miércoles, 30 de noviembre de 2011

El IDAC resiste a su desaparición.-

El Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda quedó tomado desde el 21 de noviembre pasado para defender la carrera de Realización Cinematográfica, excluida del próximo plan de estudios, impulsado por la Comuna. La nueva orientación apunta a formar técnicos para contenidos digitales de la televisión, en perjuicio del actual que favorece la realización de audiovisuales independientes. Los estudiantes además denuncian que la Municipalidad, que ya intentó cerrar el mítico establecimiento, intenta “sacarse de encima” la escuela.

Por Carla Perelló
Fotografía Mario De Fina

Buenos Aires, noviembre 30 (Agencia NAN).-“El arte nos hace libres.” La premisa en aerosol en una pared del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC) es la bandera de los estudiantes que resisten el nuevo plan de estudios. Hace una semana tomaron el establecimiento para repudiar la desaparición de la carrera de Realización Cinematográfica, específicamente la orientación documental --la única pública en Latinoamérica--. En dialogo con Agencia NAN, advirtieron que la nueva currícula amputa la esencia artística que transmitió a lo largo de 40 años de vida. Ni más ni menos que el premio Oscar Juan José Campanella se formó en sus claustros. También reconocidos realizadores como Lucrecia Martel y Jorge Nisco, entre otros. “Quieren hacer de una carrera artística una tecnicatura orientada a la mano de obra de la televisión”, denunció Martín Díaz, estudiante de tercer año. Desde la Secretaria de Cultura y Educación local, su titular Hugo Caruso, negó cambios en el mítico instituto.

“Queremos ser libres.” Micol Metzler, una joven estudiante, retomó la consigna. Ella y sus compañeros estudian en el IDAC porque la cámara es su herramienta para narrar lo que otros dejan de lado. Pero hay piedras en la carrera. “La Municipalidad considera un gasto todos los institutos de arte de Avellaneda”, remarcó Damián Barrera, profesor de guión. Pero no se rinden: exigen la renuncia del rector interino del IDAC, Raúl Tosso, que asumió en 2009 sólo por seis meses. Los reclamos de los estudiantes y docentes incluyen: la creación de un Concejo Académico resolutivo; la baja del nuevo plan de estudios; presupuesto para reparar el edilicio y comprar equipos; y asegurar la inscripción para el próximo año a la carrera de Realización Cinematográfica.

El conflicto comenzó hace tres semanas, cuando a las manos de los estudiantes llegaron folletos que anunciaban un nuevo nombre y estatus para la carrera que están cursando: el próximo año será Técnico en televisión, cine y video. Y la nueva currícula se orienta a la televisión. Así, la carrera de cuatro años pasaría a tres, las dos orientaciones serían vaciadas de contenidos, el segundo año apuntaría a la formación en televisión y desaparecerían contenidos cinematográficos fundamentales de tercero y cuarto año.

Además hay una demanda de fondo: la oficialización del título (hoy tiene sólo reconocimiento municipal) a través de la Dirección Provincial de Educación General de Enseñanza Privada (Dipregep). Es un reclamo con 10 años de antigüedad. Pero con la oficialización, que fija un piso de materias orientadas en televisión digital, la Municipalidad borró de la currícula asignaturas orientadas en la realización de ficciones y documentales. “Se eligió Avellaneda como un bastión de la televisión digital”, cuestionó el estudiante Martín Díaz.

Por lo pronto, el rector interino Tosso finalizó dos semanas antes las clases para evitar definir el conflicto entre estudiantes y funcionarios. “Tenemos la sospecha de que Tosso entró para cerrar la escuela”, conjeturó Barrera. Mientras tanto, los pibes tomaron la escuela el 21 de noviembre pasado. “Los primeros interesados en que no se reduzca y que tenga más prestigio somos nosotros, tanto en documental como en animación”, dijo Caruso, desde su despacho. Pero, con voz nerviosa y a la defensiva, intentó explicar la nueva currícula: “No se va a quitar nada del plan, todo lo contrario si se quiere agregar algo se agrega. Se está aplicando un plan oficial, nada más. No se va a cerrar nada, ningún docente va a perder el trabajo ni los alumnos la posibilidad de estudiar”. Sin embargo, los documentos ponen en duda sus palabras.

Por un lado, la medida afectaría a docentes: se filtró una lista de docentes que serán renovados. En ella Barrera fue dado de baja, aunque aún no fue notificado oficialmente. Por otro lado, perjudicaría la lógica pedagógica “familiar” gestada entre docentes y estudiantes. “El IDAC funciona como una escuela taller, tenemos un trato continuo con el docente y un proceso de evaluación personalizado que desaparecería”, lamentó Fabio Vallarelli, vocero de la asamblea de estudiantes.

No obstante, no es la primera vez que los funcionarios manipulan su poder para cambiar el curso de la escuela. El año pasado intentaron que la flamante Universidad Nacional de Avellaneda absorbiera al instituto. No lo lograron. “La finalidad está clara, lo que quiere la municipalidad es sacarse de encima la escuela, que pase a ser un organismo mixto con provincia para dejar de pagar el salario de los docentes y que la provincia se haga cargo del 60 por ciento del presupuesto”, remarcó Vallarelli. Mientras, los equipos para las prácticas son comprados la cooperativa de alumnos que recauda 30 pesos entre quienes pueden aportar. “Por ahora lo que estamos buscando es el título, porque todo el resto lo sostiene el municipio: los sueldos de los profesores y el mantenimiento del edificio --deteriorado--. Si algún día subvencionan, bienvenido sea”, minimizó Caruso.

Sin embargo, los funcionarios han destacado públicamente la “salida laboral” de la nueva currícula orientada a la televisión digitales. “Nos dicen que esto es lo que se viene, que hay que preparar gente, la realidad es que hay muchas veces que uno se plantea que prefiere hacer arte fuera del mercado”, sostuvo Julio Vega, de tercer año. Metzler graficó las ventajas actuales: “En primer año podes manipular los equipos, es como hacer un corto todos los sábados. Te enseñan a hacer cine con dos mangos, que es la realidad de la mayoría de los que estamos estudiando”.

“Lo que hace falta es gente que tenga cosas para decir, no técnicos que cumplan con lo que ellos quieren mostrar”, apostó Barrera. Y defendió el actual plan de estudios: “Del IDAC también salieron muchos técnicos de televisión, por ejemplo, la mitad de los que hay en Polka son egresados de acá”.

En los folletos, además, advirtieron que la tesis deberá respetar las pautas de televisión digital. “Nosotros queremos hacer un cine independiente que responda a nuestra manera de expresión. Va más allá de ponernos bajo un parámetro comercial”, explicó Metzler. Y agregó: “Es una mirada más personal. Queremos tener contacto con la comunidad y mostrar esas cosas que no ves todos los días, cómo se vive en los barrios, su realidad, que no es realmente lo que muestran los medios”.

Por lo pronto, en el IDAC -–que por estos días sirve además de cocina, baño y dormitorio-- permanece tomado por los estudiantes, que llevan adelante clases abiertas en protesta al cambio de paradigma.


Blog: http://realizacionidac.blogspot.com

martes, 29 de noviembre de 2011

El pozo donde se encuentran en Timbre 4.-

En una obra que es todo menos tibia, la violencia de género es el mal encarnizado con mayor o menor grado de represión en los quince actores dirigidos por Román Podolsky.

Por Lola Kuperman
Fotografía gentileza de El pozo…

Buenos Aires, noviembre 29 (Agencia NAN-2011).- “¿Estás para el pozo?”, pregunta un joven sobre una banqueta en el principio de un largo pasillo en cuadrillé de una casa chorizo. La respuesta afirmativa del espectador lo llevará a la antesala de El pozo donde se encuentran: un cuadrilátero limitado por bancos y una pequeña cocina con un mate aún por cebar. Tras avanzar en fila india hasta la sala final del gran complejo que es Timbre 4, las sillas, la única escenografía de la obra, le advierten al espectador que deberá sentarse lejos. Lo más lejos que pueda: lo que está por ver será todo menos tibio.

El resultado final del Taller de Montaje de egresados de Timbre 4 habita en un único hilo conductor que fragmenta la historia en pequeñas escenas. La violencia de género es el mal encarnizado con mayor o menor grado de represión en los quince actores dirigidos por Román Podolsky. La tensión nacerá con los pasos de los intérpretes bajando la escalera al costado de la sala y con ellos se deslizará el efímero artificio de ficción. Sin embargo, por la cruda temática y la vasta posibilidad de identificación que ella ofrece, la violencia verbal o física trascenderá los pactos ficcionales como una daga al corazón del espectador.

“Te quiero tanto que te molería a golpes”, sentencia un hombre a su pareja. “Si la matás, es peor”, le confiesa un asesino a otro, mientras sus mujeres deambulan por el escenario con el maquillaje corrido, desalineadas, golpeadas, muertas. El rouge rojo que se desliza por los labios hasta el mentón y el delineador negro esparcido de modo irracional entre los ojos y los cachetes unirán a las víctimas hasta hacerles perder su identidad: son todas mujeres maltratadas.

El “cómo” será diferente en cada caso y aquí la dirección actoral se hace presente. Una de las mayores virtudes de El pozo… es no caer en el preconcepto mediático acerca de la violencia de género. Las parejas que retrata la obra están formadas sobre cimientos heterogéneos: se caracteriza a una mujer sumisa a su pareja, pero también a la mujer independiente en una relación aparentemente saludable. Sobre estas líneas, el enredado dúo ficción/realidad se desmenuza ante la mirada del actor sobre el público: la violencia de género no es efímera ni fantástica sino real.

Sin dudas, El pozo donde se encuentran lleva detrás un proceso de creación colectiva. Los actores Juan Manuel Apat, Gonzalo Bueno, Ignacio D´Olivo, Hernan Lewkowicz, Fernando Sala, Harri Gardenia y Sebastián Romero aparentan unirse bajo una misma arma de doble filo: la honestidad. Las víctimas, quienes más que ellas: Magdalena Barril, Silvia Bassi, Mercedes Carbonella, Verónica D´amore, Romina Ganovelli, Eladia Grosso, Mariana Nobre y Josefina Scaro. La participación escénica será el único equilibrio que habrá en la obra. El resto: un mini componente que reproduce canciones descalibradas o la violencia latente en las extremidades de los hombres desestabilizan al espectador hasta el punto de quiebre. Quien vea esta obra se llevará consigo una hipersensibilidad a los gritos que expirará tras un par de días.

La obra transcurrirá como el espejo de una relación enfermiza, en que el terror se anticipa y se palpita hasta que explota en el apogeo del aplauso final. Jugar/hacer y ser/parecer son las dicotomías neurálgicas de la historia. “Pero la palabra más importante de la lengua tiene sólo dos letras: es”, escribió Clarice Lispector y los mujeres maltratadas de El pozo… parecen coincidir. Si es, no se está jugando ni está pareciendo, está siendo, y lo que es jamás puede no ser.

*El pozo donde se encuentran se presenta los domingos a las 21 en Timbre 4, Boedo 640, Capital Federal.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Discos: “Los Ellos” (Concepto Cero, 2011).-

El sello independiente de La Plata rescata la creación de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López tanto en lo artístico como en lo ideológico: bandas indie, artistas plásticos y diseñadores le dan forma a un trabajo que se atreve a mostrar lo que “El Eternauta” le enseñó al under musical de Buenos Aires.

Por Facundo Arroyo
Imagen gentileza Concepto Cero

Buenos Aires, noviembre 28 (Agencia NAN-2011)-. Si hay algo que se siente cuando Los Ellos empieza a recorrer su propio camino es la lectura actual de varias de las bandas que representan, fielmente, la escena under nacional. El sello platense Concepto Cero (www.losellos.com) se propuso, a través de dos largos años, realizar una obra que se desprenda de la historieta “El Eternauta” sin desentender su historia y su importante aporte. Con una fuerte impronta en la diversidad artística --la obra no es sólo musical, también hay ilustraciones, fotografías y diseño independiente--, el disco pasa a formar parte de uno de los trabajos más interesantes que se han hecho en relación a la historieta.

Esta relectura creativa, bajo licencia Creative Commons, contiene las siguientes firmas: “A.H.G.O” (Excursiones Polares), “En el aire” (La Patrulla Espacial), “Athesa” (Pommez Internacional), “Nunca” (Mostruo!), “El tiempo ha borrado” (Brahmán Cero), “Quien te ama, te odia” (La Perla Irregular), “226” (Bradien), “Mirando por la ventana mientras caen los copos, pienso” (NormA), “Zumbidos” (Casimiro Roble), “Vespucio Liberti” (Dietrich), “Son nuestros” (Shaman y Los Hombres en Llamas), “La guerra psicológica” (El Perrodiablo), “Lo humano” (Tata Laxague), “El asedio de River” (Fútbol), “No” (Supersivo), “Hora cero” (Cinemática), “Verdaderamente negro” (Los Dientes) y un bonus track: “Todos somos Juan Salvo” (Diego Boris y Cristian Aldana).

Esa amplia lista de temas se mezcla, además, con las ilustraciones de Acampante, Dr. Alderete (encargado de ilustrar una edición mexicana de la historieta), Corina Arrieta, Marina Fages, Freshcore, Antonio Gagliano, Los amigos de la imagen, Marcos Moreno, Emmanuel Orezzo, Pacheco, Valentino Tettamanti y Tormenta --con motivos rotativos para la tapa que permite ir cambiando las postales--; la fotografía de Cata Moncal y Francisco Laxague y las realizaciones audiovisuales de PI Producciones.

Entre los momentos más interesantes del trabajo hay en la canción de Mostruo! dos postales estremecedoras cuando la proyección de los instrumentos dan vuelo propio a las frases “Nunca habías visto nevar” y “vas corriendo por el túnel del subte pensando en los días que quedaron atrás”. O cuando Shaman y los hombres en llamas gritan con ansias oscuras que “Son nuestros” y no más de ellos. También pasa con Fútbol que le da frenetismo a un asedio invasor y con el bonus track de Cristian Aldana (presidente de UMI y líder de El otro yo) y Diego Boris (músico agitador de la cultura autogestiva) donde aseguran que todos podemos llegar a ser los protagonistas de grandes historias.

Una despedida canchera, y pensando en que el blues siempre nos tendría que despertar a la mañana, podría ser El Eternatura que propone La Patrulla Espacial. Imaginen un “The end” boceteado en lápiz mientras vemos a un tipo yéndose a buscar un poco de luz en el punto de fuga.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Le Premier Enfant: "Un disco nuestro va a estar formando parte de un linaje que nos dejaron las bandas de los ‘60".-

Nativa de Burzaco, al sur del conurbano bonaerense, la banda sintetiza electrónica con rock. “Nuestro objetivo es, en realidad, ser una alternativa a lo que es la movida del rock, del indie rock, de lo que está sonando ahora en las bandas emergentes”, esbozan. Con un año y medio de recitales, ultima los detalles de su ópera prima.

Por Juan Castiglione
Fotografías gentileza de LPE

Buenos Aires, noviembre 25 (Agencia NAN-2011).- Tal vez haya sido por el traqueteo del tren, rítmico, casi binario. O la atmosfera industrial-obrera de Burzaco. Pero lo más seguro es que lo que en realidad haya sucedido es que un cúmulo de casualidades, historias y cierta pizca de mística hayan convergido en un mismo lugar, en un mismo momento y en las medidas justas. Porque lo último que uno pensaría es que la renovación más fresca de esa comunión que conforman el rock y la música electrónica iba a manifestarse desde un altillo húmedo y asfixiante, perdido en algún rincón del interminable partido de Almirante Brown.

En ese cuarto, que durante un tiempo hizo las veces de habitación y sala de ensayo, comenzaron a juntarse, a mediados de 2010, Federico Saint-Esteben y Yani Gladitz, sin buscar nada especifico más que la simple comunión de ideas y terminando por encontrar un lenguaje personal, intransferible, propio, llamado Le Premier Enfant.

Un año y medio después, la banda ya ha recorrido un camino más que notable para su acotado tiempo de vida. Se encuentran ultimando detalles de lo que será su disco debut, ya han grabado un EP y rotan permanentemente en los principales escenarios de Zona Sur y la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, con la incorporación de Andrés Burztyn en la sección rítmica, están listos para tomar por asalto los oídos de la generación cobijada bajo el dominio indiscutible del Mp3.

--Están por lanzar un disco, tocando más seguido, lo que implica más obligaciones para con la banda. ¿Cómo hacen para convivir con ellas, ya que tienen otra vida además de la banda, y ésta aún no es un sustento económico?
Federico Saint-Esteben:--Primero y principal, para nosotros es un sustento, pero de vida, en el sentido de que nos saca de la cotidianeidad del laburo, del estudio. Claramente no es un sustento económico, pero sí de otras cosas. A su vez, en relación a lo económico nosotros tuvimos la suerte de entrar a un sello (Triple RRR) donde nos consiguen las fechas. No ganamos un mango, pero tampoco perdemos mucho. Es como que salimos hechos de eso, y en realidad lo que ganamos es más el beneficio personal de estar tocando. Hoy en día no es lo más fácil tocar en vivo y además sacar un disco.

--¿Cómo es la grabación de su primer disco?
Yani Gladitz:-- En general grabamos en una toma, ya que ahí se captura la esencia más pura, en la improvisación, en la espontaneidad. Esta es una de las características la banda. En vivo la improvisación también cumple un rol importante.
F.S.E.:--Quizá antes era más improvisado en vivo y ahora está más armada la estructura de las canciones, pero en lo que es el armado de los temas surge todo de la espontaneidad, y también en la grabación. La banda surgió de lo espontáneo, de decir “bueno, a ver que sale de esto” y salió, por eso es si nos rigiera la espontaneidad. Esto se termina manifestando en otras situaciones. Por ejemplo, hace un tiempo teníamos hora de grabación y había que grabar determinado tema. Un rato antes se me ocurre un tema y digo “bueno, vamos a grabarlo” y él (por Yani) se lo terminó aprendiendo en el estudio, en plena grabación. Dejando para después el otro tema. Creo que ahí está la PUC, dicho en términos publicitarios, la propuesta de comunicar nuestra: una espontaneidad que surge de la química que hubo desde el principio, una química que no es forzada y en la que, realmente, la producción de los temas y la composición fluye. No nos ponemos a pensar que tenemos que componer, sale de la nada.
Andrés Burztyn:--Esa espontaneidad no significa una improvisación de 10 minutos. Es muy simple, muy sintético, es como la síntesis de la espontaneidad. Cuando entré a la banda lo que encontré es que los chicos tenían una idea y la llevaban a cabo enseguida y no necesitaban 10 minutos para hacer un tema, en 3 lo terminaban.
F.S.E.:--No tenemos prejuicios para nada, en hacer temas instrumentales, una canción… si no tiene que haber letra no habrá letra, si tiene que haber, va a estar, sin estribillo, sin estrofa. Nunca hacemos letras que sean estribillo o estrofa. O son estribillos o son estrofas. En el disco habrá dos temas instrumentales.
--A pesar de esa impronta pop, no se casan con esas estructuras.
F.S.E.:--Más allá de que estamos encontrando de a poco una formula de sonido propia, no nos casamos con ninguna estructura. Pero ese sonido surge de la química antes referida y no tanto de pensar en una estructura, ni nada de eso.

--¿Y a ese sonido lo encontraron en los recitales o en el estudio?
F.S.E.:--Lo encontramos en los ensayos. Nosotros somos los primeros fanáticos de la banda. Cuando empezamos a componer y a ensayar en mi casa nos mirábamos y sonreíamos diciendo “no puedo creer lo bueno que esta esto”. Pero no de una manera banal, sino que realmente nos gusta escuchar esto, hacemos lo que queremos escuchar.

--Volviendo al disco, ¿cómo se involucran en el proceso de grabación?
F.S.E.:--Al principio, en los primeros temas tomamos una posición pasiva, de decir “está bien, tenemos productor. Que él se encargue de la mezcla y de la producción en sí, de agregar samples, etcétera. Nos dimos cuenta que de esa forma se perdía la personalidad de la banda. A partir de entonces empezamos a involucrarnos más en lo que es la producción, en la mezcla más que nada, sobre todo después de haber grabado el tercer tema. Es la primera vez que grabamos de manera profesional, si se quiere decir. Es una banda que tiene un año, un año y pico. Aprendimos a grabar en el momento.

--Entonces, ¿más adelante ustedes pueden ser sus propios productores?
Y.G.:--Es lo que queremos. El segundo disco nos gustaría que fuera producido por nosotros.
F.S.E.:--Mas allá de que Matu Bk es un productor de puta madre y que, realmente, si él lo hubiera producido tal vez salía un mejor disco, o más original, tampoco queríamos perder nuestra personalidad.
Y.G.:--Así se aprende.

--A la hora de tocar en vivo, ¿la dinámica del disco como la trasladan?
F.S.E.:--Primero, al estar laburando en el estudio, te da la oportunidad de agregar determinadas cosas, como samples, programaciones. Se labura de una manera más integral, mas compuesta, más barroca. En vivo somos más sintéticos, no nos gusta usar pistas y queremos que sea todo más natural. Así que hay cosas que no pueden estar. Y esto desencadena en una forma de tocar “más rockera”.
A.B.:--Con el mismo tempo que en el estudio, pero con más fuerza. Cambia la intensidad.
Y.G.:--Por eso, en los últimos meses lo incluimos a Andrés para lo que es tocar en vivo, porque nos ayuda con el aporte de baterías, dándole más matices a la bases. Las bases rítmicas se mantienen, pero al integrar una mano humana adquiere otro matiz.



Le Premier Enfant sintetiza la electrónica con el rock. Así, la banda de Burzaco rompe con la recomendación de Pappo a DJ Deró (pibe, búscate un laburo honesto): funde ambas propuesta. “Más allá de que nosotros creo que utilizamos a la electrónica, no sé si nos consideramos una banda de ese estilo. Nuestro objetivo es, en realidad, ser una alternativa a lo que es la movida del rock, del indie rock, de lo que está sonando ahora en las bandas emergentes. Nosotros buscamos ser una alternativa y que la alternativa esté más allá de la composición y la creación, donde si confluyen elementos electrónicos”, esboza Saint-Esteben.

A.G.:--No está explotado mezclar la electrónica con el rock. Hay muchas bandas que meten un sintetizador pensando que hacen electrónica y siguen haciendo rock. En cambio no está explotado el tema de hacer electrónica pero desde una perspectiva mas rockera. Por lo menos acá.

Le Premier Enfant se encuentra grabando su disco debut en un momento de la historia donde el formato se ha convertido en un mero fetiche consumista, y donde el downloading aparenta ser imparable y una práctica irreversible. A años luz del conflicto Metallica versus Napster, hoy, propuestas como la de Saint-Esteben, Gladitz y Burztyn, miran con otros ojos que su primera producción sea descargada de forma frenética, y hasta ven un aspecto positivo en ello.

--Una banda que invierte tiempo y dinero en producir un disco, ¿con que ojos mira el hecho de que pueda ser bajado?
A.G.:--Ya desde el vamos la mitad de los discos van para regalo
F.S.E.:--Nunca nos pusimos a pensar en las ganancias. El punto es tener una obra propia, de sentirse orgulloso de estar contribuyendo en la música de un país donde siempre salieron bandas de la concha de la lora. Un disco nuestro va a estar, quieras o no, formando parte de un linaje que nos dejaron las bandas de los ‘60, que a su vez nos dejaron el legado de sacar discos. Yo quiero pertenecer a esa historia. Que haya gente que lo escuche, eso es lo importante. Nos importa más que se escuche. Además es estúpido pensar que no lo van a bajar, es más, pienso que sería un punto positivo que alguien quiera piratearnos, porque eso significa que alguien va a querer bajarlo. Si alguien piratea es porque hay demanda, y eso a mí me enorgullece.
A.B.:--Igual pienso que si a la gente le gusta, lo va a terminar comprando. Por ahí llega a sustentar parte de la grabación.
F.S.E.:--El disco funciona como una manera de hacerse conocer, como un virus que se va expandiendo. Después si a la gente le gusta nos va a venir a ver. De donde más rédito económico se saca es de las fechas. Por más que la gente sea reacia a pagar una entrada de 10 pesos, que es un 33,33 por ciento de lo que sale una entrada a un boliche. Uno está exponiendo música y arte, y son reacios a pagar eso, pero después viene cualquier banda de Inglaterra o Estados Unidos y pagan 400 pesos. Además son los mismos que después en la cancha cantan el que no salta es un inglés. Por otra parte, de esos 10 pesos, nos quedamos con nada. Hay gente que llega a un bar, ve que toca una banda y dice “¿sale 10 pesos? mejor voy al bar de la esquina a tomar una birra solo y a escuchar a (Ricardo) Montaner”. Somos el único país de Sudamérica que tiene 50 años de rock, ¿cómo puede ser que en la gente no exista todavía el impulso inconsciente de querer escuchar una banda? No lo puedo creer. Pero en cambio si pagan 50 pesos más un daiquiri para ir a bailar a un lugar de mierda donde te pasan los mismos temas todos los días.

Para Le Premier Enfant no existen los tabúes. Incluso se animan a contar los pormenores de una grabación donde el exceso de cannabis estuvo a la orden del día. Históricamente las drogas han impactado de manera explícita en la música, aportando atmósferas que solo pueden ser logradas alterando ciertos campos de la percepción. Por ejemplo, el ultra fumado Paul’s Boutique de los Beastie Boys, el estado de trance extático de Sreamadelica de Primal Scream o la dureza blanca de Raw Power de los Stooges. Pero ¿hasta qué punto influyen las sustancias?

Y.G.:--Las drogas estuvieron presentes en el disco todo el tiempo.
F.S.E.:--Imagínate entrar en un estudio, que se respira más marihuana que oxigeno.
Y.G.:--Salís de ahí con un olor a porro que es como tirarte Glade de cannabis. En el disco es inevitable que se vaya a notar eso.
F.S.E.:--Nos pasó varias veces que escuchábamos algo en el estudio, en ese ambiente y escucharlo después en tu casa tomando un tang y pensabas “¿esto grabamos?, ¿qué mierda pasó? Pasó muchas veces eso.

--Su sonido parece de otra época, remite a los ’80, ¿lo piensan como si estuvieran tocando en esa década?
F.S.E.:--Nuestras graficas están inspiradas en el arte ruso, en la modernidad, el constructivismo.
A.G.:--Somos nostálgicos de los ‘80.
F.S.E.:--Somos bastante románticos, sin ser retro. Lo bueno es la novedad. Obviamente, buscamos la novedad, pero hay influencias claras.
A.G.:--A las bandas metaleras que ensayan en la misma sala que nosotros les encanta la banda. Y ahí existe una conexión. Pero hay una diferencia, no apuestan a la novedad. Tienen una visión retro, romántica, pero sin ansias de cambiarla, mejorar.

--Es decir, están parados en 1984, como queriendo cambiar el futuro.
F.S.E.:--Claro. Somos como un DeLorean.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La izquierda se unió… en viñetas.-


Nacida en el seno de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Comux es una publicación de humor gráfico que parodia a la realidad estudiantil universitaria y, particularmente, la militancia de izquierda de una manera antes inexplorada.

Por Nahuel Gómez
Fotografía de Federico Moscoso

Buenos Aires, noviembre 23 (Agencia NAN-2011).- Todo lo que involucra al ámbito de una facultad no se acaba una vez finalizada la clase. Tampoco cuando los estudiantes se vuelven a su casa o se van a laburar. La mayoría de los estudiantes se lleva consigo anécdotas --que todo espacio social posee-- o bien una buena cantidad de apuntes que, en muchos casos, emplea para entablar nuevas discusiones o hacer alarde de sus conocimientos. Siguiendo esta línea, las facultades de Ciencias Sociales, de Filosofía o similares tienen una particularidad: además de reinar en ellas un clima intelectual (no descartemos el prefijo “pseudo” para este último adjetivo) toma relevancia un pensamiento de izquierda o una militancia de izquierda que, al menos discursivamente, se manifiesta en cada pasillo y atraviesa todos los claustros.

Comux es una publicación de humor gráfico de distribución gratuita que surge para tematizar sobre la realidad estudiantil universitaria de una manera antes inexplorada. La revista apela en cada una de sus viñetas a situaciones comunes de la mayoría de los estudiantes universitarios haciendo especial hincapié en el humor de izquierda e intelectual, mejor dicho, en un humor crítico de “la izquierda” y de “lo intelectual” que rodea a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Nace en este ámbito en el año 2010, meses antes de la toma de sus edificios, evento que la catapulta al reconocimiento por parte de un gran número de estudiantes: la revista comenzó a distribuirse de mano en mano y de boca en boca en las asambleas.

Pero a no confundir: hacer humor crítico no es lo mismo que hacerle el juego a la derecha. Max Pérez Fallik, uno de los creadores de Comux, resalta esta diferenciación y aclara al respecto: “Dentro del staff somos todos muy diferentes: uno milita en Izquierda Socialista, otro es militante peronista, otros políticamente indefinidos. Hay de todo”. Y continúa: “nosotros hacemos chistes sobre lo que nos es más cercano. Le mostré la revista a mi viejo, que es militante de izquierda de vieja cepa y me dijo: ‘estás demacrando la imagen de la izquierda, no tirás nada contra la derecha ’. Y es verdad, no tenemos ningún chiste contra la derecha. Tenemos miles de chistes sobre la izquierda porque no hay ningún chiste sobre la izquierda. Nadie está metido en la militancia como nosotros, es nuestra realidad. Vivimos en una facultad de discurso de izquierda, hacemos referencia al paradigma en el que nos movemos”.

El staff principal de Comux, compuesto en su mayoría por estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la facultad --aunque cada vez más se incluyen estudiantes de otras carreras-- emprendió la dura travesía de todo proyecto independiente, con una tirada inicial de 400 ejemplares totalmente autofinanciados, sin la ayuda de publicidad y repartidos sólo en la Facultad de Sociales. A pesar de todos estos obstáculos y la consiguiente precariedad de las publicaciones, la comunidad estudiantil recibió a la revista con los brazos abiertos. Con el impulso que les dio la toma de la facultad, sacaron un número especial dedicado a la huelga estudiantil y pudieron lograr un nombre --al menos dentro de Sociales, sus inmediaciones, el barrio y otras facultades como la de Filosofía y Letras de la UBA-- que les permitió salir a buscar anunciantes con más chances.

Otra de las claves que permitieron una mayor difusión fue la respuesta que se obtuvo por parte de quienes fueron retratados dentro de las historietas. Al ser una revista que constantemente hace referencia a personajes reconocidos de la facultad, como profesores y directivos, el despertar del interés por parte de estos fue algo que los editores tuvieron muy en cuenta. “Nosotros podemos repartir las revistas en los pasillos o dejar los revisteros en los centros de estudiantes, en esos casos un estudiante las recibe, las comenta con sus amigos y así crece el círculo. Pero con un solo profesor que la comente en clase, estamos ganando entre veinte y treinta personas que van a ir a buscarla; entonces, nos propusimos llevarlas a sala de profesores. La difusión creció mucho más gracias a eso”, comenta Max.

Este reconocimiento también les permitió acceder a un subsidio otorgado por la Secretaría de Publicaciones de la facultad, para el cuarto número de la revista, recientemente editado. “Fue sólo por una vez. Nuestro mayor desafío es el próximo número, porque este último lo hicimos con tapa a color, papel ilustración, y una tirada de 2 mil ejemplares, un numerito difícil de igualar” señala Fallik.

La buena onda tampoco se hizo esperar desde los compañeros del centro de estudiantes, quienes cedieron una de las paredes del espacio cultural del edificio de Constitución, para pintar en ella un mural, con un estilo que recuerda a la serie y revista ¿Dónde esta Wally? En el mural se esconden objetos característicos de la facultad, pero también personajes vinculados de alguna u otra manera con ella (desde profesores, directivos, estudiantes, hasta políticos y autores abordados en las carreras).

El lector que tiene en sus manos una Comux no debería esperar ilustraciones de gran calidad. La mayoría de los colaboradores no son grandes dibujantes, y los que sí se las arreglan en esas artes, tampoco lo hacen profesionalmente. La propuesta está abierta para quién tenga un chiste y quiera dibujarlo, siempre y cuando exista espacio para hacerlo. El que disfruta de esta publicación lo hace porque es cómplice de las situaciones que se presentan en ella, del lenguaje que se emplea, de los temas que se tratan o de las formas de contar y de ver un mundillo tan particular como el universitario. Es por eso que a veces se recrean chistes que parecen encontrar su gracia para un público claramente delimitado.

“Hay algunos chistes que mandan los colaboradores que tratan, por ejemplo, de una discusión de Althusser con Lacan, que entiendo yo y cinco flacos más. Y cuando el chiste se lo damos a alguien que no tiene nada que ver con la facu dice: ‘se nota que es gracioso, pero no lo entendí’. Entonces a partir de ahora estamos poniendo dos o tres chistes por revista que tengan humor bien clásico. La idea es ir abriendo los temas sin perder la especificidad, no queremos ser endógenos, aunque encerrarnos un poco le da un toque especial a la revista”, arguye Max.

martes, 22 de noviembre de 2011

Detrás del sol en Centro Cultural Islas Malvinas.-


Chico Ninguno, Camión, La Patrulla Espacial, Reno, Antolín, Diegomartez, Cuco, Gustavo “Tano” Caccavo y Valeria Laferrara le rindieron tributo a Nick Drake a través de ocho canciones versionadas que conforman "Detrás del sol", un disco que reúne interpretaciones de las canciones del cantautor inglés.

Por Carolina Sánchez Iturbe
Fotografía gentileza de Nacho Babino

La Plata, noviembre 22 (Agencia NAN-2011).- Nick Drake es un nombre que no todos logran recordar. La depresión no vende y bueno, Drake y su música eran verdaderamente depresivos. Pero también eran profundos, especiales como la mirada de alguien que no quiere venderle nada a nadie. Así, cada tanto hay algunos pocos que se acuerdan de Drake, pensándolo como un genio al que tal vez ningún productor logró comprender lo suficiente. Y eso fue lo que pasó el viernes por la noche, cuando algunos músicos platenses creyeron que era momento de rendirle homenaje al muchacho inglés de ojos rasgados, versionando sus canciones para espantar al olvido.

Reunidos por De Garage, la publicación que se dedica a narrar la prolífica escena rocker independiente de La Plata, doce artistas emprendieron hace dos años la tarea de encontrarse con Nick Drake (o reencontrarse, si es que acaso tenían el placer de conocerlo), bucear en su breve pero fértil discografía, seleccionar una canción y adaptarla a sus propias sensibilidades y tiempos. Todo eso pasó y “Detrás del sol”, el disco que reunió todo ese trabajo, se grabó. Así, con las tintas frescas y la agitación tras la corrida que es necesaria para llevar a cabo cualquier tipo de producción independiente, más de un centenar de ejemplares del long play se distribuyeron orgullosos el viernes sobre una mesa junto a la entrada al auditorio del Centro Cultural Islas Malvinas y desde ahí esperaron a que los músicos revelaran lo que esa grabación guardaba.

“Al entrar en el mundo de Nick Drake, como me pasó al comenzar mi versión, es imposible no ponerse muy triste. Pero no es una tristeza común la que te regala su obra, sino una tristeza dotada de una belleza increíble que es difícil de alcanzar pero que vale la pena conseguir. Como entrar a un tren fantasma o a la casa del terror más hermosa del mundo”. Cerca de las 21 y desde un vídeo que se proyecta contra el escenario del lugar, Antolín cuenta su acercamiento a Drake. Junto a él, Buki Cardelino (Camión), Tomás Vilche, Koyi Kabutto, Reno, Tato Alcaraz (Chico Ninguno), Diegomartez, Leíto (Cuco), Gustavo “Tano” Caccavo, Valeria Laferrara y Juan Irio hacen lo propio. A lo largo de la proyección, en todos recae el peso de la tristeza y de la introspección del músico inglés, aunque también están presentes sus virtudes como guitarrista y la experimentación sonora que se permitía abordar.

Luego del vídeo de presentación, empieza la maratón. En menos de tres horas, nueve de los doce músicos del disco deberán tocar las canciones de Drake y algunos temas propios. Así, no es mucho el tiempo que Tomás Vilche se toma para acomodarse y, junto a La Patrulla Espacial --la banda que lidera--, interpretar una lograda versión psicodélica y en habla hispana de “Know”. Probando sonido a la par que la canción se desarrolla, la banda no termina de acomodarse cuando, tras interpretar dos de sus canciones, ya se tiene que bajar del escenario. A partir de ese momento, el tránsito es constante. Los músicos se mueven sobre el escenario al ritmo del reloj, a la par que el público entra y sale del auditorio para fumar algún que otro cigarrillo que nunca logrará terminar antes de que un músico nuevo se apostre en el centro de la escena del lugar.

De ese modo, el Tano Caccavo y Valeria Laferrara dan rápida continuidad a la noche de Drake desde dos sillas en las que se sientan para entonar, acompañados por el teclado de Leandro Giordano Echegoyen, la canción que le da nombre al disco: “Things behind the sun”. La afinada voz de Laferrara llena el espacio, conmoviendo a la par que cada una de las estrofas es pronunciada en inglés. Detrás de ellos, y durante toda la noche, proyecciones de imágenes de Drake entremezcladas con burbujas de colores y movimientos de árboles completan la escena. Poco después, Diegomartez, otro cantante que sorprende por las virtudes que resguardan sus cuerdas vocales, toma la posta dando vuelo a su interpretación de “From the morning”, una versión acústica que, al igual que la anterior, puede prescindir del exceso de sonoridades e instrumentos musicales sin, por ello, dejar la impresión de melodía desnuda en quien la oiga.

Hacia la mitad de la noche, llega Camión dispuesta a quebrar el tono intimista que Caccavo, Laferrara y Diegomartez habían logrado establecer. La creación de atmósferas asfixiantes que se acentúan con los golpes de las guitarras distorsionadas hace de “River Man” una de las versiones en las que es posible imaginar la densidad que podría haber sentido Drake inmerso en su introspección. Luego, es el turno de “Fly”, la canción a la que eligió ponerle su sello Antolin. Una vez más, el intimismo se apropia del escenario, mientras que el artista juega a entonar los versos como si se tratasen de lamentos. En el mismo sentido, lo siguen Reno y su versión ultra rasgueada de “Three Hours”, que sólo es interrumpida por la caída de un papel enorme que, desde el fondo del escenario, hacía las veces de pantalla gigante.

Cerca del final, Cuco se trepa al escenario dispuesta a interpretar “Pink Moon”. El grito gutural de Leíto, el cantante de la banda a la que alguna vez retaron por “hacer ruido” en Radio Nacional, despierta al público, obligándolo a mirar de frente el homenaje que se lleva adelante. Lo tribal pasa a ser protagonista, abriendo las puertas hacia la utilización de sonidos impensados que conducen hacia un cantar dulce que, de a ratos, estalla en gritos violentos. Después de presentar su versión de Drake, Cuco sigue con su ritual. Leíto se acomoda en el centro del salón y desde ahí invoca a Grace Zabriskie, una de las actrices de David Lynch, todo para luego volver al escenario y tocar una canción instrumental que parece electrificarlo al punto de hacerlo saltar. Con un público que de a ratos emite aullidos, la banda se despide y Chico Ninguno se hace cargo de la escena. Mixturando la electrónica que suele utilizar en sus composiciones con su costado más acústico, Tato Alcaraz (el cerebro de Chico Ninguno) realiza una versión en español de “Place to be”. La guitarra y el cello se encuentran con las programaciones que Paco Salazar dispara desde una computadora y nada desentona.

Después de la psicodelia, el intimismo, la densidad y el grito tribal, llega la esperanza mientras Alcaraz entona: “Cuando era joven, nunca vi la verdad colgando de la puerta; ahora soy más viejo y la veo cara a cara”. Como si después de que nueve músicos entonaran canciones dedicadas a él, Drake se atreviera a salir de detrás del sol y así, por fin dejarse ver.






lunes, 21 de noviembre de 2011

Libros: “Burocracia” (Santiago Ambao, 2011).-

Ambao ofrece un universo sombrío, burocrático, clausurado, que reduce al mínimo la esperanza en el alma de quienes lo habitan. La historia, construida con reminiscencias a Huxley, Orwell y al vernáculo Arlt, se teje en base a paranoias y confabulaciones; intrigas políticas, crímenes e interrogantes existenciales. La oferta de Ambao es negra, como el género al que se adapta.
Por Esteban Vera
Buenos Aires, noviembre 21 (Agencia NAN-2011).-“¿Cómo podría un hombre, un mínimo engranaje de una maquinaria gigantesca y corrupta, mejorarla?” A partir de esa pregunta el escritor Santiago Ambao --con residencia en Barcelona-- desarrolla la trama de Burocracia (Gadir Editorial). Se trata de una novela negra ambientada en una distopía, es decir, un relato sobre el peor de los mundos posibles. El autor narra un universo sombrío, anclado en una ciudad imaginaria con trazos porteños y españoles, pero con un registro lingüístico rioplatense.
En esa ciudad, el Estado vigila y castiga a través de un aparato burocrático gigantesco ante el temor de supuestos ataques terroristas. “El fantasma de los portales (ventanas inexplicables que permiten escuchar conversaciones que tienen lugar en la ciudad) era más peligroso que los portales mismos”, conjetura el narrador. Pero además reprime y excluye del contrato social a deudores de impuestos y, sobre todo, a ancianos: los aísla en los márgenes de la ciudad.
Aunque la novela transcurre en años analógicos (no hay Internet, todos se comunican con telegramas), al leerla es imposible no mirar este presente, impregnado de los discursos de derecha sobre seguridad y vigilancia.
En esta ciudad, el poder es paranoico, kafkiano. Todos pueden caer en las redes punitivas y ser declarados culpables sin saber de qué se los acusa, como le sucede a Josef K, el protagonista de El proceso. La novela sigue la línea inaugurada por Un mundo feliz (Aldous Huxley), Fahrenheit 451 (Ray Bradbury) y 1984 (George Orwell), ficciones que plantean felicidad o libertad, aunque Ambao reformula: libertad o seguridad.
Isidro Rawson --perfilado con rasgos arltianos de Los siete locos, como la angustia existencial de Remo Erdosain-- es un inspector del Ministerio del Interior dedicado a verificar la presencia de portales sonoros y a determinar su grado de interés para la seguridad nacional. El control está en manos de un aparato burocrático que --en su faceta más represiva-- persigue a deudores, quienes son condenados a cárceles-fabricas o a la marginalidad en un barrio de “no ciudadanos”.
Y la historia, además, arriesga intuiciones literarias sobre como narrar una novela, algunas utilizadas por el autor en Burocracia. Una de ellas, las alternativas de varios desenlaces posibles. En esencia, es un relato distópico de paranoias y confabulaciones, respaldada por una historia de intrigas políticas, crímenes e interrogantes existenciales.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Photoheerholga: el arte de lo inesperado.-




En plena era de la fotografía digital, una serie de pequeñas cámaras soviéticas de espionaje dio origen a un grupo de fotógrafos que reivindica una estética experimental con base en el rollo y el papel. Son fotos --alejadas de los cánones-- con distorsiones sutiles,  efectos de luz  y abstracciones. Se conocieron a través de Facebook y comparten experiencias, inquietudes, data y trucos. “La cámara tiene una estructura que te permite obtener resultados diversos. Nunca sabés bien cómo va a quedar la foto”, ilustran.

Por Laura Bernatené
Fotografías gentileza de María Belén Cean (1) y Pablo "Fotogramas" Raele (2)

Buenos Aires, noviembre 18 (Agencia NAN-2011).- En la era de las comunicaciones es en vano sostener que las relaciones también se tejen a través de Internet. Photoheerholga es un ejemplo: nació de la mano del fotógrafo Fredy Heer, atraído por la lomografía (fotografías tomadas por una pequeña cámara creada durante la Guerra Fría para los agentes de la KGB) y, sobre todo, por las cámaras Holga (pocket chinas de buen rendimiento pero de baja calidad) creó un grupo en Facebook para compartir experiencias, inquietudes, data y trucos. Son 100 seguidores, algunos amigos, que comparten su entusiasmo por estas fotos inusuales, de colores y abstractas, alejadas de los cánones. Mientras preparan una muestra en el Imaginario Cultural (Bulnes y Guardia Vieja, Ciudad de Buenos Aires), Pipy Lupindo, Florencia Pagano, Ceci Martínez Amanzi, Shavi Alli, Mariela Bú y Pablo “Fotogramas” Raele, se reunieron con Agencia NAN para sumergir a sus lectores en la foto experimental.

Lomo… ¿qué?
En el ambiente de la fotografía, la palabra hace estallar una tormenta de ideas que remiten a colores saturados, filtraciones de luz, imágenes surrealistas, experimentación y diversión. Pero, ¿de qué se trata? La lomografía es un movimiento internacional que nació de casualidad, cuando Matthias Fiegl y Wolfgang Stranzinger, dos estudiantes vieneses de arte, hallaron en un pequeño local de saldo una Lomo Kompakt Automat. Deslumbrados con esa pequeña cámara soviética,  capaz de registrar color y movimiento, sin necesidad de flash y sin ninguna deformación,  comenzaron a tomar fotos sin más, y al revelar los rollos quedaron sorprendidos por la atmósfera única en las fotos impresas. Los muchachos comenzaron a promocionarla en su país a través de la Sociedad Lomográfica: un nuevo estilo estaba naciendo.

Pero, ¿de dónde habían salido estas cámaras? Lomo son las siglas de Leningrandeskoye Optiko Mekhannichskoye Obedinyeniye (en español, Unión de Ópticos y Mecánicos de Leningrado), una fábrica rusa que nació en los comienzos de la Primera Guerra Mundial para fabricar instrumentos ópticos para la armada. En los ´70, la factoría vendía telescopios, equipos para la marina, componentes de cohetes y... cámaras de fotos. “El origen de la cámara tiene un concepto medio comunista. Fueron hechas con materiales muy baratos para que todo el mundo tuviera acceso --reseña Pipy--. Y al ser una cámara económica, con lente de plástico, la estética era berreta y la gente no lo usaba. Ahora remontó como algo kitsch.”

Sus componentes y ensamblaje provocan que al obtener la copia algunos resultados no cuadren en lo “normal” y esperado que se obtiene con otra cámara.  Las imágenes no tienen una nitidez lograda, se forma un oscurecimiento en forma de círculo negro hacia los bordes (en la jerga, viñeteo), las filtraciones de luz dan diferentes efectos, y se pueden lograr imágenes superpuestas disparando sin haber corrido la película. Hoy hay modelos: panorámicas, con flashes de colores incorporados, con lentes súper angulares (ojo de pez) y con más de un lente incorporado.

La tía Holga y sus sobrinos
Photoheerholga es coordinado por el fotógrafo Fredy Heer, quien quiso compartir su  pasión por estas cámaras y se fue poniendo en contacto con “amigos” que en un principio no se conocían, pero que compartía la misma curiosidad.

--¿Cómo es el grupo?
Ceci Martínez:--El grupo es como una clase constante. Cada uno experimenta con la cámara desde su óptica y su forma. Es un flash. Es arte que todo el tiempo se está actualizando. Es un grupo donde no hay lados oscuros u ocultos. Por ahí alguien probó superponer un poquito menos y te dio un efecto de no sé qué. Uno pregunta “¿cómo lo hiciste?”, y lo decís. No es un secreto con autor y firma. La verdad es que da la casualidad de que nosotros somos los que más nos vemos y se empieza a generar esa cosa medio de amigos que comparten esa cosa que nos mueve desde adentro.
Pipy Lupindo:--Los loquitos por las fotos somos pocos. No lo podés hablar con cualquiera. Y a veces está la necesidad de juntarse con gente que está en la misma.
Florencia Pagano:--Hace que no te quedes estancado. Hay cosas nuevas, planeás hacer algo con alguien. Charlás de esos pequeños inconvenientes o de las cosas que te pasaron. Nosotros no tenemos edad, estamos todos juntos y tenemos un tema en común que nos encanta. Y qué mejor que hablar de algo que te gusta. Es genial, sabés que siempre la pasás bien.
Shavi Alli:--Una de las cosas buenas del grupo es que no se encasilla en la lomografía estrictamente ni en la fotografía purista, sino que da lugar a todos. Si hay alguien que dispara por disparar y, aunque a mí no me gusta, está bien que los dos podamos convivir sin que sea una cuestión estructurada.

--¿Qué les llamó la atención de estás fotos?
F.P.:--Lo inesperado y el tener que esperar. Tardás uno, dos, tres meses en terminar un rollo. Te olvidás, después revelás, y tenés la sorpresa, lo inesperado. Te olvidaste de correr el rollo y se te superpusieron dos fotos y quedaron geniales. Todo es un conjunto de cosas que esta cámara te permite y que quizás otras no.
Mariela Bú:--Lo incierto: la cámara tiene una estructura que te permite obtener resultados diversos. Nunca sabés bien cómo va a quedar la foto. Yo por lo menos no estoy esperando el momento justo.
P.L.:--Lo mejor es que todos tenemos historia detrás de alguna foto. Es como querer complicarte un poco la vida meterse con estas cámaras.
C.M.:--¡Además, Holga es como una prima!
S.A.:--Una tía.

A veces sus amigos preguntan por ella como si fuera una persona, como si tuviera vida propia. La idea de que lleve un nombre no es para nada descabellada si se tiene en cuenta que muchas de las características de las fotos surgen del azar y de las características de cada cámara.  Photoheerholga está asociado con la lomografía y comparte con este movimiento uno de sus atributos más importantes: la experimentación. Sin embargo, el grupo no funciona como una “sucursal” más y al citar algunas de las máximas que figuran en el decálogo lomográfico, como “actuar rápido”, “no pensar”, “disparar desde la mano y no desde la cámara”, los miembros del grupo toman diferentes posturas. Shavi es tajante: “Para mí el grupo Photoheerholga no es Lomografía. La lomografía es otra cosa”.

Sus colegas admiten una escala de grises, pero coinciden en la regla número uno:   “Lleva siempre la cámara contigo”. Es decir, estar siempre preparado para hacer fotos, en cualquier momento para poder disparar, hacer de la cámara una parte del cuerpo, del ojo un instrumento para mirar, y de la fotografía un estilo de vida. Su pequeño tamaño, su peso liviano y que no necesita lentes, facilitan la misión del fotógrafo. “Yo creo que lo interesante es no encasillar. Lomografía, no lomografía. Es fotografía. Punto”, sentencia Shavi. “Una Holga sale lo mismo que un kilo de bola de lomo”, compara Pablo para intentar establecer una relación entre las cámaras y el movimiento.



El mentor
Shavi, quien hizo solamente un rollo con Holga, admite que no hubiera sacado fotos con esta cámara si no hubiese sido por Fredy Heer. “Yo me siento casi afuera porque soy muy nuevo en lo que es la fotografía Holga. Y los escucho a ellos y es la tribu de la Holga. Como toda tribu, uno siente que hay alguien, un cacique, que armó una choza y todos vamos ahí. Y ese cacique es Fredy”.  Fredy Heer es un fotoreportero con más de treinta años de profesión. Aunque la primera Holga la compró en Nueva York en 1997 no la usó mucho, hasta hace uno o dos años atrás cuando una alumna lo animó a hacerlo. Se fascinó tanto que empezó a traerlas desde China, y de ahí al grupo.

Tres sillones, una banqueta y varios fondos sin fin enrollado por encima de la puerta. El estudio de Fredy ocupa la habitación delantera de su casa en un tercer piso de la avenida Scalabrini Ortiz, o la Canning de los porteños melancólicos. Un cocker café con leche deambula entre las plantas, los libros, las pinturas y las fotografías y cámaras de todo tipo, mientras Fredy coloca tres de sus fotos hechas Holga contra el sillón. El Mercado de las Pulgas, un club de barrio y un paisaje marplatense inmortalizados en forma cuadrada, blanco y negro, montados sobre cartón.

--Pero… ¿fueron sacadas con Holga?
Fredy Heer:--Sí, sí, todas. Lo que pasa es que algunos sacan con Holga así todo… con doble exposición y cosas así... Y yo saco más derecho. En la muestra voy a poner una foto que hice con la cámara vieja, que es igualita, solamente que no tiene algunos detalles. Pero sí le entraba más la luz. La Holga a la que no le entra luz no es Holga, y por eso estas fotos no parecen de Holga.

La fotografía de Fredy es más purista y menos experimental. Las imágenes en blanco y negro tienen un contraste perfecto, así como la composición, mientras que la luz tiene la medida justa, una nitidez perfecta. En resumen, hay una intención y un resultado buscado. De lo inesperado, nada. Entonces, ¿cuál es la razón de usar cámaras Holga? “El objetivo es la imagen. Yo hago un retrato, si lo hago con la Holga o con la digital no importa. ¿Te gusta la foto? Y bueno, qué te importa con qué está hecha”, explica el fotógrafo.

--¿Qué le permite una Holga?
F.H.:--Permite meterse en un mundo de no disparar inútilmente muchas fotos. Yo tengo amigos que trabajan en France Press. Y van a la casa de gobierno y de golpe sacan 500 fotos en una reunión de Cristina (Fernández), y de golpe tienen una foto linda de ella, con una morisqueta. Y digo: “¿La viste?”. “No”, responden. La gente no piensa más porque como saca tanto le parece que alguna va a salir linda.

Un proyecto sin límites
Fue el espíritu viral contagioso de Facebook por el que el grupo comenzó a expandirse hasta contar con cien integrantes. Una muestra a mitad de año, una próxima que tendrá lugar el 1° de diciembre próximo y, como si fuera poco, también un libro. Lo que en un comienzo fue algo pequeño, poco a poco fue creciendo. Dejó de tener un tinte más casero y, por el boca en boca, dejó de ser algo de unos pocos locos para ser el interés de muchos. “El grupo está en un momento en el que para pueda seguir adelante se tiene que transformar en un colectivo donde no sea sólo uno el que lleva la mochila sino que haya varios que lleven la mochila juntos”, analiza Shavi

--¿Qué pueden adelantar de la exposición?
F.H.:--En la muestra no hay curadores. Vienen ponen la foto que quieren, cuanto mucho me dicen “che, cuál te parece”, pero no quiero ser el rey. Soy un apasionado. Empecé en el ‘64 y no dejé nunca. No voy al baño sin una cámara, si tengo que pasear al perro a las 7 de la mañana llevo la Holga. Y digo “mirá si hay un muerto en la calle, un auto antiguo.... no concibo la vida sin una cámara”. Aquí nadie paga más que la copia que hacés.

Son pocos los lugares --casi ninguno-- donde los fotógrafos apasionados por este tipo de fotografía pueden reunirse. Mientras que el Malba reclama la exclusividad de la marca Lomografía, restringiendo los usuarios, el grupo está abierto para que cualquier interesado pueda hacer su aporte y servirse de las contribuciones de los demás. “Hay una movida re fuerte con estas cámaras. El otro día iba en el subte --cuenta Ceci-- y un chico sacó su Diana. Hay un interés real y por ahí estaría bueno que estemos nucleados.”

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Espacio Disparate, en “momento de cosechar”.-



Este espacio multifacético de Lanús este opera desde la “resistencia”, sostiene Mariana Ortíz Losada, una de las fundadoras de la compañía teatral. Su nacimiento fue un “disparate” para su época –la del reinado de Quindimil--. Hoy cuenta con 200 alumnos.




Por Natalia Arenas
Fotografía gentileza de Espacio Disparate
Buenos Aires, noviembre 16 (Agencia NAN-2011).- No hay posibilidad de equivocarse. Saliendo de la estación de Lanús hacia el lado este, cuando uno dobla en Sitio de Montevideo al 1200, una casona vieja, con prolijos tonos naranjas y amarillos, se asoma entre los impecables edificios que parece estrenar el barrio. A lo alto --aún más alto que la enorme puerta-- un cartel luminoso anuncia: Espacio Disparate.

El “Disparate Violeta” se constituyó hace 11 años como una compañía de teatro y afines. Y es esta última palabrita un concepto fundamental para contar lo que hoy son. Y lo que hacen, porque, en definitiva, si hay algo que lograron durante todo este tiempo es hacer lo que son y ser lo que hacen. De eso se trata la autogestión, después de todo.

Después de pasar seis años de prestado en la sede de SUTEBA de Lanús y deambular por otros espacios con talleres y espectáculos para niños, surgió la necesidad del espacio propio. Y encontraron la casa que hoy alquilan y habitan como grupo. Una casa tipo chorizo, inmensa, con varias habitaciones y un pasillo amplio que es un patio, con baldosas negras y blancas. Unos metros más arriba, enredada en si misma y ocupando parte de las paredes enfrentadas, la parra, bajo la que pasan frescos momentos de mate y charlas al aire libre.

“Iniciamos la empresa de montar, en principio, la casa del grupo. Pero a partir de la estructura de esta casa, enseguida el proyecto creció y ya teníamos en la cabeza un centro cultural, que es lo que hoy, seis años después de ese ímpetu, somos”, cuenta Mariana Ortíz Losada, una de las fundadoras de la compañía. En el “Dispa”, como se escucha a Mariana llamarlo, se dictan talleres no sólo de teatro, sino también de música, trabajo corporal y artes visuales. La “casa de artes” cuenta, además, con lo que le da continuidad de ser al grupo teatral: una sala de teatro.

“De entrada, fue una propuesta muy bien recibida en el barrio y eso hizo que se pudiera sostener y autogestionar, porque no fue sólo un sueño, sino que fue más bien una necesidad para poder darle cauce a un montón de trabajo que ya existía”, detalla Mariana, aunque reconoce que sostenerlo “siempre es una remada”. Porque, claro, la autogestión en si misma lo es.

El Disparate cuenta hoy con unos 200 alumnos, en su mayoría niños. Se autoproclaman el único espacio independiente del distrito y acusan una larga militancia sobre tablas.

--Hace poco hablamos sobre la Red Teatral Sur y, al referirte al Espacio Disparate, lo definiste como un espacio de resistencia. ¿Un espacio de resistencia a qué?
--No sé si ahora es un espacio de resistencia (risas). La militancia artística en el Conurbano creo que es un espacio de resistencia, no sé si específicamente el Disparate. Compartimos esta cosa de la invisibilidad, del prejuicio. Hay que resistir el prejuicio del que te dice en la cara “en Lanús no hay nada” y vos estás hace 12 años remándola. O el que te dice “yo me voy a Capital, porque lo que hay acá es malo”. Como si no hubiésemos estudiado todos en los mismos lugares. La mayoría de los artistas del Conurbano nos formamos en Capital. Decidir invertir, apostar y replicar esos saberes en el barrio de uno en el medio de callecitas donde no hay carteles ni marquesinas es una militancia… y fue una resistencia. Tal vez ahora estamos más en un momento de cosechar, pero la siembra fue en circunstancias adversas, es cierto.

--¿Cuál es la vinculación entre lo disparatado y lo artístico?
--Disparate Violeta es un nombre que inventamos, fruto de un cadáver exquisito. Lo inventamos con Juan Cruz, el hermano de Sofía, mi hija, cuando él era chiquito. Es una raíz que tiene que ver, tal vez, con un posicionamiento artístico. Es un juego surrealista, un punto de vista que nosotros tenemos. No por definirnos surrealistas, pero sí por estar muy ligados al absurdo y al juego con las formas como artistas. De ahí viene Disparate Violeta que tiene el chiste de no tener nada violeta en su logo ni en su imagen. Espacio Disparate alberga a la compañía, es un nombre que pensamos con mi hija Sofía, de diez años. La génesis de este proyecto tiene un espíritu muy familiar. Algunos éramos familia desde antes y otros nos constituimos como familia en todo este tiempo.

--¿Qué recordás del momento en que surgieron?
--Lo disparatado implica cierta cosa de aventura, de asumir empresas disparatadas. De por sí, pensar un lugar como Disparate en el momento en que lo pensamos en Lanús era un disparate. En esa época, en Lanús estaba (el ex intendente, Manuel) Quindimil, no había espacios culturales, nosotros trabajábamos como payasos contratados en la Secretaría de Cultura, donde siempre nos trataron muy bien, pero el proyecto estaba muy invisible porque no les interesaba dar difusión y no había una gran inversión ni de dinero ni de energía en lo cultural. Era un disparate poner un espacio cultural en Lanús, con tanta puerta cerrada como había. Ahora es distinto. Y no es casual, me parece. El país es distinto ahora. Hoy sigue siendo bastante disparatado para nosotros sostener la sala de teatro y, tal vez, la escuela de teatro está súper instalada como una opción del distrito. Somos un referente de lo que es la vida cultural de un distrito, que es chiquito a nivel superficie, pero somos muchos, es fácilmente abarcable la oferta que hay.

--En cuanto a esa invisibilidad, ¿qué estrategias utilizan para hacerse visibles?
--En principio, siempre fuimos muy transparentes sobre cuál era nuestro modo de laburo. Nosotros damos talleres de educación por el arte, no formamos niños actores, no trabajamos con la expectativa de que los chicos hagan castings y sean estrellitas. Ese es nuestro posicionamiento ideológico con respecto a la formación artística, que hizo que circulara un boca en boca claro, porque era una propuesta que no existía en el distrito, con esta estructura institucional. Nosotros invertimos mucho dinero en que nuestra gráfica sea representativa y en comunicarle a la gente quiénes somos. Los primeros años explicamos mucho cuál era nuestro posicionamiento ideológico en cuanto a la educación artística, hoy ya no necesitamos hacerlo, la gente que viene sabe adonde viene. También abrimos mucho las puertas a los vecinos, todos los años hacemos una fiesta a fin de año, cortamos la calle y recalcamos: “acordate que acá a la vuelta hay un espacio donde encontrarte, un lugar donde tomar un taller de arte o ver una obra…”. Tratamos también de recepcionar qué es lo que está pidiendo el barrio.

Con precios populares (“entendemos que el barrio no puede bancar una entrada de 30 pesos para un espectáculo infantil”), el Dispa se sostiene como escuela de artes y, de a poco, también se va instalando como la opción para ver una buena obra cerca de casa. Los disparatados, chochos. “Tal vez no vivimos específicamente de la actuación, pero sí podemos decir que vivimos del teatro: de dar clases, de pensar proyectos, de dirigir, de armar, de gestionar”, relata Mariana y define, tal vez sin proponérselo, el perfil del teatrero del conurbano. Como lo serán algún día los que andan por los pasillos del Dispa, estudiando, practicando, aprendiendo. Ahí, a pasos de la estación.


*Espacio Disparate está ubicado en Sitio de Montevideo 1265, Lanús Este. Teléfono: 4241-6975.

martes, 15 de noviembre de 2011

Visitas en IMPA Fábrica Cultural-.



Con elementos sorpresa que dominan toda la puesta, el primer espectáculo de la compañía Las Lacias --formado por las actrices Josefina Recio y Jimena González y el director Matías Nan-- combina el uso poético del espacio y la iluminación con escenas claramente delimitadas en las que se representan personajes incomprendidos y fantasmáticos.



Buenos Aires, noviembre 15 (Agencia NAN-2011).- Si un adjetivo le cabe a Visitas, primer espectáculo de la compañía Las Lacias, es“inesperado”. Esa palabra llena de misterio representa lo que pasa en la obra desde el primer momento, desde antes, incluso, de entrar en la “sala”. Las comillas no son casuales: la sala es el tercer piso del IMPA Fábrica Cultural, que a la medianoche no es nada agradable y menos si se tiene en cuenta que la única luz que conduce al público hasta allí es la de una linterna gastada de una actriz/ayudanta que simula ser una enfermera (se agregarán más a lo largo de la función). Lo que viene no es mucho más deseable: esa misma enfermera anuncia que está próxima la entrada al hospital (escenario ficticio de la pieza) y que hay que agarrarse de las manos y caminar todos juntos “por las dudas”.

Protagonizada por Jimena González y Josefina Recio y dirigida por Matías Nan (!), Visitas acerca a un mundo poco conocido: el de seres incomprendidos, fantasmáticos, solos. Mujeres al borde de un ataque de nervios y también mujeres nerviosas que atacan los bordes, aquellos delgados límites entre la vida y la muerte que hacen pensar que nunca es suficiente para recuperar un alma agonizante. Así, con brillantes actuaciones en todos los casos, las actrices se van corporizando en distintos personajes –en algunos casos hacen intervenciones juntas, en otras pequeñas escenas solistas con monólogos bien logrados- que habitan todos los rincones de ese oscuro y silencioso hospital (mental). Personajes que se van sucediendo en la oscuridad (hay un uso de la iluminación que acentúa lo poético de la pieza y le otorga sentido), y a los que los espectadores deben seguir, deambulando de pie junto a ellos por la sala.




En las escenas en las que trabajan juntas, González y Recio interpretan a una dupla de doctora y enfermera (van rotando los roles) que conversan, hacen participar y hasta incomodan --aunque siempre con humor-- al público, que durante todo el espectáculo debe tener un rol activo si no quiere perderse del efecto de ninguno de los elementos de la representación, que son varios y combinados entre sí de manera orgánica e inteligente. En las escenas en las que trabajan por separado, cada una se luce con un personaje muy distinto al anterior, donde la voz y la palabra, pero también la caracterización (se destaca, en este punto, el uso de pelucas de todo tipo), tienen un papel fundamental. Escenas en las que el hospital se ve desde otra óptica, desde un lado B, que sin embargo no es más que la realidad de lo que pasa dentro de las paredes de esa institución tan tenebrosa.

Lo más inesperado, más allá del lugar, la oscuridad, las abruptas apariciones y los ruidos de las máquinas de otras salas de la fábrica (ah, sí, porque de noche el IMPA no duerme), son sin dudas las apariciones, cortas, inesperadas, de “las lacias” (se entenderá, una vez que se vea la pieza, el porqué del nombre del grupo) en estado de trance, caminando el silencio hacia una nada que ni siquiera ellas registran. Es en esos momentos en que el público está más desconcertado, pero seguro de estar viviendo una experiencia que excede por mucho lo puramente teatral.


Con todo, Visitas es una puesta difícil de digerir, lo que no quiere decir que no sea placentera. Lo es, y eso es gracias a sus logros escénicos y de dirección: arriesgado uso del espacio y la iluminación, correcto manejo de los tiempos (y climas) dramáticos, astucia en la manera de contar historias que en realidad son más radiografías de personajes que paquetes cerrados de relatos coherentes y manipulación de lo inesperado. Ese maldito adjetivo que no deja respirar hasta que la enfermera se pone nuevamente al frente de la fila para conducir la salida.

*Visitas se exhibe los viernes a las 23 en IMPA Fábrica Cultural, Querandíes 4290, Ciudad de Buenos Aires


Por Paula Sabatés
Fotografía gentileza de Sebastián Videgaray


lunes, 14 de noviembre de 2011

Discos: “Reina y los Cancheros del Mundo” (Las Cancheras, 2011).-

Un grupo de jóvenes reunidos por el amor en el barrio, el amor a la música, el amor en el Tío… Un grupo de jóvenes reunidos alrededor de una Reina (Ledesma) de la brevedad, de la intensidad; una reina que da vuelta las trilladas historias de romance en 19 minutos.

Por Luis Paz

Buenos Aires, noviembre 14 (Agencia NAN-2011).- En un gesto estridente contra la lógica de las telenovelas, a Reina le bastan 19 minutos para contar al amor, la paranoia, el miedo, los celos, la altura, el vicio, la soledad, la necesidad, el orgullo, la sexualidad, el embole, la humillación y el disgusto. Reina Ledesma hace unas canciones tremendas en las que la mitad del cuento no está dicho en las canciones, sino en esa manera brava de encararlas, con una altura imponente y una clase total. Ella es una veinteañera que vive en una villa y hace canciones. Zonas menos y más bravas del sur del conurbano bonaerense aportan músicos a este disco con canciones tan buenas y tan fuertes, en una o dos bandas (Las Cancheras/Los Cancheros del Mundo) variables de chicas y muchachos de la zona, flotadores de ese huracán creativo que tiene su ojo en el Tío Bizarro, y que se bifurca en remolinos cerca de las estaciones de GNC con playeras en calzas blancas que la capital no tiene.

“Sos el chico lindo más listo del barrio”, dice Reina. Y uno la adora (uno que es chico y de barrio) por lo sencillo que le resulta conmover. O sea, la chica está destacando de un barrio --en donde las normas dicen más o menos que si hay un chico listo o un chico lindo, lo más probable es que sea un boludo-- al chico más listo entre los más lindos. Y ahí, el chico pasa a caminar orgulloso su vecindario. Es toda una hermosa historia contenida en un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete... ocho palabras.

Todo suena tan bien de la mano de este piberío talentoso y vecino, que incluye dos generaciones. Santiago Rial Ungaro (ex Perdedores Pop en DChampions y co-compositor de las canciones), Juan Manuel Posse Achorena (Copiloto Pilato, DChampions), Francisco Viggiano (Cnnbs), Nicolás y Tomás Corley (los hermanos Rex de Los Reyes del Falsete) y su compañero Juanchy Manchy, Las Cancheras (Magui Jones Visconti, Marian Agalastino, Stella Maris Previsdomini) y otras cancheras del mundo como Micaela Torres, Flor Anaya y Lula Morales tocan en él. En la técnica, Pity, los Rex, Matu “BK” Naso y Amílcar Amarante (Temper) grabaron, mezclaron y masterizaron de modo aleatorio y epocal aportando sus sellos. Y una tapa fantástica de Gastón Olmos (107 Faunos). En Reina y los Cancheros del Mundo hay casi veinte jóvenes que, si de pintar aldeas se trata, dejarían piola cualquier barrio, cambiando sus reglas para siempre y a favor de las generaciones futuras.

Reina firma “Naranjas”, una vitamínica psicodelia sobre la composición o una composición sobre la psicodelia o las dos. También “Palabras raras”, canción breve y canto a la brevedad que usa su puente de estribillo, un único estribillo, en algo que funciona en las teleseries pero las telenovelas no perciben: algo tan pichi como intentar cambiar el orden de unas cosas para ver qué sale. Este disco parece, suena y, de hecho, es el fruto de un juego de amor y creación por parte de un grupo de artistas, que en vivo puede abrir el notable poeta Nicolás Domínguez Bedini. Este disco parece, suena y, de hecho, es el arte de la creatividad para unos enamorados jugando en grupo. No importa: es una gran historia, tiene final abierto y sus páginas de educación sentimental.

Con Santiago Rial (Santi Amor) asientan belleza en “Como una guitarra” con dedos como telarañas, cuerpos como guitarras y Reina tocando notas de amor, tocando melodías de pasión. A él le dedica “Multicolor”, ese tema con dopamina por la nueva década sobre el chico lindo más listo. Luego de pasearse cachonda y oronda por “Miel”, vuelve sobre aquella idea del mañana del amor en “La nueva primavera”, poniéndole los puntos al mundo sobre música disco de fogón en la calle: “Querés comerte a mi novio pero no lo vas a lograr: yo estoy bien y vos estás desesperada. La nueva primavera viene de la mano de mi amor. Soy tan floral, soy tan frutal”. Y “Multiorgásmica”, sí, sí. En un país canchero, con este disco, Reina sería la ídem de los carnavales del verano.

http://www.myspace.com/reinayloscancherosdelmundo

viernes, 11 de noviembre de 2011

Puel Kona: “Un pueblo que pierde la alegría está condenado a desaparecer”


Puel Kona es más que una banda de ska-rock formada por siete miembros de la comunidad mapuche neuquina: se trata de un colectivo de comunicación y arte que lleva el mensaje de los pueblos originarios por todos los frentes y continúa la lucha desde la cultura.

Por Guillermina Watkins
Fotografía de Claudio Espinoza

Neuquén, noviembre 12 (Agencia NAN-2011).- “A nuestra generación le tocó la tarea de recuperar el orgullo de ser mapuche. De reconstruir esa identidad que fue devastada con la llegada de los españoles, con las `conquistas´ del siglo XIX y también con el olvido y la represión silenciosa durante el siglo XX. Todas esas generaciones vivieron la peor parte: el destierro, la marginación, la pobreza absoluta. Nosotros la vamos recuperando al volver a hablar Mapuzugun, recuperando las ceremonias, haciéndonos visibles desde diferentes expresiones de la comunicación”. El encargado de resumir  el espíritu de este puñado de jóvenes --que no sólo le dan vida a Puel Kona, la banda de ska-rock que sorprende a la sociedad neuquina, sino también a un colectivo social, político y artístico que lleva adelante la lucha de los pueblos originarios que viven por la zona-- es Lefxaru Nawel (guitarra y voz). La música, las tecnologías, el cine y la comunicación, son los vehículos que los “Guerreros del Este” utilizan para llevar adelante su resistencia pacífica, como tradición histórica y genética. Y, como forma de volver a levantar el puño en sociedad, se presentarán el sábado en el Teatro del Viento, para desplegar su mixtura de sonidos que incluyen instrumentos occidentales y otros tradicionales.

A orillas del Río Limay

“Sos nuestra Colón”, arenga uno al enterarse que esta cronista los “descubrió” de casualidad una noche, de las tantas frescas por el sur, cuando estaban tocando. Casualmente, ya los conocía. Pocas semanas atrás, muchos habían sido miembros activos del Primer Festival de Cine Indígena en la Patagonia, organizados en el Centro Kona Producciones, que le dio vida a tremendo proyecto. Ellos también llevan adelante la Mapu Radio desde la Ruca (casa), donde se brinda educación mapuche a los miembros del Lofce Newen Mapu (comunidad “Fuerza de la tierra”), y participan de cuanto espacio, momento o lugar aparezca para defender sus derechos.

“Y sí –comienza a pensar al aire Kurruf Nawell, o “viento y tigre” en nuestro idioma, que es el encargado de ejecutar el sikus, la xuxuka y el xompe  y tiene un rol fundamental en la Patagonia como parte de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas. Nos robaron el territorio, la lengua, pero no la alegría. Porque un pueblo que pierde la alegría está condenado a desaparecer. Entonces, si hoy estamos vivos, es porque nuestros abuelos, que se quiebran y lloran al hablar, nos siguen contando nuestra historia de lucha y resistencia, pero también de felicidad. Por eso los Puel Kona luchamos desde la diversión”.

A orillas del Limay, en ese río que deviene justamente de una leyenda mapuche de desamores y peleas, Ayliñ Ñamkucev (voz y Kulxug), Malen Nawel (saxo y coros), Amaru Nawel (teclado y coros), Umawtufe Wenxu (bajo) y Antu Kuruwala (batería), desandan su historia y su camino musical que combina a la perfección el ska, el rock, el punk, el reggae, el hip-hop, el reggaetón y el chamamé.

Como hermanos
“Nos conocemos desde chicos porque todos somos miembros del mismo Lofce (comunidad)  que es la que h abita la zona de Neuquén. Después de cumplir horario en las respectivas escuelas, nos encontrábamos en la Ruca y tomábamos clases de idioma, telar, alfarería, etc. De más grandes, en  2008, y como muchos tocábamos instrumentos, decidimos armar una banda que fusionara la música de nuestra generación con un mensaje sobre la lucha de los pueblos”, agrega Lefxaru Nawel o “Carancho Veloz”.

Sus letras hablan de la historia. Una historia triste, de desarraigo. Sin embargo, también hablan del presente porque “están acá, en este tiempo y en este espacio” y ése es uno de los mensajes que quieren llevar adelante, según acota Umawtufe o “Dormilón”.

“Una de las canciones nuevas retrata algo que han atravesado todos los jóvenes de nuestro pueblo: la aculturación. Un ejemplo de eso es como un niño mapuche es obligado a asistir a la escuela, aprender un idioma que no es el suyo y que lo que le enseñen no tenga nada que ver con lo que él ha aprendido toda su vida. Por eso, sostenemos y creemos que nuestra principal lucha será la de recuperar nuestra identidad”, agrega Amaru Nawel o “Serpiente en quechua”.

En sus letras también se reflejan cuestiones culturales más generales, como en la canción a la “Wenu Foye” (la bandera nacional mapuche), o la problemática del territorio y los invasores (huincas).

Además, el año pasado, colaboraron en el que será el disco de Noelia Pucci (cantante neuquina que emigró recientemente a Buenos Aires para formar parte de Goy & Los Cagrejos, ex Karamelo Santo), en una canción que combina Mapuzugun con castellano.

“La letra la hicimos en conjunto para el 25 de noviembre, Día de la no violencia hacia la mujer, y habla sobre que así como de la naturaleza brotan las diversas vidas, de las mujeres brotan los hijos y la fuerza, por eso los invasores les temen”, agrega la hermosa Ayliñ Ñamkucev.

2012, el año de la profecía

“Esperamos llegar vivos al 2012”, comentan todos con gracia. Sin embargo, y sin preocuparse por el miedo colectivo, los jóvenes guerreros que cada vez van abriendo más su camino en la escena local, tienen planeadas varias presentaciones y nuevos proyectos. “En diciembre tenemos una fecha en El Bolsón y en enero y febrero  en el interior de Neuquén. Pero, en realidad nuestro primer proyecto va a ser grabar nuestro primer disco formal: ya tenemos un poco más de 15 canciones. Esperemos que los Dioses se conjuguen con los astros”, concluye irónicamente Lefxaru Nawel, que, sin hacerle honor a lo que su nombre significa, habla con demasiada tranquilidad, mientras el Limay comienza a poblarse de los primeros veraneantes.
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