Buenos Aires, enero 24 (Agencia NAN- 2012).- En NAN hemos entrevistado varias veces a Gustavo Sala. Hemos hablado muy bien de su obra y lo hemos considerado uno de los exponentes más importantes del humor gráfico de la actualidad. Y no nos arrepentimos. Desde que el juicio ético a Sala explotó en las redes sociales, ningún medio profundizó en el asunto ni editorializó al respecto. Todos se limitaron a decir lo políticamente correcto y a presentar la noticia con cierto grado de “objetividad” --aunque sabemos, claro, que toda noticia es subjetiva--. Como bien repara en su blog Lautaro Ortiz, jefe de redacción de la revista Fierro, “todo se resolvió según la lógica establecida por los medios: el acusado fue obligado a pedir disculpas y las instituciones afectadas mostraron una vez más su poder de fuego en cuestiones morales y de comunicación” (http://vertebradas.blogspot.com). Lo curioso fue que los géneros opinativos no asomaron su cabeza por las redacciones. Quizás haya deambulado por las reuniones de edición el temor a que la marea se viniera en contra. Es cierto: la tira hirió sensibilidades y recogió miles y miles de indignados. Quienes se animaron a decir algo diferente, a restarle solemnidad al asunto o a defender al dibujante fueron tildados hasta de nazis. Sólo basta con repasar las redes sociales para dar cuenta de ello. De hecho, la página de Facebook del humorista gráfico se vio sofocada de escalofriantes insultos y amenazas ¿Es válido repudiar un supuesto acto de “intolerancia y antisemitismo” a través de la violencia?
No por casualidad, quienes salieron a echar un manto de piedad sobre el asunto fueron --en su mayoría-- dibujantes, humoristas gráficos y periodistas especializados en este lenguaje. Eso sí: no fueron consultados por los medios sino que difundieron sus pareceres en sus páginas personales. Fueron descartados como fuentes. De haberlo hecho, hubieran conseguido una campana diferente --opuesta, quizás-- a la que había que sostener: el repudio por tal “indignante” obra de mal gusto. Pero los medios no se quisieron arriesgar. Nadie habló, por cierto, de la trayectoria y el gran talento de Gustavo Sala. Nadie dijo que se trata de uno de los dibujantes más admirados y queridos por el mundo comiquero. Nadie contó que publicó un libro junto a Carlos Trillo y Eduardo Maicas (Torni Yo) y que tiene otros siete. Tampoco se dijo que, además de publicar en el NO y Fierro de Página/12, colabora en Rolling Stone, Barcelona, Genios, el mítico El Jueves de España y la lista sigue. Menos, que incursionó en radio, teatro y tiene un dúo musical llamado Los Dentistas Tristes. La tarde del viernes una palabra alcanzó para definirlo: “antisemita”. “Sala fue expuesto en televisión con esa lógica cruel de ‘dar noticias’ a toda costa –reflexiona Ortiz-. A Sala lo llevaron a un juicio mediático sin que nadie haya leído sus antecedentes. El ‘ilustre desconocido con ganas de provocar’ fue a juicio cuando ya había sido juzgado. A nadie le importó saber si Sala tenía varias peleas ganadas en su oficio. El desconocimiento sobre la obra de este autor (desconocimiento real) deja en claro otra cuestión: el lugar que ocupa la figura del creador en la sociedad”.
A grandes rasgos, hubo un problema de decodificación. El código humorístico no pudo ser decodificado y la lectura que primó fue la de la “burla al Holocausto”. Pero los Estudios Culturales hace rato pusieron de relieve que un mensaje puede tener multiplicidad de lecturas. Entonces, otra posible dice que no se trató de una “burla contra el pueblo judío” sino que el autor usó ese contexto para activar el código humorístico y criticar, tal vez, al mundillo de la música electrónica. Pero el cruce narrativo con los campos de concentración encendió la llama. Es cierto, hay temas que hieren más susceptibilidades que otros. Y éste fue el caso. ¿Qué hubiera sucedido si Sala, en lugar de usar como contexto el campo de concentración, hubiera usado como escenario las masacres indígenas durante la Campaña del Desierto o las zonas liberadas para el gatillo fácil? ¿Hubiera escandalizado de la misma manera? Lo cierto es que el tema elegido --el genocidio contra el pueblo judío-- tocó inmediatamente las emociones y se anuló la instancia de reflexión. Acto y reflejo. Estímulo-respuesta. Unos se indignaron con la tira, lo “twittearon”, lo “re- twittearon” y lo “recontra re-twittearon” y se convirtió en el tema del día. Quienes por casualidad se topaban con el tópico y “descubrían” que había un “dibujante antisemita” sentían que no podían hacer otra cosa que repudiar el hecho. La verdad, diría Michel Foucault, se construye a través de múltiples imposiciones y tiene efectos reglamentados de poder.
De vuelta al código humorístico, la lectura de un chiste implica una doble lectura, una incorrección, una ruptura de la realidad y de sus normas. Una ficción. Nunca una linealidad. Precisamente, el humor parte del quiebre de los ismos, al menos el de Sala: no trata de ser machista, ni fascista, ni antifascista. Trata de jugar con los prejuicios, de romperlos. El periodista especializado en historieta, Andrés Accorsi, apunta en su blog (http://365comicsxyear.blogspot.com): “¿Qué hace un DJ del 2011 en un campo de concentración de 1941? Claramente ahí, en la primera viñeta, se rompió el verosímil, quedó absolutamente claro que esto NO es real. Cuando la tira descarta el verosímil, pierde todo valor testimonial, todo valor documental. Ya no quiere bajar línea, no quiere reflejar ninguna situación. De ahí en más, todo lo que entra o sale de escena, todo lo que se hace y dice, son --ni más ni menos-- recursos humorísticos, puestos en función de lograr un chiste. Eso sólo: un chiste. Y ahí sólo importa si es gracioso (...)".El chiste pudo haber resultado malo o no. Pero ése no es el eje de la discusión. En definitiva, el canal utilizado fue el humor gráfico, el arte. Y no cualquier tipo. En su caso, su obra está enmarcada en la tradición del grotesco y el humor negro. En el país, los exponentes más importantes de este humor son Sergio Langer, Diego Parés, Niño Rodríguez y las revistas Lule Le Lele y Barcelona --si sabrán, estos últimos, de estos debates--, entre otros. No hay que perder de vista que lo que hizo Sala fue hacer valer su derecho a expresarse libremente. En este caso, a través del arte.
El grueso de los humoristas plantea que no hay límites temáticos ni barreras para hacer humor. En una entrevista publicada por este medio en noviembre de 2008, se le preguntó al historietista Damián “Polaco” Scalerandi --uno de los creadores de Lule Le Lele-- si había o no límites y por qué. Su respuesta fue la siguiente: “No existe un límite, porque la idea es que no lo tenga. El único límite seria que no fuera humorístico lo que hacemos, que no provoque gracia (...). A veces nuestros personajes son forros, fascistas o boludos y no necesariamente nosotros somos así, salvo por la excepción de lo último, pero la gente no entiende que los personajes tienen voz propia. En cambio, creen que uno es un forro cuando tu personaje, por ejemplo, habla a favor de los militares. Si razonás te das cuenta de que estamos en contra de los milicos, pero el que habla en ese caso es el personaje y no tu pensamiento”. De hecho, en su pedido público de disculpas, en medio del ojo de la tormenta, Sala pudo reivindicar al humor y a su obra: “En general, me gusta joder con los intocables del rock y, en este caso, fue un chiste con (el DJ) David Guetta, satirizando los estereotipos que están muy instalados en la memoria colectiva, pero no me burlo de ellos. Si uno hace un chiste se burla del estereotipo, no directamente de eso". Para Accorsi, “el humorista que se esfuerza por no ofender, difícilmente se esfuerce por hacer reír”.
No hay tema con el que Gustavo Sala no se haya metido. Para generar relatos humorísticos, se metió con todos los grupos étnicos, de género, etarios, políticos, los códigos del rock, la Iglesia y la sociedad del espectáculo. Siempre, la intención es caminar por los bordes, sin perdonar lo sagrado, los tabú, lo intocable, aquello que se calla y oculta bajo tierra. Pero nunca antes una de sus tiras había provocado un escándalo de esta magnitud --sí, quizás, alguna que otra indignación sin relevancia-. Sin embargo, el repudio masivo a la obra de Sala no se dio por acumulación de quejas, no fue ésta "la gota que rebasó el vaso" ni mucho menos. Se trató de un hecho aislado, de una reacción espontánea y curiosamente masiva. Pero, sin duda, la “aventura de David Gueto” agitó las aguas. Jamás se le hubiera ocurrido al autor que eso sucedería. No es su intención “provocar por provocar” sino reflexionar a través del humor.
En una entrevista que le hicieron en el medio online peruano La Silla Ecléctica (http://sillaeclectica.wordpress.com/2011/03/27/gustavo-sala-historieta-rock-y-bardo/), en marzo del año pasado, Sala explica: “Lo que no me interesa es provocar, ir al choque gratuitamente y sólo eso. En todo caso, me interesa hacer una historieta o un chiste que tenga una sustancia, que sea divertido, cuente algo y tenga una idea interesante; después, si hay pedofilia u otras cosas, prácticamente no me lo planteo. No me da culpa ni una cosa moral, casi que lo hago desde la ingenuidad. Pero a veces te metés con temas, simplemente para que funcione el chiste, y no pensás si eso puede llegar a lastimar a una persona o te pueden tildar de facho o nazi. Es un chiste, no pasa nada. También tiene que ver con que en muchos de los medios en los que laburo tengo esa posibilidad.” Luego, cuenta que una vez los lectores lo increparon por meterse con Charly García. "Hay gente que no se lo banca. Hay tipos inimputables. Me causa gracia la gente que se toma trabajo de ofenderse. Es más, yo soy fan de un montón de discos de Charly y hago humor con eso y no necesariamente me disgusta su trabajo. Simplemente, me río del personaje, el fanatismo y la adoración del ídolo más que el músico”.
Una vez, Juan Sasturain dijo de él: “Qué tipo generoso, que no deja resquicios, Gustavo. Sala satura, en el mejor sentido de la palabra: agota las posibilidades, nunca se queda corto (de ideas, de dibujo). Siempre, con él, la historieta es espectáculo a Sala llena, espacio lleno de Sala. Más aún: lleno de barrocas, sentidas, soberbias pelotudeces (…). El arte de Sala desborda, se sale. Del cuadrito, del género, de las convenciones, de lo debido (…). Que con estos elementos deformes, esta locura programática, este sistemático método expresivo de patear el tablero cada cuatro cuadritos Gustavo Sala haya hecho y vaya haciendo una obra tan seria y coherente como pocas en la historieta argentina de estos tiempos no es un misterio ni un milagro. Es un chiste. El mejor”.


20 comentarios:
Muy buena nota....
Un comentario solamente que difiero, que hay que tener en cuenta, sobre este párrafo
“¿Qué hace un DJ del 2011 en un campo de concentración de 1941? Claramente ahí, en la primera viñeta, se rompió el verosímil, quedó absolutamente claro que esto NO es real. Cuando la tira descarta el verosímil, pierde todo valor testimonial, todo valor documental. "
Si uno se ha informado un poco sobre los campos de concetración nazis, sabe que Hitler ordenó la formación de orquestas, utilizando a los propios prisioneros para formarlas. Según testimonios los hacían tocar durante horas y eso acentuaba el agobio de los condenados. También en la película El pianista, los judíos son obligados a tocar y a bailar.
es por ello que el chiste no es tan ficticio como afirmás en la nota. Ahora, esto tampoco me parece un motivo para tildarlo de antisemita. No es "políticamente correcto" pero uno se sube a cualquier taxi y escucha cosas mucho peores. Y me ofende mucho más cualquier publicidad de detergente.
saludos
magdalena jitrik
Excelente. La civilización del viejo continente enjuicia a los que luchan contra los crímenes de lesa humanidad (Garzón dixit), todavía nuestra gringada le sigue prestando atención a los enfoques del otro lado del mar. Gracias por tu cabeza, querido gordo Sala.
Muy buena nota!
Es muy importante optar por abrir el debate y la reflexión y no por el silencio. Muy buena (y necesaria) editorial.
Saludos a Sala y a quienes hacen NAN!!
Muy bien explicado!
Sólo espero que por lo que sucedió la semana pasada, no martiricen a Gustavo y que pueda seguir publicando!
Un resumen muy bueno de lo que está pasando alrededor de la "tira de la ira". Gracias.
Muy buena la nota. La verdad que hay que despojar de todos los epítetos que se le asignaron, a un tipo que lo único que trata de hacer es humor.
Ahora, como dice el título: ¡Dejémonos de joder! !No podés hacer hacer ese chiste!
Hacer un chiste de judios y de jabón, en un medio de difusión masiva como pagina 12, me parece muy poco inteligente.
Si querés provocar risa, reflexión, o lo que sea y terminás casi obligado a pedir disculpas y dar explicaciones, entonces algo hiciste mal...
A mí el chiste me pareció malo. Sin sentido, sin mensaje, ni remate, sólo el recurso "Guetta-gueto". En las redes sociales ya estaba algo trillado (David Yetta, por lo del palco que se cayó, etc.)
Pero la verdad, jorobar con Hitler, con Judíos, con jabón, y esas cosas... me parece algo muy infantil...
Qué se yo... cuando era chico y no entendía bien el holocausto y todo eso, hacía esos chistes de tipo "Qué se hace con un judío músico... jabón de tocador" etc.
Hoy la verdad que no me causa nada de gracia ese tipo de humor, me parece de muy bajo vuelo, muy básico.
Yo no jugaría con esas cosas en un medio que tiene mucha difusión, porque lo que al final terminó sucediendo, es obvio que iba a suceder.
Después hay que aguantar a los fundamentalistas que se rasgan las vestiduras con este hecho y piden la hogera. Pero... vos también, le das el plato servido!
Estoy seguro que Gustavo Sala no es ni xenófobo ni antisemita, ni nada de todo eso. Es más, seguramente tiene talento, tal como se ve en las actividades que se enumeran acá mismo. Espero pase la tormenta y continúe su carrera con normalidad.
Pero en ésta le pifió.
Espero que comprendan que mi comentario es hecho con la mejor intención.
Saludos!!
Claro que comprendemos la buena intención de tu opinión, Pablo. Esa también es la idea: debatir con respeto. Gracias a todos por sus comentarios. Saludos.
Sergio Sánchez
Agencia NAN / Revista NAN.
Pasen también por el blog del compañero Andrés Valenzuela, quien también escribió al respecto: http://avcomics.wordpress.com/2012/01/24/10902/
TODO EL APOYO A GUSTAVO, AMIGO, LABURANTE DE PUTA MADRE Y UNO DE LOS REFERENTES DE LA HISTORIETA Y DEL HUMOR GRÁFICO DE ESTOS TIEMPOS. TOTALMENTE INJUSTO LOS AGRAVIOS HACIA SU PERSONA.
YO ME PREGUNTO: ESTA GENTE QUE SE SINTIÓ TAN OFENDIDA Y HORRORIZADA, NO SE DETUVO A PENSAR QUE TAL VEZ EL CHISTE HACIA REFERENCIA A LO HIJO DE PUTA QUE ERA HITLER Y YA?
La verdad sí, está muy bien explicado, felicitaciones por la facilidad discursiva del autor de la nota; pero la realidad es que en el fondo no es más que palabrería y anuncia de academicismos para terminar defendiendo lo indefendible.
“¿Qué hubiera sucedido si Sala, en lugar de usar como contexto el campo de concentración, hubiera usado como escenario las masacres indígenas durante la Campaña del Desierto o las zonas liberadas para el gatillo fácil? ¿Hubiera escandalizado de la misma manera?” Sería igual de reprochable, aunque claro, seguramente para la hipócrita sociedad argentina que no se siente ni indígena ni chorra no le hubiera afectado tanto, al menos no hubiera tenido esta repercusión en las redes. Hay que ver el uso de las redes sociales por parte de qué sectores de la población provocan luego más eco en los medios masivos de comunicación…
“ ¿Es válido repudiar un supuesto acto de “intolerancia y antisemitismo” a través de la violencia?”
No, no lo es, responder a violencia con más violencia es un absurdo, naturalizada por la frecuencia con la que se acude a este recurso.
No hay que perder de vista que lo que hizo Sala fue hacer valer de su derecho a expresarse libremente. En este caso, a través del arte.
Me parece genial que lo haga, pero que se banque los reclamos y las opiniones desfavorecedoras hacia su persona que luego suscita.
Por último, por momentos la nota no tiene coherencia, se refiere al chiste como un campo susceptible a la multiplicidad de lecturas, que en “este caso el autor usó ese contexto para activar el código humorístico y criticar, tal vez, al mundillo de la música electrónica” Osea TENEMOS QUE APELAR A LA BANALIZACION DEL GENOCIDIO Y EL HORROR PARA REIRNOS DEL “MUNDILLO ELECTRÓNICO” ¿???? O PARA REIRNOS DE QUÉ? Para reflexionar sobre qué cuestiones que supuestamente el gran Sala nos quiere proponer?? Todo vale para provocar la risa, no se puede agudizar un poquito más el ingenio? El mismo dice según lo citan ustedes, que no le interesa provocar por provocar. Ok, ¿Pidió disculpas? Genial. Ustedes abren el debate?. Genial. Pero ustedes aparentan querer abrir el debate cuando lo que hacen no es sino hacer una revisión que no viene a cuento sobre su curriculum. Citan Foucault y terminar rematando la nota con ¿el gran Sasturain? Haciendo una apología de la obra de Gustavo Sala? ¿Realmente te parece terminar así la nota? Hubiera estado bien que utilices esa capacidad lingüística que tenés para abrir el debate, para invitar a la reflexión, a democratizar y multiplicar las miradas desde este espacio, desde el periodismo.
No paro de ver, y ya no estoy hablando de Gustavo Sala ni de lo que haya provocado su chiste, sino de capacidades y recursos intelectuales y culturales que tienen los argentinos jóvenes (aunque no sé qué edad tendrá el autor) argentinos disparadas a cualquier lado, la realidad tiene matices, no es estoy en contra o favor, blanco o negro. El periodismo, y más el periodismo independiente, debería ser una puerta para reflexionar sobre aquellos matices que afortunadamente la realidad socio cultural y politica presenta. No para plantarse siempre de uno u otro lado de la vereda y contar cómo se ven las cosas desde allí.
Che, Si hay tanto quilombo con un sujeto, que simplemente hace un humor corto y de remate espontáneo como Sala quien masacra pueblos judíos en sus campos de concentración... ¿Por qué entonces el personaje de Miki Vainilla no es repudiado por la gente en lugar de ser alabado por Xenófobo?
En una idea rápida me da a entender que ser xenófobo está bien pero hacer chistes con la industria jabonera está mal.
En lo personal el chiste estuvo bueno y no me vengan con que no existen chistes de judío que termina con jabón, porque para la figura pública sea en internet o fuera del mismo todos somos correctos para opinar, pero a puertas cerradas somos otras personas.
Seamos un poco más auténticos.
En el humor de Micky Vainilla el acento está puesto en la ridiculización del esteriotipo de aquel que ejerce la discriminación. Riendonos con Micky Vainilla nos reimos de aquellos que discriminan hasta el absurdo. En este chiste el acento está puesto en la ridiculización conceptual y gráfica de los judios. ¡¿QUÉ PASA, EL TIEMPO BORRA LAS HERIDAS... QUIEN DE USTEDES DEfendería a ESTE TIPO SI LOS RIDICULIZADOS FUERAN LOS DESAPARECIDOS DE LA ULTIMA DICTADURA?! CuÁnta hipocresía.
a puertas cerradas comete la mierda y regodeate en tu mierda si a vos te gusta, pero deberían ya estas alturas conocer de sobra la trascendencia de todos los simbolos que subyacen la ingrmacion mediática. deberian estar interiorizados con la idea de que que lo que pasa por los medios cobra otro estatuto, impone verdades, paradigmas y esteriotipos, impone hábitos, impone moral.
El todo vale ya fue, los comunicadores deberían ser conscientes de toda su responsabilidad cultural, política, social, simbólica etc etc etc etc.
No entiendo el escándalo por el chiste, que alguien me explique por qué el arte, si el humor tuviese algo de eso, no puede también ofender. En todo caso depende de la subjetividad del lector. Particularmente a mí me pareció divertida la tira y no tengo que dar explicaciones de ello, así como no tengo que explicar por qué me gusta Charly antes de “La hija de la lágrima” y no me banco a Los Redondos, de hecho el Indio me parece que es un tremendo pelotudo y posiblemente a él no le afecte en lo más mínimo lo que piense.
Creo que la nota da demasiadas explicaciones, pero difícilmente alguien cambie de opinión después de leerla. Me pareció algo larga, igual la leí hasta el final.
No suelo comentar notas, pero hay comentarios que invitan a ser respondidos. Pablo Vicente, es buenísimo el chiste del judío músico, no lo conocía, como vos decís que es muy básico y de bajo vuelo, para vos debo ser un poco tarado. Es más, me aventuro a pensar que, ya que comentás que Sala le da el plato servido para que lo critiquen, posiblemente pienses que las chicas que van con ropa “provocativa” son un poco culpables de que les griten barbaridades, les toquen el culo o las violen, por ahí buscan eso ¿no?
Estoy de acuerdo con Sombra y fuego cuando dice que la nota defiende lo indefendible, sin duda no hay que defender a Sala de los ataques de una manga de forros que creen que el mundo es un lugar mejor si no se hacen chistes de judíos y así somos un poco más tolerantes. En lo personal me cago en la tolerancia, pero bueno, es en lo personal, además me gusta decidir a mí de qué me tengo que reír y de qué no. No me parece que Sala tenga que bancarse opiniones hacia su persona a causa de su obra, “Sala persona” no es igual a “obra de Sala”, digo esto porque hay cada boludo con talento que termina siendo un referente como persona que da miedo como manejamos el tema, aclaro, me chupa un huevo que Otero acompañe a Macri, los primeros discos de Memphis son geniales. Por si no quedó claro, lo que interpreto de la nota, pudiendo equivocarme, claro, es que a Sala se lo cuestiona y justamente a Capusotto no porque la trayectoria habilita. A Capusotto no se le cuestionan lo personajes porque hace 15 años que hace televisión y fue ganando favores del público, lo mismo pasa con la revista Barcelona, están habilitados por los lectores para escribir sin censura porque construyeron un lugar. Yo no estoy de acuerdo con que haya que tener trayectoria para evitar la censura, pero entiendo que muchas veces funciona de esa manera. Lo anteúltimo para Sombra y fuego, yo no sé qué debería hacer el periodismo, si ser neutral, si tener opinión o sólo hacer crónicas, veo que vos sí lo tenés más claro, a mí me gusta el periodista que toma posición, igual que la gente, me rompe soberanamente las pelotas leer algo que fue escrito con cuidado para no herir la susceptibilidad de nadie. Y lo último, no hace falta ser tan cuidadoso en los medios por eso que decís que imponen, hay que ser medio pelotudo como para consolidar una idea a partir de una única mirada, y en todo caso me gusta que la pluralidad de visiones me ofrezca cosas que me gustan como cosas que no. Y no necesitan ser concientes de toda la responsabilidad, sólo necesitan escribir, ser publicados y, en elc aso de Sala, con un poco de suerte, hacer reír.
Me colgué escribiendo, perdón si aburro. No leí nada de Sala, pero espero algún día tener ganas de hacerlo, mientras tanto lo banco y espero que se arrepienta de haber pedido disculpas.
Esta tira es una satira a los medios que quieren vendernos "felicidad" a toda costa sin importar cuales sean las circunstancias...Sala podria haber hecho transcurrir la historia en cualquier lugar de sufrimiento extremo: Darfur, Fukushima, Gaza, Helmand, Somalia, Libia o donde fuere, y llevar a ese disc jockey idiota que invita a bailar porque la vida es corta, para que nos relajemos y "salgamos mejor". Es probable que yo sea un imbecil por sacar esta conclusion pero para mi es asi de simple...
Adhiero de pe a pa a los dichos del maestro Grillo. Apoyo total al gran Gustavo Sala y su arte.
Todo lo demás, para mí, es pura paja mental.
HOLA!!
El otro elemento "oculto" en la viñeta es la figura de los Kapos. El converso siempre es más feroz y estos tipos solían ser muy sádicos y tb. fueron prisioneros y victimas.
A modo de comentario tb. la historieta esta del lado de la propaganda y considerar que los nazis sólo exterminaban judíos. Es más, propablemente la mayoría de muertos eran de europa del este (principalmente la URSS). Claro la intolerancia de los nazis de vuelta a un humorista que juega a caminar donde hay hielo delgado.-
Salu2
desde Puerto montt.-
"SOMBRA Y FUEGO" y "PABLO VICENTE" realmente admiro su poder lingüístico, no soy una persona de extenso vocabulario y por eso tal vez no pueda expresarme de tal manera.sin duda apoyo sus comentarios.saludos
No me quiero imaginar las cosas que le dirían a Fontanarrossa si estuviera publicando en esta época a Boogie el aceitoso.
Publicar un comentario