A partir de hoy y hasta el lunes, alumnos del IDAC le darán vida al Congreso Nacional de Escuelas de Cine, con el objetivo de generar un vínculo entre los estudiantes de todo el país, reflexionar sobre el cine independiente y desestructurar la enseñanza. La iniciativa, en parte, surge como repudio a la intención estatal de cambiar el plan de estudios con el fin de llenar de contenido a los nuevos canales de la TV digital terrestre.
Por Nahuel Gomez
Fotografía gentileza de Micol Metzner
Buenos Aires, julio 6 (Agencia NAN-2012).- Hay un proverbio chino repetido hasta el hartazgo que reza que toda crisis implica una oportunidad. Este cronista lamenta caer en él como lo hacen tantos otros, pero no hay otra frase que pueda representar de manera tan precisa lo vivido en los últimos meses por los estudiantes del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC). Desde el 21 de noviembre de 2011 hasta el 20 de marzo de este año, el IDAC estuvo tomado por sus estudiantes. ¿El motivo? La intención de las autoridades del partido de Avellaneda de transformar la carrera de Realización Cinematográfica en una con un plan de estudios orientado hacia la producción televisiva, como parte de una estrategia estatal que busca llenar de contenido a los nuevos canales de la TV digital terrestre. En el medio hubo infinidad de reclamos y movilizaciones: una de ellas, terminó con una golpiza por parte de algunos funcionarios y seguidores del intendente del municipio, Jorge Ferraresi, para con los alumnos del instituto que se estaban manifestando.
Hoy la situación es un poco más calma: se está discutiendo entre los estudiantes, profesores, autoridades del instituto y del municipio, cuál será finalmente el rumbo que tomará la carrera. Cómo consecuencia de ese debate, y del conflicto en general, es que a los alumnos del IDAC les surgió la idea de repensar el cine independiente, a través de un congreso que reúna a la mayor cantidad posible de estudiantes de cine del país. Así nace el Congreso Nacional de Escuelas de Cine, con el objetivo de generar un vínculo entre los estudiantes del territorio nacional (hay participantes de Córdoba, Tucumán, Santa Fe e incluso una congresista extranjera, proveniente de Costa Rica) y reflexionar sobre el universo del cine y sus perspectivas, desde distintos puntos de vista.
El congreso, que comienza hoy y se extenderá hasta el lunes (9 de julio) en el IDAC (Italia 36, Avellaneda) articula tres ejes fundamentales sobre los que los congresistas presentarán ponencias, de manera verbal o audiovisual: Cine y educación, centrado en la situación pedagógica y educacional del cine de argentino; Nuevas tecnologías, orientado hacia la reflexión sobre formatos, soportes y distribución de los filmes; y Perspectivas, que pone el foco en el futuro del lenguaje y sus horizontes posibles. Micol Metzner, Florencia Mattos y María Fernanda Carrizo, estudiantes del IDAC y organizadoras del evento, ahondan en las características del congreso y anticipan algunos de sus debates.
-¿Por qué un congreso de escuelas?
Micol Metzner: –Lo que nos impulsó a hacer la toma fue que nos tocaran el plan de estudios. Eso nos sirvió como excusa para empezar a replantear todo y ver que el plan que teníamos tampoco nos convenía. Sirvió para empezar a repensarnos como realizadores, pero también para replantear cómo aprendemos cine, cómo se está enseñando cine. Por eso uno de los ejes es Cine y educación, lo encontramos como necesidad. Sirve también para pensar cómo está estructurada esa educación, que por más artística que sea, sigue muy estructurada.
-¿Y cómo está estructurada?
M.M.: –De alguna manera, parece que fuera lo mismo aprender cine que aprender matemática, no varía la manera de enseñar. Siempre empezando por la manera clásica y después quedándote con esa estructura incorporada en la cabeza. Hay gente que cuando empezó la carrera tenía bocha de ideas y cuando le tocó estudiar guión se le fueron las ganas de escribir. Estaría bueno que desde la escuela se barajen posibilidades de cambio, que se conciba la forma de hacer cine de otra manera. Que los docentes dejen de lado un poco la escuela antigua, dejen de dar los mismos ejemplos. Y estaría bueno construir el conocimiento entre todos, más desde una carrera artística, que se supone más libre.
-¿Qué recepción tuvo la idea del congreso por parte de los docentes?
Florencia Mattos: –No hubo apoyo en la organización. Tampoco queríamos que interfirieran en cuanto al contenido, porque es un congreso que está planteado desde estudiantes y para estudiantes, desde la visión y las necesidades que tenemos como estudiantes. Igualmente, en un comienzo no hubo mucho acercamiento por parte de ellos; recién en esta última semana un par de docentes nos comentaron su intención de dar alguna ponencia.
-¿Hasta qué punto influyó el conflicto que tuvieron en los últimos meses para que se diera lo del congreso?
F. M.: –La toma es la mamá y el papá de todo lo que está pasando en este momento. Nos ha cambiado a nivel personal y grupal. El congreso nace de la toma; la idea del nuevo plan de estudios también nace de ella. Fueron meses en los que tuvimos tiempo para debatir y reflexionar un montón de cosas.
-¿Qué observación les merece el rol del Estado en la difusión del cine independiente en la actualidad?
F. M.: –Nosotros en particular tenemos una historia bastante negra con eso… (risas).
M. M.: –El Estado no apoya al cine independiente de manera directa. Está el ejemplo del BAFICI, que de independiente no tiene nada; está bancado por productoras grosas. Las productoras o el Estado se bancan cierto tipo de material, pero hasta ahí.
F. M.: –Para llegar ahí tenés que estar enmarcado en un tipo de línea. No es que sos grosísimo o estás mostrando algo muy innovador y ya por eso entrás. Entrás, siempre y cuando de alguna manera estés de un lado, donde digas y plantees cosas que al Estado le parezcan buenas. No hay total libertad como realizadores.
-¿Qué tipo de proyectos no entrarían en la consideración del Estado?
M. M.: –En lo que es ficción es muy difícil que el INCAA te banque un proyecto si no tenés a alguien capo que te sostenga o un curriculum fuerte. Ahora hay menor cantidad de requisitos para que te apoyen documentales; inclusive desde los canales del Estado se le da importancia a este tipo de proyectos; igualmente, si querés hacer un documental un poco más experimental no tenés el mismo apoyo.
María Fernanda Carrizo.: –El caso más concreto es el de la TV pública. Nuestro plan de estudios fue reformado para adaptarlo a las producciones de la TV digital. Necesitaban llenar las pantallas de contenido, pero dentro de su lógica.
¿Qué pros y contras perciben en el acceso masivo a las nuevas tecnologías para la realización y difusión del cine?
M. M.: –Las nuevas tecnologías son muy beneficiosas en cuanto a la difusión. Hoy en día todo el mundo tiene una cámara; todos estamos produciendo material audiovisual en todo momento. Entonces, esto nos da para pensar, sobre todo en lo documental: ¿vamos a seguir filmando o no? ¿Queremos conocer la realidad de tal lugar o tal barrio? De ser así: ¿vamos a filmar nosotros o vamos a buscar material de otros? Si vos querés documentar algo, ¿para qué vas a ir a filmarlo si tenés dos millones de producciones amateurs que te sirven? La contra es que cada vez hay más espacios y no está bueno que se llenen con cualquier cosa. Las nuevas tecnologías sólo son herramientas. La idea es darnos cuenta de cómo podemos tomar esas herramientas antes de que las tomen otros con más poder: ya es sabido lo que pueden hacer con ellas.
Más info en http://institut oidac.wix.com/c ongresodecine?r ef=nf#!
Por Nahuel Gomez
Fotografía gentileza de Micol Metzner
Buenos Aires, julio 6 (Agencia NAN-2012).- Hay un proverbio chino repetido hasta el hartazgo que reza que toda crisis implica una oportunidad. Este cronista lamenta caer en él como lo hacen tantos otros, pero no hay otra frase que pueda representar de manera tan precisa lo vivido en los últimos meses por los estudiantes del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC). Desde el 21 de noviembre de 2011 hasta el 20 de marzo de este año, el IDAC estuvo tomado por sus estudiantes. ¿El motivo? La intención de las autoridades del partido de Avellaneda de transformar la carrera de Realización Cinematográfica en una con un plan de estudios orientado hacia la producción televisiva, como parte de una estrategia estatal que busca llenar de contenido a los nuevos canales de la TV digital terrestre. En el medio hubo infinidad de reclamos y movilizaciones: una de ellas, terminó con una golpiza por parte de algunos funcionarios y seguidores del intendente del municipio, Jorge Ferraresi, para con los alumnos del instituto que se estaban manifestando.
Hoy la situación es un poco más calma: se está discutiendo entre los estudiantes, profesores, autoridades del instituto y del municipio, cuál será finalmente el rumbo que tomará la carrera. Cómo consecuencia de ese debate, y del conflicto en general, es que a los alumnos del IDAC les surgió la idea de repensar el cine independiente, a través de un congreso que reúna a la mayor cantidad posible de estudiantes de cine del país. Así nace el Congreso Nacional de Escuelas de Cine, con el objetivo de generar un vínculo entre los estudiantes del territorio nacional (hay participantes de Córdoba, Tucumán, Santa Fe e incluso una congresista extranjera, proveniente de Costa Rica) y reflexionar sobre el universo del cine y sus perspectivas, desde distintos puntos de vista.
El congreso, que comienza hoy y se extenderá hasta el lunes (9 de julio) en el IDAC (Italia 36, Avellaneda) articula tres ejes fundamentales sobre los que los congresistas presentarán ponencias, de manera verbal o audiovisual: Cine y educación, centrado en la situación pedagógica y educacional del cine de argentino; Nuevas tecnologías, orientado hacia la reflexión sobre formatos, soportes y distribución de los filmes; y Perspectivas, que pone el foco en el futuro del lenguaje y sus horizontes posibles. Micol Metzner, Florencia Mattos y María Fernanda Carrizo, estudiantes del IDAC y organizadoras del evento, ahondan en las características del congreso y anticipan algunos de sus debates.
-¿Por qué un congreso de escuelas?
Micol Metzner: –Lo que nos impulsó a hacer la toma fue que nos tocaran el plan de estudios. Eso nos sirvió como excusa para empezar a replantear todo y ver que el plan que teníamos tampoco nos convenía. Sirvió para empezar a repensarnos como realizadores, pero también para replantear cómo aprendemos cine, cómo se está enseñando cine. Por eso uno de los ejes es Cine y educación, lo encontramos como necesidad. Sirve también para pensar cómo está estructurada esa educación, que por más artística que sea, sigue muy estructurada.
-¿Y cómo está estructurada?
M.M.: –De alguna manera, parece que fuera lo mismo aprender cine que aprender matemática, no varía la manera de enseñar. Siempre empezando por la manera clásica y después quedándote con esa estructura incorporada en la cabeza. Hay gente que cuando empezó la carrera tenía bocha de ideas y cuando le tocó estudiar guión se le fueron las ganas de escribir. Estaría bueno que desde la escuela se barajen posibilidades de cambio, que se conciba la forma de hacer cine de otra manera. Que los docentes dejen de lado un poco la escuela antigua, dejen de dar los mismos ejemplos. Y estaría bueno construir el conocimiento entre todos, más desde una carrera artística, que se supone más libre.
-¿Qué recepción tuvo la idea del congreso por parte de los docentes?
Florencia Mattos: –No hubo apoyo en la organización. Tampoco queríamos que interfirieran en cuanto al contenido, porque es un congreso que está planteado desde estudiantes y para estudiantes, desde la visión y las necesidades que tenemos como estudiantes. Igualmente, en un comienzo no hubo mucho acercamiento por parte de ellos; recién en esta última semana un par de docentes nos comentaron su intención de dar alguna ponencia.
-¿Hasta qué punto influyó el conflicto que tuvieron en los últimos meses para que se diera lo del congreso?
F. M.: –La toma es la mamá y el papá de todo lo que está pasando en este momento. Nos ha cambiado a nivel personal y grupal. El congreso nace de la toma; la idea del nuevo plan de estudios también nace de ella. Fueron meses en los que tuvimos tiempo para debatir y reflexionar un montón de cosas.
-¿Qué observación les merece el rol del Estado en la difusión del cine independiente en la actualidad?
F. M.: –Nosotros en particular tenemos una historia bastante negra con eso… (risas).
M. M.: –El Estado no apoya al cine independiente de manera directa. Está el ejemplo del BAFICI, que de independiente no tiene nada; está bancado por productoras grosas. Las productoras o el Estado se bancan cierto tipo de material, pero hasta ahí.
F. M.: –Para llegar ahí tenés que estar enmarcado en un tipo de línea. No es que sos grosísimo o estás mostrando algo muy innovador y ya por eso entrás. Entrás, siempre y cuando de alguna manera estés de un lado, donde digas y plantees cosas que al Estado le parezcan buenas. No hay total libertad como realizadores.
-¿Qué tipo de proyectos no entrarían en la consideración del Estado?
M. M.: –En lo que es ficción es muy difícil que el INCAA te banque un proyecto si no tenés a alguien capo que te sostenga o un curriculum fuerte. Ahora hay menor cantidad de requisitos para que te apoyen documentales; inclusive desde los canales del Estado se le da importancia a este tipo de proyectos; igualmente, si querés hacer un documental un poco más experimental no tenés el mismo apoyo.
María Fernanda Carrizo.: –El caso más concreto es el de la TV pública. Nuestro plan de estudios fue reformado para adaptarlo a las producciones de la TV digital. Necesitaban llenar las pantallas de contenido, pero dentro de su lógica.
¿Qué pros y contras perciben en el acceso masivo a las nuevas tecnologías para la realización y difusión del cine?
M. M.: –Las nuevas tecnologías son muy beneficiosas en cuanto a la difusión. Hoy en día todo el mundo tiene una cámara; todos estamos produciendo material audiovisual en todo momento. Entonces, esto nos da para pensar, sobre todo en lo documental: ¿vamos a seguir filmando o no? ¿Queremos conocer la realidad de tal lugar o tal barrio? De ser así: ¿vamos a filmar nosotros o vamos a buscar material de otros? Si vos querés documentar algo, ¿para qué vas a ir a filmarlo si tenés dos millones de producciones amateurs que te sirven? La contra es que cada vez hay más espacios y no está bueno que se llenen con cualquier cosa. Las nuevas tecnologías sólo son herramientas. La idea es darnos cuenta de cómo podemos tomar esas herramientas antes de que las tomen otros con más poder: ya es sabido lo que pueden hacer con ellas.
Más info en http://institut

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