más cercano. Le mostré la revista a mi viejo, que es militante de izquierda de vieja cepa y me dijo: ‘estás demacrando la imagen de la izquierda, no tirás nada contra la derecha ’. Y es verdad, no tenemos ningún chiste contra la derecha. Tenemos miles de chistes sobre la izquierda porque no hay ningún chiste sobre la izquierda. Nadie está metido en la militancia como nosotros, es nuestra realidad. Vivimos en una facultad de discurso de izquierda, hacemos referencia al paradigma en el que nos movemos”.
El staff principal de Comux, compuesto en su mayoría por estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la facultad --aunque cada vez más se incluyen estudiantes de otras carreras-- emprendió la dura travesía de todo proyecto independiente, con una tirada inicial de 400 ejemplares totalmente autofinanciados, sin la ayuda de publicidad y repartidos sólo en la Facultad de Sociales. A pesar de todos estos obstáculos y la consiguiente precariedad de las publicaciones, la comunidad estudiantil recibió a la revista con los brazos abiertos. Con el impulso que les dio la toma de la facultad, sacaron un número especial dedicado a la huelga estudiantil y pudieron lograr un nombre --al menos dentro de Sociales, sus inmediaciones, el barrio y otras facultades como la de Filosofía y Letras de la UBA-- que les permitió salir a buscar anunciantes con más chances.
Otra de las claves que permitieron una mayor difusión fue la respuesta que se obtuvo por parte de quienes fueron retratados dentro de las historietas. Al ser una revista que constantemente hace referencia a personajes reconocidos de la facultad, como profesores y directivos, el despertar del interés por parte de estos fue algo que los editores tuvieron muy en cuenta. “Nosotros podemos repartir las revistas en los pasillos o dejar los revisteros en los centros de estudiantes, en esos casos un estudiante las recibe, las comenta con sus amigos y así crece el círculo. Pero con un solo profesor que la comente en clase, estamos ganando entre veinte y treinta personas que van a ir a buscarla; entonces, nos propusimos llevarlas a sala de profesores. La difusión creció mucho más gracias a eso”, comenta Max.
Este reconocimiento también les permitió acceder a un subsidio otorgado por la Secretaría de Publicaciones de la facultad, para el cuarto número de la revista, recientemente editado. “Fue sólo por una vez. Nuestro mayor desafío es el próximo número, porque este último lo hicimos con tapa a color, papel ilustración, y una tirada de 2 mil ejemplares, un numerito difícil de igualar” señala Fallik.
La buena onda tampoco se hizo esperar desde los compañeros del centro de estudiantes, quienes cedieron una de las paredes del espacio cultural del edificio de Constitución, para pintar en ella un mural, con un estilo que recuerda a la serie y revista ¿Dónde esta Wally? En el mural se esconden objetos característicos de la facultad, pero también personajes vinculados de alguna u otra manera con ella (desde profesores, directivos, estudiantes, hasta políticos y autores abordados en las carreras).
El lector que tiene en sus manos una Comux no debería esperar ilustraciones de gran calidad. La mayoría de los colaboradores no son grandes dibujantes, y los que sí se las arreglan en esas artes, tampoco lo hacen profesionalmente. La propuesta está abierta para quién tenga un chiste y quiera dibujarlo, siempre y cuando exista espacio para hacerlo. El que disfruta de esta publicación lo hace porque es cómplice de las situaciones que se presentan en ella, del lenguaje que se emplea, de los temas que se tratan o de las formas de contar y de ver un mundillo tan particular como el universitario. Es por eso que a veces se recrean chistes que parecen encontrar su gracia para un público claramente delimitado.
“Hay algunos chistes que mandan los colaboradores que tratan, por ejemplo, de una discusión de Althusser con Lacan, que entiendo yo y cinco flacos más. Y cuando el chiste se lo damos a alguien que no tiene nada que ver con la facu dice: ‘se nota que es gracioso, pero no lo entendí’. Entonces a partir de ahora estamos poniendo dos o tres chistes por revista que tengan humor bien clásico. La idea es ir abriendo los temas sin perder la especificidad, no queremos ser endógenos, aunque encerrarnos un poco le da un toque especial a la revista”, arguye Max.
martes, 22 de noviembre de 2011
Detrás del sol en Centro Cultural Islas Malvinas.-
lunes, 21 de noviembre de 2011
Libros: “Burocracia” (Santiago Ambao, 2011).-
viernes, 18 de noviembre de 2011
Photoheerholga: el arte de lo inesperado.-
En plena era de la fotografía digital, una serie de pequeñas cámaras soviéticas de espionaje dio origen a un grupo de fotógrafos que reivindica una estética experimental con base en el rollo y el papel. Son fotos --alejadas de los cánones-- con distorsiones sutiles, efectos de luz y abstracciones. Se conocieron a través de Facebook y comparten experiencias, inquietudes, data y trucos. “La cámara tiene una estructura que te permite obtener resultados diversos. Nunca sabés bien cómo va a quedar la foto”, ilustran.
Por Laura Bernatené
Fotografías gentileza de María Belén Cean (1) y Pablo "Fotogramas" Raele (2)
Buenos Aires, noviembre 18 (Agencia NAN-2011).- En la era de las comunicaciones es en vano sostener que las relaciones también se tejen a través de Internet. Photoheerholga es un ejemplo: nació de la mano del fotógrafo Fredy Heer, atraído por la lomografía (fotografías tomadas por una pequeña cámara creada durante la Guerra Fría para los agentes de la KGB) y, sobre todo, por las cámaras Holga (pocket chinas de buen rendimiento pero de baja calidad) creó un grupo en Facebook para compartir experiencias, inquietudes, data y trucos. Son 100 seguidores, algunos amigos, que comparten su entusiasmo por estas fotos inusuales, de colores y abstractas, alejadas de los cánones. Mientras preparan una muestra en el Imaginario Cultural (Bulnes y Guardia Vieja, Ciudad de Buenos Aires), Pipy Lupindo, Florencia Pagano, Ceci Martínez Amanzi, Shavi Alli, Mariela Bú y Pablo “Fotogramas” Raele, se reunieron con Agencia NAN para sumergir a sus lectores en la foto experimental.
Lomo… ¿qué?
En el ambiente de la fotografía, la palabra hace estallar una tormenta de ideas que remiten a colores saturados, filtraciones de luz, imágenes surrealistas, experimentación y diversión. Pero, ¿de qué se trata? La lomografía es un movimiento internacional que nació de casualidad, cuando Matthias Fiegl y Wolfgang Stranzinger, dos estudiantes vieneses de arte, hallaron en un pequeño local de saldo una Lomo Kompakt Automat. Deslumbrados con esa pequeña cámara soviética, capaz de registrar color y movimiento, sin necesidad de flash y sin ninguna deformación, comenzaron a tomar fotos sin más, y al revelar los rollos quedaron sorprendidos por la atmósfera única en las fotos impresas. Los muchachos comenzaron a promocionarla en su país a través de la Sociedad Lomográfica: un nuevo estilo estaba naciendo.
Pero, ¿de dónde habían salido estas cámaras? Lomo son las siglas de Leningrandeskoye Optiko Mekhannichskoye Obedinyeniye (en español, Unión de Ópticos y Mecánicos de Leningrado), una fábrica rusa que nació en los comienzos de la Primera Guerra Mundial para fabricar instrumentos ópticos para la armada. En los ´70, la factoría vendía telescopios, equipos para la marina, componentes de cohetes y... cámaras de fotos. “El origen de la cámara tiene un concepto medio comunista. Fueron hechas con materiales muy baratos para que todo el mundo tuviera acceso --reseña Pipy--. Y al ser una cámara económica, con lente de plástico, la estética era berreta y la gente no lo usaba. Ahora remontó como algo kitsch.”
Sus componentes y ensamblaje provocan que al obtener la copia algunos resultados no cuadren en lo “normal” y esperado que se obtiene con otra cámara. Las imágenes no tienen una nitidez lograda, se forma un oscurecimiento en forma de círculo negro hacia los bordes (en la jerga, viñeteo), las filtraciones de luz dan diferentes efectos, y se pueden lograr imágenes superpuestas disparando sin haber corrido la película. Hoy hay modelos: panorámicas, con flashes de colores incorporados, con lentes súper angulares (ojo de pez) y con más de un lente incorporado.
La tía Holga y sus sobrinos
Photoheerholga es coordinado por el fotógrafo Fredy Heer, quien quiso compartir su pasión por estas cámaras y se fue poniendo en contacto con “amigos” que en un principio no se conocían, pero que compartía la misma curiosidad.
--¿Cómo es el grupo?
Ceci Martínez:--El grupo es como una clase constante. Cada uno experimenta con la cámara desde su óptica y su forma. Es un flash. Es arte que todo el tiempo se está actualizando. Es un grupo donde no hay lados oscuros u ocultos. Por ahí alguien probó superponer un poquito menos y te dio un efecto de no sé qué. Uno pregunta “¿cómo lo hiciste?”, y lo decís. No es un secreto con autor y firma. La verdad es que da la casualidad de que nosotros somos los que más nos vemos y se empieza a generar esa cosa medio de amigos que comparten esa cosa que nos mueve desde adentro.
Pipy Lupindo:--Los loquitos por las fotos somos pocos. No lo podés hablar con cualquiera. Y a veces está la necesidad de juntarse con gente que está en la misma.
Florencia Pagano:--Hace que no te quedes estancado. Hay cosas nuevas, planeás hacer algo con alguien. Charlás de esos pequeños inconvenientes o de las cosas que te pasaron. Nosotros no tenemos edad, estamos todos juntos y tenemos un tema en común que nos encanta. Y qué mejor que hablar de algo que te gusta. Es genial, sabés que siempre la pasás bien.
Shavi Alli:--Una de las cosas buenas del grupo es que no se encasilla en la lomografía estrictamente ni en la fotografía purista, sino que da lugar a todos. Si hay alguien que dispara por disparar y, aunque a mí no me gusta, está bien que los dos podamos convivir sin que sea una cuestión estructurada.
--¿Qué les llamó la atención de estás fotos?
F.P.:--Lo inesperado y el tener que esperar. Tardás uno, dos, tres meses en terminar un rollo. Te olvidás, después revelás, y tenés la sorpresa, lo inesperado. Te olvidaste de correr el rollo y se te superpusieron dos fotos y quedaron geniales. Todo es un conjunto de cosas que esta cámara te permite y que quizás otras no.
Mariela Bú:--Lo incierto: la cámara tiene una estructura que te permite obtener resultados diversos. Nunca sabés bien cómo va a quedar la foto. Yo por lo menos no estoy esperando el momento justo.
P.L.:--Lo mejor es que todos tenemos historia detrás de alguna foto. Es como querer complicarte un poco la vida meterse con estas cámaras.
C.M.:--¡Además, Holga es como una prima!
S.A.:--Una tía.
A veces sus amigos preguntan por ella como si fuera una persona, como si tuviera vida propia. La idea de que lleve un nombre no es para nada descabellada si se tiene en cuenta que muchas de las características de las fotos surgen del azar y de las características de cada cámara. Photoheerholga está asociado con la lomografía y comparte con este movimiento uno de sus atributos más importantes: la experimentación. Sin embargo, el grupo no funciona como una “sucursal” más y al citar algunas de las máximas que figuran en el decálogo lomográfico, como “actuar rápido”, “no pensar”, “disparar desde la mano y no desde la cámara”, los miembros del grupo toman diferentes posturas. Shavi es tajante: “Para mí el grupo Photoheerholga no es Lomografía. La lomografía es otra cosa”.
Sus colegas admiten una escala de grises, pero coinciden en la regla número uno: “Lleva siempre la cámara contigo”. Es decir, estar siempre preparado para hacer fotos, en cualquier momento para poder disparar, hacer de la cámara una parte del cuerpo, del ojo un instrumento para mirar, y de la fotografía un estilo de vida. Su pequeño tamaño, su peso liviano y que no necesita lentes, facilitan la misión del fotógrafo. “Yo creo que lo interesante es no encasillar. Lomografía, no lomografía. Es fotografía. Punto”, sentencia Shavi. “Una Holga sale lo mismo que un kilo de bola de lomo”, compara Pablo para intentar establecer una relación entre las cámaras y el movimiento.
El mentor
Shavi, quien hizo solamente un rollo con Holga, admite que no hubiera sacado fotos con esta cámara si no hubiese sido por Fredy Heer. “Yo me siento casi afuera porque soy muy nuevo en lo que es la fotografía Holga. Y los escucho a ellos y es la tribu de la Holga. Como toda tribu, uno siente que hay alguien, un cacique, que armó una choza y todos vamos ahí. Y ese cacique es Fredy”. Fredy Heer es un fotoreportero con más de treinta años de profesión. Aunque la primera Holga la compró en Nueva York en 1997 no la usó mucho, hasta hace uno o dos años atrás cuando una alumna lo animó a hacerlo. Se fascinó tanto que empezó a traerlas desde China, y de ahí al grupo.
Tres sillones, una banqueta y varios fondos sin fin enrollado por encima de la puerta. El estudio de Fredy ocupa la habitación delantera de su casa en un tercer piso de la avenida Scalabrini Ortiz, o la Canning de los porteños melancólicos. Un cocker café con leche deambula entre las plantas, los libros, las pinturas y las fotografías y cámaras de todo tipo, mientras Fredy coloca tres de sus fotos hechas Holga contra el sillón. El Mercado de las Pulgas, un club de barrio y un paisaje marplatense inmortalizados en forma cuadrada, blanco y negro, montados sobre cartón.
--Pero… ¿fueron sacadas con Holga?
Fredy Heer:--Sí, sí, todas. Lo que pasa es que algunos sacan con Holga así todo… con doble exposición y cosas así... Y yo saco más derecho. En la muestra voy a poner una foto que hice con la cámara vieja, que es igualita, solamente que no tiene algunos detalles. Pero sí le entraba más la luz. La Holga a la que no le entra luz no es Holga, y por eso estas fotos no parecen de Holga.
La fotografía de Fredy es más purista y menos experimental. Las imágenes en blanco y negro tienen un contraste perfecto, así como la composición, mientras que la luz tiene la medida justa, una nitidez perfecta. En resumen, hay una intención y un resultado buscado. De lo inesperado, nada. Entonces, ¿cuál es la razón de usar cámaras Holga? “El objetivo es la imagen. Yo hago un retrato, si lo hago con la Holga o con la digital no importa. ¿Te gusta la foto? Y bueno, qué te importa con qué está hecha”, explica el fotógrafo.
--¿Qué le permite una Holga?
F.H.:--Permite meterse en un mundo de no disparar inútilmente muchas fotos. Yo tengo amigos que trabajan en France Press. Y van a la casa de gobierno y de golpe sacan 500 fotos en una reunión de Cristina (Fernández), y de golpe tienen una foto linda de ella, con una morisqueta. Y digo: “¿La viste?”. “No”, responden. La gente no piensa más porque como saca tanto le parece que alguna va a salir linda.
Un proyecto sin límites
Fue el espíritu viral contagioso de Facebook por el que el grupo comenzó a expandirse hasta contar con cien integrantes. Una muestra a mitad de año, una próxima que tendrá lugar el 1° de diciembre próximo y, como si fuera poco, también un libro. Lo que en un comienzo fue algo pequeño, poco a poco fue creciendo. Dejó de tener un tinte más casero y, por el boca en boca, dejó de ser algo de unos pocos locos para ser el interés de muchos. “El grupo está en un momento en el que para pueda seguir adelante se tiene que transformar en un colectivo donde no sea sólo uno el que lleva la mochila sino que haya varios que lleven la mochila juntos”, analiza Shavi
--¿Qué pueden adelantar de la exposición?
F.H.:--En la muestra no hay curadores. Vienen ponen la foto que quieren, cuanto mucho me dicen “che, cuál te parece”, pero no quiero ser el rey. Soy un apasionado. Empecé en el ‘64 y no dejé nunca. No voy al baño sin una cámara, si tengo que pasear al perro a las 7 de la mañana llevo la Holga. Y digo “mirá si hay un muerto en la calle, un auto antiguo.... no concibo la vida sin una cámara”. Aquí nadie paga más que la copia que hacés.
Son pocos los lugares --casi ninguno-- donde los fotógrafos apasionados por este tipo de fotografía pueden reunirse. Mientras que el Malba reclama la exclusividad de la marca Lomografía, restringiendo los usuarios, el grupo está abierto para que cualquier interesado pueda hacer su aporte y servirse de las contribuciones de los demás. “Hay una movida re fuerte con estas cámaras. El otro día iba en el subte --cuenta Ceci-- y un chico sacó su Diana. Hay un interés real y por ahí estaría bueno que estemos nucleados.”
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Espacio Disparate, en “momento de cosechar”.-
Este espacio multifacético de Lanús este opera desde la “resistencia”, sostiene Mariana Ortíz Losada, una de las fundadoras de la compañía teatral. Su nacimiento fue un “disparate” para su época –la del reinado de Quindimil--. Hoy cuenta con 200 alumnos.
Por Natalia Arenas
Fotografía gentileza de Espacio Disparate
Buenos Aires, noviembre 16 (Agencia NAN-2011).- No hay posibilidad de equivocarse. Saliendo de la estación de Lanús hacia el lado este, cuando uno dobla en Sitio de Montevideo al 1200, una casona vieja, con prolijos tonos naranjas y amarillos, se asoma entre los impecables edificios que parece estrenar el barrio. A lo alto --aún más alto que la enorme puerta-- un cartel luminoso anuncia: Espacio Disparate.
El “Disparate Violeta” se constituyó hace 11 años como una compañía de teatro y afines. Y es esta última palabrita un concepto fundamental para contar lo que hoy son. Y lo que hacen, porque, en definitiva, si hay algo que lograron durante todo este tiempo es hacer lo que son y ser lo que hacen. De eso se trata la autogestión, después de todo.
Después de pasar seis años de prestado en la sede de SUTEBA de Lanús y deambular por otros espacios con talleres y espectáculos para niños, surgió la necesidad del espacio propio. Y encontraron la casa que hoy alquilan y habitan como grupo. Una casa tipo chorizo, inmensa, con varias habitaciones y un pasillo amplio que es un patio, con baldosas negras y blancas. Unos metros más arriba, enredada en si misma y ocupando parte de las paredes enfrentadas, la parra, bajo la que pasan frescos momentos de mate y charlas al aire libre.
“Iniciamos la empresa de montar, en principio, la casa del grupo. Pero a partir de la estructura de esta casa, enseguida el proyecto creció y ya teníamos en la cabeza un centro cultural, que es lo que hoy, seis años después de ese ímpetu, somos”, cuenta Mariana Ortíz Losada, una de las fundadoras de la compañía. En el “Dispa”, como se escucha a Mariana llamarlo, se dictan talleres no sólo de teatro, sino también de música, trabajo corporal y artes visuales. La “casa de artes” cuenta, además, con lo que le da continuidad de ser al grupo teatral: una sala de teatro.
“De entrada, fue una propuesta muy bien recibida en el barrio y eso hizo que se pudiera sostener y autogestionar, porque no fue sólo un sueño, sino que fue más bien una necesidad para poder darle cauce a un montón de trabajo que ya existía”, detalla Mariana, aunque reconoce que sostenerlo “siempre es una remada”. Porque, claro, la autogestión en si misma lo es.
El Disparate cuenta hoy con unos 200 alumnos, en su mayoría niños. Se autoproclaman el único espacio independiente del distrito y acusan una larga militancia sobre tablas.
--Hace poco hablamos sobre la Red Teatral Sur y, al referirte al Espacio Disparate, lo definiste como un espacio de resistencia. ¿Un espacio de resistencia a qué?
--No sé si ahora es un espacio de resistencia (risas). La militancia artística en el Conurbano creo que es un espacio de resistencia, no sé si específicamente el Disparate. Compartimos esta cosa de la invisibilidad, del prejuicio. Hay que resistir el prejuicio del que te dice en la cara “en Lanús no hay nada” y vos estás hace 12 años remándola. O el que te dice “yo me voy a Capital, porque lo que hay acá es malo”. Como si no hubiésemos estudiado todos en los mismos lugares. La mayoría de los artistas del Conurbano nos formamos en Capital. Decidir invertir, apostar y replicar esos saberes en el barrio de uno en el medio de callecitas donde no hay carteles ni marquesinas es una militancia… y fue una resistencia. Tal vez ahora estamos más en un momento de cosechar, pero la siembra fue en circunstancias adversas, es cierto.
--¿Cuál es la vinculación entre lo disparatado y lo artístico?
--Disparate Violeta es un nombre que inventamos, fruto de un cadáver exquisito. Lo inventamos con Juan Cruz, el hermano de Sofía, mi hija, cuando él era chiquito. Es una raíz que tiene que ver, tal vez, con un posicionamiento artístico. Es un juego surrealista, un punto de vista que nosotros tenemos. No por definirnos surrealistas, pero sí por estar muy ligados al absurdo y al juego con las formas como artistas. De ahí viene Disparate Violeta que tiene el chiste de no tener nada violeta en su logo ni en su imagen. Espacio Disparate alberga a la compañía, es un nombre que pensamos con mi hija Sofía, de diez años. La génesis de este proyecto tiene un espíritu muy familiar. Algunos éramos familia desde antes y otros nos constituimos como familia en todo este tiempo.
--¿Qué recordás del momento en que surgieron?
--Lo disparatado implica cierta cosa de aventura, de asumir empresas disparatadas. De por sí, pensar un lugar como Disparate en el momento en que lo pensamos en Lanús era un disparate. En esa época, en Lanús estaba (el ex intendente, Manuel) Quindimil, no había espacios culturales, nosotros trabajábamos como payasos contratados en la Secretaría de Cultura, donde siempre nos trataron muy bien, pero el proyecto estaba muy invisible porque no les interesaba dar difusión y no había una gran inversión ni de dinero ni de energía en lo cultural. Era un disparate poner un espacio cultural en Lanús, con tanta puerta cerrada como había. Ahora es distinto. Y no es casual, me parece. El país es distinto ahora. Hoy sigue siendo bastante disparatado para nosotros sostener la sala de teatro y, tal vez, la escuela de teatro está súper instalada como una opción del distrito. Somos un referente de lo que es la vida cultural de un distrito, que es chiquito a nivel superficie, pero somos muchos, es fácilmente abarcable la oferta que hay.
--En cuanto a esa invisibilidad, ¿qué estrategias utilizan para hacerse visibles?
--En principio, siempre fuimos muy transparentes sobre cuál era nuestro modo de laburo. Nosotros damos talleres de educación por el arte, no formamos niños actores, no trabajamos con la expectativa de que los chicos hagan castings y sean estrellitas. Ese es nuestro posicionamiento ideológico con respecto a la formación artística, que hizo que circulara un boca en boca claro, porque era una propuesta que no existía en el distrito, con esta estructura institucional. Nosotros invertimos mucho dinero en que nuestra gráfica sea representativa y en comunicarle a la gente quiénes somos. Los primeros años explicamos mucho cuál era nuestro posicionamiento ideológico en cuanto a la educación artística, hoy ya no necesitamos hacerlo, la gente que viene sabe adonde viene. También abrimos mucho las puertas a los vecinos, todos los años hacemos una fiesta a fin de año, cortamos la calle y recalcamos: “acordate que acá a la vuelta hay un espacio donde encontrarte, un lugar donde tomar un taller de arte o ver una obra…”. Tratamos también de recepcionar qué es lo que está pidiendo el barrio.
Con precios populares (“entendemos que el barrio no puede bancar una entrada de 30 pesos para un espectáculo infantil”), el Dispa se sostiene como escuela de artes y, de a poco, también se va instalando como la opción para ver una buena obra cerca de casa. Los disparatados, chochos. “Tal vez no vivimos específicamente de la actuación, pero sí podemos decir que vivimos del teatro: de dar clases, de pensar proyectos, de dirigir, de armar, de gestionar”, relata Mariana y define, tal vez sin proponérselo, el perfil del teatrero del conurbano. Como lo serán algún día los que andan por los pasillos del Dispa, estudiando, practicando, aprendiendo. Ahí, a pasos de la estación.
*Espacio Disparate está ubicado en Sitio de Montevideo 1265, Lanús Este. Teléfono: 4241-6975.
martes, 15 de noviembre de 2011
Visitas en IMPA Fábrica Cultural-.
Protagonizada por Jimena González y Josefina Recio y dirigida por Matías Nan (!), Visitas acerca a un mundo poco conocido: el de seres incomprendidos, fantasmáticos, solos. Mujeres al borde de un ataque de nervios y también mujeres nerviosas que atacan los bordes, aquellos delgados límites entre la vida y la muerte que hacen pensar que nunca es suficiente para recuperar un alma agonizante. Así, con brillantes actuaciones en todos los casos, las actrices se van corporizando en distintos personajes –en algunos casos hacen intervenciones juntas, en otras pequeñas escenas solistas con monólogos bien logrados- que habitan todos los rincones de ese oscuro y silencioso hospital (mental). Personajes que se van sucediendo en la oscuridad (hay un uso de la iluminación que acentúa lo poético de la pieza y le otorga sentido), y a los que los espectadores deben seguir, deambulando de pie junto a ellos por la sala.
Lo más inesperado, más allá del lugar, la oscuridad, las abruptas apariciones y los ruidos de las máquinas de otras salas de la fábrica (ah, sí, porque de noche el IMPA no duerme), son sin dudas las apariciones, cortas, inesperadas, de “las lacias” (se entenderá, una vez que se vea la pieza, el porqué del nombre del grupo) en estado de trance, caminando el silencio hacia una nada que ni siquiera ellas registran. Es en esos momentos en que el público está más desconcertado, pero seguro de estar viviendo una experiencia que excede por mucho lo puramente teatral.
*Visitas se exhibe los viernes a las 23 en IMPA Fábrica Cultural, Querandíes 4290, Ciudad de Buenos Aires
Por Paula Sabatés
Fotografía gentileza de Sebastián Videgaray
lunes, 14 de noviembre de 2011
Discos: “Reina y los Cancheros del Mundo” (Las Cancheras, 2011).-
viernes, 11 de noviembre de 2011
Puel Kona: “Un pueblo que pierde la alegría está condenado a desaparecer”
2012, el año de la profecía







